SigPhi · Juan de la Cruz

Llama de Amor Viva, Cautelas, Avisos, Cartas y Poesias

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Decid si por vosotros ha pasado.

RESPUESTA DE LAS CRIATURAS 5. Mil gracias derramando, Pasó por estos sotos con presura, Y yéndolos mirando, Con sola su figura Vestidos los dejó de hermosura.

ESPOSA 6. ¡Ay, quién podrá sanarme! Acaba de entregarte ya de vero, No quieras enviarme De hoy más ya mensajero, Que no saben decirme lo que quiero.

7. Y todos cuantos vagan, De ti me van mil gracias refiriendo Y todos más me llagan, Y déjame muriendo Un no sé qué que quedan balbuciendo.

312 POESIAS 8. Mas, ¿cómo perseveras, Oh vida, no viviendo donde vives, Y haciendo porque mueras, Las flechas que recibes, De lo que del Amado en ti concibes?

9. ¿Por qué, pues, has llagado A aqueste corazón, no le sanaste?

Y pues me le has robado, ¿Por qué así le dejaste, Y no tomas el robo que robaste?

10. Apaga mis enojos, Pues que ninguno basta a deshacellos, Y véante mis ojos, Pues eres lumbre dellos, Y sólo para ti quiero tenellos.

11. Descubre tu presencia, Y máteme tu vista y hermosura; Mira que la dolencia De amor, que no se cura Sino con la presencia y la figura (1).

12. ¡Oh cristalina fuente, Si en esos tus semblantes plateados, Formases de repente Los ojos deseados, Que tengo en mis entrañas dibujados!

13. Apártalos, Amado, Que voy de vuelo.

ESPOSO Vuélvete, paloma, Que el ciervo vulnerado 1 Ya se sabe que esta estrofa se toma de las copias de la segunda redacción de! Cántico.

POESIAS 313 Por el otero asoma, Al aire de tu vuelo, y fresco toma.

ESPOSA 14. Mi Amado, las montañas, Los valles solitarios nemorosos, Las ínsulas extrañas, Los rios sonorosos, El silbo de los aires amorosos.

15. La noche sosegada En par de los levantes de la aurora, La música callada, La soledad sonora, La cena, 'que recrea y enamora.

16. Nuestro lecho florido, De cuevas de leones enlazado, En púrpura tendido, De paz edificado, De mil escudos de oro coronado.

17. A zaga de tu huella Las jóvenes discurren al camino Al toque de centella, Al adobado vino, Emisiones de bálsamo Divino.

18. En la interior bodega De mi amado bebí, y cuando salia Por toda aquesta vega, Ya cosa no sabía, Y el ganado perdí, que antes seguía.

19. Allí me dio su pecho, Allí me enseñó ciencia muy sabrosa, Y yo le di de hecho A mí, sin dejar cosa; Allí le prometí de ser su esposa.

POESIAS Mi alma se ha empleado, Y todo mi caudal en su servicio: Ya no guardo ganado, Ni ya tengo otro oficio; Que ya sólo en amar es mi ejercicio.

Pues ya si en el ejido, De hoy más no fuere vista ni hallada, Diréis que me he perdido, Que andando enamorada, Me hice perdidiza, y fui ganada.

De flores y esmeraldas En las frescas mañanas escogidas, Haremos las guirnaldas, En tu amor florecidas, Y en un cabello mío entretejidas.

En solo aquel cabello, Que en mi cuello volar consideraste, Mirástele en mi cuello, Y en él preso quedaste, Y en uno de mis ojos te llagaste.

Cuando tú me mirabas, Tu gracia en mi tus ojos imprimían: Por eso me adamabas, Y en eso merecían Los míos adorar lo que en ti vían.

No quieras despreciarme, Que si color moreno en mi hallaste, Ya bien puedes mirarme, Después que me miraste, Que gracia y hermosura en mi dejaste.

Cogednos las raposas, Que está ya florecida nuestra viña, En tanto que de rosas POESIAS 315 Hacemos una pina, Y no parezca nadie en la montiña.

27. Detente, Cierzo muerto; Ven, Austro, que recuerdas los amores, Aspira por mi huerto, Y corran sus olores, Y pacerá el Amado entre las flores.

ESPOSO 28. Entrádose ha la Esposa En el ameno huerto deseado, Y a su sabor reposa, El cuello reclinado Sobre los dulces brazos del Amado.

