SigPhi · Benito Feijoo

Cartas eruditas y curiosas, Vol. I (1773)

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gariva, se halla en la Historia de la Académia Real de las Seas ciel" año de 1699, pag. 93, donde entre otros muchos experimentos hechos con el Espejo Ustorio de vidrio, de tres, O quatro pics de diámetro, obra del famoso Mr. Tschirnhaus, se refiere el siguiente, traducido a la letra del idioma Francés al nuestro: Fodos los cuerpos, exceptuando los metales, pierden sus colores en este fuego. Aun las piedras precio- sas son prontamente despojadas de ellos; de Suerte, que un Rubí Oriental pierde todo su color en un momento.

11 - Diráame Vmd. acaso, que este es fuego de otra espe- cie. Pero yo digo con el célebre Chimista Mr. Homberg, y casi todos los Pliysicos modernos, que no. es sino de la mis- ma. Toda la diferencia esta en ser la del Sol llama pura, y por tanto mucho mas penetrante; y la de nuestro fuego mez- o con partes sulfureas, terrestres, y Otras.

Añado:, que el exceso de actividad, Que se atribuye al fiéga Solar sobre el Elemental, sean, 0 no. los dos fuegos de la misma especie, se debe entender haciendose el cotejo con fuego Elemental, Que no supere enormisimamente en cantidad, 0 volumen al Solar. La experiencia enseña y) que quanto es mayor la materia encendida, tanto. mas activo es el fuego. Quatro ascuas, por encendidas que estén, no li- quan una pieza de plata, ú oro; pero la liquan dos, O tres mil ascuas congregadas. La rama de un arbol verde tarda media hora, ó mas en encenderse, colocada en el fuego de una cocina3 pero vemos, que quando despues de prender el fuego en una selva, toma mucho cuerpo, son tan rápidos sus progresos, que un arbol verde, y grande, se enciende todo al momento que le toca la llama de los arboles vecinos. Asi creo yo, que si en un horno extraordinariamente grande, bien proveído de carbon de Encina, o Urce, despues de bien encendido, se arrojasen, tanto Rubíes,, como Diamantes, unos, y otros perderían su lustre, y acaso, saltarían; d:se liguarían.

2013. Esfuerza esta conjetura mia to que Francisco Baile, citando la Disertacion del Abad Bourdelot, refiere acaeció en el CARTA UNDECIMA, 133 el horroroso incendio del Etna del año 1665. Abrió aquel abismo de fuego que ardía en las entrañas del monte, tres mue- yas bocas, por donde salieron tres rios de materias metalicas, y minerales liquadas, los quales se juntaron en uno, que te- nia de ancho casi una milla, La ardiente actividad de aquel ignco licor era tal, qual nunca se vió, ni antes, ni despues. Las piedras, que arrojaban en él, al momento se liquaban. Metiendo una espada hasta la mitad, la porcion sumergida en un punto de tiempo se hacía liquida; y el que hacía el cx- perimento, quedaba no mas que con la mitad de la espada en la mano. No excede, ni aun iguala a esta violencia la acti» vidad de los mejores Espejos o que hasta ahora se han fabricado, como en orden al de Mr. Tschirnhaus se puede vér en el tomo, y lugar citado arriba de la Historia de la Academia, num. 3, y 4. Y en orden al de Mr. Villete, en nuestro segundo Tomo > Disc. 14, nUM. 3.

