Su dictámen no incurriese, Siendo de todos contrario, En la nota de grosero, O en la censura de vano.
Entre estos aplausos yo, Con la atencion zozobrando Entre tanta muchedumbre, Sin hallar seguro blanco, No acertaba á amar á alguno Viéndome amada de tantos.
Sin temor en los concursos Defendia mi recato, Con peligros del peligro Y con el daño del daño.
Con una afable modestia Igualando el agasajo, Quitaba lo general Lo sospechoso al agrado.
Mis padres en mi mesura Vanamente asegurados, Se descuidaron conmigo; ¡Qué dictámen tan errado!
Pues fué quitar por defuera Las guardas y los candados A una fuerza que en sí propia Encierra tantos contrarios.
Y como tan neciamente Conmigo se descuidaron, Fué preciso hallarme el riesgo Donde me perdió el cuidado.
Sucedió, pues, que entre muchos Que de mi fama incitados Contestar con mi persona Intentaban mis aplausos, Llegó acaso á verme, (¡ay cielos!
¿Cómo permitis tiranos Que un afecto tan preciso Se forjase de un acaso?)
Don Cárlos de Olmedo, un jóven Forastero, mas tan claro Por su orígen, que en cualquiera Lugar que llegue á hospedarlo Podrá no ser conocido, Pero no ser ignorado.
Aquí que me des te pido Licencia para pintarlo, Por disculpar mis errores O divertir mis cuidados, O porque al ver de mi amor Los extremos temerarios, No te admire, que el que fué Tanto, mereciere tanto.
Era su rostro un enigma Compuesto de dos contrarios, Que eran valor y hermosura, Tan felizmente hermanados, Que faltándole á lo hermoso La parte de afeminado, Hallaba lo mas perfecto En lo que estaba mas falto; Porque ajando las facciones Con un varonil desgano No consintió á la hermosura Tener imperio asentado; Tan remoto á la noticia, Tan ageno del reparo, Que aun no le debió lo bello La atencion de despreciarlo: Que como en mi nombre está Lo hermoso como sobrado, Es bueno para tenerlo Y malo para ostentarlo.
Era el talle como suyo, Que aquel talle y aquel garbo, Aunque la naturaleza A otro dispusiera darlo, Solo le asentara bien Al espíritu de Cárlos; Que fué de su providencia Esmero bien acertado Dar un cuerpo tan gentil A espíritu tan gallardo.
Gozaba un entendimiento Tan sutíl, tan elevado, Que la edad de lo entendido Era un mentis de sus años.
Alma de estas perfecciones Era el gentil desenfado De un despejo tan airoso, Un gusto tan cortesano, Un recato tan amable, Un tan atractivo agrado, Que en el mas bajo descuido Se hallaba el primor mas alto; Tan humilde en los afectos, Tan tierno en los agasajos, Tan fino en las persuaciones, Tan apacible en el trato, Y en todo, en fin, tan perfecto, Que ostentaba cortesano Despojos de lo rendido Por galas de lo alentado.
En los desdenes sufrido, En los favores callado, En los peligros resuelto Y prudente en los acasos.
Mira si con estas prendas, Con otras mas que te callo, Quedaría en la mas cuerda Defensa para el recato.
En fin, yo le amé; no quiero Cansar tu atencion, contando De mi temerario empeño La historia caso por caso; Pues tu discrecion no ignora De empeños enamorados, Que es su ordinario principio Desasosiego y cuidado, Su medio, lances y riesgos, Su fin, tragedias ó agravios.
Creció el amor en los dos Recíproco, y deseando Que nuestra feliz union Lograda en tálamo casto Confirmase de himeneo El indisoluble lazo; Y por acaso mi padre, Que ya para darme estado Andaba entre mis amantes Los méritos regulando, Atento á otras conveniencias No nos fuese un embarazo, Dispusimos esta noche La fuga, y atropellando El cariño de mi padre Y de mi honor el recato, Salí á la calle, y apénas Daba los primeros pasos, Entre cobardes recelos De mi desdicha, fiando La una mano á las basquiñas Y á mi manto la otra mano, Cuando á nosotros resueltos Llegaron dos embozados.
Con el aliento turbado, Sin reparar lo que hacia [Porque suele en tales casos Hacer publicar secretos El cuidado de guardarlos] ¡Ay Cárlos! perdidos somos, Dije, y apénas tocaron Mis voces á sus oidos, Cuando los dos arrancando Los aceros, dijo el uno: “¡Matadlo, don Juan, matadlo!