29. Debajo del manzano, Allí conmigo fuiste desposada, Allí te di la mano, Y fuiste reparada, Donde tu (1) madre fuera violada.

50. A las aves ligeras, Leones, ciervos, gamos saltadores, Montes, valles, riberas, Aguas, aires, ardores, Y miedos de las noches veladores: 31.. Por las amenas liras Y canto de serenas os conjuro Que cesen vuestras iras, Y no toquéis al muro, Porque la Esposa duerma más seguro.

ESPOSA 32. Oh ninfas de Judea, En tanto que en las flores y rosales El ámbar perfumea, 1 Su, lee por error el C. de B.

POESIAS Morá en los arrabales, Y no queráis tocar nuestros umbrales.

Escóndete, Carillo, Y mira con tu haz a las montañas, Y no quieras decillo; Mas mira las compañas De la que va por ínsulas extrañas.

ESPOSO La blanca palomica Al Arca con el ramo se ha tornado, Y ya la tortolica Al socio deseado En las riberas verdes ha hallado.

En soledad vivía, Y en soledad ha puesto ya su nido, Y en soledad la guía A solas su querido, También en soledad de amor herido.

ESPOSA Gocémonos, Amado, Y vámonoá a ver en tu hermosura Al monte u al collado, Do mana el agua pura; Entremos más adentro en la espesura.

Y luego a las subidas Cavernas de la piedra nos iremos, Que están bien escondidas, Y allí nos entraremos, Y el mosto de granadas gustaremos.

Allí me mostrarías Aquello que mi alma pretendía, Y luego me darías POESIAS 317 Allí tú, vida mía, Aquello que me diste el otro día.

39.

El aspirar del aire, El canto de la dulce Filomena, El soto y su donaire, En la noche serena Con llama que consume g no da pena.

Canciones del alma en la intima comunicación de unión de amor de Dios. Del mismo auctor.

Que tiernamente hieres De mi alma en el más profundo centro!

Pues ya no eres esquiva, Acaba ya si quieres, Rompe la tela deste dulce encuentro.

2. ¡Oh cauterio suave! ¡Oh regalada llaga!

¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado, Que a vida eterna sabe, Y toda deuda paga!

Matando, muerte en vida la has trocado.

3. ¡Oh lámparas de fuego, En cuyos resplandores Las profundas cavernas del sentido, Que estaba obscuro y ciego, Con extraños primores Calor y luz dan junto a su querido!

40.

Que nadie lo miraba, Aminadab tampoco parecía, Y el cerco sosegaba, Y la caballería A vista de las aguas descendía.

III 1.

¡Oh llama de amor viva, 318 POESIAS Recuerdas en mi seno, Donde secretamente solo moras: Y en tu aspirar sabroso De bien y gloria lleno ¡Cuán delicadamente me enamoras!

IV Coplas del mismo hechas sobre un éxtasis de alta contemplación.

Entréme donde no supe, Y quedéme no sabiendo, Toda sciencia trascendiendo (1).

1. Yo no supe dónde entraba, Pero, cuando allí me vi, Sin saber dónde me estaba, Grandes cosas entendí; No diré lo que sentí, Que me quedé no sabiendo, Toda sciencia trascendiendo.

2. De paz y de piedad Era la sciencia perfecta, En profunda soledad, Entendida vía recta; Era cosa tan secreta, Que me quedé balbuciendo, Toda sciencia trascendiendo.

3. Estaba tan embebido, Tan absorto y ajenado, Que se quedó mi sentido De todo sentir privado; Y el espíritu dotado De un entender no entendiendo, Toda sciencia trascendiendo.

1 Tracendiendo, dice siempre la copia.

POESIAS 319 4. El que allí llega de vero, De sí mismo desfallesce; Cuanto sabía primero Mucho bajo le paresce; Y su sciencia tanto cresce, Que se queda no sabiendo, Toda sciencia trascendiendo.

5. Cuanto más alto se sube, Tanto menos entendía Que es la tenebrosa nube Que a la noche esclarecía (1); Por eso quien la sabía Queda siempre no sabiendo Toda sciencia trascendiendo.

6. Este saber no sabiendo Es de tan alto poder, Que los sabios arguyendo Jamás le pueden vencer; Que no llega su saber A no entender entendiendo, Toda sciencia trascendiendo.

