PROLOGO (2).
1. Por cuanto estas canciones, religiosa Madre (3), pa- recen ser escritas con algún fervor de amor de Dios, cuya sa- biduría y amor es tan inmenso, que, como se dice en el libro de la Sabiduría, toca desde un fin hasta otro fin (4), y el alma que de él es informada y movida, en alguna manera esa mis- ma abundancia e ímpetu lleva en el su decir, no pienso yo ahora declarar toda la anchura y copia que el espíritu fecundo del amor en ellas lleva, antes sería ignorancia pensar que los di- chos de amor en inteligencia mística, cuales son los de las pre- sentes canciones, con alguna manera de palabras se puedan bien explicar; porque el Espíritu del Señor que ayuda nuestra fla- queza, como dice San Pablo, morando en nosotros, pide por nosotros con gemidos inefables lo que nosotros no podemos bien entender ni comprender para lo manifestar. Porque, ¿quién podrá escribir lo que a las almas amorosas, donde él mora, 1 En este título hay algunas discrepancias en los códices, aunque todos vienen a decir lo mismo en la substancia. A dice solamente: Vía iluminativa. Prólogo a la M. Arta de Jesús, descalza carmelita.
2 Ya se ha dicho que el Códice de Segovia suprime el prólogo y las cuarenta canciones que vienen a continuación. También Bg. suprime el prólogo, y el poema lo trae al fin. G y Ej. omiten sólo el prólogo.
3 S suprime las palabras: religiosa madre.
4 VIII, I.
184 PROLOGO hace entender? Y ¿quién podrá manifestar con palabras lo que las hace sentir? Y ¿quién, finalmente, lo que las hace desear? Cierto, nadie lo puede; cierto, ni ellas mismas por quien pasa lo pueden; porque ésta es la causa por qué con figuras, com- paraciones y semejanzas, antes rebosan algo de lo que sien.- ten, y de la abundancia del espíritu vierten secretos y misterios que con razones lo declaran. Las cuales semejanzas, no leídas con la sencillez del espíritu de amor e inteligencia que a ellias llevan, antes parecen dislates que dichos puestos en razón, se- gún es de ver en los divinos Cantares de Salomón y en otros libros de la Escritura Divina, donde no pudiendo el Espíritu Santo dar a entender (1) la abundancia de su sentido por tér- minos vulgares y usados, habla (2) misterios en extrañas figu- ras y semejanzas. De donde se sigue, que los santos doctores, aunque mucho dicen y más digan, nunca pueden acabar de de- clararlo por palabras, así como tampoco por palabras se pudo ello decir; y así, lo que de ello se declara, ordinariamente es lo menos que contiene en sí.
2. Por haberse, pues, estas canciones compuesto en amor de abundante inteligencia mística, no se podrán declarar al justo, ni mi intento será tal, sino sólo dar alguna luz general (3) (pues V. R. así lo ha querido) (4); y esto tengo por mejor, porque los dichos de amor es mejor declararlos (5) en su an- chura para que cada uno de ellos se aproveche según su modo y caudal de espíritu, que abreviarlos a un sentido a que no se aco- mode todo paladar. Y así, aunque en alguna manera se decla- ran, no hay para qué atarse a la declaración; porque la sabi- duría mística (la cual es por amor, de que las presentes can- ciones tratan), no ha menester distintamente entenderse para ha- 1 S: donde no pudiéndose dar a entender. B: donde no queriendo el Espíritu Santo dar a entender.
2 S: habla el Espíritu Santo. A abrevia: por términos vulgares y semejanzas. De donde...3 A, Av., B, Bz. y S.: en general.
4 S suprime las palabras del paréntesis.
PROLOGO 185 cer efecto de amor y afición en el alma; porque es a modo de la fe, en la cual amamos a Dios sin entenderle (1).
