88. FILOSOFÍA ELEMENTAL' Regla 1.
318. Para cerciorarse de que hay err efecto evidencia inmediata, es necesario- que con toda claridad y á la primera ojeada, se vea que el juicio está enlazado con el principio de contradiccioh; esto.es, que si la propo- sicion es afirmativa no se la puede negar, ó que si es negativa no se la puede afirmar, sin faltar á dicho prin- cipio. O É de De 319. Cuando no hay evidencia inmediata, es necesa- rio ir siguiendo con suma escrupulosidad los eslabones del raciocinio, - y no. pasar ñunca adelante cuando el. tránsito no está justificado por el principio de contra- 0 (V. da Filosofía fundamental, lib. 1, cap. xv y XXIV. yo - SECCION Ill.
Criterio de sentulo comun.
320. El criterio de sentido'comun, que tambien puede.. llamarse instinto intelectual, es la inclinacion natural á dar asenso á ciertas proposiciones, que no nos constan por evidencia nisse apoyan en el testimonio de la con= ciencia. Es fácil encontrar muchos ejemplos en que ex- perimentamos este instinto irresistible. | Todos los hombres están seguros de que hay un mundo externo; y sin embargo este mundo no le tienen presente á su conciencia, pues que esta se limita á los fenómenos puramente internos; ni tampoco conocen esta verdad por evidencia, porque aun suponiendo la posibilidad de una verdadera demostracion, muchos de ellos no serian capaces de comprenderla, y la inmensa mayoría no ha pensado ni pensará nunca en demostraciones semejantes. - La humanidad entera conoce las verdades morales, y á ellas ajusta su conducta, Ó cuando menos conoce que la debe ajustar; estas verdades no son fenómenos pura- mente internos, pues que abarcan las relaciones del - LÓGICA. 89 hombre consigo mismo, con sus semejantes y con Dios; tampoco son conocidas por demostraciones, pues que la inmensa mayoría de los hombres, aunque se ocupa de la moral, no piensa en las teorías morales.
Nadié creerá que quien hace todas sus acciones al acaso, haya de conseguir todo lo que quiera; que dispa- rando'sin apuntar,-haya de matar siempre el ave que desea; que andando sin mirar á donde va, haya de lle- gar siempre al punto que le conviene; que metiendo la mano en una urna donde' hay millares de bolas, haya de sacar siempre la suerte que él codicia; que moviendo la pluma al acaso, haya de resultar escrito todo cuanto desea. La- certeza de que no sucederán esas extravagan- cias, no se apoya en el testimonio de la conciencia, por- que és claro que no se trata de fenómenos internos, ni tampoco en el de la evidencia, porque semejantes extra- ñezas podrian verificarse sin faltar al principio de con- tradiccion. | 321. Los ejemplos anteriores manifiestan que hay en nosotros un instinto intelectual, que nos impulsa, de una manera irresistible, á dar asenso á ciertas verdades, no atestiguadas por la conciencia, ni por la evidencia: á este instinto llamo criterio de sentido comun; podríamos apellidarlo instinto intelectual. Se le da el nombre de sen- tido porque-ese impulso parece tener algo que le asemeja á un sentimiento; se le da el título de comun, porque en efecto es comun á todos los hombres. Los que se ponen en contradiccion con ese instinto universal, los que no tienerr- sentido comun, son mirados como excepciones -monstruosas en el órden de la inteligencia. | 322. El criterio de los sentidos bien analizado, consta de dos elementos: el testimonio de la conciencia y el instinto intelectual; por el primero nos cercioramos de la presencia de los fenómenos internos, de la sensacion considerada en sí misma, en cuanto es un hecho pura- mente subjetivo; por el segundo, atribuimos una realidad al objeto de las sensaciones, hacemos tránsito del fenó- meno interno al mundo externo, ceuidándonos muy poco de si ese tránsito lo hacemos pasando por un puente só- lido ó con un salto por el aire. | 323: El criterio de la evidencia se funda tambien en Y0 FILOSOFÍA ELEMENTAL, el testimonio de la conciencia combinado con el instinto intelectual; no solo creemos que las cosas. nos parecén: tales, sino tambien que son tales como nos parecen. Nos parece que un círculo no puede ser