Harriet Taylor
Filósofa y escritora social inglesa (1807–1858), conocida posteriormente como Harriet Taylor Mill, desarrolló su obra intelectual en un contexto personal y social especialmente restrictivo para una mujer victoriana, primero como esposa de John Taylor, con quien se casó muy joven, y durante casi dos décadas como compañera intelectual íntima —relación que generó un considerable escándalo social debido a su ambigüedad moral— de John Stuart Mill, con quien finalmente se casó en 1851, dos años después de la muerte de su primer marido, y con quien mantuvo hasta su propia muerte una colaboración filosófica tan estrecha que su autoría real en varias de las obras más importantes de Mill sigue siendo objeto de debate historiográfico. El propio Mill reconoció explícita y reiteradamente, tanto en su Autobiografía como en dedicatorias a sus libros, que Taylor había sido coautora esencial de textos como Sobre la libertad (1859) y que su influencia había sido determinante en la redacción de los Principios de economía política, atribuyéndole incluso la mayor parte de las ideas más originales y socialmente progresistas de estas obras, especialmente en lo relativo a cuestiones de justicia social, reforma del matrimonio y economía cooperativa. La contribución intelectual propia y más claramente documentada de Taylor es el ensayo La emancipación de las mujeres (1851), publicado bajo su propio nombre, donde defendía con argumentos rigurosos la igualdad completa de derechos civiles, políticos y educativos para las mujeres, incluido el derecho al voto y el acceso sin restricciones a todas las profesiones, anticipando en muchos aspectos los argumentos que Mill desarrollaría más extensamente en La sujeción de las mujeres (1869), obra que la crítica considera hoy profundamente influida por el pensamiento de Taylor, aunque publicada tras su muerte. La figura de Taylor ha sido reivindicada por la historiografía feminista contemporánea como un ejemplo paradigmático de mujer intelectual cuya contribución quedó históricamente eclipsada y minimizada por la fama pública de su compañero masculino, planteando cuestiones más amplias sobre la atribución de autoría y el reconocimiento intelectual de las mujeres en la filosofía del siglo XIX.