SigPhi · Jaime Balmes

Curso de Filosofía Elemental

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Lógica. — Metafísica. — Ética. — Historia de la Filosofia.

PARÍS, LIBRERÍA DE A. BOURET Y MOREL, CALLE DE L'ÉPERON, 6.

a LOGICA.

PROLOGO.

Al escribir este libro; no he olvidado Jas observa- ciones que emití en El Criterio, solre la necesidad de reservar para las otras partes do la Filosofía las cuestiones ideológicas y psicológicas. He procurado pues reducir á reglas hreves y sencillas todo lo que se requiere para pensar hien; y me abstengo de: ventilar cuestiones difíciles, que no pueden com- prender los jóvenes al pisar por primera vez los um - brales de la ciencia. Cuando las examine en los de- más tratados, haré notar las relaciones que puedan tener con la lógica. Convengo en que algunas de dichas reglas y las razones en que se fundan, se en- tienden mejor despues de haber hecho estudios serios sobre la ideología y la psicología; y que en el órden analítico, estas dos ciencias preceden al arte de pen- sar; pero en los libros de enseñanza no se_busca lo mas filosófico, sino Jos mas útil para enseñar. Por.

- este motivo se ha distinguido siempre entre el método de enseñanza y el de invencion. Tocante á la exposicion de las formas dialécticas, a ho a PRÓLOGO.

he guardado un medio: ni les doy excesiva importancia, ni las estimo en menos de lo que merecen; omito lo supérfluo, sin olvidarme de lo útil. Como el arte de pensar no se aprende con solas las reglas, hubiera multiplicado de buena gana los ejemplos en que se viese la aplicacion de las mismas; pero me ha retraido el temor de que la obra saliese demasiado abultada, cuando mi propósito era reducirla á la menor dimensión posible. Además, he - creido poderme excusar de extenderme demasiado, con poner las citas de El Criterio, donde se hallarán las ampliaciones correspondientes.

mE 9 NOCIONES PRELIMINARES.

CAPITULO 1.

Objeto y utilidad de la lógica.

4. El objeto de la lógica es enseñarnos á conocer la verdad. La verdad. es la realidad. Verum est id quod est, es lo que es, ha dicho san Agustin. Puede ser conside- rada de dos modos: en las cosas, ó en el entendimiento. La verdad en la cosa es la cosa misma; la verdad en el entendimiento es el conocimiento de la cosa tal como esta esen sí. Ala primera, la llamaremos verdad real, ú objetiva; á la segunda, formal, ó subjetiva. El sol existe, esto es una verdad real ó en la cosa: conozco que el sol existe, esto es una verdad formal, ó en el entendi- miento.

Los conocimientos no valen nada si carecen de ver- dad. ¿De qué sirve una muchedumbre de pensamientos á los que nada corresponda? El entendimiento debe ponernos en comunicacion con los objetos; si no los conoce tales como son en sí, dicha comunicacion es nu- la, porque entonces el conocimiento no se refiere al e sino á una cosa diversa. (V. El Criterio, cap. 1.

2. La lógica natural es la disposicion que la natura- leza nos ha dado para conocer la verdad. Esta disposi- cion puede perfeccionarse con reglas fundadas en la razon y en la experiencia.

Hay reglas para dirigir el entendimiento al conoci- miento de la verdad, y hay principios en que estas re- glas se fundan: el conjunto de estas reglas y de estos principios constituye la lógica artificial. En cuanto pres- cribe las reglas es arte; en cuanto señala la'razon de las reglas es ciencia. Por ejemplo: el arte prescribe las cali- dades de una buena definicion; la ciencia señala la razon 6.: FILOSOFÍA ELEMENTAL.

de lo Prescrito en la regla: el arte dice cuáles son las argumentaciones legítimas; la ciencia enseña el porqué de su legitimidad. | Arle es un conjunto de reglas para hacer bien alguna cosa; y es posible formar un conjunto de reglas para llegar al conocimiento de la verdad; pues que, siendo la verdad el objeto de nuestro entendimiento, para llegar á ella debe haber un camino que la reflexion puede hacernos conocer. Trazado este camino en un conjunto de reglas, tendremos la lógica como arte.

El entendimiento no es una facultad ciega: cuando sigue un camino, sabe, ó al menos puede saber, porqué le sigue; luego es capaz de señalar la razon de las re- glas que observa para llegar al conocimiento de la ver- dad. El conjunto de estas razones será la lógica como ciencia. ss Ahora podemos definir la lógica artificial, diciendo que es el conjunto de las reglas que nos guian para co- nocer la verdad, y de las razones en que se fundan.

