SigPhi · Jaime Balmes

Escritos políticos de Jaime Balmes: colección completa

Page 62 of 137

Las lecciones que de esto se pueden sa- car son de modestia, dc tolerancia, de cau- tela. De modestia. porqTje cuando los he- ehos vienen á desmentir de una niaaera laa de ser depresiva de la di¿¿nidad real en vi- ríos artículos, de contener otros iocom(nli» hios con el orden público, proclamando que con ella es imposible el goniemo, y decla- rando que durante su breve existencia no ha estado, prqiiainente en posesión del pais, pues que no ha ostadn nunca en observancia. Cuando se ha dicho todo esto de una ley, j «marga nuestras previsiones, cuando nos | lo ha dicho un cuerpo legislativo, y lo ha di> Sos vemos precisados á retractar hoy lo que sos- tuvimos ayer. ¡\]<lo e< qtj»* no ronfif^mos dr*- uasiado eu nosotros miamos, que seamos al- i menos petulantes, ali^o menos confia- i los en nuestra c¡<^ncia. y que;il emitir nuestras opiniones, y luista convicciones profundas, lo hagamos con aquella pru- dente timidfv. fruto de crueles desenga- fios. De tolLM íUK ¡a, porque^ stdo^ víctimas una y otra vez de nuestras ihudones, justo es que seamos indulgentes ' eon lo Que creemos ílosiones de los demás; que mal puede negar á otros la indtilgenria quien ha dc comenzar por implorarla. De cautela, porque ya (pie es taif débil nite<}(ra previsión, debemos andar con mucho tiento en no pronimcinr Ins pnlihrasdi' s!riviirt\ de Jamás, que por desgracia se snollan con de- masiada frecuencia, y que luego se han dc recoger ron rubor. I.O'í hombres ih INlado sobre lodo, debieran aprovechar osa lección para no prejuzgar imprudenlemcule cucslio- de alta importaiieia; para no quemar, Cor decirlo así, las naves tan pronto comose a desembarcado en una playa desconocida: que los acentos de la presunción y del ren- cor y las puerilidades del amor propio, nada tienen que ver con!n«; arranques del genio, y en vez de llevar a cima la conquesta de un nuevo mundo, no acarrean mas qu% irrisión y vergflenza.

Dejando aparte la cuestión de lof>homhres y entrando en la de las cosas, es preciso confesar que con la discusión actual, lejos de darse fuerza á la Constitución del Kslado, se mata la que hay, se iuocula el germen dc graves dolencias al embrión de la nueva, se liare que nazca enfermiza v moribunda, y sobre todo si* ensMla el modo con qne se ha dc proceder cuando convenga cometer un legicidío fundamental, sin incurrir en las t)enn< f níadaá en el código criminal par- lamcutario.

