"Mas ¿cómo perseveras oh vida, no viviendo donde vives, haciendo porque mueras, las flechas que recibes, de lo que del Amado en ti concibes? "Descubre tu presencia, y máteme tu vista y hermosura: mira que la dolencia de amor que no se cura sino es con la presencia y la figura; lo cual hace tan gran efecto en esta testigo, que la hace derramar lágrimas de devo- ción..." He aquí un testimonio elocuente donde se cita la famosa estrofa undécima, añadida en la segunda redacción del Cántico, por una monja sencilla, de velo blan- co, y confirma, sin darse acaso cuenta de lo interesante de su confesión, la existen- cia del Cántico de las cuarenta estrofas. Que ella cite la estrofa XI a seguida de la octava no tiene nada de particular, puesto que citaba de memoria, y habla de las canciones que ejercían en ella particular devoción. Este testimonio, como los demás, aún no han tenido explicación satisfactoria por los que se empeñan en negar la re- dacción del segundo Cántico.
APENDICES M1 obras como buenos hijos de su santo Reformador. Recordemos tam- bién que se hallan con nosotros los nombres venerados del autor del Cursus y los PP. Fr. Manuel de Sta. Alaria y Fr. Andrés de la Encarnación.
Digamos, para terminar, que los que no opinen con la Orden en la publicación, dos veces secular, del Cántico de Jaén, en ediciones múltiples, pueden prescindir de tiquis miquis de critica, y de si el P. Andrés, o el P. Gerardo, o el P. Silverio (1) dijeron esto o lo otro, e ir directos al fondo de la cuestión acerca de la fidelidad textual del Cántico. Si prueban la no procedencia del Santo de las notas de Ba- rrameda, no sólo en cuanto sean o no sean de su letra, sino ni siquiera como traslado de otras que él pudo poner en algún códice y el de Ba- rrameda copiar; si prueban asimismo la condición apócrifa de los ma- nuscritos de la segunda redacción, por lo que a mi hace, repetiría, aunque me doliese, aquello de Arnicas Plato...Esperemos que llegue este momento, y mientras tanto sigamos viviendo tranquilos en e! solar sanjuanista que con tanta veneración conservaron nuestros mayores, ratificándonos una vez más en las conclusiones que poníamos como remate de este trabajo en el tomo anterior y añadiéndoles estas dos: 1.3 Que para quien inlente dar el texto más fiel de la primera redacción del Cántico, no hay opción siquiera para escoger uno o varios de los manuscritos que lo copian, puesto que sólo el de Barra- meda tiene autoridad de autógrafo.
2.a Que no hay derecho para privar a la espiritualidad católica de la segunda redacción del Cántico, desde el momento que tenemos testigos fehacientes de que es obra del Doctor místico (2).
Fr. Silverio de Santa Teresa, C. D.
Burgos y marzo de 1931.
1 Por cierto que en el Post-scriptum citado parece asombrarse el P. Chevallier de que yo en la página 502 dei tomo III llamase imperfectísimos a los vagidos que da el alma en la primera canción del Cántico, y estoy asombrado de su asombro. ¿No se dan notabilísimos progresos de amor en el alma desde que profiere los citados vagidos del ¿Adonde te escondiste. Amado? hasta las estrofas donde esta misma alma canta las bienandanzas del amor en el matrimonio espiritual de las últimas canciones? Pues esto es lo que allí se dice, con la claridad que puede ver el lector en estas líneas que transcribimos: "La progresión ascendente del amor santo desde los vagidos vehemen- tes pero imperfectísimos del "Adonde te escondiste, Amado?", hasta los trinos pro- fundos, tranquilos y apacibles de ruiseñor (la dulce Filomena) que hace el alma en la plenitud de la transformación amorosa de Dios, es igual en los dos Cánticos...". Nos parece que la relación de menos a más arriba dicha, se transparenta bien en estas lí- neas. ¿A qué entonces el comentario que les pone, como si aludieran al valor doctri- nal de la explicación sanjuanista?
