14 Otro exemplo mui oportuno al proposito hallo en Ga- sendo. (Tom. 2. Physic. lib, 2. cap. 7.) Describe este Phylo- sofo, con suma exactitud, una Aurora Boreal que observó con especialisima atencion el dia 19 de Diciembre del año de 1621. La descripcion, aunque mui circunstanciada, no pa- sa de los límites que propuse arriba: Cielo encendido, vibra- cion de rayos luminosos, tumulto, y encuentro de llamara- das, 8ázc. Con todo escribe Gasendo, que hubo quienes, des- pues de observar el mismo phenoméno, dixeron haber visto esquadrones formados puestos en movimiento, lanzas, y pie- zas de artillería, las mismas balas disparadas de ellas, y otras cosas a este tenor: Fuere qué evulgaverint apparuisse acies instructas, procedentes, preliantes, visa tormenta beli- ca, visosemissos globulos, visos ictus, visas bastas, visa cetera, que referre pudet. Añade Gasendo,, que a la sazon estaba sitiada la Plaza de Montalván; con que concibieron el portento, como relativo a aquella ficcion militar 3 y con- cluye lamentando la facilidad de los hombres en soñar despier- tos, y en creer, ya lo que sueñan ellos, ya lo que sueñan otros: Herum quid hominibus facias, qui facile adeo sibi somnia fingunt, fidemve somniis aliorum habent?
IS Este suceso hace palpable la verisimilitud, de que Jas Relaciones de Barallas en el Aire no tubieron por la ma- yor parte otro fundamento, que diferentes Auroras Borea- les. Es sin duda este phenoméno mui ocasionado a. aquella aprchension 3 y como siempre que hai alguna ambigúedad, antes debemos suponer naturales, que milagrosos los obje- fos que se presentan a los sentidos, dicta la buena razon, que cercenemos en la mayor parte de aquellas Relaciones odo lo que eleva el objeto de phenoméno natural a anuncio POrrentoso.
16 Dáungran peso a este juicio el que algunos Áuto- Lom. L.de Cartas. | Ha res, 118 SoBRE BATALLAS -EN EL ÁIRE,.
res, que escribieron, ó con mas sinceridad, 0.con mas: con- sideracion, ¡sin dexar de tener por prodigiosas aquellas apa- riciones, las pintan dentro de unos límites, que, los que. sá- bemos lo. que es 4urora Boreal, solo este phenoméno recono- cemos en la descripcion. San Isidoro de Seyilla en su Chroni- ca, elaño 457 de la Era de España, dice, que por la parte Septentrional se vió como encendido el Cielo, y distinguidas en él unas lineas rutilantes, que tenian alguna representacion de lanzas:.4b Aquilonis plaga Celum rubhens, Sicut ¿gn2t5 ej ectum, permixtis per ¿gneum ruborem lineis clarioribus ¿n speciem hastarum rutilantium deformatis. De la misma calidad! habla, ú. otra apariencia semejante describe Paulo Diacono en el quarto libro de la Historia de los Longobar- dos, cap.:16. Tune (esto es, en el Reinado de Aguilulpho) ) signum sanguinenin in Celo apparuit, ÉS quasi haste sanguinee, S lux per totam noctem. clarissima. Ni en una', ni en otra descuipeion se yé.mas que una, pura 4u- rora Boreal.
