SigPhi · Juan de la Cruz

Subida del Monte Carmelo y Noche Oscura

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6. Y que la tercera señal sea conveniente y necesaria para pGder dejar la dicha meditación, la cual es la noticia o advertencia general en Dios y amorosa, tampoco entiendo era menester decir aqui nada, por cuanto ya en la primera queda dado a enten- der algo, y después de ella hemos de tratar de propósito, cuan- do hablemos de esta noticia general y confusa en su lugar, que será después de todas las aprehensiones particulares del enten- dimiento. Pero diremos (3) sola una razón con que se vea claro cómo, en caso que el contemplativo haya de dejar la vía de me- ditación y discurso, le es necesaria esta noticia o advertencia amo- rosa en general de Dios: y es, porque si el alma entonces no tuviese esta noticia o asistencia en Dios, seguirse hía que ni haría nada, ni tendría nada el alma; porque dejando la medita- ción, mediante la cual obra el alma discurriendo con las potencias sensitivas, y faltándole también la contemplación, que es la noticia general que decimos, en la cual tiene el alma actuadas las poten- cias espirituales (4), que son memoria, entendimiento y voluntad, 1 Ya ¡a verdad si hacen, dice la e. p. El C de Ale. omite las siete palahras si- guientes, que se leen en los demás Códices, por saltar de una palabra a otra igual.

3 E. p.: Pero diremos ahora.

4 El códice B copia estas palabras, que sólo en él se leen: "potencias sensitivas, LIBRO SEGUNDO. — CAP. XTV 125 unidas ya en esta noticia obrada ya y recibida en ellas, faltarle hía necesariamente al alma ( 1 ) todo ejercicio acerca de Dios, como quiera que el alma no pueda obrar ni recibir (2) lo obra- do, sino es por via de estas dos maneras de (3) potencias sen- sitivas y espirituales; porque, como habernos dicho, mediante las potencias sensitivas puede ella discurrir y buscar y obrar las no- ticias de los objetos; y mediante las potencias espirituales, puede gozar las noticias (H) ya recibidas en estas dichas potencias, sin que obren ya las potencias (5).

7. Y así, la diferencia que hay del ejercicio que el alma hace acerca de las unas y de las otras potencias, es la que hay entre ir obrando y gozar ya de la obra hecha (6), o la que hay entre el trabajo de ir caminando y el descanso y quietud que hay en el término; que es también como estar guisando la comida o estar comiéndola y gustándola, ya guisada y mastica- da, sin alguna manera de ejercicio de obra; y la que hay entre ir recibiendo y aprovechándose ya del recibo. Y así, acerca del obrar (7) con las potencia* sensitivas que es la meditación y discurso, o acerca de lo ya recibido y obrado en las po- tencias espirituales, que es (8) la contemplación y noticia que habernos dicho, no estuviese el alma empleada, estando ociosa de las unas y de las otras, no había de dónde ni por dónde se pudiese decir que estaba el alma empleada. Es, pues, necesaria esta noticia para haber de dejar la vía de meditación y discurso.

8. Pero conviene aquí saber, que esta noticia general de que vamos hablando, es a veces tan sutil y delicada, mayormente cuany faltándole también la contemplación, que es la noticia general que decíamos, en la cual tiene el alma actuales potencias espirituales."

1 Al alma. Faltan estas palabras en la e. p.

3 Maneras de. Asi en Ale. y e. p.— A y B: por tria de estas dos potencias...4 Asi los Mss. La e. p.: pozarse en el objeto de las noticias.

5 Con trabajo, inquisición o discurso, añade la e. p.

6 Los Mss. y e. p. añaden aqui: o lo que hoy entre ir recibiendo y aprovechán- dose ya de lo recibido, que el C. de Ale. traslada un poco más abajo.