2 Asi lo han entendido siempre los editores y todos los carmelitas, y asi lo he- mos entendido y practicado nosotros.
va APENDICES NOTICIA CIERTA DE QUIEN ESCRIBIO ESTR LIBRO Y VENERACION QUE POR ELI.O SE LE DEBE, CON ALGUNAS ADVERTENCIAS (1).
Si la estimación y aprecio que se debe hacer de un libro no se ha de medir con la grandeza del volumen, sino con la excelencia y utilidad de su asumpto, como sintió Séneca en la epístola 93: «Et paucorum versitum líber est, ct quidem laudandus atq'ie utilis* y Mar- cial aplaudiendo én sus Epigramas el pequeño libro de Persio, a este no sólo se debe estimación y aprecio, sino admiración y veneración, pues en tan pocas hojas como son trescientas y treinta, su autor, que fué nuestro venerable Padre frai Juan de la Cruz, encerró el te- soro de la Theología Mística, signado con tantos sellos de mysterios. que no sólo dió ocasión a los escolios doctísimos, que el Ilustrísimo Señor Don frai Agustín Antolínez, Arzobispo de Sant lago, antes Ca- tedrático de prima de Theología en la Universidad de Salamanca, de el Orden de San Agustín, insigne en virtud, letras y experiencias de espíritu y luz superior del cielo, hizo a esta Canción; sino lo que es más, nuestro mismo Venerable Padre confiesa en el Prólogo que se sigue, es ignorancia pensar que aya palabras con que se puedan explicar los que esta canción encierra, por ser todos agua profunda, río caudaloso, y fuente de sabiduría divina, verificando la cláusula de los Proverbios, cap. 18: aqua profunda verba ex ore viri; torrens redundans, fons sapienliae».
Crece a mayores colmos de estimación el aprecio y estimación venerable que se debe a este libro, por ser escrito desde la primera letra hasta la última (esto es, desde el JHS -- MAR con que co- mienza el título, hasta el debetur solí gloria vera Deo, con que acaba) de mano, pluma y letra propia de nuestro Venerable Padre frai Juan de la Cruz, de que no se debe ni puede dudar. Así porque cotejada la 1 Esta "Noticia" se lee original en cinco hojas y media que su autor escribió y puso al frente del Códice de Jaén. Se publica con su propia ortografía. Lo que senti- mos del Códice respecto de su grafía ya lo dijimos en el t. III, p. XXXIX y si- guientes. Advertimos, sin embargo, que hay quien todavía sostiene ser este manuscri- to de la letra del Santo, porque su pluma era muy primorosa cuando quería y bien pudo hacer esta copia con mayor esmero del que se advierte en otros originales su- yos. El parecido de algunas letras es innegable. A otras afirmaciones del P. Salvador no ponemos nota, porgue ya dejamos escrita nuestra opinión en el tomo III. El valor incalculable de esta "Noticia" está en la afirmación escueta, terminante, en la que no cabe error, de haber entregado el Santo a la M. Ana los cuadernillos que componían este ejemplar del Cántico, y la M. Ana a la M. Isabel, y ésta a la M. Clara. El hecho de la entrega del Santo, da a este Códice una autoridad tan grande, que hasta ahora nada ha podido con ella la crítica, ni creemos podrá nunca cosa alguna en cuanto al hecho histórico de la entrega, y que la Orden obró muy discretamente, una vez co- nocido todo el valor de este precioso Manuscrito, autorizando las ediciones de!
Cánfico hechas por él. Asi se ha hecho desde principios del siglo XVIII.
