Suponiendo. que una cabeza tenga solamente sesenta pulgadas cuadradas de superficie, resulta que la probabi- lidad puramente casual de situarse un ojo en una de ellas es;;, ó bien que hay la misma probabilidad que la de sacar una bola blanca, que estuviese mezclada con 59 negras. Considérese que no es un ojo solo sino dos, los que se han de colocar en el sitio correspondiente; ad- viértase que en el cuerpo no hay solo la cabeza, sinó todos los demás miembros, donde podria igualmente situarse por.casualidad el ojo; reflexiónese que la debida colocacion se efectúa continuamente en millones de in- dividuos, y por espacio de miles de años; añádase que lo que se dice del ojo puede aplicarse al oido, al olfato, al gusto y á todos los miembros; y véase si cabe mayor absurdidad que la que tienen que devorar los que in- tentan explicar el mundo por el acaso.
Este argumento deja en el espíritu una convicción tan profunda que no es posible borrar ni debilitar. Conviene pues que los jóvenes se detengan en él; es sumamente fácil encontrar ejemplos en que se haga sensible el ab- surdo; con esto se recrea el ánimo y el entendimiento se afirma en la verdad..
27. En el universo, no hay solo el hombre: en la tierra hay los animales, los vejetales, los minerales; em el cielo, los astros que giran coh asombrosa regulari- dad: ¿porqué pues todo está en órden? ¿Porqué la tierra da sus frutos bajo condiciones permanentes; por- qué se suceden constantemente los dias y las noches, y «las eslaciones; porqué no se perturba á cada paso el órden del mundo? Aun cuando supongamos que por > TI CHICEA. 331 un momento ha llegado ta casualidad á constituir un ór- den, ¿porqué-le conserva? ¿Cómo es que la misma no destruye su obra? Reflexiónese que el mundo no es un conjunto inmóvil, sino que está en perpetuo movimiento; siendo todo puramente casual, este movimiento debiera vartar incesantemente el órden establecido: y se añaden absurdos sobre absurdos, diciendo que la constante re- peticion de los mismos fenómenos se hace por la misma casualidad á que se atribuye su orígen.
CAPITULO IX. Ilipótesis de las fuerzas de la naturalezá.
28. Las fuerzas de la naturaleza constituyen Qtro efugio de los ateos: no pudiendo sostener que todo sea pura casualidad, acuden á una fuerza secreta que ha ido produciendo sucesivamente todos los ienómenos del universo. Examinemos este sistema.
29. ¿Qué se"entiende aquí por naturaleza? Si el con- junto de los séres que componen el mundo se cae en un círculo vicioso; decir que las fuerzas de este conjuyto han producido el universo, equivale á decir que el múun- do se ha producido 4'sí mismo. Si se entiende por na- turaleza una fuerza secreta que á todo comunique mo- vimiento y vida, preguntaremos si esta fuerza en si misma es un ser viviente y dotado de inteligencia; en cuyo Caso se viene á confesar la necesidad de un prin- _€ipio inteligente, en lo' cual -fundamos nosotros una demostracion de la existencia de Dios. Si á esta fuerza se la supone ciega, y obrando por intrínseca necesidad, preguntaremos ¿porqué una fuerza ciega es capaz de guiar el universo en ua órden tan admirable.
30. Se dirá tal vez que esto sucede así, porque es necesar.o; pero semejante respuesta, en vez de desatar el nudo, le cortá; no resuelve la dificultad, salta por en- cima de ella. Afirmar que una cosa sucede porquees ne- césaria, equivale á no decir nada: precisamente lo que se busca es la naturaleza y la razon de esta necesi- 352 FILOSOFÍA ELEMENTAL.
dad. Nosotros sostenemos que el órden supone un orde- nador; que la correspondencia de los medios con los fines requiere una inteligencia que la haya concebido y dispuesto; los ateos dicen; hay órden, pero. sin. orde- nador; hay correspondencia de los medios con los fines, mas no una inteligencia que lo haya*goncebido y dispuesto: las cosas son así porque son Tecesarias, esto es, son así, porque han de ser así; ¡excelente discurso!
31. El sucesivo desarrollo de las fuerzas naturales produciendo nuevos seres en una gradacion ascendente, es una ficcion desmentida por la historia y por las cien- cias naturales. Las especies se nos ofrécen como seres determinados, salidos enteros de la mano del Criador, sin que el tiempo,-el clima y otras circunstancias alcancen á otro cambio que al de modificaciones muy lijeras. Los que sostienen esa trasformacion continua, debieran mostrárnosla en alguna parte con dorumentos históricos ó en monumentos de la, naluraleza. « La abeja, dice el sabio Wiseman, ha trabajádo ardorosa é incesante- ménte en el arte de hacer sus sabrosos panales, desde los tiempos de Aristóteles; la hormiga no ha dejado de construir sus laberintos desde que Salomon recomendaba su ejemplo; pero desde que describieron á unas y otra. el filósofo y el sabio, hasta las excelentes investigacione: de Hubers, estamos seguros: de que ne han adquirico ninguna nueva percepcion, ni ningun-órgano nuevo para mejorar sus obras. El Egipto, que, cumo observó muy bien la comision de los naturalistos franceses, nos ha conservado un museo natural, no solo en sus pinturas, sino tambien en las momias de sus animales, nos pre. senta cada especie. despues de tres mil años ent: ramente idénticas con las de hoy. » ( Discursos sobre las relaciones entre la ciencia y la religion revelad.,. disc. 3.)