7. Y es de tan alta excelencia (2) Aqueste sumo saber, Que no hay facultad ni sciencia (3) Que le puedan emprender; Quien se supiere vencer (4) Con un no saber sabiendo, Irá siempre trascendiendo.

8. Y si lo queréis oir, Consiste esta suma sciencia 1 Exod., 14, 20.

2 S M (Sacro Monte): Por ser de tan alta excelencia.

3 S M: No habrá facultad ni sciencia. i S M: Quien se pudiere vencer.

320 POESIAS En un subido sentir De la divinal Esencia; Es obra de su clemencia Hacer quedar no entendiendo (1), Toda sciencia trascendiendo.

V Coplas del alma que pena por ver a Dios, del mismo aucfor.

Vivo sin vivir en mi, Y de tal manera espero, Que muero porque no muero.

1. En mí yo no vivo ya, Y sin Dios vivir no puedo; Pues sin él y sin mí quedo, Este vivir ¿qué será?

Mil muertes se me hará, Pues mi misma vida espero, Muriendo porque no muero.

2. Esta vida que yo vivo Es privación de vivir (2); Y así, es contino morir Hasta que viva contigo; Oye, mi Dios, lo que digo, Que esta vida no la quiero; Que muero porque no muero (3).

3. Estando absenté de ti, ¿Qué vida puedo tener, ' Sino muerte padescer, La mayor que nunca vi? Lástima tengo de mí, 1 S M: Hacer quedar no sabiendo.

2 ] (Jaén): Es privación del vivir.

3 En la Colección del Sacro Monte esta estrofa viene después de la siguiente. El de Barrameda había copiado Que vivo...y el Santo enmienda el yerro.

POESIAS 321 Pues de suerte persevero, Que muero porque no muero.

4. El pez que del agua sale, Aun de alivio no caresce, Que en la muerte que padesce, Al fin la muerte le vale; ¿Qué muerte habrá que se iguale A mi vivir lastimero, Pues si más vivo más muero?

5. Cuando me pienso aliviar (1) De verte en el Sacramento, Háceme más sentimiento El no te poder gozar; Todo es para más penar, Por no verte como quiero (2), Y muero porque no muero.

6. Y si me gozo, Señor, Con esperanza de verte, En ver que (3) puedo perderte Se me dobla mi dolor: Viviendo en tanto pavor, Y esperando como espero, Muérome porque no muero.

7. Sácame de aquesta muerte, Mi Dios, y dame la vida; No me tengas impedida En este lazo tan fuerte; Mira que peno por verte (4), Y mi mal es tan entero, Que muero porque no muero.

1 S My |: Cuando me empiezo a aliviar.

2 S M y ]: Y mi mal es tan entero. — Que muero porque no muero.

3 Esta palabra es del Santo: q. Con ella corrige un error del copista.

4 S M y ]: Mira que muero por verte.

Y de tal manera espero Que muero porque no muero. 21 322 POESIAS 8. Llorare mi muerte ya, Y lamentaré mi vida En tanto que detenida Por mis pecados está.

¡Oh mi Dios! ¿cuándo será? Cuando yo diga de vero: Vivo ya porque no muero.

VI Otras del mismo a lo divino (1).

Tras de un amoroso lance, Y no de esperanza falto, Volé (2) tan alto, tan alto, Que le di a la caza alcance.

1. Para que yo alcance diese A aqueste lance divino, Tanto volar me convino, Que de vista me perdiese; Y con todo, en este trance En el vuelo quedé falto; Mas el amor fué tan alto, Que le di a la caza alcance.

2. Cuando más alto subia, Deslumbróseme la vista, Y la más fuerte conquista En escuro se hacía; Mas por ser de amor el lance Di un ciego y oscuro salto, Y fui tan alto, tan alto, Que le di a la caza alcance.

3. Cuanto más alto llegaba (3) De este lance tan subido, 1 S M: Otras que tratan del vuelo del alma a Dios.

2 ] y S M: Subi...3 J y S M: Cuanto más cerca llegaba. En la Colección de Jaén y del Sacro Monte la estrofa III se pone en último lugar.

POESIAS 323 Tanto más bajo y rendido Y abatido me hallaba; Dije: No habrá quien alcance; Y abatíme tanto, tanto, Que fui tan alto, tan alto, Que le di a la caza alcance.

