SigPhi · Baltasar Gracian

El Héroe; El Discreto (Farinelli, 1900)

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(2) Una reimpresión del famoso programa, prometida ya por R. Rodermaun en su disertación: Univetsitdts- Vor- hsungen in deutscher Sprache um die Wendc des 17 Jarfir- FARINELLl FARINELLl de Graeián, á quien Thomasius se parecía tal vez en la vivacidad del temperamento, en la prontitud y efervescencia de las ideas, en el chiste. Hay imitación también en varias de sus obras fi'osóficas y jarídicas. En la Introductio ad Philosophiajii Aulicam (Kurtzer Entwurff der Politischen Klughheit), insertó unas observacio- nes sagaces y oportunas, tomadas del Criticón j del Oráculo. Probablemente no fueron com- puestos sin consultar á Graeián sus Fundamen- ta inris naturae y otros escritos jurídicos que no conozco más que de nombre. Faltaba á Thomasius la cualidad esencial de Graeián de expresar un sinnúmero de ideas en forma lacó- nica y precisa. El alemán escribe con humor, pero con gran difusión-, glosa en muchas frases lo que el español había expresado en una breve sentencia, en forma aloristica. Graeián da como la síntesis del pensamiento: Thomasius, su aná- lisis. También el Examen de ingenios del psi- cólogo Iluarie fecundó las ideas de Thomasius. También Tiiomasius escribió un Versuch vom Wesen des Geistes; él, como lluarte, su modelo, mezcló también á muchas observaciones saga- ces y luminosas, otras pueriles, caóticas y fan- tásticas. En el interior del hombre, Thomasius hundertSy Friedrichsroda 1891, p. 19, apareció en ios Deuts- che Litterafurdenkmule des 18 und ig yahrhunderis, (Nú- mero 54). Stuttgart, 1894.

ESTUDIO CRÍnCO no veia tan hondo como el Padre Gracián; pero como Gracián reconocía en la voluntad y no en el entendiaiiento la re^iJencia principal del áni- ma. Después que Thomabius se engolfó perdi- damente en el espirítua'ismo y se hizo defensor de Aiigüsto Hcrmann Fran ke, el pietismo y el esclarecimiento adelantaron ¡untos, á diferencia de lo que acontecía en otros siglos.

En otra parle, B. señala los daños que produ- jo el jesuitis;r.o en la educación política del tiem- po, dando alas á la filosofía cortesana, á la políti- ca cristiana, ai larlufismo, á la impostura, á la jactancia y vanagloíia. No puedo creer que el pietismo alemán, tal cual se encuentra en Spencer y Francke, sea esjncialmerte produ to de la po- lítica cris iana. Las doctrinas de Molinos, que tan gran ruido habían hecho en Francia en tiem- po de Pascal, tuvieron partidarios también. en Alemania, en Zmzendoif y oíros. No se olvide que los escritos de Suárez, do Escobar y Sán- chez, gczabm no menos favor en Alemania, y no sólo en los centros j suíiíjos. En tiempos pos- teriores, el mismo Lu-ewitz gustaba de las obras de los eminentes casuisias españoles; ha- llaba en clios ((á pesar de la intención abomina- ble, grande consecuencia y sublime fantasía» ( i ).

(i) K. Bottig^er, Litterarisch' Zus^Unde und Zeitgenossen. I, 89. Los casuistas españoles erán también muy leídos por Jean Paul Richter. Véase Zdtsch, /*. venrl. Litt¿ratur^.

FARINELLI No se olvide tampoco la grande influencia ejer- cida en Alemania por Afilonio de Guevara (i), cuyas doctrinas concordaban con el pietismoy en- comendando huir de los buliicios de la vida y abdicar de los gozos terrenales. cNo ha sido acaso el Menosprecio de corte lo que aconsejó á Grimmelshausen y á su héroe Simplicissimus la abdicación de todos los bunes del mundo, el re- tiro en el seguro puerto de la Iglesia católica? Las obras de Guevara, que ya se habían impues- to á los alemanes en tiempo de Fischart (véase Das Philosophisch EhezuchlbuchlÍ7i de Fi?chart), no faltaban en ninguna biblioteca alemana im- portante del siglo XVII (.;). Junto al pietismo, la filosofía de corte produjo por otro camino el rea- lismo. Puede considerarse como representante é intérprete mayor del realismo alemán de esta época á Gabriel Wagner (Redis de Víenna), hombre curioso y onginai, en contradicción y oposición continua con las ideas y las doctrinas de Thomasius, aislado del movimiento general (1) Sobre su vulí^arízador en Alemania, véase el estu- dio de K, V. Reinhardátoeuner, Aegidus Alberlimts, der Vater {s\c) des deti¿schen S helf/ienroman, en el jfahrbuch für Münchener Geschihfe^ II, pág. 1 y siguientes.

