Juan Calvino
Teólogo, jurista y reformador francés (1509–1564), nacido en Noyon, Picardía, formado en derecho y humanidades en París, Orleans y Bourges antes de su conversión al protestantismo hacia 1533, que lo obligó a huir de Francia y lo llevó finalmente a Ginebra, ciudad que gobernó de facto en el plano espiritual y moral hasta su muerte y que convirtió en el centro internacional del protestantismo reformado. Su obra maestra, la Institución de la religión cristiana, publicada por primera vez en 1536 a los veintiséis años y ampliada y revisada a lo largo de toda su vida hasta la edición definitiva de 1559, es la summa sistemática más influyente de la teología protestante: expone en ella con una lógica rigurosa y un latín (y después un francés) de notable claridad la doctrina de la predestinación —Dios ha decidido desde la eternidad, de forma inmutable, quién será salvado y quién condenado, independientemente de los méritos humanos—, la soberanía absoluta de Dios sobre toda la creación y la historia, la corrupción total de la naturaleza humana por el pecado original, y la autoridad suprema de la Escritura por encima de la tradición eclesiástica y del magisterio papal. En Ginebra estableció un régimen teocrático de estricta disciplina moral, con un consistorio que vigilaba la conducta pública y privada de los ciudadanos y podía imponer la excomunión, y participó directamente en la condena a muerte por herejía de Miguel Servet en 1553, episodio que ha marcado duramente su memoria histórica pese a sus defensores modernos. El calvinismo resultante —con su ética del trabajo, el ahorro y la vocación terrenal como forma de servicio divino, que Max Weber relacionaría después con el origen del capitalismo moderno— se extendió a Escocia (a través de John Knox), los Países Bajos, parte de Francia (los hugonotes, brutalmente perseguidos) y, más tarde, a Nueva Inglaterra a través de los puritanos, configurando una de las ramas más influyentes y duraderas del protestantismo mundial.