SigPhi · Juan de la Cruz

Llama de Amor Viva, Cautelas, Avisos, Cartas y Poesias

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14. Que por cuanto el alma según sus potencias y su sus- tancia está purgada (3) y purísima, profunda y sutil y subidar mente la absorbe en sí la Sabiduría con su llama; la cual Sabi- duría toca desde un fin hasta ofro fin por su limpieza; y en aquel absorbimiento de sabiduría el Espíritu Santo ejercita los vibramientos gloriosos de su llama, que habernos dicho, la cual, por ser tan suave, dice el alma luego: Pues ya no eres esquiva 1 G.: "lo cual es mucho más que en la comunión de amor, y así estas almas son comparadas al fuego de Dios."

2 T., B. y Gr.: de mi memoria y anchura. E. p.: "la mayor anchura de mi vo- luntad, esto es, levantando altísimamente con inteligencia divina la habilidad de mi entendimiento en un fervor intensísimo de mi voluntad y junta substancial, ya decla- rada."

3 E. p.: Que por cuanto el alma toda está purgada...16 LLAMA DE AMOR VIVA 15. Es a saber, pues ya no afliges, ni aprietas, ni fatigas como antes hacías; porque conviene saber que esta llama, cuan- do el alma estaba en estado de purgación espiritual (1), que es cuando va entrando en contemplación, no le era tan amigable (2) y suave como ahora lo es en este estado de unión (3). Y en declarar cómo esto sea nos habernos dtei detener un poquito.

16. En lo cual es de saber, que antes que este divino fuego de amor se introduzca y una en la sustancia del alma por acaba- da y perfecta (4) purgación y pureza, esta llama está hiriendo en el alma, gastándole y consumiéndole las imperfecciones de sus malos hábitos; y ésta es la operación del Espíritu Santo, en la cual la dispone para la divina unión y transformación subs- tancial (5) en Dios por amor. Porque el mismo fuego de amor, que después se une con ella glorificándola (6), es el que antes la embiste purgándola; bien así como el mismo fuego que en- tra en eí madero es el que primero le está embistiendo e hi- riendo con su llama, enjugándole y desnudándole de sus feos ac- cidentes (7), hasta disponerle con su calor, tanto que pueda en- trar en él y transformarle en sí. En el cual ejercicio el alma padece mucho detrimento, y siente graves penas en el espíritu, y a veces redundan en el sentido, siéndole esta llama muy es- quiva. Porque en esta disposición de purgación, no le es es'ta llama clara, sino obscura; ni le es suave, sino penosa, que aun- que algunas veces pega calor de amor, es con tormento y aprie- to. Y no le es deleitable, sino seca; ni le es reficcionadora y pa- cífica, sino consumidora y argüidora; ni le es gloriosa, sino antes la pone miserable y amarga en luz espiritual que la da de propio conocimiento, enviando Dios fuego, como dice Jeremías, en sus huesos, y examinándola en fuego, como también dice David.

