SigPhi · Benito Feijoo

Cartas eruditas y curiosas, Vol. I (1773)

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8 El segundo caso es, el que dicele contó de experien= cia propria un Amigo suyo llamado Gordiano, a quien ca- lifica de hombre mui fidedigno, spectate fidez homo. Re- duces= la Historia, a que caminando este Gordiano, acom- pañado de un domestico suyo, a Árezo, Ciudad de la Tosca- na, y perdiendo el camino, se vieron los dos precisados ¿ entrar por un territorio umbroso, aspero, y desierto, hasta que acercandose la noche, se sentaron rendidos de la fatiga: que a este tiempo, oyendo una vez humana que sonaba al- go distante, seencaminaron hácia ella, pensando hallar algu- no que los guiase el camino; pero lo que despues de andado algun trecho hallaron, fue quatro horibles, y agigantadas figuras, como de disformes Cíclopes, que les decian se acer- casen a ellos: de lo que aterrados los dos Caminantes huyen- do con precipitada fuga, lograron al fin el abrigo de una choza. | 9 Porque diga el Autor, que su Amigo Gordiano era hombre fidedigno, no pienso que estamos obligados a creer- le. Todoslos que refieren alguna Historieta que saben de o1- das, y desean ser creídos; dicen que la tienen de persona, 0 personas fidedignas. El contexto de la AS es e le Carra XEL 19:13 de los mas verisimiles. Aquellos figurados Ciclopes se preten- de que eran Demonios¿A qué fin habitan estos aquel lu- gar desierto donde solo por unaccidente rarisimo hallarian a quien dañar?; Eran los dos Caminantes mas agiles que los Demoniós, que no pudieron estos seguirlos, y alcanzarlos? ¿Podrá acaso decirse, que estaban ligados en aquel sitio, co- mo en el Libro de Tobias se lee, que el Angel San Rafael li- gó al Demonio Asmodéo en el desierto de Egipto Superior? Pero sobre que esteesun hecho extraordinarisimo, que por tal no facilita la creencia de otros semejantes, sino intervie= nen testimonios segurisimos, de este modo ya aquellos De- monios no pertenecen, a la question que tratamos3 esto es, no eran Duendes, pues eran unos Demonios atados, y los Duendes son unos Diablos mui sueltos.

10 El tercer caso puede dar mas cuidado, porque Se pre- senta en él el mismo Autor, como testigo ocular. Dice, que estando enfermo en Roma, subitamente se le presentó (no expresa si de dia, ú de noche ) delante del lecho en que ya- cía, una muger mui hermosa, a cuya extraordinaria apari- cion, dudando al principio si era sueño, o realidad, despues que se aseguró bien de que estaba despierto, y sus sentidos perfectamente despejados, le preguntó a la muger, quién era; a lo que ella, como haciendo mofa, no dió mas respuesta, que repetir la misma pregunta que él hacía; y despues de mirarle atenta un largo rato, se fue.

11 Yo no sé realmente, si Alexandro de Alexandro pro- fesaba una severisima veracidad 5 porque una veracidad ordi- -naria, Ó no mas que mediana, no es bastante fundamento para Creer cosas extraordinarias 3 pues, como ya he adver- tido, no en una parte sola del Teatro Critico, el fingir, y publicar portentos trae consigo una especie de de lectacion, que tienta fuertisimamente aun a hombres bastantemente amantes de la verdad, y que en orden a objetos regulares, no faltan a ella. Esto quiere decir, que entretanto que no nos consta, que el Autor citado fiese de una sinceridad incon_ trastable, no estamos obligados a creerle aqucila aparicion, Esto digo, en caso que fuese aparicion; porque de las po ras 314 SOBRE DuEnDESs.

bras del Autor no se inficre con certeza, que realmente lo fuese, sí solo, que el la tubo por tal. Pudo aquella muger en- trar en elquarto sin que él lo advirtiese, por estar distrahído, o medio dormido, y vuelto el rostro a la parte opuesta, y por tanto, Creer falsamente, que en el mismo aposento se habia formado aquella bella imagen. Al acabarse la vista, no: se explica en terminos que suenen que se desvaneciese, í desapareciese en la forma que se deshace la presencia de los. - espectros: Cum diu, dice, me fuisset intuita, discessit. Y la voz discessit mas significa, que la muger salió por sus pasos contados de la quadra, que desaparicion repentina.