Se mata la que hay, recordando á cada pa- so su vergonzoso origen, anatematizando el principio teórico en que estriba, acusándola jj cho el mismo gobierno, esa ley es ya im- posible: aun cuando antes no hubiera sido necesario reformarla, desde entonces lo es; por manera (jup la causa de los antfrefbrmÍ9- tas ha |>erdido ituicIio con el simple hecho dc la discusión, sean cuales hieren los argu- mentos empleados pai a {irubar (jue la Cons- ^.T», ^M^=>^u^a-. titucion no debía ser alterada. I.os hombres cuando hemos ] qoe han manifestado que consideraban ver- gonzoso el origen de la ley fundamental vi- gente, que reputaban por peligroso el prin- cipio en que se apoyaba, y que ademaste miralian como insniirienle para gnhernnr. v á prü[>osito para enibarír/ar la acción del po- der y trastornar la sociedad, estos hombres, repetimos, no pndrian sin la reforma conti- nuar a la cabeza de la nación, so pena de ser con justicia tachados dc mal intenciona- nados ó mcapaces. ¿Quién puede resignarse á gobernar ron un sisf^ma qtic ha reconoci- do por inútil y dañoso? La reforma pues de la Constitución es ya algo mas que una cues- tión de gabinete, es ( iK'stion en que va en- vuelta la continuación del parlidíi mof!craél en el mando: retroceder sena suicidarse/'^"" En la discusión promovida en el Cong^ so se han dicho cosas á (pie nadie se hubiera atrevido basta ahora impunemente. Y esto ] sia embargo era verdad antes que se dijese. ¡Triste condición de los tiempos de agitación nes políticas en que hoy es inocente lo qne ayer era culpable; eu que basta un intervalo de pocos dias para caminar la;nonilidad de las cosas! En la diseoston actual se han dt¿ cho cosas que vuelve uno á leer para asegu- rarse de que han salido de boca de ministros y diputados que se apellidan defensores de^ sistema constitucional, (pie hahian aceptado francamente la Constitución de ts:}7, y que todavía se proclaman sus partidarios. ¡Calvas algunas modificaciones. que según ellos no llegan á la esencia de la Irv. ¿Qué castigo no se hubiera im¡uiesto á quien hubiese con- signado los henfeKis siguientes: la CoostiUi^' cion de 1837 no imle porque es hija de li: violencia, y no de una tiofeiRii con» quie-' ra, nao de m ÍMoho h&éki^ i h liigeftad I nueva cuaado todaTfa no está mas que «n Real en su propio alf'ázar; do vale por el nio- 1 embrión. Con efecto, ¿de dónde procede do con que se íonnó, porque no concurrió á la& Cortes constituyentes sino un partido po- htítú^ y [WT consi<:;uiente se ialseó el mismo principio (le la volicranin nacional que se lo- maba como ciutieiiiu; uo valü por eslrih-ir en u& error, porque supone, y a» lo esta- blece en sa preámoiilo, que ii soberanía re- side en h nnrion, aun prcscindi Muin del trono; no vale por no baiier concurrido el poder Real, que en Espafia se ba conside- rado siempre coiiio la principal parte del po- der constiUiyt'iiit'. qnp se.£?u» nuestra histo- ria, como ha didiu un Sr. ministro, está ^brc la misma Conslilncion; no vale porque tic l(vs dos grandes elpmpnt(i> de que se ha compuesto en Kspaña el jKtder público, tro- no y asarobleos, el principal, eJ mas esta- ble, el trono, no represento en 1837iimgun papel, V qntMlfi r!'(li;f i.io ¡i arcptar: no vale, porque auu cuando liuíiiese concurrido el tru- na, la menor edad de la Reina quitaba la valido/, do la aceptación; es dañosa porque contiene articiHos que, en el estado actual de las ideas y costumbres de España, son piTMcesidad perturbadores del óraenpúfoli<- co,como el jurad;) on los delitos do impren- ta Jf ia milicia nacional; es insostenible en un (MiSBonárquico, porqut; algunos de sus ar- tícitlcM son depresivos de la dignidad del moaaiea; es inútil y aun funest^i para el buen gobierno, porque ata las manos del poder y k deja espuesto á ser víctima de los tn^ior- Bos; comprometed porvenirde la nación, ])ür- que conlia solamfTito ñ fas ('ortos riortjsntri- kuciones eu las que debe intervenir el Rey. Todo eato se ba dicho en el Congreso, y por ficrln (jiio uo dijo mas Victor Saez en sii fa- moso maniíiesto, cuando a! ralifioar la Cons- lilocion de IH 12 la llamó nula en su origen^ ilegal en su formación, (>t/tMtee» meonU-* I nirfo. Ahoi a si^ ha dii!;o allomas, y todo os- ' lo era verdad desde que la Constitución «tiste, y no podía decirse sin un crimen: a;>reoda[ii >sesta lección de tolerancia para eo odrlant", y refletionemos sobre lanríjen- te necesidad de curar radicalmente ese esta- do de yieisitiides, de revoluciones prorondas en las ideas venias instituciones; que no dejan de ser profundas esas rovofurionos, ya Con efecto, ¿de dónde esta? De las Corles de acuerdo con eí Trono. ¿ Y qué Córtes son estas? Son las Córtes de la Constitución de 1837; ella les da el noUK- bre, ella delerniina sus facultades, ella se- ñala las relaciones de los diferentes poderes del Estado, y con arreglo á ella ejercen es~ tüs sus funciones. ¿ Dondü está el cimiento? ¿(jomo no habéis visto <|ue atacando la lega- lidad de la Constitución actual, al decir co- mo el.Sr. Gaiiano que «I smíimiento d» horrar II (/(" reptifjnanrif fiiif se apodera de iodo y/eiÁu noble y bien naqido al pensar enel horroroso suceso de qiu fue hija^ responde acerca de su origen; que al decir im ministro que estando la Reina Ntra Sra. en su menor edad, uua ley que dcbia ser hecha de coifeuno entre él trono y el pueblo para que fuese duradera y respetable, pecaba por no haber tenido jxtrfe en su formación uno de los lados contraíanles; (^uu al caliUcar de perjudicial el principio teórico en que estriba, do horroroso y ropuirnauto su oriiífMi y al Ihimaria contrato en <|iie no ba tenido parte uno de los contratantes, cómo no tuibeis pensado qne echaliaisporci suelo la base en qno os apoyñltais, que se hundia el t<írrena en <{ue sentabais vuestras plantas? ¿Creéis que los pueblos no tienen oídos, ó que te- niéndolos no aprecian < ii su valor semejantes doi li illas, y no deducen de ellas las consccuiMu las que tan obvias se ofrecen? ¿Creéis que puede Ser sólida y duradera la oora que intentáis presentarles dii ii iidoics: «aquello que era nulo, que era veifíonzoso, que era injusto, ahí lo tenéis enmendado, enmenda- do nada ntas, y para hacer estas enmiendas nos hemos fundado en eso misino qiio ora in- justo, vergonzoso y nulo?» Lo decimos con profuiida convicción: era preciso, ó hacer BMS ó decir menu<; ya que no se quena cu- rar oi mal ou ^11 i-aiz, no parecía prudontrt descubrir el vu io radical y presentarlo con colores tan repugnantes. Aqui si (pie hay in- consecuencia, aqui hay imprevisión, aquí hay una ro!xo<'(lad inrnnrchinle.

