CANCION IX 19 trabajosas y prolijas para mí. Si me acostare a dormir diré: ¿cuándo llegará el día en que me levantaré? Y luego volveré a esperar la tarde, y seré lleno de dolores hasta las tinieblas de la noche. De esta manera, el alma que anda estuando (1) en- cendida en amor de Dios, desea el cumplimiento y perfección del amor para tener allí cumplido refrigerio, como el siervo fati- gado del estío desea el refrigerio de la sombra, y como el mer- cenario espera el fin de su obra, espera el fin el alma de la suya. Donde es de notar, que no dijo el profeta Job que e¡ mercenario esperaba el fin de su trabajo, sino el fin de su obra, pera dar a entender lo que vamos diciendo, es a saber, que el alma que ama no espera el fin de su trabajo, sino el fin de lu obra, porque su obra es amar, y de esta obra que es amar espera ella el fin y remate que es la perfección u cumplimiento de amar a Dios; al cual (2) hasta que llegue, siempre está el alma de la figura que en la dicha autoridad se pinta Job, teniendo los días y los meses por vacíos y las noches por tra bajosas y prolijas. En lo dicho queda dado a entender cómo el alma que orna a Dios no ha de pretende: ni esper; r ot-a rosa de él sino la perfección del amor CANCION X CANCION X Apaga mis enojos, Pues que ninguno basta a deshacelíos, Y véante mis ojos, Pues eres lumbre de ellos, Y sólo para ti quiero tenellos.
1 Estaando, trasladó el copista. El Santo corrige estuando, del verbo latino aestuo: quemar, arder. Estuando se lee también en Gr., Bz., 8.654 y Md. — Bj. y Lch. estribando. Br. y Vd.: anda estando. G y V: cuando estando.
2 El cual, decía la copia, que el Santo rectifica.
t 50 CANTICO ESPIRITUAL DECLARACION 1. Prosigue, pues, (1), en la presente canción, pidiendo al Amado quiera ya poner término a sus ansias y penas, pues no hay otro que baste para hacerlo sino solo él, y que sea de manera que le puedan ver los ojos de su alma; pues solo él es la luz en que ellos miran, y ella no los quiere emplear en otra cosa sino sólo en él, diciendo: Apaga mis enojos.
Apaga mis enojos.
2. Tiene una propiedad la concupiscencia del amor, como queda dicho (2), que todo lo que no hace o dice y conviene con aquello que ama la voluntad, la cansa, fatiga y enoja, y La pone desabrida, no viendo cumplirse lo que ella quiere; y a esto (3) y a las fatigas que tiene por ver a Dios llama aquí enojos, los cuales ninguna cosa basta para deshacerlos, sino la posesión del Amado. Por lo cual dice, que los apague él con su presencia, refrigerándolos todos, como hace el agua fresca al que está fatigado del calor, que por eso usa aquí de este vo- cablo «apaga», para dar a entender que ella está padeciendo con fuego de amor.
Pues que ninguno basta a deshacellos.
3. Para mover y persuadir más el alma a que cumpla su pe- tición el Amado dice, que pues otro ninguno sino él basta a satisfacer su necesidad, que sea él el que apague sus enojos. Donde es de notar, que entonces está Dios bien presto para consolar al alma y satisfacer en sus necesidades y penas, cuando ella no tiene (4) ni pretende otra satisfacción y consuelos fuera de él; y así el alma que no tiene cosa que la entretenga fuera de Dios, no puede estar mucho sin visitación del Amado.
1 Pues, adición del Santo, que ni los manuscritos ni las ediciones copian; lo pro- pio ocurre en la adición siguiente.
2 Adiciona el Santo: como queda dicho.
3 Faltan en la edición de Bruselas las palabras y a esto.
4 Bz., 8.654, Gr., Lch., Bj. y Md.: Para consolar y remediar las necesidades al alma cuando ella no tiene...CANCION X 31 Y véante mis ojos.
4. Esto es, véate yo cara a cara con los ojos de mi alma.
Pues eres lumbre dellos.
