SigPhi · Jaime Balmes

Escritos políticos de Jaime Balmes: colección completa

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si *e proponía realizar un sistema que no contase con el apoyo de nadie: semejante provecto no |)ueae suponerse, no diremos en ■n imnbre de estado, pero ni aun en un» persona dolada de sentido común. Ks claro, pnes, que los Itechos y los diferentes con- doetosporkw oulet se manMeata laopi* nion publica, han pateñ^aado qite una graar parte del nnti.;,Mio partido moderado nuierer seguir un sistema diterenle del de los nom- bréis de la sitoaeion; y que estas aefkaloa wmá iKistante decisivas para (jne los hombre» públicos puedan tomarlas como indit io se- guro de que sus planes encontraran un apo- yo respetible.

Peix) esos moderados de quienes estamos hablando, a quienes con mas gusto y auitáa con mas propiedad nplicarianioa el atólo dfl^ monárqnioos, ¿ podrían gobenar solea? Ihr tamos convencidos de que no; pues no eí dable fundar un gobienio sobre una minoría, y minoría hiera la qne no contase ni con loa progresistas, ni con el partido dominante, ni con el carlista. Mas diremos; ni es de supo- ner que tales fueran los intentos de esos hombres nm»vos, y loa mismos nrinoipios que proclaman son *una parnnlia ne rpie se j)ro[)onen reunir en derredor del trono todos ios elementos buenos que encierra la nación. Si quieren acabar pan siemnre con las far* sas revolucionarias, sea cual fuere el nom- bre con que se disfracen, en esto pueden ^ contar con el apoyo decidido, no solo do- cuantos sostuvieron á Isabel sin ser amigos de las innovaciones que á su sombra se han introducido, sino también con el de los car- listas; «i qoieren matar ese bastardo prínei- pio de In snlicrania del puc!)lo, instrumenta de los (icniíi-'íuids y perpeino pMinen de disturbios y desastres, sustituyéndole el do la soberanía del Rey, pueden contar con el a|)oyo de todos los amantes de la nionnrqnia sea cual fuere el individuo en quien la vean personificada; si quieren levantar la religim» católica del abatmiiento en que se baila, restituyéndole su nsrendiente. v reparando en cuanto cabe las injusticias de que ha sido victima, si quieren asegurar Ta sotKtisienein indejM'ndiente al culto y clero, dejar á lar Itclesia en la debida libertad y tratar séria- uiente de restablecer las relaciones con la Sede Apostólica, calmando asi la aosíedaddo las conciencias y abriendo el camino para satisfacer las necesidades de los fieles, puet(>< (h> la religión, »cñ ewi fiMfe el partido a uuc (Mirlcnezcao.

ResvUa, ^es, que «a Mslema que estrí- base en estos principios oslaría soslenido por toda la nación, esccpto elpurlidoprogre- üista y una poquefia frucuiim del moderado; y «s evidente <|iie á pesar do semejante de- duecioii (juedaria s.^teiiicndo a! unliieind uua iumcuáa mayoría. V si ademas se ad- | vierte ^«e ni piÑerno quo se siente con; fiierza pera onMadar á sus cAemigos puede ser a;eneroso ron ellos, te mi remos que en tal | caso no habria incoQveuiente en conceder vea enmisUa muy lata, quo eompreediete | también á los revolucionarios; asi muchos ' de estos se reconciliarían en ciinnto eal>e! con el nuevo sistema, y desespera ii/aüus de \ dMiiOarle y temerosos de comprometerse en otras revueltas, aliamlonarian su otioiacen- virtiéndose en ciudadanos paciticos.

Todavia roas: un gobierno semejante no ae vería precisado a nn mez(]u¡no esclusivis- ' mo, porque habiendo apürailo el remedio á | las cosas pudiera presciudir mas de los hom- bres: M 66 viera obligado á aatiffacer las j e violencias de esta 6 a(juella pandilla, mo- liO|M)lizando en pro de unos poros todos los bouores y emolumentos que resultan del ser- vicio púniioo; tampoco teodria que alarmarse de que tal ó cual empleado profesase como particular opiniones mas ó menos cnufonnes con el sistema vigente, porquo estaña seguro de tener sobradas feems pi^ra ha- cerle entrar en rnzon tan pronto como se olvidase de los doberes do funciouario del gobierao. Asi es que se podrían aprovechar en los destinos públicos las dotes de bom- I hres de lodos los partidos; solo que el que únicamente las poseyera {lara ser buen iu- lendeote no pndiera a su j^priebo meterse á I candidato de ministro de líaeienda; d (¡ue solo sirviese para fj;ct'o político no podría i ))ensar tan iacilmente en encaramarse á la Hila de la Gobernación; y un modesto abo- llarlo f) íjn m»i:¡>lrado de tribunales inferió- les, sabría que pora tomar la cartera de Gracia y lustida son- necesarias otras oab- dndes.

