Georg Simmel
Filósofo y sociólogo alemán (1858–1918), nacido en Berlín en el seno de una familia judía asimilada y próspera, formado en la Universidad de Berlín, donde desarrolló la mayor parte de su carrera académica, sufriendo durante décadas una discriminación institucional persistente —debido tanto a su origen judío como al estilo ensayístico y no sistemático de su obra, considerado sospechoso por el establishment académico guillermino— que le impidió obtener una cátedra plena hasta casi el final de su vida, a pesar de gozar ya entonces de una reputación intelectual europea considerable y de un éxito notable como conferenciante en Berlín. Considerado uno de los fundadores, junto con Max Weber y Ferdinand Tönnies, de la sociología académica alemana moderna, Simmel desarrolló un método distintivo conocido como «sociología formal», centrado no en el contenido concreto de las instituciones sociales sino en las formas universales y abstractas de interacción social —el conflicto, la competencia, la subordinación, el secreto, la moda, la gratitud— que se repiten a través de contextos históricos y culturales muy diversos. Su obra magna, Filosofía del dinero (1900), trasciende el análisis puramente económico para ofrecer una filosofía cultural completa de la modernidad: el dinero, como medio de intercambio universal y abstracto, disuelve los vínculos sociales tradicionales basados en relaciones personales concretas, generando simultáneamente una libertad individual sin precedentes y una experiencia de alienación, distanciamiento emocional y «actitud blasé» característica de la vida urbana moderna, tema que desarrolló magistralmente en su ensayo más citado, Las grandes ciudades y la vida del espíritu (1903), análisis pionero de la psicología social de la metrópolis moderna que anticipa temas centrales de la sociología urbana posterior. Maestro venerado de toda una generación de pensadores —entre sus alumnos e interlocutores intelectuales se cuentan Georg Lukács, Ernst Bloch, Max Scheler y el propio Weber—, Simmel ejerció también una influencia decisiva sobre la Escuela de Chicago de sociología urbana y, en general, sobre toda la tradición sociológica interesada en la microestructura de la interacción social cotidiana.