SigPhi · Juan de la Cruz

Subida del Monte Carmelo y Noche Oscura

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THEOLOGICAL SEI BURGOS Tipografía de «El Monte Carmelo» 1929.

ÍNARY ES PROPIEDAD BIBUPTECA MI5IÍCA (ARMEÜIaNA OBRAS DE SAN JUAN DE LA CRUZ APROBACIONES Nihil obstat; Fr. Eliseui a S. Joseph, C. D. Censor.

Nihil obstat: Fr. Bruno a Sancto Jo»eph. C. D. Censor.

Imprimí potest: Burgis. 22 Maji 1929. Fr. Marcellua a Puero Jesu, C. D. Provincialis.

Nihil obstat: Dr. Daniel Torre Garrido. Censor.

Imprtmatur: Burgis, 22 Julii 1929. Dr. Aemllius Rodero Reca. Vicarios Generalis.

SUBIDñ DEL MONTE CARMELO c (Pfak Scndx e/lr perfección •_^IlU rfl MU ttOKCttltl JU utfm Camino ¿c ípirítu errado . LXVI!

té í'nJo él*Áíonté It rtrfricwn, y dan autjc jtara n+ i» pnbi úm t Modo para venir al todo.

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Quan*¿ ujnuit tn alqo aoja a, wr&tt» al ledo Pnji^tjwa utna druíttlfJa 01 Af Jtlat JJlcJo dolo ITútWut* ti ufio kj tolo ütt* lüuttultjm Indicio deque fe tiene todo.

Jpntu jutttuJ.y dejtonfii, MW(Mi(i¿M& i», novia Inmjellt Lacia amia y naJu U taime iana atajo. auttjla (ju, anana» aU» ia/uia a»J. majnt Jt fatiga Reproducido de la edición principe y con Ijs mistoas dimensiones que en ella viene| SUBIDA DEL MONTE CARMELO Trata de cómo podrá un alma disponerse para ¡legar en breve a Ja divina unión. Da avisos y doctrina, así a los principiantes, como a Jos aprovechados, muy provechosa, para que sepan desembarazarse de todo lo temporal, y no embarazarse con lo espiritual (1), y quedar en la suma desnudez y libertad de espíritu cual se re- quiere para la divina unión (2).

ARGUMENTO Tcdt' la doctrina que entiendo tratar (3) en esta Subida del Mente Carmelo, está incluida en las siguientes Canciones, y en ellas se contiene el modo de subir hasta la cumbre del monte, que es el alto estado de la perfección que aquí llamamos unión del alma con Dios. Y porque tengo de ir fundando sobre ellas lo que dijere, las he querido poner aqui juntas, para que se entienda y vea junta toda la substancia (4) de lo que se ha de escribir; aunque al tiempo de la declaración convendrá poner cada canción de por sí, y, ni más ni menos, los versos de cada una, según- lo pidiere la materia y declaración. Dice, pues, asi (5).

1 En el Códice de Alba falta: y no embarazarse cón lo espiritual.

2 Asi el C. de Ale. Por cuenta propia añade el P. Juan Evangelista: compuesta por el padre fray Juan de la Cruz, carmelita descalzo. Otros códices ponen tam- bién, como el de Alcaudete, el nombre del autor, y en la sustancia convienen en el sumario que de éste hemos tomado. La edición principe dice solamente. "Subida del Monte Carmelo, compuesta por el venerable P. Fr. Juan de la Cruz, primer descalzo de la reformación de N. Señora del Carmen que fundó la Virgen Santa Teresa."

3 Asi el C. de Ale. y la e. p.— A y B: que se ha de tratar.

5 Sólo el C de Ale. copia las palabras dice pues asi.

SUBIDA DEL MONTE CARMELO CANCIONES EN QUE CANTA EL ALMA LA DICHOSA VENTURA QUE TUVO EN PASAR POR LA OSCURA NOCHE DE LA FE, EN DESNUDEZ Y PURGACION SUYA A LA UNION DEL AMADO (1).

1. — En una noche oscura Con ansias en amores inflamada, lOh dichosa ventura! Salí sin ser notada, Estando ya mi casa sosegada.

Por la secreta escala disfrazada, i Oh dichosa ventura! A oscuras y encelada, Estando ya mi casa sosegada.

3. — En la noche dichosa En secreto, que nadie me veía, Ni yo miraba cosa, Sin otra luz, y guia, Sino la que en el corazón ardía.

4. — Aquesta me guiaba Más cierto que la luz del mediodía, A donde me esperaba, Quien yo bien me sabia, En parte, donde nadie parecía.