Que esa tirana que lleva Es doña Leonor de Castro Mi prima.” Sacó mi amante El acero, y alentado, Apénas la aguda punta Llegó al pecho del contrario, Cuando diciendo: ¡Ay de mí!
Dió en tierra; y viendo el fracaso Dió voces el compañero, A cuyo estruendo llegaron Algunos; y aunque pudiera La fuga salvar á Cárlos, Por no dejarme en el riesgo Se detuvo temerario, De modo que la justicia, Que acaso andaba rondando, Llegó á nosotros; y aunque Segunda vez obstinado Intentaba defenderse, Persuadido de mi llanto Rindió la espada á mi ruego, Mucho mas que á sus contrarios.
Prendiéronle, en fin, y á mí, Como á ocasion del estrago, Viendo que el que queda muerto Era don Diego de Castro, Mi primo, en tu noble casa, Señora, depositaron Mi persona y mis desdichas, Donde en un punto me hallo Sin crédito, sin honor, Sin consuelo, sin descanso, Sin aliento, sin alivio, Y finalmente esperando La ejecucion de mi muerte En la sentencia de Cárlos.
_Dª. Ana._--[_Ap._] ¡Cielos! que es esto que escucho!
Al mismo que yo idolatro Es al que quiere Leonor.
¡Oh! que presto que ha vengado Amor á don Juan! ay triste!
Señora, vuestros cuidados Siento, como es justo. Celia, Lleva esta dama á mi cuarto, Miéntras yo á mi hermano espero.
Sigo (¡ay de mí!) pues es fuerza Obedecer á los hados.
_Dª. Ana._--Si de Cárlos la gala y bizarría Pudo por sí mover á mi cuidado, ¿Cómo parecerá, siendo envidiado, Lo que solo por sí bien parecia?
Si sin triunfo rendirle pretendia, Sabiendo ya que vive enamorado, ¿Qué victoria será verle apartado De quien ántes por suyo le tenia?
Pues perdone don Juan, que aunque yo quiera Pagar su amor, que á olvido ya condeno, ¿Cómo podré, si ya en mi pena fiera Introducen los celos su veneno?
Que es Cárlos, mas galan, y aunque no fuera, Tiene de mas galan el ser ageno.
(_Salen don Cárlos con la espada desnuda y Castaño._) _D. Cár._--Señora, si en vuestro amparo Hallan piedad las desdichas, Lograd el triunfo mayor Siendo amparo de las mias.
Siguiendo viene mis pasos No ménos que la justicia, Y como huir de ella es Generosa cobardía, Al asilo de esos pies Mi acosado aliento aspira, Aunque si ya perdí el alma Poco me importa la vida.
_Cast._--A mí sí me importa mucho, Y así, señora, os suplica Mi miedo que me escondais Debajo de las basquiñas.
_Cast._--Pues ¿será La primer vez, si lo miras, Esta que los sacristanes A los delincuentes libran?
_Dª. Ana._--(_Ap._) Cárlos es, válgame el cielo!
La ocasion á la medida Del deseo se me viene De obligar con bizarrías Su amor, sin hacer ultrage A mi presuncion altiva; Pues amparándole aquí Con generosas caricias, Cubriré lo enamorada Con visos de compasiva; Y sin dejar la altivez Que en mi decoro es precisa, Podré, sin rendirme yo, Obligarle á que se rinda; Que aunque sé que ama á Leonor, ¿Qué voluntad hay tan fina En los hombres, que si ven Que otra ocasion los convida, La dejen por la que quieren?
Pues alto, amor, ¿qué vacilas, Si de que puede mudarse Tengo el ejemplo en mi misma?
Caballero, las desgracias Suelen del valor ser hijas Y cebo de las piedades, Y así, si las vuestras libran En mí su alivio, cobrad La respiracion perdida, Y en esta cuadra que cae A un jardin entrad á prisa, Antes que venga un hermano Que tengo, y con la malicia De veros conmigo solo, Otro riesgo os aperciba.
_D. Cár._--No quisiera yo, señora, Que el amparo de mi vida A vos os costara un susto.
_Cast._--¿Ahora en aquesto miras?
¡Cuerpo de quien me parió!
_Dª. Ana._--Nada á mí me desanima; Venid, que aquí hay una pieza Que nunca mi hermano pisa, Por ser en la que se guardan Alhajas que en las visitas De cumplimiento me sirven, Como son alfombras, sillas Y otras cosas; y ademas De aquesto, tiene salida A un jardin, por sí algo hubiere; Y porque nada os aflija, Venid y os lo mostraré; Pero ántes será precisa Diligencia el que yo cierre La puerta, porque advertida Salga en llamando mi hermano.
