SigPhi · Juan de la Cruz

Cantico Espiritual (completo)

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tares, dijo: ¿Qué haremos a nuestra hermana en el día que ha de salir a vistas y a hablar?; porque es pequeñuela y no tiene crecidos los pechos. Si ella es muro, edifiquemos sobre él fuer- zas y defensas plateadas; y si es puerta, guarnezcámosla con tablas cedrinas (1). Entendiendo aquí por las fuerzas y defen- sas plateadas las virtudes fuertes y heroicas, envueltas en fe, que por la plata es significada; las cuales virtudes heroicas son ya las del matrimonio espiritual, que asientan sobre el alma fuerte, que aquí es significada por el muro, en cuya for- taleza ha de reposar el pacífico Esposo sin que perturbe algu- na flaqueza; entendiendo por las tablas cedrinas las aficiones y accidentes del alto amor, el cual alto amor es significado por el cedro, y éste es el amor del matrimonio espiritual. Y para guarnecer con él a la Esposa, es menester que ella sea puerta, es a saber, para que entre el Esposo, teniendo ella abierta la puerta de la voluntad para él por entero y verdadero sí de amor, que es el sí del desposorio que está dado antes del matrimonio espiritual. Entendiendo también por los pechos de la Esposa ese mismo amor perfecto que le conviene tener para parecer delante del Esposo Cristo, para consumación de tal estado.

3. Pero dice allí el texto, que respondió luego la Esposa con el deseo que tenía de salir a estas vistas, diciendo: yo soy muro, y mis pechos son como una torre (2). Que es como decir: Mi alma es fuerte y mi amor muy alto, para que no quede por eso. Lo cual también aquí el alma Esposa, con el deseo que tiene de esta perfecta unión y transformación, ha ido dando a entender en las precedentes canciones, mayormente (3) en la que acabamos de declarar, en que pone al Esposo por delante las virtudes y ricas disposiciones (4) que de él tiene reci- bidas para más obligarle. Y por eso el Esposo, queriendo con- cluir con este negocio, dice las dos siguientes canciones, en 1 VIH, 8.

2 Cant., VIH. 10.

3 S: especialmente.

CANCION XIX 307 que acaba de purificar al alma y hacerla fuerte y disponerla, así según la parte sensitiva como según la espiritual, para este estado, diciéndolas contra todas las contrariedades y rebeliones, así de la parte sensitiva como de parte del demonio.

CANCION XX Y XXI A las aves ligeras, Leones, ciervos, gamos saltadores, Montes, valles, riberas, Aguas, aires, ardores, Y miedos de las noches veladores. Por las amenas liras Y canto de serenas os conjuro Que cesen vuestras iras, Y no toquéis al muro, Porque la Esposa duerma más seguro.

DECLARACION 4. En estas dos canciones pone el Esposo Hijo de Dios al alma Esposa en posesión de paz y tranquilidad, en conformi- dad de la parte inferior con la superior, limpiándola de todas sus imperfecciones y poniendo en razón (1) las potencias y razo- nes naturales del alma, sosegando todos los demás apetitos, según se contiene en las sobredichas dos canciones, cuyo sen- tido es el siguiente. Primeramente (2), conjura el Esposo y manda a las inútiles digresiones de la fantasía e imaginativa que de aquí adelante cesen, y también pone en razón a las dos potencias naturales irascible y concupiscible, que antes al- gún tanto afligían al alma; y pone en perfección de sus ob- jetos a las tres potencias del alma, memoria, entendimiento y voluntad, según se puede en esta vida. Demás de esto conjura y manda a las cuatro pasiones del alma, que son gozo, espe- 1 G y Ej.: poniendo en perfección.

2 Con esta palabra se reanuda el texto en el Ms. de Segovia.

308 CANTICO ESPIRITUAL ranza, dolor y temor, que ya de aquí adelante estén mitigadas y puestas en razón. Todas las cuales cosas son significadas por todos aquellos nombres que se ponen en la canción primera, cuyas molestas operaciones y movimientos hace el Esposo que ya cesen en el alma por medio de la gran suavidad y deleite y fortaleza que ella posee en la comunicación y entrega espiri- tual que Dios de sí le hace en este tiempo. En la cual, por- que Dios (1) transforma vivamente al alma en sí, todas las po- tencias, apetitos y movimientos del alma pierden su imperfec- ción natural y se mudan en divinos. Y así dice: R las aves ligeras.

