82. Cuanto a lo primero, tiene tres primores principales de amor: el primero es que aquí ama el alma a Dios no por si, sino por él mismo; lo cual es admirable primor, porque ama por el Espíritu Santo, como el Padre y el Hijo se aman, como el mismo Hijo lo dice por San Juan, diciendo: La dilección con que me amaste esté en ellos y yo en ellos (1). El segundo pri- mor es amar a Dios en Dios, porque en esta unión vehemente, se absorbe el alma en amor de Dios, y Dios con gran vehemencia se entrega al alma. El tercer primor de amor principal es amarle allí por quien él es, porque no le ama sólo porque para si misma es largo, bueno y glorioso (2), etc., sino mucho más fuertemente, porque en sí es todo esto esencialmente.
83. Y acerca de esta imagen de fruición tiene otros tres primores maravillosos (3), principales. El primero, que el al- ma goza allí a Dios por el mismo Dios; porque como el alma une aquí el entendimiento en la omnipotencia, sapiencia, bondad, etc., aunque no claramente como será en la otra vida, grandemente se deleita en todas estas cosas entendidas distinta- 1 Joan. XVII. 26.
3 S lee: maravillosos, preciosos y principales.
CANCION III 203 mente, como arriba dijimos. El segundo primor principal de esta delectación es deleitarse ordenadamente sólo en Dios, sin ninguna otra mezcla de criatura. El tercer deleite es gozarle sólo por quién él es, sin mezcla alguna de gusto propio.
84. Acerca de la alabanza que el alma tiene a Dios en esta unión, hay otros tres primores de alabanza. El primero hacerlo de oficio, porque ve el alma que para su alabanza la crió Dios, como dice por Isaías, diciendo: Este pueblo formé para mí; cantará mis alabanzas (1). El segundo primor de alabanza es por los bienes que recibe y deleite que tiene en alabarle. El tercero es por lo que Dios es en si, porque aunque el alma, ningún deleite recibiese, le alabaría por quien él es.
85. Acerca del agradecimiento tiene otros tres primores (2). El primero agradecer los bienes naturales y espirituales que ha recibido y los beneficios. El segundo es la delectación gran- de que tiene en alabar (3) a Dios, porque con gran vehemencia se absorbe en esta alabanza. El tercero es alabanza solo por lo que Dios es, la cual es mucho más fuerte y deleitable.
CANCION IV CANCION IV ¡Cuán manso y amoroso Recuerdas en mi seno, Donde secretamente solo moras: Y en tu aspirar sabroso De bien y gloria lleno Cuán delicadamente me enamoras!
1M-:CLAR/\CI0N 1. Conviértese el alma aqui a su Esposo con mucho amor, estimándole y agradeciéndole dos efectos admirables que a ve- ces en ella hace por medio de esta unión, notando también 1 Isai., XLIII. 21.
2 Bg. y P: fres principales primores.
3 S: amar.
204 LLAMA DE AMOR VIVA el modo con que hace cada uno y también el efecto que en ella redunda en este caso.
2. El primar efecto es recuerdo de Dios en el alma, y el mo- do (1) con que éste se hace es de mansedumbre y amor. El se- gundo, es de aspiración de Dios en el alma, y el modo de éste es de bien y gloria que se le comunica en la aspiración. Y lo que de aqui en el alma redunda es enamorarla delicada y tier- namente.
3. Y así, es como si dijera: El recuerdo que haces, oh Verbo esposo, en el centro y fondo de mi alma, que es la pura e intima sustancia de ella, en que secreta y calladamente sólo como solo señor de ella moras, no sólo como en tu casa, ni sólo como en tu mismo lecho, sino también como en mi propio seno, íntima y estrechamente unido, icuán mansa y amorosa- mente le haces! (2). Esto es, grandemente manso y amoroso; y en la sabrosa aspiración que con ese recuerdo tuyo haces, sa- brosa para mi, que está llena de bien y gloria, ¡con cuánta delicadez me enamoras y aficionas a ti! En lo cual toma el al- ma la semejanza del que cuando recuerda de su sueño respira. Porque, a la verdad, ella aquí así lo siente.