12 Pero quiero dar las dos cosas 3 conviene a saber, que ni el Autor mienta, ni el objeto presentado fuese real, y ver- dadera muger. Pretendo, que ni aun admitido uno, y otro, se sigue existencia de Duende en el caso propuesto. ¿Pues qué salida hay * Voi a decirlo: ya se vió arriba, que estaba el Autor enfermo 3 y su modo de explicarse da a entender bas- tantemente, que la enfermedad era grave: Cum Rome egra. valetudine oppresus forem. De una enfermedad leve, 0 que no es grave, nadie que hable con propriedad, dice, que esta oprimido de ella. Debemos, pues, suponer fiebre algo inten- sa, la qual admitida, ¿qué cosa tan verisimil, que por le- sion de la imaginativa ( síntoma, que ya como permanente, ya como pasagero, interviene en muchas fiebres ) se le re- presentase como puesto a susojos un objeto, que en ningun modo existía * 13 Sucedióme, que estando enfermo en nuestro Colegio de Salamanca con una fiebre que me duró algunos dias, uno de ellos, un Condiscipulo, reconociendome congojado dé la sed, y sabiendo que era yo mui goloso de leche, ma traxoa hurtadill las una porcion de este amable licor en una vasija de: vidrio 5 y dexandomela enla Celda sobre una mesa poco dis- tante de la cama, se fue. Puse los ojos en el vidrio, y se me representó con la expresion mas viva, szr el licor contenido vino tinto. Por mas que por un buen rato apliqué la vista con quanta intension pude, el color de dicho vino en toda perfeccion percibí, y nada mas. Quedandome no obstante al- sun D q Nim a "ARAS ACAMREA NEL, 315 1 gun rexelo de que fuese ilusion ocasionada de la fiebre, por -quanto dificultaba, que el Amigo(que era hombre en todo su proceder mui natural) me hiciese la burla de presen- tarme vino en vez de leche, tomando el vidrio le apliqué al labio 3 y protesto, que hasta que en el paladar percibi clara- mente el sabor de leche, no conoci que lo fuese.

14 Siaalguno se hiciese dificil, que produciendo la fie- bre aquella lesion en la imaginativa, dexase al alma capáz de hacer la reflexion, de que la representacion de vino sería acaso efecto de la misma lesion, le preguntaré, ¿qué mas di- ficultad tiene esto, que el que uno, que durmiendo vé a su parecer claramente tal, O tal objeto, sin dispertar, entra des- pues por reflexion en la duda desi acaso aquello será sueño ¿Sin embargo, no solo hice esta reflexion en sueños muchas ve- ces, mas tambien a varias parsonas oi tambien haberla hecho.

15 Habrá acaso tambien quien discurra, que el error no provino entonces de la imaginacion, sino de los ojos, donde pudo la fiebre causar alguna alteracion, por la qual el color de la leche se representase como de vino tinto. Pero contra esto hay, que en el color de todos los demás objetos no per- <ibí inmutacion alguna. La blancura de las sabanas, casi se- mejante a la de la leche, se me presentó. entonces como siempre.

16 Este caso es el unico que me ha ocurrido para simil del Alexandro de Alexandro, omitiendo, como: imperti- nentes al asunto. los delirios comunes delos fabricitantes; porque debo suponer, que no fue de esta especie el de aquel Autor 5 de ae relacion se debe colegir, que para todos los demas objetos, y en todo el resto de la emfermedad gozó libres, y despe Jadas sus potencias internas.

17 Al mismo principio (aunque tambien a otro distinto) se puede reducir otro suceso, que anteriormente a los dichos refiere el mismo Áutor 53 y aunque suena aparicion de difun- to, con mas razon, en caso de que hubiese realidad en él, se podría reputar cosa de Duende. El caso es como se sigue: 189 Cierto Noble Romano, hallandose mui apurado de sus males, trató de ira tomar unos baños que hay dE: de d- 316 Sorre Duenpes, Napoles, esperando algun beneficio de ellos, Acompañóle en. el viage un intimo Amigo suyo 3 pero en el camino se a gra- vó tanto la enfermedad al doliente, que fue preciso darse d la cama en un Meson, donde murió dentro de pocos dias.