17 No con menos distéricion, la designan. los. Anales de San Berrino, al año 859. 4Acies nocturno tempore visuntur in Ceelo, mense Augusto, S eptembri, E Octobri, ita ut diurna claritas ab Oriente usque in Septentrionem conti- nue fulserit:, E. columne sanguinegz ex ea discurrentes processerint. Tampoco significa. mas que esto lo que San Gregorio ( Homil. 1, ¿n Evang. ) refiere, como testigo -de vista: Priusquam Italia Gentili gladio ferienda tradere- tur, ¿gneas in Coelo acies vidimus, ipsum quí postea ef- Jfusus est, sanguinem. coruscantes. La VOZ acies (esquadro- nes) de que el Santo usa; no debe hacer fuerza en contrarios pues la misma expresion se encuentra en el pasage alegado de los Anales de San Bertino; los quales sin embargo claramente nos proponen una Aurora Boreal. Fuera de que el adjetivo sanguineas, manifiesta, que ne hablaba aquel Gran Doctor de esquadrones: de hombres, y. caballos...18 Aun Lucano, con ser. Poeta, refiriendo los prodí- cios, que precedieron la Guerra Civil, y contando entre ellos un phenoméno del mismo genero de los expresados, cmo. la es- Car TA NÓNA, * ROS 119; descripcion 4 Unos tétmiños, en qué pe cisamicnia represcña', te una Aurora Boreal, Tsgnota obscure viderunt Sydera noctes, Ardentemque Polum flammis, Coloque volantes. Obliquas per inane faces, 19 Estos Autores consideraban en aquellas apariciones unos portentosos anuncios de sangrientas tragedias, porque: aun no habian los Phylosofos de su tiempo alcanzando la na- tural existencia de este phenoméno. Los modernos, bien lexos de contemplarle con terror, con deleite exercitan en él su curiosidad. He expuesto a V.S. lo que siento de las Bata- llas acreas, que nos refieren las A Pu de la mayor parte de. ellas.
20, En orden a las lluvias sanguineas se puede hacer en general el mismo Juicio 3 esto es, que, aunque acaso habrá habido una, u otra milagrosa, por la mayor parte han sido: naturales: bien que es mui dificil explicar el cómo. Algunos las han creído obra del demonio, Juzgando y que la sangre llovida fue robada 4 infantes tiernos-por el ministerio de las Bruxas. Pero sobre que éste pensamiento tiene no sé qué de: extravagante, y ridiculo, ¿quién no vé, que para llovet sangre en todo un Reino, como algunas veces se refiere que sucedió, era menester, que enteramente se desangra- sen quantos infantes habia a la sazon en el mundo? Y si esta horrenda tragedia hubiera acaecido, es evidente, que no la callarian los Historiadores. En fin, ¿solo es licito ex- plicar por hechicerías aquellos hechos, que es totalmente imposible atribuir a otras causas?
21 La opinion mas valída, 0 comun entre los que creen natural este efecto”, es, que la lluvia en question tiene el co- lor sanguineo, por formarse de vapores levantados de tier- ras rubicundas, de que hai copia en muchos Países. Pero el célebre Gasendo no admite esta causa, y opone contra ella la experiencia de que la agua, que se destila de rosas encar- nadas, es tan clara, cristalina, y desteñida como la natural H4 de 120' SOBRE BATALLAS EN EL ÁIRE, de las fuentes: luego Jo será del mismo modo la que en va- pores.se exéla de las tierras rubicundas. Esfuerzo la impug- nacion; porque a ser asi, donde hai copia de tierras de este color, serian bastantemente. comunes, las lluvias de color de 5 2 La causa, pues, verdadera de este phenoméno fue descubierta por el famoso Senador de Aix de Provenza Nico- las Peiresk, abriendole puerta para el descubrimiento una cas sualidad, sin la qual acaso siempre quedaría oculta, “Pan dis- tante esta de quanto.puede ocurrir al discurso por mera espe- culacion teorica. ¿Quién dixera, que las gotas de color sangui- neo, que dieron motivo para ercer lluvias de sangre, son me- samente obra de estos insectos volantes, que llamamos Mari- posas* Sonlo efectivamente. 4 23 Elaño de 1608, al principio del mes de Julio, corrió el rumor de haber caído una lluvia de sangre en la Ciudad de fsix de la Provenza, y en el territorio vecino. Veíanse real- mente gotas de color de sangre en los edificios de todas las. Aldeas por espacio de algunas millas, y aun en los muros de la Ciudad, y en, el Cementerio de la Iglesia Mayor, que está vecino al muro. Deciase, quelos. Labradores que estaban tra bajando algunos de aquellos campos, concibieron tal asombro: al vér caeraquella Huvia, que al punto, dexando el trabajo, huyeron a las casas. vecinas. El Sabio Peiresk, grande indaga- dor de todo. lo. raro, 0exquisito, procuró enterarse cabalmen- te del hecho,:para investigar