SigPhi · Juan de la Cruz

Subida del Monte Carmelo y Noche Oscura

Page 15 of 42

LIBRO SEGUNDO — CAP. XX 169 bolas y sentencia?, cuya sabiduría ( 1 ) no entendieron hasta el tiempo que habían de predicarla, que fue cuando vino sobre ellos el Espíritu Santo, del cual les habia dicho Cristo, que les declararía todas las cosas que el les habia dicho en su vida. Y hablando San Juan sobre aquella entrada de Cristo en Jerusalen, dice: Hace non eognoverunt discipuli ejus primum sed quando gloriticatins est Jesús, tune recordad sunt quia hace erant scripta de eo (2) Y asi muchas cosas de Dios pueden pasar por el alm8 muy particulares, que ni ella ni quien la go- bierna las entiendan hasta su tiempo.

4. En el Libro primero de los Reyes también leemos que, enojado Dios contra Heli, sacerdote de Israel, por los pecados que no castigaba a sus hijos, le envió a decir con Samuel, entre otras palabras, éstas que se siguen: Loquen? locutus sum, ut do- mus tua, et domus paíris tui, minisiraret in conspectu meo, usqu* in sempiternum. Y eruntamen absii hoc a me (3). Y es como si di- jera: Muy de veras dije antes de ahora, que tu casa, y la casa de tu padre, había siempre de servirme de (4) sacerdocio en mi presencia para siempre, pero este propósito muy lejos está de mi; no haré tal. Que por cuanto este oficio de sacerdocio se fundaba en dar honra y gloria a Dios, y por este fin había Dios prome- tido darlo a su padre para siempre, si el no faltaba (5); en faltando el celo a Heli de la honra de Dios (6), (porque como el mismo Dios se le envió a quejar, honraba más a sus hijos que a Dios, disimulándoles los pecados por no les afrentar), falto también la promesa, la cual era (7) para siempre si para siem- 2 Joan.. XII. 16.

3 I Reg.. II. 30 4 Asi los Códices La e p en el.

5 En esta frase hay bastante variedad de copia en los Códices. Ale. y por este fin habla Dios prometido darlo a su padre para siempre. A y por este fin habia pro- metido el sacerdocio a su padre para siempre. B: y por este fin había Dios prometi- do el sacerdocio a su padre para siempre, si para siempre en ellos dorara el buen seruicio y celo. Preferimos la lectura de Ale. tomando de la e. p. las palabras si él no faltaba, que omitió por descuido el Códice 6 Las frases comprendidas en el paréntesis faltan en A y B. Las traen Aicaudete y la edición principe.

7 E. p.: fuera.

170 SUBIDA DEL MONTE CARMELO pre en ellos durara el buen servicio y celo. Y así, no hay que pensar que porque sean los dichos y revelaciones de parte de Dios (1), han infaliblemente de acaecer como suenan; mayor- mente cuando están asidos (2) a causas humanas, que pueden variar, o mudarse, o alterarse.

5. Y cuándo ellos están pendientes de estas causas (3), Dios se lo sabe, que no siempre lo declara, sino dice el dicho, o hace la revelación, y calla la condición algunas veces, como hizo a los ninivitas, que determinadamente les dijo que habían de ser destruidos, pasados cuarenta días (4). Otras veces la declara, como hizo a Roboán, diciéndole: Si tu guardares mis mandamientos como mi siervo David, yo también seré contigo como con él, y te edificaré casa como a mi siervo David (5). Pero ahora lo declare, ahora no, no hay que asegurarse en la inteligencia, porque no hay poder comprender las verdades ocul- tas de Dios que hay en sus dichos, y multitud de sentidos. El está sobre el cielo, y habla en camino de eternidad; nosotros ciegos sobre la tierra, y no entendemos sino vias de carne y tiempo (6). Que por eso entiendo que dijo el Sabio: Dios es- tá sobre el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, no te alargues ni arrojes en hablar (7) 6. Y dirasme, por ventura, pues si no lo habernos de en- tender ni entrometernos en ello, ¿por que nos comunica Dios <>sas co:>as? Ya he dicho, que cada cosa se entenderá en su tiempo por orden del que lo habló, y en.enderlo fia quien él quisiere, y se vera que convine asi: porque no hace T?ios cosa sin causa y verdad. Por esto se crea que no hay acabar de comprender sentido (8) en los dichos y cosas de Dios, ni que determinarse a lo que parece, sin errar mucho y venir a hallarse 1 La e. p. añade verdade as en ai.