Cuidó de las exequias el Amigo; y de todo lo demás, que en aquel lance convenia. Hecho lo qual, se puso en camino para bolver a Roma. En la noche del. primer dia de jornada, habiendose dado al reposo del lecho, antes de entrar en el sueño, casi con el mismo macilento semblante con que le habia visto poco antes de morir, se le aparecio su difunto Amigo. Preguntóle, aunque casi enteramente fuera de si con el miedo, quien era; pero el aparecido, sin responder palabra, desnudando el vestido, se le entró en la cama, acercan. dose a él en ademán de abrazarle. Aqui el vivo, casi tan musrto de pavor como el muerto, hizo algun impulso para apartarle de sí, desviandose al mismo tiempo a la opuesta margen de la cama 3 de lo qual indignado el difunto 5 des= pues de mirarle con semblante cenudo, como increpando su desdeñoso, y grosero proceder, salíó de la cama, y bolviendo a tomar su vestido, desapareció. Añadese en la relacion, que habiendo tocado el difunto con un pie al Amigo, le sintió este tan intensamente frio, que ningun yelo le pareció comparable a aquella frialdad. Lo que resultó de la aparicion fue,-que el Amigo del muerto, por el grande terror que pa- “«deció, al punto emfermó tan gravemente, que llegó a verse constituido en la ultima extremidad, y casi total desconfianza de vivir., 19 Esta Historia, dice tambien Alexandro de Alexandro, que se la refirió el mismo sugeto de ella, añadiendo asimis- mo, que tenia mui experimentada su buena fé. Á que pode- mos aplicar la misma reflexion, que arriba hicimos sobre el cuento de Gordiano, porque milita la misma razon.

20 Yaarriba dejo dicho, que este suceso, si se quiere ads mitir como verdadero, aunque suena aparicion de muerto, con mas seguridad se debe reputar jugete de Duende, que quiso hacer el papel de difunto. Las apariciones de difuntos piden, no solo permision, mas accion positiva de la Da ro- Carta - XII 317 Providencia3 y no como quiera, sino de una Providencia ex- traordinaria. ¿Quién ereera, que Dios, obrando contra las reglas de su ordinaria Providencia, dispone la aparicion de un difunto a un amigo suyo, no para otro efecto, que ater- rarle 3 y mediante cl terror, hacerle enfermar gravemente? Asi para acercarse algo la Historia al grado de creible, es menester decir, que el aparecido no fue difunto, sino Duen- de. Pero yo no creo, que fue, ni Duende, ni difunto, sino mera ilusion. - 21 Dedos modos se puede explicar esto, El primero es el que propuse sobre el caso, que de sí mismo cuenta Ale- xandro de Alexandro; esto es, que aquella aparicion fue u amero error de la imaginacion, ocasionado de la enfermedad. ¿Mas como pudo serlo, si la enfermedad se siguió a la apari- cion? Eso niego yo, aunque suena asi en la Historia, La re- lacion dice, que inmediatisimamente con la fuerza del terror, cayó enfermo: Quo timore familiaris ¿lle percitus, subita vi morbi correptus, Se. Aunque la enfermedad empezase un breve rato antes, pudo estar distraludo, y no advertirlo.Pudo, aunque lo advirtiese, el terror que se le subsiguió, hacerle perder la especie, O borrarsela de la memoria. Pudo juzgar aquel primer asomo del mal por una indisposicion transitoria, y inconexa con el resto. Pudo, en fin, la enfermedad empe- zar explicandose solo en la cabeza, mediante una especie de alteración, que turbase el entendimiento, o la imagina- tiva.

