en el primer Tomo de la Historia de Luis XIV, desde el dia 21 de Febrero. El mal se fue agravando poco d poco, de modo, que antes de acabarse el mes de Abril le daban Jos Medicos pocos dias de vida. El dia 29 de este mes, pro- munció Morin, hablando con el admirable Gasendo, que moriría el dia 8 de Mayo3 pero se añade, que a otros dixo, que en caso de escapar aquel dia, llegaria el 16, 0 17 del mismo mes. Todo salió falso, porque el Rey murió el dia 14. 12 El yerro de diez horas en la muerte de Richelieu no es mui leve yerro para un Medico, si el Pronostico se hizo, como yo creo, quando el Cardenal estaba ya mui apurado de la enfesmedad, de que murio, El 298 Sobre EL ÁsrrotoGo Juan Morrm.
13 El de pocos dias en la del gran Gustavo, que se ha- llaba a la sazon sano, robusto, y tenia treinta y ocho años de edad, dexaria algun lugar a la jactancia del Astrólogo, si él proprio no lo hubiera echado a perder con la misma solu- cion, con que quiso disculpar el yerro. Dixo, que el tiempo del nacimiento de aquel Heroe no se habia señalado con la precision debida, interviniendo en la noticia el yerro de al- gunos minutos. Esto desbarata enteramente al Pronostico, y muestra la mala fé con que procedia Morin. “Todos los Judiciarios asientan, que la diferencia de uno, u dos minu- tos en el nacimiento; induce, no una diferencia leve, sino mui grande en la fortuna. Y de esta maxima se sirven para responder al argumento, que se les hace de la suma des- igualdad de fortunas, que se ha observado varias veces en=. tre los Gemélos, siendo asi, que coinciden enel tiempo del nacimiento 3 y de otros infinitos hijos de diferentes madres, que nacen en el nismo, o casi en el mismo punto 3 y de los uales uno sube hasta poner debaxo de sus pies el mundo; y otro queda debaxo de los pies de todos; uno muere en la in= fancia, y otro vive un siglo. Puesto esto, es trampa ridi= cula atribuir al yerro de pocos minutos en el nacimiento del gran Gustavo el yerro de pocos dias en su muerte, preten= diendo con este recurso salvar, en el poco mes 0 menos todo el acierto, que supuesto aquel yerro, era posible al Ástró- logo; pues la diferencia de un solo minuto era capaz de prometersele de parte de los Ástros, O ya cien años, 0 ya solo pocos dias de vida. Asi Morin no debia atribuirse, ni un atomo de acierto en aquel caso; sí Solo contentarse con decir, que aquel pronostico debia mirarse como si no fue- se, y no entrarle en la lista, ni de sus yerros ni de sus: aciertos.
14. La prediccion de que el Marqués de Cinq-Mars ha- bía de ser degollado, se refiere de un modo, que cierra la: puerta a las soluciones particulares que he dado a las pasa- das. Cuentase, que se le presentó a Morin el tema natali- cio de aquel infeliz Señor, callando el sugeto; y Morin, por la precisa inspeccion del tema, pronuncio la sentencia de de= gue- Carta XXXVIIL 299 gúsllo ¿ Pero quién nos asegurará, que no intervino en éllo alguna trampa £ Es verisim.l, que la consulta se hiciese al Astrólogo, quando ya Cinq-Mars estaba preso por crimen de Lesa Magestad; porque este fue el tiempo, en que en toda la Francia apenas se pensaba, ni discurria en otra cosa, que en el destino de aquel ilustre Reo: mas de 14. meses de pri sion precedieron al suplicio, dando motivo para esperar al- guna gracia el mucho amor que le tenia el Rey 5 y para te- mer todo el rigor de la justicia, junto con la calidad ael cri- men, el odio con que le miraba Richelieu. Los que: discur- rian lo peor, eran los que discurrian mas bien 3 porque cl Ministro era dueño de todas las acciones del Revy!, quien, siempre que se ofrecia, sacrificaba sus pasiones a las del Va= lído.; Quan