3. El cierzo es un viento muy frío (4) que seca y mar- chita las flores y plantas, y a lo menos las hace encoger y cerrar (5) cuando en ellas hiere. Y porque la sequedad espiri- tual y la ausencia afectiva del Amado hacen este mismo efecto en el alma que la tiene, apagándole (6) el jugo y sabor y fra- gancia que gustaba de las virtudes, la llama cierzo muerto; porque todas las virtudes y ejercicio afectivo que tenía el alma, tiene amortiguado, y por eso dice aquí el alma: Detente, cier- zo muerto. El cual dicho del alma se ha de entender que es hecho y obra de oración, de ejercicios espirituales (7), para que se detenga la sequedad. Pero porque en este estado las cosas que Dios comunica al alma son tan interiores que con ningún 1 A: Y parecerá.
2 S: ha tratado.
3 Sg.: perfección.
A A: es un viento seco y frío.- 5 Bg.: secar. Todos los demás dicen cerrar.
6 S: agotándole. Sg.: y pagándola el fuego.
7 S: hecho y obrado de ejercicios espirituales.
CANCION XVII 293 ejercicio de sus potencias de suyo puede el alma ponerlas en ejercicio y gustarlas, si el espíritu del Esposo no hace en ella esta moción de amor, le invoca ella luego, diciendo: Ven, Austro, que recuerdas los amores.
4. El austro es otro viento, que vulgarmente se llama ábrego; este aire apacible causa lluvias y hace germinar las yerbas y plantas, y abrir las flores y derramar su olor; tie- ne los efectos contrarios a cierzo (1). Y así por este aire en- tiende el alma al Espíritu Santo, el cual dice que recuerda los amores; porque cuando este divino aire embiste en el al- ma, de tal manera la inflama toda y la regala y aviva y re- cuerda la voluntad y levanta (2) los apetitos, que antes es- taban caídos y dormidos al amor de Dios, que se puede bien decir que recuerda los amores de él y de ella; y lo que pide al Espíritu Santo (3), es lo que dice en el verso siguiente: Aspira por mi huerto.
5. El cual huerto es la misma alma, porque así como arriba ha llamado a la misma alma viña florecida, porque la flor de las virtudes que hay en ella le dan vino de dulce sabor, así aquí la llama también huerto, porque (4) en ella es- tán plantadas y nacen y crecen las flores de perfecciones y vir- tudes que habernos dicho. Y es aquí de notar, que no dice la Esposa aspira en mi huerto, sino aspira por mi huerto; porque es grande la diferencia que hay entre aspirar Dios en el alma y aspirar por el alma (5); porque aspirar en el alma es in- fundir en ella gracia, dones y virtudes; y aspirar por el alma es hacer Dios toque y moción en las virtudes y perfecciones que ya le son dadas, renovándolas y moviéndolas de suerte que den de sí admirable fragancia y suavidad al alma; bien 1 S modifica: "y derramar su olor, y en efecto, tiene este aire los efectos contra- rios del cierzo."
2 Sg.: y recuerda.
3 Ej. y G: al Esposo en vez de al Espíritu Santo.
4 De esta palabra pasa A a ia frase porque es grande...5 S: aspirar Dios en el alma o por el alma. Ej. y Sg.: aspirar Dios por el alma.
294 CANTICO ESPIRITUAL así como cuando menean las especias aromáticas, que al tiempo que se hace aquella moción, derraman la abundancia de su olor, el cual antes ni era tal ni se sentía en tanto grado; porque las virtudes que el alma tiene en sí adquiridas o infusas, no siempre las está sintiendo y gozando actualmente, porque como después diremos, en esta vida están en el alma como flores en cogollo cerradas (1), o como especies aromáticas cubier- tas, cuyo olor no se siente hasta ser abiertas y movidas, como habernos dicho (2).
