Luego yo te recitaba poesías que el sentimiento no el arte, me iba dictando...y era mi mayor contento que tú después las guardaras como amoroso recuerdo en el viejo relicario que tienes junto á tu lecho. Y tú también me leías tus versos, divinos versos...sonrisas de tu mirada y suspiros de tu seno...dulces plegarias de niña...del alma puros acentos...(Pausa).
¿No te acuerdas ya que un día me hiciste un ofrecimiento?
(Fingiendo seriedad).
Fué solemne compromiso No te rías! Hablo en serio! Alma.
(Emocionada y forzando la risa).
¿Hubo algún contrato escrito? ¿Hubo testigos al menos?
Aurelio. Eran testigos los peces y á su testimonio apelo...Fué hablando junto al estanque...Verás que bien lo recuerdo- Llevabas un traje rosa con lazo de seda negro y en la cabeza un clavel que te traje de mi huerto...Estabas de pié en el borde...Alma.
(Levantándose).
No sigas por Dios, Aurelio; serás capaz si te dejan de estar hablando un día entero. Aurelio.
(Levantándose también).
Pero el hablar no me impide que cumpla lo que prometo.
= 77 = ¡Si todos fueran lo mismo...Parece que tienes miedo de que yo te exija el pago de la promesa que has hecho...Si pronto has de ser mi esposa ¡Por qué mostrar tal despego?
{Yendo detrás de ella).
Me vas perdiendo el cariño...Alma.
Prueba es de que te lo pierdo que hoy he escrito una poesía dedicada á mi amor nuevo. Aurelio. A ver! dame que la lea! Alma.
No es posible! Estese quieto!
(Fingiéndose ofendida).
La poesía la leerá aquel á quien la he compuesto. Aurelio. Léela tú...mas léela pronto...Alma.
(Sacando el papel y sentándose en el centro del jardín ).
Antes me harás juramento de no exigirme que cumpla promesas que acaso fueron hechas, sin pensar cumplirlas, como infantil pasatiempo...Aurelio.
Eres de veras cruel Alma, cuando quieres serlo...¿Qué de hacer? Olvidaré...Palabras! Se os llevó el viento.
{Trae una silla y se sienta enfrente de Alma).
= 78 = Alma.
{Lee).
«Si quieres que te cante una canción dame la inspiración! Tus negros ojos en mis ojos clava, mírame con pasión y sienta yo el gemir ele tu alma esclava» Escuche yo tu acento condolido murmurarme al oido quejas de amor, ardiente é insaciable y con fuerte latido tu corazón junto á mi pecho hable.
Así cuando mi alma esté anegada en la mar encrespada de tus ojos ¡Aurelio! mi amargura en deleite trocada soñará por tu amor nueva ventura.
Luego juntas tu boca con la mía oirás la melodía de una canción, que suave y vaga suena suspirada poesía que los ojos de llanto de amor llena».
{Dobla el painel para guardarlo).
Aurelio, No la 'guardes, yo la quiero (Alma se levanta y él va detrás).
Anda! Dámela! Sé buena...Si no me la das, te exijo que me cumplas la promesa. Alma.
Si pides con condiciones no hay cuidado que la tengas...Miren pues, los tiranuelos qué pronto asoman la oreja.
= 79 = Aurelio. ¿Quieres que te lo suplique de rodillas...?
Alma.
Me da pena de verte tan humildito. Vaya! Toma...y no la leas...Aurelio.
(Leyendo).
Si ya la has leido tú, ¿por qué no? Ah! Estás descubierta? No es «mírame con pasión» lo que lias escrito ¡perversa! Es «bésame con pasión» {Mostrándolo).
lo que has escrito á la letra...Sí...¡Bésame con pasión!
(Le coge la mano y se la oesa).
Te besaré hasta que muera! Alma.
No seas imprudente ¡Aurelio! Que alguien puede vernos ¡Deja! Aurelio. Perdóname...Alma. Adiós. Aurelio.
Mi Alma!
Alma.
No estás bien de la cabeza...vete ya..! Te lo suplico (Queriendo soltar la mano).
O harás que me ponga seria.
= 80 = Aurelio. Ya te obedezco, me voy Adiós...Perdona la ofensa.
{De repente le dá un beso en la boca).
Alma.
Aurelio. ¡No te perdono!
