SigPhi · Benito Feijoo

Cartas eruditas y curiosas, Vol. I (1773)

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que hace de algunas voces, 0 peregrinas, o nuevas en el idioma Castellano.

Eñor mio: El tono, en que Vmd. me avisa 7 que muchos me reprehenden la introduccion de algunas voces nuevas en nuestro idioma, me dá bastantemente a en- tender, que es Vind. uno de esos muchos. No me asusta, ni coxe desprevenido la noticia, porque siempre tube pre- visto, que no habian de ser pocos los que me acusasen sobre este capitulo. Lo peor del caso es, que los que miran como delito de la pluma el uso de voces forasteras, se hacen la merced de Juzgarse colocados en la clase suprema de los Censores de Estilos; bien que LS, solo les concederé no sex, de la infima.

2. Puede asegurarse, que no llegan ni aun auna razo- nable medianía todos aquellos genios, que se atan escrupulo- samente a reglas comunes. Para ningun Arte dieron los hom- bres, hi podran dar jamas tantos preceptos, que el cúmulo de ellos sea comprehensivo de quanto bueno cabe en el Arte. La razon es manifiesta, porque son infinitas las combinacio- nes de Casos, y circunstancias que piden, ya nuevos pre- ceptos, ya distíntas modificaciones, y limitaciones de los ya establecidos. Quien no alcanza ce,, poco alcanza.

3 Yo convendría muy bien con los que se atan servil- mente a las reglas, como no pretendiesen. sujetar a a todos los demas al mismo yugo. Ellos tienen justo motivo para ha- cerlo. La falta de talento los obliga a esa servidumbre. Es ” menester 'numen, fantasia, elevación, para asegurarse el acierto, saliendo del camino trillado. Los hombres de corto genio son como los niños de la Escuela, que si se arrojan a ES- 266: SobrE INTRODUC. DE "Nuevas Voces.

escribir sin pauta, en borrones, y garabatos desperdician toda la tinta. Al contrario, los de espiritu sublime logran los mas faciles rasgos, quando generosamente se despren- den de los comunes documentos. Asi es bien, que cada uno se estreche, 6 se alargue hasta aquel termino que le señaló el Autor de la Naturaleza, sin construir la Facultad propria por norma de las agenas. Quedese en la falda, quien no tie- ne fuerza para arríbar a la cumbre; mas no pretenda hacer magisterio lo que es torpeza: ni acuse, como ignorancia del Arte, lo que es valentía del Numen.

-4 Al proposito. Concedese, que por lo comun, es vicio del estilo la introduccion de voces nuevas, O estrañas en el idioma proprio. ¿Pero por qué? Porque hai mui pocas ma- nos, que tengan la destreza necesaria para hacer esa. mez- cla. Es menester para ello un tino sutíl, un discernimiento delicado. Supongo, que no ha de haber afectacion, que no ha de haber exceso. Supongo tambiem, que es licito el uso de voz de idioma estraño, quando no la hai equivalente en el proprio: de modo, que aunque se pueda explicar lo mis-: mo con el complexo de dos, O tres voces domesticas, es me- .Jor hacerlo con una sola venga de donde vinierc. Por este motivo, en menos de un siglo se han añadido mas de mil vo- ces Latinas a la lengua Francesas y otras tantas, y muchas mas, entre Latinas, y Francesas, a la Castellana. Yo me atrevo a señalar en nuestro nuevo Diccionario mas de dos. mil, de las quales ninguna se hallara cn los Autores Españo- les, que escribieron antes de empezar el pasado siglo. Si tantas addiciones hasta ahora fueroa licitas; ¿porqué no lo serán otras ahora? Pensar, que ya la legua Castellana, u otra algunra del mundo, tiene toda la extension posible, O, necesaria, solo cabe en quien ignora, que es inmensa la am- plitud de las idéas, para cuya expresion se requieren distin- tas voces, 5 Los que a todas las peregrinas niegan la entrada en nuestra locucion, llaman a esta austeridad, Pureza de la lengua Castellana Es trampa vulgarisima nombrar las cosas como lo ha menester el capricho, el error, 0 la pasion. 5 Pu- Carta XXXIIL 267 ¿Pureza? Antes se deberá llamar Pobreza, desnudéz, mi- seria, se quedad. He visto Autores Franceses de mui buen Jui- cio, que con irrision llaman Puristas alos que son rigidos en esta materia: Especie de Secta en linea de estilo, como hai la de Puritanos en punto de Religion.

6 No hai idioma alguno, que no necesite del subsidio de otros, porque ninguno tiene voces para todo. Escribien-' do en verso Latino, usó Lucrecio de la voz Griega Homeo- mería, por no hallar voz Latina equivalente.