3. Por tanto, seré bien breve, aunque no podrá ser me- nos de alargarme en algunas partes donde lo pidiere la mate- ria y donde se ofreciere ocasión de tratar y declarar algunos puntos y efectos de oración, que por tocarse en las canciones muchos, no podrá ser menos de tratar algunos. Pero dejando los más comunes, trataré brevemente los más extraordinarios que pasan por los que han pasado, con el favor de Dios, de prin- cipiantes, y esto por dos cosas: la una, porque para los prin- cipiantes hay muchas cosas escritas; la otra, porque en ello hablo con V. R. por su mandado, a la cual Nuestro Señor (2) ha hecho merced de haberle sacado de esos principios, y lleva - dolé más adentro al seno de su amor divino. Y así espero que aunque se escriban aquí algunos de teología escolástica cer- ca del trato interior del alma con su Dios, no será en vano haber hablado algo a lo puro del espíritu, en tal manera; pues aunque a V. R. le falte (3) el ejercicio de teología escolástica con que se entienden las verdades divinas, no le falta el de la mística, que se sabe por amor, en que no solamente se saben, mas juntamente se gustan.
li. Y porque lo que dijere (lo cual quiero sujetar al mejor juicio, y totalmente a el de la Santa Madre Iglesia), haga más fe, no pienso afirmar cosa de mío (4), fiándome de experien- cia que por mí haya pasado, ni de lo que en otras personas espirituales (5) haya conocido, o de ellas oído (aunque de lo uno y de lo otro me pienso aprovechar), sin que con autori- dades de la Escritura Divina vaya confirmado y declarado, a lo menos en lo que pareciere (6) más dificultoso de entender. En las cuales llevaré este estilo, que primero las pondré las sentencias 1 A y B: sin entenderse. S: sin entenderle claramente.
2 S modifica: "porque en elio hablo con personas a las cuales Nuestro Señor ha hecho merced de haberlas sacado de estos principios y llevádolas..."
3 S: pues aunque a algunas les falte.
4 S omite las palabras: de mío.
5 Av. y Bz.: otras personas particulares espirituales.
6 S: fuere.
186 PROLOGO de su latín, y luego las declararé al propósito de lo que se trajeren. Y pondré primero juntas todas las Canciones, y lue- go por su orden iré poniendo cada una de por si para haberlo de declarar; de las cuales declararé cada verso, poniéndole al principio de su declaración.
FIN DEL PROLOGO CANCIONES ENTRE EL ALMA Y EL ESPOSO u> ESPOSA (2) 1. — ¿A dónde te escondiste, Amado, y me dejaste con gemido? Como el ciervo huíste, Habiéndome herido (3); Salí tras ti clamando, y eras ido (4).
2. — Pastores, los que fuerdes Allá por las majadas al Otero, Si por ventura vierdes Aquel que yo más quiero, Decilde que adolezco, peno y muero.
3. — Buscando mis amores, Iré por esos montes y riberas, Ni cogeré las flores, Ni temeré las fieras, Y pasaré los fuertes y fronteras.
4. — ¡Oh, bosques y espesuras, Plantadas por la mano del Amado! (5) ¡Oh, prado de verduras, De flores esmaltado, Decid si por vosotros ha pasado!
5. — Mil gracias derramando, 1 Asi leen Jaén, A, Av., B, Bz. y S. En los demás hay alguna pequeña discre pancia en el título.
2 Así Jaén, A y S. Los demás no traen esta palabra.
3 Ej. y G: Dejándome herido.
4 G y S:...y ya eras ido. Ej.: ya eras ido.
5 Bg.: Plantadas por la mano de mi Amado.
188 CANCIONES Pasó por estos sotos con presura, Y yéndolos mirando, Con sola su figura Vestidos los dejó de hermosura (1).
6. — ¡Ay, quién podrá sanarme! Acaba de entregarte ya de vero, No quieras enviarme De hoy más ya mensajero (2), Que no saben decirme lo que quiero.
De ti me van mil gracias refiriendo, Y todos más me llagan, Y déjame muriendo (4) Un no sé qué que quedan balbuciendo (5).
Oh vida (6), no viviendo donde vives, Y haciendo porque mueras, Las flechas que recibes, De lo que del Amado en ti concibes?
9. — ¿Por qué, pues, has llagado (7) Aqueste' corazón, no le sanaste?
Y pues me le has robado, ¿Por qué asi le dejaste, Y no tomas el robo que robaste? 10. — Apaga mis enojos, Pues que ninguno basta a deshacellos, Y véante mis ojos, Pues eres lumbre de ellos, Y sólo para ti quiero tenellos (8).
