O muirato para nosotros; bien que basta para su califi- cacion el verle admitido, y usado por el P. M. que tanto conocimiento tiene de lo mejor en cada linea. Por eso no se le escondió el provecho, y beneficios, que son efecto de ese arbitrio, O invento de Cartas, al: que desde su an=" tíiquisima inttoduecion ( CY hoi mas que nunca ) se le ha: considerado como el be a proposito, para hacer pública uno erudicion extendida, y diversificada. Es en mi enten- der como una materia prieta, absolutamente dispuesta para toda forma literaría, y que con igualdad se “ajusta a toda clase de asuntos, y aun de estilos, ofreciendo: una admirable docilidad para el modo de tratarse; lo que ape- nas se encuentra en otro genero de proyectos. Aproves cha, O por decirlo mejor, apura nuestro Autor todos estas ventajas con la felicidad que suele; y consigue mostrarse admirable en el nuebo rumbo que ha tomado, para dar- nos a entender, que qualquiera es el suyo, y apropiarse lo que Vertumno dixo de sí, hablando de la proporcion que gozaba, para ad en todas figuras: | Ín quocumque voles, verte, decorus ero. He dicho, y mas de lo, que pensaba: ¿Pero quién podrá contenerse en una materia tan abundante, y ¿en que están conformés la opinion universal, y la propria satisfaccion”: Ceso, pues, con solo añadir, ( para cumplir con la obli- gacion, y comision, que se me ha confiado ) que en este Libro no hai cosa alguna, que por opuesta a nuestra Católica Religion, y santas costumbres, impida su Impresion; “y que se le debe conceder al Rmo. Ecija» la ficencia, que para ella solicita, sin que en esto crea se le haga gracia alguna, porque lo contemplo de rigurosa justicia. Este -€s mi dictamen, salvo, Gc. Madrid, y Marzo 8. de 1742.
Doctor D. Joseph. Y. alcarcel Dato. APRO- (XXIX) APROBACION Del Doctor, y Maestro D. Francisco Antonio Fernan- dez Vallejo, Colegial Real de Oposicion en el de San Udefonso de México.
E orden de V. A. he leido el Tomo primero de Cartas Erudítas, y Curiosas del Rmo. P. M. Fr. Benito Gerónimo Feijoó, Maestro General de la Religion de San Benito, Cathedrático de Prima de Teología Jubi- lado de la Universidad de Oviedo, 8c. Y a la verdad, aunque esta nueva Obra no trajese a la frente estampa- do el nombre de tan acreditado Autor, presto lo mant- festaria el singularisimo caracter de su estilo: Loquela sua manifestum faceret; pues aquella facilidad, y ma- ravillosa concision en explicarse en las mas intrincadas materias: aquella tan dulce fuerza en persuadir los asun- tos mas arduos: aquella harmoniosa trabazon de perio. dos, con aquella no se que gracia, que embelesa en es- tas Cartas, no podian ser de otro, que del R. P. M. Fet- joó: Non enim in alium cadit tam absolutum opus, como dixo Protógenes de la línea tirada por Apeles.
Con esto he insinuado desde luego la excelencia de esta Cbra, parto tan legitimo de tal Autor; y que, por consiguiente, mul lexos de poder dár materia a mí Cen- sura, aun me cierra el paso por su grandeza para su elo- glo. Qualquiera cosa que quiera decir en su alabanza, que- da tan inferior á vista de su merito, que en vez de pare- cer elogio, pudiera, por su coftedad, segun Plinio, so- nara injuria: Si diminute DET detraxistí. Asi es preciso tenga mi admiracion la mayor parte en sus aplausos, En- (XXX) Entre lo mucho que hai que admirar en esta Obra, se ofrece luego aquella vastisima erudición en todo genero de materías. Sobre todas escribe el Sapientisimo Autor con tanto magisterio, como si cada una hubiera sido la unica tarea de su perspicacisimo ingenio; sin que se escapen a sus linces ojos aun las mas leves cosas económicas, sobre que nos propone mui curiosas observaciones. Mas pasará la admiracion a ser asombro, si se advierte, que el P. Mro. escribe estas eruditisimas Cartas, despues de haber vertido en los nueve Tomos de su Teatro Crítico la inmensa copia de exquisitas, y Curiosas noticias, que con tanta razon le han grangeado el nombre de Universal Biblioteca, en el sentir de muchos Sabios.