4. Por una extraña manera Mil vuelos pasé de un vuelo, Porque esperanza de cielo Tanto alcanza cuanto espera; Esperé sólo este lance, Y en esperar no fui falto, Pues fui tan alto, tan alto, Que le di a la caza alcance.

VII Otras canciones a lo divino (del mismo autor) de Cristo y el alma.

1. Un pastorcico solo está penado, Ajeno de placer y de contento, Y en su pastora puesto el pensamiento (1), Y el pecho del amor muy lastimado.

2. No llora por haberle amor llagado, Que no le pena verse así afligido, Aunque en el corazón está herido; Mas llora por pensar que está olvidado.

3. Que sólo de pensar que está olvidado De su bella pastora, con gran pena Se deja maltratar en tierra ajena, El pecho del amor muy lastimado.

4. Y dice el Pastorcico: ¡Ay, desdichado De aquel que de mi amor ha hecho ausencia, 1 J y S M: Y en su pastora firme el pensamiento.

324 POESIAS Y no quiere gozar la mi presencia (1), Y el pecho por su amor muy lastimado!

5. Ya cabo de un gran rato se ha encumbrado Sobre un árbol do abrió sus brazos bellos, Y muerto se ha quedado, asido de ellos, El pecho del amor muy lastimado.

VIII Cantar del alma que se huelga de conoscer a Dios por fe.

Que bien sé yo la fonte que mana y corre, Aunque es de noche.

1. Aquella eterna fonte está ascondida, Que bien sé yo do tiene su manida (2), Aunque es de noche (3).

2. Su origen no lo sé, pues no le tiene, Mas sé que todo origen de ella viene, Aunque es de noche.

3. Sé que no puede ser cosa tan bella, Y que cielos y tierra beben de ella, Aunque es de noche.

4. Bien sé que suelo en ella no se halla, Y que ninguno puede vadealla, Aunque es de noche.

5. Su claridad nunca es escurecida, Y sé que toda luz de ella es venida, Aunque es de noche.

1 S M: Y no quiere gozar de mi presencia.

2 S M: Que bien se yo su asiento, su manida.

3 El Ms. del Sacro Monte y algún otro de menos autoridad, traen a continua- ción esta estrofa: "En esta noche oscura de esta vida Que bien sé yo por fe la fonte Aunque es de noche." El segundo verso se lee en otras: "Que bien sé yo por fe la fonte frida."

poesías 3£5 6. Sé ser tan caudalosas sus corrienles (1), Que infiernos, cielos riegan, y las gentes, Aunque es de noche.

7. El corriente que nace de esta fuente, Bien sé que es tan capaz y omnipotente (2), Aunque es de noche (3).

8. El corriente que de estas dos procede (4) Sé que ninguna de ellas le precede (5), Aunque es de noche (6).

9. Aquesta eterna fonte está escondida En este vivo pan por darnos vida (7), Aunque es de noche.

10. Aquí se está llamando a las criaturas, Y de esta agua se hartan, aunque a escuras, Porque es de noche.

11. Aquesta viva fuente, que deseo (8), En este pan de vida yo la veo, Aunque de noche.

IX Romance 1.

Sobre el Evangelio « in principio eral Verbum acerca de la Santísima Trinidad.

En el principio moraba El Verbo, y en Dios vivía, En quien su felicidad Infinita poesía.

1 S M: Y son tan caudalosas sus corrientes.

2 S M: Es fuente tan capaz y tan potente. ]■ Bien sé que es tan capaz y tan potente.

3 La siguiente estrofa falta en el de Jaén.

4 SM: £! torrente que de ellas dos procede.

5 S M: En ser ninguna de ellas le precede.

6 El Ms. del S M trae aquí la siguiente estrofa: "Bien sé que tres en sota una agua viva Residen, y una de otra se deriva, Aunque es de noche."

7 SM: En este vivo pan para dar vida.

8 S M: Aquesta dulce fuente que deseo.

526 POESIAS El mismo Verbo Dios era, Que el principio se decía; El moraba en el principio, Y principio no tenía.

El era el mesmo principio; Por eso de él carecía; El Verbo se llama Hijo Que del principio nacía.

Hale siempre concebido, Y siempre le concebía, Dale siempre su substancia, Y siempre se la tenía.