La lógica artificial puede sernos útil; pues que, si el entendimiento sirve para dirigir las demás facultades, claro es que puede dirigirse á sí propio por medio de la reflexion.

CAPÍTULO Il.

Facultades del alma de cuya direcelon debe cuidar la lógica.

3. Las verdades son de diferentes clases; porque sien- “do la verdad la cosa misma, la diferencia dé las cosas implica diferencia de verdades. - La diferencia de las verdades exige diferencia de me- dios para alcanzarlas. Esta es una regla importantísima y fundamental. No todas las verdades se deben buscar por P mismo método. Quien discurra del mismo modo en lás ciencias morales que en las matemáticas, en las de ubservacios que en las exactas; quien busque la ver- dad en la literatura y en las bellas artes, por ol mismo pa LÓGICA. 4 método que en las ciencias, incurrirá en gravísimos er- rores. Cada órden de verdades requiere un método es- pecial del que no se puede prescindir. no h. El hombre, á mas del entendimiento, tiene otras facultades que le ponen en relacion con las cosas; por lo que una buena lógica ne debe limitarse al solo en- tendimiento; ha de extenderse á todo cuanto puede in- fluir en que conozcamos los objetos tales como son.

Las facultades de nuestra alma de que debe ocuparse la lógica son la sensibilidad externa, la imaginacion, la sensibilidad interna ó facultad del sentimiento, y por fin la inteligencia.

5. La sensibilidad externa es la qué $e ejerce por los cinco sentidos, la vista, el oido, el gusto, el olfato y el tacto. Esta nos pone en comunicacion con el mundo corpóreo.: 6. La imaginacion es la facultad de reproducir en nuestro interior las impresiones de los sentidos, indepen- dientemente del ejercicio de estos; y de combinarlas de varias maneras, sin necesidad de sujetarse al órden con - que las hemos experimentado. Aunque no tengo delante una pirámide que he visto, reproduzeo su imágen en mi interior: hé aquí un acto de la facultad imaginativa, el cual se ejerce independientemente del sentido. He visto montañas, he visto oro, mas no he visto nunca una montaña de oro; pero si quiero, puedo muy bien imagi- nármela, en cuyo caso reuno las dos sensaciones, oro y montaña, sin embargo de no haberlas hallado juntas en la realidad. He visto animales, y he visto locomotivas de caminos de hierro; si me imagina un mónstruo viviente, del tamaño y las formas de la locomotiva, y el ruido de esta lo convierto en bramido, y el humo que de ella se exhala lo trueco en aliento inflamado que sale de la hoca y narices del monstruo, con la reunion de dos sen- saciones formo un ser que no existe en la realidad.

7. Difícil es el explicar con palabras lo que se en- : tiende por sensibilidad interna; diremos sin embargo que es aquella facultad delicada que nos pone en rela- cion con los ebjetos, independientemente de la natura- leza particular de la sensacion ext na, de la imagina- 8 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

cion y del conocimiento. Esta definicion se comprenderá mejor con ejemplos.

Hay un hombre gravemente herido; todos ven la mis- ma herida, saben su causa, conjeturan su resultado. El sentido, la imaginacion, el conocimiento son semejantes. ' Se acerca al corrillo una mujer; un grito 'agudísimo sale del fondo de su pecho, ¿ha visto, imaginado ni cono- cido algo que no viesen y conociesen los otros? No; pero ha sentido algo que ellos no sentian; es la madre de la víctima: hé aquí el sentimiento. En esta facultad se comprenden aquí todas las pasiones.

8. La inteligencia, tomada en su mayor generalidad, es la facultad de conocer las cosas. Estas pueden ser conocidas de una misma manera, y sin embargo ser ob- jeto de sensaciones, imaginaciones y sentimientos muy diferentes.

9. Reunamos en un solo ejemplo el ejercicio de las cuatro facultades explicadas. Supóngase un estanque de agua á la vista de algunas personas. El agua del estan- que es objeto: 10 de la sensibilidad externa, esto es, de la vista; 2* de la imaginacion, para uno que aparte los ojos del estanque, pero teniéndole presente en su inte- rior; 3” de la sensibilidad interna, para uno de los espec- tadores que recuerda haber visto anegarse en el mismo estanque una persona querida, ú otro lance ingrato ó agradable; 4? del entendimiento, para el matemático que calcula la superficie del estanque, el naturalista que exa- mina las propiedades del agua, ó el médico que se ocu- pa de la influencia de los vapores de la misma sobre la salud de los habitantes de la comarca. | 10. El conocimiento y el juicio de la verdad está úni- camente en el entendimiento. Las demás facultades le auxilian ofreciéndole objetos exteriores ó afecciones de la misma alma; pero ellas en sí mismas no conocen. La naturaleza nos las ha dado para ponernos en comunicacion con los objetos, para presentárnoslos bajo ciertas.

formas, y afectarnos de varias maneras; pero reservando Siempre el verdadero conocimiento á la facultad supe- rior que debe presidir á todos los actos internos y exter- vos del hombre; el entendimiento.

