SigPhi · Benito Feijoo

Cartas eruditas y curiosas, Vol. I (1773)

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e A Ay CARTAS En que, por la mayor parte, se continúa el designio DEL THEATRO CRITICO VINO E RSIALL, Impugnando, O reduciendo a dudosas, varias opiniones comunes. EJSSERETAS POR EL MUI ILUSTRE SEÑOR D., Fr. Beniro Geronymo FeyjoÓ Y MONTENEGRO, Maestro General del Orden de San Benito, del Consejo de S. M. ¿5c.

TOMO PRIMERO.

—_NUEVA IMPRESION.

En la Imprenta Rede la Cavero: Con las Licencias necesarias.

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A a rl) e zo Adi Di (caro quel 90 ES oz + ch seo A E li £ EA a (II) DEDICATORIA, que hizo el Autor al 111% y R* Sr. Don Juan Avello y Castillón, del Consejo de 5, M. Obispo de Oviedo, Conde de - Noreña, Gte.

ILL” SEÑOR.

SES ERON tantos, y tam poderosos los ARAN Tespetos que me conducen a com- WID)AS sagrar a V. S.L. este primer AR Tomo de la nueva série de Es- critos, que destino a la pública luz, que haciendo inevitable la obediencia a su impul- so, no me permiten lisonjearme del acierto. Es necesidad lo que parece cleccion: por don- de, en caso que a esta accion se pueda dar cl nombre de obsequio, falta el mérito en el cul- to, porque obro voluntario, pero no libre. Tres afectos distintos conspiran unidos a dar- me cl movimiento, con que vol a poner este (IV) Libro 4 los pies de F.8. 1, La veneracion, la gratitud, y el amor: todos tres mul acti VOS, porque todos tres som mus imiensos. Sería mui d ifcil resistir, la fuerza de uno solo; con que viene a ser como imposible frustrar cl impetu de todos tres.

Tampoco puedo, Illustrisimo Señor, pre- tender que se acepte como mérito el motivo, por- que en amar, y venerar a V.S. Í. ¿que hago sino lo que hacen quantos conocen aV.S. 1.; Dixe poco, ¿Qué hago, sino lo que nadie pue. de dexar de hacer? El portentoso complexo de virtudes que resplandece en Y. S. 1. cons- tituye una especie de Magnetismo mental, que arrastra todos los corazomes. No es aqui Qualidad oculta la atractiva. Expuesta está al entendimiento, y al sentido la fuerza, que mucue los ánimos a las adoraciones. Basta- ría para echar indisolubles prisiones a las al- mas esta nativa dulce eloquencia, que imspi- vA quanto quiere y y quiere 1MSpi1 ar siempre lo mejor. Con mucha mas razon se puede de- cir de V.S.I, lo que se dixo del Phylosofo De- monax, que habitaba la persuasion en sus labios. Los antiguos Galos tenian, segun Lu- ciamo, un concepto de Hercules, mui diverso del que habian comunicado a otras Naciones los Griegos; porque creian, que las grandes hazañas de aquel Héroe no se habian debi- do a la valentía de su brazo, sino a la de su facundia. Todo el Heroismo de Hercules, en la sentencia de los Sabios de aquella Na- cion, consistía en una discrecion consumadi- sima, con que movía a los hombres 4 la exe- cucion de quanto les dictaba, pero dictando siempre lo que mas convenia. Habia, segun esta inteligencia, vencido Hercules mons- truos, desterrando con la correccion enormes vicios, habia sustentado, en lugar de Atblan- te, el Cielo, porque con su doctrina habia asegurado a la Deidad el culto; habia muer- to Tyranos, porque habia reducido a los Po- derosos a regir con justicia, y equidad los Pucblos. Correspondiente 4 este concepto era la Imagen con que le representaban. Pintaban- le, deribando de la boca imumerables sutilisi. mas cadenillas de oro, con que prendia una gran multitud de hombres, que a su vista se Tom, I. de Cartas, q3 fe (VI) figuraban y, escuchandole absortos. Luciano, testigo de vista, lo refere, Digno es F.S. 1. de que los mejores pinceles ent multiplicados lienzos comuniquen su efigie a los ojos, y ve- neraciones de la posteridad; lo que habiendo de ser la idéa del diseño, debe por mi dicta- men trasladarse del Hercules de los Galos. De ese modo corresponderá al original. Ni con menos elegante símbolo se puede explicar aquel dulce imperio, que la adorada facun- dia de Y. S. I, logra sobre todos aquellos, que tienen la dicha de gozarla. Las hazañas de 7. S.L. son las mismas que las de Hercules; debelar monstruos, y tiranos en pasiones, y vicios. La ferocidad del Leon Neméo, en los Hracundos; la vigilante codicia del Dragon que guardaba las manzanas de oro, en los Ámvaros, la mordacidad del Perro infernal, en los Murmuradores, la malignidad de las Serpientes, destinadas a satisfacer la cólera de Ffuno en los Vengativos, la voracidad. de las Aves Stinfalides, en los Gulosos; el tor- pe furor de los Centauros, en los Lascivos; la rapacidad de Caco, en los Usurpadores; la (VID inbumanidad de Antéo, en los poderosos que abusan de sus fuerzas, oprimiendo a los hu- mildes, y finalmente, las siete cabezas de la Hydra, en los siete vicios capitales. Los ins- trumentos con que logra V. S. I. estos triun- fos, son las cadenillas de oro, con que, pren- diendo, y atrayendo los corazones, los des- prende, y separa de sus delinquentes afectos.

