20. Y luego se sigue: estuvo uno cuyo rostro no conocía, era imagen delante de mis ojos. Este que dice que estuvo, era Dios que se comunicaba en la manera dicha. Y dice que no conocía su rostro, para dar a entender que en la tal comuni- cación y visión, aunque es altísima, no se conoce ni ve el rostro y esencia de Dios. Pero dice que era imagen delante sus ojos; porque, como habernos dicho, aquella inteligencia de palabra escondida era altísima, como imagen y rastro (5) de Dios; mas no se entiende que es ver esencialmente a Dios.
1 A: y les hace temblar y temer la unión espiritual.
2 A: descansaron. Av.: descasaron.
3 X, 16.
4 S: los pelos.
5 Asi Jaén y Ej. Los demás: rostro.
CANCION XIV Y XV 279 21. Y luego concluye diciendo: y oí una voz de aire de- licado, en que se entiende el silbo de los aires amorosos que dice aquí el alma (1), que es su Amado. Y no se ha de entender que siempre acaecen (2) en estas visitas con estos temores y detrimentos naturales, que, como queda dicho, es a los que co* mienzan a entrar en estado de iluminación y perfección y en este género de comunicación, porque en otros antes acaecen con gran suavidad. Sigúese la declaración.
La noche sosegada.
La noche sosegada.
22.Este sueño espiritual que el alma tiene en el pecho de su Amado, posee y gusta todo el sosiego y descanso y quietud de la pacífica noche, y recibe juntamente en Dios una abisal y (3) oscura inteligencia divina, y por eso dice que su Amado es para ella la noche sosegada, En par de los levantes de la aurora.
23. Pero esta noche sosegada dice que no es de manera que sea como oscura noche, sino como la noche junto ya a los levantes de la mañana (4) id est, compaxeja con los levantes porque este sosiego y quietud (5) en Dios no le es al alma del todo oscuro, como oscura noche, sino sosiego y quietud en luz di- vina, en conocimiento de Dios nuevo, en que el espíritu está suavísimamente guieto, levantado a luz divina. Y llama bien propiamente aquí a esta luz divina levantes de la aurora, que quiere decir la mañana; porque así como los levantes de la mañana despiden la oscuridad de la noche y descubren la luz del día, así este espíritu sosegado y quieto en Dios es le- 1 A añade: en esta presente canción.
2 Sg.: acuden.
3 El copista de Av. no entendió esta palabra y dejó un espacio en blanco para ella.
4 A: mano (sic.)
5 Asi Jaén.— G y Ej.: "...a los levantes de la aurora de la mañana; porque pareja con los levantes este sosiego y quietud." Sg.: "los levantes de la aurora, que es la mañana: porque, id est, empareja con los levantes este sosiego y quietud en luz divi- na..." A. Av.. B, Bg., Bz. y S: "...de la mañana, porque este sosiego y quietud."
280 CANTICO ESPIRITUAL vantado de la tiniebla del conocimiento natural a la luz mar tutinal del conocimiento sobrenatural de Dios, no claro, sino, como dicho es, oscuro, como noche en par de los levantes de la aurora; porque así como la noche en par de los le- vantes, ni del todo es noche, ni del todo es día, sino como dicen, entre dos luces, así esta soledad y sosiego divino, ni con toda claridad es informado de la luz divina, ni deja de participar algo de ella.
24. En este sosiego se ve el entendimiento levantado con extraña novedad (1) sobre todo natural entender a la divina luz, bien así como el que después de un largo sueño abre los ojos a la luz que no esperaba. Este conocimiento entiendo quiso dar a entender David cuando dijo: Vigilavi, et jactas surtí sicut passer solitarius in tecto (2). Que quiere decir: Recordé y fui hecho semejante al pájaro solitario en el tejado. Como si dijera: abrí los ojos de mi entendimiento y halléme sobre todas las inteligencias naturales, solitario sin ellas en el tejado, que es sobre todas las cosas de abajo. Y dice aquí que fue hecho semejante al pájaro solitario, porque en esta manera de con- templación tiene el espíritu las propiedades de este pájaro, las cuales son cinco. La primera, que ordinariamente se pone en lo más alto, y así el espíritu en este paso se pone en altísima contemplación. La segunda, que siempre tiene vuelto el pico donde viene el aire, y así el espíritu vuelve aquí el pico de afecto hacia donde viene el espíritu de amor, que es Dios, La tercera es, que ordinariamente está solo y no consiente otra ave alguna junto a sí, sino que en posándose (3) alguna junto, luego se va; y así el espíritu en esta contemplación está en soledad de todas las cosas, desnudo (4) de todas ellas, ni consiente en sí otra cosa que soledad en Dios. La cuarta pro- piedad es, que canta muy suavemente, y lo mismo hace a Dios el espíritu a este tiempo; porque las alabanzas que hace a 1 A: novedad extraña.