22 Ni contra esto ultimo debe oponerse el que, si fuese asi, en todo el resto de la dolencia permanecería la ima- ginativa turbada; porque muchas veces, y aun las mas, no en todo el tiempo que dura una dolencia, produce los mis- mos efectos, Hai privilegio una noche, otra no; inquietud en una hora, no en orra3 tal dolor, que no se estiende a mas que a un minuto 5 ira, 0enfado, que no pasa de un momen- to. Pero especialmente en los principios de las enfermedades al- go graves, he observado, que muchas veces se suele sentir al- guna molesta novedad, en que se explica la mala disposicion del cuerpo, antes de darse a conocer en el pulso, o en alguna otra 3138 Sobre DuenDes.

otra de aquellas señas, que como efectos morbosos notañ comunmente los Medicos”, y que cesa en viniendo dichas señas, O en entrando la fiebre verisimilmente y porque enton- ces el infiuxo de la causa morbifica, difundiendose a otras partes distintas de aquella donde obraba al principio, produ- Ce Otros efectos. Asi, antes de manifestarse fiebre, se suele sentir, 0 ya una especial turbacion del ánimo, O una gran melancolía, o un insólito apetito, O.un desabtimiento extra= ordinario, o una disposicion a enfadarse mucho por qualquie- ra levisimo motivo, %c. Y por la mayor parte, si no gene-- ralmente, estas estrañas disposiciones cesan, ó se minoran, en declarandosé la ficbre, Á este modo pudo ser en el suge- to de la question, el primer efecto de la enfermedad, antes de sentir el ardor de la fiebre, aquella lesion de la imagi- nativa.

23 El segundo modo de explicar aquella aparicion, de modo que fuese puramente imaginaria, es discurrir, que fue soñada la aparicion. ¿Pero en despertando, no habia de co- nocer el sugeto de ella que habia sido soñada * Respondo, que no. Un sueño mui vivo hace una impresion tan Fuerte, que queda la especie en la memoria con aquella representa- cion clara, que es propria de lo que se ha visto, O palpado. Creo que no hai hombre algimo a quion tal yez no sticeda dudar, si oyo tal especie realmente, o sisoñó que la oyó. Es cosa que por mi pasó varias teces, Añadanse algunos gra? dos de viveza al sueño 3 ya no sera duda, sino persuasion de que fue realidad. En los sueños terrificos, qual es la aparicion de un difunto, es mas natural esto, por la profunda qeria sion que hace en el ánimo el obje to soñado. * | “Tengo sat'séccho a Vid. quien lo será igualmente de mis deseos de servirle en quanto quiera ordenarme. Oviedo, óxc.

CA E Tube una relación mui individuada del caso del Duendé de Barcelona, pero la perdí no sé cómo. La especie que unicamente me quedó, es que el Duende empezó a perseguir a E a E AA E di AS e ERARR d i e 319 ¿dun Militar en Sevilla, cl qual pasó despues a Barcelona, seguido siempre de aquel importuno compañero 5 que en es- ta ultima Ciudad, habiendose hecho público el caso, algu- nos otros Militares procuraron en varias ocasiones examinar la verdad del hecho, y en sus mismas personas experimen- raron las malignas travesuras del Duende, El unico Militar de los que fueron testigos, de cuyo nombre me acuerdo por ser natural de esta Ciudad, y haberle conocido un tiempo, es Don Joseph de Velarde Cienfuegos, Coronel del Regi- miento de Granada, CARTA ALI!

ORIGEN DE LA FABULA en la Historia.

1 Eñor mio: la estimacion que hago de la persona de Vind. me inclina a hacerla de su Carta. Sin aquella no sé lo que fuera de esta; porque el cargo que Vmd. me hace no puede ser mas desnudo de todo fundamento. Da- me Vmd. en rostro con la maxima, como que yo la haya proferido en el Discurso del Divorcio de la Historia, y la Fabula, de que ninguna ficcion del Gentilisimo tubo ori- gen de la Historia Sagrada, tratando dicha maxima no menos que de poco pia. ¡ Ay, Dios mio! Allá vá el honor del Sa- pientisimo, y Religiosisimo Abad Bianchini, de quien es propria esta maxima, pues siguió, y procuró con todas sus fuerzas establecer el Systéma, de que todas las Fabulas Gen- tilicas se fundaron en la Historia Profana. ¿ Pero por qué es poco pia aquella sentencia * Porque quita, dice Vmd. una especie de apoyo a la verdad de la Historia Sagrada. Buena especie de apoyo es ese. Quien no creyere, ú dudare de las verdades historicas de la Escritura, a vista de los firmisimos fundamentos en que estriva su autoridad, ¿los creerá por esa 320 Sosre La FaBuLa En La Historia, esa debil confirmacion subsidiaria? El que las Fabulas Gen-' tilicas traen su origen de aquellas verdades, es, quando * inas, opinable, y dudoso. ¿Cómo una prueba dudosa pue- de firmar en nadie la creencia de lo que se funda en esa prueba * Mas aun quando eso fuera cierto, de nada servis ria 3 siendo facil al impío decir, que unas Fabulas fueron hi=" Jas de otras s 0 que se inventaron aquellas para adornos, y matices de estas.