6. Pero algunas veces hace Dios tales mercedes al alma Esposa, que aspirando con su espíritu divino por este florido huerto de ella, abre todos estos cogollos de virtudes y descubre estas especias aromáticas de dones y perfecciones y riquezas del alma, y manifestando el tesoro y caudal interior, descubre toda la hermosura de ella. Y entonces es cosa admirable de ver y suave de sentir la riqueza que se descubre al alma de sus dones y la hermosura de estas flores de virtudes, ya todas abiertas en el alma; y la suavidad de olor que cada una de sí le da según su propiedad es inestimable. Y esto llama aquí correr los olores del huerto, cuando en el verso siguiente dice: Y corran sus olores.
7. Los cuales son en tanta abundancia algunas veces, que al alma le parece estar vestida de deleites y bañada en gloria inestimable; tanto, que no sólo ella lo siente de dentro, pero aun suélele redundar tanto de fuera, que lo conocen (3) los que saben advertir, y les parece estar la tal alma como un deleitoso jardín lleno de deleites y riquezas de Dios. Y no sólo cuando estas flores están abiertas se echa de ver esto en estas santas almas, pero ordinariamente traen en sí un no sé qué de grandeza y dignidad que causa detenimiento y respeto a los demás, por el efecto sobrenatural que se difunde en el l 2 3 S: cogollo o en capullo cerradas.
Ej. y G suprimen todo el párrafo que sigue.
Ej., G y Sg.: que lo sienten y conocen.
CANCION XVII 295 sujeto de la próxima y familiar comunicación con Dios, cual se escribe en el Exodo de Moisés (1), que no podían mirar en su rostro por la honra y gloria que le quedaba por ha- ber (2) tratado cara a cara con Dios.
8. En este aspirar el Espíritu Santo por el alma, que es visitación suya, en amor a ella (3) se comunica en alta ma* ñera el Esposo Hijo de Dios; que por eso envía su espíritu primero como a los Apóstoles, que es su aposentador, para que fe prepare fa posada del alma Esposa, levantándola en de- leite, poniéndole el huerto a gesto (4), abriendo sus flores, des- cubriendo sus dones, arreándola de la tapicería de sus gra- cias (5) y riquezas. Y así con grande deseo desea el alma Esposa todo esto, es a saber: que se vaya el cierzo, que ven- ga el austro, que aspire por el huerto, porque en esto (6) gana el alma muchas cosas juntas; porque gana el gozar las virtudes puestas en el punto de sabroso ejercicio, como habe- rnos dicho; gana el gozar al Amado en ellas, pues mediante ellas, como acabamos de decir, se comunica en ella con más estrecho amor y haciéndole más particular merced que antes; y gana que el Amado mucho más se deleita en ella por este ejercicio actual de virtudes, que es de lo que ella más gusta, es a saber, que guste su Amado; y gana también la continuación y duración de tal sabor y suavidad de virtudes, la cual dura en el alma todo el tiempo que el Esposo asiste en ella en tal manera, estándole dando la Esposa suavidad en sus virtudes, según en los Cánticos ella lo dice en esta manera: En tanto que estaba el Rey en su reclinatorio, es a saber, en el alma, mi arbolico florido y oloroso dió olor de suavidad (7). En- tendiendo aquí (8) por este arbolico oloroso la misma alma, 1 XXXIV, 30.
2 Así Jaén. Los demás Mss. leen: que quedaba en su persona por haber.
3 S: enamorado de ella.
4 Sg.: poniéndola el gesto a gesto.
5 Ej. y Sg.: de sus tapicerías y gracias. G: aderezándola de sus tapicerías y gracias.
6 Asi los Mss., salvo Jaén, que lee: porque entonces.
7 [, 11.
8 S: Dando aquí a entender.
296 CANTICO ESPIRITUAL que de flores de virtudes que en sí tiene, da olor de suavidad al Amado que en ella mora en esta manera de unión.
9. Por tanto, mucho es de desear este divino aire del Espíritu Santo, y que pida cada alma aspire por su huerto para que corran divinos olores de Dios. Que por ser esto tan necesario y de tanta gloria y bien para el alma, la Esposa lo deseó y pidió por los mismos términos que aquí en los Can- tares diciendo: Levántate de aquí, cierzo, y ven, ábrego, y aspira por mi huerto, y correrán sus olores y preciosas especias (1).