Es el Teatro del Pulpito, donde princi- palmente representa V.S.I. el personage del Hercules Gálico. Allí se vé la multitud está- tica, puesto en los ojos, y en los ofdos, quan- to tienen de sensitivas las almas, dexarse lle- var dulcemente hacia donde quiere impelerla V.S.I, con el dorado raudal que fluye de sus labios. Allí es donde principalmente la voz, y la accion, animadas del zelo, exercen un dominio verdaderamente despótico sobre los animos de los oyentes. Ni Demóstenes en Atenas, ni Ciceron en Roma, experimenta- ron tan dóciles las almas, como V.S. l. en Oviedo. A su arbitrio se excitan los afectos en el concurso. Quando quiere, y como quic- re, ya esfuerza al cobarde, ya aterra al osada do, (VID do, ya enciende al tibio, ya estimúla al perezo- so, ya enternece al duro, ya humilla al sober- bio, ya confunde al obstinado. Mezxcladas en las voces de V.S.L, la dulzura, y la valentía, se entran por las puertas de todos los corazo- nes; donde Las encuentran abiertas; y las rom- pen, donde las hallan cerradas. Con mas pro- priedad vienen a V.S.Í. que a Calpurmio Pi. son los elogios, con que celebró Lucano a aquel famoso Orador, Hominis affectum, possessaque pectora, ducis: Victus, sponte sua sequitur quocumque vocasti.

Flet, si flere jubes 3 gaudet, gaudere coactus; Er, te dante, capit quisquam, si non habet, iram, Los wersos, que se siguen, pintan tan al vivo toda aquella variedad de primores, que cons- tituyen un Orador perfecto, y que V.S. L. po- sec en el grado mas excelso, que aun al riesgo de parecer prolijo, resuelvo no omitirlos.

Nam tu, sive libet pariter cum grandine nimbos, Densaque vibrata jaculari fulmina lingua, Seu iuvat adstrictas in nodum cogere voces, Et dare subtili vivacia verba catenz: -Vim Laertiade brevitatem vincis Átride.

Dulcía seu mavis, liquidoque fluentia cursu.

Verba, nec incluso, sed aperto pingere floxe.

