SigPhi · Juan de la Cruz

Cantico Espiritual (completo)

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1. Viendo el alma que para hallar al Amado no le bastan gemidos y oraciones, ni tampoco ayudarse de buenos terceros co- mo ha hecho en la primera y segunda canción, por cuanto el deseo con que le busca es verdadero y su amor grande, no quiere dejar (1) de hacer alguna diligencia de las que de su parte puede; poique el alma que de veras a Dios ama, no empereza hacer cuanto puede por hallar al hijo de Dios, su Amado; y aun después que lo ha hecho todo, no se satisface ni piensa que ha hecho nada; y así en esta tercera canción, que ella misma por la obra le quiere buscar, y dice el modo que ha de tener en hallar- lo (2), conviene a saber: que ha de ir ejercitándose en las vir- tudes y ejercicios espirituales de la vida activa y contemplativa, y que para esto no ha de admitir deleites ni regalos algunos, ni bastarán a detenerla e impedirla este camino todas las fuer- zas y asechanzas de los tres enemigos del alma, que son mun- do, demonio y carne, diciendo: Buscando mis amores.

2. Esto es, mi Amado. Bien da a entender aquí el alma, que para hallar a Dios de veras no basta sólo orar con el corazón y con la lengua, ni tampoco ayudarse de beneficios 'ajenos, sino que también junto con eso es menester obrar de su parte lo que en sí es; porque más suele estimar Dios una obra de la propia persona, que muchas (3) que otras hacen por ella. Y por eso acordándose aquí el alma del dicho del Amado, que dice: Buscad y hallaréis (4), ella misma se determina a sa- lir de la manera que arriba habernos dicho a buscarle por la obra por no se quedar sin hallarle, como muchos que no querrían que les costase Dios más que hablar, y aún eso mal, y por él no quieren hacer casi cosa que les cueste algo. Y algunos aún no 1 Ej., G, B, y Bg.: no puede. A: no quiere hacer.

2 Ej., G y Sg.: en hacerlo.

3 Bg.: muchas juntas.

4 Luc, XI. 9.

CANCION III 215 levantarse de un lugar de su gusto y contento por él, sino que así se les viniese el sabor de Dios a la boca y al corazón, sin dar paso y mortificarse en perder alguno de sus gustos, consue- los y quereres inútiles; pero hasta que de ellos salgan a buscarle, aunque más voces den a Dios, no le hallarán, porque asi le buscaba la Esposa en los Cantares, y no le halló hasta que salió a buscarle, y dícelo por estas palabras (1): En mi lecho de no- che busqué al que ama mi alma; busquéle y no le hallé; le- vantarme he y rodearé la ciudad; por los arrabales y las plazas buscaré al que ama mi alma (2). Y después de haber pasado algunos trabajos, dice allí que le halló.

3. De donde el que busca a Dios queriendo estar en su gusto y descanso, de noche le busca, y así no le hallará; pero el que le busca por el ejercicio y obras de las virtudes, dejado aparte el lecho de sus gustos y deleites, éste le busca de día, y así le hallará; porque lo que de noche no se halla, de día parece. Esto da a entender bien (3) el mismo Esposo en el libro de ia Sabiduría, diciendo: Clara es la Sabiduría, y nunca se marchita, y fácilmente es vista de los que la aman, y es hallada de los que la buscan. Previene a los que la codician, para mostrarse primero a ellos. El que por la mañanica madrugare a ella no trabajará, porque la hallará sentada a la puerta de zu casa (¿l). En lo cual da a entender que en saliendo el alma de la caca de su propia voluntad y del lecho de su propio gusto, acabado de salir, luego allí fuera hallará a la dicha Sabiduría divina, que es el Hijo de Dios, su Esposo, y por eso dice el alma aquí: Buscando a mis amores, Iré por esos montes y riberas.

4. Por los montes, que son altos, entiende aquí las virtu- des: lo uno, por la alteza de ellas; lo otro, por la dificultad y trabajo que se pasa en subir a ellas, por las cuales dice que irá 1 A: "le buscaba la Esposa, y no le halló, como se dice en los Cantares por estas palabras."