(Aurelio huye por la escalinata y Alma se quita una flor de la cabeza y se la arroja).
Aurelio.
(Desapareciendo).
¡La promesa! ¡La promesa!
(Alma se echa de pechos en la verja para verle. El mendigo sale con sigilo y se sienta en el banco de hierro. Alma se vuelve y al entrar en casa ve enfrente al viejo de la barba y retroceie temerosa).
El escultor. ¡Buena niña! ¿Huyes de mí? ¡No apartes de mí los ojos! Si el verme te causa enojos, aunque nunca te ofendí, dímelo y saldré de aquí...Mas tal muerte no me des. Mírame! ¿Qué crimen ves en mi rostro envejecido? Huellas hay de haber sufrido mas sufrir ¿qué crimen es?
(Pausa).
Quizás te enciende en rubor pensar que alguien ha mirado cuando tu amante te ha dado su primer beso de amor ¡y el castigo fué una flor!
(Se tapa los ojos).
Mas no temas, no vi nada...Yo también tuve mi amada = 81 = é hice de amor la experiencia.
Y ahora, al fin de mi existencia amor es agua pasada...(Pausa).
Años há que en esta umbría vi yo á una niña muy bella, ¡tú pareces hija de ella! cuál su primor no sería! Alma.
(Acercándose).
¡Mi madre! Decid ¿qué hacía cuando la visteis?
El escultor. Rezando debía de estar ó soñando...pues sus labios murmuraban y se diría que estaban con alguien del cielo hahando.
Y aún creía sola hallarse en aquel dulce embeleso cuando oyó el rumor de un beso en sus labios deslizarse...Y no vio al hombre acercarse. ¡Siempre hay galanes traidores rondando nidos de amores con vuelo de mariposas...y siempre hay niñas piadosas que cambian besos por flores...Alma.
(Dominando su vergüenza').
¿Y recordáis cómo era el hombre que se acercó? Era mi padre! Mas yo nunca le vi y aún creyera que murió si no tuviera fijo este presentimiento: {Preocupada) Voz, que aunque es muda, la siento hablar en todo mi ser, y decirme «Le has de ver y ya se acerca el momento».
(Se acerca más).
¿No recordáis su figura? ¿Cómo era?
El escultor.
No tan gentil Como Aurelio...Más viril y más tosca era su hechura...(Le coge la mfino).
Bella pareja formaban, los amantes que aquí estaban! Acaso la dicha tuya envidiar deba á la suya la pasión con que se amaban...Pues que de aquella pasión naciste tú, hija, que eres única entre las mujeres que embellecen la creación...¡flor de una santa ilusión!
(La mira con arrobamiento).
Alma.
( Candorosa).
Breves fueron tus desvelos Madre! Te fuiste á los cielos á poco de yo nacida...y me has dejado sumida = 83 = en estos tristes anhelos...(Con unción).
Contempla esta soledad en que vivo, é intercede con El que todo lo puede! Implora al Dios de bondad para que tenga piedad é infunda amor en la mente de mi pobre padre ausente! Qué con su luz le ilumine y á mis brazos le encamine que ya le aguardo impaciente.
(Pausa.)
¿Y no volvisteis á verle? El escultor. Sí...mas luego me marché lejos...muy lejos...no sé...Alma. Y podréis reconocerle si le veis?
El escultor.
Sin vacilar.
Alma.
¿Y por qué os fuisteis tan lejos.
El escultor. Esos son recuerdos viejos muy penosos de contar.
(Se sienta abatido).
Aquí en Granada empezó mi vida de peregrino...de aquí la voz del destino imperiosa me apartó, y á otras tierras me llevó...= 84 = ¡Cuántas gentes conocí! Mas donde quiera que estaba conmigo siempre llevaba un amor que murió aquí!
(Pausa).
Alma. ¡Qué triste debe de ser que nuestro amor se nos muera. Yo digo que más valiera para eso...no nacer! Yo también tengo mi amor y si ese amor me faltara quizás, loca, me matara de no matarme el dolor.
El escultor. A mí la suerte me hirió pero no quiso matarme...Quiso sin piedad probarme y sin piedad me probó...y con crueldad se ensañó! Pero yo! Nunca cedí...siempre firme, resistí y al cabo de mi camino bajo este cielo divino hallo el amor que perdí...Alma.
(Se sienta á su lado).