Nunc Anaxagore scrutemur homoomeriam. Quam Greci vocant, nec nostra dicere lingua Concedit nobis patrii sermonis egestas.

Antes de Lucrecio habia ya tomado mucho la lengua Latina de la Griega, y mucho tomó despues. ¿Qué daño causaron los que hicieron estas agregaciones* No, sino mu- cho provecho. Criticos hai, y ha habido, que aun mas es- crupulosos en el idioma Latino que nuestros Puristas en el Castellano, no han querido usar de voz alguna, que no ha- yan hallado en Ciceron: nimiedad, que dignamente re- prehende el Latinisimo, y Eloqúentisimo Marco Antonio Mu- reto; d'ciendo, que el mismo Ciceron, si hubiera vivido hasta los tiempos de Quintiliano, Plinio, y Tacito, hallaría la lengua Latina aumentada, y enriquecida por ellos, con muchas voces nuevas, mui elegantes 3 de las quales usaría con gran complacencia, agradeciendo su introduccion, $ invencion a aquellos Autores: Equidem existimo Ciceronem, si, ad Quintiliani, $ Plinii, 8 Taciti tempora vitam pro- ducere potuisset, ES Romanam linguam multis vocióus ele- ganter conformatis eorum studio actum, ac locupletatam vidisset, magnam ets gratiam hbabiturum, atque illis voci- bus cupide usurum fuisse. ( Variar. Lect. lib. 15, cap. 1.)

7 A tanto llega el rigor, 0 la extravagancia de los Pu- rastas Latinos, que algunos acusaron, como delito, al Doc- to Francisco Philelpho, haber inventado la voz Stapeda, para significar el estrivo. No habria voz, nien el Gricgo, ni 268 Sobre ÍInTRODUC. DE NUEVAS Voces, ni en el Latiri, que le significase 5 porque ni entre Grlegos, ni entre Romanos, ni entre alguna Nacion conocida, se só en la Antiguedad de Estrivos para: andar a caballo. Es «su inyencion bastantemente moderna: ¿Por qué no se había de inventar la voz, habiendose inventado el objeto? ¿Na es mejor tener para este efecto una voz simple de buenso- nido, y Oportuna derivacion, como es, Stapeda ( a stante pede ) que usar de las dos del Diccionario de Treyoux, Sca- mitus Epbhippiarius, u de la voz Scandula, que propone tam- bien el mismo Diccionario, y es muy equivoca 3 pues en el Diccionario de Nebrija se ve, que significa otras dos cosas?

8. En estos inconvenientes caen los Puristas ¡-asi Lati- nos, como Castellanos, ú de otro qualquier idioma: O: ca- recen de voces para algunos objetos, o usan de agregados de distintas voces para expresarlos; que es lo mismo,-que vestir el idioma de remiendos, por no admitir voces nue- vas, 0 buscarlas en alguna lengua estrangera. Hacen lo.que los pobres sobervios, que mas quieren hambrear, que pedir.

9 Quintiliano, gran Maestro en el asunto que trata- mos, dice, que él, y los demas Escritores Romanos de su tiempo tomaban de la lengua Griega lo que faltaba en la Latina 5 y asimismo los Griegos socorrian con la Latina la suya: Confessis quoque Grecis utimur verbis, ubi nostra desunt', sicut illi a nobis nonnumquam mutuantur. ( Insti- tit. Orat. lib. 1, cap. 5.) ¿Se atreverá Vid. u otro algu- no a recusar, en materia de estilo, la autoridad de Quin= tilianos | [a 10 Lomas.es, que no solo de los Griegos ( que al fin, a estos los yeneraban, en algun modo,. como: Maestros suyos Í se socorrian los Romanos en: las faltas de su lenguas mas aun de otras Naciones, a quienes miraban como bar= baras. En el mismo Quintiliano se lee, que tomaron las yo- ces Ebeda., y Petoritum, de los Galos; la voz Mappa, de los Cartagineses 5 la voz.«Gurdus, para significar un hom- bre Rudo; de los. Españoles. Origen Español. atribuye tam- bien Áulo Gelio a la palabra Lancea. A vista de esto, ¿ qué caso se debe hacer de la critica austeridad de los que con- CarTAa XXXI, 209 condenan Ja. admision de. qualquicra voz forastera en el die» ma Hispano?