In- (IX) Inclyta Nestorei cedit tibi gratia mellis, oa ej o eli Eo a en 0 o 0. Mera “els. em 07 00...Qualis io superi, qualis nitor oris amoenis. Vocibus! hinc solido fulgore micantia verba Implevere locos: hinc exornata figuris Adyolar excusso velox sententia torno, No solo brilla en el Pulpito la singular elo- quencia de V.S.I. en todas partes brilla, y siempre brilla. Si dentro del Templo da VS...aliento al clarin del Evangclio; en las con- versaciones privadas parece que suena cn sus labios la Lira de Arfon. Todo en Y. S. 1. es cloquencia, porque todas sus excelsas pren- das conspiran a mover, a persuadir, a arras- trar. ¿Quién no se dexa encantar de esa len- - gua, que cxbala-Íuces, pronunciando letras ¿De ese harmonioso estilo, en quien halla su- blimidad el mas discreto, y claridad el mas rudo? ¿De esas vivas expresiones, que, como en un espejo, presentan al alma los objetos? ¿De esa propricdad de voces, que no solo de- clara, mas ilumina los asuntos? ¿De ese dul- ce despejo, con que finyen las clausulas, suc- cediendose unas A otras sin tropiezo, y jun- ta, ramente sin ímpetu? ¿De esa agradable mo- destia que habla tan eficazmente con los ojos, como la voz con los oídos? ¿De esa humani- dad apacible, para todos igualmente retori- ca, quando V.S.Í, escucha, que quando ra- zona? ¿De ese noble pudor, que, vertiendo en el. semblante la belleza del espiritu, her- mosea el rostro, sin embarazar el labio? « De esa penetrante sagacidad en descubrir, rom- piendo por los labyrintos de las dudas, las mas escondidas verdades? ¿De ese alto magisterio en resolver las dificultades mas espinosas, tan distante de la ostentacion de doctrina, que comunmente franquea la enseñanza, disfra- zada con el velo de consulta + ¿De esa incor- ruptible veracidad, tan bien regida por la circunspeccion, que nunca se quexa la polí- tica de la franqueza?: De esa popularidad benigna que hace ganar a la eminencia del puesto, mucho mas por la parte del cariño, que lo que pierde por la del miedo? ¿De esa na- tiva cortesanía, con que grangta V.S.I. otra especie de respeto mas precioso, y mas sincíro, que aquel que se tributa a la Autoridad; ; ¿De (XD) ¿De esa benevolencia trascendente que se ex- plica 4 muchos en la profusion de las manos, y atodos en el agrado de los ojos? ¿De esa in- clinacion a conceder todo lo gracioso, tal, que quando la justicia impide la condescendencia, duele a V. S.I. no menos que al desairado la repulsa?; De ese gento, en tanto grado pací- fico, que,como el de David, lo fue algunas weces, aun con los mismos que aborrecen la paz De esa::::: pero nunca acabaré, sí me empeño en especificar todas las Virtudes Intelectuales, Politicas, y Morales, que se admiran congre- gadas en la persona de Y. S.Í. y que son otras tantas cadenas de oro, con que apristona V. S.L a quantos le tratan, y conocen.

He dicho virtudes Intelectuales, Políticas, y Morales, por dexar aparte las Teológr- cas, y especialmente la Reyna de éstas, y de todas, que es la Caridad. ¡Ob que campo tan vasto, y tan hermoso se abre al Panegyrico! ¡Oh que exemplo tan respetable, y tan util pa- ra quantos exercen el mismo Sagrado Minis- terio! Para este asunto, Ilustrisimo Señor, mas que para otro alguno, necesitaba yo de la la eloquencia de V.S.I. Dos grandes Prelados del mismo nombre que V.S. IL. parece le han comunicado, juntamente con el nombre, sus virtudes, 0 excelencias caracteristicas; San Fuan Chrysostomo sn Facundia; San Fuan el Limosmero su Caridad; y toda aquella es ne- cesaria para elogiar ésta como se debe.

Ha muchos años que conozco a V.S.I. Pre- lado de esta Santa Iglesia: conocíle mucho an- tes Lectoral de ella, y siempre le conocí pobre, por ser siempre tan amante de los pobres. La divisa con que Manuel Tesauro el Abad explicó la liberalidad de nuestro Rey Phelipe Tercero, creo que con mas propriedad se pue- de aplicar a V.S.I. que a aquel piadosisimo Principe. Era una Fuente que derramaba por una espaciosa llanura, dividido en varios arroyuelos, todo su caudal, con este mote, ¿222 Nibul sibi. Nada para sí. Nada para sí tubo li, jamás V.S.I. Fluídos se hacian, y hacen el oro, la plata, y el cobre en las manos de V.S.I. Inego que llegan a tocarlas. Fluidos se hacen los tres metales, porque los derrite al punto el fuego de la Caridad; y derretidos, fluyen. de las (XI las manos, como de dos fuentes, que nada guardan para sí: Nihul sibi.

