SigPhi · Benito Feijoo

Cartas eruditas y curiosas, Vol. I (1773)

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29 ¿Por qué el agua, de que sesiryen los Molinos, les dá mucho mayor impulso estando fria, que caliente? Res- pondo. Creí un tiempo depender esto de estar mas conden- “sada con el frio; porque la rarefaccion disminuye la fuerza, que un cuerpo con su proprio peso hace al caer. Pero des- pues he considerado, que lo que la agua se enrarece con el calor, (no siendo éste tan violento, que la haga hervir) es tan poco, que se debe considerar como insensible para el efecto propuesto. De dos modos, pues, juzgo concurre el calor a minorar el impulso del agua. El primero es, hacien= dola mas facilmente divis:ble, lo que pende de las parriculas igneas, que introducidas en el agua, quitan a muchas su re- ciproca adherencia. Esta mayor divisibilidad, por dos me- dios tambien, quiebra algo la fuerza de la agua, porque lo primero, el aire, con quien se encuentra al caer, la disgre- ga algo: lo segundo, en el punto de herir el rodezno, se disgrega tambien uno, y otro, con algun exceso a la dis- gregacion, que padece estando fria. Ni se me oponga, que quando se disgrega en el rodezno, ya hizo todo el impulso, que podia hacer. Realmente no es asi, porque aquel impulso no es instantaneo 3 esto es, un cuerpo que cae sobre otro, no exerce sobre él toda su fuerza en el primer instante del con- tacto. Una piedra grande, que cae sobre un tablado, va exer- ciendo sobre él su fuerza desde el primer instante del con- tacto, comprimiendole succesivamente hácia abaxo, hasta que el tablado forma un arco, en que su resistencia, O fuer- za elastica se pone en equilibrio con la fuerza compresiva de la piedra.

30. El segundo modo, con que el calor puede minorar el impulso de la agua, es dando movimiento a sus particulas en todos sentidos, O hacia todas partes. Es claro, que el ca- lor de un everpo, 0 no es otra cosa, que la agitacion de sus particulas insensibles hacía todas partes, O por lo menos pro: duce dicha agitacion, y ésta no puede menos de mitigar al- go el movimiento de la agua hacia abaxo: porque dando al= gun 42 QuesT. SOBRE LAS QUALIDADES ELEMENTALES.

gun impulso a las particulas del agua hácia arriba, y hácia los lados, otro tanto han de perder del impulso, que les da su gravedad hácia abaxo. QUESTION XL 31 ¿Por qué las telas, O paños mas vellosos, defienden mas del frio, y tanto mas, quanto el vello, o flueco es mas delicado * Respondo. He leído esta Qúiestion propuesta en un Phylosofo, el qual responde, que la ropa de aquellas cir- cunstancias, enredando en su pelusa las particulas: nitrosas del aíre, que son las que producen la sensacion de la frialdad, no las permite penetrar al cuerpo cubierto con dicha ropa. Creo que este Autor padeció notable engaño. Yo soi de ran opuesto sentir, que bien lexos de atribuir el efecto al impe- dimento, que pone la ropa a intromision del frio externo en el cuerpo, Juzgo consiste en el E AIRETs que pone para que el calor interno del cuerpo salga fuera.

32 Pruebo, que la causa no es la que señala aquel Autor. Lo primero, porque las particulas de nitro que causan la frialdad, son tan delicadas, o sutiles, que penetran todo cuer- po metalico, y aun el vidrios 4 no ser asi, noenfriarian los licores contenidos en las cantimploras de vidrio, ú de qual- quicra metal. ¿ Cómo, siendo esto asi, podrá resistir su in= troduccion ninguna ropa? Lo segundo, porque si fuera esta la causa, quanto mas denso, y apretado fuese el texido, de quien pende el flueco, tanto mas defenderia del frio, lo qual es contra la experiencia: pues antes bien, en igual can- tidad de materia, quanto mas floxo es el texido, (sea de lana, algodon, O seda) tanto mas abriga: y así son para este efec- to preferidas las bayetas a otros texidos de lana.