por. él, si fuese posible, la causa. Halló.en gran cantidad las gotas, que se decia y en las AL" deas vecinas pere averiguó ser falsa la voz de que los Labra” dores hubiesen huido de los campos, aterrados de la lluvia; atestiguando los mismos Labradores.a Peiresk, que ni aun ha bian visto tal lluvia, Estando aquel Sábio Senador suspenso sa- bre el juicio que debia formar, ocurrió. la casualidad que voi a referir, > O | 24. Habia Peiresk encontrado algunos meses antes una Crysalida, (lamas: asi aquel gusanillo, que durante el In- vierno está embuelto en una cascarilla, o capullo, que él nismo. se forma, y al empezar el Estio, rompiendole,, se con o CARTA NONA; 121 convierte en Mariposa ) mayor, y mas hermosa, que las co munes, por lo que tubo la curiosidad de cogerla, y encer- rarla en una caxa. Ya, quando andaba pensando en las go- tas sanguincas, estaba olvidado de ella 5 pero oportunamen> te se la traxo a la memoria una especie de zumbido, que oyó. dentro de la caxa. Abrióla, y vió una hermosisima Maripo-. sa, formada del gusanillo, que habia rompido el capullo, y voló al punto que se abrió la caxa: pero dexando en el suelo de ella una gota rubicunda de la amplitud de un sueldo, ex, cremento acaso del: insecto. Reconociendo Peiresk. aquella. gota, semejante en todas las circunstancias a las que habian: movido el rumor de la lluvia sanguinea, conjeturó, que es- tas podian proceder de la misma causa; y varias refiexiones le aseguraron de la solidéz de la congetura. Lo primero, nin-. guna de aquellas gotas se hallaba sobre los tejados,, cOmO. sería forzoso, si hubiesen caido como: lluyia; tampoco. en. la parte de las paredes, 0 sitios expuestos al Cielo 3 antes. si en lugares recogidos, ú defendidos de la lluvia. Lo segundo, al mismo tiempo:se vió en aquel País una increible multitud de Mariposas. Lo: tercero en las paredes «de las casas. de la Ciudad no se hallaron algunas de aquellas gotas 5 pero. si engran copia en las de las Aldeas 5 y es, que aquellos gu-. sanillos( Orugas las llamamos acá, antes que se encierren. en el capullo ) se engendran en los campos, y les dán ali- mento las plantas. Por esta razon al muro, como vecino al.
campo, y al Cementerio próximo al muro, tambien toca= 'on Sus gotas, 25 Infirió bien el mismo Peiresk, que una lluvia sangui- 1ea, que refieren los Historiadores del tiempo del Rei Ro- .erto, no tubo otra realidad, que la de Aix de Provenza. Es- o por dos circunstancias. La primera y que se dice. haber: aldo aquella. lluvia a fines de Junio, que asimismo,,como. rincipios de Julio, es eltiempo en que los gusanillos, con 'ertidos en Mariposas, dexan sus nidos. La segunda, que se uenta, que las gotas de aquella lluvia que caían en piedras, z imprimian con tan firme adherencia, que no podian. las arse con agua, pero sí las que caían en otros Cuerpos y lo, mis= .- 1221 SorreE BATALLAS ¿EN “EL ÁIRE.
misnus <a experimentó en las gotas sanguineas del territorio - JARA; 26 Podrá oponerse contra: este sistema, que aunque el descubrimiento de Mr. Peiresk explique oportunisimamente. el caso de: Aix y el del tiempo del Rei Roberto.,no es adap». rable'a otras muchas relaciones de lluvias sanguincas, que: se. leen en las Historias, porque están circunstanciadas, de. mo-.. do, que no pueden explicarse, por manchas que dexan al for- marse las Mariposas. Respondo concediendo, que si aquellas: relaciones se suponen verdaderas en todas sus circunstancias; la objecion es concluyente. ¿Pero por qué se ha de hacer esa, suposicion *: La prudencia, y la experiencia inclinan a la su-. posicion contraria. Debe pensarse de las historias de lluvias. sanguineas lo; mismo que arriba dixe de las Barallas acreas;. esto es; que por la propension que tienen los hombres a. ima- ginat, fingir; y referir prodigios a cada paso hechos, que son puramente - naturales, se visten en la noticia: de circuns-: tancias, que los elevan a portentos, En el mismo suceso de. Aix tenemos exemplo, y prueba de esto. Del modo que ha= bia estendido la fama aquel hecho, no admitia la explicacion; de Mr. Peiresk. Deciase, que los Labradores, viendo lover, sangre, aterrados habian huido de los campos a sus habita-. ciones. Ya se vé, que siendo asi, es impertinente el recurso a. la generacion de las Mariposas. Pero aquella circunstancia se halló falsa, y con ese desengaño quedó libre el campo a.esta explicacion. Lo nmrismo es justo suponer en varias circunstan-, cias, con que visten los Historiadores las noticias de lluvias; sanguineas.
