SigPhi · Benito Feijoo

Cartas eruditas y curiosas, Vol. I (1773)

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1 21: Lo que yo debo al señor Don N,:y lo que estimo, y.amo-su persona, por las bellas qualidades que le adornan, es tanto, que:aun quando Vimd. no fuese hijo suyo, sino el infimo criado de su casa, sería acreedor a: mis mas finas atenciones, baxo cuyo: supuestos facilmente comprehenderá ¡Vimd:. la complacencia Con que recibí su Carta; yla dispo- sicion que hai en mi agradecido animo, para obedecerle; ¡y servirle en quanto quiera, ordenarme. ' 3 El- Problema que Vimd. me propone, mas exercicio dió.a, mi. admiracion, que a mi discurso. No puedo com= prehender, qué liaya "fundamento. alguno para pensar, qué una arroba dedana. pese mas. que una de metal. Si una, y otra materia se supone tener: el peso de una “arroba, y nó mas, nismenos, ambas se suponen iguales en el: peso. Si iguales en el peso, ¿cómo puede pesar una. mas que otra!: 4-:WVmd.:me'insinval, que en mis Escritos halló motivo para inferir), que: pesa: mas lavarroba. de lana. Quisiera vér. individuadó en-qué parte de ellos, en: que: Discurso, Áser= cion,.0. Maxima; pues yo, volviendo LoS ojos dl todas partes, en ninguno de encuentro.

Aroa o? 163 5. Antes bien por: und delos principios, quetenga es: tablecido en mis Escritos, y que tienen din tido ya todos los Phylosofos, me ofrezco 2 probar por la contraria, que to: mando tanta. cantidad de metal, que:en la: romana: repre= sente exactamente ¡ch pesosde: una: arroba, y vtanta! cantidad de lana, quetambien en el examen de la ¡romana repre» sente justisimámenre el mismo peso; tan lexos esta de po= der. decirse, que la lana pesa mas que cl. metal, que «antes, en rigor:phylosofico, se infiere con evidencia, que el metal pesa: mas que la lana. vaya esta. Paradoxa ri diversior de Vmd:> | 16, 53El principio que: tomo para esto, es unicamente el peso del aire. Es cierto, que a proporcion de la mayor es- pongiosidad de la lana, hai mucho mayor cantidad de aire contenido en: losporos, y intersticios de la lana., que en los intersticios., y poros. del. «metal: a proporcion. que:la canti- dad es mayor, es:mayor su:peso: luego pesa mucho mas el aire contenido en los intersticios de la lana, que el: conteni- doen los intersticios del metal: luego si juntos el peso de la lana, y el del aire contenido: dentro de ella, son iguales al complexo del peso del metal, y del aire contenido dentro: de él;esto es, están en equilibrio en todo con el otro,.to=! mando precisamente cl peso proprio del metal, y el peso proprio de la lana, sin considerar el peso del aire conteni- do dentro de uno, y otro, es mayor el peso del metal, que el de:la lana. Luego en rigor phylosofico, en el qual el peso del aire, como de cuerpo extraño, no debe computarse, se debedecir, que el metal pesa mas que la lana.

7 Esto, no solo es evidente por la razon alegada, mas tambien lo ha hecho palpable la experiencia. El célebre Phy- losofo Mr. Homberg, habiendo,.por medio de la Muquina Pneumatica y! extrahido: el aire de un globo de vidrio hueco, de menos de dos pies de diámetro, le pesó. Dexó despues. entrar en su cavidad el aire, y pensandole segunda vez, ha- Iló que pesaba dos onzas, y medio adarme mas, que en la primera. Este experimento se hizo en el Estió, y en tiempo serenisimo, Repitióle pox el mes de Enero, en tiempo friisi- L'2 mo, 164 SOBRE EL PESO DE LOS METALES.

mo, y halló, que el globo lleno de aire pesaba quatro onzas y media mas, que vacio. Esto se vé testificado en la Histo= ria de la Academia Real de las Ciencias del año de 1698, donde se dá tamb'en la razon, por qué el aire contenido en la cavidad del vidrio pesa mucho mas en tiempo frio, que en el caliente: la qual se toma de la mayor compresion del aire en tiempo frio, que hace éntre en el hueco del vidrio mayor porcion de aire, y al mismo paso menos de materia sutil.