33 La causa, pues, de abrigar mas aquellas ropas, €s, que con la delicadeza, y flexibilidad de sus hilos, O hebras, se aplican, y ajustan mas exaltamente a los poros del cuer- pos y cerrandolos, ¡impiden la salida a los vapores cálidos, a cuya emision esta haciendo continuado conato el calor in- terno, Viene aqui como simil oportuno lo que arriba dige de la causa, porque aplicada la nieve por un rato a la maz no, CARTA SEGUNDA. 43 no, la calienta. Advierto, que los texidos de que hablamos, no solo hacen su efecto, puestos inmediatamente sobre el cutis, mas tambien colocados sabre la camisa, U otra ropa; pues cerrando en este segundo caso los poros de la ropa in- terpuesta, derienen alli los vapores calidos, como en el pri- mero los detienen en el cutis; aunque me inclino a que el efecto no será tanto.

34 De aqui hago una ilacion contraria a la práctica de todo el mundo en usar de bayetas para cortinas de puertas, y ventanas, con preferencia a qualquiera paño, en que no haya mucho mayor cantidad de lana, debaxo de la persua- sion, de que aquellos defienden mas del frio externo. La experiencia de lo mucho que abriga nuestros cuerpos la ba- yeta, produxo este engaño, por la ignorancia del principio a quien se debe este beneficio. Si la bayeta, como yo juz- go, defiende nuestros cuerpos del frio, deteniendo los va- pores cálidos con su exacta aplicacion a los poros, de aquí no hai conseqúencia alguna para que haga el mismo efecto, pendiente sobre puertas y ventanas, | QUESTION XIL _ QUESTION XIL _ 35 El Aire que expelemos del pecho con la respiracion, no est mas frio, ni tanto en Invierno, como el de afuera. 3 Por qué, pues, soplando contra la mano, con aquel mismo alre la enfriamos mas, que la enfriaba el aire externo £ Por- que la mano, y todo nuestro cuerpo está continuamente cir- cundado de una Atmosphere caliente, formada por los vapo- res, que traspiramos. El soplo la aparta: con que dá lugar a que el ambiente externo se aplique inmediatamente a la ma- no, y Cte es quienila enfria. Asi el soplo no enfria los cuer- pos inanimados. Por mas que se sople, 9 con nuestro alien- to, 6 con unos fuelles, contra la bola del Thermometro, no se le hará baxar al licor ni el ancho de un cabello.

¿5 QUES- / 44 QUET. SOBRE LAS QUALIDADES ELEMENTALES, QUESTION XIIT.