17. Y así, en esta sazón padece el alma en el entendimien- 1 C: perfección espiritual.

2 E. p.: apacible. A. lee: en contemplación no le tratan con suavidad como aho- ra en este estado de unión.

3 E. p. omite las restantes palabras del párrafo.

4 E. p.: en lo más íntimo del alma por perfecta...5 E. p. omite esta palabra.

6 E. p.: se une con ella en esta gloria de amor.

CANCION PRIMERA 17 to (1) también grandes tinieblas; en la voluntad muchas sequeda- des y aprietos, y en la memoria grave noticia de sus miserias, porque está el ojo del conocimiento espiritual propio muy claro. Y en la substancia del alma padece profunda pobreza y des- amparo, seca y fría y a veces caliente, no hallando en nada alivio, ni aun pensamiento que la consuele, ni poder levantar el corazón a Dios, habiéndosele puesto esta llama tan esquivamen- te como dice Job que en este ejercicio hizo Dios con él, diciendo: Mudádote me has en cruel. Porque cuando estas co- sas juntas padece el alma, es de manera el purgatorio que todo encarecimiento se queda corto; porque es a veces muy poco me- nos que el purgatorio, y no sabría yo ahora cómo dar a entender esta esquivez y lo que en ella pasa y siente el alma, sino con lo que a este propósito dice Jeremías por estas palabras: Yo varón que veo mi pobreza en la vara de su indignación; hame amenazado y trájome a las tinieblas y no a la luz: tanto ha vuelto y convertido su mano contra mí. Hizo envejecer mi pie) y mi carne y desmenuzó mis huesos; hizo cerco de muro en derredor de mí y rodeóme de hiél y trabajo; en tenebrosidades me colocó como a muertos sempiternos; edificó en mi derredor, porque no salga; agravóme las prisiones; y demás de esto, cuan- do hubiere dado voces y rogado ha excluido mi oración; cer- cóme mis caminos con piedras cuadradas y trastornó mis pi- sadas y sendas (2).

18. Todo esto dice Jeremías, y va allí diciendo mucho más. Que porque esta es cura y medicina que Dios hace al alma de sus muchas enfermedades para darle salud, por fuerza ha de penar según su dolencia en la purga y cura, porque aquí la ponen el corazón sobre las brasas, para que en él se extrique todo género de demonio (3); y aquí van saliendo a luz sus en- fermedades, y se las ponen delante los ojos a sentir y las ponen 1 A y Gr.: en el entretanto.

2 Tren., III.

3 G: para que en él se execute todo género de tormento. En todo el comen- tario hace este manuscrito bastantes cambios y suprime muchas líneas. C: estruje de todo género y fealdad de demonio.

2 18 LLAMA DE AMOR VIVA en cura; y lo que antes el alma tenía asentado y encubierto, ya lo ve y lo siente en la luz y calor del fuego, lo cual antes no veía; así como en el agua y humo que hace salir del ma- dero el fuego se ve la humedad y frialdad que tenía, la cual antes no se conocía; mas ahora, cerca de esta llama ve y siente el alma claramente sus miserias, porque ¡oh, cosa admirable!, levántanse en el alma contrarios contra contrarios, y unos relu- cen cerca de los otros, como dicen los filósofos (1), y ha- cen la guerra en el sujeto del alma, procurando los unos expeler a los otros para reinar ellos en ella. Porque como esta llama es de extremada luz y embiste en el alma, su luz luce en las ti- nieblas del alma, que también son extremadas, y el alma en- tonces siente sus tinieblas naturales que se oponen contra la sobrenatural luz, y no siente la luz sobrenatural, porque las tinieblas no la comprenden. Y asi, estas tinieblas naturales suyas sentirá en tanto que la luz las embistiere, porque no pueden las almas ver sus tinieblas sino cerca de la divina luz, hasta que, expeliéndolas, quede ilustrada y vea la luz, habiéndola ya lim- piado y fortalecido el ojo; porque inmensa luz en vista flaca y no limpia, totalmente es tinieblas (2), privando el excelente sensible la potencia.

19. Y asi, érale esta llama esquiva en la vista del en- tendimiento, la cual como también es amorosa y tierna, tierna y amorosamente embiste en la voluntad; y lo duro se siente cerca de lo tierno y la sequedad cerca del amor. Siente la voluntad su natural dureza y sequedad para con Dios y no siente el amor y ternura; porque dureza y sequedad no pueden comprender estotros contrarios, hasta que, siendo ex- pelidos por ellos, reine en la voluntad amor y ternura de Dios, pues no pueden caber dos contrarios en un sujeto; y, por el semejante (3), porque esta llama es amplísima, cerca de ella siente la voluntad su estrechura, y así padece grandes aprietos, hasta que, dando en ella, la dilate y haga capaz. Y de esta ma- 1 G: físicos.