11 Diránme acaso, y aun pienso que lo dicen, que en otro tiempo era lícito uno, ú otro recurso a los idiomas es- traños, porque no tenía entonces el Español toda la exten- sion necesaria: pero hoy es superfiuo, porque ya tenemos voces para todo, ¿Qué puedo yo decir a esto, sino que ala- bo la satisfaccion * En una clase. sola de objetos les mostra” ré, que nos falran muchisimas voces. ¿Qué sera en el com- plexo de todas? Digo.en una clase sola de objetos; esto es, de los que pertenecen al Predicamento de Aci ¿on. Son innu- merables las Acciones para que no tenemos voces ¿ninos ha socorrido con ellas el nuevo Diccionario: Pontré uno, Y otro exemplo. No tenemos voces para la accion de cortar, para la de arrojar, para la de mezc/ar, para la de desme- nuzar, para la de excretar, para la. de ondear el agua, ii otro licor, para la de dit dy para la dearrancar, Óc. ¿Por qué no podré, valieadome:del:idioma Latino, para significar estas Accioñes, usar de las: voces, amputación, Proyeccion, conmistion, conminucion, excreción, undula- c10n, excavación, avulsion? c 12 Asimismo padecemos bastante: escaséz de terminos abstractos, como conocera qualquiera quese ocupe algunos ratos en diseurrir en ello. Faltannos: tambien muchisimos participios. En unos, y otros los Franceses han sido mas próvidos que nosotros, formandolos sobre sus verbos, 0 buscandolos en el idioma Latino, ¿;No sera bueno que nosotros los formemos tambien, 0 las traigamos del La- tin, u del Francés * ¿Qué dro nos hara este genero pe- regrino, quando por él los Estrangeros no nos lleyan di- nero alguno * 13 —Ási, aunque tengo por obras.importantisimas los Diccionarios, el fin, que tal yez se proponen sus Autores de fixar el lenguage,nile J Juzgo util, ni asequible. No util, por= que es cerrar la puerta amuchas: voces, cuyo. uso nos pue- de convenir: no asequible, porque: apenas hai Escritor de pluma algo suelta, que se proponga contenerla dentro de los tCX> 270 SoBrRE INTRODUCCION DE NUEVAS Voces.

terminos del Diccionario. El de la Académia ' Francesa tubo a su favor todas las circunstancias imaginables para hacerse respetar de aquella Nacion. Sin embargo, solo halla dentro de ella una obediencia mui limitada. Fuera de que verisimil- mente no se hizo hasta ahora para ninguna lengua Diccio- nario, que comprehendiese todas las voces autorizadas por el uso. Compuso Ambrosio Calepino un Diccionario Latino de' mucho” mayor amplitud, que todos los que le habian pre: cedido. Vino despues Conrado Gesnero, que le añadió mi- llares de voces. AÁumentóle tambien Paulo Manucio; y en fin, Juan Paseracio, La-Zerda, Chifiet, y otros: y despues de todo, aún faltan en él muchisimos vocablos, que se hallan en Autores Latinos mui clasicos.

14 Luego queen el parrafo inmediato “escribí. la voz Asequible, me ocurrió mirar, si la trae el Diccionario de nuestra Académia. No la hai en él. Sin embargo, ví usar de ella a Castellanos, que escribian, y hablaban mui bien: Algunos ] juzgarán, que posible es equivalénte suyo 5 pero es- tá mui lexos de serlo.

15 Ni es menester, para justificar la introduccion de una voz nueva, la falta absoluta de otra, que signifique lo mismo 3 basta que la nueva. tenga, 0 mas propiedad, 0 mas hermosura, 0.mas energía. Mr. de Segrais, de la Académia Francesa, que traduxo la Eneyda een verso desu idioma nati- vo, y es la mejor traduccion de Virgilio, que pareció hasta ahora, llegando a aquel pasage, en que el Poeta, refiriendo los motivos del enojo de Juno contra los Troyanos, señala por una de ellas el profundo dolor de haber Paris. sI prision a su hermosura la de Venus: | | Manet alta mente repostum Tudicium Paridis, spreteque iniuria forme: Trasladó el ultimo hemistichio de este modo: Sa beaute meprisee, impardonable injure. Repararon los Criticos en la voz Impardonable, nueva en el idioma Francés 5 y hubo muchos, que por este capitulo la y YTe= Carra XXXIUL 271 reprobaron, imponiendole su inutilidad, respecto de haber en el Francés la voz £rremisible, que significa lo mismo. No obstante lo qual, los mas, y mejores Criticos estubieron 3 favor de ella, por conocer, que la voz [mpardonable, co- locada alli, exprime con mucho mayor: fuerza: la colera de Juno, y el concepto que hacía de la gravedad de la ofensa, que la voz Irremisible. Y ya hoy aquella voz, que inventó Mr. de Segrais, es usada entre los Franceses.