Y esto todo lo desea el alma, no por el deleite y gloria que de ello se le sigue, sino por lo que en esto sabe que se deleita su Esposo y porque esto es disposición (2) y prenuncio para que el Hijo de Dios venga a deleitarse en ella, que por eso dice luego: Y pacerá el Amado entre las flores.
10. Significa el alma este deleite que el Hijo de Dios tiene en ella en esta sazón, por nombre de pasto, que muy más al propio lo da a entender, por ser el pasto o comida (3) cosa que no sólo da gusto, pero aún sustenta; y así el Hijo de Dios se deleita en el alma en estos deleites de ella, y se sustenta en ella, esto es, persevera en ella, como en lugar donde grandemente se deleita, porque el lugar se deleita de veras en él. Y eso entiendo que es lo que él mismo quiso decir por la boca de Salomón en los Proverbios, diciendo: Mis delei- tes son con los hijos de los hombres (4); es a saber, cuando sus deleites son estar conmigo, que soy el Hijo de Dios (5).
Y conviene aqui notar que no dice el alma aquí, que pacerá el Amado las flores, sino entre las flores; porque como quiera que la comunicación suya, es a saber, del Esposo, sea en la misma alma mediante el arreo ya dicho de las virtudes, sigúese IV. 16.
S: y porque es todo disposición. Bg.; el pasto acomodado. VIII. 31.
Av. suprime: que soy el Hijo de Dios.
1 2 3 4 5 CANCION XVII 297 que lo que pace es la misma alma transformándola en sí, es- tando ya ella guisada, salada y sazonada con las dichas flores de virtudes y dones y perfecciones, que son la salsa con que y entre que la pace; las cuales por medio del aposentador ya dicho, están dando al Hijo de Dios sabor y suavidad en el alma, para que por este medio se apaciente más en el amor de ella; porque ésta es la condición del Esposo (1), unirse con el alma entre la fragancia de estas flores. La cual condición nota muy bien (2) la Esposa en los Cantares, como quien tan bien la sabe, por estas palabras diciendo: Mi Amado descendió a su huerto, a la erica (3) y aire de las especias odoríferas, para apacentarse en los huertos y coger lirios. Y otra vez dice: Yo para mi Amado, y mi Amado para mí, que se apacienta entre los lirios (4); es a saber, que se apacienta y deleita en mi alma, que es el huerto suyo, entre los lirios de mis virtudes y perfecciones y gracias.
ANOTACION PARA LA CANCION SIGUIENTE 1. En este estado, pues, de desposorio espiritual, como el alma echa de ver sus excelencias y grandes riquezas, y que no las posee y goza como querría a causa de la morada que hace en carne, muchas veces padece mucho, mayormente cuando más se le aviva la noticia (5) de esto; porque echa de ver que ella está en el cuerpo como un gran señor en la cárcel;, sujeto a mil miserias y que le tienen (6) confiscados sus reinos, e impedido todo su señorío y riquezas, y no se le da de su hacienda sino muy por tasa la comida, en lo cual lo que podrá sentir, cada uno lo echará bien de ver, mayormente aún los domésticos de su casa no le estando bien sujetos (7), 1 S: porque éste es el amor del Esposo.
2 S: nota bien.
4 VI, 2.—G, Ej. y Sg.: "entre las flores, es a saber, en mi alma, y se deleita en ella, que es el huerto..."
5 B y Bg.: se le acaba la noticia.
6 S omite: y que le tienen.
7 Ej., G y Sg. modifican: "por tasa la comida, lo cual cada uno podrá juzgar lo que sentirá este gran señor que habernos dicho, mayormente cuando los domésti- cos de su casa aún no estando bien sujetos."