7 La e. p. modifica y abrevia: ya guisada. Y si en alguna manera de ejercicio ahora sea acerca del obrar, etc.

8 La e p suprime en ¡as potencias espirituales que es.

126 SUBIDA DEL MONTE CARMELO do ella es más pura y sencilla y perfecta, y más espiritual e inte- rior, que el alma, aunque está empleada en ella, no la hecha de ver ni la siente. Y aquesto acaece más cuando decimos que ella es en si más clara, perfecta y sencilla; y enton- ces lo es, cuando ella embiste en el alma más limpia y ajena de otras inteligencias y noticias particulares, en que podría hacer presa el entendimiento o sentido; la cual, por carecer de éstas, que son acerca de las cuales el entendimiento y sentido tiene ¡la- bilidad y costumbre de ejercitarse, no las siente, por cuanto le faltan sus acostumbrados sensibles. Y esta es la causa por donde, estando ella más pura y perfecta y sencilla, menos la siente el en- tendimiento, y más oscura le parece. Y así, por el contrario, cuan- to ella está en sí en el entendimiento menos pura y simple (1), más clara y de más tomo le parece al entendimiento, por estar ella vestida o mezclada o envuelta en algunas formas inteligibles en que puede tropezar el entendimiento, o sentido (2).

9. Lo cual se entenderá bien por esta comparación. Si consi- deramos en el rayo del sol que entra por la ventana, vemos que cuanto el dicho ráyo está más poblado de átomos y motas, mucho más palpable y sensible y más claro le parece a la vista del sentido (3); y esta claro que entonces el rayo está menos puro y menos claro en si, y sencillo y perfecto, pues está lleno de tantas motas y átomos. Y también vemos que cuando está más puro y limpio de aquellas motas y átomos, menos palpable y más oscuro (4) le parece al ojo material; y cuanto más limpio está, tanto más oscuro y menos aprensible le parece. Y si del todo el rayo estuviese limpio y puro de todos los átomos y motas, hasta los más sutiles polvitos, del todo parecería oscu- ro e incomprensible (5) el dicho rayo al ojo, por cuanto allí faltan los visibles, que son objeto de la vista; y así, el ojo 1 En la e. p. se leen asi estas frases: Y así. por el contrario, cuando esta noticia es menos pura g simple.

2 E. p. no copia las palabras o sentido.

3 Asi los Códices. La e. p. copia: al sentido de la vista.

5 Todos los Mss. trasladan incomprensible. La e. p. enmienda: imperceptible, y con razón.

libro segundo.— cap. xiv 127 no halla especies en qué reparar, porque la luz no es pro- pio objeto ( 1 ) de la vista, sino el medio con que ve lo visi- ble (2); y asi, si faltaren los visibles en que el rayo o la luz hagan reflexión, nada se verá. De donde si entrase el ra- yo por una ventana y saliese por otra, sin topar en cosa al- guna que tuviese tomo de cuerpo, no (3) se veria nada; y, con todo eso, el rayo estaría en si más puro y limpio que cuando, por estar lleno de cosas visibles, se veía y sentía más claro.

10. De la misma manera acaece acerca de la luz espiritual en la vista del alma, que es el entendimiento, en el cual esta general noticia (4) y luz que vamos diciendo, sobrenatural (5), embiste tan pura y sencillamente, y tan desnuda ella y ajena de todas las formas inteligibles, que son objetos del entendimiento (6) que él no ia siente ni echa de ver. Antes, a veces (que es cuando ella es más pura), le hace tiniebla, porque le enajena de sus acos- tumbradas luces, de formas y fantasías, y entonces siéntese bien y échase bien de ver la tiniebla. Mas cuando esta luz divina no embiste con tanta fuerza en el alma, ni siente tiniebla, ni ve luz, ni aprehende nada que ella sepa, de acá ni de allá (7); y, por tanto, se queda el alma a veces como en un olvido grande, que ni supo dónde se estaba (8), ni qué se había hecho, ni le pa- rece haber pasado por ella tiempo. De donde puede acaecer, y asi es, que se pasen muchas horas en este olvido, y al alma, cuando vuelve en si, no le parezca un momento, o que no estuvo nada (9).

1 Propio copia el de Ale Visible A y B 2 Estas lineas vienen asi en Id e. p "Porque el 0)0 no halla especies en que re- parar; que la luz sencilla y pura no es tan propiamente objeto de la vista como medio con que ve lo visible."

3 La e. p.: no parece.

4 La e. p.: esta noticia.

5 La e. p.: noticia y luz sobrenatural, que vamos diciendo.

6 La e. p.: que son objetos proporcionados del entendimiento.

7 La e. p.: "Otras veces también esta divina luí embiste con tanta fuerza en el alma, que ni siente tiniebla, n¡ repara en luz, ni le parece aprehende nada que ella sepa de acá ni de allá."