16 Pero es a laverdad para mui pocos el inventar voces), o connaturalizar las Estrangeras. Generalmente la: eleccion de aquellas, que colocadas en -el periodo, tienen, O: mas hermosura:,. 0. mas.energía, pide: numen. especial, el qual no se adquiere con preceptos, o reglas.. Es dote puramente natural 3 y el que no la tubiere, nunca será, ni gran Orador). ni gran:Poeta.. Esta. prenda esquien, a mi parecer,, consti- tirye lá: mayor excelencia de la Eneyda.. En. virtud. de- ella), daba Virgilio a la colocacion. delas: voces", quando era opor- tuno, aquel gran sonido-,. con: que se'imprime en el enten- dimiento, 0 en la imaginacion, una idéa vivisima del obje-- to. Pal es aquel pasage, cuya parte copié arriba:. Necdum etiam:cause irarum, seevique dolores Exciderant' animoz' manet alta mente repostum: Ludicium Paridis, spretaque iniuria forme.

Dentro de: pocas voces, ¡qué. pintura: tan viva;.tan hermo-- sa, tan expresiva, tan valiente de la irritacion. de la Diosa,, y de la: profunda impresion: que habia hecho: en: su ánimo la injuria de anteponer a la suya otra. belleza! Donde es bien advertir,. que el sincope Repostum, es de invencion de Vir- gilio, y no introducido solo a favor de la libertad Poeticas sino porque aquella nueya voz, ó nueva. modificacion de la. voz Repositam; dá mas. fuerza a la expresion., 17 No solo dirige 'el numen:,,0 genio particular para la introduccion de voces: nuevas, o inusitadas, mas tambien para usar oportunamente de todas las «vulgarizadas. Ciertos rigidos: Aristarcos, gencralisimamente quieren excluir del 272 SoBrE INTRODUCCION DE MUEVAS Voces, estilo sério todas: aquellas locuciones, Ó. Voces" que, 0, por haberlas introducido la gente baxa, 0 porque solo entre ella tiene freqúente uso, han contrahído cierta especie de humil dad, O sordidéz plebeya 5 y un Docto moderno pretende ser la. mas alta perfeccion: del estilo de Don Diego de Saavedra, no hallarse Jamas.en sus Escritos alguno de los Mulgarismos, que acinó Quevedo en el Cuento de Cuentos, ni otros seme. jantes a aquellos. Es mui hermoso, y culto ciertamente el estilo de Don Diego dauvedra, pero no. lo es por eso; antes afirmo,.qué aun podria ser mas-eloqúente.,| y enérgico, aunz que tal vez, se entrometiesen en el algunos, de aquellos VPul= LSarismos. E 1: SIRIA PSA | | 18 Quintiliano, voto: supremo en la materia, enseña, que no hay voz alguna, por humilde que sea, a quien no se pueda, hacer lugar.en la oracion, exceptuando unicamente las torpes, uobscenas: Omnibus fere verbis, preter pauca; que sunt parum verecunda, in oratione locus est. Y poca mas abaxo:, sin la limitacion de la particula fere., «repite la - misma Sentencia: Omnia verba (exceptis de quibus dixi ) sunt alicubi optima, ÉS humilibus interdum, $ vulgaribus ess opus. Institut. Orator. lib. 1, cap. 1.) Y en otra parte pro- nuncim, que a veces lamisma humildad de: las palabras añade fuerza, y. energía a lo que, se dice: Mim rebus aliguando, ES ¡psa verborum humilitas ajfert. (lib.8, cap. 3.)

19 Un sugeto, por muchas circunstancias ilustre, leyen- do en el primer “Tomo del L'eatro Critico -aquella clausula primera: del) Discurso,: que trata de los. Cometas y Es-el, Cos meta una faufarronada del Cielo contra los Poderosos del »mundo., la celebró..como rasgo de especial gala, y esplen= dor: convendre en que haya. sido efecto de su liberalidad el elogio 5 pero sien la sentencia hay algun merito para él, todo consiste enel oportuno uso de la voz Fanfarronada, la qual por sí es, de: la,clase de» aquellas, que pertenece al estilo baxo; conntodo, tendria imucho menos gracia; y energía”, si dixese:: £s:.el Cometa una vana: amenaza del Cielo, Sc. Siendo ¡asi, que la significacion es la misma, wa locucion:, vana. amenaza, nada tiene de humilde, ó Y p ed Pp le- Y p ed Pp le- Carta XXXIIL 273 plebeya. Vea Vmd. aquí verificada la Máxima de Quin- tiliano: Pim rebus aliquando, ÉS ¿psa verborum humili- tas ajert. | - 20 Deesto digo lo mismo que dixe arriba en orden a “inventar voces, ú domesticar las estrangeras. No pende del estudio, O meditacion, sí solo de una especie de numen par- ticular, O llamese imaginacion felíz, en orden a esta ma- teria. El que la tiene, aun sin usar de reflexion, sin discut- rír, sin pensar en ello, encuentra muchas veces las voces mas oportunas para explicarse con viveza, Ó valentía 3 ya “sean nobles, ya humildes, ya paisanas, ya estrangeras, ya recibidas en el uso, ya formadas de nuevo. El que care- ce de ella, no salga del camino trillado, y mucho menos se meta en dar reglas en materia de estilo. Pero en esto su- cede lo que en todas las demas cosas. Condena los primores, quien no solo no es capaz de executarlos, mas ni aun de percibirlos 3 que tambien el discernirlos pide talento, y no mui limitado.