298 CANTICO ESPIRITUAL sino que a cada ocasión sus siervos y esclavos sin algún res- peto se enderezan contra él, hasta querer cogerle el bocado del plato (1). Pues que cuando Dios (2) hace merced al al- ma de darle a gustar algún bocado de los bienes y riquezas que le tiene aparejadas, luego se levanta en la parte sensi- tiva un mal siervo de apetito, ahora un esclavo de desordena- do movimiento, ahora otras rebeliones (3) de esta parte inferior a impedirle este bien.
2. En lo cual se siente el alma estar como en tierra de enemigos y tiranizada entre extraños y como muerta entre los muertos, sintiendo bien lo que da a entender el profeta Ba- ruch cuando encarece esta miseria en la cautividad de Jacob, di- ciendo: ¿Quién es Israel (4), para que esté en la tierra de los enemigos? Envejecístete en la tierra ajena, contaminástete con los muertos, y estimáronte con los que descienden al infier- no (o). Y Jeremías, sintiendo este mísero trato (6) que el alma padece de parte del cautiverio del cuerpo, hablando con Israel según el sentido espiritual, dice: ¿Por ventura Israel es siervo o esclavo, porque así esté preso? Sobre él rugieron los leo- nes, etc. (7). Entendiendo aquí por los leones los apetitos y rebeliones que decimos de este tirano rey de la sensualidad. De lo cual para mostrar el alma la molestia que recibe y el deseo que tiene de que este reino de la sensualidad con todos sus ejércitos (8) y molestias se acabe ya o se le sujete del todo, levantando los ojos al Esposo, como quien lo ha de hacer todo, hablando contra los dichos movimientos y rebeliones, di- ce esta canción.
1 Av.: el bocado de la boca.
2 S añade: Asi. pues, se lia el alma en el cuerpo cuando Dios.
4 S modifica: ¿Qué es la causa, oh Israel...5 III. 10.
7 n, i4.
8 Sg. y Bz.: ejercicios.
CANCION XVIII 299 CANCION XVIII Oh, ninfas de Judea, En tanto que en las flores y rosales El ámbar perfumea, Mora en los arrabales, Y no queráis tocar nuestros umbrales.
DECLARACION 3. En esta canción la Esposa es la que habla, la cual viéndose puesta según la porción superior espiritual en tan ricos y aventajados dones y deleites de parte de su Amado, deseando conservarse en su seguridad y continua posesión de ellos, en la cual el Esposo la ha puesto en las dos canciones precedentes, viendo que de parte de la porción inferior, que es la sensualidad, se le podría impedir, y que de hecho impide y perturba tanto bien, pide a las operaciones y movimientos de esta porción inferior que se sosieguen en las potencias y sen- tidos de ella y no pasen los límites de su región, la sen4- sual (1), a molestar e inquietar la porción superior y espiri- ritual del alma, porque no la impida aun por algún mínimo mo- vimiento el bien y suavidad de que goza; porque los movi- mientos de la parte sensitiva y sus potencias, si obran cuando el espíritu goza, tanto más le molestan e inquietan cuanto ellos tienen de más obra y viveza. Dice, pues, así: Oh, ninfas de Judea.
4. Judea llama a la parte inferior del alma, que es la sensitiva. Y llámala Judea, porque es flaca y carnal y de su- yo ciega, como lo es la gente judaica. Y llama ninfas a todas las imaginaciones, fantasías y movimientos y aficiones de esta porción inferior. A todas éstas llama ninfas, porque asi como las ninfas con su afición y gracia (2) atraen para sí a los aman- 1 Así Jaén, Sg. y S.~ Av. y Bz. los límites de su región sensual.— A, B y Bg.: sensualidad. — G: los límites de su religión, la sensualidad.