Providencia benignisima del Altísimo fue dir ¿7.S. 1, por Prelado a este País en unos tiempos, y temporales tan calamitosos, como son para él los presentes. Bien era menester tanta misericordia para tanta miseria. Aquel Señor, que morufica, y vivifica, exerciendo alternadamente la justicia, y la piedad, te- niendo dispuesto aftigir a este Principado con las calamidades que hoi padece, le previno tambien todo el alivio posible, dandole un Pre- lado tan compasivo, y limosnero. Oportuna- mente aplicó alguno al imfluxo del Cielo en la eleccion de V.S.I. aquello de David: Deside- num pauperum exaudivit Dominus, Y 20 con menor propriedad el mismo, viendo retardar la venida de V.S. Í. por un estoruo no es- perado, explicó los ansiosos gemidos de todo el País contra la demóra, con aquellos amantes suspiros de la lelesia al Espiritu Corsolador: Veni Pater pauperum, veni Dator mune- rum.

Aun (XIV > aun acaso excedió al desco; pues quiza nadie querría que V.S.I, se estrechase tanto en su persona, por socorrer la necesidad pública. He notado, que aun en el severo, y ardiente zelo de San Bernardo, no cupo el deseo de que los Obispos extendiesen su caridad hacia los po- bres, hasta empobrecerse a si mismos. Ási es- cribe a uno, gratulandole sobre la fama que Epistol. tegja de limosnero: Hoc plane decet Episco- pum», hoc Sacerdotium vestrum commen- dat, ornat coronam nobilitat dignitatem; si quem ministerium prohuber esse pauperum, adimnistratio probet pauperum amatorem, :Ab, Señor! No puedo sin admiracion contem- plar, que la bizarra piedad de V. S.L. baya pasado de aquellos términos, en que un San Bernardo quiso limitar la Caridad Episcopal, Parcció a este gran Doctor, y gran Santo, que no podia, o no debia el amor de los pobres en un Obispo llegar al extremo de trasladar a su misma persona la indigencia: Si quem m- nistermam prohibet esse pauperem, admi- nistratio prober pauperum amatorem.. Pero hasta este extremo conduxo a Y. S.L. el amor de (XV) de los pobres. ¿Quién ignora, y quién no ad- mira la estrecha frugalidad de la mesa, la moderacion de la familia, la desnudez, y aun desabrigo de la casa?

Parece que V.S.I, mas que otros Prelados, pudiera dar algo a la ostentación, y magnift- cencia, pues al fin, no es solo Obispo, mas tambien Conde; y esta dignidad secular tiene sus fueros aparte. Mas en ese Palacio, ni se halla el esplendor que exige la prerrogativa de Conde, ni aun el que permite la de Obispo. Lo que balla el que entra en él es, cn la idas y escalera, muchos pobres: y pasando mas aden- tro, mucha pobreza. Religiosos hai, que sis faltar a la austeridad de su Instituto, tienen mas adornada su Celda, que V.S.I. el quarto que habita. Es mus particular la delicadeza de V.S.I. en esta materia. Para confusion mia lo publico. Ha cinco años que hice construir en miCelda una chimenta con algunas circuns- tancias (poco costosas a la verdad ) de nueva invencion, para la oportuna distribucion del calor en varios sitios. Propusosele a V.S.. ha- cer en su quarto otra semejante. Estaba ya (XVI) inclinado. a ello; pero luego y haciendo refie- «ion, que faltaría a los pobres lo que. consu- miese cn la fabrica, renunciando cr obsequio suyo aquella comodidad, mudó de animo. Mas al fín esta es una conveniencia. 10 absolutamente necesaria. Otra, que parece in- escusable, sacrifico V.S.L a la pública indi- gencia. Hablo del uso del coche. Oualquiera que sabe lo que es este ciclo, y este suelo, como- cera, que un Obispo que renuncia el coche, se condena a tener la casa por carcel la mitad del año, En efecto, en este estado vemos 4 VS. LL; de modo, que no contento con redu- cirse por los pobres a pobre, se ha reducido 4 a pobre encarcelado. | Asi se ciñe 1. SÍ. para derramar toda su caudal en este misero País. Todo su caudal di- xe, y aun diciendolo todo, dixe poco. ¿Pues hai mas que decir? Si. La expresion de todo el can- dal, significa solo el existente; y V.S.I, viendo que las necesidades aprictan, aun mas en este año, que en los pasados, empieza a consumir, juntamente con el existente, el futuro, empe- ñando para este efecto las rentas del año ve- Ni- (XVI) nidero; de modo, que a aquel esperado recibo, siendo para V.S.I. futuro, le da una antici- pada existencia para los pobres.