un triángulo, peró no nos limitamos á la afirmacion de la apariencia, sino que afirmamos que en la realidad, prescindiendo de toda apariencia interior, un círculo no puede ser un triángulo. Nos parece que una ccosá no puede ser y no será un mismo tiempo; pero nuestro asenso no se limita al pa- ' rece, se extiende á la cosa misma, y estamos seguros de que en realidad, prescindiendo de nuestro entendimiento, no se verificará nunca que una cosá sea y no sea á un mismo tiempo, porque. no puede verificarse. El- testi. monio de lá conciencia se limita al parece, ¿porqué pues pasamos de la apariencia á la realidad, porqué atribuiw mos un valor objetivo á nuestras ideas, porque no las miramos como hechos puramente subjetivos á los cuales las cosas puedan conformarse ó no conformarse? Por el instinto intelectual, por ese impulso irresistible del cial no podemos. señalar ninguña razon, ni de conciencia, ni de evidencia, ni de ninguna clase, so pena de proceder hasta lo infinito. Así me parece, ásí es, y no puede ser de otra manera, ¿porqué? por tal razon, ¿y esta razon en qué se funda? en otra apariencia: por manera, qué siempre vamos á parar á nuestro interiar, á un hecho puramente subjetiva, sin que podamos señalar otro título que nos autorice pare hacer tránsito del sujeto al objeto, sino el de que á esto nos hallamos forzados por la natu- raleza. (V. Filosofía fundamental, lib. 4, Cap. xxv.y ' 321. El criterio que se llama de autoridad, se forma de uña -combinacion de los criterios explicados. Oimos la relacion de un suceso que no hemos presenciado, y damos fe al narrador: para esto se necesita: 1* oir sus palabras; he aquí el criterio del sentido; 2 conocer que no se engaña ni nos engaña; y esto ó bien lo deducire= mos por raciocinio, en cuyo taso nus servirá ora lá evi- dencia, ora la probabilidad: ó bien creeremos instibti- vamente, y entonces obedecemes al sentido comun. 325. De lo dicho se infiere que el criterio de la autoridad humana puede inducirnos á error, de variós modos; pues que para engañarnos basta que falte el LÓGICA. - e 91 buen uso de alguno de los criterios explicados: podemos engañarnos oyendo ó leyendo mal; y podemos ser en- gañados por el error ó lá ínala fe de quien nos habla. - El sentido comun, para ser infalible, debe reunir lus siguientes condiciones: 326.. La inclinacion al asenso es de todo punto irre- sistible, de manera que el hombre, ni aun con la re- flexion, puede despojarse de ella.: 327. Toda verdad de sentido comun es absolutamente cierta para todo el linaje humano.
- 328. Toda verdad de sentido comun puede sufrir el exámen de la razon.
3 329. Toda verdud de sentido comun tiene por objeto la satisfaccion dé alguna gran necesidad de la vida sen- sitiva, intelectual ú moral.
- 330. Cuando estos caractéres se reunen, el criterio del sentido comun es absolutamente infahible; y se puede desafiar á los escépticos á que señalen un ejemplo en que haya fallado. A proporcion que estas condiciones se reunen en mas alto grado, el criterio del sentido comun es mas séguro, debiéndose medir por ellas los grados de su valor. (V. Filosofía fundamental, lib. 4, Cap. XXXI.) | 92 FILOSOFÍA "ELEMENTAL. - CAPITULO IL.
Cómo debemos conducirnos en las varias cuestiones que se pueden ofrecer á nuestro entendimiento.
SECCION 1. Clasificacion general de las cuestiones.
331. Los actos de nuestro entendimiento se dividen en especulativos y prácticos: los especulativos se limitán á conocer, los prácticos nos dirigen para obrar.
332. En el simple conocimiento de una cosa se nos pueden ofrecer tres cuestiones: 1* si es posible ó no; 2: si existe Óó no; 3* cuál es su naturaleza, cuáles sus propiedades y relaciones. + 333. En la práctica nos proponemos siempre algun fin, de.lo cual nacen dos cuestiones: 1* cual es ó debe ser el fin; 2* cuál es el mejor medio para alcanzarle.
SECCIÓN If, Cuestiones de posibilidad...334. La imposibilidad, así como la posibilidad, puede ser metafísica, física, ordinaria, y de sentido comun. Gada una de estas especies da lugar á consideraciones importantes.
Imposibilidad metafísica ó absoluta.