2 Mas sea en hora buena poco pía aquella maxima, en ningun modo me intercso en justificarla, pues en ningun: modo la he proferido, y asi Vind. mui falsamente me la imputa. Mi asunto en aquel Discurso es impugnar el Systé- ma que generalmente deriba todas las ficciones Gentilicas de la Historia Sagrada; pero dexando lugar a que algunas de ellas tengan ese origen, como pronuncio claramente al nun. 43 3 ¿es esto afirmar, que ninguna ficcion del Gen-, tilismo tubo origen de la Historia Sagrada, como Vid. me” imputa!

3 - Tambien impugno, aunque de paso, el Systéma del se- nor Bianchini, que coloca la maternidad de todas las Fabulas en la Historia Profana 3 0 por mejor decir, quiere que aquellas sean una representacion misteriosa, y enigmatica de esta, cuyo empeño le conduxo necesariamente a alusio- nes tan violentas, y absurdas, y aun acaso mas que las que he representado tales en el Systéma, que todo lo reduce a la. Historia Sagrada. Pongo por exemplo: Pretende que toda: la Ilíada es una verdadera Historia; pero alegorizada segun. el gusto Oriental: que en ella Jupiter es un succesor de el gran Conquistador Sesostris, el qual succesor reinaba en di- latadisimos espacios de tierra al tiempo de la Guerra de Tro- ya 5 que los Dioses inferiores representan, ya hombres seña- lados, ya Naciones diferentes 3 parte de aquellas Deidades son Principes tributarios de dicho succesor de Sesostris, Cu- ya dependencia no les quitaba tomar partido, ya por los Troyanos, ya a favor de los Griegos, segun se lo persua- dian, o sus intereses, Ó sus pasiones. La Diosa Juno es la Siria, llamada Blanca, la qual se caracteriza en los Re sd- Carta XLIL 321 brazos de Juno, que pondera Homero. Minerva es la sábia Egypto, Marte es una liga de la Armenia, la Colquida, Tra- cia, y Tesalía. A este modo discurre en otras Fabulas. A tan estrañas Paradoxas conduce tal vez la pasion por los Systémas de mucha amplitud.

4 Pero aunque no admito el Systéma del señor Bianchi- ni, cuyo complexo es imposible ajustar, sin caer en gran- des absurdos, convengo, siguiendo algunos Doctos en la be- lla Literatura, en que una buena parte de las Fabulas viene a constituir una especie de deformacion de la Historia Pro- fana, en que la alteracion no es tanta, que no hayan queda- do en la copia infiel rasgos bastantes para conocer el origi- nal. Señalaré a Vimd. en esta Carta los exemplos que me fue- ren ocurriendo.

5 Es sumamente verisimil, que algunos de los Dioses subalternos fueron formados sobre la idéa, que quedó en los Pueblos, de algunos personages insignes 5 0 ya por sus virtuz des heroicas, o ya por inventores de algunas Ártes mui utiles al mundo. Asi dice Plinio en el cap. 1.dellib, 25: 41 hercule singula quosdam inventa Deorum numero Addidere.

6 Saturno, devorando sus hijos, representa, segun Mr. Rollin en la Historia de los Cartaginenses, a un Rey de Cars tago, que inmoló sus hijos a los Dioses; y concuerda con él en lo substancial Mr. Bonamy en la Historia de la Acade- mia'Real de Inscripciones, tom. 7, pag. 29. Pero como se verá abaxo, es mucho mas probable, que el fabuloso Satur- no del Gentilismo se forxó sobre el verdadero Abrahan de la Escritura.