blra consideración hay de inuclia grave- dad, y es el haber sentado que lo que aho^ ra so ostá hnriendo os una tran*>"aorif)ii orifro o! trono y el pueblo, v entre los dilercntcs sea qac dimanen de una insurrección o pro- li partidos que dividen a ese mismo pueblo. Si cedan de un poder constituido/ I ^ ha de transigir, ¿ donde están las partes Pero lo sensible os que á mas do niatar'-o " que transigen? ¿Quién las reprcsenlíi? V si « CiMistitttGioa existente, se dada ya ala no tieneu representación ¿cómo poUiáhacerparles )arlido I que les concedía la lev como se podrá alirmar que se transige con ellos? ¿Por qué no ipndrnn dcn'cho fie proleslar en su con- eiencia contra lo qae se hace co nombre de ellos, péi:o sin ellos? A las palabras del Sr. Galifino nn que les aconseja que atien- dan al espíritu del sijílo, y quecednn nlírun laQto de sus principios, ¿no le podnni con- testar que bien hubieran podido hacerlo ai innovaciones, despojándose á la ley fuadt- mental de la »>íítabilidad que tanto necesita se el contrato faltando alguna de las contratnnto*:? ¿Oiiipn ha investido al partido moderado de poderes tan ampbos oara repre- | para que puedan asegurarse sobre ella el or- sentarlos i todos? ¿Qnién ha hc«no que los || den y la tranquilidad del Estado. Si hoy — otros parliílns iir> acudiesen? Si es la persc- f lición V la calumnia, cnmo afirmó el se- fior Lfjaña en su discurso hablando de los monárquicos, si estos liombres tuvieron (]uc relirap^í' ntomorizado';, como dijo este Sr. di- puladc,y no pudieron cjcjcer el derecho otros reformamos, lian diilio, tnafiaoa vea- drán otros que lo inteularaa a su voz, y coa i^ual derecho que nosotros, ya aue asenta- mos el principio de que esta 'facultad resida en las Cortes oidiaaiias rnn el Rey. De esta , suerte no saldremos jamas de las discusiones ' sobre la Constitución, y no estaíi jaaMS bien ase^Mirada la orf^anisacíoil de ios pode^ res públicos..No lo hacemos con un jíolpede Estado; uo lo liace la corona, revistiéndose de un poder dictatorial legitimado ó escusa- do por la ruina de todos los demás poderes, por el trastorno de la sociedad, por la ne- cesidad de salvarla, sallando por encima de todas las leyes y de todas las reformas. Re- fueran llamados, ó si siéndolo hubieran po- ¡ formanv» la (lon^iiUu iím ron el simóle ejcr- dido obrar con toda libertad? cicio de las lacultades legislativas; la refor- Se nos replicará que esta libertad existió, '- mamos por los trámites ordinarios, y no en por mas que hayan dicho ciertos periódicos, j! una ocasión estraordinaria en que el órden pnrnias que se haya defendido lo ronfrario ¡' público se halle subvertido, áno en circuns- en la misma tribuna del Congreso; pero el I laucias tales que el gobierno proclama que hecho es que este partido carece de repre- I tiene fuerza suficiente para anonadar eoii la sentantes: si estoes contra su voluntad se le I ley en la mano á cuantos intenten perturbar escluye de la tran«a( rion; si e«; por su vo- '-* --: >- « " - - i* luntau, él se retrae de la transacción; en ambos casos felta uno de los contratantes. Si la causa de cstn es la violencia, lo invalida todo; si es la libre voluntad df quien se abstiene, entonces es señal que la sociedad a snnedad. t'on semcjautc antecedente la mudauza de la liouslilucion, que a mudanza eqniviüe la reforma, estará sujeta á conténuas vicisitudes; bastará la vo/. de un sim- ple diputado. diMiii senador, o el capriciio de un mllli^le^o para que se ponga en cue*- espaBola se halla en una posición falsa, pues || tion la ley fundamental.