9 Tal es la lectura del C. de Alcaudete A y B o que no le parezca nada. La e. p. omite catas palabras 128 SUBIDA DEL MONTE CARMELO 11. Y la causa de este olvido es la pureza y sencillez de es- ta noticia; la cual, ocupando al alma (1), asi la pone sencilla y pura y limpia de todas las aprehensiones y formas de los sentidos y de la memoria, por donde el alma obraba en tiempo, y así, la de- ja en olvido y sin tiempo; de donde al alma esta oración, aunque, como decimos, le dure mucho, le parece brevísima; porque ha es- tado unida en inteligencia pura, que no está en tiempo; y es la oración breve de que se dice que penetra los cielos, porque es breve, porque no es en tiempo (2). Y penetra los cielos, porque el alma está unida en inteligencia celestial; y asi, esta noti- cia deja al alma, cuando recuerda, con los efectos que hizo en ella sin que ella los sintiese hacer, que son levantamiento de mente a inteligencia celestial, y enajenación y abstracción de to- das las cosas y formas y figuras y memorias de ellas. Lo cual dice David haberle a el acaecido volviendo en sí del mismo olvido, diciendo: Vigilavi, et ¡actus sum sicut passer solitarius in texto (3). Que quiere decir: Recordé, y hálleme hecho como el pajaro solitario en el tejado. Solitario dice, es a saber, de todas las cosas enajenado y abstraído. Y en el tejado, es a saber, elevada la mente en lo alto; y asi, se queda el alma como ignorante de todas las cosas, porque solamente sabe a Dios sin saber como. De 1 E. p. añade, asi como ella es limpia y pura...

2 La e. p. modifica asi estas lineas "Por donde el alma obraba antes, y asi la deja en olvido y sin reparrtr en diferencias de tiempo: de donde al alm.1, esta oración, aunque como he dicho, dure mucho, le parece brevísima, porque ha estado en inteligencia pura, que es la oración breve.de quien se dice que penetra los cielos. Por ser breve, porque no siente o repara en tiempo " El P José de Jesús María explica así este pasaje del Santo. "Esto es, dice, hablando de la contemplación, alejarse ya de veras el alma de la orilla del mar, y del todo perder la vista a la tierra, para engolfarse en aquel mar inmenso y abismo impenetrable de ¡a esencia divina, y escondiéndose de la región del tiempo, entrar en los términos extendidisimos de la eternidad. Porque la inteligencia pura y sencilla en que está puesta el alma en esta contemplación, como lo advirtieron el an- tiguo Dionisio (Mist. Theol.. c. II) y el Nuestro, no está sujeta al tiempo: porque se- gún declara Santo Thomas (I part., q. 1 18. a. 3. er alibi), el alma es substancia espi- ritual sobre el tiempo, y superior a los movimientos del cielo, al cual no está sujeta sino por razón del cuerpo. Y asi parece que cuando se aleja del cuerpo y de todo lo criado, y se engolfa por medio de la inteligencia pura en las cosas eternas, que reco- bra su señorío natural y se pone sobre el tiempo, ya que no según la substancia, a lo menos según su más perfecto ser: porque el más noble y más perfecto ser de la alma, más está en sus actos que en sus potencias Por lo cual dice San Gregorio: "Los San- tos aun en esta vida entran en la eternidad, mirando lo eterno de Dios." (L. VIII Mor ).

3 Ps. CI, 8.

LIBRO SEGUNDO.— CAP. XIV 129 donde la Esposa declara en los Cantares entre los efectos que en ella hizo este su sueño y olvido, este no saber, cuando dice que descendió a él, diciendo. Nescivi (1). Esto es: No supe de dónde. Aunque, como habernos dicho, al alma en esta noticia le parezca que no hace nada, ni está empleada en nada, porque no obra nada con los sentidos ni con las potencias, crea que no se está perdiendo tiempo (2). Porque, aunque cese la armonía de las po- tencias del alma, la inteligencia de ella está de la manera que habernos dicho. Que por eso la Esposa, que era sabia, también en los Cantares se respondió ella a si misma en esta duda, di- ciendo: Ego dormio et cor meum vigilat (3). Como si dijera: Aunque duermo yo según lo que yo soy naturalmente, cesando de obrar, mi corazón vela, sobrenaturalmente elevado en noti- cia sobrenatural (1).

