John B. Watson
Psicólogo estadounidense (1878–1958) que fundó el conductismo y que, en una carrera pública de apenas doce años, cambió lo que la psicología americana entendía que estaba haciendo. Criado en la pobreza en Carolina del Sur, se doctoró en Chicago en 1903 con un estudio sobre el aprendizaje de las ratas y el crecimiento de su sistema nervioso, y en 1908 pasó a Johns Hopkins. Su conferencia de 1913, Psychology as the Behaviorist Views It —el manifiesto conductista—, sostenía que la psicología había malgastado cuarenta años en la introspección y en la conciencia, que debía definirse como una rama puramente objetiva y experimental de la ciencia natural cuyo objetivo es la predicción y el control de la conducta, y que ninguna línea separa al hombre del animal en los datos que puede usar.
Los libros que siguieron despliegan el programa: Behavior: An Introduction to Comparative Psychology (1914), Psychology from the Standpoint of a Behaviorist (1919) y el divulgativo Behaviorism (1924), cuyo pasaje más citado se ofrece, dada una docena de niños sanos y un mundo propio para criarlos, a hacer de cualquiera de ellos el especialista que se le pida: una bravata que él mismo matizaba en la frase siguiente diciendo que iba más allá de los hechos, aunque casi nunca se cita con el matiz.
En 1920, con su ayudante Rosalie Rayner, condicionó el miedo a una rata blanca en un niño de once meses conocido como el pequeño Albert, un experimento citado desde entonces como demostración de la emoción aprendida y como ejemplo de lo que la ética de la investigación acabaría prohibiendo. La relación con Rayner le costó ese mismo año la carrera universitaria; pasó el resto de su vida laboral en la publicidad, en J. Walter Thompson.
Su Psychological Care of Infant and Child (1928), que desaconsejaba a los padres besar y abrazar a sus hijos, fue desautorizado después por la profesión y, públicamente, por su propia familia.