- Creyeron algunos, al vér en el primero, y segundo To- mo del Teatro, en tan alto punto la abundante, y selecta erudicion del Autor, que decayendo poco a poco, ven= dria por ultimo a agotarse en la formacion del tercero, Ó quando mas, del quarto; pero los ha desengañado ya la experiencia: pues sin que se haya advertido decadencia, tubo el P. Mro. sobrado material para el nono; y aun le uedo para estos nuevos Tomos de Cartas 5 y es, que el ingenio del P. Mro. no-es de aquellos comunes, por don- de, como por canal, pasa la erudición, sino capacisima concha, que quedando siempre llena, la derrama. Erudítos de este genero son mui raros; y tanto, que entre muchos millares, apenas se halla uno de aquel caracter.
At vix invenias multis e millibus ununm. Qui concbe similem se prius esse ferat.
Nies menos admirable aquella clara, y natural concision, con que se explica en estas Cartas, y que tan necesaria juzgó Horacio, principalmente quándo se escribe para enseñanza publica: Quidquid precipies, esto brevis.
No (XXXD) No ha menester el P. Mro. muchas voces para explicar con energía sus conceptos: a mul pocas sabe dar tal vi- veza, que el alma, (digolo asi ) que en otra pluma nece- ositaría de un cuerpo gigante, en la de su Rima. se acomo-= da mui bien 4 un pigmco.
Llamó Manilio en su Astronomía felices de nacimien- to aquellos Escribientes, que en mui pocas letras compen- diaban las palabras:?
4 quibus Erigone duxit nascentibus, Ec. -Hic, ES scriptor erit velox, cui littera verbum.
Pero ya creo, que con mayor razon se entendería en es- te lugar el ¿bio Autor de estas Cartas, que abreviando- las, en tan pocas, y tan bien cortadas clausulas, puede decirse, que en una palabra nos dá una letra, pues que asi tambien se llama la Carta; mayormente quando SS que enemigo siempre de la prolixidad en explicarse, ha tenido por mas acertado el uso de algunas voces simples, y cortas, aunque nuevas en el idioma, en vez de otras que explicaban, como por rodeos, las cosas, que es la otra circunstancia que añade Manilio.
Excipiens longas nova per compendia voces.
Este excelentisimo modo de escribir es el que ha hecho famosa en todo el mundo la pluma del Rmo. P. M. obli- gando a hombres mui eruditos de todas partes a solicitar- le en Cartas por amigo, O por decir mejor, a buscarle en sus dudas, como Oraculo. Por todas partes se oye, en repetidos aplausos, su nombre; de suerte, que puede con verdad afirmar de sí lo que decia Ovidio en una de sus Epistolas, gloriandose de que se oía su nombre en todo el mundo: Lam canitur toto momen in Orbe meun. Pe- (XXXID) Pero con esta diferencia, que el Poeta lo decia en tiempo, que solo era conocido un mundo; y asi, uno solo venía aser el Teatro de sus glorias. Mas el Rmo. P. Feijoó, para cuyos aplausos (hablando sin lisonja ) unus non suf= Jicit Orbis, logró aun mucho mayor extension 3 pues co= mo Es sabido”, ocupa dos mundos con su fama.
Por todo esto juzgo, que la presente Obra, en que no he hallado cosa alguna contra la Fé, ni contra las buenas costumbres, es dignisima de la luz pública. Así lo siento, Salvo meliori ¿ Sc. Madrid, y Abril 28 de 1742.
Doct. D. Francisco Antonio Fernandez, Vallejo.
TA= ( XX XUMI de TABLA DE LAS CARTAS DE ESTE 1. TOM, LD Espuesta á algunas questionessobre los NN quatro Elementos. E, IL. Respuesta a algunas antianes sobre las qua- lidades elementales. 26.
III. Sobre la portentosa porosidad de los cuerpos. 49.
IV. Sobre el influxo de la imaginacion materna, respecto del feto. 56.
V. Respondese a una objecion hecha al Autor sobre el tiempo del descubrimiento de las va- riaciones del Imán. YY, VI. Respuesta á una Consulta sobre un monstruoso Infante Bicipite de Medina-Sidonia. Stc. 78.
