25. En el tiempo, pues, de este desposorio y espera del matrimonio en las unciones del Espíritu Santo, cuando con ya más altos los ungüentos de disposiciones para la unión de Dios, suelen ser las ansias de las cavernas del alma extremadas y de- licadas. Porque como aquellos ungüentos son ya más próxi- mamente dispositivos para la unión de Dios, porque son más allegados a Dios, y por esto saborean al alma y la engolosinan más delicadamente de Dios, es el deseo más delicado y pro- fundo; porque el deseo de Dios es disposición para unirse con Dios.
26. ¡Oh, qué buen lugar era éste para avisar a las almas que Dios llega a estas delicadas unciones, que miren lo que ha- cen y en cuyas manos se ponen, porque no vuelvan atrás, sino que es fuera del propósito a que vamos hablando! Mas es tan- ta la mancilla y lástima que cae en mi corazón ver volver las almas (4) atrás, no solamente no se dejando ungir de manera que pase la unción adelante, sino aun perdiendo los efectos de la unción, que no tengo de dejar de avisarles aquí acerca de esto lo que deben hacer para evitar tanto daño, aunque nos 1 E. p. añade: para la unión y matrimonio.
2 E. p. omite: porque lo va Dios haciendo al modo del alma.
3 C: olores.
4 E. p.: volver algunas almas.
CANCION III 63 detengamos un poco en volver al propósito, que yo volveré luego a él, aunque todo hace a la inteligencia de la propiedad de estas cavernas. Y por ser muy necesario no sólo para estas almas que van tan prósperas, sino también para todas las de- más que buscan a su amado, lo quiero decir (1).
27. Cuanto a lo primero, es de saber que si el alma busca a Dios, mucho más la busca su Amado a ella; y si ella le envía a él sus amorosos deseos, que le son a él tan olo- rosos, como la virgulica (2) del humo que sale de las especias aromáticas de la mirra y del incienso; él a ella le envía el olor de sus ungüentos con que la trae y hace correr hacia él, que son sus divinas inspiraciones y toques; los cuales siem- pre que son suyos, van ceñidos y regulados con motivo de la perfección de la ley de Dios y de la fe, por cuya perfección ha de ir el alma siempre llegándose más a Dios. Y así ha de entender el alma que el deseo de Dios en todas las merce- des que le hace en las unciones y olores de sus ungüentos, es disponerla para otros más subidos y delicados ungüentos más al temple de Dios, hasta que venga en tan delicada y pura disposi- ción que merezca la unión de Dios y transformación sustancial en todas sus potencias.
28. Advirtiendo, pues, el alma que en este negocio es Dios el principal agente y el mozo de ciego (3) que la ha de guiar por la mano a donde ella no sabría ir, que es a las co- sas sobrenaturales que no puede su entendimiento ni voluntad ni memoria saber como son; todo su principal cuidado ha de ser mirar que no ponga obstáculo a la guía, que es el Espíritu Santo, según el camino por donde la lleva Dios, ordenado en ley de Dios y fe, como decimos. Y este impedimento le puede venir si se deja llevar de otro ciego; y los ciegos que la podrían sacar del camino, son tres, conviene a saber: el rnaes* tro espiritual, y el demonio y ella misma.
29. Cuanto a lo primero, conviénele grandemente al al- 1 Con el siguiente párrafo comienza la Llama el Manuscrito de Pamplona y llega hasta el número 59, aunque con algunas omisiones.