facil es, que en tales circunstancias alguno de los que intervenian en la Consulta, a escondidas obrase- de concierto con el Astrólogo:, y le revelase el sugeto'de élla! ¡Quan facil es tambien, que el mismo Astrólogo, por medio de algun emisario, solicitase dolosamente la Consulta!: En qualquiera de los dos casos no hallaria dificultad alguna en la respuesta, quien tubiese no mas que un mediano conoci- miento politico. Asi pudo acertar Morin al Pronostico, por el mal aspecto del Ministre hacia elReo, sin atender'a que fuese adverso, O propicio el de los Astros, como en la ver= dad, no por. el iniluxo de estos, sino de aquel, murió Cinq- Mars en un cadahalso,; 15 Sia Vmd. o al Panegirista de Morin-no -agradáte esta solucion, tome la general, de que un acierto, a bucita de muchos ycrros, se debe reputar efccto de la casualidad y no del arte. | ret | 16 “Si algun curioso Parisiense hubiese tenido el gustode averiguar, y apuntar todos los Pronosticos de Morin, que” por falsificados enteramente en los sucesos, le expusieron a la irrision pública, no dudo podria componer con la relacion de ellos un volumem mui crecido, y nada ingrato a los Lec- tores. Algunos pocos de estos Pronosticos falsificados he leí- do, que referiré a Vmd. sucintamente: 17 ¿M Conde de Chavigni, Secretario de Estado, predi- pS | x0 300 Sosre eL AsrroLoco Juan MokrN.
xo para tal tiempo una enfermedad. Gozo el Conde en el tiempo señalado perfecta salud; pero padeció otro trabajo, que fue el de verse preso, de que no se había acordado el Astrólogo.
18 Alilustre Gasendo, que hacia pública mofa de su As- trología, viendole enfermo el año de 1650, pronosticó que moriría a ultimos de Julio, 0 primeros de Agosto, refirien- dolo a muchas personas, como seguro del suceso. Pero Ga- sendo convaleció perfectamente antes de llegar el plazo se- ñalado, y mucho tiempo despues no padeció detrimento al= guno en la salud.
19 El anuncio que mas irrisible le hizo, fue el de que el Anti-Christo ya habia nacido, y que mui presto se des- cubriría, y haría dueño del mundo, señalando los medios de que habia de usar para la expugnacion de todos los Reinos.
20 Cuentase tambien, que a un desdichado Caballero joven ocosionó la muerte, vaticinandole que habia de ser mui dichoso en las armas, y principalmente en los Duelos, de que provino, que aquel Noble se metió a pendenciero, y murió luego en un desafio.
Pienso haber dado a Vimd. bastantes noticias para no estár mudo en la conversacion, si otra vez se ofreciese ha: blar del Astrólogo Morin; y esto basta por ahora para mi satisfaccion. Nuestro Señor guarde a Vmd. Sc.?
CARTA XXXIX.
A FAVOR DE LOS AMBIDEXTROS, E Ul señor mío: Todo el contenido de la de Vind.
es de mi mayor satisfaccion, y gusto. (Gozar sas lud toda la familia; el felíz éxito del importante pleito, em que tanto tiempo há se estaba disputando; los rapidos progresos de Juanito en la Gramática, y muestras que dá de una “una indole excelente, todas son noticias, en que no puede menos de interesarse mucho mi afecto. Mas lo que Vmd. no esperaria, es, que tambien fuese de mi agrado lo que con algun desconsuelo me dá de no poder quitar a ese Niño el “vicio de usar indiferentemente de ambas manos, sin prefe- rencia alguna de la diestra a la siniestra. ¿Esto llama Vmd. vicio? Yo la llamo habilidad, y ventaja. Pero todo el mun- eo siente lo mismo que Vmd. 6 por lo menos, ese es el dic- tamen comun. No lo niego; pero negaré constantemente, que ese dictamen sea fundado en razon. Y tan lejos estoi de aprobar el cuidado de los Padres en quitar a los Niños el uso igual de ambas manos, que en mi sentir debieran ponerle en que se habituasen a él.