3 ue partidos muy numeroso^ se abstienen ,e tomar parte en los negocios públicos, y de tan alta importancia como son los que se reheren á la Constitución del Estado. Estas considernrinne<, ftindadas en hec!i;is consij;- nados en la misma discusión, hacen temblar erá el poirenir. Si son verdad muchas de I rosas qnn se han dicho en el Coniíreso { y demasiado lo son por des¿?racia i,.si son verdad, ¿ dónde estamos? Si lo que hay no sirve y prece, y lo que va á sustituírsele p^tá suji^to á tan terribles objeciones <|ne brotan de la misma discusión, ¿dónde esta- mos? ¿De qué se asirá esta sociedad des- Aenturada? ¿Que vértigo es este que nos aííita, y nos precipita de abismo en abismo? jAhí terriblemente espiau sus eslravtos los individuos y las naciones!

Uno df" los arfj;umentos que mas han es- forzado los anliri'íiirmistas na sido el que con la reforma se abría ancha puerta a continuas Por eslns motivos, que ciertamente son de mucho peso, y otras razones que en dis- tintos números de' nuestro periódico hemos indicado, creíamos que la reforma de la Constitución debia hacerse de otra ma- nera. Supuesto que los hombres de la situación opinaban que la ley fundamental viiicnte adolecía de tantos (leririos, asi en lo tocante a su origen como a su legalidad y conleoido; supuesto que opinaban que al llegar la Aeina á la mayor edad no debía continuar una Con litucinn en cuya forma* cion el trono no habia lomado [uirte, y qne antes al contraríale habia sido impuesta por unas Córtes nacidas de un pronunciamiento: supuesto que se habia de decir en alta voz, como i>e ha dicho, que lo que había era no solo dañoso sino ilegal, por ser un ooolraU» al cual no habia dado su voto una de las parte? contratantes; hubiéramos seguido im camino muy diferente: hubiéramos liecho qoc el trono tomase de su rúenla, no el dar una (constitución, que i\ lanío ennuestrocon- cepto no llc;.'an sus facuitados, sino el apli- Mr á las aclualos circiinslancias la lelra y el espíritu de nuestras anticuas leyes, procu- rando no poner nms de su parle (jiie lo pre- cisamente necesario para (pie empezasen á ejercer sus funciones los poderes públicos.

Para dar este paso, y manifestar los motivos que áel nos impulsaban, luiliiéramos consig- nado comohecliüsla inobservancia <ie la Cons- titución viuente: la ananpiia per|K'tua en (pie á su sombra se hallaba el ¡kiís; la certeza para muchos, y la duda para lodos, de (pie dicha (Constitución no enlniñaba la legitimi- dad que era de desear; el derecho y el de- htr que lenia la Reina, al llegará su mayor •iMit de pedir cuenla de la herencia de sus iMMiéirM; el prestigio, el as(*endienle del trono en Kspaña por las ideas y costumbres de los pueblos; la ruina de lodo poder (pie no es el trono; la fuerza (pie lienc cuanto de él emana; la instabilidad a que está sujeto lo qtie no se apoya en él; el indisputable dere- cho, el deber, el sagrado deber del monar- ca rte salvar la sociedad cuando perece, de sacarla del caos en que se ha hundido; y partiendo de estos hechos claros, evidentes, palpables, nos hubiéramos asido de la legi- ttmidad. de la única legitimidad |K>litica que mv puede ser por nadie disputada, cual ei \^ (le nuestros venerandos códigos, como obra sancionada |>or el trascurso de los siglos, y hubiíí ramos organizado de una manera sen- cilla los poderes públicos, consignando en iMvvisimas palabras las dos bases de niies- tíBS instiluciones antiguas: la soberanía del Hev, la intervención de las (C()rtes en la vo- tación de los impuestos y en los negocios ar- duos del Kslado.