AAA nana E LÓGICA. 3 11. Sin embargo, es tal y tan contínua la necesidad que el entendimiento tiene de estas facultades, que si no acertlamos á dirigirlas bien, caemos en muchos er- rores. Así, aunque el entendimiento sea la facultad que Ll ; la lógica se propone principalmente dirigir, no puede y desentenderse de las otras, so pena de no lograr lo que intenta.

» Como estas facultades auxiliares se hallan en comunicacion inmediata con los objetos, de la cual carece el entendimiento, y para que este conozca, necesita que . aquellas le presenten materiales, ó le exciten de alguna manera; resulta que estamos expuestos á frecuentes er- rores por las equivocadas noticias que ellas nos ofrecen. Son, por decirlo así, unos testigos, cuya falta de ve- racidad extravía al entendimiento; y así, antes de tratar de esta facultad principal, procuraremos fijar las reglas que deben tenerse presentes para cvitar que sirvan de obstáculo en el camino de la verdad las facultades que nos han sido concedidas como un medio para conocerla.

LIBRO L FACULTADES AUXILIARBS.

| CAPÍTULO 1 Reglas para dirigir bien los sentidos.

12. El objeto inmediato de los cinco sentidos es po- nernos en comunicacion con el mundo corpóreo; pera no se limita á esto su utilidad, pues que, excitado nues- tro espíritu por las impresiones sensibles, adquiere el ñ conocimiento de cosas incorpóreas.

Para usar bien de los sentidos es necesario aplicar las reglas siguientes: | 5 4.

10 FILOSOFÍA ELEMENTAL. 4 pa 23. El órgano del sentido debe estar sano. . La experiencia de cada dia nos enseña las alteraciones que las enfermedades producen en nuestra sensibilidad: á un paladar indispuesto todo Je parece amargo; el que experimenta una fuerte calentura siente un calor ó un frio intolerable en un aposento muy templado 14. Es preciso atender á la relacion entre el órgano del sentido y los objetos; la que debe ser cual corres- ponde á las leyes de cada uno.

Un cuerpo cilíndrico visto por el lado, nos presenta su longitud; mirado de tal manera que "la visual sea per- pendicular á una de sus bases, nos ofrece un. círculo. Estando el agua en la misma temperatura, la encontra- mos fria ó caliente, segun la disposicion de nuestra ma- no. Un mismo objeto se nos ofvece de maneras diferen tes, segun Jo miramos al través de un vidrio de diversa configuracion. Una campiña nos parece tener los colores ¿mas ó menos vivos, segun que la atmósfera está mas ú menos trasparente.

15. Cada sentido debe ceñirse á su objeto propio.

Los sentidos tienen objetos característicos: la vista los colores, el olfato los olores, y así los demás. Guando se quiere que un sentido dé testimonio de objetos que no le pertenecen, es muy fácil caer en error.

Hemos comido varias veces un manjar que tiene el olor A, el color B y el sabor C; aquí juegan tres senti- «los, cada cual con el objeto que le corresponde; supon-;: gamos que sentimos el olor A, sin ver el objeto quedo despide, y que desde luego atribuimos al cuerpo olordso el color 8 y el sabor €. Claro es que seria muy fácil en- gañarnos, porque el testimonio de un sentido lo exten- demos á tres objetos diferentes; pues que, por haber LUGICA. 11 hallado unidas estas calidades en otro caso, inferimos que deben estarlo en el actual. Es evidente que el mis- mo olor Á puede salir de un cuerpo que no tenga el co- lor 3 ni el sabor C, sino otros muy diversos.