Y asi, la gloria del Hijo Es la que en el Padre había, Y toda su gloria el Padre En el Hijo poseía.

Como amado en el amante Uno en otro residía, Y aquese amor que los une, En lo mismo convenía.

Con el uno y con el otro En igualdad y valía: Tres Personas y un amado Entre todos tres había.

Y un amor en todas ellas Y un amante las hacia; Y el amante es c1 amado En que cada cual vivía; Que el ser que los tres poseen, Cada cual le poseía, Y cada cual de ellos (1) ama R la que este ser tenía.

Este ser es cada una, Y éste sólo las unía 1 SM.de ellas.

POESIAS 327 En un inefable nudo (1) Que decir no se sabía.

Por lo cual era infinito El amor que las unía, Porque un solo amor tres tienen, Que su esencia se decía; Que el amor, cuanto más uno, Tanto más amor hacia.

X Romance 2.

De la comunicación de las tres Personas.

En aquel amor inmenso Que de los dos procedía, Palabras de gran regalo El Padre al Hijo decía, De tan profundo deleite, Que nadie las entendía; Sólo el Hijo lo gozaba, Que es a quien pertenecía.

Pero aquello que se entiende, De esta manera decía: Nada me contenta, Hijo, Fuera de tu compañía.

Y si algo me contenta, En ti mismo lo quería; El que a ti más se parece, A mi más satisfacía.

Y el que nada te semeja, En mi nada hallaría; En ti sólo me he agradado, ¡Oh vida de vida mía!

I ) y S M: En un inefable modo. Sanlúcar debió de leer puño, pero al margen, borrada esta palabra, se puso nudo. La enmienda parece del Santo. Otra pluma puso )unto a la palabra borrada el vocablo nudo nuevamente.

328 POESIAS Eres lumbre de mi lumbre, Eres mi sabiduría, Figura de mi substancia, En quien bien me complacia.

Al que a ti te amare, Hijo (1), A mí mismo le daría, Y el amor que yo en tí tengo (2), Ese mismo en él pondría, En razón de haber amado A quien yo tanto quería.

XI Romance 3. De ¡a creación.

Una esposa que te ame, Mi Hijo, darte quería, Que por tu valor merezca Tener nuestra compañía.

Y comer pan a una mesa, Del mismo que yo comia; Porque conozca los bienes Que en tal Hijo yo tenia.

Y se congracie conmigo De tu gracia y lozanía.

Mucho lo agradezco, Padre, El Hijo le re¿ponuía; A la esposa que me dieres, Yo mi claridad daría, Para que por ella vea Cuánto mi Padre valía, Y cómo el ser que poseo, De su ser le recibía.

] 2 POESIAS 529 Reclinarla he yo en mi brazo, Y en tu amor se abrasaría, Y con eterno deleite Tu bondad sublimaría.

XII Prosigue 4.

Hágase, pues, dijo el Padre, Que tu amor lo merecía: Y en este dicho que dijo, El mundo criado había.

Palacio para la esposa, Hecho en gran sabiduría; El cual, en dos aposentos, Alto y bajo, dividía.

El bajo de diferencias Infinitas componia; Mas el alto hermoseaba De admirable pedrería.

Porque conozca la esposa El Esposo que tenía, En el alto colocaba La angélica jerarquía; Pero la natura humana En el bajo la ponía, Por ser en su compostura (1) Algo de menor valía.

Y aunque el ser y los lugares De esta suerte los partía, Pero todos son un cuerpo De la esposa que decía: Que el amor de un mismo Esposo Una Esposa los hacía: 1 Jaén; Por ser en su ser compuesta.

350 POESIAS Los de arriba poseían El Esposo en alegría; Los de abajo en esperanza De fe que les infundía, Diciéndoles que algún tiempo El los engrandecería.

Y que aquella su bajeza El se la levantaría, De manera que ninguno Ya la vituperaría.

Porque en todo semejante El a ellos se haría (1), Y se vendría con ellos, Y con ellos moraría.

Y que Dios sería hombre, Y que el hombre Dios seria, Y trataría con ellos (2), Comería y bebería.

Y que con ellos continuo El mismo se quedaría, Hasta que se consumase Este siglo que corría.

Cuando se gozaran juntos En eterna melodía; Porque él era la cabeza De la esposa que tenia.

