% CarrTa XXX, 251 ron a manos de Don Pedro Peon, y ha mucho tiempo que este Caballero las conserva, cada una de las que se dicen ho- jas, me representó, con mucha mas propriedad, ser huevo, que ser hoja; como tambien le pareció, y parece lo mismo al referido Caballero, 13. Una gran prueba de ser huevos, y no hojas, es, que desde que se recogen, se conservan siempre en el mismo color, enla misma textura, en el mismo tamaño. Es cla- ro, que si fuesen hojas de flor, se arrugarian, y encogerian mucho 3; mudarian de color, y de textura, como hacen to- das. las. demas, a proporcion. que se yán desecando..
14. Suponiendo ser huevos de insectos, se explican to= das las circunstancias: del Phenoméno naturalisimamente, Al gunas Moscas de particular especie, que hai en: aquel País, los. deponen; y: como: aquellas vuelan a su arbitrio por to- das partes:, pueden: verterlos en: las breves ensenadas de la Superficie: de las paredes:; en los techos,. sobre: las hiervas, exc. Su repentina. aparicion se: hace facil de entender, no solo. por las. dos. causas expresadas arriba, las quales igual- mente satisfacen, como es claro, que sean huevos de Insec- tos, Qque:scan: Flores; mas tambien. con: otra. especial. res- pectiva de los: Insectos..
15. Es cierto, generalmente hablando, que dando calor hasta um determinado grado: a los: huevos, el feto contenido en ellos. recibe mas: pronto: aumento, que siendo: el calor mas: remiso. Asimismo: es cierto, que el licor que circunda el feto, enrareciendose con el calor, aumenta a propor- cion: su: volumen 5 y finalmente, sii la: correza del huevo es flexible, y cayáz de extension, como: lo. es en los huevos de los. insectos, se estenderá a: mayor lugar 3 pudiendo de este modo hacerse visible en brevisimo tiempo aquel cuerpo, que:poco antes, por su mucha: pequeñéz, cra invisible.. Vé aquí, pues, lo: que verisimilmente sucede en nuestro caso. Fstán: algunos de aquellos racimos: de huevecillos esparci- dos por una: pared 5 pero tan pequeños, que no se discier- nen. Llega la: gente: curiosa 4 examinar la pared: nada en- cuentra ala primera vista, porque aún: los hueyos son pequ 252 SOBRE UN PHENOMENO PE INSECTOS, queñisimos, Acercandose la gente, ya con el aliento, ya con los continuados efluvios de tódo el cuerpo, les dá calor suficiente para que en breve rato crezcan lo bastante para hacerse visibles; y de aqui resulta, que véan lo que uno, Y dos minutos antes no velan, 16 Este discurso puede salvar la naturalidad del hecho, aun quando fuese verdad lo que comunmente se dice, que las flores solo se vén en la Ermita de San Luis el dia del Santo. Siendo aquel sitio, por su eminencia, frio, solo en el dia del Santo, por la mucha concurrencia de gente en él, recibirán Jos huevecitos el calor y QUE ES MCNESfer para cre- cer, y hacerse fecundos, Y vé aqui suelto el nudo de esta gran dificulrad, aun suponiendo el hecho, como nos le pin= ta la voz comun.
17 Por la misma razon se puede salvar la naturalidad del Phenoméno, aun quando las Flores, 0 las que se lla- man Flores, no solo apareciesen unicamente en el dia del Santo, mas tambien precisamente al tiempo de celebrar= se la Misa Mayor. Entonces se llena la Iglesia de gente, por lo que recibe mucho calor todo el ambito de la Ermi- ta, y con ese calor pueden erecer los huevos, que sin él se marchitarian antes de lograr algun incremento sensible, Esto es todo lo que en orden al Phenoméno en question he alcanzado 5 y que por medio de este Escrito pongo en ma» nos de Vmd. para que satisfaga a su Ámigo Don Juana Nuestro Señor guarde a Vid. muchos años, Sc, CAR= Car TA XXX 153 CARTA XXXL SOBRE LA CONTINUACION de Milagros en algunos Santuarios.
X Ul señor mio: Ordename Vind. le escriba mi sen- tir sobre el asenso que merecen los milagros continuados, Ó continuacion de milagros, que se refieren de algunos Santuarios; proponiendome por exemplos el de nues- tra Señora de Valdeximena, donde los que padecen Hydro- Phobia, indefectiblemente mueren, si están en tal, y tal es- tado 5; e indefectiblemente sanan, si están en otro: Y el de nuestra Señora de Nieva, a cuyo termino se acogen los brutos, quando presienten tempestad 5 y en cuya jurisdic- cion ningun viviente perece con ella, como ni los que traen Retrato tocado a aquella Sagrada Imagen.