2 III, 1.— Ej. trae la autoridad bíblica en su texto latino solamente.

3 Ej. y G: muy bien. Bg. omite la palabra bien.

4 VI. 13.

216 CANTICO ESPIRITUAL ejercitando la vida contemplativa. Por las riberas, que son ba- jas, entiende las mortificaciones, penitencias y ejercicios espi- rituales, por las cuales también dice que irá ejercitando en ellas la vida activa, junto con la contemplativa que ha dicho (1); porque para buscar a lo cierto a Dios y adquirir las virtudes, la una y la otra son menester. Es, pues, tanto como decir: bus- cando a mi Amado, iré poniendo por obra las altas virtudes, y humillándome en las bajas mortificaciones y ejercicios humildes. Esto dice, porque el camino de buscar a Dios es ir obrando en Dios el bien y mortificando en sí el mal, de la manera que va diciendo en los versos siguientes, es a saber: Ni cogeré las flores.

5. Por cuanto para buscar a Dios se requiere (2) un co- razón desnudo y fuerte y libre de todos los males y bienes que puramente no son Dios, dice en el presente verso y los si- guientes el alma la libertad (3) y fortaleza que ha de tener para buscarle. Y en éste dice que no cogerá las flores que encon- trare en este camino, por las cuales entiende todos los gustos y contentamientos y deleites que se le pueden ofrecer en esta vi- da que le podrían impedir el camino si cogerlos y admitirlos quisiese, los cuales son en tres maneras: temporales, sensuales y espirituales. Y porque los unos y los otros ocupan el corazón y le son impedimento para la desnudez espiritual, cual se re- quiere para el derecho camino de Cristo, si reparase o hiciese asiento en ellos, dice que para buscarle no cogerá todas estas dichas cosas (4); y así es como si dijera: ni pondré mi corazón en las riquezas y bienes que ofrece el mundo, ni admitiré los contentamientos y deleites de mi carne, ni repararé en los gus- tos y consuelos (5) de mi espíritu, de suerte que me detenga en buscar a mis amores por los montes de las virtudes y tra- 1 G: como por las virtudes arriba la contemplativa porque...Ej.: como por las virtudes arriba en la contemplación.

2 A y S en vez de se requiere, dicen es menester.

3 Bg., Bz. y B: virtud.

4 Ej., G y Sg.: dichas flores.

5 Av.: conrenramienfos, gustos y consuelos.

CANCION III 217 bajos. Esto dice por tomar el consejo que da el profeta David a los que van por este camino, diciendo: Divitiae si affluant, ¡volite cor apponerc (1). Esto es, si se ofrecieren abundantes riquezas, no queráis aplicar a ellas el corazón. Lo cual entiende así de los gustos sensuales, como de los más bienes temporales y consuelos espirituales. Donde es de notar, que no sólo los bienes temporales y deleites corporales impiden y contradicen el camino de Dios, mas también los consuelos y deleites espiri- tuales, si se tienen con propiedad (2) o se buscan, impiden al camino de la cruz del Esposo Cristo. Por tanto, el que ha de ir adelante, conviene que no se ande (3) a coger esas flores. Y no sólo eso, sino que también tenga ánimo y fortaleza pa- ra decir: Ni temeré las fieras, Y pasaré los fuertes y fronteras (4).

6. En los cuales versos pone los tres enemigos del alma, que son: mundo, demonio y carne, que son los que hacen gue- rra y dificultan el camino. Por las fieras entiende el mundo, por los fuertes el demonio, y por las fronteras la carne.

7. Llama fieras al mundo (5), porque el alma que co- mienza el camino de Dios, parécele que se le representa en la imaginación el mundo como a manera de fieras, haciéndole ame- nazas y fieros, y es principalmente en tres maneras (6): la pri- mera, que le ha de faltar el favor del mundo, perder los ami- gos, el crédito, valor y aun la hacienda; la segunda, que es otra fiera no menor, que cómo ha de poder sufrir no haber ya jamás de tener contento ni deleite del mundo, y carecer de todos los regalos de él; y la tercera es aún mayor, conviene 1 Ps. LXI.11.

2 Prosperidad había escrito el Ms. de Sg. y un corrector borra la palabra y pone al margen propiedad.

3 S: no se detenga.

4 Ej., Sg. y G suprimen el párrafo siguiente.

5 S: Al mundo llama fieras.

6 Ej. y G: a manera de fieras, y espiritualmente en tres maneras. Sg., a manera de fieras y es principalmente.

218 CANTICO ESPIRITUAL a saber, que se han de levantar contra ella las lenguas, y han de hacer burla, y ha de haber muchos dichos y mofas y la han de tener en poco; las cuales cosas de tal manera se les suelen anteponer a algunas almas, que se les hace dificultosí- simo, no sólo el perseverar contra estas fieras, mas aun el po- der comenzar el camino (1).