3 La e. p. omite mozo de ciego.
64 LLAMA DE AMOR VIVA ma que quiera aprovechar y no volver atrás, mirar (1) en cuyas manos se pone; porque cual fuere el maestro, tal será el dis- cípulo, y cual el padre tal el hijo; y para este camino, a lo menos para el más subido de él, y aun para lo mediano, apenas hallará una guía cabal según todas las partes que ha menester, porque ha menester ser sabio y discreto y experimentado. Por- que para guiar el espíritu, aunque el fundamento es el saber y la discreción, si no hay experiencia de lo más subido, no atinarán a encaminar al alma en ello, cuando Dios se lo da; y podríanla hacer harto daño, porque no entendiendo ellos la vía del espíritu (2), muchas veces hacen perder a las almas la unción de estos delicados ungüentos con que el Espíritu San- to las va disponiendo para sí (3), por otros modos rateros que ellos han leído por ahí, que no sirven sino para prin- cipiantes; que no sabiendo ellos más que para principiantes (y aun eso plegué a Dios), no quieren dejar a las almas pasar aunque Dios las quiera llevar a más de aquellos prin- cipios y modos discursivos e imaginarios, para que nunca ex- cedan y salgan de la capacidad natural (4), con que ellos pue- den hacer muy poca hacienda.
30. Y para que mejor entendamos esto, es de saber, que el estado de principiantes es meditar y hacer actos discursi- vos. En este estado, necesario le es al alma que se le dé mate- ria para que discurra y que de suyo haga actos interiores y se aproveche del fuego y hervor espiritual sensitivo (5); porque así le conviene para habituar los sentidos y apetitos a cosas bue- nas, y cebándolos con este sabor se desarraiguen del siglo. Mas cuando esto ya en alguna manera está hecho, luego los comienza Dios a poner en estado de contemplación, lo cual suele ser muy en breve, mayormente en gente religiosa, porque más en breve negadas las cosas del siglo, acomodan a Dios el sen- 1 C, omitiendo en la línea anterior el adverbio grandemente, añade aquí dúigen- tísimamente mirar.
2 E. p.: los caminos del espíritu.
3 E. p. añade aquí: gobernándolas.
4 E. p. omite: para que nunca excedan y salgan de la capacidad natural.
CANCION III 65 tido y el apetito; y luego no hay que hacer sino pasar de meditación a contemplación, lo cual es ya cuando cesan los ac- tos discursivos y meditación de la propia alma y los jugos y hervores primeros sensitivos, no pudiendo ya discurrir como antes, ni hallar nada de arrimo por el sentido; este sentido quedando en sequedad, por cuanto le mudan el caudal al espíritu que no cae en sentido. Y como quiera que natural- mente todas las operaciones que de suyo puede hacer el alma no sean sino por el sentido, de aquí es que ya Dios en este estado es el agente y el alma es la paciente; porque ella sólo se ha como el que recibe y como en quien se hace, y Dios como el que da y como el que en ella hace, dándole los bienes espiri- tuales en la contemplación (1), que es noticia y amor divino ■junto; esto es, noticia amorosa, sin que el alma use de sus actos y discursos naturales, porque aun no puede ya entrar en ellos como antes.
31. De donde en este tiempo totalmente se ha de llevar el alma por modo contrario del primero. Que si antes la daban materia para meditar y meditaba, que ahora antes se la quiten y que no medite; porque, como digo, no podrá aunque quiera, y distraerse ha. Y si antes buscaba jugo y hervor y le hallaba, ya no le quiera ni le busque, porque no sólo no le hallará por su diligencia, mas antes sacará sequedad, porque se divierte del bien pacífico y quieto que secretamente le están dando en el espíritu, por la obra que él quiere hacer por el sentido; y así, perdiendo lo uno, no hace lo otro, pues ya los bienes no se los dan por el sentido como antes. Y por eso en este estado en ninguna manera la han de imponer en que medite y se ejercite en actos, ni procure sabor ni hervor (2); porque sería poner obstáculo al principal agente, que, como digo, es Dios, el cual oculta y quietamente anda poniendo en el alma sabiduría y noticia amorosa sin especificación de actos (3), 1 E. p.: "es el agente coa particularidad que infunde y enseña, y el alma la que recibe dándole bienes muy espirituales en la contemplación..."
2 E. p.: ni se ejercite en actos sacados a fuerza de discurso, ni procure con asentimiento sabor ni fervor.
3 E. p.: sin mucha diferencia, expresión o multiplicación de acto».
5 66 LLAMA DE AMOR VIVA aunque algunas veces los hace especificar en el alma con alguna duración. Y así, entonces el alma se ha de andar sólo con ad- vertencia amorosa a Dios, sin especificar actos, habiéndose, co- mo habernos dicho, pasivamente (1), sin hacer de suyo diligen- cias, con la advertencia amorosa, simple y sencilla, como quien abre los ojos con advertencia de amor.