2 ¿Quien podra dar respuesta a tan generica pregunta? Nadie ciertamente. La continuacion ce milagros, €s, en qualquier Santuario, y fuera de él, posible a la Cmnipoten- cia, Siendo la posibilidad cierta, y quedando la duda solo en el hecho, unicamente pueden resolverla los testigos de vista 3 esto es, los que han freqiientado los Santuarios, O vi- ven en los Pueblos donde ellos estan, O en los vecinos; de que resulta, que para cada Santuario es mencster distinta ¡ne formacion, y distintos testigos. Ni en esta materia basta la deposicion de qualesquiera testigos oculares; es menester que sean de mucha veracidad, juicio, y refiexion. Faltando estas circunstancias en los mas de los hombres, se divulgan a cada paso prodigios, que nunca existieron 3 ya por juz- garse prodigioso lo que es natural; ya por crecrse errada- mente, que es asunto digno de la piedad christiana publi- ear milagros, o fingidos, O dudosos, 3. Por esta razon, en general, se debe hacer juicio, que en 254 SOBRE MILAGROS CONTINUADOS.
en materia de milagros, sean continuados, ú no, hai mucho mas de aprehension, que de realidad. Por lo que m'ra a Sant tuarios, en tres he estado, de cada uno de los quales se re- cría un milagro continuado 5 siendo el hecho, en que se fun- daba esta fama, indubitablemente natural. Pero no es justo inferir de aqui, que en ningun Santuario continúa Dios los prodigios, La repeticion del de la Sangre del Glorioso Mar- tir San Genaro, en la Ciudad de Napoles, esta tan altamen- te autorizado, que sería ciega obstinacion negarle el asenso, En orden a los dos Santuarios que Vimd. me especi- fica, no sé que le diga. Del primero, que es el de Valdexi- mena, ni aun el nombre habia oido. Verdaderamente en el milagro continuado de sanar indefectiblemente de la Hydro: phobia (o mal de rabia ) los que la padecen en tal estado; y morir Infaliblemente los que en otro, sino se circunstancia mas, es mui posible se incurra en una grande equivocacion.
Supongo, que de los que padecen esta dolencia, sin inter- vencion de milagro, unos sanan, y otros mueren. Luego de los que llevan a Valdeximena, aunque Dios no quisiese obrar milagro alguno, unos sanarán,' y otros morirán. ¿Cómo, pues, se puede saber, si los que sanan en dicho Santuario, sanan por milagro? Dicen, que sanan los que están en tal estado 3 pero ese estado se determina despues que los vén cu- rados, que antes de la curacion no se sabe. De este modo, aunque la curacion no sea milagrosa, se podrá fingir tal, di- ciendo, que estaban en aquel estado que era menester pa- ra que se obrase el milagro.
Fuera de esto, el suponer, que los que están en tal estado, infaliblentente mueren, incluye una notable incon- eruidad. Serán, acaso, los que se hallan en estado deplora- do. ¿Pues qué, la intercesion de nuestra Señora no será po- derosa para alcanzar de Dios la curacion de estos, O por lo menos de algunos de ellos *; Ninguno de los que oran por estos, a la Reina de los Angeles pedirá con verdadera fe? ¡Que absurdo! ¿O Dios por ventura, es un Medico como los del mundo, que solo pueden curar a los Hydrophobos, quando la enfermedad se halla en tal, O tal estado? Dixera yo, Carta XXXI. ass yo, que si ninguno de los que los Medicos tienen por deplora- dos, se cura en aquel Santuario, no hai tal milagro conti- nuado, y acaso, ni aun sin continuacion. En fin, qualquie- ra quese suponga ser el estado de los que infaliblemente mueren, es un terrible estorvo ala creencia, de que inter- viene prodigio. Si sin determinar distincion de estados se di- xese, que Díos obra el milagro con unos, y no con otros, no se hallaria tropiezo en la noticia. Pero en tal caso se de- berian examinar las circunstancias, para decidir, si la cura- cion de los que sanan, es milagrosa. Paulo Zaquíias ( Quest. Medico-Legal.lib. 4., tit. 1, quest. 8, ) prudentisimamente «señala las reglas, que se deben observar en el juicio, de siala curacion de alguna enfermedad es milagrosa. Las principa- les son quatro. La primera, que la dolencia esté reputada por naturalmente incurable, O por lo menos dificultosisima de curarse 3 porque dice, y dice bien, que los: milazros tie- nen por objeto las cosas arduas, no las faciles. La segunda, que no esté la enfermedad en la ultima parte de su estado; porque entonces, aunque padece mucho el enfermo, y se halla constituído en gran riesgo, por la mayor fuerza de los simptomas 3 en muchos Sucede natural, y prontamente una crisis, que los libra. La tercera, que la curacion sea perfec- ta; de suerte, que no quede el mas leve vestigio de la enfer- medad. Dei perfecta sunt opera. La quarta, que sea la me- Joría subitanea, 0 repentina. No siendolo, ¿de donde pue- de constar, que no se debe a la naturaleza * ¡Quántas veces se ha visto sanar, sin milagro alguno, enfermos, que los Medicos habian abandonado por deplorados!