14 En conseqúencia de esto, digo lo ultimo, que el pri vilegio que los Naturalistas atribuyen, ya al Diamante, ya al Rubr, de resistir al fuego por activo que sea, no se estien- de, nia una masa grandisima de fuego Elemental, ni al fue- go Solar concentrado en el foco de los mayores., y mejores Espejos Ustorios. Es yerdad, que ellos atestiguan el privile- gio sin limitacion, porque sus experimentos no se estendie- ron a los casosen que la naturaleza le limita. Ahora ya sabe- mos, que en quanto al color, y lustre no resiste el Rubí al fuego de los Espejos Ustorios: El Diamante, ni a este, ni al de los grandes incendios. Es harto y erisimil, que si en «ado- lante se fabricaren mayores, y mas perfectos Espejos Ustorios, en sus focos se romperán, y liquarán, Ó calcinarán Diaman- res, y Rubíes. Lo proprio discurro, si los arrojasen en el rio eralico, que brotó del Ema, o en un horno grandisimo, bien proveído de Encina, ú dé raiz de Urce. Nuestro Señor guarde a cn muchos años, Ótc, Tom. de Cartas, 1; | CAR- 134 DEMONIOS (INCUBOS; AR a IA EST PAR CAS REN A RIEL - EOMIRETA as ELSA AS AI et O A NA PRI Gs a Y IL RANA E AA GESGER ISA A EI e A A DE LOS DEMONIOS. INCUBOS.

1 ¡0% A mio, Habienda Aso Vid. que en el Discurso quinto del segundo Tomo del Tea: tro” Critico, donde por incidencia toco el punto de los In- cubos, no decido si los hai, 0.no 3 pretende Vimd.. satisfa= ga 3 su curiosidad: lo primero, sobre la duda:si los haz 3 lo segundo, sebre si son capaces de real: generacion en sus ac=. cesos y, que son. los terminos con que Vmd. se explica. Es asi, que no manifesté mi dictamen en orden al asunto. en el. lugar citado 3 porque para condenar como fabulosa la Histo: ria de Merlin, con cuya ocasion se tocó este punto, no era necesario expresar mi. sentir en orden a él Ahora lo hare, por obedecer a Vid.

2 La duda de si hai Incubos', incluye dos giiestiones: una sobre la posibilidad; conviene a saber, si es posible a. los Demonios aquel: detestable comercio con la especie hu- mana, que los denomina Incubos: otra, sobre la existencia;. esto es, si en efecto hai, 0 ha habido algunas veces este comercio, 3 En quanto a la primera, si solo se propone en: los ter=. minos de congreso utcumgque 5 esto. es, prescindiendo de que sea prolifico., 0 infecundo, no se puede dudar de la posibi= lidad. Es constante, que el Demonio puede formar un cuer- po (0 sea del aire, 2 de otra materia) en todo o al humano. En esto convienen Teólogos, y Phylosofos. Es verdad, que el Padre Benito Percira(/2b. 8. ¿n Genes. disp.3.) limita esta semejanza solo en lo, respectivo a la vista, y ¡ne=. gando su posibilidad en orden al sentido del tacto 5 porque dice, que aunque el cuerpo formado por el Demonio tenga alguna tanigibilidad, no puede tener aqueila, que es propria del cuerpo humano y. gr. la blandura de la carne, la du- LE jey CARTA: DUODECIMA 135 reza del hueso, ni aquel suave cálor, que influye el espíritu vital. Pero sobre ser singular la opinion de este docto Jesui- ta, es opuesta a la clara,.y general idéa, que tenemos de la habilidad, y poder del Demonio. Este puede sin duda in- mutar, como quisiere, la textura de las partes de la, mate- ria: luego darle qualquiera especie. de tangibilidad;. pues es claro, que esta pende unicamente de aquella, ¿Quien no vé tambien, que puede dár alas particulas insensibles aquel mismo grado de movimiento intestino, en que consiste el calor, que en el cuerpo humano influye el espiricu vital: El argumento, que para lo contrario toma: aquel sabio Ex: positor de las relaciones de Bruxas, que depusieron: haber experimentado siempre frigidisimo el cuerpo, con que las iludía el Demonio, si prueba algo, prueba un grande absutddo3 esto es, queno pueda el Demonio lo. que.pueden- los hombres, que es dar calor a un cuerpo,, sea el que fuere. ', 4 Siendo posible al Demonio la formacion de un cuer- po semejante al humano, se sigue evidentemente la posibi- lidad de usar de él para aquel infame comercio. Con que la duda debe quedar unicamente reducida al punto, de si este comercio puede ser prolifico, | 5 Nieganlo los mas, fundados en el defecto de aquella substancia, en quien reside la inmediata virtud generativas pues aunque el Demonio pueda deducirla de algun hombre, por ser de una volatilidad, y tenuidad extrema aquel espi- ritu, que está dotado de dicha virtud, necesariamente se ha de disipar en la transmutacion de un lugar a otro; de modo, . que aquella substancia ya estará desnuda de toda eficacia, quando llegue al caso de la aplicacion, 6 Pero los que discurren de este modo, me parece que no hacen reflexion sobre lo mismo que saben, y que facilmente se viene a los ojos. Ese, que aqui se llama Espiritu, realmente es una substancia material, a'quieñ se dá el nom- bre de espiritu por su actividad, y sutileza: siendo substan- cia material, ¿que dificultad puede hallar el Demonio en contenerla dentro de aquel cuerpo, en quien reside, de modo, que na se evapore; Esto se logra impidiendole el moz vi- 136 DeMonrtos ÍxcuBos.