8. Pero a algunas almas generosas se les suelen poner otras fieras más interiores y espirituales dificultades y ten- taciones, tribulaciones y trabajos de muchas maneras porque les conviene pasar (2), cuales los envía Dios a los que quiere levantar a alta perfección, probándolos y examinándolos como el oro en el fuego, según aquello de David, en que dice: Multae tribalationes justorum (3). Esto es: Las tribulaciones de los justos son muchas, mas de todas ellas los librará el Señor. Pero el alma bien enamorada, que estima a su Amado más que a todas las cosas, confiada del amor y favor de él, no tiene en mucho decir (4): Ni temeré las fieras.

Y pasaré los fuertes y fronteras.

9. A los demonios, que es el segundo enemigo, llama fuertes, porque ellos con grande fuerza procuran tomar el paso de este camino; porque también sus tentaciones y astucias (5) son más fuertes y duras de vencer (6) y más dificultosas de entender que las del mundo u carne, y porque también se for- talecen de estos otros dos enemigos, mundo y carne, para hacer al alma fuerte guerra. Y por tanto, hablando David de ellos los llama fuertes, diciendo: Fortes quaesierunt animara meam (7) Es a saber: Los fuertes pretendieron mi alma. De cuya fortaleza también dice el profeta (8) Job: Que no hay poder sobre la 1 Ej., Sg. y G añaden: les parece que no han de poder.

2 Sg.: pensar, entre lineas, borrando un corrector la palabra pasar, que el co- pista había escrito.

3 Ps. XXXIII. 20.

4 Bg.: no reme mucho decir.

5 Bz.: fenfaciones astutas. A solo traslada: ¡as tentaciones son más fuertes.

6 Ej., G y Sg. omiten: y duras de vencer.

7 Ps. LUI. 5.— G y Ej. omiten la traducción del texto.

8 Bg.: santo.

CANCION III 219 tierra que se compare a este del demonio, que fué hecho de suer- te que a ninguno temiese (1); esto es: ningún poder humano se podrá comparar con el suyo, y así sólo el poder divino basta para poderle vencer, y sola la luz divina para poder en- tender sus ardides. Por lo cual el alma que hubiere de ven- cer su fortaleza, no podrá sin oración, ni sus engaños podrá entender sin mortificación y sin humildad, que por eso dice San Pablo, avisando a los fieles, estas palabras, diciendo: Induite vos armaturam Dei, ut possitis stare adversas insidias diabo- li, qacniam non est nobis collitctatio adversas carnem et san- guinem (2). Es a saber: Vestios de las armas de Dios para que podáis resistir contra las astucias del enemigo; porque esta lucha no es como contra la carne y sangre, entendiendo por la sangre el mundo, y por las armas de Dios la oración y cruz de Cristo, en que está la humildad y mortificación que habernos dicho (3).

10. Dice también el alma que pasará las fronteras, por las cuales se entiende, como habernos dicho, las repugnancias y re- beliones que naturalmente la carne tiene contra el espíritu; la cual, como dice San Pablo: Caro enitn concupiscit adversas spi- ritam (4). Esto es: La carne codicia contra el espíritu, y se po- ne como en frontera resistiendo al camino espiritual. Y estas fron- teras ha de pasar el alma rompiendo las dificultades y echando por tierra con la fuerza y determinación del espíritu todos los apetitos sensuales y aficiones naturales; porque en tanto que los hubiere en el alma, de tal manera está el espíritu impedido debajo (5) de ellas, que no puede pasar a verdadera vida y 1 Job., XLI, 24.

2 Ephes., VI, 11-12.— G y Ej. no copian íntegramente el texto latino ni dan su traducción. Tampoco Bz. traslada el texto castellano. B y Bg: Induite vos armaturam Dei. En cambio, trasladan en castellano íntegramente la autoridad latina que publi- camos en el texto. A sólo trae las palabras de la Escritura en castellano.

3 Av. añade: "con las cuales armas divinas podremos vencer los fuertes, que son los príncipes de las tinieblas."

4 Ad Gal., V, 17. — Sg.: la carne cocea contra el espíritu. G y Ej. como dice San Pablo: concupiscit adversus spiritum, que es ponerse como en frontera..."