5. — j Oh noche que guiaste, Oh noche amable más que el alborada; Oh noche que juntaste Amado con amada, Amada en el Amado transformada!

6. — En mi pecho florido, Que entero para él sólo se guardaba.

1 Amado y no amor, como se lee en muchas ediciones, trasladan Ale, A, B y «• P CANCIONES 5 Allí quedó dormido, Y yo le regalaba, Y el ventalle de cedros aire daba.

7. — El aire de la almena, Cuando yo (1) sus cabellos esparcía, Con su mano serena En mi cuello hería, Y todos mis sentidos suspendía.

El rostro recliné sobre el Amado, Cesó todo, y dejéme, Dejando mi cuidado Entre las azucenas olvidado (2).

1 Asi los Códices de Barraraeda, A!c. y A — B, D y e. p.: ya. con lo cual se quita al verso una familiar y delicadísima operación— esparcir los cabellos de! Amado— en que la Esposa se entretiene, cuando el aire de la almena hiere su cuello y la suspende.

2 Queda corregida por el Códice de Barrameda. que, por lo demás, no dis- crepa del de Ale. y los restantes que la copian. Las estrofas no suelen estar, por lo regular, numeradas en los códices. Se pone la numeración para facilitar la cita y eco- nomizar tiempo al lector. En la primera edición de estas obras, ya las vemos numera- das con signos romanos.

PRÓLOGO PRÓLOGO 1. Para haber de declarar y dar a entender esta noche os- cura, por la cu8l pasa el alma para llegar a la divina luz de la unión perfecta del amor de Dios, cual se puede en esta vida, era menester otra mayor luz de ciencia y experiencia que la mia; porque son tantas y tan profundas las tinieblas y trabajos, asi espirituales, como temporales, porque ordinariamente suelen pa- sar (1) las dichosas almas para poder llegar a este alto estado de perfección, que ni basta ciencia humana para saberlo entender, ni experiencia para saberlo decir; porque sólo (2) el que por ello pasa, lo sabrá sentir, mas no decir.

2. Y, por tanto, para decir algo de esta noche oscura, no me fiaré, ni de experiencia, ni de ciencia, porque lo uno y lo otro puede faltar y engañar; mas, no dejándome de ayudar en lo que pudiere de estas dos cosas, aprovecharme he para todo lo que con el favor divino hubiere de decir, a lo menos para lo más importante y oscuro de entender, de la Divina Escritura, por la cual guiándonos, no podremos errar, pues el que en ella habla es el Espíritu Santo. Y si yo en algo errare, por no entender bien asi lo que en ella como en lo que sin ella dijere, no es mi intención (3), apartarme del sano sentido y doctrina de la Santa 1 E. p.: asi espirituales como corporales que suelen pasar. La corrección de la edición principe se hizo, sin duda, porque la palabra corporales se contrapone mejor a la de espirituales, que la empleada por el Santo y damos ya en el texto, en confor- midad con todos los manuscritos.

2 E. p.: ni experiencia para decirlo, porque sólo.

3 La e. p. trae las anteriores lineas en esta forma: "porque lo uno y lo otro pue- de faltar y engañar, sino de la Divina Escritura, por la cual, si nos guiamos, no po- demos errar, pues el que en ella habla es el Espíritu Santo. No obstante que me ayu- daré de las dos cosas de ciencia y experiencia que digo. Y si yo en algo errare, por no entenderlo bien, no es mi intención," etc.

PROLOGO 7 Madre Iglesia Católica; porque, en tal caso, totalmente me su- jeto y resigno, no sólo a su mandado (1), sino a cualquiera que en mejor razón de ello juzgare.