1 Ej. y G.:...de su hermosura.
2 Av. y B: De hoy ya más mensajero. A: De hoy más mensajero.
3 Ej.: Y todos cuantos vacan. A: Y todos cuantos bajan.
4 Bz.. Ej., Bg. y S: V déjame muriendo. A copió Y déjunme. pero se tachó la n.
5 Av.: Ya un no sé que quedan balbuciendo.
6 B. Oh alma...7 G: ¿Por qué. pues me has llagado.
8 Por descuido omite A esta estrofa.
CANCIONES 189 1 1. — Descubre tu presencia, Y máteme tu vista y hermosura; Mira que la dolencia De amor, que no se cura Sino con la presencia y la figura.
Si en esos tus semblantes plateados, Formases de repente Los ojos deseados, Que tengo en mis entrañas dibujados!
13. — Apártalos, Amado, Que voy de vuelo.
esposo (1) Vuélvete, paloma, Que el ciervo vulnerado Por el otero asoma, Al aire de tu vuelo, y fresco toma.
14. — Mi Amado, las montañas (2), Los valles solitarios nemorosos (3), Las ínsulas extrañas, Los ríos sonorosos, El silbo de los aires amorosos.
15. — La noche sosegada En par de los levantes del aurora, La música callada, La soledad sonora, La cena que recrea y enamora.
16. — Cazadnos las raposas, Que está ya florecida nuestra viña (4), En tanto que de rosas 1 Esta palabra sólo se lee en Jaén y S. Esta suele traerla algunas veces más, pero nos acomodamos al de Jaén.
2 B: Mirando las montañas.
3 A: íremerosos por nemorosos.
4 En G. un corrector enmienda así el verso: Que está ya muy florida nuestra viña.
190 CANCIONES Hacemos una piña, Y no parezca nadie en la montiña (1).
17. — Detente, Cierzo muerto, Ven, Austro, que recuerdas los amores (2), Aspira por mi huerto, Y corran tus olores (3), Y pacerá el Amado entre las flores.
18. — Oh, ninfas de Judea, En tanto que en las flores y rosales El ámbar perfumea, Morá en los arrabales, Y no queráis tocar nuestros umbrales.
19. — Escóndete, Carillo, Y mira con tu haz a las montañas, Y no quieras decillo; Mas mira las compañas (4) De la que va por ínsulas extrañas.
20. — A las aves ligeras, Leones, ciervos, gamos saltadores, Montes, valles, riberas, Aguas, aires, ardores (5) Y miedos de las noches veladores.
21. — Por las amenas liras, Y canto de serenas os conjuro, Que cesen vuestras iras, Y no toquéis al muro, Porque la Esposa (6) duerma más seguro.
22. — Entrádose ha la Esposa En el ameno huerto deseado, Y a su sabor reposa, 1 A y Bz.: camptña.
3 Así Jaén y S. Los demás: Y corran sus olores.
4 Av., B y Bz.: campañas.
5 Av., Bz. y G: Aires, aguas, ardores.
6 G: El Esposo CANCIONES 191 El cuello reclinado Sobre los dulces brazos del Amado.
23. — Debajo del manzano, Allí conmigo fuiste desposada, Allí te di la mano, Y fuiste reparada Donde tu madre fuera violada.
24. — Nuestro lecho florido De cuevas de leones enlazado, En púrpura tendido (1), De paz edificado, De mil escudos de oro coronado.
25. — A zaga de tu huella Las jóvenes discurren al camino (2) Al toque de centella, Al adobado vino, Emisiones de bálsamo divino.
26. — En la interior bodega De mi amado bebí, y cuando salía Por toda aquesta vega, Ya cosa no sabía (3), Y el ganado perdí que antes seguía.
27. — Allí me dió su pecho, Allí me enseñó ciencia muy sabrosa, Y yo le di de hecho A mí, sin dejar cosa, Allí le prometí de ser su esposa.
28. — Mi alma se ha empleado, Y todo mi caudal en su servicio; Ya no guardo ganado, Ni ya tengo otro oficio, Que ya sólo en amar (4) es mi ejercicio.
1 B y Bg.: teñido.
2 G: Los jóvenes descubren el camino. Ej.: Las jóvenes descubren...3 B y Bg.: Yo cosa no sabía.
4 A: Que ya en amorar...192 CANCIONES 29. — Pues ya si en el ejido (1) De hoy más no fuere vista ni hallada, Diréis que me he perdido; Que andando enamorada, Me hice perdidiza, y fui ganada (2).
En las frescas mañanas escogidas, Haremos las guirnaldas. En tu amor floridas (4), Y en un cabello mío entretejidas.