2 La e. p. añade: por orden del ismo Dios.

3 La e. p.: y cuándo sea i. Dios > lo abe.

4 Jon.. III. 4.

5 III Reg. XI. 38.

6 E. p...ciegos jodre la tierra, que no podemos dcantar sus secretos.

7 Ecdes.. V. 1.

E p. el sentido lleno.

LIBRO SEGUNDO. — CAP. XX 171 muy confuso. Esto sabían muy bien los profetas, en cuyas ma- nos andaba la palabra de Dios, a los cuales era grande trabajo la profecía acerca del pueblo; porque, como habernos dicho, mu- cho de ello no lo veían acaecer como a la letra se les decía, y era causa de que hiciesen mucha risa y mofa (1 ) de los profetas; tanto, que vino a decir Jeremías: Burlanse de mí todo el dia, todos me mofan y desprecian, porque ya ha mucho que doy voces contra la maldad, y les prometo destrucción; y hase hecho la palabra del Señor para mi afrenta y burla todo el tiempo, y dije, no me tengo de acordar de El, ni tengo más de hablar en su nombre (2). En lo cual, aunque el santo Profeta decía con resignación y en iiquiü del hombre flaco que no puede sufrir las vías y vueltas de Dios (3), da bien a entender en esto la diferencia del cumplimiento de los dichos divinos, del común sentido que suenan, pues a los divinos profetas (4) teman por burladores, y ellos sobre la profecía padecían tanto, que el mismo Jeremías en otra parte dijo: Formido ci laqueas ¡acta est nobis vaticinatio ri cortil ido {5). Que quiere decir: Temor y lazos se nos ha hecho la profecía, y contradicción de espíritu 7. Y la causa por qw Joñas huyó cuando le enviaba Dios a predicar la destrucción de Ninive, fué ésta, conviene a saber: el conocer la variedad de los dichos de Dios acerca del entender de los hombres y de las causas de los dichos (6). Y asi, porque no hi- ciesen burla de él, cuando no viesen cumplida su profecía, se iba huyendo por no profetizar; y asi estuvo esperando todos los cuarenta días fuera de la ciudad, a ver si se cumplía su profecía, y como no se cumplió, se afligió grandemente, tanto que dijo a Dios: Obsecro, Domine, numquid non hoc est verbum meum, cum adhuc essem in térra mea? propter hoc praeoecupavi, ut fu- gerem in Tharsis (7). Esto es: Ruégote, Señor, ¿por ventura, no 1 La e. p. por mofa traslada burla.

2 Jerem., XX. 7.

3 E. p.: las trias u secretos de Dios.

5 Thren.. III, 47.

6 La e. p.: la destrucción de Ninive fué ésta, conviene a saber: no comprender la verdad de los dichos de Dios y no saber enteramente el sentido de ellos.

7 Jon.. IV. 2.

172 SUBIDA DEL MONTE CARMELO es esto lo que yo decía, estando en mi tierra? Por eso contradije, y me fui huyendo a Tarsis; y enojóse el Santo, y rogó a Dios que le quitase la vida.

8. ¿Qué hay, pues, de qué maravillarnos, de que algu- nas cosas que Dios hable y revele a las almas, no salgan asi como ellas las entienden-5 Porque dado caso que Dios afir- me al alma o la represente tal o tal cosa, de bien o de mal, para sí o para otra, si aquello va fundado en cierto afecto o ser- vicio u ofensa que aquella alma o la otra entonces hacen a Dios, y de manera que si perseveran en aquello, se cumplirá, no por eso es cierto (1), pues no es cierto el perseverar. Por tanto, no hay que asegurarse (2) en su inteligencia, sino en fe.

CAPITULO XXI CAPITULO XXI EN QUE SE DECLARA COMO AUNQUE DIOS RESPONDE A LO QUE SE LE PIDE ALGUNAS VECES, NO GUSTA DE QUE USEN DE TAL TERMINO. — Y PRUEBA COMO, Al NQUE CONDESCIENDE V RESPONDE, MU- CHAS VECES SE ENOJA.

i. Aseguranse, como habernos dicho algunos espirituales, en tener por buena la curiosidad (3) que algunas veces usan en procurar saber algunas cosas por vía sobrenatural, pensando que pues Dios algunas veces -esponde a instancia de ellos, que os aquel buen término, y que Dios gusta de el. como quiera que sea verdad que aunque les responde, ni es buen término, ni Dios gusta de él, antes disgusta y no sólo eso, mas muchas veces se enoja y ofende mucho (4). La razón de esto es, por- que a ninguna criatura le es lícito (5) salir fuera de lo* térmi- nos que Dios la tiene naturalmente (6) ordenados para su go- La e. p. añade: cumplirse como suena. La adición aclara la frase anterior.