La vista juzga principalmente de los colores, y á su modo y con ciertas circunstancias, nos hace tambien discernir los tamaños y figuras; mas en cuanto á este último discernimiento, no siempre es juez competente, como se manifiesta en la alteracion con que las distan- cias nos presentan un mismo tamaño, en la diversidad de figura que nos ofrece un objeto, segun el punto de vista desde:el cual lo miramos, y tambien en las ¡lusio- nes que sufrimos, creyendo que son de bulto figuras de sola perspectiva. Á cierta distancia se mos pre- senta un objeto. que nos parece de bulto, como, por ejemplo, una moldura, un pestillo de una puerta, ú otra cosa semejante; pero lo que en realidad hay es una superficie plana en que el pintor ha lucido la habilidad de su arte; la sombra está distribuida con tal perfeccion, el efecto de la hiz en aquel lugar ha sido calculado tan exactamente, que el objeto nos parece destacarse de la superficie, y tomamos por un cuerpo real lo que solo existe en perspectiva, Los ojos, sin em- bargo, nonos han engañado; nos presentan lo que deben presentarnos con arreglo á las leyes de la luz y de la vision; leyes fijas y conocidas de antemano, como se manifiesta en el mismo hecho de haber el pintor calcu- lado el efecto de su obra, contando con ellas. Luego el engaño no nos viene de los ojos, sino de haber sacado al sentido del objeto que le corresponde: da luz y los colores. ¿Cómo se podia prevenir la equivocacion? Auxi- liando la vista con el tacto.

Mirada desde lejos una torre cuadrangular, se nos presentará redonda; la vista tampoco nos engaña, nos ofrece el objeto tal cual debe ofrecérnoslo; pero nos- otros le exigimos que á demasiada distancia y desde un punto de vista no conveniente, distinga entre la figura redonda y la cuadrangular. O « ¿El oido en muchos casos mos indica con bastante - :fipvóximacion la distancia de un objeto; pero es siempre cón sujecion á las leyes de la acústica, fijas y constantes ,s 91. Eltestimonia de los sentidos debe limitarse á las relaciones de los objetos con nuestra sensibilidad, sin extenderse á la íntima naturaleza de las cosas.

Un hombre rudo ve un papel blanco; en seguida se interpone un prisma que descompone la luz; el papel queda cubierto de lindos colores. El rudo dice: « Esto no es la Juz; han teñido el papel con algun ingrediente; este vidrio no puede producir semejante variacion. » El rudo se engaña, ¿y porqué? porque, en vez de limitarse al objeto de la vista, quiere juzgar de la íntima natura- leza de las cosas; por la simple vision pretende conocer bastante la naturaleza de la luz, para decir que es impo- sible que, pasando por el prisma, produzca el fenómeno que le sorprende.

Otro ve el humo que sube hácia arriba, y cree que este cuerpo no gravita hácia la tierra, que no pesa nada; se engaña, porque extiende el testimonio de la vista á la naturaleza de la cosa. La vista no le engaña al mani- festarle el humo subiendo; la equivocacion está en que- rer inferir de la simple subida la falta de gravedad.

Un cuerpo nos produce la sensacion de olor: no nos engañamos en cuanto á la relacion del órgano con el objeto; pero si queremos determinar el modo con que el órgano es afectado y el medio con que se le trasmite la impresion, el olfato no dice nada sobre estas cosas.

En general, el testimonio de los sentidos es insufi- ciente para conocer la íntima naturaleza de los objetos corpóreos. La sensibilidad se nos ha dado para percibir los fenómenos, para proporcionarnos noticias; la deter- minacion de las leyes á que el mundo está sometido, y el conocimiento de la esencia de los objetos, pertenece á otra facultad, al entendimiento.

22. Los sentidos deben emplearse sin ninguna prevención. La experiencia enseña que los sentidos nos presentan LÓGICA. 45 los objetos diferentes, Segun que nuestro ánimo está prevenido de diferente manera. En una noche oscura una persona medrosa convertirá fácilmente en vestiglo amenazador un árbol cuyas ramas se agitan con el vien- to; hay dos mas largas que las otras, y en medio de ellas se levanta un bulto que no es mas que una porcion del tronco, Ó una rama mas gruesa y mas corta que las demás. ¿ Quién puede dudar de que el bulto es la cabeza y los ramos los brazos? El hombre lo está viendo, no puede dudar de lo que tiene delante de sus ojos; pero lo ue realmente hay es el miedo en su cuerpo; el terrible antasma es la cosa.mas inocente del mundo. Si se le acercan al medroso otros que lo sean tanto como él, ve- rán lo mismo que él, por estar prevenidós con el miedo del primer espectador. La terrible aparicion quedará fuera de duda, si no acude algun hombre sereno que vaya á devolver al fantasma su naturaleza de árbol.