7 Los Cretenses, que tenian a Jupiter por compatriota suyo, y aun en tiempo de Luciano, segun parece por este Autor en el Dialogo de Fupiter Trágico, mostraban su Se- pulcro en aquella Isla; pues le juzgaban muerto, sin duda tenian por tradicion, que habia sido algun hombre insig- ne, acaso Rey de aquella tierra.

8 En la ficcion de la Laguna Stigia, y el Barquero Ca- ron, se mezclaron la Historia Natural, y la Civil. Hai en la Arcadia una Laguna, que no solo se llamaba Stigía, quan- Tomo I. de Cartas. X do Ja SOBRE LA FABULA EN LA HisTORIA.

do los Poetas empezaron a hacerla famosa con sus invencio- nes; mas muchos siglos despues conservó este nombre, pues aun en tiempo de Plinio le tenia 5 y no sé si aun hoy le tiene con alguna alieracion. La mortifera calidad de sus aguas dió ocasion a los Poetas para fingir infernales, 0 colocar en la Re- gion de los muertos, asia la Laguna, como al Rio de que se forma. Plinio dice, que su agua bebida, mata al momen- to, añadiendo de autoridad de Teofrastro, que se engendran en ella unos pequeños Peces, cuya comida tambien es vene- nosa. Facultad ran intensamente corrosiva le atribuyen al- gunos otros Autores antiguos, que no Se puede conservar en algun vaso de qualquiera materia que sea, porque todos los roe, y deshace, a excepcion. del que se forma de la uña del Asno silvestre: ( de Caballo simplemente dicen algunos) y los émulos de Aristoteles fingieron, que él reveló este se- creto a Antipatro, porque pude eenviar a Babylonia esta agua venenosa, y matar con ella a Alexandro.

9 El sabio Abad Fourmont, que pocos años há (losde 29, y 30) hizo de orden del Rey Christianísimo un viage litera- rio en Leyante, y exáminó con la mayor exactitud toda la Grecia, registró cuidadosamente la Laguna Stigia, despues de haber pasado un arroyo, de cuyas aguas se forma. La des- cripcion que hace de ella, es horrible. La agua del arroyo es clara 3 pero degenera tanto en entrando en la Laguna (al- teracion, que debe atribuírse a las malas calidades, y mate- tias del suelo, O terreno de ella ) que no hai cosa mas odiosa a la vista, en toda la naturaleza. Presenta en la superficie una confusa mezcla de los colores mas desapacibles, y tediosos. Un moho espeso, del color de orin de cobre, taraceado de ne- gro, sobrenada en ella, moviendose al arbitrio de los vien- tos, y formando borbollones, como de betún, y bréa. No es menos funesta la actividad de las aguas, que ingrato el aspecto, Los vapores, que se elevan de ellas, marchitan to- das las plantas que circundan la Laguna, y todos los Brutos huyen de sus orillas. Una circunstancia, que refiere el Abad Fourmont falsifica lo que dexó escrito Teofrastro, de que sus Peces comidos son venenosos, pues dice, que ningun Pez pue- Carta ¿XEIL 3323 puede vivir en aquellas aguas 3 pero esto las dexa en tan ma- la, O acaso peor cendicion, pues son mortiferas para los “mismos Peces.

10 Siendo por tantos capitulos horroroso, y funesto aquel Lago, no hai que estrañar que la fantasia poetica hallase en sus circunstancias motivo suficiente para colocarle en la Re- gion del horror, 0 a la entrada de ella.