2 T, C y Gr: totalmente era tinieblas.

3 C: por ser desemejantes, (sic).

CANCION PRIMERA 19 ñera le era esquiva según la voluntad, siéndole desabrido el dul- ce manjar de amor por no tener el paladar curado de otras afi- ciones. Y, finalmente, porque esta llama es de inmensas rique- zas y bondad y deleites, el alma, que de suyo es pobrísima y no tiene bien ninguno ni de qué satisfacer, siente claramente su pobreza y miseria y malicia cerca de estas riquezas y bondad y deleites de la llama; porque la malicia no comprende la bon- dad, etc., hasta tanto que esta llama acabe de purificar el alma, y con su transformación la enriquezca, glorifique y deleite. De esta manera le era antes esquiva, y de esta manera suele ser el sumo padecer en la substancia y potencias del alma, en aprietos y angustia grande, peleando allí unos contrarios contra otros en un sujeto paciente, Dios que es todas las perfecciones contra todos los hábitos imperfectos del alma, y curtiendo en ar- dores al alma (t), para que desarraigándolos de ella y dispo- niéndola entre él en ella y se una con ella por amor suave, pacifico y glorioso, asi como el fuego cuando ha entrado en el madero.

20. Esta purgación tan fuerte en pocas almas acaece, sólo en aquellas que él quiere levantar por contemplación a algún grado de unión; y a las que al más subido grado, más fuer- temente las purga. Lo cual acaece de esta manera, y es, que queriendo Dios sacar el alma del estado común de vía y ope- ración natural a vida espiritual y de meditación a contemplación, que es más estado celestial que terreno, en que él mismo se comunica por unión de amor, comenzándose él desde luego a comunicar al espíritu, el cual está todavía impuro e imperfecto, con malos hábitos, padece cada uno al modo de su imperfec- ción; y a veces le es tan grave en cierta manera esta purgación al que dispone para que le reciba acá por perfecta unión, como es la del purgatorio en que se purgan para verle allá.

21. Y la intensión de esta purgación, y cómo es en más, y cómo en menos, y cuándo según la voluntad, y cuándo se- gún el entendimiento, y cómo según la memoria, y cuándo y 1 C: del alma, vertiéndose sobre ella con ardores.

20 LLAMA DE AMOR VIVA cómo también según la substancia del alma, y también cuándo según todo, y la de la parte sensitiva, y cómo se conocerá cuándo es, porque lo tratamos en la Noche oscura de la Subida del Monte Carmelo, y no hace ahora a nuestro propósito, no digo más (1). Basta saber ahora que el mismo Dios (2), que quiere entrar en el alma por unión y transformación de amor, es el que antes estaba embistiendo en ella y purgándola con la luz y calor de su divina llama, así como el mismo fuego que entra en el madero es el que le dispone antes que entre; y así la mis- ma (3) que ahora le es suave, le era antes esquiva, y, por tanto, es como si dijera: Pues ya no solamente no me eres os>- cura como antes, pero éresme divina lumbre de mi entendimien- to (4), con que te puedo mirar, y no solamente no haces ya des- fallecer mi flaqueza (5), mas antes eres la fortaleza de mi volun- tad con que te puedo amar y gozar, estando toda convertida en divino amor, y ya no eres pesadumbre y aprieto para la substan- cia de rni alma (6), mas antes la gloria y deleites y anchura de ella, pues que de mí se puede decir lo que se canta en los divinos Cantares (7), diciendo: ¿Quién es ésta que sube del de- sierto, abundante en deleites, estribando sobre su Amado, acá y allá vertiendo amor?

Acaba ya, si quieres.

22. Es a saber: acaba ya de consumar conmigo perfecta- mente el matrimonio espiritual con tu vista beatífica, que aun~ que es verdad que en este estado tan alto está el alma tanto más conforme cuanto más trasformada, porque para sí ninguna 1 La e. p. suprime aquí dos páginas en esta forma: "siéndole esta llama muy es- quiva, según que largamente dijimos en el tratado de la Noche Oseara y Subida del Monte Carmelo, y por eso aqui no digo más." En la soldadura del sentido está la explicación de lo suprimido."

2 A suprime aqui unas líneas así: "de meditación a contemplación en que él mis- mo se comunica por unión de amor. Y, en fin, abreviando cuanto se puede, esto bas- ta ahora, que el mismo Dios..."