32. Que pues Dios entonces en modo de dar trata con ella con noticia sencilla y amorosa, también el alma trate con él en modo de recibir con noticia o advertencia sencilla y amoro- sa, para que así se junte noticia con noticia y amor con amor; porque conviene que el que recibe se haya al modo de lo que recibe y no de otro, para poderle recibir y retener como se lo dan (2); porque, como dicen los filósofos, cualquiera cosa que se recibe, está en el recipiente al modo que se ha el re- cipiente. De donde está claro que si el alma entonces no de- jase su modo activo natural, no recibiera aquel bien sino a modo natural. Y así, no lo recibiría, sino quedarse hía sola- mente con acto natural; porque lo sobrenatural no cae en el modo natural ni tiene que ver con ello (3). Y así totalmente si el alma quiere entonces obrar de suyo, habiéndose de otra ma- nera más que con la advertencia amorosa pasiva que habernos dicho, muy pasiva y tranquilamente, sin hacer acto natural si no es cuando Dios la uniese en algún acto, pondría impedi- mento a los bienes que la está Dios comunicando sobrenatural- mente en la noticia amorosa (4). Lo cual es en el principio en ejercicio de purgación (5), como habernos dicho arriba, y después 1 E. p.: "sin especificar otros actos más de aquellos a que se siente inclinada por él, habiéndose como pasivamente."
2 La e. p. suprime las palabras siguientes hasta la frase: de donde está claro- G lo pone en latín.
3 G lee: "porque lo sobrenatural no cabe en el alma que está ocupada en actos y operaciones naturales."
4 E. p.: "De donde está claro que si el alma entonces no dejase su modo ordi- nario de discurrir no recibiría aquel bien, sino escasa y imperfectamente, y así no lo recibiría con aquella perfección con que se lo dan: pues siendo tan superior e infuso, no cabe en modo tan escaso y imperfecto. Y así, totalmente si el alma quiere enton- ces obrar de suyo habiéndose de otra manera más que con la advertencia pasiva amorosa, muy pasiva y tranquilamente, sin discurrir como antes, pondría impedimen- to a los bienes que la está Dios comunicando en la noticia amorosa."
5 C: Lo cual es al principio en la noticia amorosa en el ejercicio de purgación.
CANCION III 67 en más suavidad de amor. Lo cual si, como digo, y es asi la ver- dad, se anda recibiendo en el alma pasivamente y al modo de Dios sobrenatural, y no al modo del alma natural (1), sigúe- se que para recibirla ha de estar esta alma muy desembarazada, ociosa, pacífica y serena, al modo de Dios; como el aire que cuanto más limpio está y sencillo y quieto, más le ilustra y calienta el sol. Y así no ha de estar asida a nada, ni a cosa de meditación ni sabor, ahora sensitivo, ahora espiritual; porque requiere el espíritu tan libre y aniquilado, que cualquiera cosa que el alma entonces quisiese hacer de pensamiento o discur- so (2) o gusto a que se quiera arrimar, la impediría e inquiew taria y haría ruido en el profundo silencio que conviene que ha- ya en el alma, según el sentido y el espíritu, para (3) tan pro- funda y delicada audición de Dios, que habla al corazón en esta soledad que dijo por Oseas (4), en suma paz y tranquili- dad, escuchando y oyendo el alma, como David, lo que habla Dios, porque habla esta paz en su alma. Lo cual, cuando así acaeciere que se sienta el alma poner en silencio y escucha, aun la advertencia amorosa que dije ha de olvidar, porque el alma se quede libre para lo que entonces la quieren; porque aquella advertencia sólo ha de usar de ella cuando no se siente poner en soledad u ociosidad u olvido o escucha espiritual, lo cual siempre viene con algún absorbimiento interior (5).