3. Para lo cual me ha movido (2), no la posibilidad que veo en mí para cosa tan ardua, sino la confianza que en el Señor tengo de que ayudará a decir algo, por la mucha nece- sidad que tienen muchas almas; las cuales, comenzando el cami- no de la virtud, y queriéndolas Nuestro Señor poner en esta no- che oscura para que por ella pasen a la divina unión, ellas no pasan adelante: a veces, por no querer entrar o dejarse entrar en ella; a veces, por no se entender y faltarles guias idóneas y despiertas (3) que las guíen hasta la cumbre, Y así, es lástima ver muchas almas a quien Dios da talento y favor para pasar adelante (que si ellas quisiesen animarse llegarían a este alto estado), y quédanse en un bajo modo de trato con Dios, por no querer, o no saber, o no las encaminar y enseñar a desasir- se (4) de aquellos principios. Y ya que, en fin, Nuestro Señor las favorezca tanto, que sin eso y sin esotro las haga pasar, llegan muy más tarde y con más trabajo, y con menos merecimiento, por no haber acomodádose ellas a Dios, dejándose poner libre- mente (5) en el puro y cierto camino de la unión. Porque aunque es verdad que Dios las lleva, que puede llevarlas sin ellas, no se dejan ellas llevar, y asi camínase menos resistiendo ellas al que las lleva, y no merecen tanto, pues no aplican la voluntad, y en eso mismo padecen más. Porque hay almas que en vez de dejarse a Dios y ayudarse, antes estorban a Dios por su indis- creto obrar o repugnar; hechas semejantes a los niños, que que- riendo sus madres llevarlos en brazos, ellos van pateando (6) y 1 La e. p.: a su luz y mandato. A y B: a su parecer. Esta y las seis líneas anteriores se han modificado un poco de como venían imprimiéndose, ajusfándonos en la modificación al Códice de Ale, con lo cual están conformes, salvo levísimas di- ferencias, A. y B.

2 Asi el C. de Ale. y la e. p.— A y B: para escribir esto me ha movido.

4 E. p.: desdarse.

5 Libremente. E. p. suprime esta palabra.

8 SUBIDA DEL MONTE CARMELO llorando, porfiando por irse ellos por su pie, para que no se pueda andar nada; y si se anduviere, sea al paso del niño.

4. Y asi, para este saberse dejar llevar de Dios, cuando Su Majestad los quiere pasar adelante, asi a los principiantes, como s los aprovechados, con su ayuda daremos doctrina y avisos par?, que sepan entender, o, a io menos, dejarse llevar de Dios. Porque algunos confesores y padres espirituales (1), por no tener luz y experiencia de estos caminos, antes suelen impedir y dañar a se- mejantes almas que ayudarlas al camino (2); hechos semejantes a los edificantes de Babilonia, que habiendo de administrar un material conveniente, daban y aplicaban ellos otro muy diferente, por no entender ellos la lengua, y así, no se hacía nada. Por lo cual, es recia y trabajosa cosa en tales sazones (3) no enten- derse un alma, ni hallar quien la entienda. Porque acaecerá que lleve Dios a una alma por un altísimo camino (4) de oscura contemplación y sequedad, en que a ella le parece que va perdida, y que, estando asi llena de oscuridad y trabajos, aprietos y tenta- ciones, encuentre con quien le diga como los consoladores de Job (5), que es melancolía o desconsuelo, o condición, o que podrá ser alguna malicia oculta suya, y que por eso la ha dejado Dios. Y asi, luego suelen juzgar que aquella alma debe de haber sido muy mala, pues tales cosas pasan por ella.

5. Y también habrá quien le diga que vuelve atrás, pues no halla gusto ni consuelo como antes en las cosas de Dios. Y asi doblan el trabajo a la pobre alma; porque acaecerá que la mayor pena que ella siente, sea del conocimiento de sus miserias pro- pias en que le parece que ve más claro que la luz del dia que está llena de males y pecados, porque le da Dios aquella luz de conocimienlo en aquella noche (6) de contemplación, como adelante diremos. Y como halla quien conforme con su perecer, 2 E. p. suprime, al camino.

3 Razones, venía imprimiéndose malamente. La principe puso ocasiones. Propia y clásica es la aplicación que el Santo hace de esta palabra en el caso presente.

•1 E. p.: Porque acontecerá que la ¡leve Dios por un altísimo camino, etc.

5 E. p.: encuentre quien la diga lo que a Job sos consoladores.

6 E. p.: porque se lo da Dios asi a entender en aquella noche.

PROLOGO 9 diciendo que serán por su culpa, crece la pena y el aprieto del alma sin término, y suele llegar a más que morir. Y no con- tentándose con esto, pensando los tales confesores que procede de pecados, hacen a las dichas almas revolver (1) sus vidas y ha- cer hacer muchas confesiones generales, y crucificarlas de nue- vo; no entendiendo que aquel por ventura no es tiempo de eso ni de esotro, sino de dejarlas asi en la purgación que Dios las tiene, consolándolas y animándolas a que quieran aquello hasts que Dios quiera; porque hasta entonces, por más que ellas ha- gan y ellos digan, no hay remedio.