Sigúese el verso: Cuan manso y amoroso Recuerdas en mi seno.
4. Muchas maneras de recuerdos hace Dios al alma, tantos, que si hubiésemos de ponernos a contarlos nunca acabaríamos. Pero este recuerdo que aquí quiere dar a entender el alma que le hace el Hijo de Dios, es, a mi ver, de los más levantados y que mayor bien hacen al alma. Porque este recuerdo es un mo- vimiento que hace el Verbo en la sustancia del alma, de tanta grandeza y señorío y gloria y de tan íntima suavidad (5), que le parece al alma que todos los bálsamos y especies odoríficas y flores del mundo se trabucan y menean, revolviéndose para 1 S y Bz. pasan de esta palabra a la igual siguiente.
2 Bg. y P añaden: el recuerdo.
3 Bz.: inmensa suavidad. C: tanta suavidad.
CANCION IV 205 dar su suavidad; y que todos los reinos y señoríos del mundo y todas las potestades y virtudes del cielo se mueven. Y que no sólo eso, sino que también todas las virtudes (1) y sus- tancias y perfecciones y gracias de todas las cosas criadas re- lucen y hacen el mismo movimiento, todo a una y en uno. Que por cuanto, como dice San Juan (2), todas las cosas en él son vida, y en él viven y son y se mueven, como también dice el Apóstol (3); de aquí es que moviéndose este tan gran Empe- rador en el alma, cuyo principado, como dice Isaías (4), trae sobre su hombro, que son las tres máquinas celeste, terrestre e infernal, y las cosas que hay en ellas, sustentándolas todas, (como dice San Pablo) con el verbo de su virtud (5), todas a una parezcan moverse, al modo que al movimiento de la tierra se mueven todas las cosas materiales que hay en ella, como si no fuesen nada; así es cuando se mueve este principe, que trae sobre sí su corte y no la corte a él.
5. Aunque esta comparación es harto impropia, porque acá no sólo parecen moverse, sino que también todos descubren las bellezas de su ser, virtud y hermosura y gracias, y la raíz de su duración (6) y vida. Porque echa allí de ver el alma cómo todas las criaturas de arriba y de abajo tienen su vida y fuerza y duración en él, y ve claro lo que él dice en el libro de los Proverbios, diciendo: Por mí reinan los reyes y por mi gobier- nan los príncipes, y los poderosos ejercitan justicia, y la en- tienden (7). Y aunque es verdad que echa alli de ver el alma que estas cosas son distintas de Dios, en cuanto tienen ser criado, y las ve en él con su fuerza, raíz y vigor, es tanto lo que conoce ser Dios en su ser con infinita eminencia (8), todas estas cosas, que las conoce mejor en su ser que en ellas mismas. Y éste 3 Actuum, XVII, 28.
4 IX. 6.
5 Ad Hebr., I, 3.
6 Bz.: detracción.
7 VIII, 15-16.
8 S: inmensidad.
206 LLAMA DE AMOR VIVA es el deleite grande de este recuerdo: conocer por Dios las criaturas, y no por las criaturas a Dios; que es conocer los efectos por su causa y no la causa por los efectos, que es conocimiento trasero (1) y ese otro es esencial.
6. Y cómo sea este movimiento (2) en el alma, comoquiera que Dios sea inmovible, es cosa maravillosa, porque aunque enton- ces Dios no se mueve realmente, al alma le parece que en verdad se mueve; porque como ella es la innovada y movida (3) por Dios para que vea esta sobrenatural visia, y se le descubre con tanta novedad aquella divina vida y el ser y armonía de todas criaturas (4) en ella con sus movimientos en Dios, pa- récete es Dios el que se mueve y que toma la causa el nombre del efecto que hace, según el cual efecto podemos decir que Dios se mueve, según el Sabio dice: Que la sabiduría es más movible que todas las cosas (5) movibles (6). Y es, no porque ella se mueva, sino porque es el principio y raíz de todo mo- vimiento; y permaneciendo en sí estable, como dice luego, to- das las cosas innova. Y así, lo que allí quiere decir es, quei la sabiduría es más activa que todas las cosas activas. Y asi debemos aquí decir, que el alma en este movimiento es la movida y la recordada del sueño de vista natural a vista sobrenatural. Y por eso le pone bien propiamente nombre de recuerdo.