6 Añado, quela Hydrophobia ( y es advertencia mui importante para el asunto ) frequentemente se supone, 0 sospecha donde no la haí. Habiendo mordedura de Perro, se suele levantar al Perro que rabia, y le cuesta la vida. En fé de esto, el mordido vá al Santuario, o al Saludador; y no resultando despues daño alguno, se cree curado de una do- lencia, que no padeció, sino en la imaginacion.
7 Del prodigio, que por la intercesion de nuestra Seño- ra, obra Dios en el Territorio de Nieya, privilegiancole cons 256 SoBRE MILAGROS CONTINUADOS.
contra el furor de las tempestades, y avisando con modo inexplicable a los brutos, que recurran a aquel asilo, quan- do ven, que los amenaza con ellas el Cielo, oí hablar mu- chas veces. Pasé tambien una por el Lugar, donde se vene- ra aquella Sagrada Imagen de Maria. Pero por desgracia, quando hice este transito, no estaba prevenido de tal noti- cia. Á tenerla de antemano, hubiera procurado alguna ave- riguacion en el sitio, ¿Qué diré, pues, no teniendo infor- macion especifica del caso? Diré, que el hecho puede ser sobrenatural, y tambien puede ser natural. | 8 ¿Pero puede ser causa natural para que el Territorio de Nieva esté esento de tempestades, Ó por lo menos de rayos? Sin duda. Es cierto, que hay unos Países menos expuestos a tempestades, que otros. Esto pende de su temperie, situa- cion, y otras circunstancias, Luego puede haber alguno, 0 algunos Países de tal temperie, y situacion, que nunca las padezcan. Pero no he menester tanto. Contentome con que haya Países, que mui rara vez las padezcan, y esa rara vez sean benignas, lo que nadie me negará. Sera el Territorio de Nieva uno de ellos, De aqui nacera, que pasen muchos años, sin que en aquel Territorio caiga algun rayo. Esto bas- ta para que en el Vulgo se haya introducido la voz general de que nunca cae. Con menos fundamento se introducen, y conservan otras opiniones vulgares, semejantes a esta. En el Dic. 5. del quinto Tomo escribi de la fama, y voz general que hay en este País, de que siempre truena el dia de Santa Clara, y siempre llueye el Martes de la Semana Santa. Esto segundo sucede unas vsces, y otras no. Lo primero, en veinte y nueve años, que he vivido en este País, solo lo ví dos veces.