6. De esto hemos de tratar adelante con el favor divino, y de cómo se ha de haber el alma entonces, y el confesor con ella, y qué indicios habrá para conocer si aquélla es la purgación del alma; y, si lo es, si es del sentido o del espíritu (lo cual es la noche oscura que decimos), y cómo se podrá conocer si es melancolía u otra imperfección acerca del sentido o del espíritu. Porque podrá haber algunas almas que pensarán ellas o sus con- fesores, que l8S lleva Dios por este camino de la noche oscura de purgación espiritual, y no será, por ventura, sino alguna im- perfección de las dichas. Y porque hay también muchas almas que piensan no tienen oración, y tienen muy mucha; y otras (2), que piensan (3) tienen mucha y es poco más que nada.

7. Hay otras, que es lástima que trabajan y se fatigan mucho y vuelven atrás, y ponen el fruto del aprovechar en lo que no aprovecha, sino antes estorba; y otras, que con descanso y quie- tud van aprovechando mucho. Hay otras que, con los mismos re- galos y mercedes que Dios les hace para caminar adelante, se embarazan y estorban, y no van adelante; y otras muchas cosas que en este camino acaecen a los seguidores de él, de gozos (4), penas y esperanzas y dolores: unos que proceden de espíritu de perfección, otros de imperfección. De todo, con el favor divino, 2 La e. p.: g otras, por el contrario.

3 Piensen. Por descuido omite esta palabra el Códice de Ale. que traen los demás y hace falta.

4 La e. p.: se embarazan y estorban en este camino, en el cual a los seguidores de él acaecen muchas cosas de gozos, etc.

10 SUBIDA DEL MONTE CARMELO procuraremos decir algo, para que cada alma (1) que esto le- yere, en alguna manera eche de ver el camino que lleva, y el que le conviene llevar, si pretende llegar a la cumbre de este Monte.

8. Y por cuanto esta doctrina es de la noche oscura por don- de el alma ha de ir a Dios, no se maraville el lector si le parecie- re algo oscura. Lo cual entiendo yo que será al principio que la comenzare (2) a leer; mas, como pase adelante, irá entendien- do mejor lo primero, porque con lo uno se va declarando lo otro. Y después, si lo leyere la segunda vez, entiendo le pare- cerá más claro y la doctrina más sana (3). Y si algunas per- sonas con esta doctrina (4) no se hallaren bien, hacerlo ha mj poco saber y bajo estilo; porque la materia, de suyo, buena es y harto necesaria. Pero paréceme que aunque se escribiera más acabada y perfectamente de lo que aquí va, no se aprovecharan de ello sino los menos, porque aqui no se escribirán cosas muy morales y sabrosas (5) para todos los espirituales que gustan de ir por cosas dulces y sabrosas a Dios; sino doctrina sustancial y 1 E. p.: CMÍa uno.

2 A: empezare.

3 Sana. Asi los Códices. La e. p.: segura.

4 Doctrina. Asi se lee en el Códice de Alcaudete. Los demás y las ediciones po- nen: lectura.

5 Ni que decir tiene que el Santo no intenta declarar en esta frase, que desen- volverá las doctrinas que va a tratar en forma poco conveniente a la mora] más lim- pia y pudorosa, lo mismo en lo que atañe a la sustancia de la exposición, que a la forma del lenguaje y estilo: pues sabido es que el autor del Cántico Espiritual es uno de los pocos escritores de su siglo que no tienen crudezas de expresión que puedan ofender a oídos meticulosos o de muy extremada pudibundez, que en nuestros días no faltan: no por mejora de costumbres, sino por afinamiento externo de trato y de pluma. Lo que dice es, que no tratará de cosas llanas y sencillas de perfección, como declara- ción de virtudes y fácil evitación de vicios y defectos, que siempre oyen o leen con gusto las personas discretas: sino que se tira a lo hondo de la santidad evangélica, para descuajar de raíz los vicios y asentar las virtudes y los medios conducentes a la unión más estrecha del alma con Dios por amor, sobre todo la contemplación en bases solidísimas. Es una prevención y algo como toque de retirada a los pusilánimes que no se sientan con ánimo para subir el repecho de este monte místico. Por lo demás, el mismo Santo define en la siguiente forma lo que él entiende por bienes morales. "Por bie- nes morales entendemos aqui las virtudes y los hábitos de ellas en cuanto morales, y el ejercicio de cualquiera virtud, y el ejercicio de las obras de misericordia, la guarda de la ley de Dios, y la política [cortesanía, educación] y todo ejercicio de buena ín- dole e inclinación."