Creo haber dexado a Vmd. satisfecho sobre el asunto de su Carta; y yo lo estaré de que Vimd. tiene el concepto de- bido de mi amistad, si me presentáre muchas ocasiones de exerc' tar el afecto, que le profeso, éce.

CARTA XXXIV.

DEFENSA PRECAUTORIA DEL Autor contra una temida calumnia.

1 UI señor mio: El afectuoso zelo que Vind. me muestra en la suya, por mi honor literario, me es sumamente estimable, y al mismo tiempo me da una sen- sible pruz:ba de su noble ánimo. - 2 Diceme Vind. que en la Gaceta de Folanda de 11 de A. osto, y que llzgó ahí él dia 22. del mismo mes, año de 41, Lom. L. de Cartas. 9 DO.

274 PRECAUCION CONTRA UNA CALUMNIA.

notó un parrafo del tenor siguiente, que pongo aquí en Cas- tellano; aunque Vmd. me le embia en el idioma Francés, de que usa la Gaceta: 3 Briasson, Librero de París, que vive en la calle de Santiago, imprimid ahora nuevamente un Libro intitula- do: Ensayo sobre los Errores Populares, O Examen de mu- chas opiniones, recibidas como verdaderas, y que son falsas, o dudosas: Traducido del I nglés, en dos Tomos, con un In- dice enteramente nuevo, y mejor que el de la Ona ante- eedente.

En OMC de este aviso, me advierte Vimd. que el inotivo de darmele, es prevenirme contra el abuso, que algun émulo mio podrá hacer de aquella noticia; pretendiendo, y publicando, que pues antes de emprender la Obra del "Teatro Crítico, contra Errores Comunes, habia otra com- puesta al mismo fin, de impugnar Errores Populares, co- mo suena el titulo propuesto: 5 se puede creer, que yo soy, un mero Auror plagiario, que no hice mas que copiar, 0 traducir aquella Obra 5 exhortandome juntamente Vme. a la investigacion, de si el suponer Ediciones anteriores de ella, es embuste de algun Estrangero, ordenado al mismo fin de quitarme la circunstancia de Autor.

5 Empezando por esto ultimo, digo, que no Señor: no hai embuste alguno en el modo de anunciar la impresion de esa Obra. Yo tengo la misma de Edicion anterior, hecha tambien en París, del año de 1733, y dividida en dos “To- mos en octavo, no quedandome duda de la identidad de la Obra, y del Autor, por la perfecta, y literal conformidad del título. Ni la Edicion, que tengo yo es la primera: ¿Có- mo podia serlo, si el Autor (que fue Tomás Brown, céle- bre Medico de Londres, aunque no le expresa el Gacetero Holandes ) murio el año de 1680, como se lee en el Suple- mento de Moreri £ 6 Mas siendo asi, scómo me libraré de la sospecha de haber copiado de este Auter, 9 todo d, mucha parte delo que tengo escrito? Respondo, que esta Carta haciendola pública, por medio de la estampa, me servira de defensivo, con las adyerrencias siguientes; EVI O O Carta XXXIV, 275 7 Lo primero, el Padre Maestro Sarmiento, que es quien me adquirió estos libros, puede deponer, que no me los remitió hasta el año pasado de 1740, quando ya tenia con cluídos los ocho Tomos del Teatro Critico. Asi, solo pude yalerme de ellos para ell Suplemento, como en efecto me valí en alguna cosita; esto es, en la especie perteneciente 4 los Judios, que propongo en la pag. 177, num. 27, para la qual cito al mismo “Tomas Brown, con tanta legalidad, y tan distante de la injusticia de apropiarme trabajos agenos, que en nombre, y cabeza de aquel Autor, exibo las pruebas, que convencen ser falsa la opinion del mal olor de los Judios; esto es, propongo aquellas pruebas, como parto del ingenio de aquel Escritor, y no del mio.