9 Es muy posible, pues, que por la freqúencia, y be= nignidad de las tempestades, en el Territorio de Nieva, pa- sen regularmente veinte, O treinta años, sin que caiga en él algun rayo. Sean no mas que diez, ú doce. Basta esto para que la gente de aquel País publique por el mundo, que nun- ca es herido de rayos. ¿Pero no se desengañan, se me dirá, quando vén caer alguno, aunque sea muy de tarde en tarde? Res Carra XXXI. 257 Respondo, que no. Como cosa extraordinaria, lo atribuirán a causa misteriosa. Dirán, que.es una demonstracion espe- cialisima, y mui estudiada del Cielo, para intimarlos la en- mienda de sus vidas. Dirán otras cien cosas, que yo,no pue- do prevenir 5 porque en fin, contra demonstraciones, y. evide cias, solo el Vulgo, y gente. ruda abunda de solu- ciones. | | | | 10 ¿Pero que dirémos de los Ganados, que al vér aso- mar alguna tempestad se refugian a aquel sitio? Que, su- puesto el hecho, de que imui rara, O ninguna vez le infes- tan las tempestades, que la inmunidad sea natural, que míi- lagrosa, es esa fuga. naturalisima. Tambien tienen los brutos. sus observaciones, y se gobiernan a su modo por ellas. Vie- ron muchas veces apedrear los Países vecinos, sin queel nu- blado alcanzase al distrito de Nieya. Esta observacion los avisa para refugiarse alli, ¿Qué dificultad tiene esto? El Toro corrido, aunque lo es una vez sola, de alli aun año, y aun dos, 0 tres, retiene las especies de lo que le pasó en aquel molesto Juego; y si otra vez se halla en él, sobre el fundamento de, aquellas especies, toma Sus precauciones, para que no le insulten con tanta facilidad, y tan sin ries- gos por lo que los Toreros mas diestros temen mucho a los Jroros corridos. Para el caso en que estamos, daré obserya-. cion mas específica, de que soi testigo ocular. Pasando, años ha, por una Sierra de este País (la que llaman de Tinéd) en un cia caloroso, v1, que muchas manadas de Ganado mayor, esparcidas por la Sierra (¿en cuya altura hai una planicie dilatada ) como de comun acuerdo, sin conducirlas Pastor alguno, se iban encaminando a una extremidad de la cum- bre. Estranandolo yo, y manifestando mi admiracion al Criado que me seguía, y que era natural de aquella Ticr- ra, me respondió, que los Granados, que pacían en aquella Montaña, en todos los dias calorosos hacian el mismo viage, al punto que empezaba.a molestarles el rigor. del Sol, lo que ordinariamente sucedia a las once de la mañana, (esta fue la hora en que ví el concertado viage ) y todas paraban en un sitio abanzado, que me señaló, y que me advirtió ser el "Tom. Í. de tas: R mas 258. SoBrE MILAGROS CONTINUADOS..
mas fresco de toda la Sierra, 2 causa de un templado vien-- tecillo, que alli respiraba de la parte del Mar. No son los, brutos tan brutos, como comunmente se piensa. Ellos ad= vierten, observan, y se aprovecian ue lo que observan, y advierten.. El Gu ) TI - En. quanto al incremento, quedá al pretendido pro: digio la circunstancia, de que ninguno de. quantos. traen consigo alguna Imagen tocada a la de Nieva, es herido de rayo, debo decir, que no comprehendo cómo. se. pudo ha- cer seguramente tal observacion. Supongo,. que se esparcen por España: muchas Estampas, O pequeñas Imagenes toca= das a aquella, por haberse «esparcido. la. pia opinion, de que son defensivo contra los rayos. ¿ Quién, pregunto, andubo: por toda España a. hacer la pesquisa, de si alguno de diez,, ú doce mil deyotos que usaron de aquel defensivo, fue heri= do de rayo? ¿Ni quién, aun en. caso quela hiciese, podria. en tanta multitud de. testigos lisonjearse: de que ninguno le habrá faltado a la verdad£ Mayormente, quando los mas. de los hombres, en materia de prodigios que fomentan la. devoción, tienen por acto de piedad referir“lo incierto), como, cierto. PIS i 12 Mas: esa informacion, en caso de hacerse, debería. comprehender en su asunto un. espacio. de tiempo considera- ble: pongo por exemplo, se. deberia inquirir, sien el espa=- cio de cien años proxime pasados, habia sido herido de ra= yo, alguno, de los que tra1an Imagen tocada a la de Nievas.