VIL Sobre un Fósforo raro, 100. VIII. Sobre «evitar los funestos errores de enter- rar á los hombres:antes de tiempo. 104.
- IX, De las Batallas aéreas, y Lluvias sanguíneas. 112. X. Corrigese la errada explicacion de un Pheno- , méno, (sobre la Nieve ) y se propone la verdadera. 113. XI. Sobre la resistencia de los Diamantes, y Rubies al fuego. 129. XII. De los Demonios Incubos. ' 134.
XIII. A un Medico que envió al Autor un Tratado suyo sobre las utilidades de la Agua, bebida en notable copia, y contra los Purgantes. 137. XIV. A otro Medico que envió al Autor un Escrito suyo, en que impugna el Tratado del Me- Tom. I. de Cartas. ae di- (XXXIV > dico antecedente, XV. De los Escritos Medicos del Padre Rodri- guez, Cisterciense. XVI. Del remedio de la transfusion de la Sangre. X.VIL Sobre la Medicina transplantatoria. XVI. Que pesa mas una arroba de Metal, que una. de. Eana. XIX. Sobre el transito de las Arañas de un te- jade: a otro. XX. De los remedios de e Memoria. XXI. Del Arte de Memoria.. Idéa del Arte de Memoria, XXIL Sobre el Arte de Raimundo Leí: XXIIT. En respuesta a una objecion Musical. XXIV. De la transportacion. a del Obispo de Jaén. XXV. Sobre la virtud curativa de agar: atribuida a. los Reyes de Francia. XXVI. Sobre la Sagrada Ampolla de Ren:s, XXVIE De algunas: providencias economicas en orden a Tabaco, y Chocolate. XXVIIE Sobre la Causa de los Templarios. XXIX. Paralelo de Carlos XII, Rey de Suecia, - — comAlexandro Magno. XXX. Sobre un Pphenoméno raro de huevos de In- sectos, que parecen flores.. XXXI. Sobre la continuacion de Milagros en al- - gunos Santuarios.
XXXI Satisfaccion a algunos reparos propues- tos contra el Discurso de los Chistes de N. XXXUI Defiendese la introduccion de algunas voces peregrinas, O nuevas en el idioma Castellano.
XXXIV.
CXEXV) XXXIV. Defensa precautoria contra una temida calumnia. 273. XXXV. De la anticipada perfeccion de un Niño en la estatura, y facultades corporeas. 280. XXXVI. Satisfaccion a un Gazetero. 284. XXXVII Sobre la fortuna del Juego. 288. XXXVIIL Del Astrólogo Juan Morin. 203- XXXIX. A favor de los Ambidextros. 300» XL. Sobre la ignorancia de las causas de las enfermedades. 304. XLI. Sobre los Duendes. 309» XLIT. Origen de la Fabula en la Historia. - grg+ XLIII. Sobre la multitud de Milagros. 329. XLIV. Maravillas de la Musica, y cotejo- de la antigua con la moderna. 333 XALV. Del valor actual de las Indulgencias Ple- >.
nAarias.. 242 PRO- (XXXVI) + >> Sosa PROLOGO.
Resentote, Lector mio, nuevo Escrito, y con nue- Pp vo nombre; pero sin variar el genero, ni el de- signio, pues todo es Crítica, todo Instruccion en va- rias materias, con muchos desengaños de opiniones vulgares, Ó errores comunes. Site agradaron mis an- ES producciones, no puede desagradarte esta, que es en todo semejante á aquellas, sin otra discre- pancia, que ser en esta mayor la variedad; y no pienso. tengas por defecto lo que sobre estender a mas dilatada esfera de objetos la enseñanza, te alexa mas del riesgo del fastidio. VALE, CAR- CARTA PRIMERA.
RESPUESTA A ALGUNAS Quiestiones sobre los quatro Elementos.