33. Por tanto (6) en ninguna sazón y tiempo, ya que el alma ha comenzado a entrar en este sencillo y ocioso estado de contemplación, no ha el alma de querer traer delante de sí meditaciones, ni querer arrimarse a jugos ni sabores espiritua- les (7), sino estar desarrimada en pie sobre todo eso, el espí- 1 E. p.. al modo de Dios, y no al modo del alma.
2 E. p.: de pensamiento particular o discurso.
5 E. p.: "la advertencia amorosa que dije, ha de ser sencillísima, sin cuidado ni reflexión alguna, de manera que casi la olvide para estar toda en el oir, porque asi el alma se quede libre para lo que entonces la quieren."
6 E. p.: Esfa manera y olvido siempre viene con algún absorvimiento interior. Por tanto...7 E. p. añade: "como queda dicho largamente en el capítulo décimo del libro primero de la Noche Oscura, y antes en el capitulo último del segundo libro, y en el 68 LLAMA DE AMOR VIVA ritu desasido, como dijo el profeta Habacub que había él de hacer, diciendo: Estaré en pie sobre la guarda de mis sentidos, esto es, dejándolos abajo, y afirmaré el paso sobre la munición de mis potencias, esto es, no dejándolas dar paso de pensamien- to, y contemplaré lo que se me dijere; esto es, recibiré lo que se me comunicare (1). Porque ya habernos dicho que la contemplación es recibir, y no es posible que esta altísima sabiduría y linaje de contemplación se pueda recibir sino en espíritu callado y desarrimado de jugos y noticias (2), por- que así lo dice Isaías, diciendo: ¿A quién enseñará la ciencia y a quién hará oir lo oído? (3). A los destetados de leche, esto es, de los jugos y gustos, y a los desarraigados de los pechos, esto es, de los arrimos de noticias y actos particulares. Quita la niebla, y la mota, y los pelos, y limpia el ojo, y luciráte el sol claro, y verás. Pon el alma en libertad de paz, y sácala del yugo y servidumbre de su operación, que es el cautiverio del Egipto; que todo es poco más que juntar pa- jas para cocer tierra, y llévala a la tierra de promisión que mana leche y miel (4).
34. ¡Oh, maestro espiritual!, mira que a esa libertad y ociosidad santa de hijos la llama Dios al desierto, en que an- de vestida de fiesta y con joyas de oro y plata, habiendo ya despojado a Egipto (5) y tomádoles sus riquezas; y no sólo eso, sino ahogádolos (6) en la mar de la contemplación, don- de el gitano del sentido no halla pie ni arrimo y deja libre al Hijo de Dios, que es el espíritu salido de los límites y quicios angostos de la operación natural, que es su bajo en- tender, su tosco sentir, su pobre gustar, para que Dios le dé el suave maná; cuyo sabor aunque tiene todos esos sabores y gustos en que tú quieres traer trabajando el alma, con todo capítulo primero [el segundo en nuestra edición], del libro tercero de la Subida del Monte Carmelo."
3 E. p.: ¿y a quién hará entender el oído?
4 Isai.. XXVIII, 9.
5 Gr. y P añaden: que es la parte sensitiva.
6 E. p.: sino aun ahogando a sus enemigos. C: sino ahogando los gitanos.
CANCION III 69 eso, por ser tan delicado que se deshace en la boca, no se sentirá si otro gusto u otra cosa quisiere sentir, porque no- le recibirá; procura desarrimar (1) al alma de todas las co- dicias de jugos, gustos y meditaciones, y no la desquietes con cuidado y solicitud alguna de arriba y menos de abajo, ponién- dola en toda enajenación y soledad posible; porque cuanto más esto alcanzare y más presto llegare a esta ociosa tranquilidad, con tanta más abundancia se le va infundiendo el espíritu de la divina sabiduría, amoroso, tranquilo, solitario, pacífico, suave, robador del espíritu, sintiéndose a veces robado y llagado se- rena y blandamente, sin saber de quién, ni de dónde, ni cómo, porque se comunicó sin operación propia (2).