5. Allende de que Dios es lumbre sobrenatural de los ojos del alma, sin la cual está en tinieblas, llámale aquí tam- bién el alma por afición lumbre de sus ojos, al modo que el amante suele llamar al que ama para significar el amor que le tiene, lumbre de sus ojos (1). Y así es como si dijera en los dos versos sobredichos: Pues los ojos míos no tienen otra lumbre, ni por naturaleza, ni por amor, véante mis ojos, pues de todas maneras eres lumbre de ellos. Esta lumbre echaba menos David cuando con lástima decía: Lumen oculorum tneo- rum. et ipsum non est mecum (2). Que quiere decir: La lum- bre de mis ojos aún ésa no está conmigo.
Y sólo para ti quiero tenellos.
6. En el verso pasado ha dado a entender el alma, cómo sus ojos estarán en tinieblas no viendo a su ñmado, pues sólo él es lumbre de ellos, en que le obliga a darle esta lumbre de gloria. Y en el presente verso le quiere más obligar diciendo,, que no los quiere tener para otra alguna cosa que para él; porque así como justamente es privada de esta divina lumbre el alma que quiere poner los ojos de su voluntad en otra lumbre de propiedad de alguna cosa fuera de Dios, por cuanto pone im- pedimento para recibirla, así también congruamente merece que se le dé al alma, que a todas las cosas cierra los dichos sus ojos (3), para abrirlos sólo a su Dios.
1 Gr., Lch., B). y Md,: "Llámale aquí también por afición lumbre de sus ojos, al modo que suele el que ama llamar al que ama lumbre de sus ojos, para significar el amor que le tiene."
2 Ps.XXXVII.il.
3 Por yerro quizá, imprime la edición de Bruselas: los dichosos ojos.
52 CANTICO ESPIRITUAL CANCION XI (1).
¡Oh, cristalina fuente, Si en esos tus semblantes plateados, Formases de repente Los ojos deseados, Que tengo en mis entrañas dibujados!
DECLARACION 1. Como con tanto deseo desea el alma la unión del Espo- so, y ve que no halla remedio ni medio alguno en todas las criaturas, vuélvese a hablar con la fe, como la que más al vivo le ha de dar luz de su Amado, tomándola por medio para esto; porque, a la verdad, no hay otro por donde se venga a la verdadera unión de Dios, según por Oseas lo da a entender el Esposo diciendo: Yo te desposaré conmigo en fe (2); y díce- le con gran deseo: ¡Oh, fe de mi Esposo Cristo! ¡si las ver- dades que has infundido de mi Amado en mi alma con oscu- ridad y tiniebla las manifestases ya con claridad, de manera que lo que contienes en fe, que son noticias informes, las mos- trases y descubrieses, apartándote de ellas, formada y acabada- mente de repente, volviéndolo en manifestación de gloria! Dice, pues, el verso: ¡Oh, cristalina fuente!
2. Llámala cristalina a la fe por dos cosas: la primera, por- que es de Cristo su Esposo, y la segunda, porque tiene las propiedades del cristal en ser pura en las verdades y fuerte, y clara, limpia de errores y formas naturales. Y llámala fuente, porque de ella (3) le manan al alma las aguas de todos los bienes espirituales. De donde, Cristo Nuestro Señor, hablando con la Samaritana, llamó fuente a la fe, diciendo que en los que 1 Ya es dicho que la edición de Madrid introduce aqui la estrofa que empieza: Descubre tu presencia. Por esta razón, las canciones en la edición de Madrid, llevan un número adelantado sobre los códices.
2 Ose., H, 20.
3 Md. añade: siendo viva.
CANCION XI 53 creyesen en él se haría una fuente cuya agua saltaría hasta la vida eterna (1). Y esta agua era el espíritu que habían de re- cibir en su fe los creyentes (2).
Si en esos tus semblantes plateados.