2 Asi leen G, Ej., Sg. y S.— Jaén A. Av., Bz., B y Bg. leen: A todas éstas llama ninfas, que con su afición y gracia...300 CANTICO ESPIRITUAL tes, así estas operaciones y movimientos de la sensualidad sa- brosa y porfiadamente procuran atraer a si la voluntad de la parte racional, para sacarla de lo interior a que quiera lo exterior que ellas quieren y apetecen, moviendo también al en- tendimiento y atrayéndole a que se case y junte con ellas en su bajo modo de sentido, procurando conformar y aunar (1) la parte racional con la sensual. Vosotras, pues, dice, oh sen- suales operaciones y movimientos: En tanto que en las flores y rosales.
o. Las flores, como habernos dicho, son las virtudes del alma; los rosales son las potencias de la misma alma, memo- ria (2), entendimiento y voluntad, las cuales llevan en sí y crían flores de conceptos divinos, y actos de amor (3), y las dichas virtudes. En tanto, pues, que en estas virtudes y po- tencias de mi alma, etc., El ámbar perfumea.
6. Por el ámbar entiende aquí el divino espíritu del Es- poso que mora en el alma; y perfumear este divino ámbar en las flores y rosales, es derramarse y comunicarse suavísi- mamente en las potencias y virtudes del alma, dando en ellas al alma perfume de divina suavidad (4). En tanto, pues, que este divino espíritu está dando suavidad espiritual a mi alma.
Morá en los arrabales.
7. En los arrabales de Judea, que decimos ser la porción interior o sensitiva del alma; y los arrabales de ella son los sentidos sensitivos interiores, como son la memoria (5), fan- tasía e imaginativa, en los cuales se colocan y recogen las for- mas e imágenes y fantasmas de los objetos, por medio de las cuales la sensualidad mueve sus apetitos y codicias. Y estas 2 S: son sus potencias: memoria...
3 Ej., Sg. y G: contentos divinos y actos de amor de Dios. ■í Ej.. Sg. y G: perfume de suavísimo olor.
5 Sg. añade: y entendimiento.
CANCION XVIII 301 formas etc. son las que aquí llama ninfas; las cuales, quietas y sosegadas, duermen también los apetitos. Estas entran a estos sus arrabales de los sentidos interiores por las puertas de los sentidos exteriores, que son oir, ver, oler, etc., de manera que todas las potencias y sentidos, ahora interiores, ahora exterio- res (1), de esta parte sensitiva los podemos llamar arrabales, porque son los barrios que están fuera de los muros de la ciu- dad. Porque lo que se llama ciudad en el alma, es allá lo de más adentro, es a saber, la parte racional que tiene capacidad para comunicar con Dios, cuyas operaciones son contrarias a las de la sensualidad. Pero porque hay natural comunicación de la gente que mora en estos arrabales de la parte sensitiva, la cual gente es las ninfas que decimos, con la parte superior, que es la ciu- dad (2), de tal manera que lo que se obra en esta parte inferior ordinariamente se siente en la otra interior, y por consiguiente la hace advertir y desquietar de la obra y asistencia espiritual que tiene en Dios; por eso les dice que moren en sus arra- bales, esto es, que se quieten en sus sentidos sensitivos interio- res y exteriores.
Y no queráis tocar nuestros umbrales.
8. Esto es, ni por primeros movimientos toquéis a 'la parte superior (3), porque los primeros movimientos del alma son las entradas y umbrales para entrar en el alma, y cuando pasan de primeros movimientos (4) en la razón, ya van pasando los umbrales; pero cuando sólo son primeros movimientos, só- lo se dice tocar a los umbrales o llamar a la puerta, lo cual se hace cuando hay acometimientos a la razón de parte de la sen- sualidad para algún acto desordenado; pues no solamente el alma dice aquí que éstos no toquen al alma, pero aun las ad- vertencias que no la hacen a la quietud y bien de que goza, no ha de haber.