S. L 1 aye, A y. UY Señor mio: Aunque el deseo, y obliga- E poes 23 cion que tengo de servir a Vmd. con la ma- o M/ ¿2% yor puntualidad, mo: me permiten dilatar e) So mucho el cumplimiento de Sus preceptos; ES pe habiendome Vimd. escrito, que por no te- ner necesidad de respuesta pronta, y por no estorvarme otras ocupaciones mas importantes, dexaba á mi arbitrio suspender todo el tiempo que quisiese la satisfac= cion alas dudas, o Qiiestiones que Vimd. se sirvió de proponetr- me sobre los quatro vulgares Elementos: me valí de esta per» mision, no para retardar mi obediencia, sí para hacerla mas meritoria, añadiendo en ella algo de supererogacion. Quiero decir, que tomé el tiempo que era necesario, no solo para res- ponder a las Qiiestiones propuestas, mas tambien para añadir la resolucion de algunas otras pertenecientes a la misma mate- ria; de modo, que mezcladas estas con aquellas, tenga Vid, en mi respuesta una especie de Tratadillo curioso de Physica sobre los quatro vulgares Elementos. Curioso digo, porque ha- llara Vimd. en el algunas observaciones nada; vulgarizadas, y otras tan particulares, 0 proprias de mi atencion, que inu- tilmente las buscaría en los libros, | 92 ls QUESTION PRIMERA.
2 ¿Por qué el movimiento de la llama es hácia arriba? Respondo. Porque es mas leye que este aire exterior que la Tom. 1. de Cartas. A ciry 2 QuesT. SOBRE LOS QUATRO ELEMENTOS.
circunda, Esta es la razon general de montar unos liquidos sobre otros. El mas pesado baxando, fuerza al mas leve a a su- bir. Si en un vaso, donde liai algo de aceite, echan sobre el aceite agua, ésta, como mas pe esada,, va a buscar el suelo del vaso, y fuerza al aceite a subir. Si al contrario, hai en el vaso espiriru de vino reétificado, y sobre él echan aceite, éste, por ser mas pesado que el espiritu, le obliga a subir, y ocupa el fondo. Pero sobre este asunto puede informarse ¡Vimd, mas amplamente en el segundo Tomo del Theatro Cri- tico, discurso 12, desde el num. 8, hasta el 13 inclusive, QUESTION SEGUNDA.
3 ¿Por qué sube tambien el humo: Respondo, por. la misma razon. Y esta experiencia basta para convencer a los Phylosofos de la Escuela, de que el motivo del ascenso de la llama, no es buscar con apetito innato la esfera del fuego, que suponen inmediata al Cielo de la Luna: pues el humo, en su sentir, no es fuego 5 por consiguiente carece de ese eb, y con todo eso sube.
QUESTION TERCERA.
QUESTION TERCERA.
4 ¿Qué se hace el humo despues que sube? Admiro que esta d. da no haya ocurrido a alguno de los Autores que he leído. Acaso la omitieron por considerar facil la solucion. Pero otras de solucion mas facil proponen freqúentemente: lo mas es, que ni en conversacion la of proponer jamas. La experiencia de que el humo', siendo bastantemente espeso, oculta los objetos visibles interponiendose entre ellos, y la vista:, naturalmente excíta la duda de ¿cómo vemos ahora al Sol, la Luna y demás Astros? Si se hace un calculo pruden- cial del humo que ha subido a la Atmosphera, desde la crea- cion del Mundo hasta ahora, se hallara, que sobra muchisi- mo para empañarla toda, y adensarl a de modo, que no so- lo no podamos ver los AStroS, mas aun sea preciso sufo- carse todos los vivientes de los dos Elementos Tierra, y Aí- IC.