27 Si V.S, quedado satisfecho con mi a a las dos preguntas, yo tambien lo quedaré de haber servido a V. S.. Mas sino fuere asi, será preciso,” que sobre los mismos asun: tos consulte V, S; a quien: sepa mas que yo. Dios guarde a v. Se, NOTA.
Don Gabriél Alvarez de Toledo, en su Historia de la 1elosiá y del Mundo,:bablando de Nicolás Peiresk., gualifica el GraniSenador de Aix la Chapelle. Equivocose e 2 Len | du- CARTA NONA. ¿123 “duda, tomando un Aix por otro. Mr. Peiresk fue S enador -en Alix de la Provenza, donde hai un Parlamento estable- «cido por el Rei Luis Duodecimo,.y nunca vio a Aix laCha- pelle, Ciudad libre de Alemania, dentro del Circulo, de Westphalia. Llamase aquella en ¡Latin Aque Sextiz., y ésta Aquisgranum. Hago esta advertencia, por precaver que algunos; leyendo uno, y otro Escrito, juzguen y que la equivocación no es de Don Gabriél Alvarez::5énQ; mia. Y repito, que fue equivocacion de este Autor, no ignorancia; «porque es increible, que ¡gnorase Don Gabriél Alvarez la pátria, y especifico empleo de un hombre tan famoso, y tan estimado de todo el mundo, que luego que murio, fue su memoria honrada con elogios fúnebres, escritos en mas de quarenta lenguas.
La VIE IS o, AA CORBERA EAS E UA EBRR ADA explicacion de un Phenoméno, yse. propone la verdadera.
Migo, y Señor mio:. El Phenoméno, que Mod. me 'refiere haber observado en la. grande, y procelosa nevada que poco há padecieron esa Ciudad, y grande espacio del País adyacente, nada tiene de singular, o extraordinario-3 pero eslo mucho el modo de phylosofar de aquel Rmo. P. Mro. de quien Vimd. solicitó la explicacion de la causa. Era, 'me dice Vind. grande el frio, impetuoso el viento”, mucha la nieve que eaía, quando Vmd. camina- ba en el coche con su ilustre pariente 5 y no sé si alguna, Ó algunas personas mas, porque ya no tengo presente la Car- ta. Pasado algun espacio de tiempo, y de camino, notó Vmd. que las vidrieras del coche por toda'la superficie in- terior estaban cubiertas de nieve, lo que Vimd. no pudo vér sin 1 grande admiracion; porque por una parte fue facil ad- ver- 124 SOBRE UN PHENOMENO DE LA NIEVE: vertir, que aquella nieye no podia haber entrado por la co misura de las vidrieras con la madera del coche, ya por es- tár éstas mui ajustadas, ya porque si hubiese entrado por alli, en vez de hacer movimiento reflejo para pegarse a las vidrie- ras, se hubiera esparcido confusamente por la concavidad del coche 3 y por otra parte aun hallaba Vimd. mayor difi- _Cultad;, en que la nieve hubiese penetrado el vidrio, cuyos poros no dan tránsito a la aura mas sutil, Añade Vd. que habiendo despues meditado largamente sobre el caso, no halló otra salida a la duda, que una vacilante inclinacion, a que acaso el violento ímpetu del viento, estruxando, y di- vidiendo mas las particulas de la nieve en la colision contra los vidrios del coche,las forzase a introducirse por sus an- gosrisimos poros. Pero no satisfaciendo 4 Vimd. este pensa- “miento, fue a proponer la dificultad al Rmo. P. Mro, Ns sugeto, que logra una grande opinion de doctrina en esa populosa Ciudad. Este, sin la menor perplegidad., asintió a que la nieve habia penetrado el vidrio. Y oponiendole (Vimd. que siendo el vidrio de una textura tan compacta, que no dá paso por sus poros al aire, ¿cómo era posible haberle dado a la nieve? Con serenisimo magisterio le respondió: Señor D. N. es cierto, que por lo comun el aire es mas sutíl, que la nieve; pero sepa V'md. que