3 E. p. modifica: Asegurándose, como habernos dicho, algunos espirituales y no reparando mucho en la curiosidad.

5 E. p.: A ninguna criatura le es conveniente.

6 E. p, suprime esta palabra.

LIBHO SEGUNDO.— CAP. XXI 173 bierno. Al hombre le puso términos naturales (1) y racionales para su gobierno; luego querer salir de ellos no es licito (2), y querer averiguar y alcanzar cosas por vía sobrenatural, es salir de los términos naturales (3). Luego es cosa no licita (4); luego Dios no gusta de ello (5), pues de todo lo ilícito se ofen- de. Bien sabia esto el rey Acab, pues que aunque de parte de Dios le dijo Isaías que pidiese alguna señal, no quiso hacerlo, diciendo: Non príam, vt non tentaba Dominum (6) Esto es: No pediré tal cosa, ni tentare a Dios. Porque el tentar a Dios es querer tratarle por vías extraordinaritts, cuales son las sobre- naturales.

2. Diréis, pues, si asi es que Dios no gusta, ¿por qué algo- ñas veces responde Dios'J Digo, que (7) aigunas veces responde el demonio. Pero las que responde Dios, digo que es por ia fla- queza del alma que quiere ir por aquel camino, porque no se desconsuele y vuelva atrás, o porque no piense está Dios mal con ella, y se sienta (8j demasiado; o por otros fines que Dios sabe, fundados en la flaqueza de aquella alma, por donde ve que conviene responder, y condesciende pou aquella vía Co- mo también lo hace con muchas almas flacas y tiernas, en darles gustos y suavidad en el trato con Dios muy sensible, se- gún está dicho arriba, mas no poique é! quiera ni guste que con él se trate con este termino, ni por esa vía; mas a cada uno da, como habernos dicho, según su modo. Porque Dios es como la fuente, de la cual cada uno coge como lleva el vaso, (y a veces las deja coger por esos caños extraordinarios; mas no se sigue por eso que es lícito coger (9) el agua por ellos, sino es al mismo Dios, que la puede dar cuándo, como y a quien 2 Conveniente en vez de licito, imprime la e. p.

3 La e. p. omite esta palabra, 1 E p es cosa no santa ni conveniente.

5 Lo que resta del párrafo, falta en la e. p.

6 Ual.. Vil. 12.

7 El C. de AJcaudete omite aquí por descuido unas cuantas palabras: Digo que por la flaqueza del alma...8 E. p.: fien/e.

9 E. p.: que es conveniente querer coger 174 SÜBIDA DEL MONTE CARMELO El quiere, y por lo que El quiere, sin pretensión de la parte. Y asi, como decimos, algunas veces condesciende con el apeti- to y ruego de algunas almas, que porque son buenas y senci- llas, no quiere dejar de acudir por no entristecerlas, mas no porque guste del tal término. Lo cual se entenderá mejor por esta comparación.

3. Tiene un padre de familias en su mesa muchos y di- ferentes manjares, y unos mejores que otros. Está un niño pi- diéndole de un plato, no del mejor, sino del primero que en- cuentra, y pide de aquél, porque él sabe comer de aquél mejor que de otro; y como el padre ve que aunque le dé del me- jor manjar no lo ha de tomar, sino aquel que pide, y que no tiene gusto sino en aquél, porque no se quede sin su comida y desconsolado, dale de aquel con tristeza. Como ve- mos que hizo Dios con los hijos de Israel cuando le pidieron rey; se lo dió de mala gana, porque no les estaba bien. Y asi, dijo a Samuel: Audi vocem populi in ómnibus quae locuntur tibi- non enirn te abjecerunt, sed me (1). Que quiere decir: Oye la voz de éste pueblo, y concédeles el rey que te piden, porque no te han desechado a tí, sino a mi, porque no reine yo sobre ellos. De la misma manera condesciende Dios con algunas almas, concediéndoles lo que no les está mejor; porque ellas no quieren o no saben ir sino por allí. Y asi también al- gunas alcanzan (2) ternuras y suavidad de espíritu o sentido; y déselo Dios, porque no son para comer el manjar más fuerte y solido de los trabajos de la cruz de su Hijo, a que él querría echasen mano, más que a otra alguna cosa.