8 Losegundo, aun en caso que no se creyesz al Macs- tro Sarmiento (lo que no podria ser, sin hacer una grave injuria a su notoria veracidad ) por lo menos, los quatro pri- meros “Tomos del Teatro, por otro capitulo quedan libres de la calumnia de usurpacion. Los dos Libros de Brown, que hay en mi Biblioteca, son, como dixe arriba, de Edicion de París, del año de 1733, lo que haré véra mil testigos que se congreguen. Antes de entrar ese año, y aun antes del de treinta y uno, estaban impresos los quatro primeros Tomos del Teatro, como consta por las fechas de las Ediciones lue- go, c.

9 Lotercero, todo lo que escrivió Brown sobre Erro- res Populares; está comprehendido en dos "Fomos en 0c- tavo, de letra no mas menuda, o la diferencia es casi in- sensible, y de pocas mas paginas, que qualesquiera dos To- mos de los del Teatro; de modo, que lo que se pueda dár es, que los dos de Brown tengan tanta letra, con mui po- ca diferencia, como uno del “Teatro. Escasisimo subsidio po- dria yo hallar en dos volumenes, que no hacen mas que la octava parte de los mios; y computando el Suplemento, no mas que la novena. | 10 Final, y principalmente, no solo no hallé en el es- crito del Ingles socorro alguno para mi Obra; pero cra abso- lutamente imposible hallarle. La razon demonstrativa Cs, be 276 PRECcAUCION CONTRA UNA CALUMNIA.

porque aunque el asunto general de aquel Autor es la im- pugnacion de varios Errores Populares, todos los asuntos particulares que trata, a excepcion de uno solo, y una pe- queña parte de otro, son distintos de los que yo me propon- go en mis Discursos, El asunto exceptuado es el del calor de los Etbiopes, sobre que aquel Autor discurre en el 2. Tomo, lib. 6, en los capitulos 10, y 11. Pero en orden a la causa de aquel color, que es lo unico, que sobre el asunto se dis- puta, sigo opinion distinta de la suya. El otro Asunto, en quien, solo en orden 2 una pequeña parte, conyenimos, es de la Historia Natural, que trato en el segundo Tomo, Disc, 2.

11 Procede el Medico Inglés por capitulos, como yo por Dircursos 5 pero tocando en ellos asuntos, por lo comun, de mucho mas corta esfera, que los mios. Pongo por exem- plo: trata en uno de alguna propriedad particular de un Animal: en otro, de algun yerro de la Pintura; en otro, de un hecho menudisimo de Historia; en otro, de algun error de la Anatomia, de la Geografia, 6c. En treinta y cinco ca- pitulos, que comprehenden el libro segundo, y tercero, im- pugna varios errores, ú opiniones dudosas, pertenecientes a la Historia Natural. Son muchos mas los que en orden al mismo asunto impugno yo en el segundo Discurso del Lomo segu ndo, y Suplemento del mismo Discurso. En quanto a la designacion de errores, dentro de esta esfera hai alguna coincidencia, pero poca. Impugno yo una gran porcion, de que él no se acuerda: asimismo toca el muchos, de que yo no trato. Pero es verdad, que no tengo aquellos por Er: rores Comunes 3 porque aunque se hallan en algunos Auto; res, no han descendido al Vulgo, 0 solo descendieron a una pequeñisima parte del Vulgo. Lo mismo hace en otras ma= terias. De que se puede colegir, que, acaso aquel Autor no entendió por Errores Populares, lo mismo que yo por Er- rores Comunes.

12 - Precavida de este modo la calumnia, 0 la sospecha, de que me haya apropriado producciones de otro ingenio, xéstame satisfacer al Cargo que Vind. me hace, de haber dlí- Carra XXXIV. 257 dicho en algunos de mis Libros, que es nueva la idéa de mi Obra 5 lo que no se verifica, si antes de ella salió a luz la de Tomás de Brown 3 pues mi idéa es la misma que la suya. Pudiera responder con lo que acabo de decir, que no son .en la mayor parte Errores Comunes los que impugna cl Au- tor Inglés 5 pero esta evasion no se acomoda muy bien a mi sinceridad. La realidad es, que quando dixe, que era nueva mi idea, la juzgaba tal, porque no tenia noticia alguna de la Obra de Brown, y me persuado a que muy pocos la te- nian en España.