36 ¿Quién es mas frio, el aire, ó la nieve? Respondo; Pocos habrá, a quienes no parezca ridicula la pregunta, porque casi todos supondrán, como cosa de evidente noto- riedad, que la nieye es mas tria, que el aire. Sin embargo, la experiencia muestra lo contrario. Uno de los años pasa- dos, en una noche mui fria, puse el Thermometro en el bal- con de mi Celda, y noté por la mañana dónde habia baxa- do el licor. Pasado algun tiempo, nevó; metí el Thermo- metro en la nieve, deteniendole en ella como tres quartos de hora; (tiempo sobradisimo para que la nieve hiciese todo el efecto de que era capaz ) pero el licor quedó un dedo mas arriba del lugar donde habia baxado en el balcon. | 37 Esta experiencia, a laverdad, prucba bien contra la preocupacion en que esta el Vulgo, el qual juzga, que por mas frio que esté el aire, nunca iguala la frialdad de qual- quiera nieve. Prueba digo, que tal vez cel aire está. ran frio, que excede la frialdad de alguna nieve3 mas como el expe- rimento de la frialdad del aire se hizo en diferente tiempo, que el de la frialdad de la nieve, no prueba, que quando las dos frialdades son coexistentes, aquella exceda a esta; pues acaso la nieve no está siempre igualmente fria, sino con des- igualdad correspondiente a la mayor, 0 menor frialdad del aire. Pero donde no llegó miexperiencia, llegó la de Mr. de la Hire, el qual varias. veces pasó el Thermometro del aire a la nieve, y de la nieve al aire, y siempre subia el licor en la nieve, y baxaba restituido al aire; con la circunstancia, de que el Sol estaba entonces descubierto; y aunque no tocaba al Thermometro, parece que el aire inmediato a este instru- mento recibiria algun grado de calor, por la comunicacion con el otro, que era ilustrado del Sol, 38 La mayor sensacion de frio en la mano metida en la nieve, que circundada del ambiente, nada prueba contra esto. Mayor sensacion de frio percibe la mano metida en la agua, que expuesta al ambiente. Con todo es cierto, que la 258 agua CARTA SEGUNDA: 45 agua no es mas fria, que el ambiente, pues no tiene otra frialdad, que la que el ambiente la comunica con su nitro, Ó espiritu nitroso. En igualdad de aplicacion del agente frio, o calido ala mano, aun siendo igual, O el calor, o el frio, se perciben, O sienten mas uno, y otro, quanto el cuerpo que se aplica es mas denso. Asi enfria mas un cuerpo me: tálico, que una piedra; entre las priedras mas el marmol, que la piedra comun; y la piedra comun, mas que un poco de madera. QUESTION XLP, 39 ¿Por qué quando la nieve está para caer, y aun quan- do está actualmente cayendo, se siente menos frio, que des- pues que cayó: Responde el Padre Regnault, que es verisi- mil, que la nube de que se forma la nieve, y la misma nie- ve al caer, repelen hacia abaxo las exhalaciones, que suben de la tierra; y éstas, repelidas, adquieren aquel movimien- to en todos sentidos, en que cons ste el calor. Esta solucion es ingeniosa. Pero no se podrá decir, que las exhalaciones,, sin el subsidio de este nuevo movimiento, son mas calientes, que el ambiente que entonces nos toca 5 y asi, ¿no mas que con «ue se detengan en él, es preciso que le comuniquen al- gunos grados de calor? Creo que sí, y que esto es mas na- tural. 0 40 Fúndome en que las exhalaciones se levantan, no so- lo de la superficie de la tierra; mas tambien de alguna pro- fundidad, y en qualquiera profundidad esta la tierra mas caliente en tiempo frio, que en la superficie; por consiguien- te mas caliente, que el ambiente vecino a la tierra. Luego las exbalaciones traherán de alli algun calor mayor, que el del ambiente 5 y por consiguiente, detenidas en él, le ca- lentaran algo. Mas. Las exhalaciones, segun la comun Phi- losofia, por su naturaleza son calientes, y secas. Luego de- tenidas en el ambiente por la nube, ópor la nieve que cae, sin adquirir por la repulsion aquella especie de movimiento, en que consiste el calor, tienen el que: basta para calentar algo el aire, en que se detienen. Mas. No solo las Exhala-.

46 QUEST. SOBRE LAS QUALIDADES ELEMENTALES.

ciones, mas ni aun los que se llaman con especialidad Va- pores, pueden, segun los Modernos, ascender a la Atmos- phera, sin que a cada particula de vapor se agregue alguna porcion de materia ignea;de modo, que el complexo de uno, y otro haga un todo mas leve, que igual volumen del aire de aca abaxo: luego así vapores, como exhalaciones, llevan consigo bastante fuego, O materia ignea para calen- tar el aire, donde detenidas por la nieve que cae, hacen alguna mansion.

QUESTION XP.

QUESTION XP.

41 ¿Por qué la elada destruye el fruto de las viñas, ca- yendo sobre ellas al tiempo que estan brotando? El Padre Regnault propone la Question en estos terminos: ¿Por qué él frio quema las plantas, y los brotones, quando aun están tiernos: Y responde asi: Un exceso de calor tiene mas parte en esto, que el frio. El frio aprieta las fibras: el aire in- terior los xugos, y el agua, de que las fibras delas plantas, y de los brotones aún tiernos, están embebidas, Un exceso de calor viene de repente a dilatar el aire, los xugos, el agua, La súbita dilatacion rompe las fibras: los xugos no pueden ya moverse con toda libertad, para distribuirlas el nutri- mento necesario: con que se ván consumiendo, y los broto- nes sin vida se ennegrecen, y parecen quemados.

42 Pero esta respuesta se funda en un principio falso, Y, es mucho, que un Escritor ran diligente cayese en tal equi- vocacion. Bien lexos de dilatarse la agua, y qualesquiera xu- gos, quando el calor los desyela, antes entonces ocupan menos espacio, que quando estaban elados; siendo general en todos los liquidos, que quando se yelan, se estienden, y ocupan mayor espacio, que en el estado de fiuidéz. De aquí viene, que sisun vaso lleno de agua, y bien cerrado se:ex- pone a una fuente elada, llega el caso de romperse 3 por- que el agua elada, no cabiendo en el espacio donde cabia antes, estendiendose, rompe el vaso3 lo que mas de una vez ha sucedido con vasos mui fuertes de metal. Es tambien mui sabida la experiencia, de que la agua, contenida en un Va- CHAFROTÍA SE G/MENIDIA: 47 vaso de vidrio de bastante capacidad, y de cuello estrecho, y, largo, de modo, que no le llene del todo, en elandose, sube algo mas arriba del termino adonde llegaba antes. Es claro, pues, que si la agua, y xugos contenidos en los bro- tones de las plantas, quando hai elada, estendiendose, rom- pen las fibras; esto ha de suceder, no quando el calor los desyela, sino al contrario, quando los yela el frio.