Vuelvo a decir, que fue benignisima provi- dencia del Ciclo darnos a V.S.I. por Prelado en tales tiempos. ¿Que fuera de este miscro País,a faltarle lo que V. $. Í, expende por su MAño > y lo que hace expender por otras el efi- caz imfluxo de su voz, y de su exemplo? Las miserias de esta tierra no pueden explicarse con otras voces, que aquellas con que lamentó Jeremias las de Palestina, al tiempo de la captividad Babylonica. ¿Que se ve en toda esta Provincia, sino gente, que con lagrimas, y gemidos busca pan para su sustento Omnis po- pulus ems gemens, Ó querens panem.; Que se ven por estas calles de Oviedo, sino denegri- dos, y aridos esqueletos, que solo en los sas ¡pr ros, con que explican su necesidad, dan señas de vivientes? Denigrata est super carbones facies eorum, 6 non sunt cognitl in platels; adheesit cutis eorum ossibus, arult, Sc facta est quasi lignum.

Pero, Misericordiz Domini, quia non Tom. 1, de Cartas. eq Ssu- (XVII) sumus consumpti; quia non defecerunt mi- serationes eius. El Cielo que decretó el daño, dispuso por otra parte: el consuelo. Poco ha te- miamos vér desierto este País, porque ya mu- chos de sus habitadores se iban a buscar la con- servacion de la vida en otros, por medio de la mendiguéz. Pero, aunque en parte todavía esta pendiente la amenaza, a los extraordina- rios esfuerzos, y vivas persuasiones de V.S.l. debemos la bien fundada esperanza, de que el azote no corresponda al amago. ¡Oh quanto aliento nos da la seguridad que tenemos, de que Y. S. 1. no nos ha de desampa- rar! Porque no ignorando nadie quan profun- damente estampada está en el corazon de VS...aquella maxima de San Pablo, Unius uxoris virum; y que.su noble alma mira con tanto desden los alhagos de la ambicion, como los atractivos de la avaricia, es para todos ila- cion infalible, que mi el ofrecimiento de las Su- premas Dignidades Eclesiasticas de España será poderoso para arrancarle de los brazos de su querida Esposa. Siempre la amó tierna- mente V.S.I. y lo que es mui particular, quan- (IO) (IO) to mas pobre la ve, y mas ajadadela miseria, tanto la ama con mas ternura. Lo que en otros entibiaria el cariño, le enciende enV.S. TI, ¿Peroqué mucho? Siempre los pobres fueron sus amores.Casi podemos mirar, como dicha de La Provincia y la desolacion que la afligo, porque em su mismo miserable estado tiene la prenda mas segura, de que V.S. 1. no la abandone.

O rara avis in terris; exclamó mi Padre [/,3%2 S. Bernardo, celebrando en un Obispo Espa-"“"" hol, a quien escribía, cierta especie de virtud, que en mui pocos Prelados se halla. No se si con mayor motivo puedo hacer aquí la mis- ma exclamacion.¡O rara avis in terris! ¡ Ob ave singular, cuyas alas se remontan, aun sobre aquellos afectos terrenos, de que rarisi- ma vez se desprenden los mas 3ustos! ¡Oh ave singular,cuyos vuelos no solicitan otro ascen- so, que el de la tierra al Ciclo! ¡Ob ave sin- gular, a quien abrasa cl fuego de la caridad, como Fenix, y eleva la valentia del espiritu como Aguila!

La grandeza del asunto me iba arreba- tando hacia el entusiasmo. Recóbrome ya de 42 aquel (xx) aquel impetu, recóbrome tambien del ¿mpulso, que me daban mi admiracion, y mi afecto, para estenderme mas en el Panegírico de SSL.