vimiento hácia fuera, * Hai quien niegue al Demonio poder para dar, O impedir el movimiento a qualquiera particular cuerpo sublunar £ Particular digo, porque es probabilisimo, que no podría moyer todo el Orbe Terraqueo, ni inducir movimiento, 0 suspension de movimiento, de que»resultase alguna inversion en el orden del Universo. Pero en orden a los cuerpos particulares, nadie le niega una valentía tan gran: de para detenerlos, ó moverlos; que mas facilmente suspende- rá el curso a un rio, O arrancará de su asiento una montaña, que yo tendré, 0 moveré una arista. Ási, para mí es indubi- table, que aquel congreso podrá ser prolifico; bien que la fi- liacion: del efecto procreado no será relativa al Demonio, si- no a aquel yaron de quien se deduxo la causa inmediata; 5 Y esto es lo que siento en orden a la posibilidad.

7 Por lo que mira a la existencia, como. el asenso, 0 disenso pende de la verdad,.O falsedad de las relaciones de los hechos, nada se puede asegurar 3 ¿porque que historia hai en esa materia, de cuya verdad no se pueda: dudar? Quanto a los de los Gentiles, ya en el lugar citado arriba insinué quán verisimil es, que fueron ficciones de mugeres impudicas, las quales procuraron hacerse honor de la, mis- ma infamia:, atribuyendo a sus falsas Deidades. la torpeza de los cómplices. O tal vez la ficcion era: de estos, engañando a las mugeres, como lo. hicieron los Sacerdotes de Isis, y Decio Mundo con la no quita). ie historia referí en el mismo lugar.

8...De: las modernas, entre > Infieles: no me ocurré ha- bx «leido:otra:, que la que transcribí en el Tom. 3 del Teatro, Discurs. 6 de aquellas devotas Mahometanas a quienes los “Turcos arribuyen concebir sin obra de va- ron. Pero lo que alii propuse contra ella, la convence Ide fabulosa.

9 - Entre los Cbristianos bay a la verdad muchas ció nes de Bruxas, que confesaron haber practicado aquel hor- rible comercio con el Demonio 3 pero nunca lei, que de él resultase concepcion alguna 5 antes de las mismas circunstancias, Expresadas en las confesiones Comnimoda carentia de CARTAUDUO DECIMA. 137 delectationis; dolorifico sensu insignis frigiditatis”) consta, que no puede haberla.

1o Bien verisimil es, que Dios nunca permita al Demo- nio este horrendo abuso de su poder, asi como nunca le: ha permitido la violenta: opresion de muger alguna; siendo: eret- ble, que si la permitiese, no dexaria su malignidad de insul- tar torpemente a muchas de las mas pudicas. Añado, que no solo es racional, mas tambien conveniente creer, que Jamás dá Dios al demonio esa licencia 3 porque ninguna muger,. es- perando ser creida, pretenda cubrir.sus voluntarias torpezas con la ficcion de inevitables opresiones. Está. V md. obedeci- do, y lo sera en todo lo demás que ordenáre.