2 Ps. CI. 8.
3 Sg.: llegándose junto a el. S: parándose. G y Ej.: llegándose alguna...4 S: de todas las cosas del mundo y huye de todas ellas.
CANCION XIV Y XV 281 Dios son de suavísimo amor, sabrosísimas para si y preciosí- simas para Dios. La quinta es, que no es de algún determi- nado color; y así el espíritu perfecto, que no sólo en este ex- ceso no tiene (1) algún color de afecto sensual y amor propio, mas ni aun particular consideración en lo superior ni inferior, ni podrá decir de ello modo ni manera, porque es abismo de noticia de Dios la que posee, según se ha dicho.
La música callada (2).
25. En aquel sosiego y silencio de la noche ya dicha, y en aquella noticia de la luz divina, echa de ver el alma una admirable conveniencia y disposición de la sabiduría de Dios en las diferencias de todas sus criaturas y obras; todas ellas y cada una de ellas dotadas con cierta respondencia a Dios (3), en que cada una en su manera dé su voz de lo que en ella es Dios; de suerte que le parece una armonía de música subidísima, que sobrepuja todos saraos y melodías del mundo. Y llama a esta música callada, porque, como habernos dicho, es inteligencia sosegada y quieta sin ruido de voces; y así se goza en ella la suavidad de la música y la quietud del silen- cio. Y así dice que su Amado es esta música callada, porque en él se conoce y gusta esta armonía de música espiritual; y no sólo eso, sino que también es La soledad sonora.
26. Lo cual es casi lo mismo que la música callada, por- que aunque aquella música es callada cuanto a los sentidos y potencias naturales, es soledad muy sonora para las potencias espirituales; porque estando ellas solas y vacías de todas las formas y aprensiones naturales, pueden recibir bien el soni- do (4) espiritual sonorísimamente en el espíritu, de la exce- 1 No sólo. Así leen Av., G, Ej., Sg. y S, y tal es el sentido que el Santo da a esta frase. Jaén traslada: que no sólo en este exceso tiene..., y así otros.
2 Ej., Sg. y G omiten el comentario de este verso.
3 Asi leen Av. y Bg.— jaén y B: y cada una de ellas de todas con cierta respon- dencia a Dios.
4 B, Bz., G y Ej.: sonido. A, Av., Jaén, Bg. y S: sentido. Sg.: spuntido.
282 CANTICO ESPIRITUAL leticia de Dios, en sí y en sus criaturas, según aquello que dijimos arriba haber visto San Juan en espíritu en el Apo- calipsi, conviene a saber: voz de muchos citaredos que cita- rizaban en sus cítaras; lo cual fué en espíritu y no de cítaras materiales, sino cierto conocimiento de las alabanzas de los bienaventurados que cada uno, en su manera de gloria, hace a Dios continuamente, lo cual es como música; porque así como cada uno posee diferentemente (1) sus dones, así cada uno canta su alabanza diferentemente y todos en una concordancia de amor, bien así como música.