2 La utilidad en esta parte de la educacion es grande, y, visible. A cada paso ocurren operaciones manuales, que por razon dela respectiva positura de la materia, en que se ha de obrar, no se pueden executar, O se executarian mal con la diestra, y mui comodamente con la siniestra. Asi, en mu- chos oficios mecanicos los Artifices habitúan una, y otra ma- no, Sin lo qual serían casi enteramente inutiles para su mi- nisterio. El Martillo, la Hacha, el Cincel, la Sierra, el Es- coplo, Sc. en muchas circunstancias no tienen uso, sino dandoles impulso con la mano izquierda.
Fuera de esto, sucediendo muchas veces que la diestra está impedida para su uso, por golpe, herida, tumor, reu- matismo, ú otro afecto, ¿no es importantisimo tener enton- ces docil la siniestra para suplirla 4 Enla Guerra se viene a los ojos, que es suma esta conveniencia. Una leve herida en el brazo derecho deja en- teramente inepto, para servir en la batalla, al mas valiente Soldado; el qual, si tubiese exercitada la siniestra para la peléa, continuaria el combate con el mismo esfuerzo que an- tes de ser herido. Aun sin herida puede ser necesario el so» corro del brazo izquierdo, por estár el derecho cansado. Los Habitadores de Gabaa, Ciudad del Tribu de Benjamín, te» nian advertida la importancia del uso de una, y otra mano en la Guerras y asi le adquirian con el exercios pues en el 302 A TAVOR DE LOS ÁMBIDEXT ROS.
capitulo 20 del Libro de los Fueces selec, que había em aquel Pueblo setecientos insignes Guerreros, que usaban de la si- niestra, como de la diestra: Preeter Habitatores Gabaa, qui septingenti erant viri fortissimi,itasinistrajut dextra- preliantes. Y en el capitulo 3 del mismo Libro, hablando del valiente Áod, de cuyo valor se sirvió Dios para librar a los Israclitas de la servidumbre que padecian debaxo de Eglón, Rey de Moab, se encarece, como ventaja mui apreciable de aquel Heroe, que usaba igualmente de una, y otra mano: manu pro dextera utebatur, | 5 Entrelos Griegos se miraba tambien como qualida plausible la de ser 4Ambidestros; pues en la lliada, Hector hace gloria de manejar igualmente el escudo con una, y otra mano. Y en el mismo Poema es recomendado Asteropco; “porque siendo, Ambidextro, arrojaba a un mismo tiempo dos dardos a los Enemigos. | 6 Es,pues, hijo de una preocupacion mal fundada e estudio que se pone en habituar a los Niños al uso privati- vo de la mano derecha, en todas aquellas cosas que Se executan con una mano sola. Pierdense en ello utilidades mui considerables, como ya he probado, y sobre esto se procede contra el destino de la naturaleza; la qual, forman- do la mano izquierda con perfecta semejanza a la derecha, nos manifiesta bastantemente, que con igualdad la ordena “al mismo uso. | 7 No ignoro, que Aristoteles dexó escrito, que la dies- tra naturalmente es mas fuerte, que la siniestra: Dextra namque manus validior est leva, natura. Pero Aristoteles sin duda se engañó, juzgando hatural el exceso de fuerza, que la diestra adquiere con el exercicio. Es cierto, que los hombres comunisimamente experimentan en la diestra: mas actividad para el impulso, y mas resistencia para el trabajo; pero uno, y otro pende de que la exercitan mucho mas, El uso continuado hace ensanchar mas los vasos pertenecientes al brazo derecho, por lo que fluyen a él en mayor copia la sangre, y los espiritus, y de aqui proviene la mayor fuer- Za.
Carra XXXIX. 303 Carra XXXIX. 303 za. Asimismo el uso continuado hace qualquiera fatiga mas toleráble, O o hace que no se sienta tan presto la fatigas como se yé, que resiste mucho mas tiempo la molestia de qualquie- ra ocupacion trabajosa el exercitado, que el que no está acostumbrado a ella.
8 En los demás miembros hermanos, 0 homogéneos no privilegió mas la naturaleza los del lado derecho, que los cor- respondientes del izquierdo. "Tan firme pisa el pie izquierdo, como el derecho. Tanto resisten la fatiga del movimiento el muslo, y rodilla de aquel lado, como los de éste. Tan- bien vé el ojo siniestro, como el diestro. ¿Porqué se ha de pensar, que en orden a manos, y brazos tomó otro metodo?