Reducida la informacion a menor espacio de tiempo, nada. probaría s siendo cierto, que prescindiendo de todo defen- sivo, a cada. docena, ú docena: de millares. de hombres, no toca uno que muera a golpe de rayo. ¿Pero cómo se po- dria hacer la informacion sobre tanta extension,, ni aun mu- cho menor, de tiempo.* ¿Hai por ventura en todos los Pai: ses Archivos, donde se recojan testificaciones de tados los. que: traían: consigo. el defensivo. expresado, y de qué gene= ro de. muerte padecieron? Asi, esta es sin duda una de las. muchas cosas, que sin exámen. se dicen, y sin refiexion. Se creen. | A | y Carta XXXL 259 13 Y por decir a Vimd. todo lo que siento en el asunto, no solo dudo mucho de ese milagro preservativo del furor del rayo; pero quisiera, que dudasen todos como yo. ¿Mas a que proposito, me dira Vmd. el deseo de [comunicar a todos mi poca fé? Respondo, que al fin de convertir una piedad de mera apariencia, en una piedad solida. ¿Qué resulta en muchos de la firme persuasion en que están, de que trayendo consigo una Imagen de la de Nieva, están esentos de las incendiarias iras del Cielos Que asegurados por aquella parte de no padecer muerte repentina, ponen me- nos cuidado en la pureza de la conciencia. No admite duda, que el miedo de morir de repente, es un gran freno para los hombres, y que a muchos hace vivir con mas cuen- ta, y razon, que si careciesen de ese riesgo: y como a me- nor causa, corresponde menor efecto, minorado aquel mie- do, se minora el util cuidado que produce. ¿Pues quién no vé, que los que vivenen la persuasion de que no están ex- puestos al furor de los rayos, temen menos que los demas la muerte repentina * Porque, aunque quede el riesgo pen- diente por otras partes, basta, para que el miedo sea menor el que falte por ésta. Añadesc, que exceptuando los que pere- cen heridos del rayo, ú oprimidos de las ruinas de un edifi- cio, acaso es mui rara la muerte perfectamente repentina. Con que es facil, que muchos se hagan la cuenta, de que fuera de aquellos dos casos, siempre tendrán algunos momentos para levantar lós ojos a Dios, y pedirle eficazmente el perdon de sus culpas. Inclinome mucho a que estos se enga= ñan 3 porque, aunque al que, por exemplo,.es herido en el corazon, le restan algunos momentos de vida, estol persua- dido a que aquellos se pasan en un perfecto aturdimiento; pero el que ello sea asi, no quita que sea comun la persua- sion contraria, y que por consiguiente vivan con mucho menos miedo de muerte, que los prive de todo recurso a Dios, los que están en la aprehension de que no pueden he- rirlos los rayos.
14 Pero no hagamos cuenta del cuidado habitual», que . puede inducir el miedo de los rayos, sino del actual que in- R 2 du- 2.60 Somre MILAGROS COMTINUADOS, duce, quando se tienc ya dla vista un furioso nublado3 y consideremos debaxo de él ocho hombres, de quienes los qua- tro, por traer consigo una Imagen de la de Nieva, viven confiadisimos de que no ha de caer sobre ellos rayo alguno; pero los otros: quatro, porque no: presumen tener contra.
aquellas iras del Cielo. algun defensivo, temblando, miran las amenazas del nublado. ¿Qué sucederá * Que los segundos pedirán a Dios misericordia, implorarán con algunas ora= tiones su clemenciaz y lo principal, procuraran. hacer sus Actos de Contricion, con propositos firmes de la enmien- da de sus culpas; pero los primeros, sobre el supuesto de su su= guridad, mada mas cuidarán de esas christianas diligencias, que si viesen.mui sereno el Cielo, BE 55. La reflexion hecha sobre este creido preservativo de los rayos, aun con mas razon se debe aplicar a otros, que se Juzga, 0 ha juzgado serlo generalmente de toda: muerte repentina. Son muchos, sin duda, los millares de almas eter= vamente infelices,. por la persuasion en que estubieron de que teniendo tal devocion, ó rezando.tal oracion', O trayen- do consigo tal Reliquia, no moririan. sin confesion; ¡ Oh pro- mesas, si no siempre mal fundadas, por lo menos mal enten- didas | Pues noes creíble y; que Dios conceda privilegios, na= turalmente ocasionados.4 fomentar descuidos, y negligencias en-las operaciones conducentes a la salvacion. El: medio mas seguro para no morir sin confesion,. es confesarse con verda= dero dolor, y sin interponer mora alguna, siempre que; hai conciencia de pecado mortal. Este ruego a Vimd. que prac- tíque, y juntamente que me encomiende a Dios. Vales.
CAR= Carra XXXII 261 CARTA XXXIE SATISFACCIÓN A ALGUNOS reparos propuestos por un Religioso de - otra Orden, Amigo del Autor.