335. La imposibilidad metafísica ó absoluta es la que implica contradiccion, ó, en otros términos, la que trae consigo el absurdo de que una cosa sea y no sea á un mismo tiempo. Dos mas dos igual á tres, los diámetros de un mismo cireulo desiguales, virtud reprensible, vicio laudable, son imposibles absolutos; porque se seguiria LÓGICA. 93 que el tres fuera tres y no tres, que el círculo seria y no círculo, y que la virtud y el vicio serian vicio y virtud á un mismo tiempo.
Para juzgar respecto á la imposibilidad metafísica obsérvense las siguientes reglas.
336. Hay. imposibilidad absoluta cuando la idea de una cosa excluye evidentemente la de otra.
Esta evidencia es la luz con que juzgamos hasta de los primeros principios. Sabemos que es imposible que una cosa sea y no sea á un mismo tiempo, que el todo sea menor que la parte, que los radios de un mismo cír- culo sean desiguales, porque lo vemos así con toda evi- dencia, con la simple comparacion de las ideas.
337. Cuando no hay esta contradiccion la eosa es ab- solutamente posible.
La posibilidad ó absoluta Ó metafísica no es mas que la simple ausencia de la contradiccion; luego no hay medio entre lo imposible y lo posible: por el mero he- cho de no ser una cosa contradictoria, ya es absoluta- mente posible. E: j si 338. Cuando á primera vista no descubrimos si dos ideas se contradicen, es necesario compararlas con otras que nos puedan ilustrar.
Esta proposicion: los tres ángulos de un triángulo valen mas de dos rectos, es contradictoria; pero.la con- _tradiccion no se presenta al que ignora los elementos de la geometría. Lo que se debe hacer en tal caso es com- parar las dos ideas, suma de los tres ángulos, y la de dos rectos, eon la naturaleza misma del triángulo, lo cual manifiesta la contradiccioñ. ps 9% - FILOSOFÍA FLEMENTAL.
330. Lo metafísicamente imposible lo es bajo todos ' los aspectos, y ningun poder es capaz de realizarlo.
Tres y dos no formarán nunca siete; la blasfemia no será punca un acto virtuoso. Cuando se. dice que Dios todo lo puede, no se entiende que pueda hacer seme- jantes absurdos; de otro modo se seguiria que puede pecar, y hasta que puede destruirse á sí mismo.. - 320. Para afirmar la imposibilidad absoluta es ne- cesario tener ideas muy claras y distintas de los. extre- mos que se comparan. i Todos los argumentos con que se intenta probar que hay contradicciones en los misterios de la Religion, pe- can contra esta regla; el argumentante. pretende des- cubrir que son contradictorias cosas de que tiene ideas muy oscuras.
3141. Cuando la contradiecion es evidente, tenemos un criterio seguro para negar la realidad de lo contra- dictorio, en todos los casos. ] Aquí se verifica sin excepcion ninguna el principio de que negada la potencia se niega el acto; porque lo que es absolutamente imposible, no es nunca: jamás un ie será triangular; jamás la virtud será reprensiimposibilidad fisica ó natural. * 342. La imposibilidad física ó natural es la oposicion de un hecho á las leyes de la naturaleza. No hay impo- sibilidad absoluta eu que. un cuerpo vaya hácia arriba; pero la-hay física, porque esto se opone á las leyes de gravedad.
_ Para juzgar bien en esta materia obsérvense las reglas Siguientes, LÓGICA. 95 343. Evitese el resolver con demasiada prontitud si un hecho es contrario Ó no á las leyes de la náturaleza.
Si hace tres siglos se hubiese dicho que habia un país donde, sin caballos ni animales de ninguna especie, recorrian los hombres doce, quince y hasta veinte le- guas por hora, muchos habrian sostenido que esto era naturalmente imposible; y no obstante, aquel juicio, en apariencia tan cuerdo, nosotros lo vemos desmentido en los caminos de hierro que cruzan la Europa y la Amé- rica. ¿Quién no hubiera dicho que era naturalmente im- no el sostener dos personas una conversacion, esndo á muchas leguas de distancia, y empleando pocos segundos en la correspondencia? Y mo obstante lo ve- mos realizado en los telégrafos eléctricos. El mundo civilizado está leno de cosas que antes se hubierar. creido naturalmente imposibles. se Qa, 3hh. Para descubrir si hay en un hecho imposibilidad natural, es neeesario atender d las causas empleadas y demás circunstancias que le rodean.