(2) No causa maravilla, pues, encontrar en la biblioteca de un noble del castillo de Perg (L. Proll^ Ein Blick in das Hauswesen eincs áster y. Landidelmann^ aus dem ersten VierUl des ly yahh, en el Jahres-Bericht djs Staatsgym- nasiums im 8 Bezirk Wien 1898), junto á las obras de Lu- lero, Albert v. Eyb, y Maquiavelo, también las de Guevara.

ESTUDIO CRÍTICO de los eruditos, purista declarado, despreciador de los franceses. B. inerece el aplauso de todos los entendidos, por la rehabilitación que intentó de este original que, á lo que parece, estaba en correspondencia también con Leibnitz.

Con referencia á la novela política del si- glo XVII, hay que señalar el prodigioso éxito de la Ar^en/s de John Barclay (i), con sus conti- nuaciones é imitaciones, verdadera razón de Estado absolutista, sazonada con agradables en - trenimientos que ponía al príncipe como astro central, alrededor del que todos tenían que mo- verse, y hacía del cortesano hombre cegado y es- clavo de la voluntad de su príncipe. Como la Dianea y la x\riana, tampoco llegó á ser popular la Argenis, que inspiró á Fleming su Margetits y á C. F. Weise su drama Sicilianische Ar ge- nis (2). Ni aun el Criticón puede llamarse en ri- (1) No sin influencia sobre el Crillcón de Gracián. (Critic. II, 4; III, 9). El fecundo y amanerado D. Joseph Pellicer de Salas, habíale traducido ya en 1626, inundán- dole con altisonantes imágenes y me áforas extravagantes. Júzgase del culto de Barclay en España por la oda del mismo Pellicer. Al ivnivlo de Juan Barclay o, ilusb'e genio de Escocia y alu?nno de Francia.

(2) L. Fulda, Die Gegmr der zweiteii schlesischm Schule in Kürschner, Deuts. Naiionallit. Vol. III. p. 53 y A. Hess Christian Weises historische Draincn undihre Que lien. Rof tock, 1893, p. 6. J. Minor, artículo sobre Weise en la Allg. deulsche Biogr, Sobre la actividad peda<íógica de Weisse, véase O. Kammel: Christian IPeise, ein Sdck.dscher Gyinnasialrecior aus der Rcformzeit en la Monaisschr, der Comeniusgesellschaft^ VII, 7. 8.

FARINELLI gor popular, como hace B. La obra inmortal de Gracián influyó en Alemania oponiéndose á las novelas galantes del tiempo, á la Asirea de Ho- noré de Urfé, á los cuento perfumados de Antón Ulrich V. Braunschweig, llamados por Sigmund V. Birken: «verdaderas escuelas de corte y de nobleza, que educan noblemente el ánimo, el en- tendimiento y las costumbres y deleitan con sus hermosos discursos cortesanos)). En las novelas políticas de C. F". Weise, más que eil otras, hay influencia inmediata del Criticón, Las figuras de Critilo y de Andrenio vuelven bajo los nombres de Democritus y Spizw^z en la primera novela de Weise: ©í'e drey Hauptverderber in Tenísch- land; vuelven todavía como Gelanor y Florindo en Die drey árgsíen Erz Narren von der ganzen Welt, la más conocida de las novelas de Weise (reimpresa en Halle a. S. i8;8). En el Politis- cker, Náscher, hasta en ei Freymüthiger itnd hdf- Jlicher Redner, es también evidente el estudio de Gracián. Pero la sabiduría que C. F. Weise arrastra pesadamente, apoyándose en parte en Moscherosch, en parte en Quevedo, imitando el estilo irónico y satírico de Gracián, abusando de la alegoría en sus cuadros de la vida humana, repetidos en demasía, la personificación no siem- pre oportuna de su figuras imaginarias, la rusticidad de la sátira y del chiste, le hacen muy inferior á los autores que imita, inferior sin comparación á Gracián, que en pocas pinceladas ESTUDIO CRÍTICO satíricas decía cuanto el alemán en un libro Justamen e fué no ado que la forma original de JOS Ragguigli át Bocea ino no era desconocida para ios saiiricos alemanes; hubiera sido útil indicar las traducciones alemanas de los Rag- guagli y de la Pietra del Paragone político que salieron á la luz poco antes de las novelas mora- les y políticas de Weise ( i ).