APENDICES 943 letra de este libro con otros escritos de su propia mano, se conoce ser la letra una misma sin alguna diferencia; como porque lo certificó así la Venerable A\adre Ana de Jesús Lobera, a la Venerable Madre Isabel de la Encarnación, Priora que fué del Convento de nuestras Religiosas descalzas Carmelitas de la ciudad de Jaén, a quien, sien- do novicia en el Convento de nuestras Religiosas de Granada y Priora de él la Venerable Madre Ana de Jesús, le dió la misma Venerable Madre Ana de Jesús este libro en cuadernos sueltos, certificándole eran escritos de mano y letra propia de nuestro Venerable Padre frai Juan de la Cruz de quien lo avía recebido. Y la misma Vene- rable AAadre Isabel de la Encarnación, siendo Priora del Convento de nuestras Religiosas descalzas de Jaén, estando para morir, dió es- tos quadernos ya unidos y enquadernados como están a la A\adre Clara de la Cruz, Religiosa en el mismo convento de ]aén y Priora que después ha sido de él, certificándole lo mismo (1). Nadie, pues, podrá dudar con razón desta verdad sin incurrir en nota de reme- rario, hallándose acreditada con la autoridad de tres testigos tan ca- lificados de verídicos por su grande virtud y santidad. De aqu¡ es que a este libro se le debe no sólo la estima y veneración común cuo a los demás, sino la que merece una reliquia de gran precio. Porque como dixo San Pedro Damiano. si se an de respetar como se deben libros tan santos como éste, ni aun la mano a de tocar su letra, ni ofenderles el humo, ni su olor se a de permitir se sienta en ellos. "Libros sanctos ira custodia', ut nutnquam inania, saper Uñeras tcneat, nutnquam jumo negrescere, vcl ignis odorem sentiré permii- tat* (2). Y aun los gentiles dixo Plutarco tenían por delito enorme tocar libros tales sin lavar primero las manos. «Libros illotis manibtis tangerc. quandoqui nefas* (3). De que nació la veneración y aprecio que Tarquinio Prisco, rey quinto de Roma, hizo de tres libros de la Sibila Cumana; que demás de averie dado por ellos, como dice Gelio, trescientos philipos, moneda de gran precio en aquel tiempo, los man- dó colocar con decencia grande en el Capitolio, y en caso de que se ubiesen de leer y consultar como oráculos, asistiesen quince varones de los más ancianos y doctos para su mayor veneración y culto. Y después el Emperador Octaviano Augusto los colocó con sus manos en dos caxas doradas en la vasa o asiento de la estatua de Apolo Capitolino, dice Suetonio (4). Tanta es la veneración, aprecio y estima que se debe a tales libros. Siendo, pues, este por la alteza y profun- didad de su asumpto, tan venerable, bien se dexa entender cuánto crece su veneración y aprecio, por ser escrito con la propia mano y letra de su autor, prodigioso en su vida, espíritu, santidad y milagros que le hacen digno del culto universal, que esperamos le conceda el Vicario de Xpto. en toda la Iglesia (5). Falta empero satisfacer a una duda que a lo dicho se puede oponer y es, que tres impresiones que 1 Sobre la M. Clara véase el t. III, p. XLI1.
2 Opuse. 15, De sude Congreg. instit., c. 18.
3 Orat. II, De us. carn.
•4 Lib. I, cap. 9, apud Callep. vers. Sybil.