PROLOCO 11 sólida (1), asi para los unos como para los otros, si quisieren pasar a la desnudez de espíritu que aqui se escribe.

9. Ni aun mi principal intento es hablar con todos, sino con algunas personas de nuestra sagrada Religión de los primitivos del Monte Carmelo, así frailes, como monjas, por habérmelo ellos pedido, a quien Dios hace merced de meter en la senda de este Monte; los cuales, como ya están bien desnudos de las cosas temporales de este siglo, entenderán mejor la doctrina de la des- nudez del espíritu.

1 Algunas diferencias accidéntalos respecto de lo impreso hasta el presente in troducidas en estas lineas, están tomadas de los Códices de Ale. A. y B. La c. p. dice "Pero paréceme que aunque se escribiera más acabada y perfectamente de lo que aquí irá, no fuera apetecida de muchos; porque aqui no se escribirán cosas muy morales y sabrosas para los espirituales que gustan de ir, por las que son dulces, a Dios: sino doctrina substancial y sólida," etc.

[LIBRO PRIMERO En que se trata qué sea npche oscura y cuan necesario sea pasar por ella a la divina unión; y en particular trata de la noche oscura del sentido, apetito, y de los daños que hacen en el alma.] (1).

CAPITULO PRIMERO PONE LA PRIMERA CANCION. — DICE DOS DIFERENCIAS DE NOCHES POR- QUE PASAN LOS ESPIRITUALES, SEGUN LAS DOS PARTES DEL HOM- BRE, INFERIOR Y SUPERIOR, Y DECLARA LA CANCION SIGUIENTE.

CANCION PRIMERA (2).

En una noche oscura Con ansias en amores inflamada, ¡Oh dichosa ventura! Sal i sin ser notada, » Estando ya mi casa sosegada.

1. En esta primera (3) canción canta el alma la dichosa suer- te y ventura que tuvo en salir de todas las cosas afuera (4), y de los apetitos e imperfecciones (5) que hay en la parte sensitiva del hombre, por el desorden que tiene de la razón. Para cuya inteli- gencia es de saber, que para que una alma llegue al estado de perfección, ordinariamente, ha de pasar primero (6) por dos 1 Las líneas comprendidas en los paréntesis cuadrados, no vienen en los Códi- ces. Se pusieron en la primera edición, y se reprodujeron en las restantes. Hecha esta salvedad, respetamos el titulo, que consideramos útil para el lector.

4 Falta esta palabra en la e. p.

6 Primero. La e. p. omite esta palabra.

LIBRO PRIMERO. — CAP. I 13 maneras principales de noches, que los espirituales llaman pur- gaciones o purificaciones del alma, y aqui las llamamos noches, porque el alma, asi en la una como en la otra, camina como de noche, a oscuras.

2. La primera noche o purgación es de la parte sensitiva del alma, de la cual se trata en la presente canción, y se tratará en la primera parte de este libro. Y la segunda, es de la parte espiritual, de la cual habla la segunda canción que se sigue; y de ésta también trataremos en la segunda y tercera parte (1), cuanto a lo activo; porque cuanto a lo pasivo, será en la cuar- ta (2).

3. Y esta primera noche pertenece a los principiantes, al tiem- po que Dios los comienza a poner en el estado de contemplación, de la cual también participa el espíritu, según diremos a su tiem- po. Y la segunda noche, o purificación, pertenece a los ya apro- vechados, al tiempo que Dios los quiere ya poner en el estado de la unión con Dios; y ésta es más oscura y tenebrosa y te- rrible purgación, según se dirá después.

DECLARACION DE LA CANCION 4. Quiere, pues, en suma, decir el alma en esta canción, que salió (sacándola Dios) sólo por amor de El, inflamada en su amor en una noche oscura, que es la privación y purgación de todos 1 Asi el C. de Ale. Los demás en sustancia trasladan: "La primera noche y pur gación es de la parte sensitiva del alma, de la cual se trata en la presente'canción, y se tratará en la primera parte de este libro. Y la segunda es de la parte espiritual, de la cual habla la segunda canción que se sigue; y de ésta también trataremos en la segun- da parte cuanto a lo activo, porque cuanto a lo pasivo será en la tercera y cuarta parte." La e. p. sigue esta división. La división que hace el Códice de Alcaudete nos parece más ajustada a la intención del Santo; porque diciendo éste que de la purga- ción activa del sentido hablará en la primera parte de este libro, y no dividiendo lue- go el libro en partes, sino que de todo él hace una parte, puesto que íntegro lo dedica a la purgación dicha, hemos de razonar lo mismo de los restantes, y concluir que el Santo toma indistintamente las palabras parre y /ií>ro. En consecuencia, diremos con el Códice de Alcaudete. que la purgación espiritual activa la tratará el Santo en la segunda y tercera parte (libro II y III de la Subida). La purgación pasiva, en la cuar ta parte o libro, porque toda la noche oscura pasiva, parece incluirla en el solo libro de que habla en el prólogo. Los códices incluyen la Noche en un solo libro, sin ca pitulos ni párrafos numerados, aunque traen algunos subtítulos, como ya se dijo en los preámbulos.