Esto será duro para ciertos lutmbres, pero ' la verdad siu:I« serio con mucha frecuencia, i No hay óiden ni golnemo posiMes, no hay l esperanza de cerrar el cráter de h\> revolu- j ciones, ni de disipar esa nube de intritías, ' de iuQiofaiidad y de miseria eti que vivuuos • sin cegar uno de saa mas caudalosos mip nantiaics, cual es esa anchurosa puerta que &e lia dejado á todas las aiMbicioues. Con los ministnw que hemos visto, ¿quien no pu** de esperar ser ministro? Si para cni iiiabrar- se n las codiciadas silhm no lian sido obstá- culo ni 1(^ pocos aiios, lu la curta instrucción, ni la oseases del talento, ni bi bomiyad del raníío social. ni antecedentes poco salisliai> torios, ni..., pero tcndaittaa ua velo sobre la que hemos presenciado; si kia mas elevadas puestos. las mas boarosaa condecoraciones los emolumentos mas pinsíües. todo ha (¡ue- dado á merced del primero que ba tenido la atidaciade pretenderlo, ¿oómo es posible que no estén desvanecidas niuelias catieiia y no se desvanezcan otras en adelante?

Lejos pues de que el dejar sui esperanza á bis ambiciones (|ue ahora femealaa, y que rnntribuyen muchísimo á nuestras cala- nndades. fuera un paso peUgroso ante al cual debiern arredrariíC uu hombre de esllr- do, seria al contrario na pensamíenlo aUa- menle sr. -ial y político, cuyos provechosos resultados se esperinienlanau en breve, i. téngase enlMulido. \ sépale la aaciai sies qwi ignorarlo pueda, que esas audiiciones, irna< indehidainenle satisicchas, otras con fundadas esperanzas de satisfacerse, son uu ofastécob) á todo arregk>de kis tteflocios púr- blicos; porque no (¡i;; ri n que se pongan en movimieiiUt otros eleuicutos en quienes ven rivales lenubles; no quieren que cese, el es- elusivismo que lo mantieae todo liimtade á un número muy e?ensn de ]»ersonas; no qiúcren <|uc so atienda a hombres respeta- bles 6 por BUS aatigiiDS servieioe ó por s« méríto })articular; no ouieren que se resti- Inya el legitimo ascendiente á ciertu> ( lases cuya inilueucia no ban podido destruu Lodus los'esfuenos de la revolución; no <|uieren mas principios que los de esta; delieiideü como sagrados los interesescreados por ella, aun a(|uellos cuya lujusliua é ilegiUuiidad son uin repngnantee que no- pnedea sosl^ nerse sin una osad.a que por nn emplear ciertos nombres nos abstenemos de caliUcar; no quieren quo se vuelva la vista atiéstt- bre nada ni parannda; homi)n>s que se pre- cian de defensores de la liheríad. de amantes de la humanidad, de idolatras de la razón y de la ley, no saben |>roelaniar oiro prineipío de derecho que el liecho. « Es res()«-tabie, dicen. es sa^rrado todo lo que ha llciiado a consuiuar.s«}; alentar contra eUo csreaccHiu, tici».» yOktMnJágiwJt 'yiiifawns comprenderla; esa moral |)ara oosotros es absurda; esai» xaziHiei» (k etiUtUo, etiOb luoU- nt «le.MBveMeooit píUiUca soi leMMiBM ÓBÍiUDoraUdad, cuyas ireiuendasooMMHWuniiftará de di'senvolver i'! ]H)rvt»nir. iuu^iuiu a ia aiiau^ui eotre luúus los Uora- biM «muuNiuiMft, act eual fuere la bande- ra que hayan íiefíuido en la iiUiuia guerra, BO 8»lo la coHsidornnms posiltle sino tam- kÍBU necosaria: v si dudas ñus ucuniciuu sobre su pi siliiiiJad, las disifiaria eu nueslru áDÍDio l<i cvidi ucía de la necesidad. Dejundu aparte todas las cuestiones sobre k) que hubiera sucedido ^ uuiúera podido suceder en caso de haber inttnfiulo D. Garlos; pres- cindirodo de la mayor ó menor estabilidad ikí sisteAia euWouet» 6Q babria planteado ó M hubiera inlentadoplaotear; prescindien- do de cuanto podría decirse sóbrelas ven- t 6 loí» inconvenientes íh" la anli^rua or- ganización de la sociedad Cbj>aíiula, y de males que ha producido su ruina; pres- cindiendo di' si Iiubiera sido provcí Iiom» ó nocivo a ia nación el predomiaio exclusivo de ciertos principios, y que hubiesen entrado ' en el mundo detemtinadiis Cok la unión de mm htmkn», y solo cob ella, Pe puede formar una mayoría vcrdade- raitu'ule nacional, que encierre todo lo aa- ieclo,ti)do lo jj^'jjLuado de £spaüa, y que cuenle con el apoyo de verdaderas masas, de mi'.sns fnyn sola mirada, cuanto mas su acción, üea capa/, de aniquilar á las íaccior nes turbulentas y desorganizadoras. Que sí eslo se ejecuta, aun cuando no entren en la alianza alixunns hombres tli^iintruidos que por ilusión u oirás causas prel>i;iu ser con- tados entre ios refractarios. a¡ lin se irán acerrando, in)j)u!<a<'os ]U)v el (le.scn^Mfin y lior los saludables electos del nuc\o sistema, hasta que pedirán ser inscritos también en el número de los reconciliados.