8 Asi como en los citados experimentos, el vidrio vacío de aire pesaba menos que lleno, el metal, y la lana», que pe- saban cada uno una arroba justa, si se les extrajese el aire que contienen, pesarian: menos que arroba 3 mas con: esta dife- rencia, que el metal, por contener poquisimo aire, perde- ría poquisimo de Su peso, V. gr. un grano 5 la lana, por con- tener mucho aire, perderia del: peso mucho mas. Ácaso en tiempo medio», y estando medianamente comprimida, per- deria de quatro a seis onzas. Luego computando precisamen- te el peso proprio de una, y otra materia, ( como debe computarse para hablar phylosoficamente ) y prescindiendo de lo que pesa el aire contenido, se debe decir, que el me- tal que en la romana pesaba una arroba, tiene mas peso que la lana, que asimismo pesaba en la romana una arroba, que es lo que arriba había propuesto.

9 De aqui se infiere, que aquella pregunta, que muchas veces por Juguete se hace: ¿Qual pesa mas, una libra de plomo, 0 una-de lana?sé puede hacer «mui. seriamente: y que los que sorprehendidos,9 sin hacer reflexion sobre la cali- dad de la pregunta, responden ) Que mas pesa la libra de plomo, con que prestan motivo de risa a los circunstantes, dan una respuesta cn cierto sentido verdadera, “aunque estan mui distantes de conocerlo, Vid. me tiene: siempre a sús bid con. la: mas fina voluntad de servirle, Sc.

Carra XIX. 165 AA CARTA XIX.

SOBRE EL TRANSITO DE LAS Arañas de un texado a otro.

1 Everendisimo Padre, y mui señor mio: Despues de dár a V. Rma. las debidas gracias por lo mucho que me favorece, y ofrecerme mui de veras a su servi- cio, digo, que la dificultad que V. Rma. me propone, con- viene a saber, cómo las Arañas, sin volar, pasan de un arbol a otro, ú de un texado a otro, para hacer sobre en- trambos puente con sus hilos, es una de las mas curiosas, y abstrusas, que pueden ofrecerse en la Physica. Há muchos años que he pensado en ella algunos ratos, sin poder encon- trar solucion alguna. Pero ultimamente la hallé, debiendola precisamente a mi lectura, sin concurrir mi observacion, nismi ingenio. Este secreto, pues, se halla descubierto en las Memorias de la Ácadémia Real de las Ciencias del año de 1707, pag. 344, por la diligencia del Académico Mr, Homberg, que con gran cuidado observó todos los moyi- mientos, y operaciones de las Arañas. El modo con que atraviesan los hilos de un texado a otro, (lo mismo de un arbol a otro) es este: Ponese la Araña abanzada sobre la ex- tremidad de una de las ultimas texas: alli, estrivando sola- mente sobre las seis piernas anteriores, con las dos de atrás vá sacando de su parte posterior por unos agujeros, que la naturaleza destinó a este efecto, un xugo glutinoso, y for- mando de”él un hilo de dos, o tres, 0 mas varas de largo..., (Faltó advertir, que cs:a operacion solo la hace en tiempo de calma >) El hilo, formado en esta circunstancia de tiem- po, y de sitio, queda pendiente al aire, y pegado, a favor de su misma glutinosidad, en el sitio mismo donde la Araña le hizo: pegado digo, por una extremidad, hasta que al- Tom. I. de Cartas, Les gun 166 COBRE EL TRANSITO DE LAS Ánrañas, gun vientecillo, entre varias agitaciones, que. dá al hilo, casual; mente-llevala-otra extremidad, que está-pendiente,-0-abté xado de enfrente, 0 a la pared,.0.a.otro arbol.vecino, y allí se pega por la misma causa 5 lo que reconocido por la Ara- ña, y que queda floxo por lo comun, le yá recogiendo algo hacia sí, hasta que le siente bastantemente tirante; pegale entonces de nuevo al sitio en que está, con que ya tiene puente para pasar a la otra parte, como en efecto pasas y co- locada allí en la punta de otra texa, empieza la obra de otro hilo paralelo al primero 3 pero éste, y los demas quese siguen, no'quedan al beneficio del viento; sino que la Araña, pascan- dose por el primer hilo, le vá formando, y conduciendo al mismo sitio, y; asi va continuando su obra, hasta que tenien- do bastantes hilos (segun el designio: que forma ) hace, sos- tenida de ellos, otros hilos transversales, con:que ata los pri- meros; y del texido de unos, y otros resulta su delicada tela. Esto es lo que he hallado en Ja materia, para la satisfaccion de V.Rma. a cuya obediencia quedo suplicando a: nuestro Se- ñor guarde su vida muchos años. De esta de V. Rma. $e.