5 Bg. y Ej.: está oprimido el espíritu debajo de ellos.

220 CANTICO ESPIRITUAL deleite espiritual. Lo cual nos dió bien a entender San Pablo, diciendo: Si spiritu jacta carnis mortificaveritis, vivetis (1). Esto es: Si mortificáredes las inclinaciones de la carne y ape- titos con el espíritu, viviréis (2). Este, pues, es el estilo que dice el alma en la dicha canción que le conviene tener pa- ra en este camino buscar a su Amado, el cual, en suma, es tal constancia (3) y valor para no bajarse a coger las flores, y ánimo para no temer las fieras y fortaleza para pasar los fuertes y fronteras, sólo entendiendo en ir por los montes y riberas de virtudes, de la manera que está ya declarado.

CANCION IV i Oh, bosques y espesuras, Plantadas por la mano del Amado! ¡Oh, prado de verduras. De flores esmaltado!, Decid si por vosotros ha pasado.

DECLARACION 1. Después que el alma ha dado a entender la mane- nera de disponerse para comenzar este camino para no se andar ya a deleites y gustos, y fortaleza (4) para vencer las tentaciones y dificultades, en lo cual consiste el ejercicio del conocimiento de sí, que es lo primero que tiene de hacer el alma para ir al conocimiento de Dios, ahora en esta canción comienza a caminar por la consideración y conocimiento de las criaturas al conocimiento de su Amado, criador de ellas; porque después del ejercicio del conocimiento propio, esta con- sideración de las criaturas es la primera por orden en este ca- 1 Ad Rom.. VIII. 13.

2 Ej. y G. después de la autoridad de la Sagrada Escritura dicen: Hoc est: las tentaciones, inclinaciones y apetitos carnales...Sg.: Si mortificáredes las inclinacio- nes y apetitos carnales...3 Ej. y G: en ¡o cual, en suma, está la constancia. S: el cual, en suma, es tener constancia.

i S añade: que ha de tener.

CANCION IV 221 mino espiritual para ir conociendo a Dios, considerando su grandeza y excelencia por ellas, según aquello del Apóstol que dice: Invisibilia enim ipsius a creatura mundi, per ea quae jacta sunt, intellecta, conspiciuntur (1). Que es como si dijera: Las cosas invisibles de Dios del alma son conocidas por las cosas visibles criadas e invisibles (2). Habla, pues, el alma en esta canción con las criaturas preguntándoles por su Amado. Y es de notar que, como dice San Agustín (3), la pregunta que el al- ma hace a las criaturas es la consideración que en ellas hace del criador de ellas. Y así en esta canción se contiene la consi- deración de los elementos y de las demás criaturas inferiores, y la consideración de los cielos y de las demás criaturas y cosas materiales que Dios crio en ellos, y también la consi- deración de los espíritus celestiales, diciendo: ¡Oh, bosques y espesuras.

2. Llama bosques a los elementos, que son tierra, agua, aire y fuego; porque así como amenísimos bosques están po- blados de espesas criaturas (4), a las cuales aquí llama es- pesuras por el grande número y mucha diferencia que hay de ellas en cada elemento. En la tierra innumerables variedades de animales y plantas; en el agua innumerables diferencias de peces, y en el aire mucha diversidad de aves, y el elemento del fuego que concurre con todos para la animación y conservación de ellos; y así, cada suerte de animales vive en su elemento, y está colocada (5) y plantada en él como en su bosque y región donde nace y se cría. Y, a la verdad, así lo mandó Dios (6) en la creación de ellos, mandando a la tierra que produjese las plantas y los animales, y a la mar y agua los peces, y al aire 1 Ad Rom., 1, 20.— Ej. y G sólo: Invisibilia Dei. Hablando, pues, el alma...2 Av.: por las cosas visibles criadas. Sg.: por las cosas visibles, criadas y sen- sibles, etc.

3 Confession., ML.. 32, 782., lib. X, cap. VI per totum.

■4 S añade: "porque así como los amenísimos bosques están plantados y pobla- dos de espesas plantas y arboledas, así lo están los elementos de espesas criaturas..."

5 Av.: alojada. S: puesta. Jaén y algún otro: locada.

6 Gen., I.

222 CANTICO ESPIRITUAL liizo morada de las aves; g por eso viendo el alma que él así lo mandó y que así se hizo, dice el siguiente verso: Plantadas por la mano del Amado.