Al ponerse el sol en medio de caprichosos celajes, ú veces la imaginacion se recrea en trocar las nubes en extravagantes figuras: ora es un castillo rodeado de lin- das almenas, en cuyo centro descuella una torre colo- sal; ora un gigante montado en un caballo mas grande que el de Troya; ora un mar de fuego cubierto de sober- bias naves y bellisimas falúas. Al principio cuesta algun trahajo el coordinar las varias partes, pero despues de un rato en que la vista trabaja de acuerdo cen la ima- ginacion, poco falta si las ilusiones no se convierten en realidades; ya nos parece que no imaginamos, sino que vemos. | Las opiniones, los deseos, la autoridad influyen mu- chísimo sobre nuestros sentidos. Varias veses he pensado que no seria tan unánime el fallo favorable á una orques- ta, si no se supiese de antemano que la música es muy buena, ó desde un principio no lo dijesen los inteligen- tes Ó los tenidos por tales. Al concluir todos están en- cantados; y aunque no pocos representan una verdadera comedia manifestando lo que no sienten, tambien hay otros que con la mejor buena fe del mundo creen haber percibido la melodía, siquiera tengan un tímpano mas duro que el parche de un tambor.

Un hombre irritado habrá visto con toda claridad una 16 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

sonrisa insultante en los labios de su enemigo, cuando este no se acordaba siquiera del que se cree ofendido, y si bien comprimia los labios era para no hacer un so- lemne bostezo, faltando á las leyes de buena sociedad. Demóstenes huyendo en el campo de batalla creia bue- namente que le agarraban de la clámide, cuando en rea- lidad no habia otra cosa que los arbustos en que el fugitivo se enzarzaba.

23. Para perfeccionar los sentidos es necesario edu- carlos con mucho ejercicio, y bien dirigido. | Todos los hombres han menester de esta educacion, aun para los objetos mas comunes: en lo mas necesa- rio la naturaleza nos la proporciona á medida que nues- tra organizacion se desarrolla y fortalece. Es pronable que, cuando comenzamos á ver, no vemos bien; y lo mismo debe de suceder en los otros sentidos. Con la experiencia se van rectificando los errores; y cuando el hombre es capaz de reflexionar sobre ellos, la natu- raleza le tiene ya educado de la manera conveniente para que no los padezca.

La perfectibilidad de los sentidos se extiende en una escala indefinida, como lo manifiesta la delicadeza á que pueden llegar en los ciegos el oido y el tacto. Los. que se ocfpan en una clase de objetos obtienen con el ' ejercicio una prontitud y perfeccion de sentido que asombra á los no ejercitados. ¿Cuántas pequeñas diferen- cias no percibe un músico, que se escapan del todo á. otros, aun cuando tengan por naturaleza el oido tan fi- no como él? ¿ Cuántos pormenores, no solo artísticos sino tambien puramente visuales, no se ofrecen á un pintor. ejercitado que sin embargo se ocultan del todo á otros que tienen la vista mejor, pero que no'se han ocupado de pintura? El paladar, el olfato, el tacto se perfeccio- nan tambien con el ejercicio: quien está acostumbrado á delicados manjares nota con mucha mas facilidad las pequeñas diferencias del condimento. El que ha respi- rado muchos aromas los distingue con rapidez y exacti- tud. Uy cambio de ropa interior, imperceptible para IS 2 LÓGICA.: 17 una persona grosera, será tal vez insoportable á quien las ny usado siempre muy finas. (V. El Criterio, Cap. V.

Ar CAPÍTULO IL La imaginacion.

21. La imaginacion tiene dos funciones: 1* reproducir en lo interior las sensaciones recibidas; 2* combinarlas de varias maneras. Lo primero constituye la memoria imaginativa, lo segundo la inventiva de la imaginacion.

SECCION 1. Memoria imaginativa.

25. “La perfeccion de la memoria imaginativa consiste en que las sensaciones pasadas se nos representen pron- ta y fielmente. Aquí la belleza no entra para nada; la imaginacion en este caso debe retratar, y la perfeccion del retratista está en copiar exactamente el original.

26. La memoria imaginativa es perfectible como to- pe las facultades” humanas; su mejor auxiliar es el óren. a Esta regla se funda en un principio ideológico, á saber, que las impresiones se reproducen en nuestro espíritu segun el modo con que las hemos recibido, ó segun el arte con que las hemos coordinado, por medio de la reflexion.