5 Xist Sens., lib. II, Bibliot. lit. O. Suet in Augusto.
APENDICES se an hecho de este Cántico, la primera de las obras de nuestro Venerable Padre en Madrid año de 1630; la segunda, latina en Co- lonia Agripina, año de 1639, autor el Padre fray Andrés de Jesús, Polaco, que hizo la traducción de las obras de nuestro Venerable Pa- dre de romance en latín: la tercera, en la Vida de N. V. P. que compuso en romance el Padre frai Gerónimo de San Josef, en el ca- pitulo doce de el libro tercero, varían y se diferencian de este ori- ginal no sólo en palabras, que a veces varían el sentido que pre- tendió N. V. P., sino también en la colocación de las estancias de este Cántico, hallándose en los dichos tres libros muchas de ellas colocadas en diferente lugar que les dio en este original nuestro ve- venerable Padre. De que resulta la duda de si este original es tan cierto como se a dicho. Pero se desvanece esta duda, así con lo dicho arriba, como con lo que agora se dirá; y es, que viviendo N. V. P. anduvieron ocultas sus obras escritas en manos de personas espiri- tuales, y después de su dichoso tránsito se comenzaron a divulgar y correr por varias tierras y provincias, con tanto aplauso y estima cuanto peligro de viciarse en la multiplicidad de traslados manuscritos que de ellas se hicieron; de donde se vinieron a mutilar y corromper. Deseando, pues, nuestra Sagrada Religión evitar este ries- go, hizo el año de 1618 en Alcalá y el siguiente de 1619 en Barcelona la primera y segunda impresión de las obras que se pudieron hallar entonces de Nuestro Venerable Padre, ajustadas ambas impresiones, no con los originales que entonces no se hallaron, sino con los más fieles manuscritos que se pudieron hallar. Faltando en ambas impre- siones, como en ellas se vee, este Cántico, quizá porque a la ocasión no se halló traslado de él. Aviendo después hallado la Religión algunos de los originales de Nuestro Venerable Padre, hizo nueva impresión de sus obras, como se a dicho, en Madrid, año de 1630, que dedicó a el Señor Infante Cardenal y Arzobispo de Toledo Don Fernando, añadiendo en esta impresión este Cántico y su explica- ción, aunque viciado y corrupto como se ha dicho, por no haberle ajustado con este original, que siempre a estado oculto sucesivamente en poder de las tres Religiosas arriba dichas, sin tener noticia de él la Religión. Y así parece que para su impresión sirvió algún trasla- do de él; de donde an resultado al parecer los yerros que en él se hallan, así en la impresión dicha de Madrid, como en la latina del P. F. Andrés de Jesús Polaco, y en la Vida de N. V. P., escrita por el Padre frai Gerónimo de San Josef arriba dichas; y así no pue- de aver duda en que el Cántico y demás escritos que en este libro se contienen son propios y legítimos originales de N. V. P. F. Juan de la Cruz y escritos de su propia mano y letra.
Y por si en algún tiempo la Religión se gobernare por este ori- ginal para la impresión de este Cántico, notaré aquí en lo que des- dicen de el original las tres impresiones dichas, aunque sea en una letra; pues ni aun en ésta es lícito que desdigan por la veneración y reverencia grande, que a su autor santo y a sus escritos originales se debe, y porque en ellos expresó los más íntimos afectos de su alma e impulsos superiores, con que el Amor y Espíritu divino la APENDICES movían e ilustraban su entendimiento, para que los expresase en lo que escribió para común utilidad de la Iglesia.
En el verso primero de la Estancia primera de este Cántico, dice el Libro de la Vida de N. V. P. escrita por el P. Gerónimo de S. Josef: Adonde te ascondiste. Y en el original con quien concuerdan el Libro de la última impresión de sus obras en Madrid, año de 1630 y en el de la impresión latina de el P. Fr. Andrés de Jesús Polaco dice Adonde te escondiste.
En el verso último de esta estancia primera dice el Libro de la Vida; al fin: Ya eras ido: Y el original, con quien concuerdan el de la impresión de Madrid y el de el P. Andrés de Jesús dice: Y eras ido.
En el verso primero de la estancia segunda, en el Libro de el P. Andrés de Jesús dice: Los que juéredes. Y en el original con quien concuerdan el de Madrid y el de la vida dice: ¿05 que ¡uerdes.
En el verso tercero de esta estancia segunda en el Libro de el P. Andrés, dice: viéredes: Y en el original con quien concuerdan el do Madrid y el de la vida, dice: Vierdes. Y es digno do reparo que en el original, en ambos versos está borrada por el mismo N. V. Pa- dre la c penúltima destas dos palabras que en ambas abía escrito así: ¡uerdes, vierdes.
En el verso segundo de la estancia quarta dicen los tres libros, de Madrid, del P. Fr. Andrés y de la Vida: De mi Amado: y el original dice: Del Amado.
En el verso último de la estancia quinta dicen los dichos tres Libros: De su hermosura, y el original dice: De hermosura.
En el verso quarto de la estancia sexta en el libro del P. F. An- drés, dice: De oy más mensa/ero. Y el original, con quien concuerdan el de Madrid y el de la Vida, dice: De oy más ya mensa/ero.