3. En el cual está (1) la consideración, es a saber: que es- tas diferencias g grandezas sola la mano del Amado Dios pudo hacerlas g criarlas. Donde es de notar que advertidamente dice por la mano del Amado, porque aunque otras muchas cosas hace Dios por mano ajena, como de los ángeles g de los hom- bres, ésta que es criar nunca la hizo ni hace por otra que por la suya propia; g así el alma mucho se mueve al amor de su Amado Dios por la consideración de las criaturas, viendo que son cosas que por su propia mano fueron hechas. Y dice adef lante: i Oh, prado de verduras!

4. Esta es la consideración del cielo, al cual llama prado de verduras, porque las cosas que hag en él criadas siempre están con verdura inmarcesible, que ni fenecen ni se marchitan con el tiempo, y en ellas, como en frescas verduras se recrean g deleitan (2) los justos; en la cual consideración también se comprende toda la diferencia de las hermosas estrellas g otros planetas celestiales.

5. Este nombre de verduras pone también la Iglesia a las cosas celestiales cuando rogando a Dios por las ánimas de los fieles difuntos, hablando con ellas, dice: Constitual vos Do/nintis ínter amaena virentia. Quiere decir: Constitúgaos Dios entre las verduras deleitables (3). Y dice también que este prado de verduras también está De flores esmaltado.

1 S: En el cual es esta...2 S: se recrean los justos.

3 S: modifica "que quiere decir: Constiyaos Cristo, hi|o de Dios vivo, entre las verduras siempre deleitables de su paraíso. También dice el alma que este prado de verduras está. Ej. y G: Consfifuaf nos Dominus tn prata virentia. Entre las verduras deleitables os ponga Dios.

CANCION V 223 CANCION V 223 6. Por las cuales flores entiende los ángeles y almas san- tas, con las cuales está adornado (1) aquel lugar y hermosea- do como un gracioso y subido esmalte en un vaso de oro ex- celente.

Decid si por vosotros ha pasado.

7. Esta pregunta es la consideración que arriba queda dicha, y es como si dijera: decid qué excelencias en vosotros ha criado.

CANCION V Mil gracias derramando, Pasó por estos sotos con presura, Y yéndolos mirando, Con sola su figura Vestidos los dejó de hermosura (2).

DECLARACION 1. En esta canción responden las criaturas al alma, la cual respuesta, como también dice San Agustín en aquel mismo lugar (3), es el testimonio que dan en sí de la grandeza y excelencia (4) de Dios al alma que por la consideración se lo pregunta. Y así en esta canción lo que se contiene, que en sus- tancia es, que Dios crió todas las cosas con gran facilidad y brevedad (5) y en ellas dejó algún rastro de quién él era, no sólo dándoles el ser de nada, mas aún dotándolas de in- numerables gracias y virtudes, hermoseándolas con admirable orden y dependencia indeficiente (6) que tienen unas de otras, 1 Jaén, A, Bz. y B: ordenado. Preferimos la lectura de los restantes manuscritos.

2 B, Ej., G y Sg.: de su hermosura.

5 Av. omite: con gran facilidad y brevedad.

6 A: indiferente. G y Sg.: respondencia indiferente. Ej.: correspondencia i'ndi- ferente.

224 CANTICO ESPIRITUAL g esto todo haciéndolo por la Sabiduría suya por quien las crió (1), que es el Verbo, su Unigénito Hijo. Dice, pues, así: Mil gracias derramando.

2. Por estas mil gracias que dice iba derramando, se en- tiende la multitud de las criaturas innumerables, que por eso pone aquí el número mayor, que es mil, para dar a entender la multitud de ellas, a las cuales llama gracias, por las mu- chas gracias de que dotó a las criaturas; las cuales derraman- do, es a saber, todo el mundo poblando, Pasó por estos sotos con presura.

3. Pasar por los sotos es criar los elementos, que aquí llama sotos; por los cuales dice que derramando mil gracias pasaba, porque de todas las criaturas los adornaba, que son graciosas; y allende de eso, en ellas derramaba las mil gra- cias, dándoles virtud para poder concurrir con la generación y conservación de todas ellas. Y dice que pasó (2), porque las cria- turas son como un rastro del paso de Dios, por el cual se ras- trea su grandeza, potencia y sabiduría y otras virtudes divinas. Y dice aue este paso fué con nresura, porque las criaturas son las obras menores de Dios, que las hizo como de paso; porque las mayores, en que más se mostró, y en que más él reparaba, eran las de la Encarnación del Verbo y misterios de la fe cris- tiana, en cuya comparación todas las demás eran hechas como de paso, con apresuramiento.