27. A este mismo modo echa de ver el alma en aquella sabiduría sosegada en todas las criaturas, no sólo superiores, sino también inferiores, según lo que ellas tienen en sí cada una recibido de Dios, dar cada una su voz de testimonio de lo que es Dios, y ve que cada una (2) en su manera engrandece a Dios, teniendo en sí a Dios según su capacidad (3); y asi todas estas voces hacen una voz de música de grandeza de Dios y sabiduría y ciencia admirable. Y esto es lo que quiso decir el Espíritu Santo en el libro de la Sabiduría, cuando dijo: Spi- ritus Domini replevit orbem te r ra ruin. et lioc quod continet omnia, scientiam habet voris (4). Quiere decir: El Espíritu del Señor llenó la redondez de las tierras, y este mundo que contiene to- das las cosas que él hizo tiene ciencia de voz, que es la soledad sonora que decimos conocer el alma aquí, que es el testimonio que de Dios todas ellas dan en sí. Y por cuanto el alma recibe esta sonora música, no sin soledad y ajenación de todas las cosas exteriores, las llama la música callada y la soledad so- nora, la cual dice que es su Amado: Y más: La cena que recrea y enamora.
28. La cena a los amados (5) hace recreación, hartura 1 S: de diferente manera.
2 Ej.. G y Sg.: dar cada una su voz de lo que es Dios; y en testimonio de esto cada una...3 Ej.. G v Sg.. según su capacidad y virtud.
4 1. 7.
5 S: enamorados.
CANCION XIV Y XV 283 y amor. Porque estas tres cosas causa el Amado en el alma en esta suave comunicación, le llama ella aquí la cena que re- crea y enamora. Es de saber, que en la Escritura Divina este nombre cena se entiende por la visión divina; porque así co- mo la cena es remate del trabajo del día y principio del descanso de la noche, así esta noticia que habernos dicho sosegada le hace sentir al alma cierto fin de males y posesión (1) de bienes, en que se enamora de Dios más de lo que de antes es»- taba; y por eso le es El a ella la cena que recrea en serle fin de los males; y la enamora en serle a elle posesión (2) de todos los bienes.
29. Pero para que se entienda mejor cómo sea esta cena para el alma, la cual cena, como habernos dicho, es su Ama- do, conviene aquí notar lo que el mismo Amado Esposo dice en el Apocalipsi, es a saber: Yo estoy a la puerta, y llamo, si alguno me abriere, entraré y cenaré con ó], y él conmigo (3). En lo cual da a entender que él trae la cena consigo, la cuaf no es otra cosa sino su mismo sabor y deleites de que él mismo goza; los cuales, uniéndose él con el alma, se los co- munica y goza ella también, que eso quiere decir yo cenaré con él, y él conmigo. Y así, en estas palabras se da a entender el efecto de la divina unión del alma con Dios, en la cual los mismos bienes propios de Dios se hacen comunes también al alma Esposa, comunicándoselos él, como habernos dicho, gracio- sa y largamente. Y así él mismo es para ella la cena que recrea y enamora; porque en serle largo la recrea, y en serle gracio- so la enamora.
30. Antes que entremos en la declaración de las demás canciones, conviene aquí advertir que no porque habernos dicho que en aqueste estado de desposorio, aunque habernos dicho que el alma goza de toda tranquilidad y que se le comunica todo lo demás que se puede en esta vida, entiéndese que la 1 Sg.: posición.
1 Sg.: posición.
2 S: Principio de posesión.
3 III, 20. — Sg. salta de esta palabra a la igual que viene cinco lineas más abajo.
284 CANTICO ESPIRITUAL tranquilidad sólo es según la parte superior (1); porque la par- te sensitiva, hasta el estado del matrimonio espiritual, nunca acaba de perder sus resabios, ni sujetar del todo sus fuerzas, como después se dirá; y que lo que se le comunica es lo mas que se puede en razón de desposorio, porque en el matrimonio espiritual hay grandes ventajas, porque en el desposorio aunque en las visitas goza de tanto bien el alma Esposa como se ha dicho, todavía padece ausencias y perturbaciones y molestias de parte de la porción inferior, y del demonio, todo lo cual cesa (2) en el estado del matrimonio.