2 Ej. abrevia y modifica: en estos arrabales con la que mora en la ciudad...3 A: a la puerta superior.
4 Jaén salta de la frase primeros movimientos a la misma que se lee en la línea siguiente.
302 CANTICO ESPIRITUAL ANOTACION PARA LA CANCION SIGUIENTE 1. Está tan hecha enemiga el alma en este estado (1) de la parte inferior y de sus operaciones, que no querría que la comunicase Dios nada de lo espiritual, cuando lo comunica a la parte superior; porque o ha de ser muy poco, o no lo ha de poder sufrir por la flaqueza de su condición, sin que desfallezca el natural, y, por consiguiente, padezca y se aflija el espíritu, y así no lo pueda gozar en paz. Porque, como dice el Sabio, el cuerpo agrava al alma, porque se corrompe (2). Y como el alma desea las más altas (3) y excelentes comunicaciones de Dios, y éstas no las puede recibir en compañía de la parte sen- sitiva, desea que Dios se las haga sin ella. Porque aquella alta visión del tercer cielo que vió San Pablo, en que dice que vió a Dios, dice él mismo que no sabe si la recibió en el cuerpo o fuera de él (4). Pero de cualquier manera que ello fuese, ello fué sin el cuerpo; porque si el cuerpo participara, no lo pudiera dejar de saber, ni la visión pudiera ser tan alta como él dice, di- ciendo que oyó tan secretas palabras que no es lícito al hombre hablarlas. Por eso sabiendo muy bien el alma que mercedes tan grandes no se pueden recibir en vaso tan estrecho, deseando que se las haga el Esposo fuera de él, o a lo menos sin él, hablando con él mismo se lo pide en esta canción.
CANCION XIX Escóndete, Carillo, Y mira con tu haz a las montañas, Y no quieras decillo; Mas mira las compañas (5) De la que va por ínsulas extrañas.
1 S: Está el alma tan hecha enemiga en este estado.
2 Sap.. IX, 15.
3 A: las almas santas. Jaén: l¡y altas. Los demás: las mas altas.
■} II ad Cor.. XII. 2.
5 Bz.: campañas.
CANCION XIX 303 DECLARACION 2. Cuatro cosas pide el alma Esposa al Esposo en esta canción. La primera, que sea él servido de comunicársele muy adentro en lo escondido de su alma; la segunda, que embista e informe sus potencias con la gloria y excelencia de su Divini- dad; la tercera, que sea esto tan alta y profundamente que no se sepa ni quiera decir, ni sea de ello capaz el exterior y parte sensitiva; la cuarta, que se enamore de las muchas virtudes y gra- cias que él ha puesto (1) en ella, con las cuales va ella acompa- ñada y sube a Dios por muy altas y levantadas noticias de la Divinidad, y por excesos de amor muy extraños y extraordina- rios de los que ordinariamente se suelen tener, y así dice: Escóndete, Carillo.
Escóndete, Carillo.
3. Como si dijera: querido Esposo mío, recógete (2) en lo más interior de mi alma, comunicándole a ella escondida- mente, manifestándole tus escondidas maravillas (3), ajenas de todos los ojos mortales (4).
Y mira con tu haz a las montañas.
4. La haz de Dios es la Divinidad, y las montañas son las potencias del alma: memoria, entendimiento y voluntad, y así es como si dijera: embiste con tu Divinidad en mi enten- dimiento, dándole inteligencias divinas, y en mi voluntad dán- dole y comunicándole el divino amor, y en mí memoria con divina posesión de gloria. En esto pide el alma todo lo que. le puede pedir, porque no anda ya contentándose en conoci- miento y comunicación de Dios por las espaldas, como hizo Dios con Moisés (5), que es conocerle por sus efectos y obras, 1 Ej., G y Sg.: de sus muchas virtudes, que él ha puesto.
2 S: escóndete.
3 Ej., G y Sg.: tus escondrijos y maravillas.
4 En el Ms. de Segovia puso al margen el P. Manuel de Santa María: "Ahora se echan de menos dos hojas." Por aquí se ve que la deficiencia existía ya en el siglo XVIII.
5 Exod., XXXIII, 23.
304 CANTICO ESPIRITUAL sino con la haz de Dios, que es comunicación esencial (1) de la Divinidad sin otro algún medio en el alma, por cierto con- tacto (2) de ella en la Divinidad; lo cual es cosa ajena de todo sentido y accidentes, por cuanto es toque de sustancias desnudas, es a saber, del alma y Divinidad. Y por eso dice litigo: Y no quieras decillo.