CARTA XIIL 41 UN MEDICO, QUE ENVIO AL Autor un Tratado suyo, sobre las utilida- des de la Agua, bebida en notable copia, y contra los Purgantes.

ES UI Señor mio: Recibí con sumo aprecio, y leí con igual gozo el Tratado de las: Utilidades del Agua, santo caliente, como fria, que Vmd, ha trabajado, y con que me regala. Mucho tiempo ha tengo noticia del uso, que “han hecho de ella algunos Medicos en varias enfermedades, administrandola en gran copia, y de los felices sucesos, que, «han logrado a fayor de esta: medicina. Pero nunca ¿ví la '«práctica:, porque solo ¿n fide dicentium puede estrivar. mi asenso; bien que fortificado en alguna manera por una re- «presentacion viva, de que son naturalismos los buenos efec- tos, que sus protectores le atribuyen 3 pues parece ser, que el agua bebida en gran cantidad y.no puede menos de diluir Jos humores coagulados., 1 dispuestos a coagularse, embe- bien= biendo juntamente varios. salés' perniciosos ab cuerpo htmas no, con cuyas dos operaciones es consiguiente, que en mu- chos casos produzca bellos efectos.”

Un Médico Inglés, llamado A. ancocke, dió el año de pe en Londres 3 luziun Tratado, intitulado: El gran Fe brifugo. Este” gran: Febrifugo- no esc otro, segun' el Autor, que la agua fresca, la qual dido que ministrada oportuna= mente el primero, 0 segundo dia dé la ficbre mezxclandose con.la sangre, fermenta, 0 llena los vasos, de modo, que «causa un sudor, que expele la mareria viciada, y la fiebre. “La cantidad que señala para hacer sudar un infante, esc un Leda 03 para un adulto', de dos a quatro'quartillos. Aña= y Que no menos que la ficbre, la tos, el rehumatismo, la ictericia, y otras dolencias, ceden a cierta dosis de agúa fresca. Esta noticia, en la forma que la pongo, debo al. Padre Regnault, de la Corapañía. de Jesus, el” qual la dá, citando “¿dicho Inglés en el El Tomo de sus iS 5 Physicos, Dial.17. | - ea Las ultimas palabras dán a entender, q que en ocasio- -ñes es menester mayor desis de agua, que la' expresada. La objeción. de que. algunos enfermos, tratados con: este. re- medio, murieron, es en sumo grado despreciable. Mueren muchos que se sangran, muchos que se purgan, muchos que toman la quina, y muchos que usan del mas ajustado "regimen. Quid inde; Proscribanse todos los remedios, pues - ninguno hay, despuesde cuyo uso no muriesen muchos. Como: seme verifique, que de doce enfermos deplorados y: 20 -incurables con ¿los remedios comunes, unose restituye con el uso del agua, basta para aclamarle por un gran remedio o nvencion divina, 4 En quanto a la sentencia, que Vid. dá contra lós) purgantes, que junta como accesoria a los:encomios: del agua, puedo hablar con mas conocimiento. Antes que leyese alguno de los modernos, que han declamado contra ellos, estaba firmemente, por. reflexiones proprias, persuadido, no solo a su'inutilidad, mas aun a su perjudicialidad. Habia “observado lo primero, que todos los que se purgan padecen as CARTAS XI, 139 alguna; inquietud, y molestia.en- la noche, y dia subsi: guientes a la operacion «del purgante: conseqiiencia, que, no se: nota con esta generalidad, neespiies: de la: Dptiduos de otro algun medicamento, | 5 Habia observado lo. segundo, que los que estando sa- noS se purgan, por la. máxima de prevencion, con. igual dosis del.omismo expecifico purgante,, igual evacuacion tics nen, que los. que abundan de humores viciosos; y+repitiens do mucho los purgantes, (como noté en algun Sugcto ) se ván continuando siempre las evacuaciones, De aqui colegia, que el xugo nutricio es el que hace el principal gasto a las purgas: porque, ¿cómo es creible, que en un cuerpo sano, O. por. mej jor decir,.en todos los cuerpos sanos, haya. tanta copia de e excrementicios ¿0 cómo, si los hubiese, dexaria de corromper, y matar mui en breve a todos los que no se purgan copiosamentes 6. Habia observado lo tercero, que en los dias innre- diaros despues de la purga, comunmente se minora la can- tidad de todas. las evacuaciones sensibles. Lo mismo se de- be creer de la insensible, 0 por la insensible transpiracion, De aqui hacía tres deducciones. La primera, que aun en lo que evacua de excrementicio la purga, no: hace mas que preocupar la accion dela naturaleza. La segunda, que esta preocupacion, por anticiparse al «tiempo debido;.;por haces de golpe, (digamoslo asi) loque, segun- el orde natural, se habia de hacer paulatinamente, y por accion de cansa extraña, necesariamente ha de ser violenta, y todo lo. vio- lento es. nocivo. Con «que siendo la evacuación: natural igual en cantidad a. la; artificial; mada se vá a ganar; con esta, y por ser violenta se pierdesmucho. La tercera deduccion:, y dignisima de notarsees, que todo. purgante ha de hacer mes. cesariamente algun estrago,. poco, 0. mucho, en los insenr sibles: conductos por: donde los humerés purgados, desde los wasos-donde-están: contenidos, transitan al estomago,.0-al. vientre! La:razory es:,: porque «diferentes humores se compo». nen (como sienten todos los Physicos) de particulas insensi?.. bles de diferente figura, y tamaño5 por.lo qual, no a:quay-.