3 E. p. omite unas frases diciendo: de su divina llama, y así la misma...4 A suprime: de mi entendimiento.

6 A y e. p.: ni aprieto para mi alma.

7 A y G: lo que se canta en los Cantares. E. p.: lo que se dice en los Cantares.

CANCION PRIMERA 21 cosa sabe, ni acierta a pedir, sino todo para su amado; porque la caridad no pretende sus cosas sino las del amado ( 1 ); to- davía, porque aun vive en esperanza, en que no se puede dejar de sentir vacío, tiene tanto de gemido, aunque suave y rega- lado, cuanto le falta para la acabada poseisón (2) de la adop- ción de hijo de Dios, donde consumándose su gloria se quie- tará su apetito. El cual, aunque acá más juntura tenga con Dios (3), nunca se hartará hasta que parezca esta gloria ('!), ma- yormente teniendo ya el sabor y la golosina (5) de ella, como aquí se tiene. Que es tal, que si Dios no tuviese aquí también favorecida la carne, amparando el natural con su diestra (como hizo con Moisés en la piedra, para que sin morirse pudiese ver su gloria, con la cual diestra antes el natural recibe refección y deleite que detrimento), a cada llamarada de éstas moriría y se corrompería el natural, no teniendo la parte inferior vaso para sufrir (6) tanto fuego y tan subido.

23. Y por eso, este apetito y la petición de él no es aquí con pena, pues no está aquí el alma capaz de ella; sino con gran suavidad y deleite y conformidad racional y sensitiva lo pi- de (7). Que por eso se dice: si quieres, porque la voluntad y apetito está tan hecho uno con Dios (8), que tiene por gloria que se cumpla lo que Dios quiere. Pero son tales las asomadas de gloria y el amor que se trasluce quedar por entrar a la puerta, no cabiendo por la angostura de la casa terrestre, que antes sería poco amor (9) no pedir entrada en aquella perfección y cum- plimiento de amor. Porque, demás de esto, ve allí el alma que 1 I ad Cor. XIII, 5.— E. p.: "porque ninguna cosa sabe, ni acierta a pedir bus- cándose a sí, sino a su amado en todo, que la caridad no pretende sino el bien y glo- ria del Amado."

2 E. p.: para la posesión cumplida. A: ríene tanto de gemido cuanto le falta para la acabada posesión donde consumándose...3 G: Más unido esté con Dios. E. p.: acá más esté junto con Dios.

4 Ps. XVI, 15.

5 E. p.: el sabor y las premisas.

6 E. p.: a cada llamarada de éstas parece que se acabaría, no teniendo la par- te inferior fuerzas para sufrir...

7 E. p.: "Y por eso este apetito no es aquí con pena, pues no está aqui el alma en estado de ella, antes con gran suavidad y deleite y conformidad lo pide."

8 E. p.: añade: cada uno a su modo.

9 E. p. abrevia: que se trasluce, que antes sería poco amor.

22 LLAMA DE AMOR VIVA en aquella fuerza de deleitable comunicación la está el Espíritu Santo provocando y convidando con maravillosos modos y afec- tos suaves a aquella inmensa gloría que la está proponiendo de- lante de sus ojos, diciendo lo que en los Cantares a la Esposa, conviene saber: Mirad, dice ella, lo que me está diciendo mi esposo: levántate (1) y date priesa, amiga mía, paloma mía, hermosa mía, y ven; pues que ha pasado ya el invierno, y la lluvia pasó y se desvió y las flores han parecido en nuestra tierra. Y ha llegado el iiempo de podar y la voz de la tortoilla se lia oído en nuestra tierra, y la higuera (2) ha echado sus higos, y las floridas viñas han dado su olor. Levántate, amiga mía, graciosa mía, y ven paloma mía en los horados (3) de la piedra, en la caverna de la cerca; muéstrame tu rostro, sue- ne tu voz en mis oídos, porque tu voz es dulce, y tu cara her- mosa (4). Todas estas cosa siente el alma distintísimamente (5) que la está diciendo el Espíritu Santo en aquel suave y tierna llamear (6). Y por eso ella aquí responde: Acaba ya, si quieres. En lo cual le pide aquellas dos peticiones que él mandó pedir por San Mateo (7): Adveniat regmim tuum. Fiat voluntas tita (8). Como si dijera: Acábame de dar ese reino como tú lo quieres; y para que así sea Rompe la tela de este dulce encuentro.