En el verso tercero de la estancia siete dicen los dos Libros, el de Madrid y de la Vida: Y todas más me llagan. Y el original con quien concuerda el libro de el P. Andrés, dice: Y todos más me llagan.
En el verso segundo de la estancia octava, dice el de A\adrid: O alma, no viviendo donde vives. Y el de la vida dice: O Alma, no viviendo adonde vives. Y el original con quien concuerda el del P. Fr. Andrés de Jesús, dice: O vida no viviendo donde vives.
En el verso primero de la estancia nueve dice el Libro de la Vi- da: Porque, pues as llugedo. Y el original con quien concuerdan el de Madrid y el de el P. F. Andrés, dice: Porque, pues as llagado.
En el verso quarto de la estancia once, dicen los tres Libros: Impressión de Madrid, el de la Vida y el del P. Fr. Andrés: De amor no bien se cura. Y el original dice: De amor que no se cura.
En el verso último de la estancia trece se pone a el Principio en los dichos tres Libros una Y, diciendo: Y al ayre de su vuelo fresco loma. Y en el original se pone en medio, diciendo: Al ayre de su buelo y fresco toma.
Correspóndense los dichos tres Libros con el original en el número y colocación de las estancias, sin diferencia alguna hasta la estancia quince inclusive; y desde aquí prosiguen los tres Libros poniendo por APENDICES estancia diez y seis la que es veinte y quatro en el original: Y varía en los tres Libros el verso tercero de esta estancia del que- está en el original, que este dice: En púrpura tendido. Y en los tres Li- bros dice: En púrpura teñido.
En el verso quinto de esta estancia diez y seis de los tres Li- bros, que corresponde a la veintiquatro de el Original, dicen los tres Libros, Con mil escudos. Y el original dice: De mil escudos.
En el verso quinto de la estancia diezisiete de el Libro de la Vida que corresponde a la estancia veinticinco de el Original, dice: en missiones. Y el original con quien concuerdan el de Madrid y el del P. F. Andrés, dice: emissiones.
En el verso quarto de la estancia veintidós de los tres Libros, que corresponde a la estancia treinta de el original, dice: Florecidas: Y el original dice: Floridas.
En el verso segundo de el estancia veintiquatro que corresponde a la treinta y dos del original, en el Libro de la Vida, dice: Tu gracia en mí tus ojos imprimía. Y el de Madrid dice también: Tu gracia. Y el de el P. F. Andrés dice: Tu gracia en mí tus o/os imprimíen. Y el original dice: Su gracia en mí tus ojos imprimían. Con que varían todos tres Libros el sentido de N. V. Padre.
En el verso último de esta misma estancia dice el Libro de el P. Andrés. Lo que en tí veían. Y el original, con quien concuerdan el de Madrid y el de la Vida, dice: Lo que en ti vían.
En el verso último de la estancia veinticinco de el Libro de la Vida que corresponde a la estancia treinta y tres de el original, dice: Hermosura me dexaste. Y el original con quien concuerdan el de Madrid y el de el P. F. Andrés dice: Hermosura en mí dexaste.
Aquí vuelven a variar los tres Libros, de Madrid, el de la vida, y el de el P. F. Andrés, uniformes en poner por estancia veintiséis la que en el original es dieziséis.
En el verso primero de esta estancia veintiséis de los dichos tres Libros dice: Cagednos las raposas. Y en la Dieziséis de el ori- ginal que le corresponde, dice: Cabadnos las raposas.
En el verso quarto de el Canto o estancia veintisiete de los tres Libros, de Madrid, de la vida y de el P. F. Andrés que corresponde a el Diezisiete de el Original, dice: Y corran sus olores: Y el original dice: Y corran tus olores.
Prosiguen los dichos tres Libros uniformes en variar el número y colocación de las estancias: poniendo por estancia veintiocho la que en el original es veintidós; por veintinueve, la que en el original es veintitrés; por estancia treinta, la que en el original es veinte; por treinta y una la que en el original es veintiuna; por treinta y dos la que en el original es dieziocho; por treinta y tres la que en el original es diezinueve.