31. — En solo aquel cabello Que en mi cuello volar consideraste, Mirástele en mi cuello, Y en él preso quedaste, Y en uno de mis ojos te llagaste.
32. — Cuando tú me mirabas, Su gracia en mi tus ojos imprimían (5): Por eso me adamabas, Y en eso merecían Los míos adorar lo que en ti vían.
33. — No quieras despreciarme, Que si color moreno en mí hallaste, Ya bien puedes (6) mirarme, Después que me miraste, Que gracia y hermosura en mí dejaste.
34. — La blanca palomica Al arca con el ramo se ha tornado, Y ya la tortolica Al socio deseado (7) 1 G decía, antes de que un corrector reciente lo enmendase: Pues ya tiene ele- gido.
2 Jaén. A y Bg.: Perdediza. Ej.:...y fué hallada.
3 Bg.: De flores esmaltadas: un corrector enmendó: De flores y esmeraldas. •f Bg.. Bz.. E). y S: florecidas.
5 Bg.: Tu gracia...6 B: podrás.
7 Bg.: £/ ocio deseado.
CANCIONES 193 En las riberas verdes (1) ha hallado.
35. — En soledad vivía, Y en soledad ha puesto ya su nido, Y en soledad la guía A solas su querido, También en soledad de amor herido.
36. — Gocémonos, Amado, Y vamonos a ver en tu hermosura Al monte y al collado, Do mana el agua pura; Entremos más adentro en la espesura.
37. — Y luego a las subidas Cavernas de la piedra nos iremos, Que están bien escondidas, Y allí nos entraremos, Y el mosto de granadas gustaremos.
38. — Allí me mostrarías Aquello que mi alma pretendía, Y luego me darías Allí tú, vida mía, Aquello que me diste el otro día.
39. — El aspirar del aire, El canto de la dulce Filomena, El soto y su donaire, En la noche serena Con llama que consume y no da pena (2).
40. — Que nadie lo miraba, Aminadab tampoco parecía, Y el cerco sosegaba (3), Y la caballería A vista de las aguas descendía (4).
1 G y Ej.:...verdes riberas...2 G; Con llama que consuma y no dé pena, i Bg.: Y el ciervo sosegaba.
4 Av y Bz.: parecía.
194 ARGUMENTO ARGUMENTO (1) 1. El orden que llevan estas Canciones es desde que un alma comienza a servir a Dios hasta que llega al último es- tado (2) de perfección, que es matrimonio espiritual; y así, en ellas se tocan los tres estados o vías de ejercicio es- piritual por las cuales pasa el alma hasta llegar al dicho estado, que son: purgativa, iluminativa y unitiva, y se de- claran acerca de cada una algunas propiedades y efectos de ella (3).
2 El principio de ellas trata de los principiantes, que es la vía purgativa. Las de más adelante tratan de los aprovechados, donde se hace el desposorio (4) espiritual, y ésta es la vía iluminativa. Después de éstas, las que se siguen tratan de la vía unitiva, que es la de los perfectos, donde se hace el matrimonio espiritual. La cual vía unitiva y de perfectos se sigue a' la iluminativa, que es de los aprovechados (5); y las últimas canciones tratan del estado beatífico, que sólo ya el alma en aquel estado perfecto pretende (6).
1 G y Ej.: Prólogo al lector.
2 G: grado.
3 S: de ellas.
4 G: matrimonio.
5 Sg. omite las palabras: "La cual vía unitiva y de perfectos, se sigue a ia ilu- minativa, que es de los aprovechados." Bg. en cambio omite las frases anteriores: "que es la de los perfectos, donde se hace el matrimonio espiritual. La cual vía unitiva..." Ya se ve que fué descuido del copista, que saltó de una frase a otra igual.
6 Ej. trae bastantes variaciones en este Argumento, que es como sigue: "El orden que llevan estas Canciones es desde que un alma comienza a servir a Dios hasta que llega al último estado de la perfección, que es matrimonio espiritual: y asi en ellas se tocan los tres estados o vías del ejercicio espiritual por las cuales pasa el alma hasta llegar al dichoso estado de perfección, y se declara acerca de cada una de estas vías algunas propiedades y efectos de ella. El principio de ellas trata de los principiantes, que es la vía purgativa. Otras adelante tratan de los aprovechados, que es la via ilu- minativa; y después de éstas, las que se siguen tratan de la via unitiva en que se cuentan muchas propiedades y alabanzas de Dios, hasta llegar al matrimonio espiri- tual, que es a lo que se puede llegar en esta vida."