Por cierto que un sistema semejante era muy preíerible al que se ha seguido. Ese poder, que un ministro ha dicho era supe- rior á la (Constiluciun, hacia uso de la pleni- lad de sus facultades para un objeto tan san- •>como es el sacar á la sociedad de manos la anarquía. ¿Y cómo hacia este uso? No •(repellándolas leyes antiguas; no haciendo pedazos el cetro v arrojando a la calle )05 llorones de la diadema; no haciendo alarde de un despotismo insultante que se.sobrepu- siera a los fueros y liberlades de la nación; no dando preferencia á este 6 aquel partido, á estos ó aquellos hombres, sino reconocien- do por ímica base el derecho, por motivo la necesidad, por objeto la conveniencia pú- blica. Kntonces la Boina de^Lspaña no veia en su alrededor mas (pie españoles; enton- ces no se |iodia decir (pie la (lonstilucion del Estado fuese obra de un partido, entonces no se podia objetar, ni que el trono hubiese alxlicado sus prerogativas, ni que las hubie- se ensanchado. Estableciendo por principio la soberanía del rey, nada nuevo se estable- cía, pues (pie asi se ha admitido en lodos tiempos en España como un principio ini"on- cuso; y reconociendo el derecho de las Cor- les en votar los nuevos tributos y en inter- venir en los negocios arduos. tampoco se hacia mas que recordar lo que esta espresa- mente consignado en nuestros ciWligos, y de- clararlo terminanleineule para que en ade- lante e.^e precioso derecho no cayera en des- uso y luego en olvido.

C(mvocadas entonces unas Cíírtes donde hubiesen tenido sus represcnlantes todos los grandes principios, lodos los grandes inte-, rcses de la sociedad, todo lo cpie en ella es poderoso independientemente de la política; viéndose la nación verdaderamente repre- sentada, no por funcionarios del gobierno, sino por las personas mas ricas, mas influ- vcntes del pais, mas á cubierto de la mas i íigera sospecha de que pudiesen |)Ieg<irse á exigencias (> condescender con las insinua- ciones de nadie, se hubiera podido ofrecer á los ojos de la nación algo mas diurno, mas j grandioso, mas respetable de lo que podrá uresenlársele ahora. Entonces no hubiera hobido necesidad de decir que el trono esta- ba sobre la Cftnslitucion, ponpie en esa Constilucion estaba el mismo trono. ya que ella se redncia á los dos principios de' sobe- ranía del Rey (^ intervención de las (!(^rles en la votación de los nuevos tributos y en los negocios arduos: y abi el «roño era una parle esencial de la misma Constitución, y esta no era mas (pie lo que habia sido siem- pre desde la cuna de la monanpiia. Sobre esa Constilucion antigua, sobre esa Consli- tucion nacida de las ideas v costumbres es- pañolas, y del conjunto de liechos amontona- dos \)or el trascurso de los siglos, sobre esa Constilucion no está el trono, antes el trono es hijí» <le ella. Kl trono está M sobre esas conslilueiüiies, frágil obra de la mano de los hombres; sobre esas consliluciones que na- cen y mueren como las exhalaciones atmos- féricas en las horas de la tempestad; sobre esas constituciones qni» se arreglan por la 45 HMiana con los apunles on la noche recoci- dos (U*. libros, é>' ' y modí'Ios de cons- liluCfioucs estruiigcias; sobre esas obras esta ellFone: institución elevada, poderosa, de profundo aiTai^'o cu ol coraron do la socie- dad y en los iiaüilos de los pueblos; ioslilu- cion uecesaria, como centro de todos los poderes le^itímos, símbolo y lazo de la uni- dad uarioi\;il, porsonilicacion de los ¡grandes hechos de nuestra liibLoria, autora do salva- eioa en lo presente, única esperanza para el porienir. Pero si (juereís que el truno no sea oias(|irí la ol>ra do vuestras iiiiinos; si hoy le limitáis una prerogaliva, ) maaaua se la ensancháis, para volvérsela á estrechar el dia siguiente, entonces vuestro trono no es el trono de la uionaríjuia española: este tro- no antiguo, ¿íiaiide, venerado, no estará en vuestra Constitución, estará fuera de elJa, {Miro sobre ella: si. snbie ella, y en esto se lia dicho una verdad prui^uda, tal vez luas profunda de lo que se ha cieido; estaiá so- lare ella con las innciones snspeostt, mas no ron las fuerzas destruidas, esperando que el curso de los acontecimieulus le permita, qui- sas le precise, á emplearlas.