Visitamos un gran establecimiento fabril: en uno de sus departamentos se reparan las primeras materias; en otro se elaboran los varios objetos; en otro se les da la última mano; en otro por fin se los dispone en bultos ó cajones para hacer las remesas, ó se los distribuye del modo conveniente para que pueda examinarlos el com- prador. Si.la visita se hace con desórden, pasando de una á otra pieza, recorriendo ahora una parte de los almacenes, admirando luego la construccion ingeniosa 18 FILOSOFÍA BLEMENTAL.

de una máquina, y continuando de este modo sin nin- guna regla, se verán muchas cosas; quizás se las exa- minará muy bien aisladamente, pero será difícil recor- darlas; por el contrario, si se ha procedido con método, formándose primero una idea general del edificio, de sus partes principales y de los objetos á que se destinan, fijándose luego en las divisiones y subdivisiones de cada departamente, siguiendo el órden de la fabricacion, co- menzando por las primeras materias y acabando por los estantes del despacho, se ligará todo "fuertemente en la memoria; el recuerdo de un objeto excitará el de otro, y con poco trabajo se podrá dar cuenta de todo lo que se ha visto, aunque haya trascurrido mucho tiempo.

27. Es necesario acostumbrarse á ordenar las cosas en la memoria como en un libro de registro; de esta suerte se simplifica lo mas complicado, y se retiene sin dificultad lo que de otro modo se olvidaria fácilmente. No todos disponen del tiempo y paciencia que son me- nester para aprender la mnemónica, cuya utilidad para el comun de los hombres es harto problemática; pero todos pueden emplear esos medios de órden que no exi- gen ningun estudio científico y que se adquieren fácil- mente con un poco de cuidado y reflexion.

28. Para recordar con facilidad y exactitud, conviene ligar los objetos en la memoria con alguna relacion: esta puede ser de espacio ó lugar, de tiempo, de causa- lidad, de semejanza, segun las cosas que se quieren re- tener.

Relacion de espacio ó lugar.

" 90, La experiencia nos enseña que, al acordarnos de un lugar, nos acordamos de las cosas contenidas en él. Asíes indudable que, si nos proponemos recordar varies objetos, lo conseguiremos mas fácilmente y mejor, si los ligamos con la relacion de un mismo lugar; lo cual se logrará tomando uno Ó mas puntos salientes, á los cuales podamos referirnos. La topografía de un país se nos conservará en la memoria mas fácilmente y con mas exactitud, si tomamos alguna cordillera de montañas, la LÓGICA. 10 corriente de un rio, un pico elevado ú otra particularidad cualquiera á la que refiramos todo lo demás.

Relacion de tiempo.

30. En el tiempo se ordenan los sucesos tomando uno muy notable que sea como un eslabon mayor que los otros en la cadena de los acontecimientos. En esto se funda la utilísima costumbre de dividir la historia en grandes épocas,- refiriéndose á la fundacion ó ruina de un imperio, Ó á otro suceso muy grande por su natura- leza Ó resultados.

El curso ordinario de la vida tambien podemos distri- buirlo en épocas notables por algun acontecimiento pú- blico ó privado, ajeno ó propio, que por sus cireunstan- cias especiales deje en nuestro espíritu una huella difícil de borrar, como el principio ó el fin de una guerra, una peste, el entronizamiento ó la muerte de un monarca, el fallecimiento de una persona querida, un viaje, un - cambio de fortuna ó de posicion social, una nueva situacion de la familia, y otras cosas semejantes.

31. Es evidente que, si las dos relaciones de espacio y 1iempo se unen, grabarán mas fuertemente el hecho en la memoria; claro es que recordaremos con mas facilidad una serie de acontecimientos que se liguen no solo con ra] muy señalado, sino tambien con una época muy notable, Relacion de causa y efecto.

32. Sobre la relacion de causa y de efecto basta tener presente que no debe ser fácticia, sino fundada en la ¿misma naturaleza de las cosas; de lo contrario es fácil olvidarse, porque fácilmente se olvida lo que es mero producto de la imaginacion sin fundamento en la realidad.

33. En cuanto sea posible, conviene apoyarse en la realidad de las cosas: las ficciones, por ingeniosas que sean, no sirven tanto como los hechos.