Mas para lograr tan grande objptn in- dií?pen.snl)ie* la Iwena le, la eje\ucionde miras, el sincero deseo de labrar la prospe« ridad del pais, el olvitlo de todo lo pasado, y bastante grandeza de ánimo para renun- ciar a iodo üspiritu de vengaui^, á todo recuerdo que engcmlrar pudiera odio, r«H eor ti desvío, Uoeiu idesf que los enemigos comunes están hablando continuamente de las reacciones sanguinarias, de las pcrso- ciiciones inicuas, de la iosofrihle íutoleran^ ( ¡a que los uíonárípiicos seguirian tan )ronto coniolle{$aseu u mandar: y cuando vi- niere este caso, es preciso oontestar á las acusa<;iones con Itecbos; es preciso manifes- tarles con (as o!)rns qtie en voy, de Ineo frenesí hay mucha prudencia y cordura. \o desco- [ nocemosque en todas {Kiries hay pasiones, hay algunos mal intencionados, liiy inlrt- t'anles que no pueden vivir sino d(! la des- unión de sus mismos amigos; pero no cabe duda en que los dos partidos evya unión ansiamos, están fonitíinos en su inmensa mayaría de hombres que uadu cüjMíran dol oíncruo, que bo\o desean orden, tranquiUpersonas; es evidente a los ojos de todo aatubre pensador y sensato ^ que las cosas hm Negndo á tal puuU>, que son tantas las minas que se han Biuonlooado, tantos los trastornos que se han sucedido, tantos y varios ios compromisos de personas de fclaiei, tantas las divisiones vsuImIíví- siooes de partidos que antes eran nniy cnm- pactos; tanta la imMlilicacion (|ue han suirido las opiniones, que la sociedad española de 1844 e.slá sometida a consideracloucs inuy distintas de las de 1H;í:í; (pti' im es posible tirar ahora las hnoa:» divitíorias que cuttm'es Ua; quo ea necesario aprovechar todo lo r,^...«.„w,, ^ —, bueno que so eacuonire sea cual fuere el ¡{ dad y protección de los intereses legitimoa nombre <|i!'» lleve: que es preciso que bom- bcos antes divididos y tal vc¿ l'uucstameute cueaniaudoa unos contra otros, por iropreviision ó mejor diremos |>or un fatid conjunto de eirciniílanfias, se acerquen, se hablen, f-t cDlieudau, poniéndose de a.cuerdo sobre Ifti priitcipaloBcocsUonos de cuyu resolución pende hi Mierle del ¡lais: e^ necesario que ^ convea/.an, uue la disUuicia euUe sus opiniones y deseos es mucho menos de loqoecrei'n; es necesario que adelanten y nmsumen la ()bra. empí^/nda ya con gran- d«s esperanzas de toda la naciou.