R las aves ligeras.

5. Llama aves ligeras a las digresiones de la imaginativa, que son ligeras y sutiles en volar a una parte y a otra; las cuales, cuando la voluntad está gozando en quietud de la co- municación sabrosa del Amado, suelen hacerle sinsabor y apa- garle el gusto con sus vuelos sutiles, a las cuales dice el Es- poso que las conjura por las amenas liras, etc.; esto es, que pues ya la suavidad y deleite (2) del alma es tan abundante y frecuente que ellas no lo podrán impedir como antes solían, por no haber llegado a tanto que cesen sus inquietos vuelos, ímpetus y excesos; lo cual se ha de entender así en las demás partes que habernos de declarar aquí, como son: Leones, ciervos, gamos saltadores.

6. Por los leones entiende las acrimonias e ímpetus de la potencia irascible, porque esta potencia es osada (3) y atre- vida en sus actos como los leones. Y por los ciervos y gamos saltadores entiende la otra potencia del alma que es la con>- cupiscible (4), que es la potencia de apetecer, la cual tiene dos efectos: el uno de cobardía (5), y el otro de osadía. Los efectos 1 Jaén es el único códice que lee: que Dios se transforma.

2 Bz. y S: la suavidad de deleite del alma. Ej., G y Sg.: ¡a suavidad de deleite del Amado.

3 S: por ser como osada.

4 S abrevia: entiende la concupiscible.

5 Ej., G y Sg. saltao desde la palabra cobardía a la igual que viene en seguida.

CANCION XX Y XXI 309 de cobardía (1) ejercita cuando las cosas no las halla pará si con- venientes, porque entonces se retira, encoge y acobarda, y en estos efectos es comparada a los ciervos; porque así como tienen esta potencia concupiscible (2) más intensa que otros muchos animales, así son muy cobardes y encogidos. Los efec- tos de osadía (3) ejercita cuando halla las cosas convenientes para sí, porque entonces no se encoge y acobarda, sino atré- vese a apetecerlas y admitirlas con los deseos y afectos. Y en estos afectos de osadía es comparada esta potencia a los ga- mos, los cuales tienen tanta concupiscencia en lo que apetecen, que no sólo a ello van corriendo, mas aún saltando, por lo cual aquí los llama saltadores (4).

7. De manera que en conjurar los leones, pone rienda a los ímpetus (5) y excesos de la ira; y en conjurar los ciervos, fortalece (6) la concupiscencia en las cobardías y pusilanimi- dades que antes la encogían; y en conjurar los gamos saltadores, la satisface y apacigua los deseos y apetitos que antes anda- ban inquietos, saltando como gamos de uno en otro, para sa- tisfacer a la concupiscencia, la cual está ya satisfecha por las amenas liras de cuya suavidad goza y por el canto de sirenas en cuyo deleite se apacienta. Y es de notar, que no conjura el Esposo aquí a la ira y concupiscencia, porque estas potencias nunca en el alma faltan (7), sino a los molestos y desordena- dos actos de ellas, significados por los leones, ciervos, gamos saltadores, porque estos en este estado es.necesario que falten.

Montes, valles, riberas.

8. Por estos tres nombres se denotan ros actos viciosos y desordenados de las tres potencias del alma, que son memoria, entendimiento y voluntad, los cuales actos son desordenados y 1 S: el de cobardía...2 S omite esta palabra.

3 S: el afecto de osadía.

i S modifica: y por eso los llama aquí saltadores.