R la cual todos los miembros De los justos juntaría, Que son cuerpo de la esposa, ñ la cual él tomaría En sus brazos tiernamente, Y allí su amor la daria; Y que asi juntos en uno Al Padre la llevaría.

1 SM:£!a ella se hacía.

2 ]. Y que trataría con ellos.

POESIAS 331 Donde del mismo deleite Que Dios goza, gozaría; Que, como el Padre y el Hijo, Y el que de ellos procedía, El uno vive en el otro; Asi la esposa sería, Que, dentro de Dios absorta, Vida de Dios viviría.

XIII Prosigue 5 (1). (Romance) Con esta buena esperanza Que de arriba les venia, El tedio de sus trabajos Más leve se les hacia; Pero la esperanza larga Y el deseo que crecía De gozarse con su Esposo, Continuo les afligía.

Por lo cual con oraciones, Con suspiros y agonía, Con lágrimas y gemidos Le rogaban noche y día Que ya se determinase A les dar su compañía. Unos decían: ¡Oh, si fuese (2) En mi tiempo el alegría!

Otros: Acaba, Señor; Al que has de enviar envía. Otros: Oh si ya rompieses Esos cielos, y veria 1 Algunas ediciones ponen a este romance el siguiente titulo: De ¡os deseos de los Santos Padres.

2 ] y S M: Unos dicen: Oh. si fuese.

332 POESIAS Con mis ojos, que bajases, Y mi llanto cesaría; Regad, nubes de lo alto, Que la tierra lo pedía, Y ábrase ya la tierra, Que espinas nos producía, Y produzca aquella flor Con que ella florecería.

Otros decían (1): ¡Oh dichoso El que en tal tiempo sería, Que merezca ver a Dios Con los ojos que tenía, Y tratarle con sus manos, Y andar en su compañía, Y gozar de los misterios Que entonces ordenaría!

XIV Prosigue 6. (Romance) En aquestos y otros ruegos (2) Gran tiempo pasado había; Pero (5) en los postreros años El fervor mucho crecía.

Cuando el viejo Simeón En deseo se encendía, Rogando a Dios que quisiese Dejalle ver este día.

Y asi, el Espíritu Santo Al buen viejo respondía Que le daba su palabra (4) Que la muerte no vería 1 S M: Otros dicen.

2 SM: Con estos y otros ruegos.

POESIAS 335 Hasta que la vida viese, Que de arriba decendía, Y que él en sus mismas manos Al mismo Dios tomaría, Y le tendría en sus brazos, Y consigo abrazaría.

XV Romance 7. Prosigue la Encarnación.

Ya que el tiempo era llegado En que hacerse convenía El rescate de la esposa Que en duro yugo servía (1), Debajo de aquella ley Que Moisés dado le había, El Padre con amor tierno De esta manera decía: Ya ves, Hijo, que a tu esposa A tu imagen hecho había, Y en lo que a ti se parece Contigo bien convenía; Pero difiere en la carne, Que en tu simple ser no había; En los amores perfectos Esta ley se requería, Que se haga semejante El amante a quien quería (2), Que la mayor semejanza Más deleite contenia.

El cual sin duda en tu esposa Grandemente crecería 1 S M: Que en duro yugo yacía.

2 SM:£! amado a quien quería.

334 POESIAS Si te viere semejante En la carne que tenía.

Mi voluntad es la tuya, El Hijo le respondía, Y la gloria que yo tengo, Es tu voluntad ser mía.

Y a mi me conviene, Padre (1), Lo que tu Alteza decía, Porque por esta manera Tú bondad más se vería.

Veráse tu gran potencia, Justicia y sabiduría, Irélo a decir al mundo, Y noticia le daría De tu belleza y dulzura Y de tu soberanía.

Iré a buscar a mi esposa, Y sobre mí tomaría Sus fatigas y trabajos, En que tanto padescía.

Y porque ella vida tenga, Yo por ella moriría, Y sacándola del lago, A ti te la volvería.

XVI Romance 8. Prosigue.

Entonces llamó a un arcángel, Que San Gabriel se decía, Y enviólo a una doncella Que se llamaba María, 1 S M: Mucho me conviene. Padre.

POESIAS 535 De cuyo consentimiento (1) El misterio se hacía; En la cual la Trinidad De carne al Verbo vestía.