Entonces, pues vuelve á hallarla, su novia no moriría.
(Con aire de reconvención infantil).
¡Ya comprendo! Ello sería que debisteis engañarla...y arrepentido, al volver ella os habrá perdonado = 85 = pues, quien de joven ha amado viejo guarda algún querer! El escultor. No, hija mía, se murió...quizás la maté yo mismo y en prueba de mi heroismo (Sarcástico).
este nuevo amor me dió.
(Le coged Alma la mano. Pausa).
(Esta décima y las tres siguientes, en tono descriptivo, señalando unas veces al rosal, otras á los torreones, según el texto).
¿Yes aquel viejo rosal que está junto á la ventana? Mira la rosa temprana que al beso primaveral abrió el cáliz virginal. Ya el sol, su amante, la deja y tras la torre bermeja esconde su disco ardiente, y ella se apoya doliente en los hierros de la reja.
(Pausa).
En ese mismo rosal, cuando aún vivía mi amor vi yo una rosa de olor que á la caricia estival abrió el seno virginal,.. También su amante la deja y tras la torre bermeja se hunde, su fuego ocultando y ella se muere llorando en los hierros de la reja.
(Pausa), Pasan fugaces los años = 86 = nuevos años, nuevas flores, nueva flor, nuevos amores! nuevo amor, nuevos engaños y más hondos desengaños. Sigue el sol su luminosa carrera, y rosa tras rosa se abre, viendo al sol salir y muere al verle morir tras de la torre ruinosa!
(Pausa).
Quien pudiera rosa ser que en naciendo se deshace y muere allí donde nace...¿Para qué tanto saber y luchar, y padecer, si al cabo en la hora postrera cuando la muerte certera me hiere, todo lo olvido y solo un sepulcro pido en el lugar que naciera.
(Oculta el rostro entre las manos).
Alma.
Tristeza me dá escucharos! soy niña, apenas entiendo qué es vivir; pero comprendo qué es sufrir! Quisiera hablaros con el alma y consolaros.
(Piadosa).
Mas tampoco sé explicarme. El escultor. ¿Cómo podrás consolarme bella niña, si el pesar que sufro, nace de amar = 87 = á quien nunca podrá amarme?
(Se pone el sol).
Alma.
¿Y por qué no os ama, hermano? ¿Porque sois de humilde cuna?
(Niega él con la cabeza).
¿Porque no tenéis fortuna?
(Niega también).
¿Quizás porque sois anciano no acepta ya vuestra mano la nueva amada que os dio la amada que se murió?
(Niega también).
El escultor. Soy noble, y rico, y pudiera hacerme amar si quisiera...No es esa la causa, no.
Alma.
Bien al oiros se entiende que como noble pensáis y como prudente habláis...mas si esa dicha depende solo de vos, me sorprende no la queráis alcanzar...Decís que no os podrá amar y decís que si queréis, haceros amar, podéis. ¿Cómo este enigma aclarar? El escultor.
En verdad que eres aguda más que á tus años conviene...La vida misterios tiene que ante ellos la razón duda y el alma se queda muda,..
= 88 = Yo á tus puertas he llegado y tú limosna me has dado pensando que era un mendigo, y traigo un caudal conmigo que jamás nadie ha igualado.
(Saca un eollar).
Mira este collar de perlas...Cada perla es un tesoro. Mil veces su peso en oro he pagado por tenerlas...¿No te dá gozo de verlas?
{Mostrando una por una).
Mira qué engarce más bello (Se lo pone en el cuello á Alma).
Cada perla es un destello de luz, que bajó á bañarse al mar, á purificarse para acercarse á tu cuello. Alma.
(Con sobresalto).
Bellas vuestras perlas son mas tomadlas, no las quiero (Se quita el collar).
A esas perlas yo prefiero la paz de mi corazón.
(La escena queda casi á oscuras, gradualmente).
El escultor.
(Guarda las perlas y saca un grueso diamante).
Mira este hermoso diamante no hay en el mundo otro igual.
(En tono narrativo).
De noche...en un arenal africano, un caminante vió lucir su luz brillante == 89 = como en el cielo una estrella! Siguió de la luz la huella y la luz ante él huía, y él tras de la luz corría hasta que al fin dió con ella. Largo rato, embelesado estuvo, en sus manos viendo aquella piedra luciendo...y como estaba rendido luego se quedó dormido. Cuando á poco en sueños vio que del diamante salió un espectro luminoso que con acento imperioso de esta manera le habló: (Se levanta).