2 El siguiente párrafo se suprimió en la e. p.

14 SUBIDA DEL MONTE CARMELO sus apetitos sensuales (1), acerca de todas las cosas exteriores del mundo y de las que eran deleitables a su carne, y también de los gustos de su voluntad. Lo cual todo se hace en esta pur- gación del sentido; y por eso dice, que salió (2) estando ya su ca- sa sosegada, que es la parte sensitiva, sosegados ya y dormidos los apetitos en ella, y ella en ellos. Porque no se sale de las penas y angustias de los retretes de los apetitos hasta que estén amor- tiguados y dormidos. Y esto dice que le fué dichosa ventura, salir sin ser notada, esto es, sin que ningún apetito de su carne, ni de otra cosa se lo pudiese estorbar. Y también, porque salió de noche, que es privándola Dios de todos ellos, lo cual era noche para ella.

5. Y esto fué dichosa ventura, meterla Dios en esta noche, de donde se le siguió (3) tanto bien; en la cual ella no atinara a entrar, porque no atina bien uno por si sólo a vaciarse de todos los apetitos para venir a Dios (4).

6. Esta es, en suma, la declaración de la canción, y ahora nos habremos de ir por cada verso escribiendo sobre cada uno, y de- clarando lo que pertenece a nuestro propósito (5). Y el mismo estilo se lleva en las demás canciones, como en el prólogo (6) dije, que primero se pondrá cada canción y se declarará, y des- pués cada verso (7).

1 Asi todos los Códices. La e. p.: apetitos sensitivos, que es a lo que hoy equivale el sentido que el Santo da a la palabra sensual en los casos análogos al pre- sente.

2 Ale.; salía. Los demás y e. p.: salió.

4 E. p.: ir a Dios.

5 Lo que se sigue falta en la e. p. Tal vez no lo publicó, porque en el Argu- mento habia dicho lo mismo.

6 Más bien en el Argumento. 1 Por ii. añade el de Alba.

LIBRO PRIMERO. — CAP. U 15 CAPITULO II DECLARA QUE NOCHE OSCURA SEA ESTA PORQUE EL ALMA DICE HABER PASADO A LA UNION (1).

En una noche oscura 1. Por tres causas (2) podemos decir que se llama noche este tránsito que hace el alma a la unión de Dios. La primera, por parte del término donde el alma sale, porque ha de ir care- ciendo el apetito de todas las cosas del mundo que poseía, en negación de ellas; la cual negación y carencia es como no- che para todos los sentidos (3) del hombre. La segunda, por parte del medio o camino (4) por donde ha de ir el alma a esta unión, lo cual es la fe, que es también (5) oscura para el entendimiento como noche. La tercera, por parte del término a donde va, que es Dios; el cual (6), ni más ni menos, es noche oscura para el alma en esta vida. Las cuales tres noches han de pasar por el alma, o por mejor decir el alma por ellas, para venir a la divina unión con Dios (7).

2. En el libro del santo Tobías se figuraron estas tres mane- ras de noches por las tres noches que el Angel mandó a Tobías el mozo (8) que pasasen antes que se juntase en uno con la espo- sa. En la primera le mandó que quemase el corazón del pez en el fuego, que significa el corazón aficionado y apegado a las cosas del mundo; el cual, para comenzar a ir a Dios, se ha de quemar y purificar de todo lo que es criatura con el fuego del 2 Cosas, traslada el de Alcaudete y el D. Todos los demás causas. En cumbio, al fio del capítulo el de Alcaudete escribe causas, y los otros cosas.

5 La e. p. traslada: que es la fe, la cual es oscura.

6 La e. p. añade: el cual por ser incomprehensible e infinitamente excedente, se puede también decir oscura noche. La adición tiende a declarar el texto.

7 La e. p. modifica: Por las cuales tres noches ha de pasar el alma para venir a la divina unión con Dios.

16 SUBIDA DEL MONTE CAEMELO