7. Pero Dios siempre se está así como el alma lo echa de ver, moviendo, rigiendo y dando ser y virtud y gracias y dones a todas las criaturas, teniéndolas en si virtual y pre- sencial y sustancialmente, viendo el alma lo que Dios es en sí y lo que es en sus criaturas en sola una vista; así como quien abriéndole un palacio ve en un acto la eminencia de la persona que está dentro, y ve juntamente lo que está ha- ciendo (7). Y así, lo que yo entiendo cómo se haga este re- 1 P: casero.
3 Bz.: ella es la movida y guiada.
4 Bg. y P: de todas las cosas y criaturas.
5 Bz.: causas.
6 Sap., VII, 24.
7 Bz.: vaciado.
CANCION IV 207 cuerdo y vista del alma, es que estando el alma en Dios sustan- cialmente, como lo está toda criatura, quítale de delante al- gunos de los muchos velos y cortinas que ella tiene antepues- tos para poderle ver como él es; y entonces traslúcese y vese así (1) algo entre oscuramente (porque no se quitan todos los velos), aquel rostro suyo lleno de gracias, el cual como todas las cosas está moviendo con su virtud, parécese juntamente con él lo que está haciendo, y parece moverse él en ellas y ellas en él con movimiento continuo; y por eso le parece al alma que él se movió y recordó, siendo ella la movida y la recordada.
8. Que ésta es la bajeza de esta nuestra condición de vi- da (2), que como nosotros estamos, pensamos que están los otros; y como somos, juzgamos a los demás, saliendo el juicio y comenzando de nosotros mismos y no de fuera. Y así, el ladrón piensa que los otros también hurtan; y el lujurioso piensa que los otros también lo son (3); y el malicioso que también los otros son maliciosos, saliendo aquel juicio de su malicia; y el bueno piensa bien de los demás, saliendo aquel juicio de la bondad que él tiene en sí concebida; el que es descuidado y dormido, parécele que los otros lo son. Y de aquí es que cuan- do nosotros estamos descuidados y dormidos delante de Dios, nos parezca que Dios es el que está dormido y descuidado de nosotros, como se ve en el salmo cuarenta y tres, donde dice David a Dios (4): Levántate, Señor, ¿por qué duermes?, levántate; poniendo en Dios lo que había en los hombres, que siendo ellos los dormidos y caídos, dicen a Dios que él sea el que se levante y el que despierte, comoquiera que nunca duer- me el que guarda a Israel.
9. Pero a la verdad, comoquiera que todo bien del hombre venga de Dios y el hombre de suyo ninguna cosa pueda que sea buena, con verdad se dice que nuestro recuerdo es recuerdo 1 P: vízcase. Bg.: viséase. Bz.: divísase. C: víase.
2 Bz.: de nuestra consideración.
3 S: g el lujurioso piensa que de su condición son los demás.
4 Bg.: donde dice David en nuestro nombre a Dios.
208 LLAMA DE AMOR VIVA de Dios, y nuestro levantamiento es levantamiento de Dios; y asi es como si dijera David: Levántanos dos veces, y recuérdanos, porque estamos dormidos y caídos de dos maneras. De donde porque el alma estaba dormida en sueño de que ella jamás por sí misma no pudiera recordar, y solo Dios es el que la pudo abrir los ojos y hacer este recuerdo, muy propiamente le llama recuerdo de Dios a éste, diciendo: Recuerdas en mi seno. Re- cuérdanos tú y alúmbranos, Señor mío, para que reconozcamos y amemos los bienes que siempre nos tienes propuestos, y co- noceremos que te moviste a hacernos mercedes y que te acor- daste de nosotros.