j En los siglos de ignorancia, el mismo fenómeno de los caminos de hierro no habria parecido imposible á quien hubiese seguido un buen método en la investiga- cion de la posibilidad. Por groseras que fuesen las má- quinas existentes á la sazon, no faltaban algunas cuyo movimiento no se debia á los animales; entre ellas habia diferencias de velocidad, de direccion, y de otras cla- Ses: toda la cuestion estaba pues reducida á saber si era posible encontrar un nuevo agente que moviese una máquina en la direccion que se determinase. A un hom- bre de juicio esto podia parecerle difícil, mas no imposi- ble. La trasmision de los signos por medio de los te- légrafos eléctricos tampoco hubiera parecido imposible á quien hubiese considerado la suma velocidad con que el aire trasmite los sonidos, y con que los cuerpos lumi- nosos difunden sus rayos á distancias inmensas. El pro- - 06 FILOSOFÍA ELEMENTAL, blema estaba reducido á lo siguiente: ¿Es posible que con el tiempo descubran los hombres algun agente na- tural por cuyo medio puedan imitar esas trasmisiones instantáneas? La resolucion no podia ser dudosa, por escasas que fuesenJas nociones en las ciencias naturales.
345. Asistimos á un espectáculo en que un hombre trasforma varios objetos: no hay ningun aparato; los medios que se emplean son palabras misteriosas y ma- niobras extravagantes. Atendidas todas las circunstan- cias de la persona, del lugar y del tiempo, no hay cau- * Sas que puedan producir fenómenos tan sorprendentes; ¿ qué juicio deberemos formar? Que no hay allí la accion de leyes secretas de la naturaleza, sino la habilidad de un diestro jugador de manos, que ofrece como asombro- sas realidades un conjunto de vanas apariencias. Para descifrar el enigma, toda nuestra atencion debe dirigirse, no á la eficacia delas leyes de la naturaleza, sino á las manos del jugador, á los instrumentos de que. se sirve, ó á las señas y acciones de algunos taimados que esta” rán á sus alrededores. Por el contrario, si los fenóme- nos sorprendentes se verifican en una cátedra de física experimental, donde vemos los diferentes aparatos para poner en movimiento y combinacion los agentes de la naturaleza, debemos guardarnos de afirmar que lo que vemos es imposible naturalmente, por mas extraordi- - nario que nos parezca.
Imposibilidad ordinaria ó moral.
316. La imposibilidad ordinaria ó moral es la oposi cion al curso regular ú ordinario de “los sucesos. Una persona conocida generalmente por un nombre y ape- llido, y por su posicion en la sociedad, es moralmente imposible que no sea la que todos creen;.pero no hay ninguna repugnancia absoluta ni natural en que sea un impostor que, prevalido de la semejanza ú otras circuns- tancias favorables, se haya puesto en lugar del verda- dero sujeto cuyo nombre usurpa. Así se' ha visto repe- ¡idas veces.
- : LÓGICA. 97 En esta clase de juicios ténganse presentes las siguien- tes reglas. e | 347. Cuandono hay ningún indicio en contra, es ne- cesario: contentarse con el criterio de la imposibilidad ordinaria. | La sociedad y las familias descansan sobre este cri- terio. Si para todo necesitásemos de la certeza absoluta -Ó de lá natural, seria preciso renunciar al trato de los hombres. —: 9 318. Para conocer si en un caso determinado es bas- tante garantía Ja imposibilidad moral, conviene atender á los motivos que hacen posible el hecho contrario.
Es moralmente imposible que en un caso particular una firma generalmente reconocida, sea falsificada. Esta seguridad debe tranquilizarnos en: los negocios peque- ños; pero si se trata de una cantidad muy fuerte, el me - nor indicio de falsificación es bastante para que vacile la imposibilidad moral: testigo la experiencia.
Sl.
Imposibilidad de sentido comun.