4. Aunque querer saber cosas por vía sobrenatural, por muy peor lo tengo que querer otros gustos espirituales en el sentido; porque yo no veo por dónde el alma que las pretende deje de pecar, por lo menos venialmente, aunque más buenos fi- nes tenga y más puesta esté en perfección, y quien se lo man- dase y consintiese, también. Porque no hay necesidad de nada 1 1 Reg.. VIH. 7.

2 E. p.: Y si algunos veces alcanzan.

LIBRO SEGUNDO. — CAP. XXI 175 de eso, pues hay razón natural, y ley y doctrina evangélica, por donde muy bastantemente se pueden regir, y no hay difi- cultad ni necesidad que no se pueda desatar y remediar por estos medios muy a gusto de Dios y provecho de las almas; y tanto nos habernos de aprovechar de la razun y doctrina evangélica, que aunque ahora queriendo nosotros, ahora no queriendo, se nos dijesen algunas cosas sobrenaturalrriente, só- lo habernos de recibir aquello que cae en mucha razón y ley evangélica. Y entonces recibirlo, no porque es revelación, sino porque es razón, dejando aparte todo sentido de revelación; y aun entonces conviene mirar y examinar aquella razón mu- cho mas (1) que si no hubiese revelación sobre ella; por cuan- to el demonio dice muchas cosas verdaderas y por venir, y con- formes a razón, para engañar.

5. De donde no no^ queda en todas nuestras necesidades, trabajos y dificultades olro medio mejor y más seguro que la oración y esperanza, que El proveerá por los medios que El quisiere (2). Y este consejo se nos da en la Escritura, donde leemos que estando el rey Josaíat afligidísimo, cercado de ene- migos, poniéndose en oración, dijo el santo Rey a Dios (3): Cum ¿¡¿noremus quid (acere dihtamus, hoc solum Imbemus residui, ui oculos nostros dirigamus ad te (4). Y es como si dijera: Cuan- do faltan los medios y no llega la razón a proveer en las ne- cesidades, sólo nos queda levantar los ojos a Ti, para que Tú pioveas como mejor te agradare.

6. Y que también Dios, aunque responda a las tales pre- tensiones algunas veces se enoje, aunque también queda dado a entender, todavía sera bueno probarlo con algunas autorida- des de la Escritura. En el Libro primero de los Reyes, se dice que pidiendo (5) el rey Saúl que le hablase el profeta 1 E. p. abrevia asi: recibir aquello que es conforme a razón y la ley evangé- lica, y aun entonces conviene mirar y examinarlo mucho más...2 A: y más seguro que la esperanza por los medios que él quisiere 3 Asi el C. de Ale.

4 II Paral., XX. 12.

5 E. p.: deseando.

176 SUBIDA DEL MONTE CARMELO Samuel, que era ya muerto, le apareció el dicho Profeta, y con todo eso se enojó Dios, porque luego le reprehendió Samuel por haberse puesto en tal cosa, diciendo: Quare inquietasti me, ut susciíarer? (1). Esto es: ¿Por qué me has inquietado en hacerme resucitar? También sabemos que, no porque respondió Dios a los hijos de Israel dándoles las carnes que pedían, se dejase de enojar mucho contra ellos; porque luego les envió fuego del cielo en castigo, según se lee en el Pentateuco (2), y lo cuenta David, diciendo: Adhuc escae eorum erant in ore ¡pso'uni. et ira Dei descendit super eos (3). Que quiere decir: Aun teniendo ellos los bocados en sus bocas, descendió la ira de Diob sobre ellos. Y también leemos en los Números, que so enojó Dios mucho (4) contra Balaán, profeta, porque fué a los madianitas llamado por Balac, rey de ellos, aunque dijo Dios que fuese, porque tenia él gana de ir y lo había pedido a Dios; y, estando ya en el camino, le apareció el ángel con la eipadu y le quería matar, y le dijo: Perversa est via tua, mihiquf contraria (5). Tu camino es perverso y a mi contrario; y por eso le quería matar.