¡I para (j'ie pueíian vivir sosegfidanvnfe en el I seno de sus lamillas, sin la continua zo/.ul>ra ji en (|ue se hallan de muchos aftoa á osla par^ te. V semejanti» coasideracion hasta par» animar sobremanera. para aliaiizar y avivar la convicción de «iue h«v aíjui algo mas quo un hermoso sueño, y /oosentar mas y mas 1¡.s ( spi t anzas do que esté sucfio Herirá á I mÍk ■AnriBiD M lA oonmNi «nmuL Mt Mimo wwÁR<Knco-00fr8TfTDCf(mÁL i tes EL£CTQBE8> CbliiM Nt fcmilBM «I ti é>«fMl» dt y puMicri»<» Madrid •MrMalMNMi.

El Manifiesto i» la comisión ^mtral de elecciones del partido inonárquico-conslilu- cional á los electores, es un documenlo so- bremanera digno de llamar la atención, no solo fot la elevada categoría y el renombre de a]?:\inos los lirmantcs, sino también por las doctrinas qae en el se profesan y los, designios que se indican. . Desde lue^ aplaudimos la modestia con que empieza la comisión su raanifiestn. asp- gurandü que está lejos de su ánimo atribuir- f se ningún génera de superioridad en la dí- reoeion de bu {iróximas elecciones, y que Vínicamente se propone pref:tnr á los clcclo- res que profesan ideas conservadoras toda la cooperación qve le sea posible, á fin de combinar los coniiincs esfuerzos y procurar ki unión, que ofrecerá como scffiiro resul- tado el triunfo de sus principios. Fuera de desear qne el gobierno, euyo sistema está abierlampnle sostenido por la comisión con- tra! de elecciones, siguiese una linca do > conducta semejante en cuanto lo consten tea sos atribuciones. No qnerrtmos decir (]ue • haya de desrti!(!;\r la conservación del or- den alrededor de las urnas, que no baya de ▼igilar á sns dejfiendientes pera que se aten- i gan á lo prescrito en la ley, y ni por Aoje- \ dad ni por celo prescindan de los límites! por ella señalados; tampoco (queremos exi - j girde él que no procore dar cierta unidad á ' ios esfuerzos de los electores ([ue profesen, las ideas que al mismo se atribuyen, y que, . por medios legítimos no trabaie para ob'lener ] un triunfo definitivo: pero si nos atrevemos á ¡ indicar la necesidad de drj r a los electores i en libertad completa, de uo arrogarse la \ soperioridad en la dirección « de suerte que i impida 6 enriMiraoe la cinmlaeíon de candi- I daínras que no sean de su agrado, de que ni directa ni indirectamente baga que se coarte en lo mas mínimo el derecho de volar; que no j)erniita ípie sus subalternos se de- jen llevar por un escesivn rolo de apoyarle [ basta el punto de vejar u hombres bonrados i que en su leal enteaider creen que el sblem I del gobierno actuaí no ííHti-faee!^s necesi- dades de la naciou y producirá gravistmofr^ daftoe, envolvíéndoBos ttl ves en womm, trastornos, por mas qoe k» ftolHMaiitsa procuren evitarlo.

procuren evitarlo.

.\u falla quien haya manifestado esMieaa, de que «n ptrlido que tiene poca afición á las formas constitucionales, bay;> mostrado deseo de tomar parte en las pntxmias cíec^ ciones: y |M)r cierlo i|Q6 semejante ertiabe za es poco raamudlie. Este partido, y otros que con él tienen mas ó menos alinidad. de. seguro que no han renunciado á su calidad de españoles; y preciándose de tales * no al- canzanios por que se liabrian de mantener indi le rentes en la ocasión presente. £Ua es, y esto lo contínna la misma comisión central de eleeeíones, la mas solemne y decisivn, de tal suerte qne (fnin;nina bn podido baber que tanto reclame los esfuerzos de ceio y verdadero natriotismo por parte ée los atoo- torcs y de los elegidos « pues que les Cortes convocadas tienen como principal la altísima y sagrada misión de amparar v iortalwrer la monarquía al salir ncobnntedel peligro en que la pusieran la guerra civil y la revo- lución simultáneamente desencadenadas. » Monárquicos, ¿cómo pudieran dejar de acu- dir al amparo y robustecínúenle de la «Mo- narquía? Amantes de su pntra, ¿cdroo po- drían no hacer los esfuerzos de celo que esta les demanda?