9 Pero aun en caso que el brazo izquierdo fuese natural- mente menos fierte que el diestro; ¿por qué se ha de dexar ociosa esa fuerza, aunque menor en muchos casos, en que puede servir, supliendo la de su conpañero, impedido por algun accidente * Asi resuelvo, que generalmente sería con-= yenientisimo hacer a los Niños exercitar igualmente uno, y, otro brazo, para hacerlos a todos Ambidextros.
zo Enlo qual se debe tener la advertencia de equilibrar quanto se pueda el uso de una, y otra mano. Digo esto, por- que podria suceder, que considerando la siniestra mas indo- cil, se quisiese vencer su indocilidad, dandole mas exercicio, que a la compañeras de lo qual podria resultar el inconve- niente, de que poco a poco se fuese levantando con todo el manejo la siniestra, y habituandose a la inaccion la derecha, No hai que pensar, que antes que el uso habilite las manos, tenga mas aptitud una que otra.. Iguales salieron del seno de la naturaleza.
11 Miro como inconveniente s habiruarsed a dár el princi= pal uso a la mano izquierda; pero inconveniente, que pende unicamente de la preocupacion de los hombres. No hai real- mente en ello torpeza alguna; pero basta 'que comunmente se tenga por defecto lo que llamamos ser zurdo, para que se pro- cure evitar; mayormente quando en algunos pasa este error a supersticion, tomandole, o ya por mal agúero, 0 ya por indicante de un animo torcido. Soi de Vimd, éc. He | CAR= 204 IGNORANCIA DE LAs CAUSAS MOR BIFICAS.
CARTA XL.
SOBRE LA IGNORANCIA DE las causas de las enfermedades.
1 UI señor mio: Duelome de la indisposicion de Vimd. y me alegro de que no sea cosa de cuidado. Yo tambien padecí estos dias un pesado dolor de ca- beza 5 pero no tengo la felicidad que Vind. de que siempre atina con las causas de sus males 5 pues siempre que me hizo el favor de avisarme, que le dolía esto, O aquello, vino por contera del aviso la noticia de la causa. Una vez lo fue el Frio, otra el calor, otra la humedad, otra la falta de exercicio, y ahora lo es la insconstancia de los temporales. Pero en esto no es Vind. particular. A todos oigo hablar con igual sa- tisfaccion en la presente materia: y en la averiguacion del origen de las dolencias de que se quejan, hasta los Rusticos hablan en tono de Phylosofos: con que yo vengo a ser en es- ta parte el mas ignorante de todos los hombres. Todos sa- ben de dónde les vino el menoscabo de la salud 3 solo yo no lo alcanzo. Este atribuye su dolor de cabeza a haber dormi- do mas de lo ordinario; aquel a haber dormido menos; éste a la falta, aquél a la sobra de exercicio 3 éste al calor, aquél al frio 5 éste al viento Norte, aquel al Súr 5 éste a que comió - aceitunas, aquél a que se hartó de esparragos. Solo yo, triste de mí, apenas sé jamás de dónde me vino el daño. Lo mas es, que ignorandolo yo, suelen saberlo otros. Casi siem- ¿pre que me quejo de padecer alguna indisposicion, adivi- nan los que me oyen, el principio de que procede; y lo co- mun es, atribuirlo al temporal que corre, sea éste el que fue- re. De modo, que en mi se falsifica el adagio, de que, Mas sabe el necio en su casa, que el cuerdo en la agena; pues los demas conocen quién, dentro de mi cuerpo, produce, ó agí- 00 ARA AR amoo 3 agita los malos humores, lo que a mí ordinariamente se me oculta.