5 Ej., G y Sg.: apetitos.

6 G: pone rienda a...Ej.: da rienda...7 S: nanea faltan en el alma.

310 CANTICO ESPIRITUAL viciosos cuando son en extremo altos y cuando son en extremo bajos y remisos, o aunque no lo sean en extremo, cuando de- clinan hacia uno de los dos extremos; y así por los montes que son muy altos son significados los actos extremados (1) en demasia desordenada; por los valles, que son muy bajos, se significan los actos de estas tres potencias extremados en menos de lo que conviene. Y por las riberas, que ni son muy altas ni muy bajas, sino que por no ser llanas (2) par- ticipan algo del un extremo y del otro, son significados los actos de las potencias cuando exceden o faltan algo del medio y llano de lo justo; los cuales, aunque no son extremadamente desordenados (3), que sería (4) llegando a pecado mortal, todavía lo son en parte, ahora en venial, ahora en imperfec- ción (5), por mínima que sea, en el entendimiento, memoria y voluntad. A todos estos actos excesivos de lo justo conjura también que cesen por las amenas liras y canto dicho; las cua- les tienen puestas a las tres potencias del alma tan en su pun- to de efecto, que están tan empleadas en la justa operación que las pertenece, que no sólo no en extremo, pero ni aun en parte de él participan alguna cosa. Síguense los demás versos.

Aguas, aires, ardores, Y miedos de las noches veladores.

9. También por estas cuatro cosas entiende (6) las afi- ciones de las cuatro pasiones, que, como dijimos, son dolor, esperanza, gozo y temor. Por las aguas se entienden las afec- ciones del dolor que afligen al alma, porque así como agua se entran en el alma; de donde David dice a Dios hablando de ellas: Salvum me fac, Deus, quoniam intraverunt aquae us- 1 S modifica: que son en demasía: y por los valles...2 S: muy llanas.

3 Ej. y G: son desordenadamente extremadas.

4 S: como lo serian.

5 S: en parte, tocando a venial « imperfección.

6 S: significa.

CANCION XX Y XXI 311 que ad animam meani (1). Esto es: Sálvame, Dios mío, porque han entrado las aguas hasta mí alma. Por los aires entiende las afecciones de la esperanza, porque así como aire vuelan a de- sear lo ausente que se espera. De donde también dice David: Os tneum aperui, et attraxi Spiritum: quia mandato, tua de- siderabam (2). Como si dijera: Abrí la boca de mi esperanza, y atraje el aire de mi deseo, porque esperaba y deseaba tus mandamientos. Por los ardores se entienden las afecciones de la pasión del gozo, las cuales inflaman el corazón a manera de fuego; por lo cual el mismo David dice: Concaliút cor tneum intra me: et in meditatione mea exardescet ignis (3). Que quiere decir: Dentro de mí se calentó mi corazón, y en mi meditación se encenderá fuego; que es tanto como decir: en mi meditación se encenderá el gozo. Por los miedos de las noches veladores se entienden las afecciones de la otra pasión, que es el temor, las cuales en los espirituales que aún no han lle- gado a este estado del matrimonio espiritual, de que vamos hablando, suelen ser muy grandes; a veces de parte de Dios, al tiempo que les quiere hacer algunas mercedes, como habernos dicho arriba, que le suele hacer temor al espíritu (4), y pavor, y también (5) encogimiento a la carne y sentidos, por no te- ner ellos fortalecido y perfeccionado el natural y habituado a aquellas mercedes; a veces también de parte del demonio, el cual al tiempo que Dios da al alma recogimiento y suavidad en sí, teniendo él grande envidia y pesar de aquel bien y paz del alma, procura poner horror y temor en el espíritu por im- pedirla aquel bien, y a veces como amenazándola allá en el espíritu; y cuando ve que no puede llegar a lo interior del alma, por estar ella muy recogida y unida con Dios, a lo menos (6) por de fuera en la parte sensitiva pone distracción y va- 1 Ps. LXVIII, 2.