ANOTACION DE LA CANCION SIGUIENTE 1. Pues como la Esposa tiene ya las virtudes puestas en el alma en el punto de su perfección, en que está gozando de ordinaria paz en las visitas que el Amado le hace, algunas veces goza subidísimamente la suavidad y fragancia de ellas por el toque que el Amado hace en ellas, bien así como se gusta la suavidad y hermosura de las azucenas y flores cuando están abiertas y las tratan; porque en muchas de es- tas visitas ve el alma en su espíritu todas las virtudes suyas (5), obrando el en ella esta luz; y ella entonces con admirable deleite y sabor de amor las junta todas y las ofrece al Amado como una pina de hermosas flores, y recibiéndolas el Amado entonces (porque de veras las recibe), recibe en ello gran servicio (4). Todo lo cual pasa dentro del alma, en que siente ella estar el Amado como en su propio lecho, porque el alma se ofrece juntamente con las virtudes, que es el mayor servicio (o) que ella le puede hacer y así uno de los ma- yores deleites que en el trato interior con Dios ella suele recibir es en esia manera ae aon que hace al Amado.
1 S. a quien sigue la edición Toledo, lee: "...comunicar en esta vida, se ha de entender que es en toda ella, sino que esta tranquilidad es según la parte supe- rior..."
2 A: usa por cesa.
3 S añade aquí: que Dios le ha dado, i Sg.. perjuicio.
5 Sg.: perjuicio, como arriba.
CANCION XIV Y XV 285 2. Y conociendo el demonio esta prosperidad del alma (el cual por su gran malicia todo el bien que en ella ve, envidia), a este tiempo usa de toda su habilidad y ejercita todas sus artes para poder turbar en el alma siquiera una mínima par- te de este bien; porque más precia él impedir a esta alma un quilate de esta su riqueza y glorioso deleite, que hacer caer a otras muchas en otros muchos y muy graves pecados, porque las otras tienen poco o nada que perder, y esta mucho, porque tiene mu- cho ganado y muy precioso; así como perder un poco de oro muy primo es más que perder mucho de otros bajos metales. Aprovéchase aquí el demonio de los apetitos sensitivos, aunque con éstos en este estado las más veces puede muy poco, o nada, por estar ya ellos amortiguados, y de que con esto no puede, representa a la imaginación muchas variedades (1). Y a las veces levanta en la parte sensitiva muchos movimientos, como después se dirá, y otras molestias que causa así espirituales como sensitivas, de las cuales no es en mano del alma poderse librar hasta que el Señor envía su ángel (como se dice en el Salmo), en derredor de los que le temen, y los libra (2), y hace paz y tranquilidad, así en la parte sensitiva, como en la espiritual del alma. La cual, para denotar todo esto y pedir este favor, recelosa de la experiencia que tiene de las astucias que usa el demonio para hacerle el dicho daño en este tiempo, ha- blando con los ángeles, cuyo oficio es favorecer a este tiem- do (3) ahuyentando los demonios, dice la siguiente canción: CANCION XVI Cazadnos las raposas, Que está ya florecida (4) nuestra viña, En tanto que de rosas 1 Bg.: vanidades.
2 XXXIII, 8.
3 G, Ej. y Sg.: favorecer en esta necesidad. B y Bg.: favorecer en estas oca- siones.
A B, Bg., G y Ej.: florida. Sg.: Porque está ya florida...286 CANTICO ESPIRITUAL Hacemos una pina, Y no parezca nadie en la montiña.
DECLARACION 3. Deseando, pues, el alma que no le impidan la conti- nuación de este deleite interior de amor, que es la flor de la vina de su alma, ni los envidiosos y maliciosos demonios, ni los furiosos apetitos de la sensualidad, ni las varias idas y venidas de imaginaciones (1) ni otras cualesquier noticias y presencias de cosas, invoca a los ángeles diciendo: que cac^n todas estas cosas (2) y las impidan, de manera que no impi- dan el ejercicio de amor interior, en cuyo deleite y sabor se están comunicando y gozando las virtudes y gracias entre el alma y el Hijo de Dios. Y así dice: Cazadnos las raposas, Que está ya florecida nuestra viña (5).