la nieve de este año es mas sutíl que el aire. No sé cómo al leer esta sen- tencia, con la fuerza de la risa, no se me rebentaron las yenas del pecho. Si Vmd. por muchas circunstancias, no fue- se tan digno del respeto, y atencion cortesana de ese Reli= gioso, y de otro qualquiera, creyera, que por irrision, d mofa se le habia dado esa respuesta. | | 2 Señor mio, ese Padre Maestro será un grande Teólo= go Escolastico, Moral, y Dogmatico, Será acaso tambien mui versado en la Sagrada Escritura, Sagrados Canones, Phylosofía Moral, Historia Eclesiastica, y Profana, Sc. y por estas prendas gozará mui justamente los. aplausos de Docto, que le dá el: Pueblo. Pero por lo: que mira ala Phy- Losofía Natural, parece que aun no ha tocado sus umbrales, No solo ninguna nieve puede igualar ( quanto mas exceder ) CARTA DECIMA. 125 la sutileza del aire, mas ni aun de la agua. La razon es cla- ra3 porque la nieve no es otra cosa, que la agua condensa= da en cierto modo. ¿No es caer en una contradiccion ma= nifiesta, pensar que la agua condensada sea mas sutil, que la agua liquida * La condensacion de un liquido se hace por la recíproca adhesion de unas particulas a otras 5 0 no es otra cosa, que esa misma adhesion. Si, pues, las particulas de la agua sueltas, en cuyo estado caca una se puede mover, sin que las demas le sirvan de embarazo, no pueden pene- trar los poros del vidrio 3 ¿cómo podrán penetrarle unidas, - quando ya los poros no pueden recibirlas una por una, pues a esto se opone la adhesion recíproca de ellas? Pero acaso la fuerza del viento, como parece pensó Vmd. en la coli- sion contra un cuerpo sólido, puede desunirlas. Norabuena que sea asi. La mayor desunion que puede darlas, es redu- ciendo la nieve al estado de fluidéz, que teniaantes de con- densarse 5 esto es, resolviendo la nieye en agua. ¿ Pero qué harémos con esto * Ninguna agua hai tan sutíl, que penetre el vidrio, aunque contra él la impelan con la mayor violen- cia, que cabe en humano agente. Antes se logrará con el impulso romper el vidrio, que abrir paso por sus poros al agua. Luego nada se logrará con liquidar enteramente la DICVC.
3. ¿Pero de donde pretendería el Padre Maestro deducir el estraño concepto, de que la nieve de este año sea mas sutil que el aire, ni aun que la nieve de los demas años? Juzgolo inaveriguable, si él no lo quiere revelar. La nieve de este año se forma de la misma especie de agua, que la de todos los demas años 5 esto es, de la de las nubes. Con- densala el frio de la Atmosphera ahora, como siempre. Toda la diferencia podrá estár en que el frio haya sido algo ma- yor este año, que algunos otros. Pero lo que de aqui debe resultar es, que la nieve esté mas condensada, y por consi- guiente sea menos penetrante, lo que es directamente opues- to a lo que el Padre Maestro pretende: 4 No nos derengamos ya mas en la impugnacion de tan indefensable paradoxa, y vamos a explicar la causa del pheno- 126 SOBRE UN PHENOMENO DE LA NIEVE, noméno. Digo, que la materia de la nieve que cubria por la! superficie interior las vidrieras del coche, no vino de afuera: sino de adentro 5 y. en la parte misma, donde 'estaba dicha nieve colocada, recibio la coagulacion que la hizo nieve. ¿Qué materia fue esta? Los halitos de los mismos que esta- ban en el coche, los quales, llegando a las vidrieras, en ellas se congelaban, por la grande frialdad que al vidrio habia comunicado, y estaba incesantemente comunicando el am- biente externo.