3/19. La imposibilidad de sentidó comun no pertenece 4 ninguna de las especies explicadas. Con un ejemplo se entenderá mejor que con todas las definiciones. Un hombre tiene en la mano un conjunto de piedrezuelas: con los ojos vendados y haciéndole dar muchas vueltas por una pieza, se pretende que, arrojando al acaso el puñado de piedrezuelas, vayan todas á pasar por otros tantos agujeros de dimensiones iguales á cada una de ellas. Veinte hombres, tambien con los ojos vendados y dando muchas vueltas en diferentes sentidos, disparan al acaso sus escopetas, y se pretende que las veinte ba- las vayan á pasar por veinte agujeros de diámetros exac- tamente iguales á los de las balas, Otro hombre -tiene se 98 FILOSOFÍA ELEMENTAL.
en la mano un cajón «dle carattéres de: imprenta; los arroja al acajo sobre una mesa, y-se pretende que. resulte compuesta una carta que-tiene en su faltriquera uno de los circunstantes. Es claro que todas estas cosas son im- a; y sin embargo ne hay repugnancia esencial en ideas, como se necesita para la imposibilidad absoha- ta; ni tampoco se oponen a] suceso las leyes de la natú- raleza, como es preciso para: la imposibilidad física; pero está de por medio la imposibilidad que llamo de sentido comun, porque sin reflexion de ninguna elasc todos los hombres créen que no se realizarán casualida- des tan extravagantes; y lo creen con fe mucho mas firme que en los casos de la imposibilidad ordinaria. Lo que manifiesta la necesidad de no comuni estas dos imposibilidades.
Regía qe 350. En los casos anteriores y en otros semejantes, que producen una conviccion general é instantánea, la imposibilidad de sentido comun es un criterio seguro de que el hecho no se ha verificado ni se verificará.
Pa 351. Cuando la conviccion sobre la. imposibilidad no es general é instantánea, el suceso es mas Ó menos probable.
Para determinar los grados de esta probabilidad, se debe formar un quebrado. cuyo numerador sea él de los Casos favorables, y cl denominador el de los casos posibles.
Si hay en una urna noventa y nueve bolas blancas y tna negra, la probabilidad de salir la negra será igual á +; porque hay cien casos posibles, que son las cien bolas, y hay uno solo favorable que es la bola negra; por manera que hay noventa y nueve grados de proba- bilidad erfavor de la salida de una bola blanca, ye Uno en favor de la negra.
352. Así comprenderemos la profanda razon que se encierra en la imposibilidad de sentido comun. Suponslo MA LÓGICA. 99 gamos un hombre colocado en “el centro de un gran sa- lon, y que se exige que con los ojos vendados dispare al acaso un tiro,. y haga entrar la bala por un agujero de uña pulgada de diámetro; todos dirán sin reflexionar: esto.es imposible. Y ¿porqué? No lo saben; pero el cál- culo manifiesta el fundamento de este juicio instintivo. Sean las cuatro paredes de veinte varas de longitud cada una y ocho de altura. La superficie de todas juntas es igual á 82940 pulgadas cuadradas; y como el agujero puede estar en una cualquiera de estas, y la bala puede pasar por.uno cualquiera de ellos, resulta que el núme- ro de casos posibles llega 4 829440 y el de casos favora- bles es uno solo. Luego la probabilidad de que suceda así, es tan pequeña que debe representarse por el que- brado 52533. Pero este quebrado, aunque muy peque- ño, es todavía demasiado grande con respecto á la pro- babilidad. Para demostrarlo, supongamos que en las cuatro paredes se pintan todas las pulgadas cuadradas; en tal caso, si se agujerease una sola, la probabilidad de pasar por ella no está expresadá por dicho quebrado. En efecto, el quebrado supone que el número de los casos posibles es únicamente el de las pulgadas marca- das, y que si la bala no va á uno de los cuadritos irá al otro. Esto es falso, porque puede ir á una infinidad de intermedios: luego el agujero de una pulgada puede es- tar en una infinidad de posiciones diferentes, como se ve suponiendo que el cuadro se mueve y va cubriendo mas Ó menos las partes inmediatas. Cuando se atiende á esta circunstancia, se ve que el número delos casos po- sibles crece asombrosamente y es mayor que toda pon- deracion; y sin embargo el caso favorable es siempre uno solo: acertar en el punto donde está el agujero. Entonces el quebrado es poco menos que infinito, y 'por consiguiente es infinitamente pequeña la probabilidad en sentido fávorable. (V. B4 Criterio, eap.. 1v.)
400 FILOSOFÍA ELEMENTAL.
SECCION Jl.
Cuestiones de existencia, Coexistencia y sucesion.
