IV. El tintorero y el filósofo. 112 V. Objetos vistos por una sola cara. 114 VI. Inconvenientes de una percepcion demasiado rápida. 115 CAPÍTULO XIV.
EL JUICIO.
§ I. Qué es el juicio. Manantiales de error. 116 II. Axiomas falsos. _Id._ III. Proposiciones demasiado generales. 118 IV. Las definiciones inexactas. 119 V. Palabras mal definidas. Exámen de la palabra igualdad. 120 VI. Suposiciones gratuitas. El despeñado. 126 VII. Preocupacion en favor de una doctrina. 131 CAPÍTULO XV.
EL RACIOCINIO.
§ I. Lo que valen los principios y las reglas de la dialéctica. 134 II. El silogismo. Observaciones sobre este instrumento dialéctico. 135 III. El entimema. 139 IV. Reflexiones sobre el término. 140 V. Utilidad de las formas dialécticas. 142 CAPÍTULO XVI.
NO TODO LO HACE EL DISCURSO.
II. La meditacion. 145 III. Invencion y enseñanza. 146 IV. La intuicion. 147 V. No está la dificultad en comprender sino en atinar. El jugador de ajedrez. Sobieski. Las víboras de Aníbal. 148 VI. Regla para meditar. 151 VII. Carácter de las inteligencias elevadas. Notable doctrina de santo Tomas de Aquino. 152 VIII. Necesidad del trabajo. 154 CAPÍTULO XVII.
LA ENSEÑANZA.
§ I. Dos objetos de la enseñanza. Diferentes clases de profesores. 155 II. Genios ignorados de los demas, y de si mismos. 156 III. Medios para descubrir los talentos ocultos, y apreciarlos en su valor. 158 IV. Necesidad de los estudios elementales. 162 CAPÍTULO XVIII.
LA INVENCION.
§ I. Lo que debe hacer quien carezca del talento de invencion. 165 II. La autoridad científica. 166 III. Modificaciones que ha sufrido en nuestra época la autoridad científica. 168 IV. El talento de invencion. Carrera del ingenio. 170 CAPÍTULO XIX.
EL ENTENDIMIENTO, EL CORAZON Y LA IMAGINACION.
§ I. Discrecion en el uso de las facultades del alma. La reina Dido. Alejandro. 171 II. Influencia del corazon sobre la cabeza. Causas y efectos. 175 III. Eugenio. Sus transformaciones en veinte y cuatro horas. 176 IV. Don Marcelino. Sus cambios políticos. 183 V. Anselmo. Sus variaciones sobre la pena de muerte. 187 VI. Algunas observaciones para precaverse del mal influjo del corazon. 188 VII. El amigo convertido en monstruo. 191 VIII. Cavilosas variaciones de los juicios políticos. 193 IX. Peligros de la mucha sensibilidad. Los grandes talentos. Los poetas. 195 X. El poeta y el monasterio. 197 XI. Necesidad de tener ideas fijas. 199 XII. Deberes de la oratoria, de la poesía, y de las bellas artes. 200 XIII. Ilusion causada por los pensamientos revestidos de imágenes. 202 CAPÍTULO XX.
FILOSOFÍA DE LA HISTORIA.
§ I. En qué consiste la filosofía de la historia. Dificultad de adquirirla. 203 II. Se indica un medio para adelantar en la filosofía de la historia. 205 III. Aplicacion á la historia del espíritu humano. 206 IV. Ejemplo sacado de las fisonomías, que aclara lo dicho sobre el modo de adelantar en la filosofía de la historia. 207 CAPÍTULO XXI.
RELIGION.
§ I. Insensato discurrir de los indiferentes en materias de religion. 209 II. El indiferente y el género humano. 211 III. Tránsito del indiferentismo al exámen. Existencia de Dios. 212 IV. No es posible que todas las religiones sean verdaderas. 213 V. Es imposible que todas las religiones sean igualmente agradables á Dios. 214 VI. Es imposible que todas las religiones sean una invencion humana. _Id._ VII. La revelacion es posible. 216 VIII. Solucion de una dificultad contra la revelacion. _Id._ IX. Consecuencias de los párrafos anteriores. 217 X. Existencia de la revelacion. _Id._ XI. Pruebas históricas de la existencia de la revelacion. 219 XII. Los protestantes y la Iglesia católica. 222 XIII. Errado método de algunos impugnadores de la religion. 223 XIV. La mas alta filosofía acorde con la fe. 225 XV. Quien abandona la religión católica no sabe dónde refugiarse. 226 CAPÍTULO XXII.