El decaimiento progresivo de la poesía ita- liana y española, muy notable en las clases más cultas de Alemania, lamentada por Opitz, Postel y los Silesianos, el favor siempre creciente que gozaba la literatura francesa, en ninguna parte es más sensible que ea la poesía de los políticos. De Francia llegó á Alemania la poesía de la adu- (l) Un fragmento de una traducción alemana había aparecido ya en 1632: Extrnct^ auss dem Parnasso Boccali nis \auss Italieniscker in die Tciitsche Sprach versetzt. — La traducción posterior se imprimió en Francoforte. En 1644: Relation aus Pay?tasso Erster \Zweyter vnd Dritier Thiil,.. Saint Be) gefü^^tem Politischcn Piobie7'stein,.. Erstlich von Trajano Boccalini in Italianischer Sprach beschrieben\ jetzund abet ind d(i$ Teuische vb.rsetzt. Sóbrela influencia de la alegoría de Boccaiini en las fábulas de Val. Andrea, habla G. Ellinger en su discurso: yoh. Val, Andrea und die deutsche Fahel des 77 und 18 J-rJirhunderts. Berlín 1892. En estos días ha sido estudiada la influencia del satírico italiano en Alemania en el Archiv f. das Stud der mueren Sprachen, Vol CIIl pag. 107 y siguientes: Der Satiriker Trajano Boccalini und sein Einjlus auf die deutsche Littera tur, G. Fanchiotti en su libro I viaiioscritti italiani in In ghillerra I Casería 1899 registra una traducción inglesa de la primera parte de los Ragguagli de Boccalini, manus- crita en Cambridge^ 1626.

FARINELLI FARINELLI lación y del servilismo, vacia y palabrera, la práctica de la lisonja tal como enseñábase en el Traité de la Jlatterie de Amelot de la Housaye. El mundo no era nada más que una comedia de cumplidos. Muy á la moda estaban las inscrip- ciones, los emblemas, los epitafios, los epigra- mas, los dichos de hombres célebres. Ni Wer- nicke, ni Canitz ni el mismo Postel, lograron sustraerse á la corriente general. En el Ahriss eines Weltmanns do Wernicke. B. halla ((das in seiner kürze vollstándigste Bekenntnis zu Gra- cián». Pero el alemán que al declinar el siglo xvii y al empezar el xviii tenía un culto verdadero por Cracián, era Cristiano Enrico Postel. Gus- taba muchísimo de la literatura española y lla- maba al autor del CriticÓ7i, en su epístola De Un. giiae Hispanicae difficidtate^ elegantia et utilitate, ((unicus)), ((summus)). — ((Huius viri sunt libri, quibus in eo genere orbis terrarum nil majus vidit...In stylo enim illo nemo tersior, in phra- sibus nemo uberior, in metaphoris nemo ¡udi- ciosor, in majestate nemo sublimior, in allusio. nlbus nemo felicior» (i). B. exagera evidente- mente, llamando al Wittekind de Postel una producción sublime en comparación del Her- mann de Schónaich. Frutos también de la poe- (i) También el autor de la Myihoscopia romántica^ G. Heidegger, nombra á Gracián en su periódico Mercurius, Véase H. Bodmer, Die Gesellsckaft der Malej' in Zürich und ihre Diskurse, Frauenfeld 1895. P^g- 18 ¿74 ESTUDIO CRÍTICO sía cortesana., son la comedia de corte aldeana, rústica, de estilo satírico-burlesco, trivial y gro- sera en gran parte, y el poema heroico. Este úl- timo, no sólo fúndase en la poesía heroica del Mediodía; tiene también influencia clásica. En este orden hubiera podido nombrarse las Hel- denbriefe, muy conocidas, de Hoffmannswaldau (i), que toma por modelo á Ovidio, y, á pe- sar del desprecio que ostentaba por la poesía •spañola, en la prefacción de sus Deutsche Ueber- setzungen un Gedichte (2), seguía en lo metafó- rico de la lengua, en el uso y abuso de los con- ceptos, al agudó Gracián y á su ídolo Marino.

Tal es, sucintamente expuesta, la influencia que «1 sabio, profundo y agudísimo aragonés, direc- ta é indirectamente ejerció en Alemania, en un siglo que, envuelto aunen las tinieblas de la pe- dantería escolástica, luchando con una ciencia tradicional vacía é indigesta, vió el amane- cer de una ciencia nueva y preparó las semilláis de las nuevas ideas, llevadas á madurez en pos- teriores edades por eminentes filósofos que han estado y todavía están á la cabeza del pensa- miento moderno.

(1) Véase el artículo de Jellinek: Hoffmannswaldau. Heldendriefe en la Yierteljahrschift füt LitieraturgeschichU, de Weimar. IV, 34.

(2) Sin fundamento pretende Ettlinger que Hoffmanns- waldau no sabía nada de español. Véase su libro: Christian Ifoffmann von Hoffmannswaldau, Ein Beitrag zur Litttru turgeschichU des jy JahrJmnderts. Halle, 1891, pág. ib.