43 Podrá oponerseme a esto lo que sucede en las viñas con la escarcha 3 y es, que aunque ésta caiga de noche so- bre ellas, como a la mañana el Sol esté cubierto, se salva el fruto, pero perece, si el Sol se descubre: luego al deselar- se el xugo con el calor del Sol, es quando se hace el daño. «Respondo concediendo, que realmente el Sol es quien des- truye el fruto; pero no deselando, sino con otra accion mui diversa. Es una curiosisima Phylosofia la que voi a ex- poner ahora.

44 Debe suponerse, que la escarcha no es otra cosa que un agregado de gotas de rocío de figura esférica, O por lo menos mui convexa por la parte superior. Esta figura tie- nen las gotas de qualquiera líquido, por la igual presion del aire por todas partes; con la advertencia, de que quanto “mas menudas son las gotas, tanto mas retienen la figura es- férica, O tanto mayor convexidad, despues que caen, por- que a las mayores las aplana algo mas su mayor peso. Sien- do, pues, de esta figura las gotas de la escarcha, cada una viene a ser un pequeño Espejo Ustorio, que recibiendo los rayos del Sol, con la reftaccion los dirige a un foco propor- cionado en distancia, y tamaño a su pequeñez; esto es, brevisimo, y mui próximo: de modo, que cae el foco en el mismo pimpollo, sobre que está colocada la gota 3 y asi, por medio de cada gota quema el 5Sol una pequeña parte «del pimpollo, y todo el pimpollo por medio de todas las gotas. ) 45 El que aquellas cristalinas esferillas son el organo ¿por donde el Sol hace el estra¿o, se evidencia de que si an- tes de salir el Sol corre algo de viento, que las disipa, no se sigue de la accion del Sol daño alguno. De aquí se sigue, que 48 OuEsT. SOBRE LAS QUALIDADES ELEMENTALES.

que la expresion vulgar de que la Escarcha quema las viñas, és verdadera en tódo rigor philosófico, y los que usan de ella hablan con propriedad, aunque lo ignoran, 0 por lo me- nos ignoran el por qué. Rent las quema, como instru- mento del Sol en la forma que he dicho.

46 El dificultar, que una cosa tan fria, como es la es- carcha, puede servir de instrumento para quemar, solo cabe “en una. grande ignorancia de Physica, y Mathemati ica. Sa- ese, que con yelo se puede hacer un Espejo Ustorio, que queme con mucha violencia aquel poco tiempo, que puede durar. Si puesta la agua en un vidrio: cóncavo esférico, se .elare enteramente, y “despues se pusiere al Sol, los rayos que pasen por el yelo, quemaran mui bien al CUCIpo, Que se co- ¡loque en el punto: del foco.

47 Esto no quita que el frio, siendo mui intenso, haga tambien daño, aun a las plantas mas robustas. Hacele sin duda, y mui arande aveces en la forma que he insinuado “arriba 53 esto es, elando la humedad contenida en ellas, la qual dilatandose por este medio, rompe sus fibras. En el Invierno del año de nueve, el mas cruel en toda la Europa, de quantos acuerdan los que hoi viven, y vivian entonces, se observó en Francia, que los arboles mas robustos, y de “textura mas firme, fueron' los que mas padecieron de aquel “intensisimo frio. Lo que Mr. Chomel, de la Academia Real de las Ciencias, discurrió sobre el caso, fue, que en los ar- boles mas blandos cedian las fibras, por ser mas fiextbles, al impulso extensivo de la humedad congelada, y contenida en tronco, y ramas; por tanto nose rompian. Pero en los arboles de textura mas firmes por. ser mas rigidas las fibras, no atfloxando al impulso del yelo,, era. preciso que. éste las rompiese. Asi como la agua congelada en.un vaso de barro, Talavera, vidrio, 0 metal, si ocupa antes de elarse, toda su concavidad, y está cerrado el vaso, le rompe al elarse; porque la materia del vaso, no puede estenderse,, y dár,de sí pero. no hará este efecto en un vaso de cuero por la razon contraria.