4. La viña que aquí dice es el plantel que está en esta santa alma de todas las virtudes, las cuales le dan a ella vino de dulce sabor. Esta viña del alma es tan florida, cuando se- gún la voluntad está unida con el Esposo, y en el mismo Esposo e^tá deleitándose, según todas estas virtudes juntas; y algunas veces, como habernos dicho, suelen acudir a la memoria y fan- tasía muchas y varias (4) formas de imaginaciones, y en la parte sensitiva se levantan muchos y varios (5) movimientos y apetitos. Los cuales, por ser de tantas maneras y tan va- rios, cuando David estaba bebiendo este sabroso vino del espí- ritu con grande sed en Dios, sintiendo el impedimento y mo- lestia que le hacían, dijo: flíli alma tuvo sed en ti; cuan de mu- chas maneras se ha mi carne (6) a ti (7).
1 S: de la imaginación.
2 E|., Sg. y G: todas estas raposas.
3 Sg., como a! principio de la canción- Porque esta ya florida...Ej. y Bg: Que está ya (ionda...*< G. Ej. y Sg.: y muy varias.
5 G. Ej. y Sg.: y muy varios.
6 Av.: desea mi carne.
7 Ps LXH. 2.— G y Ej. traen esta autoridad en castellano y latín.
CANCION XVI 287 5. Llama el alma a toda esta armonía de apetitos y mo- vimientos sensitivos raposas, por la gran propiedad que tie- nen a este tiempo con ellas. Porque así como las raposas se hacen dormidas para hacer presa cuando salen a caza (1), así to- dos estos apetitos y fuerzas sensitivas estaban sosegadas y dormi- das, hasta que en el alma se levantan y se abren y salen a ejer- cicio estas flores de las virtudes; y entonces también parece que despiertan y se levantan en la sensualidad sus flores de apetitos y fuerzas sensuales a querer ellas contradecir al espíritu y reinar. Hasta esto llega la codicia, que dice San Pablo (2), que tiene la carne contra el espíritu; que por ser su inclinación grande a lo sensitivo, gustando el espíritu, se desabre (o) y disgusta toda carne; y en esto dan estos apetitos gran mo- lestia al dulce espíritu, por lo cual dice: Cazadnos las raposas.
6. Pero los maliciosos demonios de su parte hacen aquí molestia al alma de dos maneras. Porque ellos incitan y levan- tan estos apetitos con vehemencia (4), y con ellos y otras imagi- naciones etc., hacen guerra a este reino pacífico y florido del alma. Y lo segundo, y que peor es, que cuando de esta manera no pueden, embisten en ella con tormentos y ruidos corporales para hacerla divertir. Y lo que es más malo (5), que la com- baten con temores y horrores espirituales, a veces de terri- ble tormento; lo cual a este tiempo si se les da licencia, pueden ellos muy bien hacer; porque como el alma se pone en muy desnudo espíritu para este ejercicio espiritual, puede con facilidad él hacerse presente a ella, pues también é.l es espíritu. Otras veces la hace otros embestimientos de horrores antes que comience ella a gustar estas dulces flores, al tiem- po que Dios la comienza algo a sacar de la casa de sus sen- tidos para que entre en el dicho ejercicio interior al huerto del Esposo; porque sabe que si una vez se entra en aquel re- 1 S: cuando sale la caza.
2 Ad Gal., V, 17.
3 S: se desaborea.
A G, Ej., Sg. y A; gran vehemencia.
5 Av.: y lo que peor es.
288 CANTICO ESPIRITUAL cogimiento, está tan amparada, que por más que haga no pue- de hacerle daño. Y muchas veces, cuando aquí el demonio sale a tomarle el paso, suele el alma con gran presteza recogerse en el fondo (i) escondrijo de su interior, donde halla gran deleite y amparo, y entonces padece aquellos terrores (2) tan por de fuera, y tan a lo lejos, que no sólo no le hacen temor, mas le causan alegría y gozo.