24. Que es la que impide este tan grande negocio, porque es fácil cosa llegar a Dios quitados los impedimentos y telas que dividen. Las cuales se reducen a tres telas que se han de romper para poseer a Dios perfectamente, conviene a saber: temporal, en que se comprende toda criatura; natural, en quie se comprenden las operaciones (9) e inclinaciones puramente na- 1 E. p. abrevia: a la Esposa: levántate.

4 Cant.. II, 10.

5 E. p. suprime esta palabra.

6 E. p.: en aquella suave y tierna llama.

7 E. p.: que Cristo Nuestro Señor mandó pedir por San Mateo.

8 VI, 10.

9 E. p.: en que se comprenden todas las operaciones.

CANCION PRIMERA 23 turales; y sensitiva, en que sólo se comprende la unión del alma en el cuerpo, que es vida sensitiva y animal, de que dice San Pablo. Sabemos que si esta nuestra casa terrestre se desata, te- nemos habitación de Dios en los cielos. Las dos primeras telas de necesidad se han de haber rompido para llegar a esta posesión de unión de Dios por amor (1), en que todas las cosas del mundo están negadas y renunciadas (2), y todos los apetitos y afectos naturales mortificados, y las operaciones del alma he- chas divinas. Todo lo cual se rompió por los encuentros de esta llama cuando era esquiva; porque en la purgación espiritual, como habernos dicho arriba (3), acaba el alma de romper con es- tas dos telas y unirse como aquí está, y no queda por romper más que la tercera de la vida sensitiva. Que por eso dice aquí tela, y no telas; porque no hay más de ésta, la cual por es- tar ya tan sutil y delgada y espiritualizada con esta unión, no la encuentra la llama rigurosa (4) y esquivamente, como a las otras hacía, sino sabrosa y dulcemente. Y así, la muerte de las semejantes almas siempre es más suave y dulce (5), más que les fué toda la vida; porque mueren con ímpetus y encuentros sabrosos de amor, como el cisne que canta más dulcemente cuando se quiere morir y se muere (6). Que por eso di- jo David: Que la muerte de los justos es preciosa, porque allí van a entrar los ríos del amor del alma en la mar (7), y están allí tan anchos y represados, que parecen ya mares; juntándose allí lo primero y lo postrero (8), para acompañar al justo que va y parte a su reino, oyéndose las alabanzas de los fines de la tierra, que son gloria del justo.

25. Y sintiéndose el alma en esta sazón, en estos glorio- sos encuentros, tan al canto (9) de salir en abundancias a 1 E. p.: a esta posesión de Dios por unión de amor.

2 Gr.: denunciadas.

3 E. p. omite como habernos dicho arriba.

4 E. p.: no hay más de ésta, a la cual no la encuentra esta llama rigurosa.

5 E. p.: semejantes almas es muy suave y dulce.

7 E. p.: del amor del alma en la mar del amar.

8 E. p.: juntándose allí el principio y el fin. lo primero y lo postrero.

9 E. p. por tan al canto imprime muy a punto.

24 LLAMA DE AMOR VIVA poseer el reino acabadamente, porque se ve pura y rica y dis- puesta (1) para ello; porque en este estado déjales Dios ver su hermosura, y fíales los dones y virtudes que les ha dado, porque todo se les vuelve en amor y alabanzas, no habiendo ya levadura que corrompa la masa, y como ve que no le falta más que romí- per la tela flaca "de esta "humana condición de vida natural en que se siente enredada y presa, impedida su libertad con deseo de ser desatada y verse con Cristo (2), deshaciéndose ya esta urdimbre de espíritu y carne, que son de muy diferente ser, y recibiendo cada una de por sí su suerte, que la carne se quede en su tierra y el espíritu vuelva a Dios que le dió (3); pues la carne (4) no aprovecha nada, como dice San Juan (5), an- tes estorbaba este bien de espíritu, haciéndole lástima que una vida tan baja la impida otra tan alta, pide que se rompa.