Conmcluiré, pues, diciendo, que Y. 8. I. con los extraordinarios esfuerzos de su christiana conmiseracion hacia este congojado País, se ha hecho legitimo acreedor a aquel titulo, queli- sonjcó La soberanía de Augusto mas que la ce- lebridad de sus grandes victorias; esto es, el de Padre de la Patria. Hijo de esta Provinc'a hizo a Y. S.L. su noble nacimiento, y Padre de ella su profusa piedad. Los Romanos hon- raban al que con su valor habia conser- vado la vida de algun Ciudadano con la Corona, que por esto llamaban Civica. El que recibió mas veces esta Corona fue Siccio Den- tato, llamado por su extraordinaria fortale- za el Aquiles de Roma. Catorce veces le co- mir "ronaron con ella, porque en diferentes lances conservó ta vida de catorce Compatriotas. Mi- llares de veces se debe imponer sobre las sienes de 7. S. L.la Corona Civica, por haber con- servado, y estar conservando la vida 4 mi: blabla- Gua) llares de Paisanos suyos con sus limosnas. No olvidara en la mas remota posteridad este L£ran beneficio que debe aY.S. 1 su Patria. Y por mi dictamen, no solo debe conservarse en la memoria de los hombres, mas tambien imprimirse en el Marmol, que algun día (¡0b, retardele un siglo entero la Divina Clemen- cia!) cubra las venerables cenizas de Y. S, 1. poniendo despues del rc JACET, y el nom- bre; aquellas palabras, con que el Eclesias: tico celebró al famoso. Pontifice Simon, hi- 30 de Onías: SACERDOS MAGNUS:! QUI CURA= VIT GENT£M SUAM 3 ET LIBERAVIT EAM A PER- DITIONE. Nuestro Señor guarde a Y, 8, T, muchos años. San Y 1 tcente de Oviedo, y Ma- ILL" SEÑOR.

BL. Modo Vo S, 1H" Su mas rendido Siervo, y Capellan Fr. Benito Fe:joo.

Tom. IL de Cartas. CE] 3 di APRO- Eccles, Co 5 O4 (XXI) APROVACION Del M.R, M. Fr. Diego Mecolaeta, Predicador Gene- ral de la Religion de San Benito, Abad que ba sido del (Real Monasterio de San Millan de la Cogulla, y actualmente Definidor Mayor" de dicha Religion, Ec.

No ser tan fuerte el precepto de nuestro Rmo. P. Mro. Fr. Anselmo Mariño, General de nuestra Congregación, que quita enteramente la libertad, estre- chandola a la precision de obedecer, no tubiera yo va- lor para censurar, y dár el dictamen que se me manda sobre el Tomo 1 de Cartas Erudítas, y Curiosas, que el ' Rmo.P. Mro. Feijoó quiere dár al público, para Com- - plemento,:o suplemento de su aplaudido, y siempre plau- sible Teatro; pues no hai País preciado de culto, en que su nombre no tenga afianzado con debidos elogios su respeto: en vista de lo qual, que: es público, y notorio, cenire mi Censura a las breves clausulas, aunque en asun- to-mui distinto, de Plinio /ih. 1...Epíst. 5.) diciendo a. nuestro Rmo. P. General: Queris, quid sentiam; At ego, ne interrogare fas puto, de quo prenunciatum est. Escusada juzgo la diligencia de censurar las obras de un Escritor, que tiene acreditado su nombre con la públi- ca aprobacion universal: pues con solo vér en los Libros el nombre del Rmo. Feijoó, se. da todo por bueno, por erudito, por selecto, por catholico. 7 Las públicas debidas aclamaciones que han mereci- do las Obras del Rmo. Feijos a todo el Orbe literario, escusan la Censura de qualquiera Libro suyo, porque to- dos tienen vinculado el acierto; y el que se remite a la mia, mas debe ser empleo de mi veneracion, que asunto sobre que diga mi sentir; pero ya lo he dicho, quando dixe que VITA | 253 to- (XXID todas sus Obras han merecido al público, no solo la apro- bacion, sino el aplauso. Diganlo tantas, tab Copiosas, y tan feperidas Ediciones, como fatigan en esta Corte las Pren- sas: Publiquenlo las versiones en estraños idiomas. En Francia, y en Inglaterra se lee el Teatro Crítico vertido en sus idiomas, como en España. Un curioso, O codicio- so Napolitano desea enriquecer su País con este tesoro, he visto Carta suya, en que dice, tiene ya traducidos los cinco primeros Tomos en su lengua: Lo mismo executa otro en Venecía, y lo mismo haran otros Eruditos de Ita- lia. Todas estas versiones dan claro testimonio del ansia, y de la loable codicia con que se busca el Teatro: todas demuestran la saludable hidropesía que ha causado en el mundo; pues teniendo a los labios el vernegál, veo a to- dos los Lectores con mas insaciable sed.