les 140 SOBRE EL USO DEL ÁcuA, lesquiera poros, 0 conductos insensibles del cuerpo huma- no, cuyas cavidades en diferentes entrañas, o partes de él, son tambien de diferente tamaño, y figura, se acomodan para transitar libremente las particulas insensibles de qual- quier humor. Por esta razon la naturaleza, obrando por sí misma, unos humores excrementicios expele por el vientre, otros por la via de la orina, otros por los conductos saliya= les, ¿otros «por el cutis, levando:a cada uno por aquellos: conductos insensibles, a cuyas cavidades son acomodadas sus insensibles partículas. Pero la accion violenta del purgan- e, impeliendolos todos hácia una via, lleva a muchos por poros, a queno se ajustan naturalmente, O que no pueden transitar sin ensanchar las cavidades, y raer algo de los:con- ductos 5 de lo que precisamente ha de resultar un daño con= siderable, si los purgantes se frequentan. | 7 Habia observado lo quarto, que si los purgantes cura= sen, se seguiria la mejoria inmediatamente a la operacion. La razon es, porque la curacion por: ellos, si se hace, se hace por la“ablacion, 0.remocion de la causa de la dolencia, la qual causa es, segun los protectores de las purgas, el humot excrementicio, que el purgante expele 3 y quitada la causa, se habia de yér inmediatamente la mejoria, como sucede muchas veces con un vomitivo dado oportunamente, y no po- cas con una sangría. Esta mejoria pronta jamas se sigue a las purgas en los males, cuyo semblante es de continuar por al- gun tiempo, dexados a la accion de la naturaleza. Asi se vé, como yo dos veces he visto, cortar del golpe un vomitivo fuerte una terciana contumaz, estando aún crudisima la ori- na., en cuyas circunstancias Jamás se corta por ninguna. pur- gante.' De donde colijo', que se engañan mucho los que juz- gan ser la operacion del purgante, y la del yomitivo substan= cialmente la misma. | 8 - He observado lo quinto, la ninguna utilidad, que ex- perimenté en el uso de los purgantes, repetido por espacio de siete años 5 esto es, desde los veinte y quatro de:edad, hasta los treinta inclusivé 5 y que por esto abandoné entera-= mente, sin que por ello fuesen despues (aun con la circuns- Carra XII 141 Carra XII 141 tancia de edad mayor ) mis indisposiciones, ni mas freqiien- tes, ni mas graves, ni mas prolixas, En que es mui de notar, que siempre experimenté grande alivio en todas las evacua- ciones solicitadas por la misma naturaleza. De que se infiere con evidencia, que la naturaleza evacua lo que conviene, y con el modo debido; el purgante todo lo contrario.