CARTA PRIMERA, 3 pl re, ¿Cómo pues, no hace el humo estos daños? sin duda no podria menos de hacerlos, si todo lo que en el discurso de los siglos subió ala Atmosphera, subsistiese en ella, Luego es preciso inferir que no subsiste en ella, sino por algun limita- do tiempo. ¿Qué se hace, pues? ¿ Vuelve a la tierras Es forzo- so. Pues cómo, ¿si esmas leve que el aire de acá abaxo * Pues a no serlo, no subiera. sobre él. Respondo, que es mas leye quando sube, y mas pesado quando baxa, 5 Para cuya inteligencia se ha de advertir, que en el hu- mo se deben distinguir dos cosas. La una es el cúmulo de particulas proprias del humo. La otra es otro cúmulo de par- ticulas igneas que se pegan a aquellas; de modo, que cada partícula fumosa, exáltada de la materia encendida, es cir cundada de una cubierta de mareria ignea, O hieterca. Esta es mas leye con grande exceso, que este aire inferior 5 y asi, aunque la particula finmosa por sí sola es mas pesada que el aire; el complexo de ella, y de la materia ígnea que la en- vuelye, es mas leye, Asi como, aunque un clavo de hierro es de mucho mayor peso especifico que el agua, y asi pues- to por sí solo en ella, baxaría al fondo; pero introducido en un pedazo de madera náda en la superficie, porque el com- plexo de madera y hierro es mas leve, que igual volumen de agua. La misma causa discurrieron los Physicos para el ascenso de los vapores, de que se forman las nubes; pero es mas perceptible en el ascenso de el humo, que como sale del fuego, tiene a mano el socorro de las particulas igneas, que le faciliten la subida, | 6 Esta es la razon por que sube el humo, La razon por «que baxa es, que separandose despues la materia hcterca, ó ignea de las particulas fumosas, y dexandolas precisamente a la inclinacion de su peso, ya no pueden sostenerse en el aire. Ya se vé, que en la decision de esta duda, queda pen- diente otra que se va a proponer, QUESTION QUARTA,.
QUESTION QUARTA,.
7 No pudiendo, segun lo dicho, baxar ni el humo, ni E los 4 QuesrT. sorre Los QUATRO ELEMENTOS.
los vapores, sin que se desprenda de ellos la materia heterea, se pregunta ¿cómo', O por qué se desprende * Respondo, Dos causas se pueden. señalar. La primera cs la agitacion: por- que siendo alguna, pero no mucha, la adherencia de un cuerpo a otro, es natural que agitados entrambos, en todo, 0 en gran parte, sedesliguen. Veese esto en qualquiera cuer- «po sólido bañado en algun licor, al qual, aunque quede ad- herente alguna porcion de aquel licor, en que se ha remoxa- do, agitandole con alguna violencia, se desliga, y suelta en menudas gotas el licor adherente. La segunda causa puede ser la agregacion de otras partículas, que andan nadando en el aire, 0 cada particula de humo, de las quales ninguna por sí sola tiene peso bastante para romper el aire hácia aba- xo3 pero juntas hacen: un volumen bastantemente pesado, pa- ra vencer la resistencia del aire, Realmente en los vapores | no es menester otra causa mas que esta para el descenso, ni aun parece que:haiotra. Aunque de cada particula de vapor se desprenda la, materia heterea que la ba elevado, no baxará mientras esté solitaria, porque le falta el peso necesario pa- za romper el aire. ¿Por qué baxa, pues? Porque, juntandose alguna cantidad de particulas, forman una gota, que tiene el peso que es menester para aquel efeéto. 8. Que el humo sea pesadoa nadie debe: admirar, quan- do se sabe, que la llama rambicn lo.es., no solo segun la substancia grosera, que hai en ella, y que viene a ser el mismo humo encendido; mas tambien segun la otra tan té- nue, y decidida, que penetra el vidrio, y es purisima lum- bre.. Sobre. lo qual puede ver Vimd. lo que he escrito en el JLTomo.5. disc. 12. 1..conclusion,' donde hallará las prucbas, de que aun la, luz del Sol tiene peso..: QUESTION QUINTA.
9 ¿Por qué, si a una vela que acaban de apagar, y está aun humcando 5 acercan otra encendida sin que toque en su pavilo, la enciende * Respondo: porque las particulas infia- mables de la vela recien apagada», aún padecen mui conside- CARTA: PRIMERA. i 5 rable agitacion 5 con que para adquirir toda aquella agita- cion que constituye la llama, no necesita sino algunos gra- dos mas, los que le puede comunicar la vela encendida, acercandose bastantemente, mas sin llegar al contacto, QUESTION SEXTA, 10 ¿Por qué el tizón apagado humea mas que encendí- do, y lo mismo sucede a otro qualquier combustible ¿ A esta pregunta respondo negando el supuesto. Creo que no solo no humea menos encendido, que apagado 5 sino que por lo menos algunas veces humea mucho mas. Es innegable, que consumiendose un leño en cl fuego, hasta su entera reduc- cion a ceniza, todo lo que no es ceniza se resolvió en humo. Si ponemos, pues, que el leño se consumiese prontisima- mente, por arder en medio de un gran fuego, es preciso que iempre estubiese arroxando mucho humo, y en igualdad de tiempo, mucho mas que arroxa el leño recien apagado. Su- pongamos que un tizón apagado está humeando por el es- pacio de un minuto, en cuyo tiempo, y estado es constante que no exhala la decima parte del humo, que exhalaría, si se continuase el encendimiento lentamente hasta su total con- sumpcion. Considerese ahora, que el mismo tizón, colocado en medio de una grande hoguera, en un minuto de tiempo, y aun en menos, puede reducirse enteramente a ceniza: lue- go en un minuto de tiempo arroxaría mucho mas humo en- cendido, que apagado.