35. Y un poquito de esto que Dios obra en el alma en este santo ocio y soledad, es inestimable bien, más que el al- ma puede pensar ni el que la trata, y no se echa de ver, lo cual lucirá en su tiempo. A lo menos lo que de presente el alma podrá alcanzar a sentir, es un enajenamiento y extrañez, unas veces más que otras, acerca de todas las cosas, con respiro suave del amor y vida del espíritu y con inclinación a soledad y tedio en las criaturas y el siglo. Porque como le gusta el espíritu, desabrido es todo lo que es de carne.
36. Pero los bienes interiores que esta callada contempla- ción deja impresos en el alma sin ella sentirlo, como digo, son inestimables; porque, en fin, son unciones secretísimas y deli- cadísimas del Espíritu Santo, en que secretamente llena al alma de riquezas y dones y gracias, porque _ en fin, siendo Dios, hace como Dios (3). Estos bienes, pues, y estas grandes rique- zas, estas subidas y delicadas unciones y matices del Espíritu Santo, que por su delgadez y sutil pureza ni el alma ni el que las trata las entiende, sino sólo el que las pone para agradarse más del alma con grandísima (4) facilidad, no más de con tan- tica obra que el alma quiera hacer de aplicar sentido o apetito 2 E. p. añade: en el sentido dicho.
3 E. p. añade: g obra como Dios.
4 G y C: gratísima.
70 LLAMA DE AMOR VIVA de querer asir alguna noticia o jugo o gusto, se deturban e im- piden, lo cual es grave daño y gran dolor y lástima.
37. ¡Oh, grave caso, y mucho para admirar que no pare- ciendo el daño ni casi nada lo que se interpuso, es entonces mayor el daño y de mayor dolor y mancilla que deturbar y echar a perder muchas almas de estotras comunes (1) que no están en aquel puesto de tan subido esmalte y matiz. Como si en un rostro de extremada pintura (2) tocase una mano muy tosca con extraños y bajos colores, sería el daño mayor y más notable que si borrase muchas más comunes y de más lástima y dolor; porque aquella mano tan delicada que aquél deturbó ¿quién la acertará a poner?
38. Con (3) ser este daño tan grande, más que se puede encarecer, es tan común que apenas se hallará un maestro espiritual que no le haga en las almas que de esta manera co- mienza Dios a recoger en contemplación; porque cuántas veces está Dios ungiendo al alma con alguna unción muy delgada de noticia amorosa, serena, pacífica, solitaria y muy ajena del sentido y de lo que puede pensar, no pudiendo meditar ni gustar de cosa de arriba (4) ni de abajo, ni de noticias, porque la trae Dios ocupada en aquella unción solitaria, incli- nada a soledad y ocio; y vendrá uno que no sabe sino martillar y macear como herrero, y porque él no enseña más que aquello, dirá: anda, dejaos de eso que es perder tiempo, y ociosidad; sino tomad y meditad y haced actos, que es menester que ha- gáis de vuestra parte actos y diligencias, que son esotros alum- bramientos y cosas de bausanes.
39. Y así, no entendiendo éstos los grados de oración ni vías del espíritu, no echan de ver que aquellos actos que ellos dicen que haga el alma, y aquel caminar con discurso está 1 E. p.: y mancilla, que otro que pareciera mucha mayor en almas comunes...2 G: de extremada hermosura. C: de extremada hermosura y pintura.
3 E p. arregla: que si borrase otras muchas y de más lástima y dolor. Y con ser...G: "más lástima y dolor, porque ¿quién se atreverá a enmendar y perficionar lo que obraba aquella mano divina que éste con su no entender turba? Y con ser..."
4 E. p.: "Y de lo que se puede pensar, y la tiene sin poder gustar ni meditar cosa de arriba."
CANCION III 71 ya hecho, pues ya aquella alma ha llegado a la negación sensitiva; y que cuando ya se ha llegado el término y está an- dado el camino, ya no hay caminar, porque sería volver a ale- jarse (1) del término. Y asi, no entendiendo que aquella alma está ya en la via (2) del Espíritu, en el cual no hay discurso, y que ya el discurso cesa (3), y es Dios (4) el agente y el que habla secretamente al alma solitaria, callando ella sobrepone otro ungüentos (5) en el alma de groseras noticias y jugos en que las imponen, y deshácenle la soledad y recogimiento, y por el consiguiente, la subida obra que en ella Dios pintaba. Y así el alma ni hace lo uno, ni aprovecha en lo otro, y así todo es dar golpes en la herradura (6).