5 Para entender esto, se debe suponer, que de nuestros cuerpos, y de todo el ámbito de ellos, estamos continua- mente exhalando gran cantidad de vapores. Santorio, Medi- co Paduano, que con particular cuidado se aplico a hacer experimentos sobre esta materia, por ellos descubrió, que de las ocho partes de lo que comemos, y bebemos, las cinco, poco mas, O menos, salen por la insensible transpiracion; esto es, resueltas en vapores por los poros del cutis: aunque otros despues de Santorio hallaron, que la transpiracion en los viejos no es tanta 5 y aun de unos hombres a otros, den= tro de una misma edad, hai desigualdad bastante. Mas co- mo quiera, siempre es mucha la copia de vapores que exha- lamos 3 en que tambien se debe hacer cuenta de lo que en la respiracion evaporamos. Estos vapores, si despues que sa= lieron, encuentran algun cuerpo mui solido, y frio, en su superficie se coagulan mas, 0 menos, segun la mayor, O menor intension del frio;lo que se hace mas sensible, si la superficie es tersa, y bruñida como la del vidrio 3 porque no siencolo, se esconde la mayor parte del humor coagulado de las grietas, y pequeños hoyos del cuerpo que le recibe. Este ¡Phenoméno es vulgarisimo, y qualquiera podrá observarle respirando contra un vidrio, 0 qualquiera cuerpo metalico liso, que estén mui frios. Notase asimismo con freqúencia -en las vidrieras de las ventanas, en las mañanas de eleda; porque enfriandose mucho en el discurso de la noche por el ambiente externo, los vapores que andan errando dentro “del quarto, llegando a su superficie interior, en ella se coa- gulan. Pienso, que en alguna parte del “Teatro cai de- CARTA DECIMA. 127 desengañado a los que piensan, que aquella humedad viene de afuera, con la demostracion, de que si fuese asi, tambien estaría humedecido el vidrio por la superficie eSterioi lo qual no sucede.
si6:2 He dicho, que la coagulacion es mayor, 0. menor, segun es mas, Ó menos intenso el frio. Si el frio es bastan- temente Íntensa, pero no mui excesivo, se coagula en agua el vapor 3 mas si es mui intenso, se congela. Esto he obser= vado yo en algunas mañanas, que succedían d noches friisi- mas, en las quales se vela una crusta de licor clado sobre la superficie interior de la vidriera.
07 No era, pues, otra Cosa, Señor mio, nipendia de otra causa la congelacion, sobre que Vind. me escribe. Los va- pores que Vmd. y su compañero, O compañeros de coche exhalaban, llegando a a la superficie interior de las vidrieras, que hallaban intensisimamente frias, se congelaron en ella, Dá.Vmd. a aquella congelacion el nombre de nieve; pero réalmente era yelo, aunque yelo que tenia alguna leve apa- riencia de nieve, por estár mui enrarecido, 0 contener mu- chos pequeños huecos llenos de aire, lo que le quitaría mu- cho dela diafanidad, y a proporcion le blanquearía, Como yo lo he observado en las congelaciones hechas en las vi- dricras de mi Celda. Esto proviene de que en semejantes «Casos las particulas vaporosas no se unen reciprocamente con tal contigúedad. Para cuya inteligencia imaginase; que aque- as particulas, como es: mas que probable, son esfericas; puesto'lo qual, supongase, que dos particulas de éstas, Cco- locandose inmediatas una a otra en la. superficie del vidrio, se yelan. Venga despues otra particula perpendicular al punto, en que se unen las dos: es claro, que asentandose sobre ellas, ha de quedar entre las tres algun espacio vacio, y lo mismo sucederá agregandose otras por los lados; asi como en un monton de bolas, necesariamente quedan mu- chos espacios vacios de la materia de las bolas, y llenos de aire.
g9 Larazon porque el aire contenido en los huecos del plo a a diafanidad, y da blancura, enbuelye una Phy- » Si- 128 Sosrg un PHENOMENO DE LA NIEVE.