Y aunque tres hacen la obra, En el uno se hacía; Y quedó el Verbo encarnado En el vientre de María.

Y el que tenía solo Padre, Ya también Madre tenía, Aunque no como cualquiera Que de varón concebía; Que de las entrañas de ella El su carne recibía: Por lo cual Hijo de Dios Y del hombre se decía.

XVII Romance 9. Del nacimiento.

Ya que era llegado el tiempo (2) En que de nacer habia, Así como desposado De su tálamo salía, Abrazado con su esposa, Que en sus brazos la traía (3), Al cual la graciosa Madre En un pesebre ponía, Entre unos animales Que a la sazón allí había: Los hombres decían cantares, Los ángeles melodía, 1 S M: De cuyo contentamiento.

2 S M: Ya que el tiempo era llegado.

3 S M: Que en sus brazos la tenia.

336 POESIAS Festejando el desposorio Que entre tales dos había; Pero Dios en el pesebre Allí lloraba y gemía, Que eran joyas que la esposa Al desposorio traía; Y la Madre estaba en pasmo De que tal trueque veía; El llanto del hombre en Dios, Y en el hombre la alegría,, Lo cual del uno y del otro Tan ajeno ser solía.

FINIS.

XVIII Otro del mismo que va por * Su per ilumina Babylonis* (1).

Encima de las corrientes, Que en Babilonia hallaba, Allí me senté llorando, Allí la tierra regaba.

Acordándome de ti, Oh Sión, a quien amaba, Era dulce tu memoria, Y con ella más lloraba. Dejé los trajes de fiesta, Los de trabajo tomaba, Y colgué en los verdes sauces La música que llevaba.

Poniéndola en esperanza De aquello que en ti esperaba; Allí me hirió el amor, Y el corazón me sacaba.

1 S M lo titula así: "Romance del alma enamorada de Sión la celestial por el salmo Super flumina Babylonis."

POESIAS 337 Díjele que me matase, Pues de tal suerte llagaba: Yo me metía en su fuego (1), Sabiendo que me abrasaba, Desculpando el avecica Que en el fuego se acababa; Estábame en mí muriendo, Y en ti sólo respiraba. En mí por ti me moría, Y por ti resucitaba, Que la memoria de ti Daba vida y la quitaba.

Gozábanse los extraños Entre quien cautivo estaba (2).

Preguntábanme cantares De lo que en Sión cantaba; Canta de Sión un himno, Veamos cómo sonaba.

Decid: ¿Cómo en tierra ajena, Donde por Sión lloraba, Cantaré yo la alegría Que en Sión se me quedaba? Echaríala en olvido Si en la ajena me gozaba.

Con mi paladar se junte La lengua con que hablaba, Si de ti yo me olvidare, En la tierra do moraba.

1 S M: Yo me metía en el fuego.

2 El S M copia aquí estas estrofas: "Moríame por morirme Y mi vida me mataba, Porque ella perseverando De tu vista me privaba.

Gozábanse los extraños Entre quien cautivo estaba Miraba cómo no vían Que el gozo los engañaba."

22 338 POESIAS Sión, por los verdes ramos (1) Que Babilonia me daba, De mí se olvide mi diestra, Que es lo que en tí más amaba, Si de ti no me acordare, En lo que más me gozaba, Y si yo tuviere fiesta, Y sin ti la festejaba. ¡Oh hija de Babilonia, Mísera y desventurada! Bienaventurado era Aquel en quien confiaba, Que te ha de dar el castigo Que de tu mano llevaba. Y juntará sus pequeños, Y a mí, porque en ti lloraba, A la piedra que era Cristo, Por el cual yo te dejaba (2).

Debe tur solí gloria vera Deo (3).

XIX (4). Glosa a lo divino.

Sin arrimo y con arrimo, Sin luz y a oscuras viviendo, Todo me voy consumiendo.

1. Mi alma está desasida De toda cosa criada, Y sobre sí levantada, Y en una sabrosa vida, 1 S M: Sión, por los dulces ramos.

2 Falta esta estrofa en el Códice del S. M.

3 Así terminan el manuscrito de Jaén y Barrameda.

4 Esta y la siguiente poesía se leen en la colección del Códice de Jaén y Sacro Monte. La primera la trasladan, además, numerosos manuscritos, entre otros, el 8.795, 8.492 y 2.201 de la Nacional. En este último se lee también la segunda. Am- bas se publican ajustadas al Códice jienense, que nos merece absoluta confianza.