40. Adviertan estos tales y consideren que el Espíritu Santo es el principal agente y movedor de las almas, que nunca pierde cuidado de ellas (7); y que ellos no son los agentes, sino instrumentos solos para enderezar las almas para la regla do la fe y ley de Dios, según el espíritu que Dios va dando a cada una. Y así todo su cuidado sea no acomodar al alma a su modo y condición propia de ellos, sino mirando si saben por donde Dios las lleva; y si no lo saben, déjenlas y no las per- turben. Y conforme a esto, procuren enderezar al alma en ma- yor soledad y libertad y tranquilidad, dándoles anchura para que no aten el sentido espiritual y corporal a nada cuando Dios las lleva por aquí, y no se penen ni soliciten pensando que no se hace nada; que como el alma esté desasida de toda noticia propia y de todo apetito y afecciones de la parte sensitiva y en negación pura de pobreza de espíritu, en vacío de toda niebla de jugo, despegada de todo pecho y leche, que es lo que el alma ha de tener cuidado de ir haciendo de su parte y ellos 1 C: abajarse.
4 E. p. añade: con particularidad.
5 G: "callando ella, y asi haciendo actos o discurriendo no hace otra cosa el alma sino poner sobre sí otros ungüentos."
6 P: ri'erra dura. E. p. abrevia: Y asi el alma ni hace lo ano. ni aprovecha tam- poco en lo otro.
7 E. p. "nunca pierde el cuidado de ellas y de lo que las importa para que apro- vechen y lleguen a Dios con más brevedad y mejor modo y estilo."
72 LLAMA DE AMOR VIVA en ello ayudándola a negarse según todo esto, es imposible (1) que no haga Dios lo que es de la suya. Más imposible que de- jar de dar el rayo del sol en lugar sereno y descombrado; pues que así como el sol está madrugando y da en tu casa para entrar si le destapas el agujero (2), así Dios, que guardando a Israel no dormita (3), ni menos duerme, entrará en el alma vacía y la llenará de bienes.
41. Dios está como el sol sobre las almas para entrar; conténtense con disponerla según la perfección evangélica, que consiste en la desnudez y vacío del sentido y espíritu; y no quieran pasar adelante en el edificar, que ese oficio sólo es del Señor, de donde desciende todo dado excelente (4). Porque si el Señor no edificare la casa, en vano trabaja el que la edifica (5); edificará en cada alma, como él quiere, edificio sobrenatural. Dispon tú ese natural, aniquilando sus operaciones, pues que an- tes estorban que ayudan. Eso es tu oficio; y el de Dios, como dice el Sabio, es enderezarle a los bienes sobrenaturales por mo- dos y maneras que tú ni el alma no lo sabéis; y asi no digas: ¡oh, que no va adelante, que no hace nada!; porque si el en- tendimiento del alma entonces no gusta (6) de otras inteligen- cias más que antes, adelante va el entendimiento caminando (7) a lo sobrenatural. ¡Oh, que no entiende nada distintamente! Antes si entendiese (8) distintamente no iría adelante, porque Dios es incomprensible y excede al entendimiento; y así, cuan- to más va, más se ha de ir alejando de sí mismo caminando en fe, creyendo y no entendiendo (9); y asi a Dios más se llega no entendiendo que entendiendo. Y, por tanto, no tengas de eso pena, que si el entendimiento no vuelve atrás, querien- do emplearse en noticias distintas y otros entenderes de por 1 E. p. añade: según el modo de proceder de la bondad g misericordia divina 2 G y C: ventana. E. p. lee si le abres la puerta por si le destapas el agujero.