Suele decirse que los mentirosos, si no han de contra- decirse, deben tener mucha memoria; y en efecto es así, como lo manifiestan las continuas contradicciones en que o 20 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

incurren. Un viajero que en realidad ha tenido una aven- tura, por ejemplo, un gran temporal, un asalto de la- drones, un vuelco de carruaje, un vado peligroso, la vista de una costumbre singular ó de un fenómeno raro de la naturaleza, contará siempre la misma cosa del mismo modo, con idénticas circunstancias de tiempo, de lugar, y de cuanto concierne al suceso; pero un mentiroso que para darse importancia ó por el simple prurito de referir cosas extrañas, cuenta como real una aventu- ra fingida, cambiará fácilmente algunas circunstancias, lo cual pondrá de manifiesto su falta de veracidad. Para no contradecirse nunca, no. hay medio mas seguro que referir sencillamente los hechos tales como han sucecido, sin añadirles ni quitarles nada. Así es que el reo que dice' la verdad dice siempre lo mismo; el que miente incurre en frecuentes contradicciones: en lo cual se funda el arte del juez para descubrir la verdad en medio de las imposturas con que la encubren las mañas del crímen, Ó quizá la timidez de la inocencia.

Relacion de semejanza.

34. El recuerdo que nace de la semejanza es de los mas naturales. Con respecto á él observaré lo mismo que en el anterior. La semejanza debe ser verdadera, y no simple producto de nuestro ingenio. Un entendimiento agudo descubre semejanzas entre las cosas mas diferen- tes; pero como no se fundan en la realidad, pronte falla el recuerdo de lo que en ellas estriba, á no ser que la sin- gularidad de la ocurrencia sea tal, que por si sola se grabe profundamente en el ánimo, á causa de su extrañeza 6 de su gracia. | 35. A veces la imaginacion nos presenta como sucedi- das en realidad cosas que solo han existido en nuestra cabeza. Los calenturientos toman frecuentemente por sucesos positivos lo que acaban de soñar.

Para evitar las ilusiones de la imaginacion, recuér- dense las reglas siguientes: UE Er E KK LÓGICA» —. 21 36. El testimonio de la imaginacion es poco seguro en “un enfermo.

La experiencia de cada dia nos lo enseña, no solo ex los casos de una fiebre intensa que produzca un verda- dero delirio, sino tambien en las personas muy debili- tadas por falta de alimento ó de sueño, ó por otras cau- Sas. e, 2% 37. El testimonio de la imaginacion, para ser fidedi- gno, debe ser claro y constante.

Las ilusiones fantásticas suelen ser oscuras y confusas, mezcladas con mil cosas inconexas, y además varian con mucha facilidad, no resistiendo por lo comun á un cam- bio de lugar ó tiempo.

38. La imaginacion no merece fe, cuando está en opo- - sicion con las leyes de la naturaleza.

Estas leyes son constantes, no se alteran sino por mi- lagro; y la imaginacion del hombre está sujeta á la in- fluencia de muchas causas que la pueden trastornar. Así, - pues, la prudencia aconseja que, en casó de duda, mas bien creamos que hay trastorno en la imaginacion que mudanza en las leyes de la naturaleza.

70 30. Es preciso desconfiar del testimonio de la imagi- nacion, cuando se opone al curso regular de las cosas.

En confirmacion de esta regla pueden aducirse las mismas observaciones que se hicieron con respecto á los sentidos. E E 5d 110. El testimonio de la imaginacion no merece crédito, cuando se opone al de los demás hombres.

99 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

Por lo comun, mas fácil es quese engañe uno solo que muchos; y si estos son la generalidad de los hombres, debe tenerse por cierto que el engañado es el 1 individuo que discuerda. ” M4. Para juzgar con acierto del testimonio de la ima- ginacion, debemos consultar, en caso de duda, la razon, los sentidos, las leyes de la naturaleza, el curso regula de las cosas, el testimonio de los demás hombres, em- pleando estos medios con arreglo á las circunstancias del objeto que la imaginacion nos representa.

SECCION Il. Inventiva de la imaginacion..

(12. La inventiva de la imaginacion consiste en la fa- cultad de combinar varias impresiones sensibles, inde- pendientemente del modo con que las hemos recibido.

Ld regla fundamental para dirigir bien la facultad in- ventiva es la siguiente: 443. La combinacion debe ser la que corresponde al fin á que se destina el producto de la imaginacion.

El fin principal de las artes útiles es la utilidad; el de las bellas, es la belleza: á estos fines debe subordinarse la inventiva de la imaginacion. Es bueno reunir las dog cosas cuando sea posible; pero nunca debe perderse de vista el fin respectivo. En un edificio para habitacion, la belleza debe subordinarse á la utilidad, comprendiendo en esta palabra la comodidad y cuanto se puede encgr-- rar en la palabra útil, tratándose de habitaciones. En un edificio destinado á museo de pinturas, la utilidad debe subordinarse á este objeto, construyéndole del modo mas adaptado á que los cuadros produzcan debidamente su efecto artístico.

h4. La inventiva de la imaginacion puede ser dirigida por dos principios, la ciencia ó el gusto. Entiendo aquí por ciencia el conocimiento de las leyes de la naturaleza; y por gusto, aquella impresior indefinible que nos hace 47 LÓGICA. 9 Jos objetos agradables ó ingratos. La construccion de una galería será dirigida por la ciencia, si el arquitecto atien- de tan solo á las leyes de gravedad v equilibrio, para dar á su obra Ja conveniente solidez; y lo será por el gusto, si el arquitecto selo considera el efecto que producirá á la vista.