«Yo soy el alma de un padre que piensa en su hija amada. Levántate que ya pronto asoma la luz del alba. Atraviesa este arenal, sube á las altas montañas, á las llanuras desciende, recorre todas las playas, navega en todos los mares, entra en todas las moradas, y por todas partes mira si está mi hija adorada...La has de conocer al punto: su belleza es sobrehumana; su rostro es el limpio espejo en que su alma se retrata y su alma es la más bella = 90 = que en el mundo fué creada. La has de conocer al punto y al conocerla has de amarla. Lleva contigo el diamante donde oculta está mi alma y pónselo sobre el pecho á mi hija idolatrada.
(Se lo pone).
Verás brillar con más fuerza del diamante la luz clara...Es que mi alma se alegra brillando junto á su alma». Alma.
(Se levanta, sin atreverse á mirar el diamante).
¡Señor! ¿Por qué este misterio? ¿Quién sois? decidme, ¡os lo pido! El escultor. Un esclavo que ha sufrido largo y duro cautiverio. Alma.
¿Mas si sabéis donde está mi padre, por qué calláis? ¿Por qué así me atormentáis? El escultor. Ten esperanza...El vendrá...Alma.
{Dirigiéndose á él ansiosa;.
No sabéis la pena cruel que sufre mi pecho amante siempre soñando, anhelante en el padre amado...y él jamás se acuerda de mí. Muy niña me abandonó = 91 = y acaso ya me olvidó...Se fué muy lejos de aquí...No sé adonde. ¡Oh! si volviera! Sí...volverá! y al hallarle con más pasión he de amarle que si siempre le tuviera.
{Pausa).
¿Qué es un padre? No lo sé...Sé que por él soy deudora á Dios, del bien que atesora mi alma, que obra suya fué.
(JEnagenada).
¿Por qué en la angosta caverna en que el alma esclava gime nace esta luz que redime y guía á la gloria eterna? ¿Por qué en mi pecho mezquino labrado de tosca arcilla este amor tan puro brilla como un destello divino? ¿Y por qué en mi mente oscura que llena de sombras siento nace el claro pensamiento que se remonta á la altura?
{Pausa).
¿Quién es.mi padre? Lo ignoro, mas sé que mi amor es suyo. El escultor.
(Marcando por primera vez su amor oculto).
¿No es de Aurelio el amor tuyo? ¿No le amas?
Alma.
Sí, le adoro...Cada amor tiene su nombre = 92 = Se ama á un padre, yo imagino con algo de amor divino...y á un esposo como á un hombre. Por Aurelio amor sentí después de verle y hablarle, y á mi padre empecé á amarle de niña, y nunca le vi. Mi padre me abandonó sin que mi amor se entibiara...¿Y si Aurelio me dejara? ¿Podría quererle yo? Aurelio es como un hermano con él me gusta jugar...Por el jardín pasear puesta mi mano en su mano...y hacer con él travesuras...y cantar con él canciones...y hablar con él de ilusiones...y soñar con él locuras...Y mi padre...¿qué sería?
(Infantil).
(Infantil).
¡Dios mío! Si no lo sé. ¿Cómo á mi padre amaré? (Mirándole).
Sí, creo que le amaría con religioso fervor, como á un ángel que viniera y del cielo me trajera un mensaje del Señor!
El escultor. Yo tampoco sé, hija mía, aunque mucho he meditado sobre el amor, y aunque he amado = 93 = mucho, qué amor le tendría á una hija, si la hallase; mas pienso que mi cariño sería como el de un niño que en su cuna despertase, y al abrir los ojos viera que su madre cariñosa le contempla silenciosa sentada á la cabecera..: (¡Se interrumpe exclamando).
¡Detrás del vivir soñado viene el morir sin soñar! ¡Ay de aquel, que al despertar no tiene á su amor al lado!
(Alma se acerca solicita) Mas yo no quiero un amor que de mí se compadezca, quiero que por mí padezca, que sufra con mi dolor...que vea en mí el mundo entero como yo en él lo veré, yo en él sólo pensaré; que en mí solo piense, quiero.