3 Ps. CXX. 4.
4 Jacob, I. 17.
5 Ps. CXXVI, 1.
6 E. p.: porque si el alma entonces no gusta.
7 E. p.: adelante va caminando.
8 Por entonces, añade la e. p.
9 E. p.: viendo.
CANCION III 73 acá, adelante va; porque, en este caso, el no volver atrás es ir adelante (1), es ir más en fe, que el entendimiento como no sabe ni puede saber cómo es Dios, camina a él no entendiendo; y así antes, para bien ser, le conviene eso que tú le condenas que no se embarace con inteligencias distintas (2).
42. ¡Oh! dirás, que la voluntad, si el entendimiento no entiende distintamente, la voluntad a lo menos estará ociosa y no amará, porque no se puede amar sino lo que se entiende. Verdad es esto, mayormente en las operaciones y actos natu- rales del alma, que la voluntad no ama sino lo que distin^- tamente conoce el entendimiento. Pero en la contemplación (3) de que vamos hablando, en que Dios, como habernos dicho, in- funde en el alma, no es menester que haya noticia distinta, ni que el alma haga actos, porque en un acto le está Dios (4) co- municando noticia amorosa, que es juntamente como luz caliente sin distinción alguna, y entonces al modo que es la inteligencia, es también el amor en la voluntad. Que como la noticia es general y oscura, no acabando el entendimiento de entender dis- tintamente lo que entiende, también la voluntad ama en general sin distinción alguna. Que, como quiera que Dios sea luz y amor en esta comunicación delicada, igualmente informa estas dos potencias, aunque algunas veces hiere más en la una que en la otra. Y así, algunas veces se siente más inteligencia que amor, y otras más amor que inteligencia; y a veces, también todo in- teligencia, casi sin ningún amor, y a veces, todo amor sin inteligencia alguna; y asi, en lo que es actos que el alma de suyo hace, no puede amar sin entender. Mas en los que Dios hace en ella es diferente, porque se puede comunicar en una potencia sin la otra; y así, puede inflamar la voluntad con el toque del calor de su amor, aunque no entienda el entendimien- to cómo puede uno recibir calor del fuego, aunque no le vea si está cerca el fuego. Y de esta manera muchas veces se sentirá 1 P y e. p.: adelante va; y el ir adelante es ir más en fe...2 E. p. añade: sino que camine en perfecta fe.
3 E. p.: Pero en el rato de contemplación.
4 E. p.: ni que el alma haga muchos discursos, porque entonces le está Dios.
74 LLAMA DE AMOR VIVA la voluntad inflamada o enternecida y enamorada sin saber ni entender cosa más particular que antes, ordenando Dios en ella el amor, como lo dice la Esposa en los Cantares, diciendo: Introdújome el Rey en la celda vinaria (1) y ordenó en mi la caridad.
43. Donde no hay que temer de la ociosidad de la volun- tad en este puesto, que si cesa de hacer actos sobre particulai- res noticias cuanto era de su parte, hácelos Dios en ella em- briagándola en amor infuso por medio de la noticia de con- templación o sin ella, como acabamos de decir; y son tanto mejores que los que ella hiciera, y tanto más meritorios (2) y sabrosos, cuanto es mejor el movedor e infusor de este amor (3), que es Dios, el cual le pega al alma, porque la voluntad está cerca de Dios y desasida de otros gustos. Por eso téngase cuidado que la voluntad esté vacía y desasida de sus afecciones; que si no vuelve atrás queriendo gustar algún ju- go o gusto, aunque particularmente no le sienta en Dios, ade- lante va, subiendo sobre todas las cosas a Dios, pues de nin- guna cosa gusta; y a Dios, aunque no le guste muy particular y distintamente, ni le ame con tan distinto acto, gústale en aquella infusión general oscura y secretamente, más que a todas las cosas distintas (4), pues entonces ve ella claro que ninguna le da tanto gusto como aquella quietud solitaria. Y ámale sobre todas las cosas amables, pues que todos los otros jugos y gus- tos de todas ellas tiene desechados y le son desabridos. Y así