1 Cant. V!. 11.

2 Asi el C. de Ale. La e. p.. crea que no se está perdiendo, ni es por demás.

3 Cant.. V. 2.

4 Las palabras con que termina este párrafo la edición de 1630 "El indicio que hay para conocer si el alma está empleada en esta inteligencia secreta, es si ve que no gusta de pensar en cosa alguna, alta ni baja", no se leen en los Códices ai en la e. p. Cuando el Santo emplea las palabras cesación, ocio, quietud, aniquilación, sueño de las potencias, y otras análogas, no deben entenderse jamás en el sentido de los Iluminados, de que el entendimiento y la voluntad en e) acto de la contem plación se conducen tan pasivamente, que pierden toda acción propia y vital. Y de esta total pasividad sacan la grosera consecuencia de que entonces el contemplante es impecable, aunque se dé a los vicios más groseros. Las potencias anímicas, aun en la contemplación más subida, obran en sentir de San Juan de la Cruz el entendimien- to por la atención que en el acto contemplativo pone en Dios: y la voluntad, porque la atención dicha en esta contemplación, no es seca y solitaria, sino dulce y amorosa, como en tantos pasajes de sus obras lo dice el místico Doctor. El entendimiento y la voluntad en estos actos no obran de modo corriente y connatural a ellos, es decir por discurso, industria propia e imágenes tomadas del mundo corpóreo; sino en forma so.

brenatural, por la unción del Espíritu Santo, la cual reciben pasivamente, sin diligen- cia ninguna propia que sea causa de la tal moción. Y precisamente por esta ausencia del esfuerzo e industria propia en la actuación connatural de estas potencias, son ex- presivas y bastante apropiadas (no hay otras que declaren mejor el concepto) las di- chas palabras de ocio, sueño, ociosidad, etc. Lo que se hace sin fatiga ni dificultad, antes con suavidad suma e inefable dulcedumbre, más parece pasión que acción de las potencias. Otra razón por que el Santo y los Doctores místicos emplean este lenguaje, es porque en esta contemplación sublime, la mente no repara en sus operaciones, y obrando, do reflexiona que obra: y también, porque si bien es cierto que en la men- cionada contemplación ejecuta actos de inteligencia y amor, como procede mas por vía de negación (lo que no es Dios), que por afirmación (lo que Dios es), se dice que Ignora y carece el alma de sus operaciones cognoscitivas, mas bien que las conoce y te da cuenta de ellas.

9 130 SUBIDA DEL MONTE CARMELO 12. Pero es de saber, que no se ha de entender que esta noticia ha de causar por fuerza este olvido, para ser como aqui decimos; que eso sólo acaece cuando Dios (1) abstrae al al- ma del ejercicio de todas las potencias naturales y espiritua- San )uan de la Cruz, que era tan buen filósofo como místico, no podía negar la ac- ción Intrínseca vital de la inteligencia y voluntad en la contemplación. En el ejercicio de la contemplación, como unánimente sostienen los autores, el alma entiende y ama. aunque estos dos elementos no sean igualmente esenciales a) acto contemplativo Aho ra bien, tanto el entender como el amar son actos intrínsecamente vitales, y en este concepto no pueden ser producidor ni suplantados por ningún principio extrínseco a ellos. Cuando el alma entiende y ama. ejercita necesariamente dos actos vitales, obra, por consiguiente. Tanto la intuición como la fruición suave que se goza en la contem plación, dimanan, como de principio vital, del alma, mediante la inteligencia y volun- tad. En consecuencia, el alma, en ei acto de contemplación no sólo padece, sino que también obra mediante las dos potencias dichas.

Por tres razones se dice en la Teología Mística que el amor padece las cosas di- vinas: primero, porque tratándose de actos sobrenaturales, superiores por lo mismo a su capacidad natural, debe recibir en si el principio que la habilite para tal ejercicio sobrenatural, en segundo lugar, porque mueve Dios al alma por modo especial y la saca como fuera de si. y por eso se dice que obra en ella la gracia del Espíritu Santo, y. por ultimo, porque aunque el alma asi elevada por un principio sobrenatural sea movida suavemente por Dios, obra verdaderamente contemplando con el entendimien to y amando con la voluntad, hasta tal extremo son suaves y tranquilas estas opera ciones, que el alma más parece recibir pasivamente, que activamente obrar.