(Pausa), ¿Cómo podré yo vivir si está en brazos de otro dueño? ¿Ni cómo turbar su ensueño con ayes de mi sufrir...? Tengo un solo corazón y amo en una sola parte...Ese amor que se comparte es una triste ficción...= 94 = Alma.
(Con serenidad compasiva).
Vuestro amor es egoísmo y es locura y es pecado...que al prójimo está mandado amarle como á sí mismo...Amar á todos debemos, á cada cual á su modo, y amar á Dios sobre todo si el cielo ganar queremos. Solo á Dios hay que adorarle y el hombre que audaz pretende igualársele, le ofende pues solo debe imitarle. El escultor.
Si yo á una hija encontrara haría de ella un Dios...Lejos del mundo los dos ¿Quién nuestra dicha igualara? Sus más pequeños antojos cumplir ¡qué noble delicia! sentir su suave caricia y ver la gloria en sus ojos! Contarle mis aventuras del tiempo en que loco fui y en que por loco sufrí tan amargas desventuras...y luego satisfacer su inquieta curiosidad mostrándole una verdad: la sola que hay que saber! Verdad que yo he descubierto! de los sabios ignorada...= 95 = Verdad que hallé sepultada en la arena del desierto.
(Alma cubre el diamante cotí la mano).
No es la verdad el diamante también en él hay ficción; un diamante es un carbón, arena con luz brillante...
(Reanuda sus ideas).
Esa verdad la diría cuando en amor abrazadas y á los espacios lanzadas juntas su alma y la mía fueran, y allá desde el cielo vieran aquí á los humanos cual enjambre de gusanos que hormiguean por el suelo...(Alma retrocede).
¿Qué es el hombre? Un muladar en donde cae una perla.
¡Ay del que no sabe verla y la deja mancillar!
Amor! Eterna mentira, solo un amor me fué fiel: el odio duro y cruel que á mi alma el mundo inspira.
(Como corrigiéndose).
Y este odio es amor santo es la flor de la belleza que sacude la impureza que manchó su limpio manto. ¡Ah! Si yo tuviera fé también en Dios pensaría y pensando en Él, vería = 96 = con amor cuanto se vé...Mas ¿dónde, en qué, mi amor fundo si estoy con el cielo en guerra? ¡Creando un Dios en la tierra, para amar en él al mundo!
Alma,, que ha ido retrocediendo, se esconde cerrando la puerta y diciendo): Alma ¡La tentación!
El escultor. Abre!
Alma.
{Desde adentro).
No.
El escultor. Abre. Te voy á decir un secreto que al morir tu madre me confió.
Alma. Venid mañana de día! El escultor.
{Golpeando).
¡Abre!
Alma.
¿Quién sois? Tengo miedo. El escultor. Decirte quien soy no puedo...{Golpea varias veces, y al fin se retira y se sienta en el banco)» Si yo dijera: ¡Hija mía!
{Pausa), Nunca en mi vida he mentido y hoy he mentido cobarde. ¿Qué fuego es este que arde en mi pecho dolorido ofuscándome el sentido? ¿Es del alma un resplandor? ¿Es de la carne un clamor? ¿Quién conoce los linderos que separan los senderos de un amor y de otro amor?
(Pansa. Aparece una luz sobre el torreón donde antes estaba el sol poníante). (Levantándose).
Veo una luz peregrina que allá de lo alto desciende...Luz que mi espíritu enciende con una llama divina que á los cielos me encamina.
(Se extingue la luz y aparece otra, sobre la gruta cerrada).
Veo una luz fátua que yerra, flor de un sepulcro que encierra cenizas que yo adoré y por esa flor iré (Se acerca á la gruta).
á los centros de la tierra!
(Desaparece detrás de la gruta).
Telón.
7 III .A."u.to de la, ZM/u.erte La misma escena del auto primero. Entra «El escultor» por la puerta del fondo llevando de una mano á «Alma,» vestida de blanco, con traje de desposada, y en la otra una luz. Se di- rige á la mesa y enciende el candelabro.
El escultor. ¿No percibes el silencio que en esta estancia secreta flota? Largos años ha ninguna planta la huella.
(Beconoce la estancia, cierra la puerta del fondo y se pone él so- iretodo blanco con que apareció en el primer auto. Se aeerca á la mesa y contempla á su Alma.
Alma.