2 Perovamos hablando seriamente. Esto, que todos juz- gan que saben, es lo que regularmente todos ignoran. Digo regularmente, por no negar, que tal vez son patentes las Causas, por lo menos parciales, de las dolencias. Es verdade- risima la maxima de que, Omne nimium est ¿ntmicum natu- re. Todo lo nimio es violento 5 y todo lo violento es noci- vo. De aquí es, que la nimia comida, la nimia bebida, la nimia abstinencia de uno, y otro, el nimio frio, el nimio calor, la nimia sequedad, la nimia humedad, el nimio exer- cicio, 62c. dañan el cuerpo: bien entendido, que esta nimie- dad es respectiva 3 pues ya por la diferente constitucion na- tiva, ya por la diferente habituacion, suele ser escaséz para uno, lo que es nimiedad para otro. Ni tampoco se debe re- putar nimiedad lo que excede poco del medio justo. Es sim- pleza pensar, que tres bocados, O tres sorbos mas de la me- dida competente, no siendo mui repetido este exceso, pue- dan inducir perjuicio sensible. Si se continuase, en la conti- nuacion cstaria la nimiedad.
3 Puesta esta regla, se dexa conocer, que en uno, ul otro caso se manifiestan las causas de las indisposiciones; esto es, quando las precede inmediatamente qualquiera cau- sa que altera insignemente el cuerpo, v. gr. nimia comida, nimia bebida, nimia incdia, nimia vigilia, nimio calor, nimio frio, nimia fatiga, Sc. Pero como estas insignes al- teraciones, O causas nimiamente altesantes, cuyo infiuxo es- tá patente, ocurren pocas voces; pocas veces se descubren las causas de las doloncias, quedando las mas escondidas en los ocultos senos de la naturaleza.
4 Una máquina tan delicada, y tan compuesta como la del cuerpo humano, puede padecer en sucontextura varios desordenes por inumerables accidentes totalmente impene- trables a toda la especulacion de los hombres, Sin recurrir a agentes forasteros, dentro de sí misma tiene los principios, no solo de infinitos ajamientos suyos, mas tambien de su to- tal ruina, El mas perito Artifice de Reloxes de faltriquera, Lomo LI. de Cartas, V Si 306 IGNORANCIA'DE LAS CAUSAS MORBIFICAS.
si le presentan uno, a quien faltó: el movimiento, nunca po- drá atinar con la causa, hasta examinarle por adentro. Es la maquina del cuerpo animado muchos millones de veces mas compuesta, y tiene muchos millones de partes incompa- rablemente mas delicadas, que el mas artificioso., y menudo. Relox.Están en estas en continuado movimiento, y en continua- do choque recíproco los liquidos, O sólidos, A la incesante agitacion intestina de tantas, y tan sutiles partes, es consi- guiente, que sin el infiuxo de causa alguna externa, falte muchas veces el equilibrio justo., en que consiste la salud.
¿Quién podra de los Angeles abaxo, comprehender, qué parte, y por qué flaqueó?
5 Lo que resulta de aqui es, que asi como solo quando el Relox de faltriquera padeció algun recio golpe, que le des-, compuso,.se sabe, que-el golpe causó el daño5.pero en: nin=. guna manera, quando la causa está dentro, hasta desen-, trañarla toda 5.ni mas, ni menos, solo se sabe la causa de. neos males, quando algun agente externo visible alteró: mucho la constitucion de nuestros cuerpos, y enteramente, se ignora, quando no se descubre ¿algun agente FESEnO de aquel caracter, 6. Note Vmd. bien la limitacion de agente externo vi> sible: porque no niego yo, que muchas de nuestras indispo- siciones vengan de causas externas. ¿Mas qué importa, si estas, por la mayor parte, son tan impenetrables como las internas ¿ No es dudable, que los infinitos minutisimos. cuerpecillos, que incesantemente nadan en la atmosphera, de innumerables modos diferentes, alteran la máquina “animada ¿ Pero quién sabe qudles, quándo, ni cómo * Viene una pes- te con la guadaña de la muerte ermla mano, desolando Proyinx, cias enteras. ¿Quién la induxo f ¿El calor, el frio, la hume- dad, la sequedad, los vientos de ésta, ú de aquell a plaga? Nada de eso; pues en otras mil ocasiones, subsistiendo esas mismas circunstancias, no hay peste, lenorase la causa, por ser digamoslo asi, de tan ténue COrpOratura, que se