_Cast._--Señor qué cosa tan rica, Y qué dama tan bizarra; ¿No hubieras (pese á mis tripas, Que claro es que ha de pesarlas, Pues se han de quedar vacias) Enamorado tú á aquesta, Y no á aquella pobrecita De Leonor, cuyo caudal Son cuatro bachillerías?
(_Ap._) Amor, pues que tú me brindas Con la dicha, no le niegues Despues el logro á la dicha.
(_Vánse. Salen don Rodrigo y Hernando._) _D. Rod._--¿Qué me dices, Hernando?
_Her._--Lo que pasa, Que mi señora se salió de casa.
_D. Rod._--¿Y con quién no has sabido?
_Her._--¿Cómo puedo Si, como sabes tú, todo Toledo, Y cuantos á él llegaban Su belleza é ingenio celebraban?
Con lo cual conocerse no podia Cual festejo era amor, cual cortesía, En que no sé si tú culpado has sido, Pues festejarla tanto has permitido, Sin advertir que aunque era recatada, Es fuerte la ocasion y el verse amada, Y que es fácil que amante é importuno Entre los otros le agradase alguno.
_D. Rod._--Hernando, no me apures la paciencia, Que aqueste ya no es tiempo de advertencia.
¡Oh fiera! ¿quién diria De aquella mesurada hipocresía, De aquel punto y recato que mostraba Que liviandad tan grande se encerraba En su pecho alevoso?
¡Oh mujeres! ¡Oh monstruo venenoso!
Quién en vosotras fia, Si con igual locura y osadía, Con la misma medida Se pierde la ignorante y la entendida!
Pensaba yo, hija vil, que tu belleza, Por la incomodidad de mi pobreza, Con tu ingenio seria Lo que mas alto dote te daria, Y ahora en lo que has hecho Conozco que es mas daño que provecho; Pues el ser conocida y celebrada Y por nuevo milagro festejada, Me sirve, hecha la cuenta, Solo de que se sepa mas tu afrenta.
Pero ¿cómo á la queja se abalanza Primero mi valor, que á la venganza?
Pero ¿cómo (ay de mí!) si en lo que lloro La afrenta sé y el agresor ignoro?
Y así ofendido, sin saber me quedo Ni cómo ni de quién vengarme puedo.
_Her._--Señor, aunque no sé con evidencia Quien pudo de Leonor causar la ausencia, Por el rumor que habia De los muchos festejos que le hacia, Tengo por caso llano Que la llevó don Pedro de Arellano.
_D. Rod._--Pues si don Pedro fuera, Dí ¿qué dificultad hallar pudiera En que yo por mujer se la entregara, Sin que tan grande afrenta me causara?
_Her._--Señor, como eran tantos los que amaban A Leonor y su mano deseaban, Y á tí te la han pedido, Temeria no ser el elegido; Que todo enamorado es temeroso Y nunca juzga que será el dichoso; Y aunque usando tal medio Le alabo yo el temor y no el remedio, Sin duda por quitar la contingencia Se quiso asegurar con el ausencia; Y así, señor, si tomas mi consejo, Tú estás cansado y viejo, Don Pedro es mozo, rico y alentado, Y, sobre todo, el mal ya está causado, Pórtate con él cuerdo, cual conviene, Y ofrécele lo mismo que él se tiene.
Díle que vuelva á casa á Leonor bella, Y luego al punto cásale con ella; Él vendrá en ello, pues no habrá quien huya Lo que ha de resultar en honra suya; Y con lo que te ordeno Vendrás á hacer antídoto el veneno.
_D. Rod._--Oh Hernando! qué tesoro es tan preciado Un fiel amigo ó un leal criado!
Buscar á mi ofensor al punto elijo, Por convertirlo de enemigo en hijo.
_Her._--Si, señor, el remedio es bien se aplique, Antes que el mal, que pasa, se publique.
_Vánse. Sale doña Leonor retirándose de don Juan._ _D. Juan._--Espera, hermosa homicida; ¿De quién huyes? ¿quién te agravia?
¿Qué harás de quien te aborrece, Si así á quien te adora tratas?
Mira que ultrajas huyendo Los mismos triunfos que alcanzas; Pues siendo el vencido yo, Tú me vuelves las espaldas, Y que haces que se ejerciten Dos acciones encontradas, Tú huyendo de quien te quiere, Yo siguiendo á quien me mata.