-1 Evyerendisimo Padre Maestro, y mi Dueño: La de V. Rma. de 9 del corriente, que acabo de recibir, por todas sus circunstancias, y capitulos es acreedora a mi mayor estimacion. Ya, desde el Correo antecedente, tenia yo noticia de la general aceptacion con que fue oído nuestro Don Manuel; pero me añade muchos grados de complacen- cia el repetirmelo V. Rma. Ási por esto, como por todo lo demas que contiene la Carta, debo a V. Rma. muy cordia- les agradecimientos 5 pero con especialidad por la ultima partida de ella, en que V. Rma. me propone lo que ha ha- llado digno de censura en mi 6 Tomo; pues esto me hace vi- sible en V. Rma. aquella prenda, que yo supremamente aprecio en los hombres 5 esto es, la sinceridad, y candor 3 y porque V. Rma. tenga la complacencia de vér, que procuro imitarle en esta virtud, con la misma franqueza que V. R ma. propone sus reparos, diré lo que siento a ellos.
2 Nota V. Rma. lo primero, el Discurso sobre los Chis- tes de N, como descanso improprio de una pluma séria. Yo entendia, que antes el descanso proprio de una pluma séria era el Chiste, O la chanza 5 y me parecia haberlo entendido del mismo modo Áristoteles, quando dixo: ( lib. 8 Polit. c. 3.) Qui laborant indigent relaxatione, $ huius gratia est ¡o- cus. ¿ Y por qué, sino por esta razon, colocan todos los Phy- losofos Morales en la clase de las virtudes aquel habito, que inclina a la chanza oportuna, y que llamaron los Griegos Eutropelia, y los Latinos Comitas3 cuyos extremos viciosos son la Scurrilidad, y la Rustiquéz? El mismo Aristoteles Tom. L.de Cartas, R3 (lia, 262 RespuesTA A UN ReEpARO, (lib. 4. Etbic. cap. 8.) llamo Rusticos, y Duros aquellos genios, que ni declinan jamas de la seriedad a la chanza, ni permiten, Ollevan bien, que declinen otros: Qué verd neque dicerent quidguam vidiculi, neque alios dicere paterentur, Rustici sunt, “S Durí. Nise podrá decir, que estaes maxi- ma de una Emica, que tenia su mezcla de gentilicaz pues Santo Tomás (2,2, quest. 168, artic. 4.) la aprueba, y confirma entoda su extension, condenando por vicio el no- admitir alguna interrupcion de la seriedad con el chiste. No- tese, entre otras, esta clausula en el cuerpo del Articulo: Í1lli autem,quiin ludo deficiunt, nec ¿ipse dicunt aliquid ri- diculum, ES dicentibus molesti sunt, quia scilicet, modera- tos aliorum ludos non recipiunt; ES ideo tales vitiosi sunt, E dicuntur Duri, «S Agrestes. Tampoco se diga, que esto tie- ne lugar en las conversaciones, no en los Escritos; ni se me- alegue el exemplo del mismo Santo Tomas, que en medio de dár esta doctrina, nunca en los suyos mezcló jocosidad al- guna 5 pues esta objecion está preocupada por el mismo An- gelico Doctor en el articulo 2 de la misma question ad pri- mum, donde dice, que la Doctrina Sagrada no permite in- terpolarse con jocosidad 3 y insinuando, que de ahii abaxo caben en todo genero de materias, para lo qual cita un pa- sage de Ciceron, 3. Pero aun permitido, que quien sigue un asunto sério, no pueda interpolar la seriedad con el chiste 3 esto es imper= tinente para el caso en que estamos; pues yo no sigo un asunto, 0 materia determinada en alguno de mis Libros, si- no que los varío en cada Discurso. Lo que unicamente se me podria notar, sería, que el asunto que trato en el Discurso questionado, fuese totalmente estraño a la idéa general del Teatro Critico. Pero es claro, que esta nota no cab23 pues el intento de dicho Discurso es manifestar un error comu- nisimo 3 conviene asaber, la translacion de chistes, de luga- .res a lugares, y de tiempos a tiempos.