Se nos dirá qne ellos avprafenan los prin- cipios constiuicionaleis. qne los rechazan co- mo dañosos al país, uue condenan el gobier- no representativo tal como se ha apKetiiii^ hasta ahora en Espní^a, y como aplicarle in- tentan en lo veniden» los hombres de U situación, y que por lo mismo debieran abs- tenerse de entrar en la arena electoral, á n» ser (pie antes abjurasen sus principios ado|> taudo los de sus adversarios; mas nosotros hareusos observar míe desde el momento qoo el gobierno hn dictio lisa y Itanamenle que las próximas Cortes eran llamadas á inlpo- ducir la reforma en la misma Constitución del Esta^, empleando palabras tan vagan que se pueden prestar á muy varias ace{>- ciones; desde el momento qne el gobierno ha proclamado con este hecho la subcrania de los poderes parlamentarios, asentand» (|ue sera firme y \aledern In tpie ellos deter» minen y nada mas ipie lo (|uc ellos deltírmi- nen, resulla que la Constitución queda en- iennmnle á oiiereeimi éo las Moni Cnrel Bey; t que por tanto queda á jui- cio y voluntad de dichos poderes el lijar Jttsia que puBto d^be Hegar la reforma y en •fié MBlMo cottfieiiinaiMHa.. PorintMra, «M M los monárqiiictl creyesen que deben wsaparocor In nuiyor parte dr los arlictiios de ia Coiuililuciou de -1837, y procurasen Im Corle» ttmáem eeosmiiénn esta obra, no se los podría achacar que dan á las Cortes lacullades (|ue no las baya reconoci- da^espresitiueultí el goUienio: con lo cual se eeke de venyw entrando ellos en la aMM electoral no so poiulrian eii lucha con sus poocipios, sino que euplearian un medio fM Im Jnn propofeioflMb la ley y el misipo giliaraoeuyas ideas se propoiuirlau coBkn- riir. Cuando este dice ahierlaiiuMílc que el tiein|M> ha llegado ya de llevar la reforma y la iaejon á temwMi CoBrtitucion del Esta- teniju» es justo, TU) es consecuente que tmi^n por relorínarla y mejorarla. los oue ailos ha cbUiu diciendo (pie debe ser reíor- inada'?.