_Dª. Leo._--Caballero, ó lo que sois, Si apénas en esta casa (Que aun su dueño ignoro) acabo De poner la infeliz planta, ¿Cómo quereis que yo pueda Escuchar vuestras palabras, Si de ellas entiendo solo El asombro que me causan?
Y así si, como sospecho, Me juzgais otra, os engaña Vuestra pasion; deteneos, Y conoced, mas cobrada La atencion, que no soy yo La que vos buscais.
Solo eso falta, que finjas, Para no escuchar mis ansias, Como que mi amor tuviera Condicion tan poco hidalga, Que en escuchar mis lamentos Tu decoro peligrara; Pues bien para asegurarte Las esperiencias pasadas Bastaban de nuestro amor, En que viste veces tantas Que las olas de mi llanto, Cuando mas crespas llegaban A querer con los deseos.
De amor anegar las playas, Era márgen tu respeto Al mar de mis esperanzas.
_Dª. Leo._--Ya he dicho que no soy yo, Caballero, y esto basta.
Idos ó yo llamaré A quien oyendo esas ansias, Las premie por verdaderas, O las castigue por falsas.
_Dª. Leo._--No tengo qué.
_D. Juan._--Pues, vive el cielo, tirana, Que forzada me has de oir, Si no quieres voluntaria, Y ha de escucharme grosero Quien de lo atento se cansa.
_D. Juan._--En vano á los cielos llamas, Que mal puede hallar piedad Quien siempre piedad le falta.
_Dª. Leo._--¡Ay de mí! ¿no hay quién socorra Mi inocencia?...(_Salen Cárlos y doña Ana deteniéndole_).
Que yo veré lo que ha sido Sin que tú al peligro salgas, Si es que mi hermano ha venido.
_D. Car._--Señora, esa voz el alma Me a atravesado, perdona..._Dª. Ana._--La puerta tengo cerrada, Y así de no ser mi hermano Segura estoy; mas me causa Inquietud el que no sea, (_Ap._)--Y Cárlos halle á su dama.
Pero si ella está en mi cuarto Y Celia fué á acompañarla, ¿Qué ruido puede ser este?
Y á oscuras toda la cuadra Está...¿Quien vá?
¿Qué me preguntas?
Mi bien, señora, ¿por qué Con tanto rigor me tratas?
¿Estas eran las promesas?
¿Estas eran las palabras Que me distes en Madrid Para alentar mi esperanza?
¿Si obediente á tus preceptos, De tus rayos salamandra, Girasol de tu semblante, Clicie de tus luces claras, Dejé solo por servirte El regalo de mi casa, El respeto de mi padre, Y el cariño de mi patria?
Si tú, sino de amorosa, De atenta y de cortesana, Diste con tácito agrado A entender lo que bastaba Para que supiese yo Que era ofrenda mi esperanza Admitida en el sagrado Sacrificio de tus aras, ¿Cómo ahora tan esquiva Con tanto rigor me tratas?
_Dª. Ana._--¿Qué es esto que escucho, cielos?
¿No es este don Juan de Várgas Que mi ingratitud condena Y sus finezas ensalza?
Pues ¿quién aquí le ha traido?
Yo te he dicho que me dejes.
_D. Cár._--Escucha, hermosa doña Ana, Mira que don Cárlos soy A quien tu piedad ampara.
_Dª. Leo._--Don Cárlos ha dicho, ¡cielos!
Y hasta en el habla jurara Que es don Cárlos, y es que como Tengo á Cárlos en el alma, Todos Cárlos me parecen, Cuando él (¡ay prenda adorada!)
En la prision estará.
_D. Cár._--Señora..._Dª. Leo._ Apartad, que basta Deciros que me dejeis.
_D. Cár._--Si acaso estais enojada, Porque hasta aquí os he seguido, Perdonad, pues fué la causa Solamente el evitar Si algun daño os amenaza.
_Dª. Leo._--¡Válgame Dios! lo que á Cárlos Se parece!
_D. Juan._--En fin, ingrata ¿Con tal rigor me desprecias?
(_Sale Celia con luz._) _Celia._--A ver si está aquí mi Ama; Para sacar á don Juan Que oculto dejé en su cuadra Vengo; mas ¿qué es lo que veo?
_Dª. Leo._--¿Qué es esto? ¡el cielo me valga!
¿Cárlos no es este que miro?
_D. Cár._--Esta es Leonor, ó me engaña La aprension...
_Dª. Ana._--¿Don Juan aquí?
¡Aliento y vida me faltan!