12 Tambien, estando en la prosecucion de mi Obra, ad- quirí el conocimiento de otros tres Autores, que escribieron algo, respectivamente a la misma idéa 5 pero con tanta li- «mitacion en orden al objeto, que no bastarian por sí solos a quitarme la gloria de la invencion, O a la idéa la prerroga- tiva de nueva. El primero fue Jacobo Primerosio, Medico Francés, que escribió un pequeño Libro, con el titulo de Erroribus Vulgi, inordine ad Medicinam. El segundo Sci- pion Mercurio, Medico Romano, quien dió a luz un Tomo en quarto, en Idioma Italiano, cuyo titulo es, de gli Eirro- vi Populari Y Italia. Aunque no expresa esta inscripcion, que los Errores Populares de Italia, cuyo desengaño intenta el Autor, son unicamente los pertenecientes a la Medicina, realmente no tratan de otros, que los que se cometen en la practica de esta Facultad en los Pucblos de Italia. El tercc- ro, el Padre Bufhier, Jesuita Francés, que en su idioma pro- duxo un breve Tratado, con el titulo de Examen des Preja- ges Vulgaires. | | 14 De estos tres Libros tengo hoy el segundo, y tercero en mi Librería. El primero ví, estando en Madrid, en la del Doctor Martinez, y aun saqué de él dos, d tres apuntamien- tos, que me pareció me podrian servir. | ) 15 Pero bien lexos de querer-ocultar al Público la exis- tencia, O posesion de estos Libros, para no quitar a la idéa de mi Obra la vanidad de nueva, dí noticia del primero, y tercero, citandolos en algunas partes de mis Escritos, con la expresion de los titulos de sus Libros, como a Primero- Tom. I, de Cartas. S 3 sio, 278 PrRECAUCION CONTRA UNA CALUMNIA.

“sio, en la respuesta al Doctor Martinez, dlos numeros” 10, y 25, y al Padre Bufhier, en.el Suplemento del primer To- mo, num 43, donde advierto, que fue equivocacion decir, que val TAdo de este Autor consta de cinco Dialogos, sien- do en realidad nueve. Al segundo no Cité, porque poco ha que le adquirf; y 4 la verdad tiene bien poco que citar, por- que lós mas errores Medicos que impugna, como proprios de Italia, no solo no se cometen en España, mas ni aun hoy en Italia, ni otra parte. Es Autor bastantemente antiguo, pues la edicion que tengo, es del año 1603, desde cuyo tiempo, hasta el presente,se han corregido en la: Práctica Medica: varios” abusos que condena “aquel Escrito. A que añado, que algunos que trata como errores, no lo son 3 an- tes es error condenarlos por tales. Yo a nadie aconsejaré que compre este Libro, porque de poquisimo puede servir, El - buen Scipion Mercurio es, unimeto Chacharon Italiano, de “prosa sempitetna, repetidor" perdurable, sumamente proli- xo, que gasta veinte hojas en loque se POSEA comprehender “mui bienen veinte lineas, 16 De modo, que de los quatro ote de que se ha «hablado, aunque todos tocan algo en orden a “Errores comu- “nes jel' Medico Romano me ha sido enteramente inutil; 5 "los ' tros: trés solo “me sirvieron para aquello en que los: cité, El Padre Bufhier solo coincide conmigo en la'maxima', de que las mugeres son habiles para todas las Ciencias; pero como no me ministró prueba alguna para el asunto, de que yo no hubiese ya" usado “antes de verle; y “aun yo sobré aquellas, habia propuesto otras, que él omite solo me aproveché de “sw autoridad 'pára Confirmar mi opinión.: Aquella igualdad de los dos sexos, es materia de un Dialogo. En los ocho res- tantes propone otras ocho” maximas 3 pero las seis,.para mi, son dudosas3 bien que 'en' todas “las: partes de su Escrito “múestra el Autor mucho ingenio, cultura, y discrecion. “Asimismo en ¡Primerosio ño: hallé mas conducencia, que la de su autoridad, para el punto en que me valí de ella, To- más Brown, 'que coincidió conmigo en el asunto del Color de los Etbiopes, nada mé dixo de nuevo sobre lo que yo haqe AND) Y bia bia escrito, antes. de vetle3: conque no medió matería, ¡ni aun para una breve Addicioncilla a aquel Discurso en el Su- plemento, como.nido que trata de Historia Natural en los puntos, en que coincidimos; y sola:me sirvió para otra cosa la- especie. ya insinuadade dos Judios.: 0 17 No estrañe Vmd.. que me- haya teni tanto en estas prevenciones defensivas contra la sospecha que pueden sugerir, ola embidia, 0 el odio, de que haya vendido. co- mo mios, desvelos agenos. Ninguna calumnia mc puede ser mas se asible qué ésta, “porque procede derechamente contra la profesion que hago, de la mas escrupulosa sinceridad; y a proporcion de lo queaprecio mi buena opinion en esta materia, debe Vid. contemplar quánto agradezco la ad- vertencia, que me hace, para que no se me hiera en ella cón la noticia de la Gazeta de Holanda. Nuestro Señor guarde " no SEC. NOTA.