COMIENZA LA DECLARACION DE LAS CANCIONES DE AMOR ENTRE LA ESPOSA Y EL ESPOSO CRISTO (1).
ANOTACION (2).
1. Cayendo el alma en la cuenta de lo que está obligada a hacer, viendo que la vida es breve (3), la senda de la vida eterna (4) estrecha (5), que el justo apenas se salva (6), que las cosas del mundo son vanas y engañosas, que todo se acaba y falta como el agua que corre (7), el tiempo incierto, la cuenta estrecha, la perdición muy fácil, la salvación muy dificultosa; conociendo, por otra parte, la gran deuda que a Dios debe en haberle criado solamente para sí, por lo cual le debe el ser- vicio de toda su vida, y en haberla redimido solamente por sí mismo, por lo cual le debe todo el resto y correspondencia del amor de su voluntad (8), y otros mil beneficios en que se conoce obligada a Dios desde antes que naciese, y que gran parte de su vida se ha ido en el aire, y que de todo esto ha de haben cuenta y razón, así de lo primero, como de lo postrero, hasta el último cuadrante (9), cuando escudriñará Dios a Jerusalén 1 S: Comienza la Declaración de las Canciones.
2 S: Anotación a la canción siguiente, que es la primera. A, B y Bg. no copian la palabra Anotación.
3 Job.. XIV. 5.
4 A y Bg. suprimen: de la vida eterna. B: la senda eterna. Ej. y G omiten vida.
5 Matth., VII. 14.
6 I Petr.. IV. 18.
7 II Reg.. XIV. 14.
8 A. Av.. G y Sg. omiten: del amor. Ej. modifica: "en haberla redimido, por lo cual aun no tiene con que pagar a Oios, y otros mil beneficios..."
9 Matth.. V. 26.
196 CANTICO ESPIRITUAL con candelas encendidas (1), y que ya es tarde y por ventura lo postrero del día (2); para remediar tanto mal y daño, ma- yormente sintiendo a Dios muy alejado (3) y escondido por haberse ella querido olvidar tanto de él entre las criaturas, tocada ella de pavor y dolor de corazón interior sobre tanta perdición y peligro, renunciando todas las cosas, dando de ma- no a todo negocio, sin dilatar un día ni una hora, con ansia y gemido salido del corazón, herido ya del amor de Dios, comien- za a invocar a su Amado, y dice: CANCION PRIMERA ¿A dónde te escondiste, Amado, y me dejaste con gemido? Como el ciervo huíste, Habiéndome herido (4), Salí tras ti clamando y eras ido (5).
DECLARACION 2. En esta primera canción, el alma enamorada (6) del Ver- bo Hijo de Dios su Esposo, deseando unirse con él por clara y esencial visión (7), propone sus ansias de amor, querellándose a él de la ausencia, mayormente que habiéndola él herido y llagado de su amor (8), por el cual ha salido de todas las cosas criadas y de sí misma, todavía haya de padecer la ausencia de su Amado, no desatándola (9) ya de la carne mortal, para poderle gozar en gloria de eternidad, y así dice: ¿A dónde te escondiste?
1 Sophon, I, 12.
2 Matth., XX. 6.
3 ] y S: enojado.
4 G y Ej.: Dejándome herido.
5 G:...y ya eras ido. Ej. y S:...ya eras ido.
6 Ej., G y Sg.: el alma herida ya y enamorada.
7 Bg.: unión.
8 Bg.; mano. Jaén es el único que omite: y llagado.
9 Seg.: no matándola y sacándola, desatándola. G: tratándola, sacándola y des- atándola. Ej.: no sacándola y desatándola.
CANCION PRIMERA 197 3. Y gs como si dijera: Verbo, Esposo mío, muéstrame el lugar donde estás escondido; en lo cual le pide la mani- festación de su divina esencia, porque el lugar donde está escondido el Hijo de Dios, es, como dice San Juan (i), el seno del Padre, que es la esencia divina, la cual es ajena de todo ojo mortal, y escondida de todo humano entendimiento; que por eso Isaías, hablando con Dios, dijo. Verdaderamente, tú eres Dios escondido (2). De donde es de notar, que por grandes comunicaciones y presencias y altas y subidas noticias de Dios que un alma en esta vida tenga, no es aquello esen- cialmente Dios, ni tiene que ver con él, porque todavía a la verdad le está al alma escondido, y por eso siempre le conviene al alma sobre todas esas grandezas tenerle por escondido, y buscarle escondido, diciendo: ¿A dónde te escondiste? Por- que ni la alta comunicación ni presencia sensible es cierto tes- timonio de su graciosa presencia, ni la sequedad y carencia de todo eso en el alma lo es de su ausencia (3) en ella, por lo cual, el Profeta Job dice: Si viniere a mí no le veré, y si se fuere no le entenderé (4).