11 Pero ¿ nuestros ojos no parece tanto humo en pul estado, como en este. Es así. Esto puede consistir, en que mientras dura la llama, la violentisima agitacion de las particulas igneas dá moyimiento. tan rápido a las particulas del humo, que no pueden detenerse unas, mientras suben otras: por consiguiente no pueden formar tanto volumen, ú tan denso, como las que exhala el tizon apagado. Acaso con- tribuirá a lo mismo el darles mayor division, 0 desmenuzar- las mas la llama, por lo qual no podrán hacer: tanta impre- sion en el organo de la yista, Finalmente, puede tambien 6 QuesT, SOBRE Los o0vATRO ELEMENTOS.
conducir la mayor dispersion, que a las particulas del humo dá la violencia de la llama. Si los átomos, que continuamen- te traviescan en el aire, O fuesen mayores, o estubiesen mas congregados, se verian sin duda 3 no se ven, ya porque son mul menudos, ya porque andan bastantemente dispersos.
QUESTION SEPTIMA.
12 ¿Por qué el fuego de chimenéa cs mas saludable, que el de brasero * Supongo el hecho, porque lo tengo mui ob= servado. Están los mas ó casi todos, en el concepto, de que el fuego de brasero solo es nocivo, quando está mal encen- dido el carbon, 0 a lo mas, solo quando es fuego de carbon. Es error. Generalmente el fuego de brasero hace una mala impresion en la cabeza, ho a proporcion de la calidad, sino de la cantidad del combustible que está ardiendo, y de la estrechéz de la quadra. Repitidas veces hice sacar ascua de mui buena leña, que estaba ardiendo en la chimenéa, para colocarla en un brasero, la qual al momento empezaba a ha- cerse sentir de la cabeza 5 -siendo asi que de la chimenéa solo daba un calor inocentisimo. Lo proprio experimenté con ascua traida de la Cocina del Colegio. Entiendase siem- pre, que los grados de la impresion nociva se proporcionan a los del calor que dá el brasero 3 esto es, que quanto mas calienta, mas daña. Asimismo eché carbon tal vez en la chi- menéa 3 y habiendome mantenido cerca de ella, hasta que se encendió del todo, no percibí la menor lesion. | - 13 Otra experiencia me mostró, que por bien encen- dida que esté la ascua, si es mucho, y mui continuado su fuego, en quadra que no sea mui espaciosa, puede hacer gra- visimo daño,-y aun causar deliquios mortales. Ha algunos años que hallandome mui acatarrado por el mes de Enero, y atribuyendolo yo al grande frio que reinaba entonces, me de: terminé d guardar la cama por un día, procurando que en rodo él la quadra estubiese bien caliente con el beneficio del brasero ¿lo que se executó tan puntualmente, que quando el brasero empezaba a dar el calor algo remiso, se retiraba 109. i de aquel, CARTA PRIMERA, 7 aquel, y entraba otro; mas siempre con la precaucion de que la ascua fuese pesfeltamente encendida, y penetrada del fuego. Desde mui de mañana se continuó esta diligencia, hasta las ocho de la noche, hallandome succesivamente peor en todo el discurso del dia 3 y al plazo dicho, con indisposi- cion bastantemente grave.Acaso no habria caido enla cuenta, de que el daño venía del brasaro, si no hubiera notado que to- dos los Monges, que en algunas horas del dia me habian he- cho conversacion, se quexaban de dolor grande de cabeza, tanto mayor en cada uno, quanto habia sido mas dilatada la asistencia, y aun uno cayó desmayado. La quadra era de mediana espaciosidad. Así para mí es constante, que los da- ños que se dice haber hecho un brasero mal encendido en un aposento cerrado, y mui estrecho, resultariah del mismo modo, estando el brasero bien encendido, y siendo mucho el fuego. Debo advertir, que en esta ultima experiencia el fuego era de carbon. | | 