sica algo profunda, en la qual, si se me metiese ahora, haría mas larga esta Carta, que lo que mis presentes ocupaciones permiten. Para no dexarle a Vrad. duda alguna, de que el aire contenido en el yelo hace aquellos dos efectos, bastará hacerle: presente, que la espuma de la agua, no siendo mas que agua compuesta en esferillas mui delgadas, y huecas, por el aire que contiene dentro de ellas, es tan blanca, y tan nada dia- fana. En la espuma es mucho mayor la cantidad de aire con-: tenido, queen el yelo de que hablamos; pues de todo su vo-. lumen, apenas es agua la centesima parte, y por eso la hace mas blanca, y mas opaca. Creo tambien, que no ignorará Vimd. que algunos pequeños espacios, que se notan blancos, y menos transparentes que el resto, en los vidrios mas yiles, salen asi de la Fabrica, porque al formarse quedó alguna por= cion de aire interceptada en aquellas partes. | 9 Concurre tambien a darle alguna apariencia de nieve a este yelo la aspereza, ú desigualdad de la superficie. El yelo de un estanque, ú de un rio tiene la superficie igual, porque la tenia la agua, sobre quien vino el frio, que la eló. Pero en nuestro caso se vá formando el yelo, no sobre un li- cor congregado antes, sino sobre varias ondas de vapores, que succesivamente se ván arrimando al vidrio, y cuyas par- ticulas no vienen ordenadas con cuenta, y razon 3 de modo, que tantas se coloquen en una parte del vidrio, como en otra, sino segun la casual agitacion que reciben; a que es consi- guiente, que asentandose mayor porcion en un sitio, que en otro, el yelo será mas alto, Ó mas grueso en una parte, ¿que en otra. Soi de Vimd. ác, .
CAR- CARTA: UNDECIMA. 129 GAR LA. AL SOBRE LA RESISTENCIA DE los Diamantes, y Rubies al fuego.
hb: UI Señor mio: Recibí la de Vimd. en que des- pues de favorecer mis Escritos con elogios mul superiores a su mérito, y con igual grado acreedores a mi ratitud 3 con observancia, no solo exacta, mas aun escru- pulosa de todas las leyes de la urbanidad, me propone una reciente observacion, que al parecer falsifica lo que de la re- sistencia del Diamante al fuego escribí en cl Tom. 2, Disc.2, num. 66. Sobre que lo primero que se me ofrece decir, es, que pudo Vmd. escusar las cortesanas precauciones, con que hace salva para entrar en el argumento, pues las objecio- nes de este caracter, bien lexos de ofenderme me obligan; y quanto desprecio los reparos de fruslería, en que algunos han gastado tanto papel, estimo las adv ertencias bien funda das, que, o me enseñan lo que ignoro, 0 confirman lo que tengo escrito, 0 me dan motiyo para aclarar lo que no ha- bia bastantemente explicado, ] 2 La observacion de Vmd. rueda sobre los Diamantes del Relicario del Real Palacio de Madrid, que en el incen- dio de este grande edificio padecieron manifiesto detrimento en lustre, y diafanidad, y. aun uno de ellos pareció hendi- do. De este hecho constante deduce Vimd. discretamente, que en un fuego mucho mas violento, el qual es sin duda posible, padeceran mucho mayor daño a proporcion los Diamantes 5 de que se debe concluir, que absolutamente es inferior la resistencia del Diamante a la valentia del fuego. Añade Vmd. la notable circunstancia, y mui digna de!legara la noticia de tolgs los Naturalistas, de que los Rublies (del mismo Relicario, a lo que yo entiendo) ) salieron total> Tomo Í. de Cartas. l e: men= “130 RESISTENCIA DE LOS DIAMANTES'AL FUEGO: mente indemnes del fuego 3 esto es, sin perder ni-un grado de esplendor, y aun algunos con notorio incremento de él: por lo que discurre Vimd, que el ¿egnium victricis natura de Plinio, acaso se deberá entender, no del Diamante, sino del Rubí, 3. Para responder con método, y claridad, de modo que no se confundan unas especies con otras: | 4 Digo lo primero, que en el hecho referido se debe, ante todas cosas, separar lo cierto de lo incierto. Que los Diamantes se ofuscaron por la operacion del fuego, es cier- to; mas que el Diamante hendido recibiese esta lesion por la misma causa, es mui dudoso: y parece mucho mas veri- simil, que fuese efecto de algun gran golpe que recibió dé piedra, ú otro material, al precipitarse el edificio.