10. Totalmente es indecible lo que el alma conoce y siente en este recuerdo de la excelencia de Dios, porque siendo comu- nicación de la excelencia (1) de Dios en la sustancia del al- ma que es el seno suyo que aquí dice, suena en el alma una potencia inmensa en voz de multitud de excelencias, de millares de millares de virtudes (2), nunca numerables, de Dios. En éstas el alma estancada, queda terrible y sólidamente en ellas or- denada como haces de ejércitos y suavizada y agraciada con todas las suavidades y gracias de las criaturas.
11. Pero será la duda: ¿cómo puede sufrir el alma tan fuerte comunicación en la flaqueza de la carne, que en efecto no hay sujeto y fuerza en ella para sufrir tanto sin desfallecer?; pues que solamente de ver la reina Ester al rey Asuero en su trono con sus vestiduras reales y resplandeciendo en oro y piedras preciosas, temió tanto de verle tan terrible en su as- pecto que desfalleció, como ella lo confiesa allí diciendo, que por el temor que le hizo su grande gloria, porque le pareció como un ángel, y su rostro lleno de gracias, desfalleció (3): porque la gloria oprime al que la mira cuando no le glorifica. ¿Pues, cuánto más había el alma de desfallecer aquí, pues no es ángel al que echa de ver sino a Dios, con su rostro lleno de gracias de todas las criaturas y de terrible poder y gloria y 1 Bg. y P saltan de esta palabra a la igual que sigue.
2 S y P: de millares de virtudes. Bz.: de millones de millares.
3 Esther. XV, 16.
CANCION IV 209 voz de multitud de excelencias, de la cual dice Job que cuando oyéremos tan mala vez una estila (1), quién podrá sufrir la grandeza de su trueno? (2). Y en otra parte dice: "No quiero que entienda y trate conmigo con mucha fortaleza, porque por ven- tura no me oprima con el peso de su grandeza.
12. Pero la causa por qué el alma no desfallece ni teme en aqueste recuerdo tan poderoso y glorioso es por dos cosas: la primera, porque estando ya el alma en estado de perfección, como aquí está, en el cual está la parte inferior muy purgada y conforme con el espíritu, no siente el detrimento y pena que en las comunicaciones espirituales suele sentir el espíritu y sen- tido no purgado y dispuesto para recibirlas; aunque no basta esto para dejar de recibir detrimento delante de tanta grandeza y gloria, por cuanto aunque esté el natural muy puro, todavía, porque excede al natural, le corrompería como hace el excelente sensible a la potencia; que a este propósito se entiende lo que alegamos de Job, sino que la segunda causa es la que hace al caso, que es la que en el primer verso dice aquí el alma, que es mostrarse manso (3). Porque así como Dios muestra al alma grandeza (4) y gloria para regalarla y engrandecerla, así la favorece para que no reciba detrimento, amparando el na- tural, mostrando al espíritu su grandeza con blandura y amor a excusa del natural, no sabiendo el alma si pasa en el cuerpo o fuera de él. Lo cual puede muy bien hacer el que con su diestra amparó a Moisés para que viese su gloria. Y así, tanta mansedumbre y amor siente el alma en él, cuanto poder y señorío y grandeza, porque en Dios todo es una misma cosa; y así es el deleite fuerte y el amparo fuerte en mansedumbre y amor, para sufrir fuerte deleite. Y así, antes el alma queda poderosa y fuerte, que desfallecida; que si Ester se desmayó, fué porque el rey se le mostró al principio no favorable, sino, como allí 1 Bg. y P: tan mala vez una astilla, quién podrá...2 P: de su rostro.
3 Bg.: blando y amoroso.
4 Bg.: esta grandeza.
210 LLAMA DE AMOR VIVA dice, los ojos ardientes, le mostró el furor de su pecho; pero luego que le favoreció extendiendo su cetro (1) y tocándola con él y abrazándola, volvió en sí, habiéndola dicho que él era su hermano, que no temiese.