_D. Juan_--¿Aquí don Cárlos de Olmedo?
Sin duda que de doña Ana Es amante, y que por él, Aleve, inconstante y falsa Me trata á mí con desden.
_Dª. Leo._--¡Cielos! en aquesta casa Cárlos, cuando amante yo En la prision le lloraba!
En una cuadra escondido, Y á mí, pensando que hablaba Con otra, decirme amores!
Sin duda que de esta dama Es amante; pero ¿cómo (Si es ilusion lo que pasa Por mí) si á él llevaron preso, Y quedé depositada?
Yo toda soy un abismo De penas.
_Don Juan á doña Ana._--¡Fácil, liviana!
¿Estos eran los desdenes, Tener dentro de tu casa Oculto un hombre? (¡Ay de mí!)
¿Por esto me desdeñabas?
Pues ¡vive el cielo, traidora!
Que pues no puede mi saña Vengar en tí mi desprecio, Porque aquella ley tirana Del respeto á las mujeres De mis rigores te salva, Me he de vengar en tu amante.
_Dª. Ana._--Detente, don Juan, aguarda.
_D. Cár._--Son tantas las confusiones En que mi pecho batalla, Que en su varia confusion El discurso se embaraza, Y por discurrirlo todo, No acierto á discurrir nada.
Que á tu amante he de dar muerte.
_Celia._--Señora, mi señor llama.
_Dª. Ana._--¿Qué dices, Celia? ¡Ay de mi!
Caballeros si mi fama Os mueve, debaos aquí El ver que no soy culpada Aquí en la entrada de alguno A esconderos, que palabra Os doy de daros lugar De que averigüeis mañana La causa de vuestras dudas; Pues si aquí mi hermano os halla Mi vida y mi honor peligran.
_D. Cár._--En mí bien asegurada Está la obediencia, puesto Que debo estar á tus plantas, Como á amparo de mi vida.
_D. Juan._--Y en mí que no quiero, ingrata, Aunque ofendido me tienes, Cuando eres tú quien lo mandas, Que á otro, porque te obedece, Le quedes mas obligada.
_Dª. Ana._--Yo os estimo la atencion.
Celia, tú en distintas cuadras Oculta á los dos, supuesto Que no es posible que salga Hasta la mañana alguno.
_Celia._--Ya poco término falta.
Don Juan, conmigo venid.
Tú, señora, á esa fantasma Entrala donde quisieres.
_Dª. Ana._--Caballero, en esta cuadra Os entrad.
_D. Cár._--Ya os obedezco.
¡Oh quiera el cielo que salga De tan grande confusión! (_Váse_) _Dª. Ana._--Leonor, tambien retirada Puedes estar.
Aunque no me lo mandaras, Me ocultara mi vergüenza. [_Váse_] _Dª. Ana._--¿Quién vío confusiones tantas Como en tan breve discurso De tan pocas horas pasan?
¡Apénas estoy en mí!
(_Sale Celia._) _Celia._--Señora, ya en mi posada Está, ¿qué quieres ahora?
_Dª. Ana._--A abrir á mi hermano baja, Que es lo que ahora importa, Celia.
_Celia._--Ella está tan asustada, Que se olvida de saber Cómo entró don Juan en casa; Mas ya pasado el aprieto No faltará una patraña Que decir, y echar la culpa A alguna de las criadas; Que es cierto que donde hay muchas Se peca de confianza; Pues unas á otras se culpan Y unas por otras se salvan. (_Váse._) _Dª. Ana._--¡Cielos! en qué empeño estoy!
De Cárlos enamorada, Perseguida de don Juan, Con mi enemiga en mi casa, Con criadas que me venden Y mi hermano que me aguarda.
Pero él llega; disimulo.
(_Sale don Pedro._) _D. Pedro._--Señora, querida hermana, Qué bien tu amor se conoce, Y qué bien mi afecto pagas, Pues te halló despierta el sol Y te ve vestida el alba.
¿Dónde tienes á Leonor?
_Dª. Ana._--En mi cuadra retirada Mande que estuviese, en tanto, Hermano, que tu llegabas.
Mas ¿cómo tan tarde vienes?
_D. Pedro._--Porque al salir de su casa La conoció un deudo suyo, A quien con una estocada Dejó Cárlos casi muerto, Y yo viendo alborotada La calle, aunque no sabian Quien era y quien la llevaba, Para que aquel alboroto No declarara la causa, Hice que de los criados Dos al herido cargaran, Como de piedad movidos, Hasta llevarle á su casa, Miéntras otros á Leonor Y á Cárlos presos llevaban, Para entregártela á tí, Y hasta dejar sosegada La calle venir no quise.