5. Es a saber, y no quieras decillo como antes cuando las comunicaciones que en mí hacías eran de manera que las decías a los sentidos exteriores, por ser cosas de que ellos eran capaces, porque no eran tan altas y profundas que no pudiesen ellos alcanzarlas; mas ahora sean tan subidas y sus- tanciales estas comunicaciones y tan de adentro, que no se les diga a ellos nada, esto es, que no lo puedan ellos alcanzar:) haber; porque la sustancia del espíritu no se puede comunicar □1 sentido, y todo lo que se comunica al sentido, mayormente en esta vida, no puede ser puro espíritu, por no ser él capaz de ello. Deseando, pues, el alma aquí esta comunicación de Dios tan sustancial y esencial que no cae en sentido, pide al Esposo que no quiera decirlo, que es como decir: sea de manera la pro- fundidad de este escondrijo de unión espiritual, que el senti- do ni lo acierte a decir ni a sentir, siendo como los secretos que oyó San Pablo (3), que no era lícito al hombre decirlos.
Mas mira las compañas (4).
6. El mirar de Dios es amar (5) y hacer mercedes; y las compañas que aquí dice el alma que mire Dios, son la multitud de virtudes y dones y perfecciones y otras riquezas espirituales que él ha puesto ya en ella, como arras y prendas y joyas de desposada; y así es como si dijera: mas antes conviértete, Amado, a lo interior de mi alma, enamorándote del acompaña- 1 G: que es conocimiento especial. E|.: que es conocimiento esencial.
2 S: cierro conocimiento. Al Ms. de Av. le falta aquí una hoja.
3 II ad Cor., XII. 4. * 4 Bz.: campañas.
5 Jaén dice por equivocación: es mirar...CANCION XIX 305 miento de riquezas que has puesto en ella, para que enamorado de ella en ellas te escondas en ella y te detengas (1), pues que es verdad que aunque son tuyas, por habérselas tú dado, también son De la que va por ínsulas extrañas.
7. Es a saber, de mi alma que va a ti por extrañas (2) no- ticias de ti, y por modos y vías extrañas y ajenas de todos' los sentidos y del común conocimiento natural; y así es como si dijera, queriéndole obligar: pues va mi alma a ti por no- ticias espirituales, extrañas y ajenas de los sentidos, comuní- cate tú a ella también en tan interior y subido grado que sea ajeno de todos ellos.
ANOTACION PARA LAS CANCIONES SIGUIENTES (3).
1. Para llegar a tan alto estado de perfección como aquí el alma pretende, que es el matrimonio espiritual, no sólo no le basta (4) estar limpia y purificada de todas las imperfecciones y rebeliones y hábitos imperfectos de la parte inferior en que desnudado el viejo hombre está ya sujeta y rendida a la su- perior, sino que también ha menester grande fortaleza y muy su- bido amor para tan fuerte y estrecho abrazo (5) de Dios. Porque no solamente en este estado consigue el alma muy alta pureza y hermosura, sino también terrible fortaleza por razón del es- trecho y fuerte nudo que por medio de esta unión entre Dios y el alma se da.
2. Por lo cual, para venir a él ha menester ella estar en el punto de pureza, fortaleza y amor competente; que por eso, deseando el Espíritu Santo, que es el que interviene y hace esta junta espiritual, que el alma llegase a tener estas partes para merecerlo, hablando con el Padre y con el Hijo en los Can^ 1 S: enamorado de ellas, en ella te escondas y en ella te detengas...2 Con la siguiente palabra reanuda el texto la copia de Avila.
3 Así S, porque en realidad es para dos canciones. Jaén: Anotación para la can- ción siguiente.
4 La mayor parte de los manuscritos leen equivocadamente: no sólo le basta.
5 Ej. y G: enfreno abrazo.
20 306 CANTICO ESPIRITUAL