353. Para conocer la existencia de una cosa. descono- cida, necesitamos partir de una cosa conocida, y saber además que están unidas por algun vínculo. Sin. esto es imposible dar un paso. ¿Cómo adquirir un conocimiento que no tengo, si no se me da otro en que pueda estribar; Tanto valdria construir un edificio sin fundamento.
35). De los objetos unos están sometidos á nuestra experiencia inmediata, otros se hallan ligados con estos. Veo el humo; su existencia la conozco por experiencia inmediata; infiero que hay fuego;'esto' me es conocido por el enlace que tiene con el humo.
355. Como la íntima naturaleza de los objetos nos es poco conocida, nos vemos con frecuencia precisados á considerarlos dependientes entre sí, ó porque muchas veces existen juntos, ó porque unos vienen despues de otros. Este raciocinio, que es uno de los fundamentales en las ciencias de observacion, y nos sirve á cada paso en los usos de la vida, puede tambien inducirnos á error: para evitarlo se deben observar algunas reglas.
356. La existencia simultánea de dos Ó mas seres, Ó su inmediata sucesion, consideradas en sí solas, no prue- ban que el uno dependa del otro. O A cada paso vemos que coexisten ó se suceden cosas que no tienen ninguna relacion entre sí. Estar en un mismo lugar, existir á un mismo tiempo, ó en tiempos inmediatamente sucesivos, son cosas muy diferentes de la relacion de dependencia.
pa 357. Cuando una experiencia constante y dilatada nos LÓGICA. 401 muestra dos ó mas objetos existentes á un mismo tiem- po, de tal suerte que en presentándose el uno se presente tambien el otro, y en faltando el uno falte tambien el otro, podemos juzgar, sin temor de equivocarnos, que tienen entre sí algun enlace, y por tanto de la existen- cia del uno inferiremos legítimamente la existencia del otro.
Cov la presencia de ciertos cuerpos coincide lo que llamamos luz y ver: poco importa qué no conozcamos la íntima naturaleza de estos fenómenos; su coexistencia nos asegura de su relacion.
358. Si dos objetos se suceden indefectiblemente, de manera que, puesto el primero, siempre se haya visto que seguia el segundo, y que al existir este siempre se haya notado la precedencia de aquel, podremos deducir con certeza que tienen entre sí alguna dependencia.
Despues de un rato de aplicar el fuego á un caldero Heno de agua, esta hierve: los hombres no han esperado los adelantos de la física para afirmar que aquel movi- miento del agua provenia del fuego. El rayo serpea por los aires, y un momento despues el trueno estalla y re- tumba: la sucesion constante de estos fenómenos ha hecho creer que el segundo dependia del primero, mu- cho antes que se-conociese la teoría de la electricidad, ni de la causa y propagacion del sonido.
li”.
359. La dependencia indicada por la coexistencia Ó la sucesion, no siempre es directa de los objetos entre sí, á veces es dependencia de ambos con respecto á un ter- cero. E Cuando hay en un país tal fruta, hay siempre tal otra: esto no prueba que la primera dependa de la segunda,: niesta deaquella, sino que ambas dependen de una causa que las produce. Cuando reina una enfermedad, reina siempre tal otra: esto no prueba que tengan entre sí relacion de causa y efecto; ambas pueden ser indepen- dientes entre sí, pero dependientes de una misma causa, 6.
402 FILOSOFÍA ELEMENTAL.
Dos personas acuden á un mismo sitio, á una misma hora, durante muchos dias: esto no prueba que la ida de la una tenga relacion con la de la otra; pero los dos he-. chos, aunque puramente casuales el uno respecto del otro, no lo son absolutamente, sino que dependen de una causa tercera: por ejemplo, de la hora que avisa á cada cual el momento de acudir á su ocupacion res- pectiva. E 360. La razon de que instintivamente atribuyamos enlace Ó mutuo ó con un tercero, á los hechos que co- existen ó se suceden constantemente, estriba en un prin cipio que tenemos profundamente grabado en nuestra alma: donde hay órden, donde hay combinacion, hay causa que ordena y combina. La pura casualidad es una palabra sin sentido. (V. £l Criterio, cap. vI.) ' E Juicios sobre los actos humanos.