_Dª. Ana._--Fue atencion muy bien lograda, Pues escusaste mil riesgos Solo con esta tardanza.
_D. Pedro_--Eres en todo discreta; Y pues Leonor sosegada Está, si á tí te parece, No será bien inquietarla, Que para que oiga mis penas Teniéndola yo en mi casa Sobrado tiempo me queda; Que no es amante el que trata Primero de sus alivios, Que no del bien de su dama; Y tambien para que tú Te recojas, que ya basta Por aliviar mis desvelos La mala vida que pasas.
_Dª. Ana._--Hermano, yo por servirte Muchos mas riesgos pasara, Pues somos los dos tan uno, Y como tan propias trata Tus penas el alma, que Imagino al contemplarlas Que tu desvelo y el mio Nacen de una misma causa.
_D. Pedro._--De tu fineza lo creo.
_Dª. Ana._--[_Ap._] ¡Si entendieras mis palabras!
Si es que quien ama descansa.
_Dª. Ana._--Voy á sosegarme un poco, Si es que sosiega quien ama.
_D. Pedro._--[_Ap._] Amor, si industrias alientas, Anima mis esperanzas.
_Dª. Ana._--[_Ap._] Amor, si tu eres cautelas.
A mis cautelas ampara. (_Vánse._) JORNADA SEGUNDA.
_D. Cár._--Castaño, yo estoy sin mí.
_Cast._--Y yo, que en todo te sigo, Tan solo he estado conmigo Aquel rato que dormí.
_D. Cár._--¿Sabes lo que me ha pasado?
Mas juzgo que sueño fué.
_Cast._--Si es sueño, muy bien lo sé, Y yo tambien he soñado Y dormido como dama; Pues los vestidos, señor, Que me dió al salir Leonor Son quien me sirvió de cama.
Anoche Leonor te dió?
_Cast._--Sí, señor, y las lió; ¿No era preciso liarlas?
_D. Cár._--¿Dónde las tienes?
_Cast._--Allí, Y en cama quiero rompellas, Que pues las cargué á ellas, Ellas me carguen á mí.
_D. Cár._--Yo he visto (pierdo el sentido) En esta casa á Leonor.
_Cast._--Aqueso será señor, Que quien bueyes ha perdido...Y así tù que en tus amores Te desvanece el furor, Como has perdido á Leonor, Se te aparecen Leonores.
Mas dime ¿qué te pasò Con aquella dama bella?
Que así Dios se duela de ella Como de mí se dolió; Porque viendo que contigo Empezaba á discurrir, Me traté yo de dormir Por escusar un testigo.
_D. Cár._--Castaño, aquella es malicia; Pero lo que pasó fué Que, como sabes, entré Huyendo de la justicia; Que ella atenta y cortesana Ampararme prometió, Y en esta cuadra me entró, Y me dijo que era hermana De don Pedro de Arellano, Y que aquí oculto estaria; Porque si acaso venia, No me encontrara su hermano; Y con tanta bizarría Me hizo una y otra promesa, Que con ser tal su belleza, Es mayor su cortesía.
Y discreta y lisonjera Alabándome, añadió Cosas que á ser vano yo A otro afecto atribuyera; Pero son quimeras vanas De jóvenes, y altiveces, Que en viendo damas corteses Luego las juzgan livianas; Y sus malicias erradas En su mismo mal contentas, Si no las ven desatentas, No las tienen por honradas.
Y a un pensar tan desigual, Y a un no indigno del desden, Nunca ellas obran mas bien Que cuando las tratan mal; Pues al que se desvanece Con cualquiera presuncion Le hace daño la atencion, Y es porque no la merece.
Pero, volvieondo al suceso De lo que á mí me pasó, Ella me favoreció, Castaño, con grande exceso.
Yo mi historia le conté, Y ella con discreto modo Quedó de ajustado todo, Con tal que yo aquí me esté, Diciendo que no me diese Cuidado, que ella lo hacia Por el riesgo que tenia, Si yo en público saliese.
Condicion para mí que Imposible hubiera sido, A no haberme sucedido Lo que ahora te diré.
Estando de esta manera Oímos, al parecer, Dar voces una mujer En otra cuadra de afuera; Y aunque doña Ana impedir Que yo saliese quería, Venciéndola mi porfía Por fuerza hube de salir.
Sacó una luz al rumor Una criada, y con ella Conocer á Leonor bella Pude.