DE LOS REMEDIOS DE LA Memoria. | pd L- ansia, que V. R. me manifiesta de aprovechar ps M4 en el estudio, me dexa gustoso, y edificado; co- mo al mismo tiempo compadecido la quexa de la cortedad de Memoria;.para cuya enmienda solicíta de mí la noticia de al- gun remedio natural, si le hai, para aumentar las fuerzas de esta potencia. X | 2, Hijo mio, tengo. poderosos motivos para complacer a V.R. en la satisfaccion de. esta, demanda: la importancia del fin, la hérmandad de la profesion, finalmente',-lo mu- cho que he debido, y aun.estoi debiendo a su Padre. Pero en vez VA nor A DOXO 167 xez del remedio', que me pide, solo puedo dár a V. R. el desengaño, de que hasta ahora no se ha descubierto tal reme- dio 3 cuyo conocimiento le puede ser util, ya para escusar vel trabajo debuscarle:, ya para evitar el riesgo de gastar su dinero en alguna droga inutil, y costosa, que algun frau- dulento Boticario le venda, como eficacisima para aumen- tar la Memoria. Quando d'go, que hasta ahora no se ha des- cubierto tal remedio, hablo de remedio, que tenga efecto permanente; esto es, que usandole alguna, O algunas veces, no solo por el tiempo de su uso auxilie la Memoria, mas quede esta facultad con mayores fuerzas estables, que las que tenia antes. No dudo yo de que hai algunos medica- mentos, que prestan a la Memoria un beneficio pasagero; esto es, solo por aquel dia, en que se usan. Tales son varias especies aromaticas, como el Ambar, las Cubebas, el Carda- momo, el Incienso 3 y de los medicamentos compuestos, la Agua de Magnanimidad, y la Confeccion Anacardina. En general, todos los Cefalicos, O Confortativos del cerebro hacen este efecto. Diré una experiencia que tengo, de que hai algunos remedios tales. Estando en nuestro Colegio, de Pasantía, de San Pedro de Exlonza, ocurrió quexarme de lo mucho que padecia de fluxiones reumaticas, en una con- versacion, en que se hallaba presente un Cirujano de Man- silla, Lugar poco distante de aquel Monasterio, el qual, oyendolóo, ofreció embiarme unas pildoras capitales, Que componía, o tenia el Boticario de aquel Lugar, y las habia experimentado admirables para confortar la cabeza, Aceté el remedio, y le usé por tres veces, tomando ciertas dosis de las pildoras al tiempo de acostarme. Eran purgantes; pero demas de este efecto, experimentaba el de que la ma: yor parte del siguiente día tenia duplicadas fuerzas mi Me- moria, No traté de inquirir la composicion de las pildoras, pareciendome, que no valía esta pena un beneficio de tan corta duracion, que aun nose extendía a veinte y quatro horas, despues de tomado el medicamento; y para mui re- petido tenia el inconveniente de la purgacion. Tengo tam- bien alguna experiencia de las Cubebas (granos aromaricos, L4 que 168 Remepios De La MemMORIA.

