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Cartas finlandesas

Ángel Ganivet

Idioma:
español
Estado:
Obra completa
Autoría:
Escrita por el autor
Estado del texto:
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Extensión:
~69.700 palabras · 331 pasajes
Cita esta obra
  • APAÁngel Ganivet. (n.d.). Cartas finlandesas. Digital reproduction: SigPhi. https://sigphiai.com/es/works/angel-ganivet/cartas-finlandesas
  • MLAÁngel Ganivet. Cartas finlandesas. Digital reproduction, SigPhi, https://sigphiai.com/es/works/angel-ganivet/cartas-finlandesas.
  • ChicagoÁngel Ganivet. Cartas finlandesas. Digital reproduction, SigPhi. https://sigphiai.com/es/works/angel-ganivet/cartas-finlandesas.

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De qué trata

Cartas finlandesas (1898): crónicas desde Helsinki para un periódico de Granada.

Contexto e historia

Ganivet vivió allí como cónsul y describió a sus lectores un país que en la España de entonces no conocía nadie: el clima, la sauna, la situación de las mujeres, el bilingüismo. Se leen como contrapunto del Idearium: mirar otra nación para entender la propia. Texto en ESPAÑOL: el original de Ganivet.

Contexto editorial, no una fuente citable: a diferencia de los pasajes de la obra, estos datos no se pueden comprobar contra el corpus.

Cómo empieza
intelectual, del espantoso escepticismo de las muchedumbres que, habiendo perdido las propias ideas, sienten deseos de dejarse arrastrar por cualquier •extraviado, por cualquiera que les habla demasiado alto ó demasiado rudamente, con ide£ts vibrantes que rompan la sublime monotonía del sentido común... Casi simultáneamente con el Idearium, apareció La conquista del reino de Maya por el último conquistador español Pío Cid, originalísima novela que dejó perplejos y como aturdidos á los admiradores de Ganivet. Un aventurero español, Pío Cid, por peripecias extraordinarias, llega al desconocido reino salvaje de Maya, en el centro de África, y allí, desde el cargo de gran sacerdote y arbitro supremo de los infelices mayas, se entretiene en ¡ugar con ellos á las reformas, en emplearlos como anima vili para sus caprichosos experimentos sociológicos. Pío Cid es un filósofo de la peor especie; no es un tipo español, pues aunque con éste se avenga bien lo de aventurero y osado, sóbrale en cambio la filosofía pesimista, el cinismo y perversidad incompatibles con nuestra legendaria generosidad y nobleza. Barbarie y perfidia hay indudablemente en muchas de las empresas de nuestros conquistadores: en los Cortés y Alvarados, en los Pizarros, Almagros y Pedr arias; «ncuéntranse en ellos rasgos de groseras pasiones, hijas de la falta de educación, pues Almagro fué guardador de puercos, y todos ellos soldados indisciplinados y aventureros; pero estas manchas se compensaban con su heroísmo épico, con sus ideales soberbios de ambición y grandeza, y, sobre todo, con su entusiasmo por la patria y la religión.

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