Se replicará que ellos enlendenin la re- ¡aam y la mejora en un sentido diferente dileiqiie lo entiende el gobiemo: cierta- Mate, pero ¿acMo ei eüe el jaes en la cuestión? Si es menester acomodarse del tocio a sus ideas, si no es licito ir mas ade- liito ni mm atfts do lo i|ae ellos seflaian, entonces inútil fuera conmar las Córtes; inulil proclamar la siiproinnci,) <le los pode- res parlatucutarios; laulil alirniar que la co- MMporsi sola era incompetente para re- fonnar la Constitución; iniilil dar á la crisis nioislerial la solución que hemos presencia- ib, y cuyas causas nadie puede i;j:norar. jtfB moieitM' no alucinarse: las Córtes OTMCadas para el dia 1ü de octubre son CártMDonstituyentcs, porque constituyentes m las «(oe ooMlituyen al país alterando su ley fuudamealal. Parece nos que la comisión ftutral (¡e elecciones no hii llamado bastante ^ atención sobre un punto de tal gravedad éiamoflaiifiB, pues que no parece súm que considera el acto de reformar la ('onstilucion owao un ejercicio de las la( ultades ordina- Msde las Cortes. He aquí sus palabras. «Ki lAiaino de S. M. abraza la idea general que se acaba de enunciar en la esposicion r\ precede al real decreto de convocatoria m noevas Cortes, y dejando integras é islactas las prerogativas do k oorooa, muy Menta sí á nuestros debates, pero colocada *Míoipre en. I4 cú.spide social para solo intervenir en el momento asprano con su san- ción ó resolución soberana, el tíoliierno, ba- jo su responsabilidad couslítucional, anuncia al pais que el tiempo ha llegado va-de Honc la mejora y reforma á la misma ConstitucíOB del Estado, respecto de aquellas partes qup la esi)eriencia na demostrado de un modo palpaule, que ni están en conaMiiBeia con la verdadera índole del régimen representa- tivo, ni tienen la llexibilidad necesaria para acomodarse á las variadas exigencias de es- ta clase de gobiemoa.» Estraño es que no haya ocurrido á los autores del manifíesto la dificultad de oue, si bien en aparkmcia que- dan tataelas las prerogatiyaa de la corona tales como las establece la rmatilllcíflBi de tH:57, no obstante e!.ü;ob¡emo, por el misuio hecho de convocar Cortea que deben reformaría, ha pnosl^ enenestíon^ MÍfií prc rogativas., hslas se hallan consignadas en la ley fundamental lo mismo uc las atri- buciones de las Cortes; y claro es que la re- forma de la Goastitocioo ha de tocar naa ó menos;i estos puntos.,, Es probable y casi cierto que se trata, no de reáriogir las prerogatívas de b corona, sino de esteiderlú; nuw ealoBÚamoproabc que ellas van á ser puestas en discusión en, las ¡)roximas Córtes. Asi como pudiera su- ceder que anos intentasen ensancharlas ams de lo que desea el gobierno, otros pudieran tratar de c(»art;nlas. Kl ministerio al decir que habia lle¿;ado el tiempo de reformar la Constitución, ha puesto la Constitución en- tera bajo la jurisdicción da las (fortes: no le basta el haber añadido aquello de la como- nofidd con la verdadera índole del régimen re^rmñUUieo, ni lo de fusibilidad necesaria para aconindiirsf ó las variadas exigencias de esta clase de gobiernos; semejantes pala— hraa cada cual lasentioMle á sa nodo, por- * que es in^ilde determinar á punto D|0 lo; quesignilican /«í/í»/c y fleríbilitiad de un ré- gimen. Gobierno representativo hay en Por- tugal, en Inglalarra, en Francia, én Bélgi- ca, en Holanda, OB varios ]);iises fie Alema- nia, en Succia y Noruega; y sui embargo, ¿en qué se parecen las formas políticas de estas naciones? ¿No podria muy bien anoo-' der que en las próximas Córtes unos opina- sen que conviene ensanchar mucho mas el sistema politico, looMUido, ai aJgo noa AdCa,, lo mas democrátioo que ae enoBentrc en la constitución belga, y que otros sosluviesei» ser necesario imitar el régimen de Suecia, ailopumdo- lá Mrttibiicion de las Cortes por | mos in«»éiniaiiwte 4}ini m *liWM» brav.ov, y rp>Ia!>liTÍf!i(lf^>!as tnlos como se II desnihri- rn fl iiiiinifi(»stn osta franquera ▼ bftllalm ca los tiempos de los Reyes* Catu- f esplicacio». bi las hay, es con rcspecloa a<-e|»taf el pi-oyecto de la reforma coostitth cumal, pues pdr lo locaikle á la naturaleza (IpI |Ví)vn-f(». ni nnn ron relación á las dis- posiciones mas capitales que debiera conle- Uoost El s:ohi(>nio. pues. pro\ '( indo la refor- ma di' lii C.onstiluf it>Ti. ]\:\ h 'chn mis (¡v lin siliipic acto constitucional, tnultt es el ii ¿>umi:iuuc> mus uapititL-» «luc u< cmptniode dnimuiarlammensatrasccndoB^ f ser, la comúnoa «e nimstaii ekde tal paso; soa cnhorahuona que el ¡ gobierno Inyn tenido In ifitem ion dr flí'fnr iutacias lns |>reroí;alivas de la « onma, y que haya adoptado la tiMHMda de eonvoearY^6rtes constiiiiynnlrs bajo su ri^¡ on^^nbilidad constitucional; jieroel bocho os qti*' la (Cons- titución ha pasado a ser cuestionable, y que •aun j>robl<*uia r<»-*onocido y plan*', so- metido ¡il fallo de las (lories, 1 1 -(.bínenle.