que vienen de la Isla de Java, y son del tamaño, y figura de losde pimienta ) que algunos Autores recomiendan como admirables para la Memoria 3 tres, Ó quatro veces tomé dos, 0 tres de estos granos, para hacer experiencia de su eficacia, y hallé que algo sirven; pero el efecto aún es de menos duracion que el de las pildoras, de que he hablado. Nose puede, pues, esperar alguna ventaja considera- ble en el provecho del estudio por. medio de estos auxilios, no siendo su uso mui freqiiente. Pero este no:le aconsejaré yoá V. R. nia nadie; antes lo disuadiré a todos, avisado de Etmulero, que como cosa mui experimentada, asegura, que los medicamentos aromaticos, que suelen recetarse como “mas activos a favor de la Memoria, siendo mui repetidos, 0 tomados en alta dosis, enteramente la destruyen, y aun in- ducen fatuidad, o estupidéz. Asi, solo se puede usar de ellos en uno, ú otro caso de alguna urgencia, como en el de una leccion de oposicion. Y aun en tales casos sería yo de dicta- men, que el medicamento se tomase mui pocas horas antes del acto, y aun acaso solo una hora antes. La razon es, por- que enlos pocos experimentos que hice de las Cubebas, ha- Mé, que pasado aquel poco de tiempo, que fortalecen la Me- moria, queda ésta, por unas pocas horas, mas torpe, que es- taba antes de tomarlas. De modo, que la esfuezan por poco tiempos y disipado el influxo, el mismo esfuerzo la dexa fati- gada. 4 Fuera de las experiencias proprias otra, de que fui estigo, me persuadió la poca, O-ninguna utilidad de estos remedios, Un Condiscipulo mio de Ártes, hijo de un Medi- co de mul buenos creditos, reconociendose de cortisima me- moría, escribió a su padre, pidiendole remedio para mejo- rarla. Embióle éste cierta composicion en forma de masa, prescribiendole, que de ella formase unos como piñones, de los quales tendria uno metido en cada nariz al tiempo de es- tudiar. Vile executarlo asi repetidas veces. “Todo lo que lo- graba, era mandar a la memoria una tercera parte mas de leccion, que antes; y aun a este exceso me parece cooperaba el mayor conato, que entonces ponia en el estudio, por no CarTa XX, 169 no perder nada del fruto del remedio. En lo habitual nada adelantó. No supe de qué ingredientes constaba la confec- cion, solo se percibia por el olfato, que habia alguno, 0 al:- de aromáticos.

5 Pero porque V. R. hace en su Carta Espoo! mencion de la 4nacardina, por haber oído', que esta es el remedio supremo para la Memoria, diré lo- que particularmente en orden a él tengo entendido. Es asi, que en tode el mundo es celebrada esta confeccion para el efecto dicho, y se re- fieren notables maravillas de su eficacia, señalando a veces tal, O tal sugeto, que siendo antes de debilisima memoria, despues de tomar la Anacardina, retenia al pie de la letra quanto leía. Pero le aseguro á V. R. que todos estos son cuentos. En la Religion sonó mucho, que la prodigiosa me- moria de nuestro Cardenal Aguirre era el efecto de la Ana- cardina, que su padre, el qual era Medico, le habia dado siendo niño. Yo supe de buena parte ser esto. falso, y que aquel Sabio Cardenal solo habia debido su gran memoria a la constitucion nativa de su cerebro. En los Autores Medi- cos no se leen esas altas ponderaciones de la virtud de la Anacardina. Por lo comun le nombran en monton, con otros remedios de la Memoria. Yo no ví, ni supe en parricular de alguno que la tomase 3 pero el Doctor Con Gaspar Casal, Medico del Cabildo de esta Santa Iglesia, hombre de Burcha experiencia, y observacion, me dió noticia tan se- gura en la materia, como la que yo podria adquirir por ob- servacion propria; porque preguntando por mí si tenia algu- na experiencia de este medicamento, me respondió, que a tres Estudiantes, asolicitacion de e los, le habia dado, sin que de él, a ninguno de los tres, se siguiese mejoria algu- naen la facultad memorativa. Con que de este medicamen- tose debe hacer el mismo juicio que de las Cubebas, y otros 3 estoes, que fortifica la Memoria por el dia en que se toma, sin pasar el efecto mas adelante.

6 Lopeor es, que siendo tan corta la utilidad, Que re- sulta de este medicamento, el daño puede ser mucho. Et- mulero, a quien citamos arriba, hablando particularmente de ¿E7O REMEDIOS DESLA ANÍEMORIA, «de la; Anacardina, dice, que algunos; con sú abuso enloques .Cieron;. y asi persuade, que nunca, ó rarisima vez se eche -maño de, este medicamento; Eius abusy quidam insani, alii acute febricitantes facti fuerunt; adeo, ut rarissime, vel múimguam,sit usurpanda. (gom. 2, ubi de lesione Memoria) «Y en el tom. 3, hablandode esta confeccion:, (pag. 354. Edit. Venet. ann. 1712.) viene a repetir lo mismo, si se fre- «qiienta su uso 3 añadiendo, que destruye enteramente la Me: moria: Propter ingredientia nimis aromatica, caute usur- petur y, cum abusu eíus, memoria. penitus abolita, ES Fatuiz tas reddita fuerit; quin etiam incaute usurpata, febricu- das accersit, ES senes labefactat..