26. Y llámala tela por tres cosas (6): la primera, por la trabazón que hay entre el espíritu y la carne; la segunda, por- que divide entre Dios y el alma; la tercera, porque así como la la tela no es tan opaca y condensa que no se pueda traslucir lo claro por ella, así en este estado parece esta trabazón tan delgada tela, por estar ya muy espiritualizada e ilustrada y adel- gazada, que no se deja de traslucir la divinidad en ella; y como siente el alma la fortaleza de la otra vida, echa de ver la flaí- queza de esta otra, y parece muy delgada tela, y aun tela de araña, como la llama David (7), diciendo: Nuestros años como la araña meditarán (8). Y aun es mucho menos delante del al- ma que así está engrandecida; porque, como está puesta en el sentir de Dios, siente las cosas como Dios (9); delante del cual, como también dice David, mil años son como el día de ayer que 1 E. p.: pura y rica, cuanto se compadece con la fe y el estado de esta vida, y dispuesta.

3 Eccles., XII. 7.

5 VI, 64.

7 E. p. omite el texto que sigue.

8 Ps. LXXXIX, °.

9 E. p.: siente las cosas como de Dios.

CANCION PRIMERA 25 ,pasó (1). Y según Isaías, todas las gentes son como si no fuesen (2). Y ese mismo tomo teñen delante del alma, que to- das las cosas le son nada, y ella es para sus ojos nada; sóIq su Dios para ella es el todo (3).

27. Pero hay aquí que notar, ¿por qué razón pide más que rompa la tela, que la corte o que la acabe, pufes todo pa- rece una cosa? Podemos decir que por cuatro cosas (4). La primera, por hablar con más propiedad; porque más propio es del encuentro romper, que cortar y que acabar. La segunda, por- que el amor es amigo de fuerza de amor y de toque fuerte e impetuoso, lo cual se ejercita más en el romper que en el cortar y acabar. La tercera, porque el amor apetece que el acto sea brevísimo, porque se cumple más presto, y tiene tanta más fuerza y valor cuanto es más breve y más espiritual, por- que la virtud unida, más fuerte es que esparcida; e introdú- cese el amor al modo que la forma en la materia, que se introduce en un instante, y hasta entonces no había acto si- no disposiciones para él; y así, los actos espirituales, como en un instante se hacen, lo demás son disposiciones de de- seos y afectos sucesivos, que muy pocos llegan a ser actos. Por lo cual dijo el Sabio: Que es mejor el fin de la ora- ción que el principio. Mas los que llegan, en un punto se for- man en Dios, por lo cual se dice que la oración breve penetra los cielos. De donde el alma dispuesta (5), muchos más actos y más intensos puede hacer en breve tiempo que la no dispuesta en mucho; porque a ésta todo se le va en disponer el espíritu, 1 Ps. LXXXIX, 4.

2 XL, 17.

4 E. p.: razones.

5 E. p.: "La segunda, porque el amor es amigo de fuerza y de toque fuerte y im- petuoso, lo cual se ejercita más en el romper que en el cortar y acabar. La tercera, porque como tiene tanto amor, apelece que sea brevísimo aquel acto de romperse la tela, para que se cumpla presto; y tiene tanta más fuerza y valor cuanto es más breve y más espiritual, porque la virtud de amor aquí está más unida más fuerte y introdú- cese lo perfecto de transformativo amor al modo que la forma en la materia que se introduce en un instante, que hasta entonces no había acto de información trasfor- mativa, sino disposiciones para ella de deseos y afectos sucesivamente repetidos, que en muy pocos llegan al acto perfecto de transformación. De donde el alma dispuesta..."

26 LLAMA DE AMOR VIVA