7. De estos terrores hizo la Esposa mención en los Can- tares diciendo: Mi alma me conturbó por causa de los ca- rros de Aminadab (5). Entendiendo allí por Aminadab al de- monio; llamando carros a sus embestimientos y acometimien- tos, por la grande vehemencia y tropel y ruido que con ellos trae. Después dice aquí el alma (4): Cazadnos las raposas, ¡o cual también la Esposa en los Cantares, al mismo propó- sito, pidió diciendo: Cazadnos las raposas pequeñas que 'desme- nuzan las viñas, porque nuestra viña ha florecido (5). Y no dice cazadme; sino cazadnos (6), porque habla de sí y del Amado, porque están en uno y gozando la flor de la viña. La causa porque aquí dice que la viña está con flor, y no dice con fruto, es por- que las viriudes en esta vida, aunque se gozan en el alma con tanta perfección como ésta de que hablamos, es como gozarle en flor; porque sólo en la otra se gozarán como en fruto. Y dice luego: En tanto que de rosas Hacemos una piña.
8. Porque a esta sazón que el alma está gozando la flor de esta viña y deleitándose en el pecho de su amado, acaece así que las virtudes del alma se ponen todas en pronto y claro (7), 2 Ej., G y Sg.: tormentos.
3 VI. 11.
•i S: Y lo mismo que aquí, dice el alma.
5 II. 15.-Sg.: fallecido.
6 G y Ej. leen: Y no dice cazadme. sino en el plural, porque..
7 A: se ponen en proprio y claro.
CANCION XVI 289 como habernos dicho, y en su punto, mostrándose al alma y dán- dole de sí gran suavidad y deleite; las cuales siente el alma estar en sí misma y en Dios, de manera que le parecen ser una viña muy florida y agradable de ella y de él, en que ambos se apacientan y deleitan, y entonces el alma junta todas estas virtudes haciendo actos muy sabrosos de amor en cada una de ellas y en todas juntas, y así juntas las ofrece ella al Amado con gran ternura de amor y suavidad; a lo cual le ayuda el mismo Amado, porque sin su favor y ayuda no podría ella hacer esta junta y ofrenda de virtudes a su Amado, que por eso dice: Hacemos una piña, es a saber: el Amado y yo.
8. Y llama piña a esta junta de virtudes, porque así como la pina es una pieza fuerte y en sí contiene muchas piezas fuertes y fuertemente abrazadas (1), que son los pi- ñones; así esta piña de virtudes que hace el alma para su Amado es una sola pieza de perfección del alma, la cual fuerte y ordenadamente (2) abraza y contiene en sí muchas perfeccio- nes y virtudes fuertes y dones muy ricos; porque todas las perfecciones y virtudes se ordenan (3) y contienen en una só- lida perfección del alma; la cual, en tanto que está haciéndose por el ejercicio de las virtudes, y ya hecha, se está ofreciendo de parte del alma al Amado (4) en el espíritu de amor que vamos diciendo; conviene, pues, que se cacen las dichas raposas porque no impidan la tal comunicación interior de los dos. Y no sólo pide esto solo la Esposa en esta canción para poder hacer bien la piña, mas también quiere (5) lo que se sigue en el verso si- guiente, es a saber: Y no parezca nadie en la montiña (6).
1 S lee: muchas piezas fuertes y en sí abrazadas fuertemente.
3 Av. abrevia: "en si muchas perfecciones y virtudes se ordenan", saltando de esta palabra a otra igual.
4 jaén lee equivocadamente: de parre del Amado al Amado.
5 Av.: quiere hacer.
t> Av. y Bz.: campiña.
19 290 CANTICO ESPIRITUAL 9. Porque para este divino ejercicio interior es también necesaria soledad y ajenación de todas las cosas que se po- drían ofrecer al alma, ahora de parte de la porción (1) inferior, que es la sensitiva *del hombre, ahora de parte de la porción superior, que es la racional; las cuales dos porciones son en que se encierra toda la armonía de las potencias y sentidos del hombre, a la cual armonía llama aquí montiña; porque morando en ella y situándose en ella todas las noticias y ape- titos de la naturaleza, como la caza en el monte, en ella suelie el demonio hacer caza y presa en esos apetitos y noticias para mal del alma. Dice que en esta montiña no parezca nadie, es a saber, representación y figura de cualquier objeto pertenecien- te (2) a cualquiera de estas potencias o sentidos que habernos dicho, no parezca delante el alma y el Esposo. Y así es como si dijera: en todas las potencias espirituales del alma, como son memoria, entendimiento y voluntad, no haya noticias ni afec- tos particulares, ni otras cualesquier advertencias; y en todos los sentidos y potencias corporales, así interiores como exterio- res, que son imaginativa, fantasía, etc., ver, oir, etc., no haya otras digresiones y formas (3), e imágenes y figuras, ni representaciones de objetos al alma, ni otras operaciones natu- rales.