_Cast._--¿A quién?
_D. Cár._--A mi Leonor.
Hay tan grande bobería!
Yo por loco te tenia, Pero no tan rematado.
De oirlo solo me espanto; Señor, vete poco á poco; Mira, muy bueno es ser loco, Mas no es bueno serlo tanto.
La locura es conveniente Por las entradas de mes, Con la luna, un si es no es, Cuando ayude á ser valiente; Mas no, señor, de manera Que oyendo esos desatinos Te me atizben los vecinos Porque saben la tontera.
_D. Cár._--¡Pícaro! si no estuviera Donde estoy..._Cast._--Tente, señor, Que yo tambien vi á Leonor.
_Cast._--En tu faltriquera, Pintada con mil primores, Y que era viva entendí, Porque luego que la ví Le salieron los colores; Y aunque de razon escasa No me resolvió la duda, Yo pensé, viéndola muda, Que estaba puesta la pasa.
Si viva me pareció, Algunas he visto yo Que están vivas y pintadas.
_D. Cár._--Si en belleza es sol Leonor, ¿Para qué afeites queria?
_Cast._--Pues si es sol, ¿cómo podia Estar sin el resplandor?
Mas si á Leonor viste, dí, ¿Qué determinas hacer?
_D. Cár._--Quiero esperar hasta ver Qué causa la trajo aquí.
Pues si piadosa mi estrella Aquí la dejó venir, ¿A dónde tengo de ir Si aquí me la dejo á ella?
Y así es mejor esperar De todo resolucion, Para ver si hay ocasion De volvérmela á llevar.
_Cast._--Bien dices; mas hácia acá, Señor, viene enderezada Una, al parecer, criada De esta casa.
(_Sale Celia_) _Cel._--Caballero, mi señora Os ordena que al jardin Os retireis luego, á fin De que ha de salir ahora A esta cuadra mi señor, Y no será bien que os vea.
[_Ap._]--Aquesto es porque no sea Que él de aquí vea á Leonor.
_D. Cár._--Decidle que mi obediencia Le responde.
_Celia._--¿Qué he de oir?
_Cast._--De penitencia.
_Cel._--Por cierto, lindos cuidados Se tiene el muy socarron.
_Cast._--Pues digo, ¿no es confesion El decirte mis pecados?
_Cel._--No á mi afecto se abalance, Que son lances escusados.
_Cast._--Si nos tienes encerrados, ¿No te he de querer de lance?
_Cel._--Ya he dicho que no me quiera.
_Cast._--Pues ¿que quiere tu rigor?
Si de mi encierro y tu amor No me puedo hacer afuera.
Mas ¿siendo criada te engreis?
_Cel._--¿Criada á mí el muy estropajo?
_Cast._--Calla, que aqueste agasajo Es porque no te descries.
_Cel._--Yo me voy, que es fuerza, y luego Si no es juego, volveré.
_Cast._--Juego es; mas bien sabe usté Que tiene vueltas el juego.
(_Salen doña Leonor y doña Ana._) _Dª. Ana._--¿Cómo la noche has pasado, Leonor?
Que no me lo preguntaras Quisiera.
Atencion, que me precisas A agradar á quien me enoja!
_Dª. Leo._--Porque si me lo preguntas Es fuerza que te responda Que la pasé bien ó mal, Y en cualquiera de estas cosas Encuentro un inconveniente; Pues mis penas y tus honras Están tan mal avenidas, Que si te respondo ahora Que mal, será grosería, Y que bien, será lisonja.
_Dª. Ana._--Leonor, tu ingenio y tu cara El uno á otro se malogran, Que quien es tan entendida Es lástima que sea hermosa.
_Dª. Leo._--Como tú estás tan segura De que aventajas á todas Las hermosuras, te muestras Fácilmente cariñosa En alabarlas; porque Quien no compite no estorba.
_Dª. Ana._--Leonor, y de tus cuidados ¿Cómo estás?
_Dª. Leo._--Como quien toca, Náufrago entre la borrasca De las olas procelosas, Ya con la quilla el abismo, Y va el cielo con la popa.
[_Ap._] ¿Cómo le preguntaré, Pues está el alma medrosa, A qué vino anoche Cárlos?
Mas ¿qué temo, si me ahoga, Despues de tantos tormentos, De los celos la ponzoña?
_Dª. Ana._--Leonor, ¿en qué te suspendes?