9 Mas yá esto parece que es ir saliendo de los limites de Carta, y entrar en los de Disertacion. Concluyo, pues, su- plicando a Vimd. que no solo aproveche el especial talento que nuestro Señor le ha dado para la Medicina, en beneficio de los enfermos que visita, pudiendo por medio de sus Escritos difundir luces a favor de, los mas distantes. Para cuyo efecto ruego a Dios nuestro Señor prospere su salud por muchos anos.

CARA EY...4 UN MEDICO, QUE ENVIO al Autor un Escrito, en que impugnaba el de otro Medico, sobre el excesivo uso del Agua en la Medicina.

1 UI Señor mio: Habiendome comprehendido una Diarrhéa Epidémica, que por todo el espacio del Estío reinó en este Pais, con no poco estrago, por mas de un mes me imposibilitó para todo exercicio de la pluma; por consiguiente me hizo inevitable la demora en responder a la de Vid. con harto sentimiento mio 3 porque las honras con que Vimd. me favorece en ella, me hacian insufrible la tar- danza en expresar mi agradecimiento; como asimismo la eru- dicion del Impreso adjunto me incitaba a manifestar a Vid. con la mayor brevedad posible, el aprecio que hago de él, y de su Auctor.

Si 142 SOBRE EL USO DEL ÁGUA.

2 Si Vimd. (como me significa vió mi respuesta al Doc- tor N. en ella conocería, que en orden al decantado reme- dio del uso copioso de agua, no t« omo partido, ni puedo to- marle, por no haberle visto practicar jamas y en materia de Medicina, ninguna regla admito como segura, sino la co- leccion bien reflexionada de muchos experimentos. Algunas noticias, yá leídas, ya oídas, que he adquirido, esforzadas con algunas consideraciones physicas, que he hecho sobre la materia, me representan probabilisimo, que el uso copio- so, y aun copiosisimo del agua, sea mui util en varias en- fermedades, y circunstancias; mas estoi mui lexos de pen- sar que lo sca en todas; y Vmd. prueba sin duda sol'disi- mamente, que no en pocas sera, no solo inutil, sino nocivo. Ni creo, que disienta a ello el Doctor N. por mas que el atributo, que concede al agua, de ser en todas auxilio se- neroso, al parecer lo contradiga: expresion, que yo tomo co- mo un entusiasmo, hijo de un vivacisimo genio; sino que digamos, que en ella entendió otra cosa, que la que comun- mente se entiende. “Panto los que patrocinan el agua, como los que la impugnan, alegan experimentos, Aquellos dicen, que vieron tales, y tales, que bebiendo copiosamente agua, mejoraron: éstos, que vieron tales, y. tales, que, bebiendo copiosamente agua, perccieren., Unos, y otros dicen ver- dad; pero esta verdad nada prueba, ni a favor de unos, ni de otros: como ni prueba. a favor, de la sangría, el que muchos que se sangran mejoren 5 ni contra ella, el que muchos que se sangran mueran. Es menester para uno, y para otro averiguar en qué estado se hallaban, asi los que sanaron, como los que murieron 3 porque, pongo por exemplo: doi, que de doce deplorados hidrópicos: y Qué usan el romegtin de la agua, mueran seis, y seis se curen: ¿diremos por eso, que estan empatadas las pruebas? Nada menos, antes este hecho calificaria de un insignisimo remedio al agua. Áun quando de los doce solo mejorasen: dos, mereceria que se le erigiesen: estatuas en todo el Orbe al inventor de tal: medicamento.» Al contrario, si de doce hidrópicos, al parecer curables, y que se hallan en estado de viyir aun muchos meses, usando: Carta XIV. 143 el agua quatro, 0 seis, muriesen dentro de pocos dias, de- bería reputarse antes veneno, que medicina, Generalmente es necesario examinar atentisimamente todas las circunstan- cias, y convinar exaítamente sucesos adversos, y prosperos, para fundar pruebas seguras en los experimentos, Tomados a bulto, nada prueban; y es materia esta en que falta la re- flexion debida, no solo 4 todos los vulgares, mas aun a mu- chos Profesores.