Quo plus sunt pote, plus sitiuntur aque.

No se ha visto en este, nien otros Reinos Obra tan su- blime, y tan ingeniosa, como nuestro Áutor demuestra en la Carta 34.5 por lo quepuedo congratularle con el elogio que se dió a la grande Obra del Trono de Salomon, 3. Reg. 10. 20. Non est factum tale opus in universis Regnis; pues aunque en todos los de Europa florecen, mas que nunca, las Letras: en la eleccion de noticias, en la dies- tra disposicion de colocarlas, en la inimitable suavidad de persuadirlas, no se ha visto Obra en el mundo que se pueda comparar con el Teatro. Y aunque salió de mano de su Autor tan perfecto, tan magnifico, tan primoroso; mira esta Obra de Cartas Erudítas, y Curiosas mi respeto como vistoso remate del Teatro, que sobre las basas, pl- lastras, columnas, corredores, y demas piezas de aquel admirable promontorio que despertó los aplausos en el mundo, debe colocarse como airoso trasunto de la fa- GT 4 | ma, (xxm ) ma, encargando al silencio todo el desempeño: de 'su nba | Hasta aquí he dicho algo de lo mucho que merece el: Rmo. Feijoó por su insigne Obra,-y por su inmensurable Literatura; pero atendiendo a lo que se me ordena, digo sinceramente, que he leido el primer Tomo de Cartas Erudítas.y y Cur ¡osas con la debida atencion, y que no he notado en él clausula alguna que impida que se de 2 la. estampa, si su Rma. fuere servido conceder su licencia;, y. que astlo. siento, en este Real Monasterio de Monser- faro Eds Madrid: ar de Egeo de raiz | Er, Diego Mesieldn 'APRO- (xxv >) APROBACION Del Doctor D. “Fosepb de Valcarcel Dato, Canonigo Doc- toral de la Santa Iglesia Catedral de Oribuela E visto, y examinado un Libro, intitulado: Cartas - ¡Erudítas, y Curiosas ¿“Tomo primero, su Autor el Rmo P. M. Fr, Benito Geronimo Feijoo, Benedictino, que para su aprobacion me remite el señor Licenciado D. Pedro Clemente de Arostegut, Canonigo Dignidad de la Santa Iglesia Primada de Toledo, y Vicario de esta Villa de Madrid. Dixe, que este Libro se me remitia para su aprobacion, y no me desdigo; porque no pueden remitirse a otro fin los Libros que produce la erudita pluma del P. M. Feijoó: y si entre los axiomas mas admitidos, y de eterna verdad hubiese uno.que digese: Tanto escrito, tanto aprobado, se le haria este sabio Escritor- proprio, y priva- tivo, para su particular gloria, y comun de nuestra Nacion. El casoes,. que ha tenido el P. M. tanto, a tantos que le aprueben, que los que hemos sido de los ultimos en es- te apreciable empleo,. mó sabemos cómo desempeñarle, porque no encontramos elogio, que no. esté dicho, aplau- so, que no esté ofrecido,, ni aclamacion, que no esté apli- cada. Es esta hoi una de las: materias quese hallan apu- radas, y tan cabalmente, que el que de nuevo quiera to- corla, O ha de pasar por el sonrojo de repetir, O por el grave empeño de inventar. Lo,segundo, sobre dificultoso para todos, es imposible para mí; habréme, pues, de ate- ner a lo primero, y sirvame de pretexto el que hai oca- siones, en que el rubor se mira como virtud. + Confesare antes, (para dar quantas señas de ingemuidad me sea posible ).que siempre condené, como abuso in- tolerable, el que con tanta frequencia cometen hoi nues- tros Aprobantes, poniendose mui de proposito á tejer un cui (XXVI) cuidadoso Panegírico de los Autores, y Obras, que se confían a su censura. Este culpable trueque de incumben: cias mortifica vivamente a los juiciosos; porque conocen, que la de Aprobante está ceñida a pocas palabras; y que una prolixa extension en esta materia, como las mas ve- ces injusta, no puede menos de ser fastidiosa, y en todo. Caso intempestiva. El pruríto de aprovechar la ocosionde: escribir algo, se halla tambien mui descubierto en este ge- nero de composiciones; y este es otro no inferior motivo de que se miren con tédio, ú acaso con desprecio. Mas si a esta regla general, como tal, se le hubiese de buscar su excepcion, ninguna, á mi parecer, mas legitima que los Escritos del P. M. Feijoó. Las plumas vulgares, y grose- ras (que casi son las unicas que giran por la Atmosphera Española ) estén en buen hora sujetas a los lugares comu- nes, pues solo para ellas se hicieron; pero nunca debe- ran entenderse con la que estan singular, y exquisita. Y sin duda es fuerte tentacion el ver un Libro admirable entre tantos perversos, y poderse contener, sin aplicarle siquiera una parte de los infinitos. elogios que merece.