Que no ha perecido, no, el trono en Es- pafwa p<3r hallarse oenpado [)or una Huérfana inocente, por estar espueslo a los empujes del veadabal i^volucioaario: la institución existe, con una fuerza propia, íntima, inde- pendiente de la voluntad y de lus designios de los liumbres. Esa institución flotará toda- vía por aJguu tiempo a merced de las olas, como un nnvio desmanti'iadi»; pero la insti- tución no perecerá, uurqiie en la sociedad espaAola es necesaria la monarquía; y no la mofiarqoia finca, endeble, instrumento de ambiciosos y de liiibliidores, sino una mo- ^^auia i^ohnsta, íueric, bastante á levau- laiwen nadiade los pueblos como un po^ der tutelar de todos los intereses leuitiiuüs, dique á las pasiones desenfrenadas, centro fecundo de úrdea y de vida. Esta es la nece- sidad de la España; y eslo v#ndiA, ponim iQoeoaaprio vienn^.., -.i. i „ u t Jtmilgm mi ttt^^iám^n de la deJ Congre0o, MulriH 1Ji!« rorif mlrrJr 1 SU reforma dé k; Gonsti tuoiea^^ i leai con el gobierno en casi todos los puntosv^ poniéndose de acuerdo coa vi en las oiodjÉi'^ caciones ó adiciones ^«e ba«f«Me>elwnni» niente introducir. La esjxjsieion de los moti« vos en que se funda el dictamen, se; atribuye generalmente al secretario de la comisión el Sr. D. JuM Donato Corlé», escritor veaia* josamcnte conocido del público por su bri- llante iüuii$iiuicion, ori|$inalidad de estilo.p riqiieza de lenguaje. ÍM eseritos éA&t^tn no$o no necesitan lirma; el carioter eajM|^ marcado..No entraremos en detenido oxámen del mentó iilerario del documento á que no^ referimos, esto seria impropio de «n aHáoal» de política; solo sí observaremos que las pa- las del estilo y de la dict iori, tales conjo las ha empleado el Sr. Domtso, (juizas eslea es^ puestas á que se les aftlique aquello de Uooiir cío: ¡sed non enit liic loáis. También en aiuuuo^ pasantes se echa de ineuM la «aturr raíidadt ■oléndoaeoiie do se verifica ««l-siM» ^itirif ^MMf tdfHk Las documentos' de esü: clase no escluven eierUnneule los adornoa^ pero solo los admiten con mucha mesura: y es preferible que pequen porsshreros y frios, á (pie se muestren dema>iado ^alanos-^y^^fas;^ tenlosos. El carácter de ellos nace de su ob- jeto y circunstancias. Souj>alabras dingtdas á un cuerpo legislador periAdiyidaos del busmo, y some un pu!i(<» iíravisinio de legislavr eiou: es uecesano pues que sobre la ima/s^i^ oaeioa y los sentimientos descuelle imni raion imparcial, exacta. austera, cual «Mi> viene á quien trata de lijar la suerte de un grau pueblo, establecicuuu las imta aebQI que ha de estar constituido. Estas oht^nd^ cioncs no se oponen á que reconozcamos^- el trabajo del Sr. Donoso el mérito lileraiip <[ue encierre: un escritor puede sereniiaanr te, y^noser uiuv a propósito par»,.ne4Mr dictámenes de comisiones del Congreso.