7 De aquí infiero, que acaso tiene algun fundamento lo que vulgarmente se dice, que la Anacardina quita el uso de alguno de los cinco sentidos. He oído, que nuestro insigne Boticario Fr. Estevan de Villa, en un Libro suyo: trata esto de error vulgar, diciendo con gracia, que solo quita el tac= to del dinero, que por ella se dá al Boticario. Pero siendo verdad lo que dice Etmulero de los grandes estragos, que a veces hace en el Entendimiento, y en la Memoria, no hallo dificultad, antes bastante verisimilitud, en que tal vez prive del uso de alguno de los sentidos externos. Aquello no puede executarlo, sin alterar mucho la constitucion del ce- rebro 3 y si el medicamento es capaz de esto, es Capáz por consiguiente de hacer una tal impresion en el origen de los nervios, que sirven a las funciones de este, 0 aquel sentido externo, que pierdan enteramente su uso, | 3 Es bien advertir, que la causa a que atribuye Etmu- lero el ser tan nociva al Entendimiento, y Memoria la Ana- cardina, acaso existe en todos los demás medicamentos, que se predican como utilisimos a la Memoria. La confeccion Anacardina se llama asi, porque la basa de ella es el 4na- cardo; (fruto de un arbol de la India Oriental) pero se mez- clan con este fruto algunas especies mui aromaticas, que son las que, segun el Autor citado, dañan tanto a las dos po- tencias. Tengo entendido, que no hai medicamento algu- no mui aplaudido para la Memoria, que no sea mui aromaus CiarTA XX 171 us CiarTA XX 171 co, d que'no contenga. algunos ingredientes mui “aromatio os, Asi de todos: se deberá: temer: mas!;0:menostél. mismo laño. Del -4mbar;, queres recomendadisimo “para! la:Memo- ia, habla tan «mal Etmulero como de la Ánacardina. Esto és odo lo que alcanzo en orden al provecho, que la Memoria mede esperar de la:Medicina, y todo loque sobre:el asunto edo responder a V.R.:a quien. guarde Dios, Sec; 0000002 O "CARA: XL: DEL ARTE DE MEMORIA E Ersuadido ya V.R. alo poco que puede esperar de los medicamentos para lograr grandes proegresos enel estudio, apela de la “4nacardina a la Arte de Memoria, preguntandome si hai tal Arte, si. hai Libros, que traten de ella, y. Si por sus reglas podra“ conseguir:una Memoria extremamente feliz, como de muchos se cuenta, que por este medio la han conseguido. Materia es esta, so- bre que hasta ahora no hice concepto firme. Muchos han du- dado de la existencia: del Arte de Memoria, inclinandose bas- tantemente a que: este sea un-cuento como el «de la Piedra Phylosofal. Pero:son tantos los Autores que deponen de su realidad, que parece obstinacion mantener contra todos la negativa. Acaso cabrá en esto un medio, que es admitir que hai un Arte, cuyo método, y reglas pueden auxiliar mucho la Memoria, y negar, que el auxilio sea tan grande como ponderan muchos. Lo «primero es facil de concebir. Pero en lo segundo confieso, que mi entendimiento “apenas puede, sin hacerse gran violencia, asentir a la posibilidad. No ha- llo dificultad alguna en que haya hombres de Memoria, na- turalmente tan felíz, que oyendo un Sermon, le repitan to- do al piede la letra; pero qué en virtud de algun artificio haga'lo mismo quien sin él no podria repetir quatro clausu- las seguidas, se me hace arduo de concebir. Sin embargo, no 172 ARTE "DE MEMORIA.

no es esta la. mayor maravilla que se refiere del Arte de Mes moria. Marco Antonio Mureto testifica, que en Padua cono= ció a un Joyen, natural «de Córzega, el qual dandole mu= chos centenares de voces de varios idiomas, totalmente in- connexas, mezcladas con otras, formadas a arbitrio, Ó no significativas y. no solo las repetía prontamente sin errar una, siguiendo el orden con que las habia oído, mas tambien, ya. con orden retrogado, empezando de la ultima, ya empe- zando en otra qualquiera-, a “arbitro de los circunstantesj pongo por caso: Sile decian que empezase por la centesi- ma vigesima quinta, desde aquella proseguia 39 con orden directo, hasta la ultima; ó con orden retrogrado, hasta la primera: Dice mas, que el Joven aseguraba, que podia exe- cutar lo mismo, hasta con treinta y seis mil voces inconné- xas, significativas; 0 nosignificativas; y que se le debia creer; porque nada tenia de jactancioso.

