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Hombres del Norte

Ángel Ganivet

Idioma:
español
Estado:
Obra completa
Autoría:
Escrita por el autor
Estado del texto:
Sin ruido de escaneo detectado (medición automática sobre todo el texto, no revisada a mano)
Extensión:
~21.900 palabras · 104 pasajes
Cita esta obra
  • APAÁngel Ganivet. (n.d.). Hombres del Norte. Digital reproduction: SigPhi. https://sigphiai.com/es/works/angel-ganivet/hombres-del-norte
  • MLAÁngel Ganivet. Hombres del Norte. Digital reproduction, SigPhi, https://sigphiai.com/es/works/angel-ganivet/hombres-del-norte.
  • ChicagoÁngel Ganivet. Hombres del Norte. Digital reproduction, SigPhi. https://sigphiai.com/es/works/angel-ganivet/hombres-del-norte.

Referencia de la edición reproducida. SigPhi es la reproducción digital. Se incluyen año, editorial y traductor cuando constan; «n.d.» indica que no consta el año.

De qué trata

Hombres del Norte: ensayos sobre Ibsen, Björnson y la literatura escandinava.

Contexto e historia

Escrito desde el mismo norte que las Cartas finlandesas. Ganivet fue de los primeros en España en leer a Ibsen en serio, y lo que dice habla tanto de España como de Noruega. Texto en ESPAÑOL: el original de Ganivet.

Contexto editorial, no una fuente citable: a diferencia de los pasajes de la obra, estos datos no se pueden comprobar contra el corpus.

Extracto de la edición disponible
3' en vez de dar la noticia como los demás mortales, se valía de un hábil rodeo-Anunciaba primero con dos ó tres fechas atrasadas que tal cosa iba á ocurrir, fundándola en ciertos detalles que exponía con gran sagacidad, y despuésrecibía una segunda comunicación en la que hacía ver cómo sus anuncios profé— ticos puntualmente se habían realizado. Fácil es precaverse contra estos engaños, con sólo mirar la fecha del sello del correo; pero es más fácil que se olvide mirar, y hay quien utiliza estos pequeños olvidos del prójimo para ganar fama de adivino. Cuando Noruega se separó de Dinamarca, comenzó brutalmente á tomar -cuerpo el movimiento nacional iniciado por Welhaven y Wergeland, y prose-:guido por Bjornson, Ibsen y tantos otros ¿hasta nuestros días* A todos estos inicia-"dores pudiera aplicárseles la anécdota que se atribuye á Wergeland, «el sembrador, > del cual se dice que llevaba los bolsillos llenos de semillas para irlas «esparciendo por todas partes, é indicar así plásticamente la necesidad de sembrar ideas en aquel país atrasado y miserable. En realidad lo que se hizo fué sacar á Noruega de la influencia danesa, y mejor pudiera decirse germánica, y sembrar las ideas de la Revolución francesa, colocando al país bajo la égida in-«telectual de Francia. Y así como el que ^siembra una haza de melones no nece-:sita ser profeta para anunciar que allí nacerán melones y no calabazas, así los -que sembraron las ideas de la Revolu-•ción sabían perfectamente que nacería, <;omo había nacido en otros países, un movimiento democrático que no pararía ihasta conseguir las libertades políticas y la emancipación de la mujer y de la cía-\

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