2 Ps. CXV1II, 131. — S: que se espera, como el mismo David lo dijo: Os meum...3 Ps. XXXVIII, 4.

4 Algunos Mss. leen: temor el espíritu. S: temor en el espíritu.

5 Falta esta palabra en S.

6 S lee: a lo menos procura por de fuera en la parte sensitiva poner...312 CANTICO ESPIRITUAL riedad y aprietos y dolores y horror al sentido (1), a ver si por este medio puede inquietar a la Esposa de su tálamo; a los cuales llama miedos de las noches (2), por ser de los demonios, y porque con ellos el demonio procura difundir ti- nieblas en el alma, para oscurecer la divina luz de que goza. Y llama veladores a estos temores, porque de suyo hacen velar y recordar al alma de su suave (3) sueño interior; y también por- que los demonios que los causan están siempre velando por ponerlos estos temores, que pasivamente de parte de Dios o del demonio, como he dicho, se ingieren en el espíritu (4) de los que son ya espirituales; y no trato aquí de otros temores temporales o naturales, porque tener los tales temores no es de gente espiritual; mas tener los espirituales temores ya di- chos es propiedad de espirituales (5).

10. Pues a todas estas cuatro maneras de afecciones de las cuatro pasiones del alma conjura también el Amado, ha- ciéndolas cesar y sosegar, por cuanto él da ya a la Esposa caudal en este estado y fuerza y satisfacción en las amenas liras de su suavidad y canto de sirenas de su deleite, para que no sólo no reinen en ella, pero ni aun en algún tanto la puedan dar sinsabor. Porque es la grandeza y estabilidad del alma tan grande en este estado, que si antes le llegaban al alma las aguas del dolor de cualquiera cosa, y aun de los pecados suyos o ajenos, que es lo que más suelen sentir los espirituales, y aun- que los estima, no le hacen dolor ni sentimiento (6); y la compasión (7), esto es el sentimiento de ella, no le tiene aunque tiene las obras y perfección de ella. Porque aquí le falta al alma lo que tenía de flaco en las virtudes, y te queda 1 Sg.: variedad y apetitos y horror del sentido.

2 G, Ej. y Sg.: llama miedos veladores, por ser...S: y llámalos miedos de las noches...3 Ej., G y Sg.: subido.

4 Sg.: se engríen en el espíritu. S modifica asi estas lincas: "velando por poner- los. Estos temores, que pasivamente de parte de Dios hay o del demonio, como he dicho, se ingieren al alma, digo en el espíritu..."

5 S modifica: "porque tenerlos no es de gente espiritual, como lo es tener los otros temores ya dichos."

6 S: ni sentimiento congojoso y aún la compasión.

7 Sg.: composición.

CANCION XX Y XXI 313 lo fuerte, constante y perfecto de ellas; porque a modo de los ángeles, que perfectamente estiman las cosas que son de dolor sin sentir dolor, y ejercitan las obras de misericordia sin sentimiento de compasión, le acaece al alma (1), en esta trans- formación de amor; aunque algunas veces y en algunas sa- zones dispensa Dios con ella, dándole a sentir cosas y a pa- decer en ellas, porque más merezca y se afervore en el amor, o por otros respetos, como hizo con la Madre Virgen y con San Pablo y otros, pero el estado de suyo no lo lleva (2).

11. En los deseos de la esperanza tampoco se aflige, por- que estando ya satisfecha con esta unión de Dios, cuanto en esta vida puede, ni acerca del mundo tiene qué esperar, ni acerca de lo espiritual qué desear, pues se ve y siente llena de las riquezas de Dios; y así en el vivir y en el morir está conforme y ajustada (3) con la voluntad de Dios, diciendo se- gún la parte sensitiva y espiritual: Fiat voluntas taa, sin ímpetu de otra gana y apetito (4); y así el deseo que tiene de ver a Dios, es sin pena. También las afecciones del gozo, que en el alma solían hacer sentimiento de más o menos, ni en ellas echa de ver mengua ni le hace novedad abundancia; porque es tanta la (5) que ella ordinariamente goza, que a manera de la mar (6), ni mengua por los ríos que de ella salen, ni crece por los que en ella entran; porque esta alma es en la que está hecha esta fuente, de que dice Cristo por San Juan, que su agua salta hasta la vida eterna (7).

12. Y porque he dicho que esta tal alma no recibe nove- dad en este estado de transformación, en lo cual parece que le quita los gozos accidentarios, que aun en los glorificados no faltan, es de saber que aunque a esta alma no le faltan esos go- 1 Sg.: Sentimiento de composición le acaece al Amado.