reservada. Alirma que en materia t^in impoi- lanle «no cabe silf^ni M» ni scriapermitidn la ambigüedad del leni.'uajc, |Nii^|ue la ambi- güedad ó el aíicncio darían mAlif o á ipt^ae prejuzjíHse la cuestión contra la leuilimídai o In conveniencia de la reforma, a lo cual no {mdria darse ocasión sin mengua de la fortaleza y dignidad (pie deben siempre mostrar los bombrcs públicos.» I..0 qnt\ sí «¿Cual es la Conslilucisn que conviene á la i: no cmnprendemos mal el sentido de las pa Eapafla?* Rt hecho es que el ptantearnii pro Mtmin scm. junte no es ny,\<\n menos<pie n' labras, signilica que la oonicm oree Kf^ tima y conveniente la refornni. Mas-por lo prodiicirlasituacion <le tS3r>,cu;uulodespues ¡¡ mismo pnn'ce que huhicra Ktdo muy oporto depublicada la Constitución de IHtise con-! no el iudicar en pocos y bien peosádbs té^ ▼oearon Górteípaiii treformaiia, conTtrtién- |¡ minos, en qué sentido debe verílic«ím,y dnia en la que se halla vi zciili* I;i,0 tin lidad, Kn el discurso pronunciado porS. M. ^la Reina Gobernadora en la snlenme apertura de les GArtes constituyentes también se de- rla: 'rvenis á rerinar la Constitución.» Y mas abajo: «vais á perfecrionar la obra en- toores comenzada.» i después: «siendo también N-olaotad riaeionai que esta Ittj sm reriüñil'f,7 rnrreffifltt, parn qní^ rfs^nnría cuál es el objeto que en ella dobcn profK»- nerse las Cortes. Sin esta Cirninst ujcia no sallen los electores de qué se tralí»; la coim- sioa no los ilustre debideneole, y los ét^ que anden i tíoDtas el depositar sa ¥Oto m las urnas.

Si después de leído el nomifllesto fw pre- gunta un deelor é el mísMo «á quién debe nombnir para que la reforma de l:i ('oostitiimejor á los lines á que.se ordeno, convoque [■ eion se b^ga del modo conveniente,» ¿qoé inmediatamente laü Cotíes que hahíon de | Itn le habrá suminislradoel deliberar sobre tan saludable refnrmn.n Des- de la convocatorin íI.' flórtes la Cooflitncion, que antes tenia el carácter de perpetua, ba pafiedo A ser interina, porque interino es lo que solo sjrvf» por nlíriin Ihmiioo, pasado el la co!

iiisinii.'

docnmeftfede Ninguna. Se le habla de par.

de lit>ertad le^.d. de Mi\\'n público, pem estas palabras las caudcaii Imlos los partidos y las baran entrar lodos los candidatos en la profesión de su fe {lolitica. Se le h;ihlade cuid In de si'r reemplazado por otra cosa. Y ' amparar y fortalecer 4a monarqnin, pero tola Cuiistitncion reformada, sea cual fu''rc la latitud de la reforma, ya no será la Conitti- 1n<M'>t' actual; qno (|uien se empí^fin^"'^ rn sostener la identidad, podríamos objetarle eme del nrismo modo se debiera decir que la oe 4837 es la de 1844, porque aquella se hizo ron la reforma á<* esl;»: y «!i ^r fíñíifüt Si' que las disposiciones principales serán las mismas en la reformada que en la ectnat entonce^ rcp'ifMrinrnn-í qtn^ s > prejuzjía la dos los partidos tie>lieA lo pretensión de qne con sus principios y sos sotos ooMrUmyen.t esta obra, y acbacnn S Jídvrrsnrins el que la couipruiaeten y la ponen en |)eligiü. Los monárquieos echan en cnra á lee ptrn-* mentarios y a los pr<»2resistas el qu« con SMS teorías y formas re^«t1l^if1nnr^as rebamn la dignidad do la corona y asientan «I tmno 9tAm el cráter de wi ▼oteen; y á sit f ei-las profrresistas y los parlantentarios achacan á cuestión de la reforma autici|>andosc al fallo h ios monárquicos el que exagerándolas fact)l-> de los representantes del pais. • I tadcs del soberano y no queriendo limitarias- •Lt comisión central de elecciones protes- | ¡lor medio de instiiueiones wpfcsflnmhn, ta que (juiere ser franca y explícita sobre «n 1 provocan las revolurioi»*^- v prcpiran hm\- pimiode tanta trasceudeócia; pero confesa- l^ dimienlo de la monarquía. Los moderado» CBÍ|Mui ¿ los pro£rrp>i<t;i- di' que con stis idi\u> y costumbres anarquicM ponen eu pe- Mfr» el tiwo; y los progresMlu i wa vez nchuM ei^aaiK»«4»'«rojaii sobre los aco- sadores, diri(Mv!n'>'< (iiu.,ü - sMii los qiip ooa^mmeten el irono haciéndole inclinar isMuM» «I •bMhMímo, y Mnuiáo el. flbiemo r' int'-i iitiitivn con el prcvalrri-. "1' 1 i»u(i('i tniUtar y el iuflujü de las cauiariiias. i)c lo que resuila que ola» pa- laim»|^rtAle '«»^^KlNenBÍM» iitda« no PBScñ.iii nnd;»: y (|u<' la comisión central, si quería que s<* cotnitinusen los comunes es- fiierzos y procurar la uuion d^ que resultase el triunfo, 'deÉÍMif mas esp lie lia.