14 Demos ya la razon, porque el fuego de la chimenea es benigno, y maligno el del brasero. Es claro, que el daño de éste no viene del calor, 0 particulas igncas, que llegan- do a nuestros cuerpos, causan en ellos la sensacion de calor; porque estas particulas igneas de la misma especie, y tal vez del mismo individuo, se desprenden tambien del fuego de la chimenéa, y nos calientan, sin ofendernos poco Ó mucho. Dixe, que tal vez del mismo individuo, como en los experi- mentos alegados arriba, de usar en el brasero de la misma brasa dela chimenéa. Luego parece, que a las particulas del humo, y no a las del fuego, se debe atribuir el daño. Es el caso, que el humo, que hace el fuego de la chimenéa, se es- capa por su cañon 3 con que no llega a nosotros: el del bra- sero se esparce por la quadra, y asi puede ofendernos.
15 Esasi, que el humo es el que ofend?. Mas no pien- so que sea este humo grueso, y visible, a quien unicamente damos este nombre; sino otro humo mas delicado, y sutíl, que la vista no percibe. Mueveme para pensarlo asi; lo pri- mero, porque el ascua del brasero, despues de bien encen- dida, no exhala ese humo grosero, ni aun en pequeñisima : be de can- 8 Qursr. SOBRE LOS QUATRO ELEMENTOS, cantidad, lo qual consta de conservarse por mucho tiempo sin perder desu: blancura las paredes de las quadras, donde todo el Invierno están ardiendo braseros5 fuera de que siendo pequeñisima la cantidad, no pudiera hacer daño tan sensi- ble. Mueveme lo segundo, de que algunas veces he estado buen rato en piezas mui llenas de humo, sin experimentar daño considerable; Y ciertamente», si la escasisima porcion de humo, que se puedeimaginar exhala un brasero, en caso que exhale alguno del que llamamos grueso, fuese causa: de aquella impresion molesta que nos hace sentir el brasero; spando llegase una quadra a llenarse tanto de humo, como algunas veces se experimenta, en poco tiempo quitaría la vida e ú daría una gravisima enfermedad a'los que están: en ella. Es, pues, sin duda. autor del daño mencionado otro sumo mas sutil.
QUESTION OCTAVA.
to 16. ¿Es cierta la existencia de ese humo mas sul? ¿Y en taso Que lo sea, no se podra discurrir, que es de la misma naturaleza, y qualidades que el otro, con sola la diferencia de estar mas enrarecido 3 0 quando mas de salir mas sutiliza- do, u dividido en partes: mas menudas Respondo alo prime ro, ser cierta la existencia: la razon es, porque aun despues que la ascua está enteramenté pasada del fuego, y aun la mi- tad hecha ceniza, prosigue disminuyendose, hasta reducirse enteramente a ceniza,.y en ese progreso de consumpcion siempre está exhalando algo.5 a,.no ser así, siempre se. con= servaría en la ascua encendida la misma cantidad de materias lo que evidentemente es contra la experiencia: > 17 Respondo lo segundo, que este humo no se distingue del otro unicamente por mas enrarecido. Si fuese asi; haria incomparablemente menes daño que el otro, asi como sería incomparablemente menor:en la cantidad, lo qual es contra la experiencia alegada: arriba. Convengo. en que es: mucho mas satíl, y acaso el ser mas nocivo consiste en esoz porque su sutileza le facilitará la entrada por: los. poros de. nuestros a pl de a CARTA PRIMERA. |.9 cuerpos, y por consiguiente, alterandolos, hacer algun es- trago en ellos. Pero niego 3 que no haya otra distincion en- ¡tre éste, y el humo grueso, mas que la sutileza. Distinguen- se, pues, substancialmente, en que el humo sutil es pura exhalacion: el grueso es mezcla de exhalacion, y vapor. Dis- tinguese la exhalacion, y el vapor, en que aquella es seca, y éste humedo, Ambas son