13. Y así, habiéndose aquí el rey del cielo desde luego con el alma amigablemente como su igual y su hermano, desde luego no teme el alma, porque mostrándole en mansedumbre, y no en furor, la fortaleza de su poder y el amor de su bon- dad, le comunica fortaleza y amor de su pecho, saliendo a ella de su trono del alma, como esposo de su tálamo, donde estaba escondido, inclinado a ella y tocándola con el cetro de su majestad, y abrazándola como hermano. Y allí las vestiduras reales y fragancia de ellas, que son las virtudes admirables de Dios; allí el resplandor del oro, que es la caridad; allí el lucir las piedras preciosas de las noticias de las sustancias superio- res e inferiores; allí el rostro del Verbo lleno de gracias, que embisten y visten a la reina del alma, de manera que trasfor- mada ella en estas virtudes del Rey del cielo, se vea hecha reina, y que se pueda con verdad decir de ella lo que dice David de ella en el salmo (2), es a saber: La reina estuvo a tu diestra en vestidura de oro y cercada de variedad. Y porque todo esto pasa en la íntima sustancia del alma, dice luego ella: Donde secretamente solo moras.
14. Dice que en su seno mora secretamente, porque, como habernos dicho, en el fondo de la sustancia del alma es hecho este dulce abrazo. Es de saber, que Dios en todas las almas mora secreto y encubierto en la sustancia de ellas, porque si esto no fuese no podrían ellas durar. Pero hay diferencia en este morar y mucha; porque en unas mora solo y en otras no mora solo; en unas mora agradado, y en otras mora desagradado; en unas mora como en su casa, mandándolo y rigiéndolo todo, y en otras mora como extraño en casa ajena, donde no le 1 Bz.: vara.
2 XL1V. 10.
CANCION IV 211 dejan mandar nada ni hacer nada. El alma donde menos ape- titos y gustos propios moran, es donde él más solo y más agradado y más como en casa propia mora, rigiéndola y go- bernándola; y tanto más secreto mora, cuanto más solo. Y así en esta alma en que ya ningún apetitq, ni otras imágenes, n¿ formas, ni afecciones de alguna cosa criada moran, secretísima- mente mora el Amado, con tanto más íntimo e interior y es- trecho abrazo, cuanto ella, como decimos, está más pura y sola de otra cosa que Dios; y así está secreto, porque a este puesto y abrazo no puede llegar el demonio, ni el entendimien- to del hombre a saber cómo es. Pero a la misma alma en es- ta perfección no le está secreto, la cual siente (1) en sí este íntimo abrazo; pero según estos recuerdos, no siempre, porque cuando los hace el Amado, le parece al alma que recuerda él en su seno, donde antes estaba como dormido, porque aunque le sentía y gustaba, era como al amado dormido en su seno (2); que cuando uno de los dos está dormido, no se comunican las inteligencias y amores de entrambos, hasta que ambos están re- cordados.
15. ¡Oh, cuán dichosa es esta alma que siempre siente estar Dios descansando y reposando en su seno! ¡Oh, cuán* to le conviene apartarse de cosas, huir de negocios y vi- vir con inmensa tranquilidad, porque aun con la más mínima motica (3) o bullicio no inquiete ni revuelva (4) el seno del Amado! Está él allí de ordinario como dormido en este abrazo con la esposa, en la sustancia de su alma, al cual ella muy bien siente y de ordinario goza. Porque si estuviese siempre en ella recordado (5), comunicándose (6) las noticias y los amores, ya sería estar en la gloria; porque si una vez que recuerda tanti- 1 Bg.: que siempre siente.
2 S, C y Bz.: en el sueño.
3 Bz. y Bg.: mínima noticia. P: mínima muestra.
4 Bg.: remueva.
5 Bg.: recordando.
212 LLAMA DE AMOR VIVA co abriendo (1) el ojo, pone tal al alma, como habernos dicho, ¿qué sería si de ordinario estuviese en ella, para ella bien des- pierto? (2).