De esta misma laya es el presente Libro. Parto de uno de los mas bellos, y universales entendimientos que hoy se conocen, supo unir en sí quantas circunstancias requie- re la mas escrupulosa exactitud literaria. Mana es esta an- tigua en este sabio Escritor; y desde el punto que se puso a profesar públicamente tan delicada vocacion, se llevo: entera la admiracion de la mayor, y mas sana parte de los eruditos, asi proprios, como estranos. Con la repeticion de sus nobles producciones creció succestvamente este general concepto; no porque se aumentase el fondo de una doctrina que empezó por lo sumo, sino por la: ma- yor extension, y nuevos filetes, con que se pulió.

Es consiguiente a tan particular felicidad, que el ultimo (XXVI) mo Escrito en el orden, sea primero en la perfeccion, Por eso diría yo, sin mucho examen, que es este el mejot Libro que ha compuesto el P. M. Feijoó. A lo menos a mí asime lo parece, porque no hallo en todo él cosa que echar a mal. Lo que. unicamente encuentro es, una admi- rable destreza en saber enlazar muchas partes inconexas, y distintas, para que formen un todo prodigioso mucha ame= nidad, solidez, y. variedad; mucha utilidad, mui exquisi- tas noticias, y ouchh dd! segun los Lada S, Que es, segun los Castellano s, un estilo puro, energico, y bello. Un Libro escrito con tan primorosos adminiculos, merece co- locarse en la Biblioteca de Apolo, y que de all concurran a venetarle los mas favorecidos alumnos de esta Deidad. Perolo que yo no sabre bastantemente encarecer, es, el utilisimo pensamiento del P. M. en proseguir, producien= donos (con mas abundancia en este Libro) una selecta co- pia de especies, tomadas de la mas curiosa Physica. Esta im- portante parte de la buena erudicion la miran nuestros Na- cionales con un poco de ceño, u por mejor decir, jamas la han mirado con bastante cariño. Hecho, sin dida cargo el Rmo. de esta fatal aversion, se empeña heroicametite en exterminarla; y para conseguirlo, usa de aquella confec- cion, que le es tan propría, mezclando la suavidad, conci- sion, y perspicuidad, por sila aridez, extension, y obscu- ridid, en que muchas veces incurren los Profesores, de esta Facultad, pudieran ser origen de aquel despego. Con esto nos domestica para tan provechoso estudio; y como otro Orfeo, nos reduce con su dulzura a una acorde union, pas ra establecernos en la gran Republica dela Naturaleza, El metodo de que el P. M. se vale para vehículo de es- ta, y otras muchas utilidades que incluye su Libro, tam- bien merece su. peculiar aplauso, porque tiene su peculiar merito. Aunque comun entre los Estrangeros, es nuevo, o Gx)