No sé lo que responderá el Doctor N. al cargo que Vimd. le hace, y parece justo, sobre no especificar en qué enfermedades, y casos se puede usar el remedio del agua. Acaso reservó esta doctrina para otro escrito, Acaso no querra revelarla, por evitar el inconveniente de que el in- tempestivo uso de ella la haga inutil, y aun nociva. Mucho tiempo ha rengo advertido, que en materia de Medicina Practica, y aun en otras, sucede muchas yeces, que un Au- tor no puede explicar todo lo que entiende. El discernir en los lances ocurrentes quándo conviene usar de tal, o tal re- medio, depende, no solo de reglas estudiadas, pero aun mas de cierta delicadeza del juicio, cierta perspicacia genial, que no puede explicarse en preceptos, ni trasladarse al pa-= pel. El que careciere de esta penetracion nativa, nunca se- rá buen Médico, aunque tenga de memoria todos los mejores Autores de Medicina; porque aquella indispensable prenda, ni se adquiere, ni se suple con el estudio, Por esto acaece en la Medicina lo que en la Polírica. Algunos mui aplicados a la lectura de Hippocrates, salen mui malos Médicos 5 como otros, que tienen en la uña todas las Máximas de Saavedra, mui infelices Políticos; y es, que uno, y otro Arte requiere, fuera de los preceptos generales, una prudencia sagaz, que en el bic, 6 nunc represente lo que se ha de hacer, y cómo se ha de hacer. Si el señor Doétor N. (como yo lo ereo) es dotado de esta natural prespicacia para el uso del remedio del agua, podrá aplicarle oportunisimamente; y eon todo no podrá instruír a otros, 0 ponerlos a fuerza de reglas en esta- do de imitar sus aciertos, - 4 De este principio depende acaso el tener unos mismos a r8- 144. SOBRE EL USO DEL AGUA.

remedios felices sucesos en unas partes, infelices en otras, estár aquí acreditados, desacreditados alif, segun las diferen- tes manos que los aplican; quiero decir, segun el mayor, d menor tino intelectual de los Medicos, que los usan.

5 Dexando ya esto, digo, que el Escrito de Vmd.. me ha parecido bien, y mui bien, por las dos calidades de pro- bar con solidez, € impugnar con urbanidad. Sobre estas par= tidas, que constituyen su valor intrinseco, viene adornado de otra, aunque extrínseca, para mí mui recomendable, que es la aprobacion del mui R.P.M. Fr. N. sugeto a quien vene- ro, y amo, quanto merecen sus excelentes prendas. «N. S. guarde a Vind. muchos años, Scc.

PL AA A A A de TEE AR RA SS > LS NA A ER RR AAA SE ATRAS RU A E RR a a de ES DE LOS ESCRITOS MÉDICOS del Padre Rodriguez.

