La conquista del regno di Maya dall'ultimo conquistatore spagnolo Pío Cid
- Lingua:
- spagnolo
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- Opera completa
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- ~120.000 parole · 578 passi
Cita quest'opera
- APAÁngel Ganivet. (n.d.). La conquista del reino de Maya por el ultimo conquistador español Pio Cid [La conquista del regno di Maya dall'ultimo conquistatore spagnolo Pío Cid]. Digital reproduction: SigPhi. https://sigphiai.com/it/works/angel-ganivet/la-conquista-del-reino-de-maya-por-el-ultimo-conquistador-espanol-pio-cid
- MLAÁngel Ganivet. La conquista del reino de Maya por el ultimo conquistador español Pio Cid [La conquista del regno di Maya dall'ultimo conquistatore spagnolo Pío Cid]. Digital reproduction, SigPhi, https://sigphiai.com/it/works/angel-ganivet/la-conquista-del-reino-de-maya-por-el-ultimo-conquistador-espanol-pio-cid.
- ChicagoÁngel Ganivet. La conquista del reino de Maya por el ultimo conquistador español Pio Cid [La conquista del regno di Maya dall'ultimo conquistatore spagnolo Pío Cid]. Digital reproduction, SigPhi. https://sigphiai.com/it/works/angel-ganivet/la-conquista-del-reino-de-maya-por-el-ultimo-conquistador-espanol-pio-cid.
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Di che cosa tratta
La conquista del reino de Maya (1897): una satira coloniale con uno spagnolo in Africa.
Contesto e storia
Pío Cid arriva in un regno africano immaginario e si mette a civilizzarlo. Ogni miglioria che introduce fa più male che bene. È una critica della missione civilizzatrice in quanto tale, scritta quando la Spagna la dava ancora per scontata. Testo in SPAGNOLO: l'originale di Ganivet.
Contesto editoriale, non una fonte citabile: a differenza dei passi dell'opera, questi dati non si possono verificare sul corpus.
del bantü^ término general, y por cierto bastante impropio, por el que se designa varios dialectos indígenas; conocía prácticamente todos los detalles de la organización de las caravanas, y poseía apuntes muy minuciosos, con los que pensaba poder aventurarme sin grandes riesgos á recorrer el Africa central.^ Mis primeros ensayos los hice agTegado a las caravanas árabes en el Üsagara y en el Ügogo ; residí algún tiempo en Mpiía-púa, donde los alemanes tienen nna estación, y, por último, determiné establecerme en la colonia árabe de Tabora, dejando como corresponsal en Zanzíbar á un rico negociante zanzibarita, de origen portugués, llamado Souza. Xuestro plan consistía en abrir en Tabora un bazar euroj^eo j arrancar de manos de los árabes el mono23olio comercial que allí ejercen, puesto que sin gTan esfuerzo podíamos ofrecer á los indígenas un mercado más ventajoso que el ái-abe para la compra de tejidos y de quincalla, j para laYenta de sus riquezas naturales, especialmente del preciado marfil. Este proyecto fué realizado con mayor éxito del que esperábamos y del que conviniera á nuestros intereses; porque los mercaderes árabes, alarmados por la rapidez con que en su propia casa se les desj)ojaba de un filón tan rico y tan hábilmente explotado por ellos, se confabularon con las autoridades indígenas, dispuestas siempre á venderse por unas cuantas botellas de alcohol, y me obligaron á cerrar la tienda , temeroso de que promovieran una algarada, á favor de la cual, según mis noticias, trataban de despojarme y asesinarme. Un comerciante kindi, asociado á nuestra empresa, fué el encargMo de transportarlas existencias del bazar á Bagamoyo, y yo me quedé en Tabora para el arreglo de la liquidación.
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