Por lo que hace a los efectos de esta contemplación, tan lejos está el contemplativo de aquel dejamiento total y absoluto en poder de las pasiones, o de quienquiera que en el acto de la contemplación arrastre a las potencias al bien o al mal moral, tan cacareado por los alumbrados, que, como muy bien prueba el P José de Jesús María en su Apología Mística de ¡a Contemplación divina, capitulo IX. hallándose como empapado en Dios, ejercita de paso todas las virtudes. "Cuanto a lo primero' —escribe este autor — "cosa cierta es que en esta contemplación está la voluntad incli nada a Dios y empleada en él, pues toda la doctrina que los Santos nos dieron en los capítulos pasados se ordena a unir la voluntad con Dios y despertar en ella el fuego de la candad, lo cual es el fin de la vida espiritual, como prueba S. Tomás (2. -2.*e. q. 44. a. 1); y si la voluntad está empleada en Dios, por el consiguiente lo están asi- mismo todas las demás potencias, porque entre todas las fuerzas del alma, la voluntad es la que tiene el lugar de primer motor, y con el movimiento de su acto arrebata los actos de todas las demás potencias a su último fin...Y no sólo imprime la voluntad en las demás potencias su propia forma (que es la libertad de su acto para que sea meritorio): mas también una participación de la forma que a ella le perfecciona, que es la caridad y la raíz y pnneipio del merecimiento con la gracia. De manera que asi como el acto superior contiene en si más perfectamente a lo universal todo lo que los Inferiores en particular e imperfectamente...; asi, en solo este acto sencillo de lo su- perior del espíritu y supremo de las tres potencias, que está empleado en Dios, como ya vimos, están Incluidos los actos de las demás potencias con mayor perfección que si cada una de ellas los exercitara sin otra dependencia. Y si el amor no es otra cosa que aplicación de la voluntad a alguna cosa como a su bien...: el amor de Dios está exercitando la voluntad del contemplativo en este acto, pues en él está aplicada a Dios de esta manera."

Con la misma solidez filosóficoteológica continúa demostrando, que en la contem- plación ejercita el alma las virtudes, y procura sus aumentos por camino más derecho 1 La e p. Dios con particularidad...LIBRO SEGUNDO. — CAP. XIV 131 les, lo cual acaece las menos veces (1), porque no siempre esta noticia ocupa toda el alma. Que para que sea la que basta en el caso que vamos tratando, basta que el entendimiento esté abstraído de cualquiera noticia particular, ahora temporal, ahora espiritual, y que no tenga gana la voluntad de pensar acerca de unas ni de otras (2), como habernos dicho, porque entonces es señal que está el alma empleada (3). Y este indicio se ha de tener para entender que lo está (4), cuando esta noticia sólo se aplica y comunica al entendimiento, que es cuando a veces el alma no lo echa de ver. Porque, cuando juntamente se comunica a la voluntad, que es casi siempre, poco o mucho no deja el al- ma de entender, si quiere mirar en ello, que está empleada y ocu- pada en esta noticia, por cuanto se siente con sabor de amor en ella, sin saber ni entender particularmente lo que ama. Y por eso la llama noticia amorosa general; porque así como lo es en el entendimiento, comunicándose a él oscuramente, asi también lo es en la voluntad, comunicándola sabor y amor confusamente, sin que sepa distintamente lo que ama.

13. Esto baste ahora para entender cómo le conviene al alma estar empleada en esta noticia, para haber de dejar la vía del discurso espiritual (5), y para asegurarse que, aunque le pa- rezca que no hace nada, el alma está bien empleada, si se ve con las dichas señales. Y para que también se entienda, por la comparación que habernos dicho, cómo no porque esta luz se represente al entendimiento más comprensible y palpable, como hace el rayo del sol al ojo cuando está lleno de átomos, por esu la ha de tener el alma por más pura, subida y clara. Pues está claro que, según dice Aristóteles y los teólogos (6), cuanto más alta es la luz divina y más subida, más oscura es para nuestro entendimiento.