Unque el Librito Examen de las preocupaciones Vul- gares, en la Edicion, que yo poseo. ( del:año 1704.) es Anonimo, doi por Autor suvo al Padre Bufñier; porque por tal le señalan las Memorias de Trevots. Porque algunos. tendrán la curiosidad de saber. las proposiciones de este Áu- tor, opuestas a las que impugna como preocupaciones vul- ee las pondré aqui por su orden: I, Que dos, que disputan, pueden contradecirse sobre un. - mismo asunto; y con todo, tener ambos igualmente razon. II. Que las mugeres son capaces de todas las Ciencias. HI, Que los Pueblos Barbaros, y Salvages son por lo menos - igualmente felices, que los Pueblos que tienen Politica, y Cultura. IV. Que los nuevos Phylosofos han caído en el Galimatias, is reprehendian en los antiguos. V' Que todas las Lenguas del mundo tienen igual hermosura. VL Que no hai pensamientos nuevos en el uso de la bella Literatura.

S 4 VI.

280 PreEc AUCION CONTRA UNA CALUMNIA.

(VI, Que todos los hombres mudan de cuerpo, po ve ces, en el discurso de la vida. 4 VIUL Que la Naturaleza, y no el Arte es quien hace a los hombres ver daderamente eloqiientes. | IX. Que no hay hombre tan prudente, que pueda asegurar=: se a SÍ mismo, que no es ridiculo.

CARTA XXXV: DIE "Ea ANÓÚTITO TP ADA per “feccion de un Niño en la estatura, y facultades corporeas.

1 Ecibíla de V.P. con la individuada noticia del mons- truoso Niño de la Villa de San Leonardo. Monstruoso le llamo, porque constituyen cierta especie de mons- truosidad en la edad de Niño las señas, y circunstancias de adulto. Segun el testimonio del Notario Barrholomé Herre. Leonardo, que V, P. me envia, cumplió ocho años el dia 17. de Marzo de este año de 1741. En esta edad tiene siete quar- tas menos un dedo de estatura, con la circunstancia muy no-, table, de que de los siete años a los ocho creció una quarta entera. El grueso de todos los miembros corresponde a. la: altura. La fuerza es superior al tamaño», pues levanta del sue- lo una peña de ocho arrobas: y a dos hombres, cada uno de cinco arrobas y media de peso, levanta a un tiempo con las dos manos, entrandolas por el icltefimedib de los muslos.. Sostiene, y conduce sobre las espaldas dos hanegas de trigo. Esta medio barbado. La Carta del Monge Fray Diego Se- dano, que reside en. San Leonardo, y acompaña la Rela- cion del Notario, añade a esta las señas de perfecta puber- tad, donde corresponden, aseveradas por la madre del Ni- ño: y aumenta algo la corpulencia, y fuerzas. pues el grue- so de los EaLtos dice, que es correspondiente a ocho quartas Carta XXXV. 281 ras de estatúra 3 y que presentes doce testigos, levantó una piedra de nueve arrobas, sin asidero. Pero estas dos discre- “pancias no son de mucha consideracion.

2 El hecho es sin duda peregrino 3 pero no tan extrema- mente raro, que nuestra edad no haya visto dos semejantes, En la Historia de la Academia de Mr. Du-Hamel, tom. 2, pag. 235, se dá noticia del primero. Un Niño de un Lugar del Eranco Condado, vecino al Monte de San Claudio, de seis meses empezó a andar 3 de quatro años parecia apto pa- ya la generacion 3 a los siete tenia la barba, y estatura de hombre hecho. Era de diez años en el de 1695, tiempo en que se dió noticia de él en la Academia, | El segundo se refiere en la Historia de la Academia de Mr. Fontanclle, en el año de 1736. En la misma Academia se presentó en dicko afo el sugeto, teniendo entonces la edad do siete. Había nacido en el de 1729, a 19 de Marzo, en un Pucblo de Normandía: su estatura era en dicha ecad de quatro pies, ocho pulgacas, y quatro lineas; y se advierte, que se midió estando descalzo. Si de los sicte á los ocho cre- ciese vna quarta, como el de San Leonardo, excedería a la estatura de éste. La fuerza, aunque muy superior a la edad, se puede consicerar inferior a la del nuestro, pues solo se di- ce, que siendo de seis años, y tres meses, arrojaba en un Carro, por encima de su cabeza, un haz de hierba de veinte y cinco libras, Las señas de pubertad se anticiparon mas que en el de San Leonardo, pues a los dos años fieron recono- cidas por la madre, y dentro de poco tiempo llegaron a la debida perfeccion. |