7. De esta manera y de otras muchas condesciende Dios eru jfrdo con los apetitos de las almas. De lo cual tenemos muchos testimonios en la Escritura, y, sin eso, muchos ejem- plos (6), pero no son menester en cosa tan clara. Sólo digo que es cosa peligrosísima, más que sabré decir, querer tratar con Dios por tales vías, y que no dejará de errar mucho y Ha- llarse muchas veces confuso el que fuere aficionado a tales mo- dos. Y esto el que hubiere hecho caso de ellos, me entenderá por la experiencia. Porque allende de la dificultad que hay en saber no errar (7) en las locuciones y visiones que son de 2 E. p. concreta asi la cita: en el Libro de los Número».

1 E. p.: que no se dejó Dios de enojar.

5 Núm.. XXII, 32.

6 Sin eso. se lee en A y B. La e. p.: De lo cual hoy macho» más testimonio» en la Divina Escritura y muchos ejemplos.

7 La e. p. modifica asi la frase de los Códices: en no errar.

LIBRO SEGUNDO.— CAP. XXI 177 Dios, hay ordinariamente entre ellas muchas que son del de- monio; porque comúnmente anda con el alma en aquel traje que anda Dios con ella, poniéndole cosas tan verosímiles a las que Dios le comunica, por ingerirse él a vueltas, como el lobo entre el ganado con pellejo de oveja, que apenas se puede entender. Por- que, como dice muchas cosas verdaderas y conformes a razón, y cosas que salen verdaderas (1), puédense engañar fácilmente pen- sando que, pues sale verdad y acierta en lo que está por venir, que no será sino Dios; porque no saben que es cosa facilísima, a quien tiene clara la luz natural, conocer las cosas, o muchas de ellas, que fueron o que serán, en sus causas (2). Y como quie- ra que el demonio tenga esta lumbre tan viva, puede facilisi- rnaraente (3) colegir tal efecto de tal causa, aunque no siempre sale así, pues todas las causas (4) dependen de la voluntad de Dios. Pongamos ejemplo.

8. Conoce el demonio que la disposición de la tierra, ai- res y término que lleva el sol, van de manera y en tal grado de disposición, que necesariamente, llegado tal tiempo, habrá lle- gado la disposición de estos elementos, según el término que llevan, a inficionarse, y así (5) a inficionar la gente con pes- tilencia, y en las partes que será más y en las que será me- nos. Veis aquí conocida la pestilencia en su causa. ¿Qué mucho es que revelando el demonio esto a un alma, diciendo: de aquí a un año o medio habrá pestilencia, que salga ver- dadero? Y es profecía del demonio. Por la misma manera put de conocer los temblores de la tierra, viendo que se van hin- chendo los senos de ella de aire, y decir: en tal tiempo tem- blará la tierra, lo cual es conocimiento natural (6), para el cual basta tener el ánimo libre de las pasiones del alma, se- gún lo dice Boecio por estas palabras: Si vis claro lamine cer- 1 La e. p.. y que salen ciertas.

2 La e. p. añade: y asi atinará machas cosas futuras.

5 La e. p. suprime: que llevan, a inficionarse, y asi.

6 Lo reatante del párrafo falta en la e. p.

II 178 SUBIDA DEL MONTE CARMELO nere verum, gaudia pelle, timorem, spemque fúgalo, nec dolor adsit (1). Esto es: Si quieres con claridad natural conocer las verdades, echa de ti el gozo y el temor, y la esperanza y el dolor.

9. Y también se pueden conocer eventos (2) y casos so- brenaturales en sus causas acerca de la Providencia divina, que justísima y certisimamente acude a lo que piden las causas buenas o malas de los hijos de los hombres (3). Porque s€ puede conocer naturalmente (4) que tal o tal persona, o tal o tal ciudad, u otra cosa, llega a tal o tal necesidad, o a tal o a tal punto, que Dios, según su providencia y justicia, ha de acudir con lo que compete a la causa, y conforme a ella, en castigo o en premio, o como fuere la causa, y entonces decir: en tal tiempo os dará Dios esto, o hará esto, o acae- cerá estotro, ciertamente (5). Lo cual dio a entender la santa Judit a Holofernes (6), la cual, para persuadirle que los hijos de Israel habian de ser destruidos sin falta, le contó mu- chos pecados de ellos primero, y miserias que hacían. Y luego dijo: El, quoniarn haec faciunt, certum est quod in perditionem dabuntur (7). Que quiere decir: Pues hacen estas cosas, está cierto que serán destruidos. Lo cual es conocer el castigo en la causa, que es tanto como decir: cierto está, que tales peca- dos han de causar tales castigos de Dios que es justísimo. Y como dice la Sabiduría divina: Per quae quis peceut, per haec 1 El texto completo de Boecio, dice asi: Tu quoque si vis lumine claro cerneré verum, — Tramite recto carpere callem, — Guadia pelle. — Pelle timorem, — Spemque fugato.—Nec dolor adsit. (Migne. vol. 75, p. 122).