EL ENTENDIMIENTO PRÁCTICO.
§ I. Una clasificacion de acciones. 228 II. Dificultad de proponerse el debido fin. 229 III. Exámen del proverbio: cada cual es hijo de sus obras. 230 IV. El aborrecido. 232 V. El arruinado. _Id._ VI. El instruido quebrado y el ignorante rico. 234 VII. Observaciones. La cavilacion y el buen sentido. 238 VIII. Delicadeza de ciertos fenómenos intelectuales, en sus relaciones con la práctica. 239 IX. Los despropósitos. 240 X. Entendimientos torcidos. 241 XI. Inhabilidad de dichos hombres para los negocios. 242 XII. Este defecto intelectual suele nacer de una causa moral. 243 XIII. La humildad cristiana en sus relaciones con los negocios mundanos. 245 XIV. Daños acarreados por la vanidad y la soberbia. 246 XV. El orgullo. 248 XVI. La vanidad. 250 XVII. La influencia del orgullo es peor para los negocios que la de la vanidad. 251 XVIII. Cotejo entre el orgullo y la vanidad. 252 XIX. Cuán general es dicha pasion. 253 XX. Necesidad de una lucha continua. 255 XXI. No es solo la soberbia lo que nos induce á error al proponernos un fin. 256 XXII. Desarrollo de fuerzas latentes. 257 XXIII. Al proponernos un fin debemos guardarnos de la presuncion y de la excesiva desconfianza. 259 XXIV. La pereza. 260 XXV. Una ventaja de la pereza sobre las demas pasiones. _Id._ XXVI. Orígen de la pereza. 261 XXVII. Pereza del espíritu. 262 XXVIII. Razones que confirman lo dicho sobre el orígen de la pereza. 263 XXIX. La inconstancia. Su naturaleza y orígen. _Id._ XXX. Pruebas y aplicaciones. 264 XXXI. El justo medio entre dichos extremos. 265 XXXII. La moral es la mejor guia del entendimiento práctico. 266 XXXIII. La armonía del universo defendida con el castigo. 267 XXXIV. Observaciones sobre las ventajas y desventajas de la virtud en los negocios. 269 XXXV. Defensa de la virtud contra una inculpacion injusta. 270 XXXVI. Defensa de la sabiduría contra una inculpacion infundada. 271 XXXVII. Las pasiones son buenos instrumentos, pero malos consejeros. 273 XXXVIII. La hipocresía de las pasiones. 274 XXXIX. Ejemplo. La venganza bajo dos formas. 275 XL. Precauciones. 280 XLI. Hipocresía del hombre consigo mismo. 281 XLII. El conocimiento de sí mismo. 282 XLIII. El hombre huye de sí mismo. 283 XLIV. Buenos resultados del reflexionar sobre las pasiones. 284 XLV. Sabiduría de la religion cristiana en la direccion de la conducta. 285 XLVI. Los sentimientos morales auxilian la virtud. 287 XLVII. Una regla para los juicios prácticos. 288 XLVIII. Otra regla. 290 XLIX. El hombre riéndose de sí mismo. 292 L. Perpetua niñez del hombre. 293 LI. Mudanza de D. Nicasio en breves horas. 294 LII. Los sentimientos por sí solos, son mala regla de conducta. 297 LIII. No impresiones sensibles, sino moral y razon. 300 LIV. Un sentimiento bueno, la exageracion le hace malo. 301 LV. La ciencia es muy útil á la práctica. 305 LVI. Inconvenientes de la universalidad. 309 LVII. Fuerza de la voluntad. 312 LVIII. Firmeza de voluntad. 313 LIV. Firmeza, energía, ímpetu. 316 LX. Conclusion y resúmen. 321 FIN DEL ÍNDICE.
Besanzon, imprenta de la viuda C. Deis.