10. Esto dice aquí el alma, por cuanto para gozar per- fectamente de esta comunicación con Dios, conviene que todos los sentidos y potencias, así interiores como exteriores, estén desocupados, vacíos y ociosos de sus propias operaciones y ob- jetos; porque en tal caso cuanto ellos de suyo más se ponen en ejercicio, tanto más estorban; porque llegando el alma a alguna manera de unión interior de amor, ya no obran en esto las potencias espirituales, y menos las corporales, por cuanto está ya hecha y obrada la obra de unión de amor, actuada el alma en amor, y así acabaron de obrar las potencias, porque 1 Av. salta de esta palabra a la igual de la línea siguiente.
2 Ej. y Sg.: pertinente. G: impertinente.
3 A, B y Bg. cambian: "y potencias corporales, como son imaginación, fantasía, etc.; ver y oir, asi interiores como exteriores, no haya otras digresiones y formas."
CANCION XVI 291 llegando al término, cesan todas las operaciones de los me- dios. Y así lo que el alma hace entonces, es asistencia de amor en Dios, lo cual es amar en continuación de amor unitivo. No parezca, pues, nadie en la montiña; sola la voluntad parezca, asistiendo al Amado (1) en entrega de sí y de todas las virtu- des en la manera que está dicho.
ANOTACION PARA LA CANCION SIGUIENTE 1. Para más noticia de la canción que se sigue, conviene aquí advertir que las ausencias que padece el alma de su Amav- do en este estado de desposorio espiritual son muy aflictivas (2), y algunas son de manera que no hay pena que se le compare. La causa de esto es que, como el amor que tiene a Dios en este estado es grande y fuerte, atorméntale grande y fuertemente en la ausencia. Y añádese a esta pena la molestia (3) que a este tiempo recibe en cualquiera manera de trato o comunicación de las criaturas, que es muy grande. Porque como ella está con aquella gran fuerza de deseo abisal por la unión con Dios, cualquiera entretenimiento le es gravísimo y molesto; bien así como a la piedra, cuando con grande ímpetu y velocidad va llegando hacia su centro, cualquiera cosa en que topase y la entretuviese en aquel vacío le sería muy violenta (4). Y como está ya el alma saboreada con estas dulces visitas, sonle más deseables sobre el oro y toda hermosura (5). Y por eso, te- miendo el alma mucho carecer aun por un momento de tan preciosa presencia, hablando con la sequedad y con el espíritu de su Esposo, dice esta canción (6).
CANCION XVII Detente, cierzo muerto; Ven, Austro, que recuerdas los amores, 1 G y Ej.: parezca en asistencia del Amado.
2 Bg., B, Ej. y Sg.: afectivas.
3 Bg.: ausencia.
i Bg. y B: muy molesto.
5 A: y todas las demás hermosuras amable...6 S: dice las palabras de la canción siguiente.
292 CANTICO ESPIRITUAL Aspira por mi huerto, V corran sus olores, Y pacerá (1) el Amado entre las flores.
DECLARACION 2. Demás de lo dicho en la canción pasada, la sequedad de espíritu es también causa de impedir al alma el jugo de suavidad interior de que arriba ha hablado (2), y temiendo ella esto, hace dos cosas en esta canción. La primera, impedir la sequedad, cerrándole la puerta por medio de la continua ora- ción y devoción. La segunda cosa que hace, es invocar el Es- píritu Santo, que es el que ha de ahuyentar esta sequedad del alma y el que sustenta en ella y aumenta el amor del Es- poso, y también ponga al alma en ejercicio interior de las vir- tudes, todo a fin de que el Hijo de Dios, su Esposo, se goce y deleite más en ella, porque toda su pretensión (3) es dar contento al Amado.
Detente, Cierzo muerto.