3. A las proposiciones y artículos que nos propone la fe, llama semblantes plateados. Para inteligencia de lo cual y de los demás versos, es de notar que la fe es comparada a la pla- ta en las proposiciones que nos enseña, y las verdades y sus- tancia que en sí contienen son comparadas al oro; porque esa misma sustancia que ahora creemos, vestida y cubierta con pla- ta de fe, habernos de ver y gozar en la otra vida al descubierto y desnudo el oro de la fe (3). De donde David hablando de ella, dice así: Si durmiéredes entre los dos coros, las plu- mas de la paloma serán plateadas, y las postrimerías (4) de su espalda serán en el color del oro (5). Quiere decir: Que s¡i cerráremos los ojos del entendimiento a las cosas de arriba y a las de abajo (a lo cual llama dormir en medio), quedaremos sólo en fe, a la cuaí llama paloma, cuyas plumas, que son las verdades que nos dice, serán plateadas, porque en esta vida la fe nos las propone oscuras y encubiertas, que por eso las llama aquí semblantes plateados; pero a la postre de esta fe, que será cuando se acabe la fe por la clara visión de Dios, quedará la sustancia de la fe (6) desnuda del velo de esta pla- ta, de color como el oro. De manera que la fe nos da y comunica al mismo Dios, pero cubierto con plata de fe; y no por eso nos le deja de dar en la verdad, así como el que da un va- so de oro plateado, no porque vaya cubierto con plata, deja de dar el vaso de oro. De donde cuando la Esposa en los Cantares deseaba esta posesión de Dios, prometiéndosela él, cual en esta 1 Joan.. IV. 14.
2 VII, 39.
3 Decía la copia: Y al descubierto u desnudo ya el oro de la fe. La rectificación que hacemos a esta frase es del Santo.
4 Así el Santo. En la copia se puso postrimeras. También Lch. lee postrimeras.
5 Ps. LXVII. 14.
6 Md. añade: esfo es, las verdades que ella enseña.
5H CANTICO ESPIRITUAL vida se puede, le dijo que le haría unos zarcillos de oro, pero esmaltados con plata (1). En lo cual le prometió de dársele en fe encubierto. Dice, pues, ahora el alma a la fe: Oh, si en esos tus semblantes plateados, que son los artículos ya dichos con que tienes cubierto el oro de los divinos rayos, que son los ojos deseados que añade luego, diciendo: Formases de repente Los ojos deseados.
4. Por los ojos se entiende, como dijimos, los rayos y ver- dades divinas; las cuales, como también habernos dicho, la fe nos las propone en sus artículos cubiertas e informes. Y así es como si dijera: ¡Oh, si esas verdades que informe y oscuramen- te me enseñas encubiertas en tus artículos de fe, acabases ya de dármelas clara y formadamente descubiertas en ellos como lo pide mi deseo! Y llama aquí ojos a estas verdades, por la grande presencia que del Amado siente, que (2) le parece la está ya siempre mirando. Por lo cual dice: Que tengo en mis entrañas dibujados.
5. Dice que las tiene en sus entrañas dibujadas, es a saber: en su alma, según el entendimiento y la voluntad; porque según el entendimiento tiene estas verdades infundidas por fe en su alma. Y porque la noticia de ellas no es perfecta, dice que están dibujadas; porque así como el dibujo no es perfecta pintura, así la noticia de la fe no es perfecto conocimiento. Por tanto, las verdades que se infunden en el alma por fe, están como en dibujo, y cuando estén en clara visión, estarán en el alma como, períecta y acabada pintura, según aquello que dice el Apóstol, diciendo: Cum autetn venerit quod perfectum est, evacuabitur quod ex parie est (5). Que quiere decir: Cuando viniere lo que es perfecto, que es la clara visión, acabarse ha lo que es en parte, que es el conocimiento de la fe.
1 Can., I. 10.
2 Que. Suple el Santo una omisión material del Códice.— Br., V, Vd. y G, leen: siente y le parece.
3 1. ad Cor., XIII, 10.