Decidme el grave secreto que mi madre santa y buena al morir os confiara y sacadme de esta cueva. El escultor.
Esta fué tu humilde cuna Aquí en esta pobre celda el amor veló tu sueño antes que al mundo nacieras.., Alma.
(Temerosa).
Augurio fatal, funesto, es de mi oscura existencia haber nacido á la vida en esta cárcel tan negra donde al respirar me ahogo, y al mirar me quedo ciega...Sacadme pronto de aquí que ya mi esposo me espera El escultor.
Descubre el minero el oro en el seno de la tierra: y halla el esclavo el diamante bajo la abrasada arena; en los abismos del mar coge el pescador la perla y de día al antro oscuro llega la luz de la estrella y los amores más puros nacen en hondas cavernas...Tú aquí al respirar te ahogas y al mirar te quedas ciega...Para mí tiene este aire perfumes que me embelesan y al mirar, en luz me abraso y el fuego de amor me quema.
(Alma retrocede).
Alma.
(Con humildad).
Decidme el grave secreto que mi madre santa y buena al morir os confiara y sacadme de esta cueva.
Hay una mancha en tu vida que es misterio de tu esencia; mancha de gran excelencia pues la pureza escogida ante ella muere vencida. A un hombre tu madre amó y á su amor le sujetó queriendo darle la fé...y tal su desdicha fué que presa en su amor quedó.
{Pauta).
{Pauta).
Fué un sublime desvarío no fué la torpe flaqueza fué la firme fortaleza, la fé, en dar la fé á un impío y vida á un sepulcro frió...El rompió el amante lazo y ella murió en el regazo de la fé con que le amaba...y en una cuna lloraba el fruto de aquel abrazo. (Alma llora).
En tanto el padre corría buscando nuevos placeres: amor de nuevas mujeres para embriagar en la orgía el infierno que sufría...Y buscó también la muerte sin que quisiera su suerte que la hallase en parte alguna pues la implacable fortuna le hizo cada vez más fuerte.
= 101 = Pasó trabajos muy rudos viviendo en tierras lejanas de su cabeza las canas y de su brazo los nudos (Señalándose).
de ello son testigos mudos...Le acusaron sin razón y sufrió larga prisión...y vió el desierto africano y está labrada su mano por la uña del león...(La muestra la mano) (Alma abre los trazos y se queda en suspenso, escuchando).
Y como aguilucho herido que siente el plomo en el ala veloz cual flecha se exhala y vá á morir á su nido...vuelvo yo á mi edén perdido.
Y una tentación más dura el destino me procura...Te hallo á tí y renazco en tí...[ pues al punto en que te vi vi á mi amor en tu figura.
(Alma se aparta de él).
Sé que es un crimen nefando que sienta por tí este amor; sé que es horrible impudor estar de mi amor hablando y estar tu alma mancillando...Pero esas galas nupciales esas flores virginales y joyas de desposada con que estás ataviada, son mis emblemas mortales!
= 102 = (Pausa).
Un sueño agitó mi vida y este sueño fué mi Dios y tras de este sueño en pos se lanzó el alma atrevida...y al volver á mi guarida con mi sueño ya olvidado hallo en tí el sueño soñado...Sí, mi ensueño está en tu rostro y ante mi ensueño me postro y adoro al Dios que lie creado. (Se arrodilla).
Ser de mi alma creador crear un alma inmortal en mi alma terrenal, ser yo mi propio escultor con el cincel del dolor; solo, sin Dios, esto fué lo que en mis sueños soñé...y ahora que voy á morir, despierto y veo surgir la escultura de mi fé.
Pero esta fé no está en mí y esta fé debe ser mía...Es la fé en que yo creía cuando sin fé concebí la estatua que vive en tí...Tú eres mi alma creada!
Tú eres la estatua soñada!
y aunque eres mi hija, te adoro y de rodillas te imploro el favor de una mirada...(Implora).
Ten piedad de un pobre ciego!
= 103 =- No te escapes de mis brazos! No rompas, Alma, estos lazos! No te hagas sorda á mi ruego! No te dé espanto este fuego!
(Se levanta gritando): En eterna hoguera á arder quiero condenado ser, mas déjame que te quiera! ¿Qué me importa, Alma, la hoguera si ardiendo te he de querer?