2 Sg.: con la Magdalena y con San Pablo y otros, mas el afecto de suyo no lo lleva.

3 S cambia: "de las riquezas de Dios, aunque puede crecer en caridad, y así. en el morir y en el vivir está conforme y ajustada." Sg.: ajuntada.

4 Ej., G y Sg.: sin ímpetu de otra alguna ni apetito.

5 S: la abundancia.

6 S: que es a manera de la mar que...7 IV, 14.

314 CANTICO ESPIRITUAL zos y suavidades accidentarias (1), porque antes las que ordi- nariamente tiene son sin cuenta, no por eso en lo que es sus- tancial comunicación de espíritu se le aumenta nada (2), porque todo lo que de nuevo le puede venir ya ella se lo tenía; y así es más lo que en sí tiene que lo que de nuevo le viene. Üe donde todas las veces que a esta alma se le ofrecen cosas de gozo y alegría, ahora de cosas exteriores, ahora espirituales e interiores, luego se convierte a gozar las riquezas que ella tie- ne ya en sí, y se queda con mucho mayor gozo y deleite en ellas y en las que de nuevo le vienen, porque tiene en alguna manera (3) la propiedad de Dios en esto, el cual, aunque en to- das las cosas se deleita, no se deleita tanto en ellas como en si mismo, porque tiene él en sí eminente bien sobre todas ellas. V así todas las novedades que a esta alma acaecen de gozos y gustos, más le sirven de recuerdos (4) para que se deleite en lo que ella ya tiene y siente en sí, que en aquellas novedades (5); porque, como digo, es más que ellas.

13. Y cosa natural es que cuando una cosa da gozo y contento al alma, si tiene otra que más estime y más gusto le dé, luego se acuerda de aquélla, y asienta su gusto y gozo en ella (6). Y así es tan poco lo accidentario de estas novedades (7) espirituales y lo que ponen de nuevo en el alma, en compara- ción de lo sustancial que ella ya en sí tiene, que lo podemos decir nada, porque el alma que ha llegado a este cumplimien- to (8) de transformación en que está toda crecida, no va crecien- 1 Ej., G y Sg.: fio le falten esos gozos accidentales...2 S añade: de'esfe gozo. A: se levantan a nada.

3 Ej. hace estos cambios: "De donde todas las veces que en esta alma se le ofre- cen cosas de gozo y riqueza, digo deleite, en ellas más le sirven de recuerdo de lo que en si tiene que no en parar en ellas, porque tienen en alguna manera..." G omite unas lineas en esta forma: "se le ofrecen cosas de gozo y riqueza, digo deleite en ellas, que las que de nuevo le vienen...4 Sg.: más le serian de recuerdos.

5 S: que en las mismas novedades.

b Ej. modifica: "Y cosa natural es que cuando en si tiene el alma una cosa de gozo y contento que mucho estima, si le viene otra menor, acordarse luego de aque- lla y asentar su gusto en ella."

7 Bg.: Y asi es tan poco lo que le hace de embargo estas novedades...8 Ej., G y Sg.: punto por ciimp/imienfo.

CANCION XX Y XXI 315 do (1) con las novedades espirituales, como las otras que no han llegado. Pero es cosa admirable de ver que con no recibir esta alma novedades de deleites, siempre le parece que las recibe de nuevo y también que se las tenía. La razón es porque siempre las gusta de nuevo, por ser su bien siempre nuevo; y así le parece que recibe siempre novedades, sin ha- ber menester recibirlas.

14. Pero si quisiésemos hablar de la iluminación de glo- ria que en este ordinario abrazo que tiene dado al alma algu- nas veces hace en ella, que es cierta conversión espiritual a ella en que le hace ver y gozar de por junto este abismo de de- leites y riquezas que ha puesto en ella (2), nada se podría de- cir que declarase algo de ello. Porque a manera del sol cuando de lleno embiste la mar esclarece hasta los profundos senos y cavernas, y parecen las perlas y venas riquísimas de oro y otros minerales preciosos etc., así este divino Sol del Esposo, convir- tiéndose a la Esposa, saca de manera a luz las riquezas del alma, que hasta los ángeles se maravillan de ella y digan aque- llo de los Cantares, es a saber: ¿Quién es ésta que procede como la mañana que se. levanta, hermosa como la luna, es- cogida como el sol, terrible y ordenada como las haces de los ejércitos? (3). En la cual iluminación, aunque es de tanta excelencia, no se le acrecienta nada a la tal alma, sino sólo sacarle a luz a que goce lo que antes tenía.