2 Esta palabra no se lee en A y B.

3 La e. p. introduce algunas modificaciones: "Y también se pueden en alguna ma- nera colegir eventos y casos particulares acerca de la Providencia divina, que justisi- raamente suele acudir en orden a los bienes y males de los hijos de los hombres."

i Asi el C de Ale— A y B. trasladan claramente. La e. p.: Porque se puede co- nocer que tal o tal persona.

5 La e. p. suprime esta palabra.

6 Judith. XI. 12.

7 La e. p. cambia aqui unas lineas, y dice: "lo cual dió a entender Aquior a Ho- lofernes cuando le dijo (Judith.. V, 18): Quotiescumque praeter Deum suum alterum coluerunt, dati sunt in praedam. et in gladium et in opprobrium. Lo cual es conocer el castigo en la causa.

LIBRO SEGUNDO. — CAP. XXI 179 et torquetur (1). En aquello o por aquello que cada uno peca, es castigado.

10. Puede el demonio conocer esto, no sólo naturalmente, sino aun de experiencia que tiene de haber visto a Dios ha- cer cosas semejantes, y decirlo antes, y acertar (2). También el santo Tobías conoció por la causa el castigo de la ciudad de Ninive, y asi amonestó a su hijo, diciendo: Mira, hijo, en la hora que yo y tu madre muriéremos, sal de esta tierra, por- que ya no permanecerá (3). Video enim quia iniqaitas ejus finem dabit ei (4). Yo veo claro que su misma maldad ha de ser causa de su castigo, el cual será que se acabe y destruya todo Lo cual también el demonio y Tobías podian saber, no sólo en la maldad de la ciudad, sino por experiencia, viendo que tenían los pecados del mundo porque Dio:, le destruyó en el diluvio (5), y los de los sodomitas, que también perecieron por fuego, aunque también Tobías lo conociu por espíritu divino 11. Y puede conocer el demonio que Pedro no puede na- turalmente vivir más de tantos años, y decirlo antes; y así otras muchas cosas y de muchas maneras que no se pueden acabar de decir, ni aun comenzar muchas, por ser intrincadisimas y su- tilísimas, en el ingerir mentiras (6); de lo cual no se pueden librar sino es huyendo de todas revelaciones, y visiones y lo- cuciones sobrenaturales (7). Por lo cual, justamente se enoja Dios con quien las admite, porque ve es temeridad del tal meterse en tantu peligro y presunción y curiosidad y ramo de soberbia, y raíz y fundamento de vanagloria y desprecio de las cosas de Dios, y principio (8) de muchos males en que J Sap.. XI. 17.

3 Estas dos lincas se han corregido por el C. de Ale. y la e. p. Advertimos que esta en vez de tierra, pone ciudad.

4 Tob.. XIV, 13.

5 Así en el C. de Ale — A y B.: viendo que tenía los pecados por loa cuales ha- bía Dios destruido al mundo con el diluvio. La e. p.: que tenían viendo que por los pecados del mundo había Dios destruido los hombres en el diluvio.

6 La e. p. suprime: en ingerir mentiras.

7 La e. p. suprime esta palabra.

8 Asi el C. de Ale. La e. p. suprime esta palabra. A y B trasladan causa.

180 SUBIDA DEL MONTE CARMELO vinieron muchos. Los cuales, tanto vinieron a enojar a Dios, que de propósito los dejó errar y engañar, y oscurecer el espíritu y dejar las vías ordenadas de la vida, dando lugar a sus vanida- des y fantasias, según lo dice Isaias diciendo: Dominas miscuit in medio ejus spiritum vertiginis (1). Que es tanto como de- cir: El Señor mezcló en medio espíritu de revuelta y confusión. Que en buen romance quiere decir, espíritu de entender al revés. Lo cual va allí diciendo Isaias llanamente a nuestro propósito, por- que lo dice por aquellos que andaban a saber las cosas que ha- bían de suceder, por vía sobrenatural. Y por eso dice que les mezcló Dios en medio espíritu de entender al revés; no por- que Dios les quisiese ni les diese efectivamente el espíritu de errar, sino porque ellos se quisieron meter en lo que natural- mente no podían (2) alcanzar. Enojado de esto, los dejó des- atinar, no dándoles luz en lo que Dios no quería que se entro- metiesen. Y así, dice que les mezcló aquel espíritu Dios, priva- tivamente (3). Y de esta manera es Dios causa de aquel daño, es a saber, causa privativa, que consiste en quitar El su luz y favor, tan quitado, que necesariamente vengan en error (4).