[Pretende coger á Alma y queda como clavado en el centro de la escena. Alma huye, y cogiendo un pedazo de estatua rota, gol- pea en la puerta del fondo, con gritos entrecortados).
Alma.
¡Aurelio! ¡Estoy prisionera! ¿Te has olvidado de mí? Ven á sacarme de aquí y no me dejes que muera en las garras de la fiera!
(Golpea).
Es un hombre muy cruel tiene aleonada la piel...yo luchar con él no puedo...me vuelvo loca de miedo de verme sola con él.
(Golpea).
Aurelio! Soy yo! Tu esposa! Mira que quiero vivir, que no me dejes morir enterrada en esta fosa.
{Con terror, mirando á su padre).
Que ya la fiera me acosa...Que me ahogo en esta tumba...Que mi cuerpo se derrumba...(Con acento desgarrado).
Que el cerebro me golpea = 104 = y el alma ya me flaquea, y quizás, débil, sucumba!
(Cae de rodillas. Se oye arriba una detonación).
(Se acerca á su padre y corre por la estancia golpeando las pa- redes).
El que se quita la vida-., tiene en el pecho una herida...(Señala el corazón).
aquí, aquí, siento el dolor! El escultor.
(Impasible).
Un muerto.
Alma.
(Ante su padre).
Abridme!
( Vé un puñal en la panoplia, lo coge y vuelve f rente á su padre}.
¡Valor!
El escultor.
(Se desgarra la ropa y muestra el pecho blanco, marmóreo).
Hiere aquí con golpe rudo traspasa este mármol mudo...Mas, cómo podrá el acero lo que el grito lastimero de la hija amada no pudo!
(Alma deja caer el puñal).
Aunque mil lenguas tuviera y aunque en mil lenguas hablara ni un destello te explicara del dolor que á mi alma entera dá el dolor que te lacera!
Si con mil lenguas te hablara y en mil lenguas me explicara ni un reflejo te dijera del placer que á mi alma entera = 105 = dá el dolor que te apesara...Sufro de verte sufrir, gimo de oirte gemir, me duele como me miras, lloro al oir que suspiras y muero al verte morir. Me enamora triste verte y admiro tu honestidad y adoro tu santidad, y vivo al ver que eres fuerte, y vas á matar la muerte!
(Pausa).
Hubo un hombre, que al amarte quiso al mundo esclavizarte con un amor material...Si su amor fuera ideal mejor pensara en matarte...Palabras de amor! ¡Sonidos! y los sonidos, materia...Habla la sangre en la arteria bullendo con sordos ruidos y del pecho los latidos...(Violento).
Y este corazón que late es el grito de un combate!
Y el astro, que horrendo estalla el eco de una batalla!
y uno solo es quien se bate!
(Pausa).
Es que el espíritu quiere libertarse de su escoria...¡Un latido, una victoria! ¡El más noble el que más hiere!
= 106 = Y solo triunfa el que muere!
(Alma se hinca de rodillas á los pies de su padre).
Alma.
(Sollozando).
Oh señor, tened piedad! mi voz quiere gritar: Padre! mi alma piensa que mi madre cayó en vuestra liviandad y murió en vuestra crueldad!
{Coge el puñal del suelo).
Matadme, pues que nací y al nacer vuestra hija fui! Tomad, señor, el puñal (Pone el cuello humilde).
heridme, no me haréis mal pues yo no vivo ya en mí. El escultor.
{Coge el puñal y dice amoroso:) Tú ignoras, hija querida los secretos de la vida! Ignoras que el noble asiento del vivir, es el tormento...y el placer vida perdida. Al amor esclavizamos y las huellas materiales que en las carnes virginales deja el amor que anhelamos, cadenas son que forjamos!
{Pausa).
Ven y acércate á mi pecho sienta yo tu abrazo estrecho y el calor de tu mirada sobre esta escultura helada en que estoy firme y derecho!
Yo también esclavo he sido y. tu hermosura serena fué mi última cadena...mas he luchado y vencido y á un mundo nuevo he nacido...'(Alma se levanta y se abraza á su padre que la acaricia), ¡Qué noble eres, Alma mía...y más que noble eres buena...y más que buena eres pura...y más que pura eres bella...Entre todas las mujeres, bendita sea tu belleza.
(La lesa en la frente).
Alma.
Ay! Padre! Señor! ¿Qué es esto? ¿Qué dicha tan pura es esta?