4. En lo cual se ha de entender, que si el alma sintiere gran comunicación o sentimiento o noticia espiritual, no por eso se ha de persuadir a que aquello que siente es poseer o ver clara y esencialmente a Dios, o que aquello sea tener más a Dios o estar más en Dios, aunque más ello sea (5); y que si todas esas comunicaciones sensibles y espirituales faltaren, quedando ella en sequedad, tiniebla y desamparo, no por eso ha de pensar que la falta Dios más así que así, pues que real- mente ni por lo uno puede saber de cierto estar en su gracia, ni por lo otro estar fuera de ella, diciendo el Sabio (6): Ningu- 1 I. 18.
2 XLV, 15.
3 El Ms. de Sg. había trasladado presencia, y un corrector lo enmienda. Bz.. en el alma, es menos testimonio de su presencia.
4 IX. 11.
5 Bg: "que aquello que se siente es poseer verdaderamente a Dios, o estarnos en Dios, aunque más ello sea, temer más a Dios.
Eccles.. IX, 1.
198 CANTICO ESPIRITUAL no sabe si es digno de amor o de aborrecimiento delante de Dios. De manera que el intento principal del alma en este verso, no es sólo pedir la devoción afectiva y sensible en que no hay certeza ni claridad de la posesión del Esposo en esta vida, sino principalmente la clara presencia y visión de su esencia en que desea estar certificada y satisfecha en la otra.
5. Esto mismo quiso decir la Esposa en los Cantares divi- nos cuando, deseando unirse con la Divinidad del Verbo Esposo suyo, la pidió al Padre, diciendo: Muéstrame dónde te apacientas, y dónde te recuestas al mediodía (1). Porque en pedir le mostrase dónde se apacentaba, era pedir le mostrase la esencia del Verbo Divino, su Hijo, porque el Padre no se apacien- ta en otra cosa que en su único Hijo (2), pues es la glo- ria del Padre; y en pedir le mostrase el lugar donde se re- costaba, era pedirle lo mismo, porque el Hijo solo es el deleite del Padre (3), el cual no se recuesta en otro lugar, ni cabe en otra cosa que en su amado Hijo, en el cual todo él se re- cuesta, comunicándole toda su esencia, al mediodía, que es la eternidad, donde siempre le engendra y le tiene engendrado. Este pasto, pues, del Verbo (4) Esposo, donde el Padre so apacienta en infinita gloria, y este lecho florido (5), donde con infinito deleite de amor se recuesta escondido profundamen- te de todo ojo mortal y de toda criatura, pide (6) aquí el at- ina Esposa cuando dice: ¿A dónde te escondiste?
6. Y para que esta sedienta alma venga a hallar a su Esposo y unirse con él por unión de amor en esta vida, se- gún puede, y entretenga su sed (7) con esta gota que de él se puede gustar en esta vida, bueno será, pues lo pide a su Esposo, tomando la mano por él, le respondamos mostrándole el lugar más cierto donde está escondido, para que allí lo halle a lo 1 l, 6.
2 G y S: unigénito Hijo. Ej.: en otra cosa sino en el Verbo su Hijo.
3 A suprime por descuido dos de las seis lineas anteriores. ■4 S: Este pasto, pues, es el Verbo.
5 S: y es el lecho florido.
6 S: y esto pide.
7 Ser traslada por equivocación Jaén.
CANCION PRIMERA 199 cierto con la perfección y sabor que puede en esta vida (1) y así no comience a vaguear en vano tras las pisadas de las com- pañías. Para lo cual es de notar, que el Verbo Hijo de Dios, juntamente con el Padre y el Espíritu Santo, esencial y pre- sencialmente está escondido en el íntimo ser del alma; por tanto, el alma que le ha de hallar conviene salir de todas las cosas (2) según la afición y voluntad, y entrarse en sumo recogimiento (3) dentro de sí misma, siéndole todas las cosas como si no fuesen. Que por eso San Agustín, hablando en los Soliloquios con Dios, decía: No te hallaba, Señor, de fuera, porque mal te buscaba fuera, que estabas dentro (4). Está, pues, Dios en el alma escondido, y ahí le ha de buscar con amor el buen contemplativo diciendo: ¿A dónde te escondiste?