POESIAS 339 Sólo en su Dios arrimada. Por eso ya se dirá La cosa que más estimo, Que mi alma se ve ya Sin arrimo y con arrimo.

2. Y aunque tinieblas padezco En esta vida mortal, No es tan crecido mi mal; Porque, si de luz carezco, Tengo vida celestial; Porque el amor de tal vida, Cuando más ciego va siendo, Que tiene al alma rendida, Sin luz y a oscuras viviendo.

3. Hace tal obra el amor, Después que le conocí, Que, si hay bien o mal en mi, Todo lo hace de un sabor, Y al alma transforma en sí; Y así, en su llama sabrosa, La cual en mí estoy sintiendo, Apriesa, sin quedar cosa, Todo me voy consumiendo.

XX Glosa a lo divino del mismo autor Por toda la hermosura Nunca yo me perderé, Si no por un no sé qué Que se alcanza por ventura.

1. Sabor de bien que es finito, Lo más que puede llegar, Es cansar el apetito Y estragar el paladar; 340 POESIAS Y así, por toda dulzura Nunca yo me perderé, Sino por un no sé qué Que se halla por ventura.

2. El corazón generoso Nunca cura de parar Donde se puede pasar, Sino en más dificultoso; Nada le causa hartura, Y sube tanto su fe, Que gusta de un no sé qué Que se halla por ventura.

3. El que de amor adolesce, Del divino ser tocado, Tiene el gusto tan trocado, Que a los gustos desfallece; Como el que con calentura Fastidia el manjar que ve, Y apetece un no sé qué Que se halla por ventura.

4. No os maravilléis de aquesto, Que el gusto se quede tal, Porque es la causa del mal Ajena de todo el resto; Y así, toda criatura Enajenada se ve, Y gusta de un no sé qué Que se halla por ventura.

5. Que estando la voluntad De Divinidad tocada, No puede quedar pagada Sino con Divinidad; Mas, por ser tal su hermosura, Que sólo se ve por fe, POESIAS 341 Gústala en un no sé qué Que se halla por ventura.

6. Pues de tal enamorado, Decidme si habréis dolor, Pues que no tiene sabor Entre todo lo criado; Sólo, sin forma y figura, Sin hallar arrimo y pie, Gustando allá un no sé qué Que se halla por ventura.

7. No penséis que el interior, Que es de mucha más valía, Halla gozo y alegría En lo que acá da sabor; Mas sobre toda hermosura, Y lo que es y será y fué, Gusta de allá un no sé qué Que se halla por ventura.

8. Más emplea su cuidado Quien se quiere aventajar, En lo que está por ganar, Que en lo que tiene ganado; Y así, para más altura Yo siempre me inclinaré Sobre todo a un no sé qué Que se halla por ventura.

9. Por lo que por el sentido Puede acá comprehenderse, Y todo lo que entenderse, Aunque sea muy subido, Ni por gracia y hermosura Yo nunca me perderé, Sino por un no sé qué Que se halla por ventura.

342 POESIAS XXI Del Verbo divino.

Del Verbo divino La Virgen preñada Viene de camino Si le dais posada (1).

XXII Suma de la perfección.

Olvido de lo criado, Memoria del Criador, Atención a lo interior Y estarse amando al Amado (2).

1 Véase lo dicho en la Introducción de las Poesías.

2 Como del Santo la publicó el P. Esteban de San José en la edición que hizo de las Cautelas en 1667.

APENDICES APENDICES I SOBRE EL LITIGIO HABIDO ENTRE LAS DESCALZAS Y EL COLEGIO DE LA COMPA- ÑIA DE CARAVACA (1).

En la carta que el Santo dirigió desde Sevilla (junio de 1586) a la Priora de las Carmelitas Descalzas de Caravaca, R. A\. Ana de San Alberto, habla, al parecer, con alguna dureza, de un litigio que tenían las Descalzas con los Padres de la Compañía de la dicha villa de Caravaca. De los papeles antiguos que allí pude examinar relativos a este asunto, voy a probar de poner en claro, lo más brevemente posible, en qué consistió la cuestión entre las dos Comunidades, que tan bien se llevaron siempre, y cómo se resolvió al fin en comple- ta armonía.