(Se aparta de sus brazos y vá andando con las manos juntas sobre el pecho).
Yo me muero, padre mío! y muero en la gloria eterna!
(Queda petrificada junto á la puerta del fondo).
El escultor.
(Arrancándose del sitio en que está clavado^).
Alma, hija mía, ¿no hablas?
(Se acerca á ella y la vá tocando cabeza, cuerpo y brazos, y repi- tiendo): (Se cubre el rostro con las manos, y como si estuviera perturbado vá andando c&mo en la escena de las sombras del auto primero y hablando bajo). (Stienan lejanas chirimías).
Vida y muerte sueño son y todo en el mundo sueña...Sueño es la vida en el hombre sueño es la muerte en la piedra.
(Se acerca á su hija).
= 108 == En esos ojos cerrados quedó grabada una idea: «Más que ver lo que vé el hombre vale estar ciego en la piedra».
(Pausa).
En esos rígidos labios quedó una palabra yerta: «Más que hablar lo que habla el hombre vale estar mudo en la piedra».
{Pausa.)
Y de este pecho en el fondo hay una esperanza muerta: «Más que la vida en el hombre vale la muerte en la piedra».
(Abre los brazos é invoca al cielo).
Si vida y muerte son sueño...Si todo en el mundo sueña...Yo doy mi vida de hombre por soñar muerto en la piedra!
(Pausa. Se llena la escena de densas tinieblas y Alma desaparece detrás del telón del fondo).
¿Quién oscurece mi vista con estas densas tinieblas? Alma! Hija! Dónde estás?
{Palpando).
Dadme luz que quiero verla!
(Sale Cecilia por la puerta de la izquierda como en el primer auto y se pone delante del Escultor).
Cecilia. La está ante sus ojos viendo y aún, el ciego, no la vé...Yo soy la luz de la fé que estás á gritos pidiendo. El escultor.
(Sin inmutarse).
;Eres tú?
= 109 = Cecilia. Si! yo! Yo soy! Antes de morir, aquí volver á verte ofrecí y lo he cumplido, aquí estoy! ¿No te dá espanto de verme después del mal que me hiciste? ¿Después que muerte me diste? El escultor. ¿Qué mal podrías hacerme? ¿Por qué guardarme rencor? Si te hice alguna maldad culpa á la fatalidad, siempre tuyo fué mi amor! Ni aún como padre he sabido amar! pues á la hija mía porque á tí se parecía tu mismo amor le he tenido! Y ahora como á un Dios la adoro! Es mi hija, es mi creación!
{Amenazando).
¡Ay de aquel que sin razón me arrebate mi tesoro!
Cecilia.
{Sentenciosa. Muy marcado).
Puede la humana criatura crear una obra y amarla...Mas la luz para mirarla la tiene Dios en la altura. El escultor. Luz quiero, luz para verla!
Cecilia. Con esta luz la verás.
{Quiere cogerla).
Cecilia.
Sí, la tendrás si eres digno de tenerla! Antes te has de arrepentir has de doblar la rodilla que solo aquel que se humilla puede á los cielos subir.
(Se pone la mano en el pecho).
¡Oh corazón indomable si este amor no te cogiera quizás tu dueño muriera como bestia miserable! Mas te acosan dos amores que presto te apresarán! ¡Disponte! Que á llegar van á tí, los grandes terrores!
{Amorosa).
Si tú á nuestra hija vieras lo mismo que yo la veo, acaso por el deseo de verla siempre, creyeras. El escultor. ¿Dónde está? ¿Cómo la ves? Cecilia.
(Mira al cielo, en éxtasis).
Está allí! En lo alto! Oh! Es ella...Ella es...el alma más bella que en todos los cielos es...El escultor.
Voy con ella.
= 111 = Cecilia.
(Deteniéndole).
¡Desdichado! ¿Cómo, si no tienes alas? ¿Cómo los cielos escalas si estás aquí encadenado? El escultor.
(Violento).
Con fuego de mi pasión mis cadenas fundiré y para volar, tendré las alas del corazón!
Cecilia. Mas la puerta está cerrada ¿Cómo abrirla si no sabes? El escultor.
(Vd a la panoplia y coge la espada').
Aunque la cierren mil llaves la forzaré con mi espada. Cecilia. ¿Y los ángeles armados? El escultor.
(Furioso).