12. Y de esta manera da Dios licencia al demonio para que ciegue y engañe a muchos, mereciéndolo sus pecados y atrevi- mientos; y puede y se sale con ello el demonio, creyéndole ellos y teniéndole por buen espíritu; tanto, que aunque sean muy per- suadidos que no lo es, no hay remedio de desengañarse, por cuanto tienen ya, por permisión de Dios, ingerido el espíritu de entender al revés, cual leemos haber acaecido a los profe- tas del rey Acab, dejándoles Dios engañar con el espíritu de mentira, dando licencia al demonio para ello, diciendo: Dfdpies, et p-aevalebis; egredere, et fac ita (5). Que quiere decir: Prevalecerás con tu mentira, y engañarlos has; sal y hazlo asi. Y pudo tanto con los Profetas y con el Rey para 1 Isal.. XIX, 14.

2 E. p.: pudieron.

4 La e. p. modifica asi los Códices: so luz y favor, de donde te sigue que infali- blemente vengan en error.

5 in Reg., XXII. 22.

LIBRO SEGUNDO. — CAP. XXI 181 engañarlos, que no quisieron creer al profeta Miqueas, que les profetizó la verdad muy al revés de lo que los otros habían profetizado; y esto fue porque los dejó Dios cegar, por estar ellos con afecto de propiedad en lo que querían que les suce- diese, y respondiese Dios según sus apetitos y deseos; lo cual era medio y disposición certísima para dejarlos Dios de propó- sito cegar y engañar.

13. Porque asi lo profetizó Ezequiel en nombre de Dios; el cual, hablando contra el que se pone a querer saber por vía de Dios, curiosamente, según la vanidad (1) de su espíritu, dice: Cuando el tal hombre viniere al Profeta para preguntar- me a mí por él, Yo el Señor le responderé por mi mismo* y pondré mi rostro enojado sobre (2) aquel hombre; y el Pro- feta cuando hubiere errado en lo que fué preguntado, Ego Dominus decepi prophetam illum (3). Esto es: Yo el Señor engañé a aquel Profeta. Lo cual se ha de entender, no con- curriendo con su favor para que deje de ser engañado, porque eso quiere decir, cuando dice: Yo el Señor le responderé por mí mismo enojado; lo cual es apartar El su gracia y favor de aquel hombre. De donde necesariamente (4) se sigue el ser engañado por causa del desamparo de Dios. Y entonces acude el demonio a responder según el gusto y apetito de aquel hombre, el cual, como gusta de ello, y las respuestas y comunicaciones son de su voluntad (5), mucho se deja engañar.

14. Parece que nos habernos salido algo del propósito que prometimos en el título del capitulo, que era probar cómo aun- que Dios responde, se queja algunas veces. Pero, si bien se mi- ra (6), todo lo dicho hace para probar nuestro intento; pues en todo se ve no gustar Dios de que quieran las tales visiones, pues da lugar a que de tantas maneus sean engañados en ellas.

1 Variedad, traslada equivocadamente el C. de Ale.

2 Contra, se lee en e. p.

3 Ezech.. XIV. 7-9.

5 La e. p.: son conformes a su voluntad.

6 Estas tres lineas, que no se leen ni en la edición de Toledo, están tomadas del Códice de Alcaudete, y también las trae la edición principe, con la leve diferencia, que en vez de se queja, traslada se enoja. A y B no las copian, aunque si las restantes lineas. A estos siguió la edición toledana.

182 SUBIDA DEL MONTE CARMELO CAPITULO XXII EN QUE SE DESATA UNA DUDA, COMO NO SERA LICITO AHORA bN LA LEV DE GRACIA PREül'NTAR A DIOS POR VIA SOBRENATURAL, CO- MO LO FRA EN LA LEY VIEIA (1) — PRUEBASE CON UNA AUTO- RIDAD DF SAN PABLO (2).