CAR- CARTA TERCERA, 49 CARTA TERCERA.

SOBRE LA PORTENTOS4A porosidad de los cuerpos.

I Eñor mio: Noimaginaba yo taa poco adelantado a Vimd. en la Physica, que hallase dificultad en lo que leyó en el primer Tomo del Teatro, disc. PI. 1. 44: donde propongo, como sospecha mia, que tal vez puede depender la mayor levidad de la agua, de tener mayor mixtura de aire, en cuyo caso no será la mas ligera, mas provechosa. Dice Vmd. que no puede comprehender, que en la agua haya mayor, ni menor mixtura de aire; porque la agua es un cuerpo homogenco, y fluido, cuyas partes, desde las ma- yores, hasta las minimas, están. entre sí inmediatisimas, sin dexar seno, o intersticio alguno, que pueda ser ocupado por el aire. | 2 ¡Oh quánto dista de la verdad este concepto de Vind! La mezcla, 0 inclusion del aire en la agua consta evidente- mente por los experimentos hechos en la Maquina Pneumd- tica; donde puesta alguna porcion de agua, al paso que se va extrayendo el aire contenido en la concavidad de la Maquina, la: agua, concibiendo un movimiento como de er- bor, va arrojando a la superficie en muchas ampollitas el aire, que incluía, cuya causa es la falta de presion del aire externo, que antes, cargando sobre la agua, impedia la ex- pansion elastica del interno; de modo, que en aquella ope- racion se despide del agua casi todo el aire contenido, lo que se colige de la cesacion de ebulicion, despues de con- cluido el experimento. Pero es tal la disposicion de la agua a recibir nuevo aire, que expuesta despues de nuevo al ambiente libre, vuelve a admitir igual porcion de este elemen- to, ala e antes tenia; y aun mayor, si se expone al am- Tom. 1. de Cartas. D bien 50 SOBRE LA POROSIDAD DE LOS CUERPOS.

biente inmediatamente despues de calentarla al fuego, como se conoce, repitiendo con ella el experimento de la Maquina Pneumatica. La razon de recibir mas are estando caliente, es, ya la mayor abertura delos poros, ya la mas facil divi sion de sus particulas, 3. Nies menester recurrir a la Máquina Pneumática pa- ra explorar esta verdad. Vid. podrá reconocerla, ponien- do en una noche friisima a elarse el agua en un yaso crista- lino, pues despues vera diseminados en ella algunos peque- ños espacios blanquecinos, O unas como ampolletas algo opacas. Si en aquellos espacios no hubiese sino agua elada, como en el resto, no habria en ellos mas color, ni mas opa- cidad que en el resto. ¿Pues qué hai alli £ Unas porciones de aire que se congregaron; porque apretandose ias el agua con el frio, varias particulas de aire dispersas en ella hallaron. aquellos espacios desocupados, donde pudieron juntarse, y lograr tambien, en virtud de su elasticidad, mas extension, que la que tenian antes. Y esta es la razon por qué la agua en el estado de elada, ocupa mayor espacio, que en el ce liquida: lo que se debe entender de todo el volumen, compuesto de agua, y aire5 pues si se habla con todo rigor, la agua elada por sí sola, realmente ocupa me- nos espacio que antes. Estrañará acaso Vimd. que aquellas ampollas, contenienco solo aire, que es mas diafano que la agua, representen mas opacidad que ella. Pero el que suce- da asi, es consiguiente a la constante lei de la Dioptrica, de que se transmite menos la luz, pasando por dos medios desiguales en diafanidad, que por uno solo, aunque sea el menos diafano. Explicar la causa physica de este phenomé- no, no es para aqui. Para la conviceion de Vmd. le bastará vér en los vidrios de peor fabrica unos pequeños espacios mas opacos, que no lo son por otra cosa, que por haberse inter- ceptado en ellos alguna porcion de aire al tiempo de fabri- carse. Si aún no lo cree Vmd. quiebre un vidrio de estos en muchos pedazos, y verá, que en aquellos espacios opacos está hueco.