15. Finalmente, ni los miedos de las noches veladores lle- gan a ella, estando ya tan clara y tan fuerte (4), y reposando tan de asiento en Dios, que ni la pueden oscurecer con sus tinieblas los demonios, ni atemorizar con sus terrores, ni re- cordar con sus ímpetus; de donde ninguna cosa la puede llegar ni molestar, habiéndose ya ella entrado de todas las cosas en su Dios, donde de toda paz goza, de toda suavidad gusta y en 1 S añade: en cuanto al estado.

2 S modifica: "algunas veces hace Dios en ella, que es cierta conversación espi- ritual en que le hace."

3 VI, 9.

i A: tan clara y tan perfecta.

316 CANTICO ESPIRITUAL todo deleite se deleita, según sufre la condición y estado de esta vida. Porque de esta tal alma se entiende aquello que dice el Sabio (1), es a saber: El alma pacífica y sosegada (2) es como un convite continuo; porque así como en un convite hay sabor de todos manjares y suavidad de todas músicas, así el alma en este convite que ya tiene en el pecho del Esposo, de todo deleite goza y de toda suavidad gusta. Y es tan poco lo que ha- bernos dicho de lo que aquí pasa y lo que se puede decir con- palabras, que siempre se diría lo menos que en el alma que a este dichoso estado llega pasa. Porque si el alma atina a dar en la paz de Dios, que como dice la Iglesia (3), sobrepu- ja todo sentido, quedará todo sentido para hablar en ella corto y mudo. Sigúese el verso de la segunda canción.

Por las amenas liras, Y canto de serenas os conjuro.

16. Ya habernos dado a entender que por las amenas li- ras entiende aquí el Esposo la suavidad que de sí da al alma en este Estado, por la cual hace cesar todas las molestias que habernos dicho en el alma. Porque así como la música de las liras llena el alma (4) de suavidad y recreación, y le embebe y suspende de manera que le tiene enajenado de sinsabores y penas; así esta suavidad tiene al alma tan en si, que ninguna cosa penosa la llega (o). Y así es como si dijera: por la suar vidad que yo pongo en el alma, cesen todas las cosas no sua- ves al alma. También se ha dicho que el canto de sirenas sig- nifica el deleite ordinario que el alma posee. Y llama a este deleite canto de sirenas, porque así como, según dicen, el can- to de sirenas es tan sabroso y deleitoso que al que le oye de tal manera le arroba y enamora que le hace olvidar como transportado de todas las cosas; así el deleite de esta unión de 1 Prov.. XV, 15.

2 Ej.. G y Sg.: pacifica y segura.

3 S: como dice San Pablo. La cita es de la epístola ad Phil.. IV. 7.

4 Algunos leen ánimo.

5 Bg.: "enajenada de si. sin saber de sinsabores ni pesares: asi eite sinsabor tie- ne al alma tan en si, que ninguna cosa penosa la llaga."

CANCION XX Y XXI 317 tal manera absorbe (1) el alma en sí y la recrea, que la pone como encantada a todas las molestias y turbaciones (2) de las cosas ya dichas, las cuales son entendidas en este verso: Y cesen vuestras iras (3).

17. Llamando iras a las dichas turbaciones y molestias de las afecciones y operaciones desordenadas que habernos di- cho. Y porque así como la ira es cierto ímpetu que turba la paz, saliendo de los límites de ella; asi todas las afecciones etc. ya dichas (4) con sus movimientos exceden el límite de la paz y tranquilidad del alma, desquietándola cuando la tocan, y por eso dice: Y no toquéis al muro (5).

18. Entendiendo por el muro el cerco de la paz y valla- do de virtudes y perfecciones con que la misma alma está cer- cada y guardada, siendo ella el huerto que arriba ha dicho, donde su Amado pace las flores, cercado y guardado solamen- te para él; por lo cual él la llama en los Cantares huerto ce- rrado, diciendo: Mi hermana es huerto cerrado (6). Y así dice aquí que ni aun a la cerca y muro de éste su huerto le toquen.