2 Verdaderamente se hace inconceptible, que el Arte pueda “tanto. Pero siendo tan grande el prodigio, le engran- dece: mucho mas lo que el «mismo Mureto añade, que en pocos dias se puede enseñar este Arte. El dice fuexestigo de que el Corzo enseñó en siete, Ó en.menos de siete dias a un noble Mancebo Veneciano, llamado Francisco Molino, que estaba estudiando en Padua, y habitaba en la misma casa que Mureto de modo, que siendo aquel mancebo de débil memoria, Memoria parum. firma, dentro de pocos dias se puso en estado de repetir mas de quinientas voces, segun el orden que quisiesen prescribirle: Vondum sex, aut sep- tem dies abierant, cum ¿lle quoque alter nomina amplius guingenta, sine ulla difficultate, aut eodem., aut quocum= que alio libuisset ordine, repetebat. El Corzo decía, que un Francés, Ayo suyo, siendo. muchacho, le habia enseña- do el Arte; y él no se hizo de rogar para enseñarsele al Ve- neciano 3 pues ho bien éste le insinuó su deseo de aprehen- derle, quando el Corzo. se ofreció, señalandole la hora en «que:cada dia» habia de acudir a tomar leccion. De todo lo dicho, no solo fue testigo ocular Mureto; pero cita tambien otros, que asimismo lo fueron, Yo AGARTA O e 173 23 Yo no sé si quatro, cinco, ni seis testigos son bastan- tes para persuadir maravillas tales ¿ mayormente quando So- bre la gran dificultad, que ofrecen los mismos hechos, ocur- recotra bien notable, en que algunas veces he pensado. ¿Có- mo, pudiendo aprehenderse esre admirable Arte en tan poco tiempo, no se ha estendido mucho mas £ ¿Cómo los Princi- pes, que cuidan de la buena instruccion de sus hijos, no les dán Maestros, que se le comuniquen í ¿Cómo los mismos Maestros no van a ofrecerse a los Principes * Lo mismo di- go respecto de los Señores, que destinan «algunos hijos a las dignidades Eclesiasticas. Un Simple Pedagogo Francés que enseñó el Árte a un particular de Córcega, ¿no adelan- taria mucho mas su fortuna, ofreciendo tan apreciable ser- vicio a algunos Señores principales * Llonde es a proposito notar, que el Arte sería de suma utilidad, no solo para los que se dan a las letras 3 mas tambien para todos, de qual- quiera clase, Ó condicion que sean. Por ventura, ¿no es co- sa importantisima en la vida humana, y en qualquiera esta- do de ella, estampar en la Memoria quanto se vé, se lee, y, se oye 5; retener los nombres, y circunstancias de quantas personas se tratan 5 no olvidar jamas alguno de sus proprios hechos, dichos, y pensamientos £ El que poseyese esta ven- taxa, sobre hacerse sumamente respetable en qualesquiera concurrencias, ¿no haria mucho mejor sus negocios, y cami- naria con mas acierto, y seguridad a sus fines? ¿Pues cómo, pudiendo esto producir grandes intereses a los Macstros del Arte, no ofrecen su servicio en la enseñanza de ella a los Principes, y Grandes Señores?