4 Yaha visto Vid. que no están reciprocamente inel | MIC-- CARTA TERCERA EL mediatas todas las particulas del agua, como hasta aora ima- ginaba, y en que fundaba su disenso a la continencia del aíre en ella. Pero mucho mas le falta que vér. Llamo. aora la atencion de Vimd. para una portentosa paradoxa, y se la he de hacer creer, por mas que lo resista. Bien lexos de no dexar las particulas de la agua algun hueco intermedio, afir- mo, que los senos, que hai en ella vacíos, son tantos, que ocupan mas de diez y ocho veces mayor espacio, que la agua misma. De modo, que en un cantaro, segun el informe de los sentidos, lleno de agua, no ocupala agua, ni aun la diez y ochena parte de su concavidad; ¡porque los senos vacíos, interceptados en la agua misma, hacen mas de diez y ocho veces mayor volumen, que la substancia del licor. Pregunta- ráme Vid. con qué ojos vi estos senos. Respondo, que con los de la razon. Vamos a la prueba.

5 Es constante entre todos los Phylosofos, y lo que es mas, está demonstrado, que el peso de los cuerpos se pro- porciona a su densidad. El cuerpo mas denso, es mas pesa=" do 5 el mas raro, lo es menos: y el mas, y el menos siguen perfectamente los grados de densidad, y raridad; esto es, el cuerpo dos veces mas denso, que otro, es dos veces mas pesado; si fuere quatro veces mas denso, Será quatro veces mas pesado. ¿Que es ser mas denso un cuerpo, que otro? Tener debaxo de igual volumen mas materia propria. Es, pongo por exemplo, tres veces mas pesado un tronco de Encina, que otro igual de Abeto, porque es tres veces mas denso; esto es,tiene debaxo de iguales dimensiones tres tantos de materia propria, que el de Abeto; o lo que es lo mismo, este tiene triplicada porosidad, 0 triplicados vacíos, que aquel; porque lo que ocupa los poros de un leño, sea aire, O sea otra cosa, no es materia propria del leño, sino de aire, ú otra cosa.

6 Todo lo dicho es inconcuso. Vaya Vmd. aora con- migo. Está averiguado, que el Oro pesa diez y nueve veces mas que la 4gua. Luego arreglandose el exceso del peso al de densidad, tiene el oro, debaxo de igual volumen, diez y nueve tantos de materia propria, que la agua. De modo, Da que 52 SOBRE LA POROSIDAD DE LOS CUERPOS, que considerando un pie cúbico de oro, y otro de agua, correspondiendo al oro diez y nueve partes de materia pro- pria, a la agua no corresponde mas que una. Luego la agua está tan enrarecida, que lo que ocupa con su materia, 0 substancia propria en el espacio de un pie cúbico, es, quando mas, no mas que la diez y novena parte de aquel espa- cio; todo el resto ocupa, ó el aire, O la materia sutil, con- tenida en los innumerables poros, o intersticios, que dexa la agua desocupados. No piense Vimd. que en este discurso hai equivocacion, o falacia alguna. Mirelo, y remirelo bien, que no la hallara. Y entretanto, que por sí mismo no se asegu- ra de esia verdad, yo, a lei de hombre bien, le aseguro, que tengo entera certeza de que el discurso hecho es legi- timo. — 7 Pero aún resta a Vmd. mas camino que andar. Ya véo que va cuesta arriba. Mas por eso le llevo de la mano, para queno se farigue. He dicho, que, quando mas, no ocu: pa el agua con su materia propria mas que la diez y novena parte del espacio. Aquel quando mas, no está por demas, ¿Qué quiero decir? Que realmente aun es menos, y mucho menos, que la diez y novena parte del espacio lo que ocu- pa la agua. Si el oro fuese tan denso, O tan compacto, que careciese de toda porosicad, la comparacion de su peso con el de la agua, probarla solo, que esta ocupa la diez y nove- na parte del espacio, y no mas. Pero si el oro es tambien poroso, y por consiguiente no ocupa con su materia propria todo el espacio, v. g. del pie cúbico, sale > por la compara- cion del peso, mayor porosidad en la agua, que la que ocu- pa las diez y ocho partes del espacio. Pongo por exemplo: Si el oro por razon «e su porosidad no ocupa, con su mate- ria propria, mas que las dos partes del espacio, y la terce- ra parte es ocupada por la materia sutil contenida en sus porosz como subsiste siempre el exceso, que hemos dicho de la densidad del oro, sobre la del agua, resulta, que la porosidad de esta es una tercera parte mayor, que la preci- sa, para ocupar las diez y ocho partes del espacio 3 por con- siguiente, la materia contenida en sus poros, ocupará vein- te te y seis partes del espacio 5 y la materia propria de la agua no mas que una parte veinte y setena.