361. El juicio sobre los actos humanós está sujeto á reglas muy diferentes de las que rigen en los fenómenos de la naturaleza. Estando el hombre dotado de libre al- bedrío, las conjeturas sobre sus acciones ocultas Ó veni- deras no pueden someterse á riguroso cálculo; no obs- tante, tambien se pueden dar en este punto algunas reglas para juzgar con probabilidades de acierto.
de 362. Se debe fiar poco de la virtud del comun de los hombres, cuando está sujeta á prueba muy dura.
Una pasion muy fuerte, un interés muy poderoso pro- ducen un impulso vehemente á que el hombre resistes con harta dificultad, si no está dotado de virtud muy acendrada, y esta se halla en pocos: por cuya razon, quien ama el peligro perecerá en él.
363. La máxima, piensa mal y no errarás, es inadmisible, no solo por motivos de caridad, sino tambien de buena lógica. | LÓGICA. 103 Es evidente que esta máxima no sirve cuando se trata de personas buenas. Además, es muy equívoca, aun cuando se refiera á las malas. Un mentiroso, por mucho que Jo sea, no miente sino cuando tiene en ello algun interés ó un gusto particular; así es que, contando sus palabras, resultan siempre en me«yor número las verdá- des que las mentiras; el borracho pasa mas horas con la cabeza clara que en la embriaguez; el disoluto no se entrega á sus pasiones, sino cuando se ofrece la oportu- nidad: luego es muy aventurado el echar á mala parte la generalidad de las acciones de los hombres, pues se corre peligro de tomar por malas muchas que no lo son.
3.
364. Para conjeturar cuál será la conducta de una persona en un caso dado, 'es-preciso conocer su inteli- gencia, Su índole, carácter, moralidad, intereses, y cuan- to puede influir en su determinacion.
El hombre, aunque dotado de libre” albedrío, está su- jeto á varias influencias que contribuyen á decidir su vo- luntad. Olvidar una de estas, es descuidar un dato del problema.
ly.
365. Debemos guardarnos de pensar que los demás obrarán como obraríamos nosotros.
Por faltar á esta regla caemos en graves y frecuentes errores. Tenemos natural inclinacion á juzgar de los de- más por nosotros mismos; sin notarlo, les atribuimos nuestras ideas, afecciones y carácter. Al bueno Je en- gaña su bondad, al malo su malicia. Esta regla está con- signada en un refran castellano muy expresivo. (v. Lol Criterio, Cap, VI.)
Autoridad humana.
366. En muchos casos no podemos conocer Ja verdad por nosotros mismos inmediata ni mediatamente, y nos 104 FILOSOFÍA ELEMENTAL.
es preciso referirnos al testimonio de los hombres. La distancia de lugar ó tiempo nos impide presenciar el he- cho, y tampoco podemos sacarle por raciocinio; ya por- que dependa de la libertad humana, ya porque proceda de causas naturales que nosotros ignoramos. ¿Cómo pue- do saber lo que sucevz en este momento en Pekin Ó en Nueva York? Si se trata de actos libres, me es imposible conocerlos, porque no dependen de ninguna causa ne- cesaria; y si son acontecimientos naturales, por ejemplo, lluvia, tempestad, terremoto, etc., no conozco bastante el conjunto de relaciones de las causas que obran sobre el globo, para determinar a prior: qué efectos producen en este momento en tal ó cual punto de la tierra. La dis- tancia de tiempo impide tambien el conocer los hechos, exceptuando el caso en que hayan dejado señales evi- dentes: como la abundancia de lava en un terreno in- dica la antigua erupcion de.un volcan; y las petrificacio- nes y las conchas señalan el paso de las aguas.
367. Para que un testimonio sea valedero, se necesi- tan dos condiciohes: 1* que el testigo no sea engañado; 22 que no' nos quiera engañar. De poco nos sirve la vera- cidad y buena fe de un narrador, si él está engañado; ni nos aprovechan los conocimientos de un mentiroso, si nos dice lo contrario de lo que sabe.
Regla 1?.
Regla 1?.
368. Debemos atendér á los medios de que dispuso el narrador para encontrar la verdad, y á las probabilida- des de que sea veraz ó no.
2 369. En igualdad de circunstancias, es preferible el testigo ocular. A 370. Entre los testigos oculares, es preferible, en igualdad de circunstancias, el que no tomó parte en el suceso, y no ganó ni perdió con él.