substancias sutilizidas.,-y volati- les 5 pero la primera se desprende de los cuerpos, secos,,. la segunda de los humedos. | Peal | 18 Prucbase claramente la distincion dicha entre los dos humos. Quando un leño empieza a arder, casi siempre tierle alguna humedad, y algunas veces mucha. Aquella humedad se vá exhalando al paso que el leño vá ardiendo: luego el hu- ano que entonces despide, tiene mucha mezcla de. vapor, mas, O menos, segun que el leño está mas, o menos humedo; de mo= do, que quando la leña verde, 0 mui moxada, empieza a ar- der, se debe hacer la cuenta de que sale entonces en el humo mucho mayor cantidad de. vapor, que de exhalación. Asimis- mo es claro, que la ascua que va ardiendo, antes de reducirse a ceniza, llega a secarse perfectamente, por haber exhalado toda fa humedad que tenia. Luego el humo que de alli ade- lante vaya expirando, será todo exhalacion, sin mezcla algu- na de vapor. S no súteivol cola 93d oido ¡19 - Adyierto no obstante, que haciendose pocp apoco a este humo, no hai que temerle 3 porque aunque, a. los principios se siente bastantemente, cada día se va sintiendo menos, y dentro de poco tiempo nada se siente, ñ Ñ ” A. au sl a ww QUESTION NON o ds ONUSIa 16 A ed) DS | d Dié a MOS SE 26,p_OL Aire es perfectamente diífano?' Si «se habla + QA 4 del aire que respiramos y 0:atmosphericos es £ierto que no; puesen el padecereflexion,:y refracción la luz; esto es, el aire: prohibeel tránsitoa alguna parte: delos rayos, como es claro entre los: Py losofos. Esta esuna de: las o casas por que el Sol alumbra menos enel Invierno!) queen el Es- 10 QUEST. SOBRE LOS QUATRO ELEMENTOS, tío; y de mañana, y tarde, menos que al medio dia; porque quanto mas baxo está, entrando sus rayos obliquamente en la Atmosphera, tienen mas camino que andar en ella: por con- “siguiente encuentran mayor porcion de partes opacas, que intercepten porcion de los rayos, Creo, que sino hubiera esta interceptacion de los rayos solares por la Atmosphera, en el País mas templado sería insufrible el calor del Sol. Lo dicho prucba evidentemente, que el aire tiene algo de opaco, pues solo los cuerpos opacos impiden el pasage a la luz: por con- siguiente no es perfeltamente diáfano.
QUESTION DECIMA, 21 ¿Es visible el aire? Respondo que sí, y se sigue de lo que acabamos de décir. El cuerpo opaco, asi como es ter- minativo de la luz, lo es tambien de la vista: luego siendo el aire algo opaco, es preciso que sea a proporcion termina= tivo de la vista, que es lo mismo que visibie, A 22 ¿Masesto noes evidentemente contra la experien “cia? ¿Quién hasta ahora vio el aire? Respondo, que todos los que tienen, O tubieron vista. No es lo mismo yer un objeto, que percibir que se ve. Generalmente siempre que un objeto hace impresion levisima en el sentido externo, no re- sulta en el entendimiento y imaginacion, o sentido comun la “percepcion de esa impresion. Esto no es privativo de la vista. «En el taíto se ve claro esto. Llegando a tocar con la punta del dedo la agua, quando está en el mismo grado de calor que la mano, si es a obscuras, Ono se ve el contacto, se ignorará que le hai. Asi a mí me sucedió muchas veces, to- mando agua bendita, tener. ya parte del dedo dentro de ella sin conocerlo, hasta que yendo a vet si habia agua en la «Pila', lo advertia. | | > 23 Otro exemplo pondrémos claro en el mismo organo de' lá,vista, En: el ambiente: de «los quartos que habitamos, anda vagueando siempre algun polvo: lo que se evidencia, «de que dexando pasar considerable tiempo sin barrerlos, se ve asentado en el suelo mucho polvo, que no es otro que el que CARTA PRIMER A. cau g 11