escapa de la percepcion de todos nuestros sentidos. Pues si unos agentes de substancia App ie pueden causar un efec- 10 Carta XL. | 307 to tan grande, como es cl estrago de todo un Reyno: ¿quán- to mas facilmente podran producir la: enfermedad de esto, o aquél individuos; La infeliz actividad de los venenos vie- ne, por ventura, del calor, u del frio, ú de combinacion alguna de las primeras qualidades * Ya se desterró esa Sim pleza phylosofica de la Medicina. ¿Quién quita que entre los atomos volantes por la atmosphiera haya muchos dela natu- raleza, O qualidades de éste, O aquel veneno f Pero no:debe proponerse esto como una simple conjetura, quando: consta por experiencia, de que de los sitios subterraneos se elevan mu- chas vecesa la atmosphera 'exhalaciones venenosisimas¿Hai'sin duda muchas de este generoeh las entrañas de la'tierra;las qua- les varias yeces han Causado la" muerte" repentina LS se pas trabajaban en «cavar minas; O pozos. En el Reino de la Nubia, que está entre el Egy pto; y el Imperio de ios Abisinos, hay una hierba algo parecida a la Ortiga, la qual produce una grana tán venenosa) que un grano de peso de ella, se dice, que basta, para' matar diez hombres dentro de un: quarto de hora; 5 y si uno toma“el gra- no entero, muere en el mismo momento. Hacen los Natu- rales trafico de aquella grana, vendiendo 'a los 'estrangeros la onza por el valor de cien ducados 5 pero con la precaucion de tomárles juramento, de queno úsatán de ella” dentro de aquel Reino. Si una tan menuda” porcion de aquella substan- ia puede producir tan pottentosa ruina, ¿qué hemos menester PE mucho menores daños, buscar agentes de mu- cho bulto * Acaso algunas “muertes Inti repentinas que ye- mos, provendran de inspiraf' algun tenuisimo vaporcillo, que tenga tanta eficacia como “el veneno de la Núbia. Ha algi? nos años, que en esta Ciudad de Oviedo murió repenti na- mente un Boticario'”, que en el momento antécedente se ha- llaba, al parecer, en perfecta sanidad; y of decir, que a la misma hora otras seis personas de la Ciudad; y 'térritorio Mel cino padecicron deliquios repentinos, nías, O ménos graves, aunque ninguno" mortal, “Cómo el del Bóticarid! Es de infel rir, que entonces se éxhaló de la tierra alguna aura veneno? sa; la qual,.ú disgregada, dE entró por la inspiracion eh 2 ma- 308 IcworaAncia SoBrE Las CAUSAS MORDIFICAS.
mayor, 0. menor cantidad en aquellas siete personas3,0 solo en ellas halló disposicion para, causar el daño, 8 Zisi, Señor mio,es vanisimo el empeño de los que pretender averiguar las causas de todos Sus males. Y sobre vanisimo, le juzgo nocivo para el cuerpo, y peligroso para €l alma, Algo tiene de Paradoja la proposición en la primera parte, y aun mas en la segunda. Vera Vmd. como pruebo una, y otra, 9. Los que presumen indagar las causas ip sus dolencias, recelosos de queesto., O aquello les haga daño, viven en ¡continuo afan. Brindales el apctito tal n:anjar, y no se atre- Nena probarle, Dexan el. plato que les sabe mejor, persua- didos.a que es nocivo, por otro ingrato, que_crecn saluda» ble. Descan el paseo, pero el medio:del aire, ú de la hume- dad del suelo los, e violentos en casa. Querrian diver- tixse alguna parte de la noche en la conversacion, O en el juego pero.esto se opone al concepto que tienen hecho, de que les, conviene meterse a tal determinada hora en. la cama, aunque.no los solicite. el sueño, nilo pida la fatiga, Lo mis- mo en otras innumerables cosas. Son por cierto mui dignos de lastima estos 3 porque, qui medice vivit, miserrime vi- mir. Y lo peor es, que mas los daña, que alivia este cuidado; siendo la, solicignd, ansiosa, con queviven,, carcoma de la vi- da, mas. que medianera, de, la salud,;. fuera ¿de que, por la mayor parte, yerran, el metodo de la AE conveniente, por proceder sobre falsos principios; ya teniendo por nocivo el alimento, que no es: tal 5 ya Juzgando.,;que es. nocivo para 1odos, lo que lo es para algunos. Yo me atengo. siempre Ja regla del Hippocatres Románo, Cornelio Celso:: Nullum cibi,genus fugere, quo Populus utatur.