16. En otras almas que no han llegado a esta unión, aun- que no está desagradado, porque en fin están en gracia, pero por cuanto aun no están bien dispuestas, aunque mora en ellas, mora secreto para ellas; porque no le sienten de ordinario, sino cuando él las hace algunos recuerdos sabrosos, aunque no son del género ni metal de éste, ni tienen que ver con él, ni al entendimiento y demonio les es tan secreto (3) como este otro, porque todavía podrían entender algo por los mo- vimientos del sentido, por cuanto hasta la unión no está bien aniquilado, que todavía tiene algunas acciones y movimientos acerca de lo espiritual, por no ser ello totalmente todo espiri- tual. Mas en este recuerdo que el Esposo hace en esta alma perfecta, todo lo que pasa y se hace es perfecto, porque lo hace él todo; que es al modo (4) de como cuando uno re- cuerda y respira, siente el alma un extraño deleite en la aspi- ración del Espíritu Santo en Dios, en quien soberanamente ella se glorifica y enamora, y por eso dice los versos siguientes: Y en tu aspirar sabroso De bien y gloria lleno ¡Cuán delicadamente me enamoras!
17. En la cual aspiración, llena de bien y gloria y deli- cado amor de Dios para el alma, yo no querría hablar, ni aun quiero, porque veo claro que no lo tengo de saber decir, y parecería que ello es, si lo dijese (5); porque es una as- piración que hace al alma Dios, en que por aquel recuerdo del alto conocimiento de la Deidad la aspira el Espíritu Santo 1 Bg. y P: recuerda tan mala vez abriendo...Bz.: recuerda a mala vez abriendo. C: porque si una vez que recuerda, o mala vez, él esa pone tal al alma.
2 Bg. y Bz.: dispuesto.
3 Bz.: ni tienen que ver él, ni el demonio, ni el entendimiento de hombre lo está tan secreto...Bg. y P: ni al entendimiento ajeno ni al demonio...4 Bg. añade: el todo; y entonces aquel aspirar y recordar es al modo...5 Bg. y P: y no parecería tanto como lo es si lo dijese.
CANCION IV 213 con la misma proporción que fue la inteligencia y noticia de Dios, en que la absorbe profundisimamente en el Espíritu Santo, enamorándola con primor y delicadez divina, según aquello que vió en Dios; porque siendo la aspiración llena de bien y glo- ria, en ella llenó el Espíritu Santo al alma de bien y gloria, en que la enamoró de sí sobre toda lengua y sentido en los profundos de Dios, al cual sea honra (1) y gloria. Amén (2).
FIN DE LA LLAMA DE AMOR VIVA 1 Bg. y P: al cual sea dada...2 Asi S. — Bg.. C y P: y gloria in saecula saeculorum. amen. Bz.: y gloria en los siglos de los siglos amen. Bg. y P añaden: Laus Deo.
CAUTELAS CAUTELAS QUE HA MENESTER TRAER SIEMPRE DELANTE DE SI EL QUE QUISIERE SER VERDADERO RELIGIOSO Y LLEGAR FN BREVE A LA PERFECCION DIRIGIDAS A LAS CARMELITAS DESCALZAS DE BEAS (1).
1. El religioso que quiere llegar en breve al santo re- cogimiento, silencio, espiritual desnudez y pobreza de espíritu, donde se goza el pacifico refrigerio del Espíritu Santo, y lle- ga un alma a unirse con Dios, y se libra de los impedimentos de toda criatura de este mundo, y se defiende de las astucias y engaños del demonio y se desembaraza de sí mismo, tiene necesidad de ejercitar los documentos siguientes: 2. Con ordinario cuidado y sin otro trabajo ni otra ma- nera de ejercicio, no faltando de suyo a lo que le obliga su estado, irá a gran perfección a mucha prisa, ganando todas las virtudes por junto y llegando a la santa paz (2).
3. Para lo cual es primero de advertir que los daños que el alma recibe nacen de los enemigos ya dichos, que son mun- do, demonio y carne. El mundo es enemigo menos dificultoso. El demonio es más oscuro de entender. La carne es más tenaz que todos, y duran sus acometimientos mientras dura el hombre viejo.
4. Para vencer cualquiera de estos tres enemigos, es me- nester vencerlos a todos tres; y enflaqueciendo el uno, se en- 1 Asi se lee este título en muchas ediciones antiguas, y no veo razón para cam- biarlo. En los manuscritos hay mucha variedad en la redacción, aunque convienen en la substancia. El 7.741, a quien seguimos, mientras otra cosa no se advierta, en la im- presión de las Cautelas, las titula: "Cautelas espirituales que debe usar el verdadero religioso contra los enemigos del alma, por nuestro beato Padre Fr. Juan de la Cruz."