Porque la Esposa duerma más seguro.

19. Es a saber (7), porque más a sabor se deleite de la quie- tud y suavidad que goza en el Amado. Donde es de saber, que ya aquí para el alma no hay puerta cerrada, sino que en su mano está gozar cada y cuando que quiere de este suave sueño de amor, según lo da a entender el Esposo en los Cantares di- ciendo: Conjuróos, hijas de Jerusalén, por las cabras y los 2 Sg.: a todas las demás cosas y molestias y tribulaciones.

3 Ej., G y Sg.: Que cesen...•4 G: rodas las afecciones y operaciones desordenadas.

5 G: Y no toques al muro.

6 IV, 12. — Bz. y Av. omiten el texto bíblico.

7 Ej. y G añaden: Habiendo ya la Esposa puesto diligencia, es a saber...318 CANTICO ESPIRITUAL ciervos de los campos, que no recordéis ni hagáis velar a la Amada hasta que ella quiera (1).

ANOTACION PARA LA CANCION SIGUIENTE 1. Tanto era el deseo que el Esposo tenía de acabar de libertar y rescatar esta su Esposa de las manos de la sensuali- dad y del demonio, que ya que lo ha hecho, como lo ha hecho aquí (2) de la manera que el buen Pastor se goza con la ove- ja sobre sus hombros, que había perdido y buscado por mu- chos rodeos (3), y como la mujer se alegra con la dracma en las manos, que para hallarla había encendido la candela y tras- tornado toda la casa, llamando a sus amigos y vecinos, se regracia con ellos diciendo (4), alegráos conmigo, etc. (5); así este amoroso Pastor y Esposo del alma es admirable cosa de ver el placer que tiene y gozo de ver al alma ya así ganada y perfeccionada, puesta en sus hombros y asida con sus manos en esta deseada junta y unión. Y no sólo sn sí se goza, sino que también hace participantes a los ángeles y almas santas de su alegría (6), diciendo como en los Cantares: Salid, hijas de Sión, y mirad al rey Salomón con la corona que lo coronó su madre el día de su desposorio, y en el día de la alegría de su corazón (7). Llamando al alma en estas dichas palabras su corona (8), su Esposa y la alegría de su corazón, trayén- dola ya en sus brazos y procediendo con ella como Esposo de su tálamo. Todo lo cual da él a entender en la siguiente canción: 1 ni. 5.

2 S modifica: que ya que hasta aqut lo ha hecho como se ha yisfo. ahora tam- bién.

3 Luc. XV. 5.

4 S: a sus amigas ij vecinas y regraciándose con ellas diciendo.

5 Ibid.. 9.

6 S: de su gloria.

7 O.U.

S Ej. y G: en estas palabras dichas a su corazón Esposa.

CANCION XXII 319 CANCION XXII Entrádosc ha la Esposa En el ameno huerto deseado, Y a su sabor reposa, El cuello reclinado (1) Sobre los dulces brazos del Amado (2).

DECLARACION 2. Habiendo ya la Esposa puesto diligencia en que las raposas se cazasen y el cierzo se fuese y las ninfas se sose- gasen, que eran estorbos e inconvenientes que impedían el aca- bado deleite del estado del matrimonio espiritual; y también habiendo invocado y alcanzado el aire del Espíritu Santo, co- mo en las precedentes canciones ha hecho, el cual es propia dis- posición e instrumento para la perfección del tal estado, resta ahora tratar de él en esta canción, en la cual habla el Esposo llamando,ya Esposa al alma, y dice dos cosas. La una es de- cir cómo ya después de haber salido victoriosa, ha llegado a este estado deleitoso del matrimonio espiritual, que él y ella tanto habían deseado. Y la segunda, es contar las propiedades del dicho estado, de las cuales el alma goza ya en él, como son reposar a su sabor y tener el cuello reclinado sobre los dulces brazos del Amado, según que ahora iremos decla- rando.

Entrádose ha la Esposa.