y UI Señor mio: Con gran complacencia véo en la de Vind. quelee, y estima los Escritos del docta Cisterciense Arazonés Don Antonio Joseph Rodriguez. Son ellos mui dignos de ser leídos, y estimados. En el Autor re- conozco un entendimiento sólido, agudo, claro3 una supe- rioridad de espíritu, que le constituye legitimo Juez de las opiniones vulgares; una libertad generosa, que le exime de la servidumbre de la preocupacion 5 una penetracion sutil, a quien las nieblas interpuestas no estorban vér cómo son en sí los objetos; una fuerza intelectual, que sin fatiga rompe las dificultades mas nudosas; una noble osadía, a quien no pone terror la multitud agavillada de los contrarios. Es verdad, que en algunas expresiones de esa misma osadía aprehende ¡Vimd. algo de aquella arrogancia fastuosa, que llamamos Fanfarronada; pero no lo entiendo yo asi. Es no pocas ve- ces. en los Escritores sinceridad, lo que parece arrogancia; y pusilanimidad, o hipocresia, lo que parece; modestia. El que Carta. XV. 145 que voluntariamente entra a disputar con un contrario mas débil, conoce sin duda la superioridad de sus fuerzas 5 -pues, sino la: conociese, no se metería en la querella. Luego qual. quiera protesta que haga de la desigualdad de sus talentos, será una mera simulacion, hija, u del miedo de exacerbar al contrario, u de la ambicion de representarse modesto. Al contrario, un genio sincéro, y «animoso, sin libertad mos- trará en el Escrito la interior satisfaccion, que tiene de su buena causa, y de las razones con que la prueba. Confieso, que esto tiene sus límites, y nunca se ha de explicar la con- fianza con yoces que signifiquen insolencia 5 pero esta dema- sía no cabe en entendimientos nobles; antes es proprio de los rudos, en quienes la valentía de la ira muestra la flaque- za de la razon, asi como procede de debilidad del cerebro la violencia del frenesf, 2 Añada Vid. que a veces es justo, y necesario, que un Escritor ataque con algo de aparente arrogancia las opi- niones que impugna, especialmente quando. estas. han.lo- grado el favor del vulgo. El numero infinito de los. necios no conoce la razon, sino por la pompa con que se viste. La desnudez de la verdad, reputa pobreza del discurso, La: moderacion del que arguye, atribuye a desconfianza del ar- gumento. Mira la osadía orgullosa como. un fiador seguro de la ventaja en la disputa, y hace con el la ostentacion del Escritor en los libros el mismo efeéto, que la intrepidéz, y vocinglería en las Aulas. Asi el que impugna opiniones comu- nes, bien lexos de mostrar desconfianza de las proprias fuer- zas, debe fiar a la pluma toda la seguridad, que tiene de su razon. | | 3. Mas al fin, graciosamente le dexaría yo a Vimd. sal- vo el capítulo que pone el Autor de arrogante, si no se es- tendiese a reprehenderle, como superior á sus fuerzas, la empresa de escribir sobre la Medicina Práética, lo que es ya acusarle, no solo de arrogante, mas aun de temerario, ¿Mas en qué funda Vmd. esta acusacion? ¿En que no es Profesor de la Facultad 5 esto es, no la estudió en la forma regular, llevando su Vade al Aula, y dando despues cuenta de la lec- Tomo I. de Cartas. K cioi1Í 146 SoBrRE UN. Escriro pe Menicixa.

cion? ¡Oh que engañado está Vimd.! Tan lexos estoi yo de consentir en la Justicia de esa acusacion:, que antes pronun= cio, que por no haber estudiado la Medicina «en la: forme regular, está mas proporcionado para escribir sobre esta Facultad, Gran Paradoxa, asi para los Profesores, como para los que no lo son. Digame Vmd. ¿y que se escribe en las “Aulas, que no se halle en los" libros? ¿y que no se halle por lo comun mucho. mejor escrito, y explicado en estos? En la Escuela se'oye aun Cathedratico, tal qual le deparó la suerte; en una Libreria se encuentran “los Maestros mas ex- cclentes del Arte. Es verdad, que éstos por sí solos no sirven para los rudos.:¿ Pero el que es.rudo, por 'mas que freqien- te las Aulas, será: jamás ni aun! mediano Medico? ¿0 sera eos otra cosa, 'que un homicida, examinado, y apro= bado? | Dirá Vmd, que el mismo que estudia en las Aulas, puede despues perfeccionarse en los libros; para lo qual tiene mas proporcion' que el que no ha cursado, por la luz que le dió la voz viva del Maestro3 ¿Pero quién le quita, replico yo, al que no ha cursado, que en los libros 'adquiera esa misma porcion de luz, que podria recibir en las Aulas? La diferencia está, en que por lo comun los libros se la darán mas pura, y en mas breve tiempo.