CANCION XI 55 6. Pero sobre este dibujo de fe hay otro dibujo de amor en el alma del amante, y es según la voluntad, en la cual de tal manera se dibuja la figura del Amado y tan conjunta y vivamente se retrata en él, cuando hay unión de amor, que es verdad decir que el Amado vive en el amante y el amante en el Amado; y tal manera de semejanza hace el amor en la trans- formación de los amados, que se puede decir que cada uno es el otro, y que entrambos son uno. La razón es, porque en la unión y transformación de amor el uno da posesión de sí al otro, y cada uno se deja y da y trueca por el otro; y así, cada uno vive en el otro, y el uno es el otro, y entrambos son uno por transformación de amor. Esto es lo que quiso dar a entender San Pablo, cuando dijo: Vivo aatem, jam non ego, vivií vero in me Christus (1). Que quiere decir: Vivo yo, ya no yo, pero vive en mí Cristo. Porque en decir vivo yo, ya no yo, dió a entender, que aunque vivía él, no era vida suya, porque estaba transformado en Cristo, que su vida más era divina que humana, y por eso dice que no vivía él, sino Cristo en él.
7. De manera, que según esta semejanza de transformación podemos decir que su vida y la vida de Cristo toda era una vida por unión de amor, lo cual se hará perfectamente en el cielo en divina vida en todos los que merecieren verse en Dios; porque transformados en Dios, vivirán vida de Dics, y no vida suya, aunque sí vida suya, porque la vida de Dios será vida suya. Y entonces dirán de veras: vivimos nosotros, y no nos- otros, porque vive Dios en nosotros. Lo cual en esta vida, aunque puede ser como lo era en San Pablo, no, empero, perfecta y acabadamente, aunque llegue el alma a tal transformación de amor, que sea matrimonio espiritual, que es el más alto estado a que se puede llegar en esta vida; porque todo se puede lla- mar dibujo de amor en comparación de aquella perfecta figura de transformación de gloria. Pero cuando este dibujo de trans- formación en esta vida se alcanza, es grande buena dicha, por- 1 Gal.. II, 20.
56 CANTICO ESPIRITUAL que con eso se contenta grandemente el Amado; que por eso deseando él que le pusiese la Esposa en su alma como di- bujo, le dijo en los Cantares: Ponme como señal sobre tu co- razón, como señal sobre tu brazo (1). El corazón significa aquí el alma, en que en esta vida está Dios como señal de di- bujo de fe, según se dijo arriba; y el brazo significa la vo- luntad fuerte, en que está como señal de dibujo de amor, como ahora acabamos de decir.
CANCION XII Apártalos, Amado, Que voy de vuelo.
ESPOSO Vuélvete, paloma, Que el ciervo vulnerado Por el otero asoma, Al aire de tu vuelo, y fresco toma.
DECLARACION 1. En los grandes deseos y fervores de amor, cuales en las canciones pasadas ha mostrado el alma, suele el Amado vi- sitar a su Esposa, alta y delicada y amorosamente y con gran- de fuerza de amor; porque, ordinariamente, según los grandes fervores y ansias de amor que han precedido en el alma, suelen ser también las mercedes y visitas que Dios la hace, grandes. Y como ahora el alma con tantas ansias había deseado estos di- vinos ojos, que en la canción pasada acaba de decir, descubrió- le el Amado algunos rayos de su grandeza y divinidad, según ella deseaba; los cuales fueron de tanta alteza y con tanta fuer- za comunicados, que la hizo salir de sí por arrobamiento y éxta- si, lo cual acaece al principio con gran detrimento y temor del natural. Y así, no pudiendo sufrir el exceso en sujeto tan flaco, 1 Cant., VIII, 6.
CANCION XII 57 dice en la presente canción: Apártalos, Amado. Es a saber, esos tus ojos divinos, porque me hacen volar saliendo de mí a suma contemplación sobre lo que sufre el natural; lo cual dice, por- que le parecía volaba su alma de las carnes, que es lo que ella deseaba, que por eso le pidió que los apartase, conviene a saber, dejando de comunicárselos en la carne en que no los puede su- frir y gozar como querría, comunicándoselos en el vuelo que ella hacía fuera de la carne; el cual deseo y vuelo le impidió luego el Esposo, diciendo: Vuélvete, Paloma, que la comunicación que ahora de mí recibes, aún no es de ese estado de gloria que tú ahora pretendes; pero vuélvete a mí, que soy a quien tú, lla- gada de amor, buscas; que también yo, como el ciervo herido de tu amor, comienzo a mostrarme a ti por tu alta contempla- ción, y tomo recreación y refrigerio en el amor de tu contem- plación. Dice, pues, el alma al Esposo: Apártalos, Amado.