Se diré tal vo7 que titulándose la comisión monarqtúcih-toMUtucwnai i ya da por so- fUMOf qii»— inwÉim iilw IOS Meis; pero HM hay pe^ 'Ventura divisioB, y divisioi pmíimda. entre los que se apellidan con es- ll«saibre? £1 titulo de müoar(|uicü-consti~ >Mml w ÍBv«al6 «mMlo nache trataba de reformarla Constitución d- 1837; en su onfíen siirniíicaha, piu >. el intento de sos- teaer lu nionar(|Uia con ia misma üonstitu- ém^'lQué espresa pmáwkoM^ ¿Cuándo se In decía r ido ntn mí • > ' ' • (jiie ha de ser leianDada? £1 partido monarquico-coBstüu- "éiaal, ¿ea eonatitiioiaml oon airafrtaá la Constitución vigente, 4 ¿la- futura? Esta, ¿cual ha de ser? La reforma ¿ ha de ser lode o pequeña? Semejantes estreñios no UeraB igDatariaa los eleetafes pora «»- i las Córtes á los homhrcs mas á propó- sito para el lojrro del lin deseado. Porque el iecir que los elegidos deben ser de propie- lÉÉ eoDoeida 6 capacidad notoria, ana y otra realzadas \toT el desinterés privado y anor al bien público, solo sirve para llenar ■ párrafo eoa hermosas palabru. En la «Mttnisioo á cpM liemos vMúdo -á parar, ¿ipiién distiníTiie entre las capacidades no- loñas Y las ^ue no lo son? ¿Quién no se •VjMeia de Éwialwáa privada ▼ anor al bien péblico?

l'na doctrina asienta la comisión, digna sobremanera de notarse, cuando alirma que «iM> raras veces el principio verdaderamente constitutivo de una sociedad se relira al ho- gar domestico y se alberga en el seno de las familias, T resiste desde allí las violentas banafciimait iones, acabando i>or modificarlas iegun el espíritu nacional. "Esto lo dice la IMaisioa cenirai hablando de España y de HWILlaiiwMdala CoMÜiMien dal Sitado con el sistema general de las leyes prinei- uales.y con las costumbres |)uhlK-as. Aqui bay una verdad, y verdad piuluudu, que re- trato fielmente laViiuucion de JtopaHa. novaciones se han liiM lioen ^ 'uitradiccirtn con ios principios verdaderamente constilutivoa de k aociedad estallóla; v ealaa, arrojadM da hi escena política, se han retirado ai hú» gar doméstico, y se albergan en el seno de las lauuUas, y resistan desde allí las vio- lentas traafannablones, y acabarán por ma- dilicarla según el espíritu nacional. En esto dice bien la comisión; tiene razón, razón sobrada, mas tal vez de lo que ella cree, y de lo que conviene al eonjiiiito>dal>manifíes* to. l'ero donde está curiosa In Cf»oiision, donde se e&presa con una íranqucza aue no era de*asnerari!e»«iiand(», al bwlardel pria> cipie veruaderamente constitutivo de una so- ciedad, añade: *£$e principio^ en el coal tienen tan grande parte el demento Iridicio^ nal y el teaiperaaMirt» •da4eadrMMMrv<'M halla en la i,i!ri"ii española personificado en nuestra aufiusta retnu; « i'olrn inndad é inde|>endcncui, sin lo cual no hav Estado y esterior; flfnbaia^de pM con vida ii