Va que la forma del <UcMiwen no nos sftr tisfocia del. todo, hubi^i;ajgMllií<lei|M}|l(^.|ift coilrarctt cl fondo dasnB4efiiiiii¿i| dcsgraeiadamonte no es asi, y lo que tene- mos que decir contra el ío^do es por ctt;rto mucho mas de lo que hemps criticado ^ la forma..

La comisión divide su dictamen en dos partes: cu la pruiiera trata du la iegaUUatit oportunidad y urgencia de la refiyam; ^fk'h• unda intenta mauifellUut se¿|;uuua inieuia uhiuw de lo que propone.- < >.11.-?if^ é •liMPIII 'll verrtauiTa <;n enseñanza.

¿Por qué habrá dicho esto la roiDisionf ¿Cómo ha podido aventiirüisc a una allmiaJ cion lan gratuita? Es muy sencillo: ahor« esta como si dijéramos á la orden i\A dia, que es necesario iiianlcncrse cud preeisioa f exacUtod en cquHibrío: es necesario no — ■ ' Tocante a la legalidad alirina la comisión, q«e ia reforma cuenta |>ür adversarios a lus ^Mf ao receMom SB Im Cdrtcs con el rey la potestad dp h-iff r en las constituciones poli- ticis aquellas mudanzas y correcciones que iriMMc|aii'á t«oed la vnrifdad de \m Iwmpos yias convefltoacíisdel Estado; y dice que ¡ nifestarse revofucíonarío. pero tampoco reac^ son de fins- osperief<. la de aquclfos (puí ha- | cionario; r a^i es rnndicion iiidcfiiualilc que cea venir dci cielo ta soberanía y la asientan 1 en habiiMido pronunciado la polabra revouH mr^ Ivmo, V ia^ d» Im que la^bacon Tenir I ^ion, carresponda e^t^o un eco reacción; fm. del pueldo y ia asientan en una congrega- i hablando de anarquía no se olvide nunca el cion de sus mprosenfante?:. lOTorídiamns '| dcspolismo; en clamando contra las conspi- Bos4»lrosuue los <{ue prol'esan lu doctrina del raciones de los progresistas, no se pasen eti áifiaMip wf ¡a» awttávíegea que no se podían silencio las de los carlistas; y en ponderanrrffírmar las constituciones df^ hs F iados; ereiamofi qu6 la historia de lariios siglos en qoe estovo- deniinan te dicha doctrina, nlestí- PmImp qM se hibiair reformado nm-has ron^ítif urianeí?; no sabíamos que el derecho (kvino encadenase á los pueblos con la r.ons^ lanrifta fifut tw» m'hobieaew Iteyado é te- ner, sin que valiese nada la variedad de los tiemrios r líH conveniencias de los estados; do la necesidad de preravrrsr' fonlra las iiia-^ quinaciones del eiuigratk) do Londres, tam* p<ico SI» deje sin obsequiar con alpun apodo á los inlorlunados principes d^ Bonrges. A#íi« cíe \. nía la < ¡n'stiun n mayor altura, era ynr- ciso en cuanto lo consintiese la materia no dejar de emplear el autitesís: ya que se re- cordaba que unos se o[)onian á la reforma a[)o)ailris rn la su!nM¡;nia del pueblo, era necesario añadir que otros la rcsislian funopioabamos que, aun mando se diese por SB|NRssli^(ld que «S'fhlso) «{ne el defeého di- I dados en el derecho divino.

vino ponera en et trono eí iiniro itodcr rons- ' Al ver Innía iiioportunidad, V soi)r(^ todo tHuyente, era claro qui» si A poder constitu- yente era el rey, habla un verdadero podrr emUtoyente también si el rey (^raba de nciierdo ron las Córlcs-. no hnhinn'.of: notado tanta falsedad en el nntitcsis, al procurares- plicarnos^csa anomalía, que nada hacia ne- cesaria, "nb podfa^osr menos de recurrir á la atmósfera en que trabajaba la romisiou; y que ninguno de los órganos de la prensa que i de la propia suerte que el autor del diciáni|;u sn-'Wpeaen partidaríos M ^recho dívmo | pera escusar á las conslitnyentcs, repetía* hobiese negado la evisteneia de nn poder { mos ioteriormeiite aquellas solemnes pala--'