FARINELLI No ha sido gloria pequeña de Gracián la de ha- ber cautivada, en el atormeritadísimo siglo que ahora baja al sepulcro, el corazón y la fantasía de Schopenhauer, el grande escudriñador pesi- mista de las quimeras humanas. Ni Gracián si- quiera— el jesuíta solitario, apartado siempre de los torbellinos del mundo, destilando de su ce- rebro y de la sabiduría de sus libros favorito* la ciencia de la vida, la ciencia del hombre, que expuso con sagacidad deslumbradora en breves tratados, y en la alegoría verdaderamente in- mortal del Criticón; el moralista agudo y amar- go, convencido de la vanidad inmensa de todas las cosas humanas —, ni Gracián, digo, hubiera vsoñado, aun en los más halagadores sueños, llegar á tal punto con sus doctrinas y fecundar, a la distancia de dos siglos, la ciencia y la expe- riencia de otros geniales pensadores.

Arturo FarítielU.

* El nombre^ de Arturo Farinelli es muy conocido de ios eruditos españoles, desde que Menéndez y Pelayo habló de él y de su libro Grillparzer und Lope de Vega en La Es- paña Moderna (Octubre y Diciembre de 1894). Por enton> ees hizo Farinelli su primer viaje á España, viaje que ha- bía de influir extraordinariamente en el acrecentamiento de su hispanofilismo y de su inmensa cultura literaria. Uno y otra se acreditaron bien pronto ante nuestro públi- co en la activa colaboración que Farinelli hubo de prestar á las tareas de los fundadores de la Revista critica de historia y literatura^ entre los cuales, en rigor, debe con- ESTUDIO CRITICO tarse, siguiendo aquel criterio que hizo calificar á Hubner más bien de español que de alemán. El nombre de Farme líi hállase, en efecto, á cada paso en las columnas de la Revista critica^ y siempre al pie de trabajos importantísi- mos, que ilustran puntos esenciales — y algunos entera- mente nuevos aquí - -de nuestra historia literaria. Citemos tan sólo (y bastarán para medir la talla del autor) este admirable estudio sobre Gracián que ahora se reprodu- ce, y los copiosísimos Apuntes sobre viajes y viajeros por España y Portugal^ que, en tirada aparte de la Revista., forman un tomo de 145 páginas en 4.° mayor. Pero con haber sido tan grande y excelente la muestra de su labor literaria, que en España misma y en castellano (que admirablemente escribe) nos ha dado Farinelli, no basta, ni con muchOj para formar idea de su prodigiosa actividad, de su vasta y profunda cultura y de sus variadas aptitudes. Ivas Revistas alemanas, italianas y francesas, llenas están de artículos suyos, casi siempre críticos, con motivo de un libro nuevo que no sale de sus manos sin adiciones y rec- tificaciones, muchas y valiosas, por muy lleno de erudición que esté. Merced á esto, las críticas de Farinelli conviér- tanse á menudo en verdaderas monografías, tan importantes como las que le sirven de motivo: y buen ejemplo de esto son los citados Apuntes (hechos para completar la Bi- bliographie des vogagesy de Foulché-Delbosc) y el libro Don Giovanni: Note critiche. (Torino, 1896), el mejor y más am- F)lio estudio del tipo de Don Juan en la literatura euro- pea. Y como no es nuestro ánimo dar aquí una bibliografía completa de Farinelli, añadiremos tan sólo á las obras cita das tres más, de asunto interesante para los españoles; La ¿ingua spagnuola in Italia (escrita en colaboración con otro hispanista ilustre^ B. Croce), Guillaume de Htimboldi et /' Espagne y Deutschlands und Spaniens ¿itterarische^ Bezk- hungen. (Relaciones literarias entre Alemania y España), ^ cual más rica en noticias y originalidad de juicio y dignas todas de ser traducidas al castellano.

Actualmente prepara Farinelli un estudio de gran alean re sobre la «Filosofía de Calderón de la Barca >. F.n él, i orno en todos los escritos del autor, aprenderá nuestra, juventud, no sólo hechos de la historia, sino profundas lec- ciones de patriotismo que Farinelli —mejor español en FARINELLI esto que muchos nacidos en la Península — siente como realmente debe sentirse para producir algo más que gárru- las declamaciones: con amor infinito á la Espafia gloriosa ayer, hoy caída; con y honda tristeza por sus errores, que no oculta, sino que señala más y más para su remedio; con firme resolución de trabajar sin descanso para que despierten nuevamente las dormidas energías, y animado por la radiante esperanza enemiga del pesimismo negro (máscara á veces de la pereza), fundada, no en la contin- gencia de ajenos auxilios, sino en la virtud vivificante del esfuerzo propio.

ÍNDICE Faginas.

E\ héroe 5 El discreto 59 Estudio critico 195 r.

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