10. Es tambien peligrosa para el alma la presuncion de averiguar las causas de los males. Los que tienen esta con- fianza y y, por,otra parte, en nada faltan a la dieta que juzgan eportuna y viven sin el miedo -de tener cerca de sí, O la muer- 1e.,:0 alguna. enfermedad peligrosa;; pareciendoles, que sino en la edad decrepita, ni aquella, ni esta pueden venir, sino por la infraccion de alguno de los preceptos medicos, : que CartrarXL. 309 que se han establecido 3 lo que es mui ocasionado a que cui- den menos de la pureza de la conciencia, Lo que he dicho arriba de las innumerables imprevistas, y impenetrables cau- sas de las emfermedades, y de la muerte, debe desengañar- los de su error. Y sobre todo deben advertir, que las muet- tes repentinas están mui fuera de todas las previsiones, y, - precauciones medicas; y asi, exceptuando la que tal vez proviene de una insigne glotoneria, tantas muertes súbitas vemos venir sobre los que observan en su modo de vivir alunas reglas medicas, como sobre aquellos, que enteramen- te abandonan ese cul dado! Dios libre a Vid. de ese error, y le conserve en su Gracia, ácc, CARTA XLL SOBRE LOS DUENDES.
E I Amigo, y señor: Si Vind. que es tan amante mio, lee con tanta indiligencia mis Escritos, que de ella resulta no enterarse d veces de mi dictamen, O formar un dictamen mui distante del mio 3 ¿qué puedo esperar de los que me miran con indiferencia? ¿Qué de los desafec- tos? ¿Qué de los ínvidos?
2 Haceme Vimd. cargo de haber negado absolutamen- te, y sin restriccion alguna la existencia de Duendes 3 y su- poniendome esta maxima, la impugna con la reciente His- toria del famoso Duende de Barcelona, y con las noticias, que de otros da Alexandro de Alexandro en sus Dias Genia- les, Ruego a Vid. buelva los ojos al Dircurso en que tra- to de los Duendes, leyendole con reflexion, y vera, que no hai en él tal negativa universal 3 pues hallará una limitacion considerable al numero 27, y en el 28 una protesta, de que, no profiero (en el asunto”) sentencia difinitiva, y ge- neral, a sea incapaz de toda excepcion, Debaxo de esta Tom. I. de Cartas. Na aád- 310 SoBRE Duenpes, advertencia me queda abiórto camino para admitir como verdadero (realmente le tengo por tal ) el hecho del Duende .de Barcelona, y otro tal qual caso rarisimo, en que concur- ran igual. numero, y calificacion de testigos, 3 Siyo quisiese usar de una Critica cavilosa en el exa- men del suceso de Barcelona, podria acaso rebazarle el gra- do de dudoso; porque al fin, ¿qué inverisimilitud hai en que. entre seis, u ocho Militares, gente por lo comun de hum or alegre, se formase una: cábala, para fingir, y. publicar un suceso, en que no consideraban alguna dañosa, O peligrosa resulta, y en que por otra parte interesaban aquel placer, comun a los fabricantes de cuentos extraordinarios, de vér propagarse el embuste, y dár que hablar a todo el mundo? Los Militares, que se citan como testigos oculares, eran,0 son, yo lo confieso, Nobles todos por nacimiento, y por oficio. Pero esta circunstancia en un hecho, en que no in- tervenía perjuicio de tercero; solo califica su testimonio, digamoslo asi, en el fuero externo, y de botones afuera. Está tan lexos de tenerse en el mundo por injuria, aun res- pecto de personas de la mas alta calidad, si no gozan la opi- “nion de virtud mui severa, los que atestiguan sin juramento en casos irregulares, de cuya creencia no puede resultar daño alguno; que no pocos hacen vanidad de tener para ellos una feliz inventiva, y se complacen mucho de vér creidas “sus ficciones. 