Y yéndolos mirando, Con sola su figura (3) Vestidos los dejó de hermosura.

4. Según dice San Pablo, el Hijo de Dios es resplandor de su gloria y figura de su sustancia (4). Es, pues, de saber, que 1 S modifica: "y esto todo haciéndolo con su sabiduría, por quien las crió."

2 B y Jaén: y de que pasó. G y Ej.: y dice paso.

3 Jaén tanto en este caso, como al principio del comento de esta canción: Con sólo su figura.

4 Heb.. I, 3.

CAKCION V 225 con sola esta figura de su Hijo miró Dios todas las cosas, que fué darles el ser natural, comunicándoles muchas gracias y do- nes naturales, haciéndolas acabadas y perfectas, según dice en el Génesis por estas palabras: Miró Dios todas las cosas que había hecho, y eran mucho buenas (1). El mirarlas mucho buenas era hacerlas mucho buenas en el Verbo su Hijo. Y no solamente les comunicó el ser y gracias naturales mirándolas, como habe- rnos dicho, mas también con sola esta figura de su Hijo las dejó vestidas de hermosura comunicándoles el ser sobrenatural; lo cual fué cuando se hizo hombre, ensalzándole en hermosura de Dios, y por consiguiente (2) a todas las criaturas en él, por haberse unido con la naturaleza de todas ellas en el hombre. Por lo cual dijo el mismo Hijo de Dios: Si ego exaltatus a térra /aero, otnnia traham ad me ipsunt (3). Esto es: Si yo fuere ensalzado de la tierra, levantaré a mi todas las cosas. Y así, en este levantamiento de la Encarnación de su Hijo y de la gloria de su resurrección según la carne, no solamente hermoseó (4) el Padre las criaturas en parte, mas podremos decir que del todo las dejó vestidas de hermosura y dig- nidad (5).

ANOTACION DE LA CANCION SIGUIENTE (6).

1. Pero demás de esto todo, hablando ahora según el sentido y afecto de la contemplación, es de saber que en la viva con- templación y conocimiento de las criaturas echa de ver el alma haber en ellas tanta abundancia de gracias y virtudes y hermo1- sura de que Dios las dotó, que le parece estar todas vestidas de admirable hermosura y virtud natural, sobrederivada (7) y 1 Gen.. I, 31. — Ej. y G: Vidit Deus cuneta etc. Y eran mucho buenas. El mi- rarlas...2 Bg.: Ensalzando la Humanidad de Cristo, y por consiguiente...3 Joan., XII, 32 — G copia sólo el texto latino. Ej., omitiendo el latín, traduce: "Si ensalzado fuere de la tierra, todas las cosas traeré a mí."

4 Bg.: renace.

5 Divinidad, traslada malamente el de Segovia.

6 A, B. Bg. y Bz. no copian este título.

7 G. Ej. y Sg.: sobrenatural. S: hermosura y virtud sobrenatural derivada y comunicada.

15 226 CANTICO ESPIRITUAL comunicada de aquella infinita hermosura sobrenatural de la fi- gura (1) de Dios, cuyo mirar viste de hermosura y alegría el mundo y a todos los cielos; así como también con abrir su mano, como dice David (2), llena todo animal de bendición. Y por tanto, llagada el alma en amor por este rastro que ha conocido de las criaturas de la hermosura de su Amado, con ansias de ver aquella invisible hermosura, que esta visible her- mosura causó, dice la siguiente canción (3): CANCION VI ¡Ay, quién podrá sanarme! Acaba de entregarte ya de vero (4), No quieras enviarme (5) De hoy más ya mensajero (6), Que no saben decirme lo que quiero.

DECLARACION 2. Como las criaturas dieron al alma señas de su Amado, mostrándole en sí rastro de su hermosura y excelencia, aumentó- sele el amor, y por consiguiente le creció el dolor de la ausen- cia, porque cuanto más el alma conoce a Dios, tanto más le crece él apetito y pena por verle; y como ve que no hay cosa que pueda curar su dolencia sino la presencia y vista de su Ama»- do, desconfiada de cualquier otro remedio, pídele en esta can- ción le entregue posesión (7) de su presencia, diciendo que no quiera de hoy más entretenerla con otras cualesquier noticias (8) 1 Bg.: hermosura. G, Ej. y Sg.: vista.