11 La Fabula del Barquero Caron, que por la Stigia conducia las almas de los muertos, recibiendo un óbolo ( mo- neda Ateniense, segun Nebrija, que valía como seis marave- dis nuestros ) de cada una por eltransporte, fue derivada de una Historia Egypciaca, referida por Diodoro Siculo, Habia en Egypto un Lago, donde embarcaban los cadaveres des- pues de embalsamados, para darles sepultura en la opuesta orilla; y habia Jueces señalados para examinar el modo de vivir que habian tenido. los difuntos, y pronunciar conforme a él, si eran dignos, 0 indignos de sepultura: ministerio que exercian con tanta severidad, que a algunos cadaveres Reales se negó este comun honor, "Añadese a esta Historia, una tradicion que el citado Abad Fourmont dice dura aun en aquella parte de Egypto 5 y es, que hubo un Tirano, Ad- ministrador de Rentas deuno de los Pharaones, el qual esta- bleció sobre este transporte una especie de tributo, que le produxo grandes riquezas. Vé aqui enel Egypto, y Grecia hallados materiales verdaderos para la Fabula de la Laguna infernal: la Barca conducidora de los muertos al Abismo, y el ayaro Barquero Caron.

12 El Rio infernal Lefe, 0 Letéo, cuyas aguas, segun la Fabula, son obligados a beber los muertos para perder la memoria de quanto han visto, O sabido en la Region de los vivos, es tambien originario de la África, como la Barca de Caron. Nace este Rio cerca de la grande Sirte; y metien- dose debaxo de tierra, por donde corre oculto algunas imillas, vuelve a la luz cerca de la Ciudad de Berenica; (hoy Bor- nich, 0 Bernicho) pero mui engruesado de caudal, por ha- ber lecibidb muchas aguas en los senos SN rncaGciO que ocasionando la aprehension de que no es el mismo Rio, que Ag 2 an- 324 SOBRE LA FABULA EN LA HlisTORIA.

antes se habia visto sepultarse, dió lugar a la ficcion de que sale del Infierno, | 13 “Tubo tambien en la antiguedad el nombre de Lefe el Rio llamado hoy Limia, que corre por mi País natalicio; y de quien era perstasion comun entre los Romanos, que te- nia la misma propricdad, que los Poetas atribuían al Rio Infernal, de hacer olvidar de todo, no solo a los que bebian sil agua, mas tambien a los que le vadeaban 5 en que es in- cierto, si este error preconcebido en orden al Rio Lete de mi “tierra, originó la ficcion del Rio Lete del Infierno 5 0 si estando antes establecida la Fabula del Rio Lete del Infierno, y desu propriedad de infundir olvido de todo, sabiendo despues, que habia un Rio del mismo nombre en aquella parte de Galicia, por un transtorno, O mala adjetivacion de idéas, que es mui freqiente en el Vulgo, se excitó, y exten- dió la imaginacion, de que el Rio Lete de Galicia tenia aque- lla propriedad.

14 Como quiera, esta opinion estaba tan entablada en el ¡Vulgo de los Romanos, que quando el Cónsul Decimo Bru- to, como le llama Floro, 6 Aulo Bruto, como le nombra Ve- leyo Paterculo, que fue el que conquisto a Galicia, y por esta conquista adquirió el renombre de Gallego, hubo de pa: saf aquel Rio, ninguno de sus Soldados, temiendo incurrir aquel general olvido, se atrevió a vadearle hasta que el Coón- sul, que no estaba preocupado de aquel vulgar error, pasó a la otra orilla 5 y llamando a algunos por sus nombres, les dió a conocer, que no padecia el olvido que ellos -temian. Formidatum Romanis flumen oblivionis., dice Floro.