2 Este parrafillo falta en algunas copias, entre otras, en la del Ms. 7.741.
218 CAUTELAS flaquecen los otros dos, y vencidos estos tres, no le queda al alma más guerra.
CONTRA EL MUNDO 5. Para librarte perfectamente del daño que te puede ha- cer el mundo, has de usar de tres cautelas.
PRIMERA CAUTELA 6. La primera es, que acerca de todas las personas tengas igual amor e igual olvido, ora sean deudos, ora no lo sean, qui- tando el corazón de aquéllos tanto como de éstos; y aun en algu- na manera más de los parientes, por temor que la carne y sangre no se aviven con el amor natural, que entre los deudos siem- pre vive, el cual siempre conviene mortificar para la perfección espiritual. Teñios a todos como por extraños, y de esta manera cumples mejor con ellos que poniendo la afición que debes a Dios en ellos. No ames a una persona más que a otra, qua errarás, porque aquél es digno de más amor que Dios ama más, y no sabes tú cuál ama Dios más (1). Pero olvidándolos (2) tú igualmente a todos, según te conviene para el santo recogi- miento, te librarás del yerro de más o menos con ellos. No pienses nada de ellos, ni bienes ni males; huye de ellos cuán buenamente (3) pudieres. Y si esto no guardas, no sabrás ser religioso, ni podras llegar al santo recogimiento, ni librarte de las imperfecciones que esto trae consigo; y si en esto te quie- res dar (4) alguna licencia, con uno o con otro te engañará el demonio, o tú a tí mismo, con algún color de bien o de mal. En hacer lo dicho hay seguridad, porque de otra manera no te podrás librar de las imperfecciones y daños que saca el alma de las criaturas.
1 El 6.296 suprime este adverbio, que se lee en los demás manuscritos.
2 El 7.741 lee: Pero llevándolos ta...3 Ms. 7.741: humanamente.
4 Ms. 7.741: guardar.
CAUTELAS 219 SEGUNDA CAUTELA 7. La segunda cautela contra el mundo, es acerca de los bienes temporales; en lo cual es menester, para librarte de veras de los daños de este género ( 1 ) y templar la demasía del ape- tito, aborrecer toda manera de poseer, y ningún cuidado debes tener de ello; no de comida, no de vestido, no de otra cosa cria- da, ni del dia de mañana, empleando este cuidado en otra cosa más alta, que es buscar el reino de Dios, esto es, en no faltar a Dios, que lo demás, como su Majestad dice, nos sera añadi- do; pues no ha de olvidarse de ti el que tiene cuidado de las bestias. Con esto adquirirás silencio y paz en los sentidos.
TERCERA CAUTELA TERCERA CAUTELA 8. La tercera cautela es muy necesaria para que te sepas guardar en el convento de todo daño acerca de los religiosos, la cual por no la tener muchos, no solamente perdieron la paz y bien de su alma, pero vinieron y vienen ordinariamen- te a dar en muchos males y pecados. Esta es que te guardes con toda guarda de no poner el pensamiento, y menos la palabra, en lo que pasa en la comunidad; qué sea o haya sido de algún religioso en particular, no de su condición, no de su trato, no de sus cosas, aunque más grave? sean, ni con color de celo ni de remedio digas cosa (2) sino a quien de derecho conviene decirlo a su tiempo; ni jamás te escandalices ni maravilles de cosa que veas o entiendas, procurando guardar tu alma en olvido de todo aquello.
9. Porque si quieres mirar en algo, aunque vivas entre an- geles (3), te parecerán muchas cosas no bien, por no entender tú la sustancia de ellas. Para lo cual toma tu ejemplo de la mujer de Lot, que porque se alteró en la perdición de los so- domitas y volvió la cabeza atrás a mirar lo que pasaba, la cas- 1 7.741: de este perrero.
2 Algunas copias y ediciones omiten digas cosa.
3 El Ms. 7.741 omite: aunque vivas entre ángeles.
220 CAUTELAS