2 Ps. CXLIV, 16.

3 A: aquella insaciable hermosura, que esta visible hermosura causó...Av.: aquella invisible hermosura causó, pues dice la presente canción. G: aquella invisible hermosura que estotra visible causó. Ej.: de ver aquella invisible hermosura, dice asi. S: aquella hermosura, que es causa de estotra hermosura visible...i A: Acaba ya de entregarte de vero. B: acaba ya de entregarte ya de vero.

5 Sg.: No quieras más enviarme.

6 A: De hoy más mensajero.

8 Bg.: caricias.

CANCION VI 227 y comunicaciones suyas y rastros de su excelencia, porque éstas más le aumentan las ansias y el dolor, que satisfacen a su voluntad y deseo (1); la cual voluntad no se contenta y satis- face con menos que su vista y presencia (2); y por tanto que sea él servido de entregarse a ella ya de veras en acabado y perfecto amor, y así dice: ¡Ay, quién podrá sanarme!

3. Como si dijera: Entre todos los deleites del mundo (3) y contentamientos de los sentidos y gustos y suavidad del espíritu, cierto nada podrá sanarme, nada podrá satisfacerme Y pues así es, Acaba de entregarte ya de vero.

4. Donde es de notar, que cualquier alma que ama de veras no puede querer satisfacerse ni contentarse hasta poseer de veras a Dios. Porque todas las demás cosas no solamen- te no la satisfacen, mas antes, como habernos dicho, le hacen crecer el hambre y apetito de verle a él como es. Y así cada vista (4) que del Amado recibe de conocimiento, o sentimiento u otra cualquier comunicación (los cuales son como mensajeros que dan al alma recaudos de noticia de quien él es, aumeñtán*' dolé y despertándole (5) más el apetito (6), así como hacen las meajas (7) en grande hambre), haciéndosele pesado entrete- nerse con tan poco, dice: Acaba de entregarte ya de vero.

5. Porque todo lo que de Dios en esta vida se puede conocer, por mucho que sea, no es conocimiento de vero, por- que es conocimiento en parte y muy remoto; mas conocerle (^) 1 S modifica: "y el dolor de carecer de la presencia que satisface su voluntad y deseo."

2 A: con menos que de su vista...S: con menos que con su vista.

3 Ej.: del Amado.

4 Av., B, y Sg.: visita en vez de vtsta.

5 Bg.: aumentante y despiertánle. S: le aumentan y despiertan, b Ej. y G: apetito y ansia.

7 El Ms. de Avila dejó un espacio en blanco, donde debía venir esta palabra que tal vez no entendió el copista en el original de donde copiaba.

8 Jaén: conociéndole.

228 CANTICO ESPIRITUAL esencialmente es conocimiento de veras, el cual aquí pide el alma, no se contentando con esas otras comunicaciones, y por tanto dice luego: No quieras enviarme De hoy más ya mensajero (1).

6. Como si dijera: No quieras que de aquí adelante te conozca tan a la tasa por estos mensajeros de las noticias y sentimientos que se me dan de ti, tan remotos y ajenos de lo que de ti desea mi alma; porque los mensajeros a quien pena por la presencia, bien sabes tú, Esposo mío, que aumentan el dolor: lo uno, porque renuevan la llaga con la noticia que dan; lo otro, porque parecen dilaciones de la venida. Pues luego de hoy más no quieras enviarme estas noticias remotas, por- que si hasta aquí podía pasar con ellas, porque no te conocía ni amaba mucho, ya la grandeza del amor que tengo (2) no puede contentarse con estos recaudos; por tanto, acaba de en- tregarte. Como si más claro dijera: Esto, Señor mío Esposo, que andas dando de ti a mi alma por partes, acaba de darlo del todo; y esto que andas mostrando como por resquicios, aca- ba de mostrarlo a las claras (3); y esto que andas comuni- cando por medios, que es como comunicarte de burlas, acaba de hacerlo de veras, comunicándote por ti mismo, que parece a veces en tus visitas que vas a dar la joya de tu posesión, y cuando mi alma bien se cata, se halla sin ella, porque se la escondes, lo cual es como dar de burla. Entrégate, pues, ya de