En el verso quarto de la estancia treinta y tres de los tres Libros dichos, que corresponde a la estancia diezinueve de el original dicen los tres Libros: Mas mira las campañas. Y el original dice: Mas mira las compañas.
Después de la estancia treinta y tres de los tres Libros, exclusive, se conforman todos tres con el original en el número y colocación APENDICES de las estancias, poniéndose en ellos por estancia treinta y quatro la que en el original tiene el mismo número treinta y cuatro y prosiguen uniformes con el original en las estancias hasta la estancia quarenta que es la última en el origina! así en el número como en la colocación. Y para que más claro y fácil se vea la conveniencia u disconveniencia que ay entre las estancias de el original y de los tres Libros, las pondré aquí por sus números, advirtiendo que en el verso tercero de la estancia treinta y seis dice en los tres Libros: Al monte y al collado. Y en el original Al monte o al collado.
En el original En los tres Libros En el original En los tres Libros La estancia 16 Es 26.
La estancia 29 Es 21.
La estancia 17 Es 27.
La estancia 30 Es 22.
La estancia 18 Es 32.
La estancia 31 Es 23.
La estancia 19 Es 33.
La estancia 32 Es 24.
La estancia 20 Es 30.
La estancia 33 Es 25.
La estancia 21 Es 31.
La estancia 34 Es 34.
La estancia 22 Es 28.
La estancia 35 Es 35.
La estancia 23 Es 29.
La estancia 36 Es 36.
La estancia 24 Es 16.
La estancia 37 Es 37.
La estancia 25 Es 17.
La estancia 38 Es 38.
La estancia 26 Es 18.
La estancia 39 Es 39.
La estancia 27 Es 19.
La estancia 40 Es 40.
La estancia 28 Es 20.
—Ni sólo se halla corrupto este Cántico y mendoso en los di- chos tres Libros, como se a visto, sino lo que es más digno de reparo y sentimiento, su exposición, que se halla en los dichos tres libros de Madrid, de la Vida y del P. F. Andrés de jesús Polaco padece el mismo achaque. Si bien en el dicho libro de la Vida, come su autor el P. F. Gerónimo de Sn. Josef trató sólo de dar noticia de la de N. V. P. y de sus escritos, se contentó con ingerir en .ella este Cántico, aunque tan viciado como se a dicho, y el Prólogo, que le hizo nuestro V. P., que está no menos viciado. Pero en el li- bro de las obras de N. V. P., impreso en A\adrid en nuestro idioma castellano, año de 1630, y en el de las mismas obras en latín por el P. F. Andrés de Jesús Polaco, que se imprimió en Colonia, año de 1639, como arriba se dixo, no sólo se halla viciado y corrupto el Prólogo de; N. V P. en ambos en la misma forma que en el de la Vida; sino demás de no haber impreso ni hallarse en ambos la parte que N. V. P. en este original intitula Argumento, que fuera del título contiene veintisiete renglones; y la parte que se sigue inmediatamente al argumento que N. V. P. en este original intitula Anotación, que fuera del título contiene treinta y quatro renglones, sino que el texto de la exposición se halla viciado y corrupto, ya quitando y añadiendo, ya variando palabras, ya omitiendo cláusulas enteras y a veces por muchos renglones, de las que en este original se contienen; que no se notan aquí en particular, por evitar proligidad, pero se podrá conocer fácilmente cotexando los dichos dos libros con este original.
Demás de lo dicho es de advertir, que en el dicho libro latino del 448 APENDICES P. F. Andrés de Jesús están impresas algunas de las poesías que N. V. P. compuso y que se hallan en este original; pero también viciadas y corruptas en partes, como todo lo demás, no sólo en las palabras, sino en la colocación de las coplas, como se ve en el Romance que comienza: Tras de un amoroso lance. En el cual se pone en el dicho libro por última copla la que es penúltima en este original, y la que en éste es última se pone en aquel por penúltima.