LÓGICA, 105 EF 371. Es preciso cotejar la narracion de un testigo con la de otro de opiniones é intereses diferentes.
372. En las narraciones conviene distinguir cuidado- samente entre el hecho narrado y las causas que se le señalan, resultados que se le atribuyen y juicio de los escritores. E 373. Les anónimos merecen poca confianza. en ' 37h. Antes de leer una narración, es muy importante conocer la situacion y demás circunstancias del narra- dor.
375. Las obras póstumas, publicadas por manos des- conocidas ó poco seguras, son sospechosas de apócrifas Ó alteradas.
y 376. Narraciones fundadas en memorias secretas y papeles inéditos, no merecen mas fe que la que se debe á quien sale responsable.
377. Relaciones de negociaciónes ocultas, de secre- tos de Estado, anécdotas picantes sobre la vida privada de personajes célebres, sobre tenebrosas intrigas y otros asuntos de esta clase, han de recibirse con extrema des- confianza.
11 378. En tratándose de pueblos antiguos ó muy remo- tos, es preciso dar poco crédito á cuanto se nos refiera 106 FILOSOFÍA ELEMENTAL.
sobre riqueza del país, número de moradores, tesoros de monarcas, ideas religiosas y costumbres domésticas.
“379. Se debe desconfiar mucho de las relaciones de los viajeros que no han permanecido mucho tiempo en el país que nos describen. (V. El Criterio,.cap. vis1,1X,. X, XI.) go SECCION 1V.
Cuestiones sobre la naturaleza de las cosas. - 380. En las cuestiones que versan sobre la íntima na- turaleza de las cosas, conviene no perder de vista las observaciones siguientes: ] 381. La íntima naturaleza de las cosas nos es frecuen- temente desconocida; de ella sabemos poco, y de una manera imperfecta.
La verdad de esta observacion se conoce tanto mejor- cuanto mas se profundiza en las ciencias; el resultado de los trabajos mas asiduos y profundos, es la convic- cion de nuestra ignorancia. | 382. La mejor resolucion de muchas cuestiones es el conocimiento de que no es posible resolverlas.
Los hombres pierden mucho tiempo en disputas esté- - riles, porque se empeñan en resolver problemas sin datos. Cuestiones hay que-metieron mucho ruido en el mundo científico, y que podian compararse á esta: el número de las estrellas es par ó impar.
383. Como los seres se diferencian mucho entre sí, en naturaleza, propiedades y relaciones, el modo de mi- rarlós y cl método de pensar sobre vellos, han de ser támbien muy diferentes. Quien aplicase á las ciencias LÓGICA. 407 políticas y morales el método matemático, caeria en grandes errores; y quien juzgase el mérito de una obra literaria por un analísis metafísico ó dialéctico se pare- ceria á quien hiciese la autopsía de un cuerpo vivo.
ha.
384. En las.ciencias que versan sobre objetos nece- sarios es preciso atenerse al enlace de Jas ideas puras. En las que tienen por objeto la naturaleza, es preciso fundarse en la observacion. En las que versan sobre el hombre, se debe estudiar el corazon humano. En las morales, se ha de atender á los eternos principios de la razon, ilustrados con las tradiciones universales, y S0- bre todo por la Religion cristiana.
585. De'nada sirven todas las reglas, si el hombre no “está poseido de un profundo amor á la verdad, y si no sabe despojarse de sus pasiones para ver en las cosas lo que hay realmente, y no lo que él desea que haya. (V. E! riterio, desde el cap. xr hasta el xx.)
SECCION Y. Uso de: la hipótesis.
386. Hipótesis es una suposicion de que nos valemos para explicar alguna cosa. Un negocio que se hallaba en buen estado, se ha echado á perder repentinamente, y se ignora la causa de semejante extrañeza: no obstante se empieza á conjeturar, y se explica por la mala voluntad de un enemigo, que está en íntimas relaciones con el que debía conducirle á un término favorable. Esto es una hipótesis. En la explicacion de los fenómenos naturales, cuando se ignora su causa, se acude tambien á las hi- pótesis, como se puede ver en las obras de física, 387. El uso de las hipótesis, cuando se las emplea con sobriedad, puede ser provechos»; ya porque ejercita el entendimiento, acostumbrándole á reducir la variedad á la unidad, ya. tambien porque el conocimiento de las e pS e