David Ricardo
Economista británico de origen sefardí (1772–1823), nacido en Londres en el seno de una familia judía de origen neerlandés dedicada a la correduría de acciones, oficio que abandonó el padre cuando David se casó con una cuáquera contra la voluntad familiar, pero en el que el joven Ricardo ya se había formado lo suficientemente bien como para amasar en pocos años una fortuna considerable como corredor y especulador financiero independiente, que le permitiría retirarse de los negocios antes de los cuarenta y dos años para dedicarse a la economía política y, en los últimos años de su vida, a la política como miembro del Parlamento. Formado esencialmente de manera autodidacta —la lectura de La riqueza de las naciones de Adam Smith lo introdujo en la economía—, Ricardo desarrolló un método de análisis extraordinariamente abstracto y deductivo, basado en modelos simplificados y cadenas de razonamiento riguroso, que lo convierte en el fundador de facto de la economía como disciplina teórica formal, en contraste con el estilo más descriptivo e histórico del propio Smith. Su obra principal, Principios de economía política y tributación (1817), desarrolla la teoría del valor-trabajo, según la cual el valor de intercambio de un bien depende fundamentalmente de la cantidad de trabajo necesaria para producirlo, teoría que influiría decisivamente sobre Karl Marx pese a las conclusiones políticas radicalmente diferentes que este extrajo. Ricardo formula también en ella su influyente teoría de la renta de la tierra, según la cual la renta surge de la diferencia de fertilidad entre tierras de calidad desigual cultivadas bajo presión demográfica creciente, y, sobre todo, la ley de las ventajas comparativas, quizás su contribución más duradera: incluso si un país fuera más eficiente que otro en la producción de todos los bienes, ambos países se benefician mutuamente si cada uno se especializa en aquello que produce relativamente mejor e intercambian el resto, argumento que sigue siendo el fundamento teórico central de la defensa académica del libre comercio internacional. Ricardo participó también en debates políticos decisivos de su tiempo, como la controversia sobre las Corn Laws (leyes del trigo), que combatió por considerarlas perjudiciales tanto para los trabajadores como para el crecimiento económico general.