Han Fei
Filósofo chino del periodo de los Reinos Combatientes (c. 280–233 a.C.), nacido príncipe del estado de Han, discípulo del confuciano Xunzi pero teórico principal y sistematizador del legismo (fajia), la escuela de pensamiento que proporcionó la base ideológica de la unificación imperial china bajo la dinastía Qin. Con un grave defecto de habla que le impedía brillar oralmente en la corte, volcó toda su capacidad intelectual en la escritura: sus ensayos, recogidos en el Han Feizi, sintetizan tres corrientes anteriores del legismo —el fa (ley escrita, clara y aplicada por igual a todos, sin excepciones por rango o parentesco), el shu (las técnicas secretas de control y administración que el gobernante debe dominar para gestionar y vigilar a sus ministros sin que estos conozcan sus verdaderas intenciones) y el shi (el poder posicional, la autoridad que deriva del cargo y de su posición estructural más que de las virtudes personales de quien lo ocupa)— en un sistema político coherente que rechaza frontalmente el ideal confuciano de gobierno por virtud, ritual y ejemplo moral, considerado por Han Fei una ilusión peligrosa. Para Han Fei, los hombres actúan siempre movidos por el interés propio calculado, nunca por la benevolencia espontánea, y por ello el buen gobierno necesita leyes claras y públicas, premios y castigos previsibles y severos aplicados sin excepción, y un soberano que oculte sistemáticamente sus preferencias y emociones para evitar que los ministros ambiciosos lo manipulen o lo engañen. Irónicamente, murió envenenado en la prisión del estado de Qin, víctima de las intrigas de su antiguo compañero de estudios Li Si, que temía que su brillantez eclipsara su propia influencia en la corte. Sus ideas, aunque oficialmente desprestigiadas y denunciadas por los emperadores confucianos posteriores como tiránicas, siguieron operando de hecho como estructura profunda del aparato administrativo y legal del Estado chino durante siglos, en lo que se ha descrito como una síntesis encubierta de «confucianismo por fuera, legismo por dentro».