Apártalos, Amado.
2. Según habernos dicho, el alma conforme a los grandes deseos que tenía de estos divinos ojos, que significan la "Divi- nidad (1) recibió del Amado interiormente tal comunicación y noticia de Dios, que la hizo decir: Apártalos, Amado. Porque tal es (2) la miseria del natural en esta vida, que aquello que al alma le es más vida y ella con tanto deseo desea, que es la comu- nicación y conocimiento de su Amado, cuando se le vienen a dar, no lo puede recibir sin que casi le cueste (3) la vida, de suerte que los ojos que con tanta solicitud y ansias, y por tan- tas vías buscaba, venga a decir cuando los recibe: Apártalos, Amado.
3. Porque es aveces tan grande el tormento que se siente (¿i) en las semejantes visitas de arrobamientos, que no hay tormento que así descoyunte los huesos y ponga en estrecho al natural (5), 1 Dignidad había trasladado la copia. La enmienda es del Santo. Manuscritos y ediciones trasladan divinidad.
2 También aquí corrige el Santo un descuido del copista, que trasladó ta el es.
3 Vd. y Br.: quite, por cuesre. V y G: gaste.
4 A veces, repetía la copia. Las palabras, que ninguna falta hacen, quizá están borradas por el Santo. Los demás tampoco las copian.
5 G, V, Vd. y Br.: "Porque es a veces tan grande el tormento que recibe en las 58 CANTICO ESPIRITUAL tanto, que si no proveyese Dios se acabaría la vida. Y, a la verdad, así le parece al alma por quien pasa, porque siente como desasirse el alma de las carnes y desamparar al cuerpo, Y la causa es, porque semejantes mercedes no se pueden recibir muy en carne, porque el espíritu es levantado a comunicarse con el espíritu divino que viene al alma, y así por fuerza ha de desamparar en alguna manera la carne. Y de aquí es, que ha de padecer la carne (1), y, por consiguiente, el alma en la carne, por la unidad que tienen en un supuesto. Y, por tanto, el gran tormento que siente el alma al tiempo de este género de visita, y el gran pavor que la hace verse tratar por vía sobrenatural, la hacen decir: Apártalos, Amado (2).
4. Pero no se ha de entender, que porque el alma diga que los aparte, querría que los apartase; porque aquel es un dicho del temor natural, como habernos dicho; antes, aunque mucho más la costase, no querría perder estas visitas y mercedes del Amado, porque aunque padece el natural, el (3) espíritu vuela al recogimiento sobrenatural a gozar del espíritu del Amado (4), que es lo que ella deseaba y pedía. Pero no quisiera ella recibirlo en carne, donde no se puede cumplidamente, sino poco y con pena, mas (5) en el vuelo del espíritu fuera de la carne, donde libremente se goza, por lo cual dijo: Apártalos, Amado, es a saber, de comunicármelos en carne.
Que voy de vuelo.
5. Como si dijera, que voy de vuelo de la carne, para que me los comuniques fuera de ella, siendo ellos la causa de hacerme volar fuera de la carne. Y para que entendamos mejor qué vuelo semejantes visitas de arrobamientos, que parece se descoyuntan todos los huesos y ponga en estrecho al natural...1 G. V. Vd. y Br.: "Y asi por causa del desamparar en alguna manera la carne con su ausencia ha de padecer la carne."
2 G, V. Vd. y Br.: "por la unidad que tiene con su unión. Y es la causa de grande sentimiento, que es grande tormento para la carne: y de aquí es que diga y el sentimiento le haga decir: Apártalos. Amado."