4. Ultimamente quiero permitir, queen mi Obra no que- pa oportunamente Discurso alguno, que no sea sério. Digo, que realmente lo es el mismo que se nota. Trata de chistes, es CART a XXSCEL | 253 es verdad 3 ¿por eso es ser chancero, O chistoso? llacion es- traña. Serían, segun este modo de discurrir, chanceros, y chistosos tres articulos de la question citada de Santo To- más, enlos quales no trata de otra cosa, que de la jocosi- dad. Asi es cierto, que un discurso no toma la denomina- cion de sério, O jocoso, del objeto que mira, sino del fin á que le endereza, y del modo. con que le toca. ¿Quien no vé, que a cada paso se tocan Jocosamente objetos graves, y se discurre seriamente sobre materias lúdicras?
s El segundo reparo le miro como melindre del pudor, que me parece mui bien en una edad juvenil, respecto de quien son de piedra Iman los escollos; y asi suele importar aparrarse de ellos a largas distancias. Es una timidéz, que tiene buenos efectos, aun quando el entendimiento no la dic- ta sobre sólidos principios. Si todas las expresiones, que ex- citan idéa teorica de objeto sensual se hubiesen de desterrar de los Libros, nunca sería lícito usar de las de adulterio, prostitucion, ddr succesion a sucasa, concepcion, fecundi- dad, Sc. Lo que entiendo yo, es, que en esta materia, so- lo por dos capitulos pueden ser las expresiones viciosas. El primero, por ser soeces, 0 como se dice, tomadas del Vo- cabulario de las “Tabernas. El segundo, por incitativas, en orden al mismo objeto que exprimen. Es claro, como la luz del medio dia, que ni en el num. 14, ni en el 16 de aquel Discurso hai expresion viciosa por alguno de los dos capitu- los. Si tubiese mucha necesidad de justificarme sobre este Articulo, podria formar un larguísimo catalogo de expresio- nes mas fuertes por su materia, y por su forma, sacadas, no solo de Autores gravisimos entre los Profanos, mas aun de no pocos Santos Padres. Ruego a V. Rma. vea, por lo me- nos, a San Basilio en el libro de Vera Virginitate, hácia el fin, desde que empieza a tratar de los Eunucos, especialmen- te desde aquellas palabras: Masculina Corpora, licet illa Eunuchorum sint, ESc. El dicho, y hecho expresados en el num. 16 se hallan referidos, no con mas circunloquios por Historiadores graves de nuestra Nacion. ¿Por qué se ha de reprehender en mí, lo que no se acusa a ellos? Notaráse aca- 264 RESPUESTA A UN REPARO, so aquel dicho, y accion d2 inverecundos 3 a que bastaría res- ponder, que la inyerecundia no es del Escritor, sino del ob=-: jeto. Pero mas hay, y es, que ni en el objeto hallarán inve= > recundia, sino los que miran las cosas por la corteza. Aquel dicho, y accion, bien lexos de ser un deslíz del fragil sexo, fue un generoso rasgo de heroismo, y como tal le celebran los Historiadores 3 y en caso que se mezclase en él algo de petulancia, queda esta en la relacion como sufocada de la valentía varonil, que resplandece en el dicho. Añado, que - el recato de una muger, igual, O superior en espiritu a los hombres, no está en algunas circunstancias ceñido a tan es-- trechos limites, como el de las que en cuerpo, y alma son mugeres.
Al ultimo reparo digo, que:como tot homines, quod sen- tentice, no han faltado sugetos de capacidad muy superior ¿ la vulgar, que eloglaron' el Discurso del No sé qué, como - uno de los mas elevados del Teatro Critico. Dice V, Rma. que el asunto es mas oportuno para un entretenimiento 4Aca- demico, O para una conversacion traviesa, que para la so-: lidéz, y seriedad, que gasta el Teatro Cricito. Respondo, *' que conforme se tratáre el asunto, una misma materia pue-. de ser objeto de unas coplas Jocosas 3 puede serlo de una con- versacion de Truanes 3 y puede serlo de la mas profunda es- peculacion de los Phylosotos. Esto ultimo.es palpable en el asunto del No sé qué. ¿No le trato yo phylosoficamente? ¿No reyna en todo el Discurso una séria, y sólida inspeccion phy+*! sica del objeto, diversisima de aquel modo de tratar las co= sas, tocandolas solo por las flores, o por las hojas, que es proprio de Academias, y conversaciones traviesas?
Ya va largo esto para Carta. A la verdad, yo me voy: cansando, y a V. Rima. con mucho mayor motivo le debo:. suponer muy cansado de leer una Carta, sobre larga, mal escrita. ¿Mas qué remedios No tengo paciencia para escri- bir despacio, ni para corregir lo que he escrito de priesa. Asi salo apelo al proposito de la enmienda que executo, con- cluyendo aquí, por. no cansar mas. Nuestro Señor guarde a V. R. muchos años, (Xc. | CAR- | Carra XXXITL 265 CARTA XAXAXAIHII.
DEFIENDE EL AUTOR EL USO.