5 Consiguientemente digo lo segundo, que no puede ha- cerseme cargo de la hendidura del Diamante, como ocasio- nada del fuego, siendo esta una suposicion enteramente vo- luntaria 3 sí solo del daño que padecieron los Diamantes en el detrimento de su diafanidad, y tersura.
6 Digo lo tercero, que este daño, en ninguna manera contradice loque en el lugar citado arriba dixe de lá resis- tencia del Diamante al fuego. Notense mis palabras: Pero es verdad, que no le rompe el mas attivo fuego. ¿Dixe yo, que no le deslustra, que no le obscurece, que no le ofusca? No por cierto 3 sí solo, que no le rompe. Es mui distinto un daño de otro. En efeéto, yo siempre entendi en este sen- tido lo que dicen los Naturalistas de la resistencia del Dia- mante al fuego. | | | 7 Digo lo quarto, que la sentencia Pliniaca Lgn3um vic- trix natura, no puede entenderse del Rubí, sino del Dia- mante 3 porque del Diamante habla expresamente en “to do el contexto debaxo del nombre de _4damas 3 esto es, en el 126.34, cap. 4. Y debaxo del nombre.4damas, siempre los Latinos entendieron lo que nosotros llamamos Dia- mante, 8 Digo lo quinto, que aunque en el lugar citado solo habla Plinio del Diamante, en otro, que es el capitulo 7 del mIs- - CARTA UNDECIMA. 131 mismo libro, hablando del Rub, debaxo del nombre deCar- bunculus, le atribuye el mismo privilegio de resistir al fuego: Carbunculi a similitudine ignium appellati, cum ¿psi non sentiant ignes. Lo mismo dicen otros Naturalistas. Francis- co Rueo ( de Geminis l¿b. 2, cap. 14,) dice, que arroja- dos los Rubies en el fuego, parece que se ha apagado su es- plendoxr 5 pero «sacados de el, y rociados con agua, le reco- bran enteramente. Creo que esta diligencia sea escusada, El Phylosofo Tolosano Francisco Baile, Tom.2. Physic. disp. de Fossilibus, art. 1, absolutamente pronuncia: Rubinos d rubore nomen habet, quia instar sanguinis, aut Lacce In- dice, rubet, duritie prestat, invictusque-in tgne permanet. Asi los Griegos llaman a los Rubies 4pirotoi., que significa resistentes al fuego. Para entender bien la significacion de la voz Latina Carbunculus, es menester tener presente lo que he escrito, tom. 2, disc.2, num. 40.
9 Digo lo Sexto, que aunque los Naturalistas comun- mente a ambas piedras, el Diamante, y el Rubí, confieran el privilegio de resistir la violencia del fueg9, parece le re- conocen con algunas ventajas en el Diamante; porque ge- neralmente dicen, que esta es la mas dura de todas las p'edras preciosas 3 y la mayor dureza y parece que trae anexa la mayor resistencia, tanto ala llama, como al martillo. La experiencia de los! Diamantes, y' Rubies de Palacio prueba lo contrario:con que es preciso decir, 0 que los Naturalis- tas que dicen aquello, no estaban bien, informados 30 que el cotejo experimental, que hicieron, f:e entre Diamantes mul finos, y Rubies de baxa lei; porque en efeéto en los Rubíes hai gran variedad. Acaso los Rubics del Relicario de Palacio seran excelentisimos, y los Diamantes respectivamente a su clase mui inferiores 3 que no pocas! veces lo mas excelente de una especie inferior tiene accidentes mejores que lo infimo, y aun mediano de otra especie superior; como el buen pesa cado dá mas sano nutrimento que la mala carne.
10 Digo lo septimo, que no obstante la experiencia del incendio del Palacio, no deben los Rubíes gloriarse de una absoluta invencibilidad, respecto de la actividad: del fuego.
132 ResisTENCIA DE LOS DIAMANTES AL FUEGO.
Ek prueba clara de que no gozan en supremo grado tal prer-