4 No encontrando satisfaccion competente a estos, y otros reparos, esperaba hallarla en un Libro, que sobre el asunto escribió el Señor Don Juan Brancaccio, con el titulo de 4drs Memorie vindicata, que compré algunos años ha con este fin, y retengo en mi Librería. El titulo del Libro, y las recomendables circunstancias del Autor, eran unos grandes fiadores, Ó fundamentos de mi esperanza. Con to- do, falta en él lomas esencial para mi satisfaccion 3 y aun pienso, que para la del Público. Alega el señor Brancaccio . Vavarios Autores, que testifican de la existencia del Arte de Memoria. Refiere varios hechos de las prodigiosas venta= jas, que esta potencia logra, a beneficio de aquel Arte. Dé uno, y otro, aunque nocon tanta extension, y:individuali- dad, ya antes estaba yo bastantemente enterado, sin: que ni uno, ni ogro me convenciese. Hace una larguisima enmu- meracion de los que por este medio aumentaron casiinmen- 'samente su facultad Memorativa. Mas a la verdad, de los Ímas no consta, (y de no pocos consta lo contrario) que debiesev aquella felicidad al Arte, y no precisamente 2 ola Naturaleza.» Sea lo que fuere de.esto, repito, que nada de lo dicho convence 5 porque otro tanto se puede alegar, y “de hecho se alega, por la existencia de la Piedra Phylosofal. Citansz Áutores que la testifican, refierense algunas trans- mutaciones de hierro en oro, con circunstancias de lugar, tiempo, y testigos 3 enumeranse muchos sugetos que han poseído el 4rte de la Transmutacion; sin que todo esto obs- tea que los prudentes tengan por fabula lo que se jacta de la Piedra Phylosofal. | 5 Lo que unicamente sería decisivo en la materia, y falta en el Libro del señor Brancaccio 5 es revelar el artificio, con qué se consiguen aquellas grandes ventajas a la. Memo- ria; cuya reflexionada inspeccion facilmente manifestaria, si por medio de él son asequibles aquellas ventajas; asi co- mo el atento examen de una maquina, luego dá:a conocer, si tiene fuerzas para los movimientos a que se destina. De esto tenemos un exemplo oportuno en el Arte de enseñar a hablar a los mudos; pues aunque esta propuesta se represen- ta a algunos de imposible execucion, luego que se les dá al- guna idéa de los medios, que para ella se. toman, conocen, y asisten a la.posibilidad. Siendo el intento del señor Bran= caccio persuadir- la existencia del Arte de Memoria”a todo el mundo,- contra los impugnadores “de ella, como: mani fiesta en' el titulo, y en el Prologo 5 ¿por qué no'usó contra ellos de este concluyente argumento? Mayormente quando en este descubrimiento hacía un insigne beneficio al Público. El trabajo sería poco; pues si el Corzo, de quien habla Mu= ro- Carra XXL 175 reto, enseñó al Discipulo Veneciano este Árte en pocos dias, no.ocuparia, estampado en el Libro, muchas paginas. No solo no le añadiria trabajo, mas se le minoraria3 porque he- cho esto, todo lo demas, que contiene su Libro, es escusa- do para el intento.. | 6. Hagome eargo, de que eltitulo del capitulo 5 ofre- ce:una breve idea del -4rte de Memorias pero en el discur- so del capitulo, nada veo de lo que. ofrece la inscripcion; pues todo él se reduce a proponer unos auxilios de la Me- moria, que ha mucho tiempo que estan vulgarizados; y por otra parte no tienen dependencia, ni parentesco alguno con aquella fabrica mental del Arte de Memoria, que consiste en la disposicion de lugares, imagenes, signos, y figuras. El componer una diccion de letras iniciales de diferentes yo- ces, para traer distintas cosas por su orden a la Memorias poner en versos lo que se quiere recordar3 ligar a las cinco letras vocales (0. tambien-a las consonantes ) tal, 0 tal sig= nificacion, y repetirlas en varias voces con cadencia me- rica, para hacer presentes en ellas algunas artificiosas ope- raciones, como en los «versos, Barbara, Celarent, para la construccion de los Silogismos; y enel de Populeam Vir= sam Mater Regina ferebat, para colocar Christianos, y Purcos, de modo, que la: suerte adversa caiga sobre estos; asto'es, todo lo que: hai en. aquel capitulo, todo mil años ha vulgarizado, y que verdaderamente no dá idéa alguna del Arte de Memoría, sino segun el concepto general, y vago, de que esta Facultad 'se puede socorrer con algunos wxilios' artificiales...' ¿ME? | 17. ¿Ni me. satisface el que el Autor promete dár al Pús lico en otro Escrito un Árte de Memoria completisimo; pues ya pasaron treinta y ocho años desde que en Palermo imxrimió el 45 Memorie vindicata, (imprimióse el de 1702) v hasta ahora no sé que haya parecido el Escrito prometido. Pampoco me satisface el que dá noticia de muchos Autores, que escribieron: del Arte de Memoria, a quienes por consi- suiente pueden recurrir los que quieran instruirse en él, Di- O, Que tampoco esto satisface. Lo primero, porque pocos