8 ¿Pero tiene poros el oro * Sin duda. Y muchos; y tan- tos, que con la puñta de la aguja mas delicada no se podra designar parte alguna, por pequeña que sea, en eloro, que carezca de toda porosidad. Esto se prueba con la disolucion del oro por la -4gua Regia: porque ¿cómo puede disolver esta al oro, sino introduciendose por sus poros? Prucbase tambien con el experimento, que propone Mr. Ozanam (Recret. Mathem. tom.3, pag. mibi 23.) metiendo una de las dos extremidades de una varita de oro en azogue, éste penetra todo el cuerpo de la yara hasta la otra extremidad: luego en todo él encuentra pasages, O huecos donde intro- ducirse. Pruebase finalmente con otro experimento que leí en uno de los Tomos de la República de las Letras (no me acuerdo quál). Llenando de agua el hueco de un globo de oro, y soldandole perfectamente, de modo, que no tenga agujero alguno; 5 si despues se comprime con un martillo, ú otro instrumento, sale el'agua resudando por los poros del metal.

9 ¿Y quánta será la porosidad del oro? Eso no se sabe, ni acaso es posible saberse 3 pero Mr. Saurin, de la Acadé- mia Real de las Ciencias, dice sobre esto una cosa A QUe asombrará, y aun parecerá una insigne quimera a qualquiera Phylosofo vulgar. Son suyas las palabras siguientes: Me atre- vo a abanzar esta proposición: que parecera paradoxa, que si se quisiere defender, que un pedazo de oro no hat de materia propria suya, ni aun una cienmillonesima par- te, se defendería a la verdad, sin alguna prueba. positi- va; pero se podria seguramente desafiar a todos los Phy- losofos, sobre que no probarian lo contrario (Memorias de la Académia, año de 1709, pag. 143.)

10 Convengo en todo lo que dice Mr. Saurin;5 y añado, que aunque no se puede dar prueba positiva en quanto al hecho enunciado, se puede probar con evidencia la no re- pugnancia, fundandola en una proposición, que en suposi- cion de la infinita divisibilidad de la materia, demonstró el Tomo I. de Cartas, D3 gran $4 SOBRE. LA POROSIDAD DE LOS CUERPOS.