7 | Á esta consideracion, que en alguna manera debilira, para de botones adentro, latestificacion delos citados Milita- res, pudiera agregar la reflexion de que las travesuras con que el Duende molestaba al Oficial, sugeto principal de la Historia, tienen todo el aire de aquellos jugetes, con que algunos hombres de humor, tal vez por burla, y chasco, procuran poner en terror, y confusion a otros; y no parece mui adaptable este caracter a las hostilidades que la Divina Providencia permite al; Enemigo cel Genero humano, pa- ra castigo, enmienda, o exercicio de los hombres. Si los Duendes fuesen lo que se imaginó el Padre Fuente Lapeña, esto es, ni Angeles buenos, ni Demonios, ni Almas separadas, Garra XLL 311 das, sino cierta especie de Animales aéreos, no serían im- proprias en ellos las travesuras, que se refieren del Duende de Barcelona. Mas la invencion de estos Animales aereos tiene contra. sí la terrible objecion, que he propuesto en el citado Dircu rso sobre los Duendes, num, 2. s Estas reflexiones podrian, como he dicho, servir a una critica cavilosa, si yo quisiese usar de ella, para revo- car en duda el suceso del Duende de Barcelona. Pero basta confesar, que solo una critica cavilosa puede representarle dudoso, para significar que le admito como cierto. En efec- to, es asi, y asilo dicta la buena razon. La incertidumbre, que puede inferir aquellas consideraciones, solo es incerti- dumbre metaphysica, la qual es transcedente a quantos su- cesos creemos por fé humana, y en ningun modo obsta la certeza moral. Si el testimonio de seis, ú ocho testigos ocula- res se puede repudiar como insuficiente, no mas que porque es absolutamente posible que mientan, en tinieblas vivimos todos los hombres para quanto pide la sociedad Politica, y Moral. y 6 ¿Pero obsta la certeza de aquel suceso a la verdad de lo que he estampado en el Discurso de los Duendes? En ninguno modo: pues aunque afirmo, y afirmaré siempre, que comunisima, y regularisimamente las travesuras que se atri- buyen a Duendes, son efecto, no de la malicia de los De- monios, sino del artificio de los hombres, admito la excep- cion de uno, ú otro Caso rarisimo, qual lo es cl de Barcelona. Y en efecto, este es tan raro, que entre innumerables cuentos que he oído de Duendes, es el unico, a quien me considero deudor del asenso. Por tanto, como para gobier- no de los hombres se debe hacer juicio, por loque regular- mente sucede, siempre que ocurra alguna apariencia de Duende, se debe reputar trampa, o embuste, ordenado al maligno placer de intimidar los habitadores de la casa, 0 a fin mas malicioso, Ni exceptúo de la regla general los casos que refiere Alexandro de Alexandro. Tres son los que escribe este Áu- tor. El primero es de una casa que habia en Roma, la qual V 2 en ne 312 ' SOBRE DUENDES.
en su tiempo era casi todas las noches tan infestada de apa- yiciones de espectros, O fantasmas, que nadie se atrevía ad habitarla 3 añadiendo, que esto era cosa vulgarizada en-aque- Ka gran Ciudad: Eiquidem memorabile hoc, ES quod: mirum videri postet, nisi pervulgata res esset, edes quasdam Ro- mie evidentissimis ostentis ita infames, ut nemo illas inco- lere ausus fuerit, quin variis umbrarum illusionibus, E tetris imasinibus, noctibus feré singulis inquietetur. Pero no dandose prueba del hecho mas que un rumor popular, del qual pudo ser Autor algun embustero, que hiciese estrepito algunas noches en aquella casa, ¿qué obligacion tenemos 4 dar mas credito a este cuento, que a otros muchos de Duendes, o Fantasmas que se esparcen en varios Pueblos? Fuera de que tiene bastante disonancia el que Dios permitiese, u obli. gase al Demonio a anidarse habitualmente en aquella casa, sin otro fin aparente mas que el de hacerla inhabitable.