15. Claro es que en ningun caso debemos ponernos en contradicción con las leyes de la naturaleza, sacrifi- cando los principios de la ciencia á las inspiraciones del susto. Un palacio podria ser muy vistoso y. esbelto, pero de nada serviria la graciosa morada si amenazase des- -—plomarse sobre la eabeza de sus habitantes.

116. En toda obra es necesario distinguir erttre la parte de ciencia y la de gusto..En lo primero, es preciso ate - anerse estrictamente á las leyes de la naturaleza; en lo segundo se debe atender á las inspiraciones de la sensi- bilidad, templadas empero y dirigidas por los consejos de una sana razon; para aquello sirven la geometría, la mecánica, y todas las “ciencias naturales; para esto aprovecha el estudio de los buenos modelos y el ejerci- cio de cuanto puede dar cultura y delicadeza á la fanta- sía y al corazon.

47. La preferencia por lo científico ú lo bello dehe re- solverse atendiendo á la profesion de cada uno. El inge- niero ha de cuidar principalmente de la ciencia; el pin- tor de la belleza.

Una obra constrúida con arreglo á los verdaderos principios científicos, ya tiene su belleza nataral, que, por sencilla,no deja de ser muy agradable. La simple observancia de los preceptos científicos asegura á las construcciones dos calidades que por sí solas hermosean: unidad de plan y regularidad en las partes. Esto por sí solo ya es bello, como lo es una figura geométrica . regular perfectamente delineada.

18. La belleza bien entendida no está en contradic- cion con las reglas científicas. Jamás será bella una esta- tua de mármol construida de tal modo-que segun las re- glas de la mecánica no pueda sostenerse en pié, ó en otra actidud que le haya querido dar el escultor. En el lienzo no se caen las figuras aun cuando el pintor las co- loque en contradiccion con las leyes de la mecánica: 24 FILOSOFÍA ELEMENTAL. ' mas por esto no deja de notarse la deformidad, y el ar- tista paga con la pérdida de su reputacion el menospre- cio de las leyes de la naturaleza. o 119. El arte no siempre anda por camino trillado: á veces se levanta en alas de la fantasía y divaga por nue- vos mundos. Entonces el artista prescinde de las reglas mecánicas; pero esta libertad la adquiere cuando se ocu- pa de objetos no sometidos á las condiciones del uni- verso corpóreo. ¿Quién exigiria á un pintor el que re- presentase una aparicion sublime con sujecion á las leyes de la mecánica? En tales casos, todo se hace vaporoso, aéreo, fantástico;los cuerpos se espiritualizan, por de- cirlo así;la grosería de la materia desaparece al impulso de las ideas y del sentimiento.

En todas las materias, pero muy especialmente en las relativas á la imaginacion, debe observarse la regla si- guiente: 50. Nadie debe escoger una profesion para la cual no tiene disposiciones naturales. ] La experiencia enseña que hay hombres muy á pro- pósito para las construcciones mecánicas, así como hay otros incapaces de comprenderlas. Los extremos tanto en capacidad como en incapacidad son: raros; muy raros son los que cuentan como Mangiamele; pero tambien son muy pocos los que no son capaces de aprender los rudi- mentos de la aritmética. Entre los extremos hay una inmensa escala, en la cual los ingenios se hallan distri- buidos; no es posible medir los grados de ella con exac- titud geométrica; pero una prudente observacion puede hacer notar en los casos respectivos, si hay Ó no disposl- ciones felices, Ó cuando menes regulares, para la profe- sion que se trata de:escoger, (V. El Criterio, cap. 1, $3, CAPITULO 111. La sensibilidad interna Ó facultad del sentimiento, 541. La facultad del sentimiento debe ser mirada como 5 US LÓGICA.. 95 una especie de resorte para mover el alma. El hom- bre sin sentimientos perderia mucho de su actividad, y en algunos casos no tendria ninguna. La voluntad -pura- ente intelectual es fria como la razon que la dirige. 52. El sentimiento, no obstante su utilidad como causa