eran Newtón, y es la que se sigue: Dada qualquiera par- ticula de materia, por pequeña que sea, y dado qualquiera espacio finito, por grande que sea, es posible que la mate- ria de aquella particula se difunda por todo aquel espacio, 3 le ocupe de tal modo, que no baya en él poro alguno, cuyo diametro exceda qualquiera linea dada, por pequeña que sea. Habiendo dicho, que la demonstracion de esta proposi- cion Newtoniana procede en suposicion de la infinita divisi- bilidad de la materia, es facil dár en ella a qualquiera que haga algo de reflexion; como tambien vér, que de aquella proposicion se infiere con evidencia la posibilidad, de que la matería propria del oro no ocupe ni aun la cienmillone- sima parte del espacio que aparentemente llena, | 11 Estoes por lo que mira a la posibilidad. En orden al hecho, me ha ocurrido un medio por donde probar, que la porosidad, aun de los cuerpos mas solidos, es incompara- blemente mayor, que comunmente se imagina. El vidrio es un cuerpo bastantemente denso. Sin embargo, su porosidad es tanta, que creo no excederá quien diga, que ocupa cien mil yeces mas espacio la materia contenida en sus poros, que su materia propria3 ni aun quien le ponga en el número de quinientas mil. Segun los Phylosofos, la luz encuentra én él poros rectos por donde se transmite, no solo cayendo sobre él perpendicularmente sus rayos, mas tambien hiriendole en qualquiera obliqúidad'3 y en esto consiste su transparencia. De aqui se infiere en este cuerpo una porosidad portentosa. Pongamos, que hiriendo la luz perpendicular al vidrio, no transmite por él, sino la decima parte de sus rayos, sin em- bargo que en la iluminacion, que la vista percibe por medio un vidrio cristalino, se representa, que se transmiten mas de la mitad de los rayos, Por aquella cuenta la luz, segun la direccion perpendicular, encuentra poros rectos, que ocu- pan la decima parte del espacio donde esta el vidrio. Puede sin duda la luz herir obliquamente el vidrio con mas de diez millones de direcciones distintas 3 esto es,“segin todos los ángulos de incidencia posibles, Demos que, hiriendo obli- quamente, no transmita tantos rayos como en direccion perdesd, pen- CARTA TERCERA. 55 pendicular; y demos tambien, que de aqui se siga ( lo qué realmente no se sigue, por lo que notaré abaxo ), que segun la direccion obliqua, no encuentran tantos poros como en la perpendicular 3 que antes bien estos sean menos, quanto la direccion fuere mas obliqua, 0 mayor la inclinacion. Com- putando las mayores inclinaciones con las menores, conce- damos liberalmente, que en cada direccion obliqua no en- cuentra mas poros rectos, que los que a la vigesima parte del espacio. No hagamos ya caso de la direccion per- pendicular; porque siendo esta una sola, es pequeñisima la porcion de poros, que nos contribuye. La cuenta que sale por las direcciones obliquas, es, que los poros rectos del vi- drio, O la materia contenida en ellos, ocupa quinientas mil veces mas espacio, que la materia propria del vidrio. ¿Y no podrán suponerse en el vidrio otros innumerables poros, que no son rectos segun toda su crasicie * No yeo por qué no; especialmente si se habla de los que le cortan obliquamente. Ántes juzgo, que si no se transmite tanta luz en la inciden- cia obliqua de los rayos, quando la inclinacion es mucha, consiste en que, aunque entonces se encuentren tantos po= ros rectos, como en la incidencia perpendicular, aquella rectitud no se conserva en el largo espacio», que segun aque- lla incidencia tiene que caminar la luz; sí que padecen al: guna inflexion, extravío, 0 quiebra aquellos menudisimos conductos. Y esta es la razon porque dixe arriba, que no se sigue de la menor transmision de la luz en la incidencia obliqua, que en ella encuentran los Feos Menos poros, que én la perpendicular.: “12 Pero es bien advertir a Vid. que en el arbitrario cómputo, de que la luz puede herir el vidrio con mas de diez millones de direcciones distintas, he estado parcisimo. Po- dria decir cien millones, podria decir docientos mil, Sc. probando ésta, y aun mucho mayor multitud de direccio- nes, con “ún cálculo claro; lo que facilmente echará de vér qualquiera algo versado en estas cosas, como se detenga a hacer reflexion sobre ello. Bien sé que el Mathematico con- e infinitas en numero las inclinaciones posibles de la luz A D4 so- $6 SOBRE LA POROSIDAD DE LOS CUERPOS.

sobre el vidrio, ú otro qualquiera cuerpo. Mas no debemos hacer caso de esa infinidad, no siendo posible, que segun to- das ellas, y en qualesquiera minimos espacios designables, halle la luz poros por donde encaminarse. Ántes lo contrario es absolutamente preciso; de otra suerte serian los poros in- fin'tos. Pero como, variando todos los momentos la luz del Sol la inclinacion. de sus rayos sobre el vidrio, no hai mo- mento alguno, en que sensiblemente no la penetre 3 Justa= mente suponemos, que es enormisimamente grande el nu- mero de direcciones, que sirven a penetrarle.

1311 0r el cómputo hecho, se.puede, con la misma inde- terminacion, hacer concepto de la porosidad del oro 3 pues suponiendo, que la densidad, y peso del oro se há al del vidrio, como 20 2 3, se sigue, que en la misma proporcion se ha la porosidad del vidrio con la del oro. De que resulta, que sin escrúpulo alguno podrá decirse, que los poros del oro, ocupan muchisimo: mas espacio.,. que la substancia del metal, aunque ese muchisimo mas se explique con algunos millones de multiplicacion, Pero: ya me parece, que Vmd. estará cansado de cómputos; y a la verdad tambien yo lo estoi. Asi es bien que uno, y otro descansemos. Encomien- dome. a las oraciones de Vmd, éze.

CARTA QUARTA.

SOBRE EL INFLUXO DE LA Imaginación materna, respecto del feto.

el Extracto del Libro de Jacobo Blondél, Medico de Lon- dres, dirigido al asunto de negar:a la imaginacion materna