1 Lae. p. suprime algunas palabras abstrae al alma. yeito sucede las menos veces.

2 De otras cosas, añade la e. p.

3 En la e. p. falta: porque entonces es señal que esta el alma empleada.

1 Que está el alma en este olvido, cuando esta noticia se aplica soto al enten- dimiento y se le comunica, se lee en la e. p.

5 Así Ale, A y B. La e. p. suprime la palabra espiritual.

6 En A y B faltan las palabras según dice Aristóteles y los teólogos.

132 SUBIDA DEL MONTE CARMELO 14. De esta divina noticia hay mucho que decir, así de ella en si, como de los efectos que hace en los contemplativos. To- do lo dejamos para su lugar, porque aunque lo que habernos di- cho en éste, no había para qué alargarnos tanto, si no fuera por no (1) dejar esta doctrina algo más confusa de lo que queda, porque es cierto yo confieso lo queda mucho (2). Por- que, dejado que es materia que pocas veces se trata por este estilo, ahora de palabra, como de escritura, por ser ella en si extraordinaria y oscura, añádese también mi torpe estilo y poco saber; y asi, estando desconfiado de que lo sabré dar a enten- der, muchas veces entiendo me alargo demasiado y salgo fuera de los limites que bastan al lugar y parte de la doctrina que voy tratando (3). En lo cual yo confieso hacerlo, a veces, de advertencia; porque lo que no se da a entender por unas razo- nes, quizá se entenderá mejor por aquéllas y por otras, y tam- bién porque entiendo que así se va dando más luz para lo que se ha de decir adelante.

15. Por lo cual, me parece también, para concluir con esta parte, dejar respondido (4) a una duda que puede haber acer- ca de la continuación de esta noticia, y será brevemente (5) en el siguiente capítulo.

1 No. Falta esta palabra en B y Ale. La traen A y c. p„ y asi lo exige el contexto 2 En ninguna parte de sus escritos trata el Santo de esta noticia amorosa con la extensión que aqui parece dar a entender.

3 Las siguientes líneas faltan en A y B: las traen Ale. y la e. p.

4 E. p.: no dejar de responder.

133 CAPITULO XV EN OUE SE DECLARA COWO A LOS APROVECHANTES QUE COMIENZAN A EN- TRAR EN ESTA NOTICIA GENERAL DE CONTEMPLACION, LES CON- VIENE A VECES APROVECHARSE DEL DISCURSO NATURAL (1) Y OBRA DE LAS POTENCIAS NATURALES.

1. Podria acerca de lo dicho haber una duda, y es si los aprovechantes, que es a los que Dios comienza a poner e.i ests noticia sobrenatural de contemplación de que habernos hablado, por el mismo caso que la comienzan a tener, no hayan ya para siempre de aprovecharse de la via de Is meditación, y discurso y formas naturales. A lo cual se responde, que no se entiende que los que comienzan a tener esta noticie amorosa, en general nun- ca hayan de procurar de tener más meditación (2); porque a los principios que van aprovechando, ni está tan perfecto el hábito de ella que luego que ellos quieran se puedan poner en el acto de ella, ni, por el semejante, están tan remotos de la meditación, que no puedan meditar y discurrir algunas veces naturalmente (5) como solían, por las formas y pasos que solían (¿i), hallando allí alguna cosa de nuevo. Antes a estos principios, cuando por los indicios ya dichos echan de ver que no está el alma em- pleada en aquel sosiego y noticia, habrán menester aprovecharse del discurso hasta que vengan en ella a adquirir ei habito que habernos dicho, en alguna manera perfecto, que será cuando to- das las veces que quieren meditar, luego se quedan en esta noticia y paz sin poderlo hacer ni tener gana de hacerlo, como habernos dicho; porque hasta llegar a este tiempo, que es ya de aprovecha- dos en esto, ya hay de lo uno, ya de lo otro, en diferentes; tiempos (5).

1 La e. p. omite cata palabra.

2 Asi Aic, A y B. La e. p. traslada: amorosa y sencilla, nunca hayan de tener más meditación, ni procurada.

3 Sólo en el C. de Ale. leemos este adverbio.

4 La e. p. suprime las palabras por las formas y pasos que solían.

5 En diferentes tiempos. La e. p. omite estas palabras.

134 SUBIDA DEL MONTE CARMELO