7. Oh, pues, alma hermosísima entre todas las criaturas, que tanto deseas saber el lugar donde está tu Amado, para busi- carie y unirte con él, ya se te dice que tú misma eres el apo- sento donde él mora, y el retrete y escondrijo donde está escondido; que es cosa de grande contentamiento y alegría para ti ver que todo tu bien y esperanza está tan cerca de ti que esté en ti, o por mejor decir, tú no puedes estar sin él. Catad, dice el Esposo, que el reino de Dios está dentro de vos- otros (5). Y su siervo el Apóstol San Pablo: Vosotros, dice, sois templo de Dios (6).
8. Grande contento es para el alma entender que nunca Dios falta del alma (7), aunque esté en pecado mortal (8), cuán- 1 Ej.: "para que allí vea lo cierto con la posesión perfecta y sabor que se puede en esta vida." G: "para que allí lea lo cierto con la posesión, perfección y sabor que se puede en esta vida."
2 S: conviértela salir de todas las cosas.
3 Bg.: y unirse en recogimiento. A y B: entrarse en recogimiento.
4 Misi nuntios meos omnes sensus exteriores, ut quaererem te; et non inveni. qiiia male quaerebam. Video enim. lux mea Deus qui illuminasti me. quia male te per dios quaerebam: quia tu es intus. — S. August., Solil., ML.. 40. 888. — G, Ej. y Sg. añaden: dentro de mí.
5 Luc. XVII. 21.
6 II ad Cor.. VI. 16.
7 A, Sg.. G y Ej: falta della.
8 Un corrector pone al margen en el Ms. de Segovia: "Dándole y conserván- dole el ser natural."
200 CANTICO ESPIRITUAL to menos de la que está en gracia. ¿Qué más quieres, oh alma, y qué más buscas fuera de ti, pues dentro de ti tienes tus riquezas, tus deleites, tu satisfacción, tu hartura y tu reino, que es tu Amado, a quien desea y busca tu alma? Gózate y alégrate en tu interior recogimiento con él, pues le tienes tan cerca. Ahí le desea, ahi le adora, y no le vayas a buscar fuera de ti, porque te distraerás y cansarás, y no le hallarás ni go- zarás más cierto ni más presto ni más cerca que dentro de ti. Sólo hay una cosa, que aunque esté dentro de ti, está escon- dido. Pero gran cosa es saber el lugar donde está escondido para buscarle allí a lo cierto. Y esto es lo que tú también aquí, alma, pides cuando con afecto de amor dices: ¿A dónde te escondiste?
9. Pero todavía dices: ¿puesto está en mí el que ama mi alma, cómo no le halló ni le siento? La causa es porque está escondido, y tú no te escondes también para hallarle y sentirle; porque el que ha de hallar una cosa escondida, tan a lo escondido y hasta lo escondido donde ella está ha de en- trar, y cuando la halla, él también está escondido como ella. Como quiera, pues, que tu Esposo amado es el tesoro escon- dido en el campo de tu alma, por el cual el sabio mercader dió todas sus cosas (1), convendrá que para que tú le halles, olvi- dadas todas las tuyas y alejándote de todas las criaturas, te escondas en tu retrete interior del espíritu (2), y cerrando la puerta sobre ti (es a saber, tu voluntad a todas las cosas) ores a tu Padre en escondido; y así, quedando escondida con él, entonces le sentirás en escondido, y le amarás y gozarás en es- condido, y te deleitarás en escondido con él, es a saber (3), sobre todo lo que alcanza la lengua y sentido.
10. Ea, pues, alma hermosa, pues ya sabes que en tu seno tu deseado Amado mora escondido, procura estar con él bien escondida, y en tu seno le abrazarás y sentirás con afición de 1 Matth.. XIII. 44.
2 Matth.. VI, 6.
3 Av. modifica: "ores a tu Padre en escondido y te deleitarás y le sentirás y le amarás y gozarás en escondido, es a saber..." A hace una modificación semejante.
CANCION PRIMERA 201