Wilhelm Wundt
Psicólogo y fisiólogo alemán (1832–1920), fundador del primer laboratorio de psicología experimental del mundo, abierto en Leipzig en 1879, y maestro del que salió buena parte de los psicólogos de la generación siguiente. Se había formado en medicina y había trabajado como ayudante de Hermann von Helmholtz en Heidelberg, y de aquella escuela sacó la convicción de que los procesos mentales podían medirse con los mismos instrumentos con que se medía la percepción: tiempos de reacción, umbrales, taquistoscopios. Los *Grundzüge der physiologischen Psychologie* (1874) son el libro que declara que la psicología es una ciencia experimental con objeto propio.
Lo que suele olvidarse es la segunda mitad de su obra, y era la que él consideraba más importante. Wundt distinguía dos territorios: el experimento servía para la experiencia inmediata —sensación, percepción, sentimiento, atención—, pero los procesos mentales superiores no se dejaban encerrar en él. Estos exigían la *Völkerpsychologie*, diez volúmenes dedicados a estudiar el pensamiento a través de sus productos colectivos: la lengua, el mito y la costumbre. No era un apéndice, sino la mitad del programa.
Su introspección tampoco era lo que después se llamó así. Wundt exigía condiciones controladas y observadores entrenados que informaran de hechos simples y repetibles, y desconfiaba precisamente de la autoobservación libre sobre contenidos complejos que el estructuralismo de Titchener acabó practicando en América. Por sus aulas pasaron Titchener, Stanley Hall, Külpe y Münsterberg, y en parte por eso la crítica al «wundtianismo» apunta a menudo a cosas que él no había dicho.