3 El. Del Santo es este articulo.
4 G, Vd., V y Br.: "recogimiento, que es su natural, que es gozar del Amado."
5 Mas. Es adición del Santo. Asi leen Lch.. G. V, Vd., Br. y Md.— Bz. y Gr.: sino. B).: sino en el espirita.
CANCION XII 59 sea éste, es de notar que, como habernos dicho, en aquella visi- tación de Espíritu divino es arrebatando con gran fuerza el del alma, a comunicar con el espíritu, y destituye al cuerpo (1) y deja de sentir en él, y de tener en él sus acciones, porque las tiene en Dios. Que por eso dijo San Pablo, que en aquel rapto suyo no sabía si estaba su alma recibiéndole en el cuerpo, o fuera del cuerpo (2). Y no por eso se ha de entender que destituye (3) y desampara el alma (4) al cuerpo de la vida natural, sino que no tiene sus acciones en él. Y ésta es la causa porque en estos raptos y vuelos se queda el cuerpo sin sentido, y aunque le hagan cosas de grandísimo dolor, no siente; porque no es como otros traspasos y desmayos naturales, que con el dolor vuelven en sí. Y estos sentimientos tienen en estas visitas los que no han aún llegado a estado de perfección, sino que van camino en estado de aprovechados; porque los que han llegado ya tienen toda la comunicación hecha en paz y suave amor y cesan es- tos arrobamientos, que eran comunicaciones que disponían pa- ra la total comunicación.
6. Lugar era este conveniente para tratar de las diferencias de raptos y éxtasis y otros arrobamientos y sutiles vuelos de espíritu, que a los espirituales suelen acaecer. Mas porque mi intento no es sino declarar brevemente estas canciones, como en (5) el prólogo prometí, quedarse ha para quien mejor lo sepa tratar que yo, y porque también la bienaventurada Tere- sa de Jesús, nuestra madre, dejó escritas de estas cosas de es- píritu admirablemente, las cuales espero en Dios saldrán presto impresas a luz. Lo que aquí, pues, el alma dice del vuelo, hase de entender por arrobamiento y éxtasis del espíritu a Dios. Y dícele luego el Amado: Vuélvete, Paloma.
1 Vd. y Br.: y destruye el cuerpo. G: descubre. Lo mismo trasladaba V, pero un corrector corrige: desampara. Bj.: y destruir el cuerpo.
2 Falta en G, V, Vd. y Br. la frase: o fuera del cuerpo.
3 G. V, Vd. y Br.: destruye, como en la nota primera.
4 El alma. Adición del Santo, que también se lee en G, V, Vd. y Br.
5 En. Esta palabra es del Santo, que omitió por descuido el copista y se lee en los demás manuscritos.
60 CANTICO ESPIRITUAL 7. De muy buena gana se iba el alma del cuerpo eu aquel vuelo espiritual, pensando que se le acababa ya la vida, y que pudiera gozarse con su Esposo para siempre y quedarse (1) al descubierto con él; mas atajóle el Esposo el paso, diciendo: Vuélvete, Paloma. Como si dijera: Paloma en el vuelo alto y ligero que llevas de contemplación, y en el amor con que ardes, y simplicidad con que vas (porque estas tres propiedades tiene la paloma), vuélvete de ese vuelo alto en que pretendes llegar a poseerme de veras, que aún no es llegado ese tiempo de tan alto conocimiento, y acomódate a este más bajo que yo ahora te comunico en éste tu exceso, y es: Que el ciervo vulnerado.
8. Compárase el esposo al ciervo, porque aquí por el ciervo entiende a sí mismo. Y es de saber, que la propiedad del ciervo es subirse a los lugares altos, y cuando está herido vase con gran priesa a buscar refrigerio a las aguas frías; y si oye que- jar a la consorte y siente que está herida, luego se va con ella y la regala y acaricia. Y así hace ahora el Esposo, porque viendo a la Esposa herida de su amor, él también al gemido de ella vie- ne herido del amor de ella; porque en los enamorados, la herida de uno es de entrambos, y un mismo sentimiento tienen los dos. Y así es como si dijera: Vuélvete, Esposa mía, a mi, que si lla- gada vas de amor de mí, yo también como el ciervo vengo en esta tu llaga llagado a ti, que soy como el ciervo, y también en asomar por lo alto, que por eso dice: Por el otero asoma.