15 El cuento de Dedalo, su fuga mediante la invencion de las alas, por haber facilitado a: Pasifae:el abominable co- mercio con un Toro, reducido a la Historia, no es mas que haberse enaimorado' aquella Reina de un hombre llamado Tauro», el qual, segun Plutarco, era uno de los principales Gefes de las Tropas de Minos 5 haber concurrido Dédalo con uno. de los medios ordinarios que se practican en seme- y 1ntes casos, al logro de sus amores 3 y en fin, haber huido éste de la colera de Pe en un Baxel, con Velas (que con bas- Carra XLIL 325 bastante propriedad se pueden llamar alas ) las quales, 0 in ventó entonces, apurado el entendimiento del conflicto, O: ya tenia formada antes la idéa, y entonces la puso en exe- cucion. | 16 Las quimericas hazañas de Jasun, y robo del Vello- cino de Oro, explica historicamente el célebre Samuel Bo- chart, por medio de la inteligencia que tenia de la lengua Fenicia, descubriendo, que algunas voces equivocas de aquel idioma dieron ocasion a la fábrica de esta portentosa Fabula. La voz Siriaca Gaza, en la lengua Fenicia, signi- fica igualmente un Tesoro, que un Vellocino: la voz Saur, que significa una Muralla, designa tambien un Toro: y la voz Nachas es comun para significar Dragon, y Hierro. Asi, en vez de decir que Jason, rompiendo, 0 abanzando una Muralla, defendida con gente armada, había robado el Tesoro del Rey de la Colquida, se supuso haber domado los Toros, que respiraban fuego, y el espantoso Dragon, que era guarda del Vellocino, para apoderarse de él. Ni el amor de Medéa, y fuga con Jason, tienen nada de extraor- dinario, para que Juno, y Minerba interviniesen en esta aventura, bastando para ella una pasion tan natural, acom- pañada de alguna resolucion., dá 17 Los Centauros, medio hombres, y medio caballos, que hacen un gran papel en la Mitología, no fueron otra cosa, Segun buenos Autores, que algunos habitadores de Tesalia (en aquella Region colocaron los Poetas a los Cen- tauros, y de ella dicen, que los arroxó Hercules ) los quales inventaron el uso de los Caballos para cl ministerio de la Guerra. | 18 Las Harpías no fueron otra cosa, (quién lo pensára! ) que una gran plaga de Langosta, que desoló la Paflagonia, quando reinaba en ella Finéo. En Moreri, verb. Harpies, se pueden ver las pruebas de esto, que omito, por estar tan vulgarizado el Diccionario Historico de este Autor.

19 Del mismo modo se pueden explicar comodamente por la Historia Profana otras muchas partes de la Mitolo- gía 53 como la Fabula de Perséo, la de Belerofonte, la de las Tom, L. de Cartas, Dd O 326 SOBRE LA FABULA EN LA HISTORIA.

Hespérid as, la de las Gorgonas, y otras muchas, Pero. no es esta materia de tanta importancia, que pueda mover a detenerme mas en. ella, 20 Confieso, que tambien algunas partes de la Historia Mitológica se explican oportunamente por la Sagrada, co- mo los mismos que han abrazado el Systéma general de re- ducir aquella a esta, han provado mui bien; aunque esto mismo ha ocasionailo su error, discurriendo incongruamen- te dela parte al todo. No obstante que este sea un asunto tan batido, un exemplo solo propondré, en que se vé una conformidad de mui especial individuacion entre una Deidad del Gentilismo, y un Personage grande de la Escritura. Es- ta es la copia, que prometí arriba, del Padre de los Cre- yentes, en el mas anciano de los Dioses; de Abrahán, en Sa- turno. No me debe d mí el Lector este hermoso paralelo, si- no al Abad Boisi, Miembro de la Académia Real de Inscrip- ciones, y Bellas Letras, quien le propuso en aquella famosa Junta, y yo le trasladaré aqui con sus mismas yoces, como se hallan en el primer Tomo de la Historia de dicha ACA= demia, 21 Saturno, dice, fue quien, segun Poetas, y Historia- a» dores, introduxo la detestable costumbre de sacrificar victi- »» mas humanas, El Saturno de los Paganos es, a Juicio de los »» mejores Criticos, el Abrahán de la Escritura. Pone, al pa- a» recer, la cosa fuera de toda duda un fragmento de Sancho- »» niaton, que trae Eusebio, y es como se sigue: Saturno, w que los Phenicios llaman Israel, fue colocado, despues de w su muerte,en la clase de los Dioses, debaxo del nombre del w Astro, que aun abora se llama Saturno. En el tiempo w que este principe reinaba en Phenicia, tubo de una Nin- fa, llamada Anobret, un hijo unico, que llamo Jeud, voz que aun hoy significa entre los Pbhenicios, hijo unico, » Hallandose empeñado su País en una Guerra peligrosa, » adorno al bijo con vestiduras, y Insignias Reales, y le w sacrificó en un Altar, que él mismo había construido. En >» otro fragmento del dicho Sanchoniaton se halla, que este mismo Saturno se circuncidó, y obligo a todos los de su mFa- Carmas XL 010. 327