Que, pues, ya mi amor te dije, Fuera cautela notoria Querer no mostrar cuidado De aquello que tu no ignoras Que es preciso que le tenga; Y así pregunto, señora, Pues sabes ya que yo quiero A Cárlos, y que su esposa Soy, ¿cómo entró anoche aquí?
_Dª. Ana._--Deja que no te responda A esa pregunta tan presto.
_Dª. Ana._--Porque quiero ahora.
Que te diviertas oyendo Cantar.
_Dª. Leo._--Mejor mis congojas Se divirtieran sabiendo Esto que es lo que me importa Fué una contingencia sola Te respondo. Mas mi hermano Viene.
_Dª. Leo._--Pues que yo me esconda Será preciso.
Que ya yo de tu persona Le dí cuenta, porque pueda Aliviarte en tus congojas; Que al fin los hombres mejor Diligencian estas cosas, Que nosotras.
Mas no sé qué me alborota.
(_Sale don Pedro_) Mas ¡cielos! ¿qué es lo que miro?
¿Este es tu hermano, señora?
_D. Ped._--Yo soy, hermosa Leonor; ¿Qué os admira?
_Dª. Leo._--¡Ay de mí! toda Soy de mármol...¡Ah fortuna!
Que así mis males dispongas, Que á la casa de don Pedro Me traigas!
Segura estais en mi casa, Porque aunque sea á la costa De mil vidas, de mil almas, Sabré librar vuestra honra Del riesgo que la amenaza.
_Dª. Leo._--Vuestra atencion generosa Estimo, señor don Pedro.
_D. Ped._--Señora, ya que las olas De vuestra airada fortuna En esta playa os arrojan, No habeis de decir que en ella Os falta quien os socorra.
Yo, señora, he sido vuestro, Y aunque siempre desdeñosa Me habeis tratado, el desden Mas mi fineza acrisola, Que es muy garboso donaire El ser fino á toda costa.
Ya en mi casa estais, y así Solo tratamos ahora De agradaros y serviros, Pues sois dueño de ella toda.
Divierte á Leonor, hermana.
_Dª. Ana._--Celia.
_Celia._--¿Qué mandais, señora?
_Dª. Ana._--Di á Clori y Laura que canten.
[_Ap. á Celia._]--Y tú, pues ya será hora De lo que tengo dispuesto, Porque mi industria engañosa Se logre, saca á don Cárlos A aquesa reja, de forma Que nos mire, y que no todo Lo que conferimos oiga.
De este modo lograré El que la pasion celosa Empiece á entrar en su pecho; Que aunque los celos blasonan De que avivan el amor, Es su operacion muy otra En quien se ve como dama, O se mira como esposa; Pues en la esposa despecha Lo que en la dama enamora.
¿No vas á decir que canten?
_Cel._--Voy á decir ambas cosas.
_D. Ped._--Mas con todo, Leonor bella, Dadme licencia que rompa Las leyes de mi silencio Con mis quejas amorosas: Que no siente los cordeles Quien el dolor no pregona.
¿Qué defecto en mi amor visteis Que siempre tan desdeñosa Me tratásteis? ¿Era ofensa Mi adoracion decorosa?
Y si amaros fué delito, ¿Cómo otro la dicha goza, E igualándonos la culpa La pena no nos conforma?
¿Cómo, si es ley el denden En vuestra beldad, forzosa En mí la ley se ejecuta, Y en el otro se deroga?
¿Qué tuvo para con vos Su pasion de mas airosa, De mas bien vista su pena, Que siendo una misma cosa En mí os pareció culpable, Y en el otro meritoria?
Si él os pareció mas digno, ¿No supliera en mi persona Lo que de galan me falta, Lo que de amante me sobra?
Mas sin duda mi fineza Es quien el premio me estorba, Que es quien la merece ménos Quien siempre la dicha logra; Mas yo os he de adorar Eternamente; ¿qué importa Que vos me negueis el premio?
Pues es fuerza que conozca Que me concedeis por fino Lo que os negais de piadosa.
_Dª. Leo._--Permitid, señor don Pedro, Ya que me haceis tantas honras, Que os suplique por quien sois Me hagais la mayor de todas, Y sea que ya que veis Que la fortuna me postra, No apureis mas mi dolor, Pues me basta á mí por soga El cordel de mi vergüenza Y el peso de mis congojas.
Y puesto que en el estado Que veis que tienen mis cosas, Tratarme de vuestro amor Es una accion tan impropia, Que ni es bien decirlo vos, Ni justo que yo lo oiga, Os suplico que callais; Y si es venganza que toma Vuestro amor de mi desden, Elegidla de otra forma, Que para que estais vengado