9. Esto es, por la altura de tu contemplación que tienes en ese vuelo; porque la contemplación es un puesto alto, por donde Dios en esta vida se comienza a comunicar al alma y mostrársele, mas no acaba; que por eso no dice que acaba de parecer, sino que asoma, porque por altas que sean las noticias que de Dios se le dan al alma en esta vida, todas son como unas 1 Quedase, se leía en la copia antes de que el Santo la enmendara. Quedane. leen los demás códices.
CANCION XII 61 muy desviadas asomadas. Y sigúese la tercera propiedad que decíamos diel ciervo, y es la que se contiene en el verso siguiente: Al aire de tu vuelo, y fresco toma.
10. Por el vuelo entiende la contemplación de aquel éx- tasi que habernos dicho, y por el aire entiende aquel espíritu de amor que causa en el alma este vuelo de contemplación; y llama aquí a este amor causado por el vuelo, aire, harto apropiadamen- te; porque el Espíritu Santo, que es amor, también se compara en la Divina Escritura al aire, porque es aspirado del Padre y del Hijo (1). Y así como allí es aire del vuelo, esto es, que de la contemplación y sabiduría del Padre y del Hijo procede (2) yes aspirado; así aquí, a este amor del alma llama el Esposo aire, porque de la contemplación y noticia que a este tiempo tiene de Dios, le procede. Y es de notar, que no dice aquí el Esposo que viene al vuelo, sino al aire del vuelo; porque Dios no se comu- nica propiamente al alma por el vuelo del alma, que es, como ha- bernos dicho, el conocimiento que tiene de Dios, sino por el amor del conocimiento; porque así como el amor es unión del Padrfe y del Hijo, así lo es del alma con Dios. Y de aquí es, que aunque un alma tenga altísimas (3) noticias de Dios y contem- plación y conociere todos los misterios, si no tiene amor, no le hace nada al caso, como dice San Pablo (4), para unirse con Dios. Porque como también dice él mismo: Charitatem habete, quod est vincuLum perfectionis (5). Es a saber: Tened esta ca- ridad, que es vínculo de perfección. Esta caridad, pues, y amor del alma hace venir al Esposo corriendo a beber de esta fuente de amor de su Esposa, como las aguas frescas hacen venir al ciervo sediento y llagado a tomar refrigerio. Y por eso se sigue: Y fresco toma.
1 Br.: es aspirado del Hijo. Es un descuido material de copia.
2 Por la voluntad, añade la edición de Madrid.
3 B).: grandísimas.
5 Coloi., III, 14.
62 C'NTíCC espiritual 11. Porque así como el aire ¡iac2 fresco y refrigerio al que está fatigado del calor, así este aire de amor ref ligera y re- crea al que arde con fuego de amor; porque tiene tal propie- dad este fuego de amor, que el aire con que toma fresco g re- frigerio es más fuego de amor; porque en el amante el a»or es llama que arde con apetito de arder más, según hace la llama del fuego natural. Por tanto, al cumplimiento de este apetito suyo de arder más en el ardor del amor de su Esposa, que es el aire del vuelo de ella, llama aquí tomar fresco. Y así es como si dijera: al ardor de tu vuelo arde más, porque un amor enciende otro amor. Donde es de notar, que Dios no pone su gracia y amor en el alma, sino según la voluntad y amor del alma; por lo cual esto ha de procurar el buen enamorado que no falte, pues por ese medio, como habernos dicho, moverá más, si así se puede decir, a que Dios le tenga más amor, y se recree más en su alma. Y para seguir esta caridad, hase de ejercitar lo que de ella dice el Apóstol, diciendo: la caridad es paciente, es benigna, no es envidiosa, no hace mal, no se ensoberbece, no es ambiciosa, no busca sus mismas cosas, no se alborota, no piensa mal, no se huelga sobre la maldad, gózase en la verdad; todas las cosas sufre que son de sufrir, cree todas las cosas, es a saber, las que se deben creer, todas las cosas espera, y todas las cosas sustenta, es a saber, que convienen a la caridad (1).