SECCION 1.
Idea del panteismo.
82. El panteismo. no. es mas que un ateismo dis- frazado. Afirmar que Dios es todo y que todo es Dios; que no existe mas que una sustancia, y que todo cuanto vemos, aunque parezca múltiplo, es una manifestacion de la misma; en esto consiste el panteismo; y esto es negar la existencia de Dios. Porque si Dios se. confunde con la naturaleza, si forma ton esta una misma y sola sustancia, no hay Dios en el verdadero sentido de este nombre; hay la naturaleza, hay una fuerza secreta que se desenvuelve bajo diversas formas, mas po un ser inteligente, libre, todopoderoso, infinito, distinto. del universo, que es lo que entendemos por la palabra Dios.
33. Es preciso que los jóvenes no se dejen alucinar por ciertos escritores.que, enseñando el panteismo, hablan sin embargo de Dios; este Dios de quien hablam es la sustancia que fingen única, en la que suponen que está todo, no como el efecto en su.causa, sino como las modificaciones en el sujeto, como los fenómenos en el ser que Jos ofrece, como las formas en lo que se tras- forma. Libros se encuentran donde se prodigan á Spi- nosa los mayores elogios por haber perfeccionado la ¡idea de Dios, como si el impío sistema de este filósofo no fuese una negacion sistemática de Dios, como si no lo hubiesen comprendido así por la lectura de sus obras, los hombres mas ilustres de su tiempo.
34. El explicar las varias fases que ha presentado el panteismo pertenece á la historia de la filosofía; así en la actualidad me ceñiré 4 combati 1e en su «doctrina fundamental que es la de la suslanci:..., 354 FILOSOFÍA ELEMENTS SECCION 11. S Doctrina de Spinosa. El panteismo craminado en la region de las ideas puras. | 35. « Entiendo por sustancia, dice Spinosa, lo que es en sí, y se concibe por sí; esto es, aquello cuyo con- cepto no necesita del eoncepto de otro. » Verdad es que en la.idea de sustancia entra el de que no está inheren- te á otro, á manera de modificacion; y que por lo mis- mo la sustancia es concebida por sf, esto es, sin nece- sidad de referirla á un sujeto; pero de aquí no se infiere que haya de ser única. | a 36: Oigamos á Spinosa. « No puede haber mas que una sustancia. Si hubiese muchas, deberian ser cono- cidas por atributos diferentes, y entonces no tendrian nada comun; porque como el atributo constituye la esencia de la cosa, dos sustancias de atributos diferen- tes no tendrian nada comun, y la una no podria ser eausa de la otra: pues para ser su éausa deberia conte- nerla en su esencia y producir efectos sobre la misma. » £n verdad que no alcanzo dónde está ese rigor lógico que tanto ponderan en Spinosa los panteistas.
En primer lugar no hay.contradiccion én que haya muchas sustancias que tengan atributos semejantes en un todo: en este caso no habria diversidad éntre ellas, pero sí distincion. Concibiendo dos. manzanas exacta- mente iguales en todo, concebimos dos sustancias con los mismos atributos específicos, mas no numéricos. Spinosa confunde la diversidad ó diferencia: con la dis- tinción: para la diferencia se necesita variedad en los atributos; para la distincion basta que el uno no sea el otro. La figura de un cuadrado es diferente de la de. un triángulo; dos cuadrados exactamente iguales no son diferentes, pero sí distintos.
- Spinosa deberia probarnos que dos objetos sin ninguna variedad no pueden ser distintos, y esto le es imposible; porque si para probar esta imposibilidad dice que en no habiendo diferencia no se puede percibir la distincion, se lo negaremos. La experiencia nos enseña, que recibi- Ss TEODICEA. 309 mos sensaciones que por su naturaleza no se diferencian, pero que por alguna circunstancia se distinguen. Si sos- tengo dos pesos exactamente iguales, uno en cada mano, las presiones serán las mismas, pero no dejaré de dis- tinguirlas; si se me ofrecen dos objetos de un mismo color, la identidad de este no me impedirá el conocer la distincion. ¿Qué dificultad hay pues en que distingamos dos sustancias que tengan los mismos atributos? Ade- más, supóngase que existen en tiempos diferentes, ¿la sucesion no será bastante para darnos idea de la distin- cion?
Aun cuando concediéramos á Spinosa que dos sus- tancias con atributos semejantes no pueden ser conoci- das por nosotros como distintas, no se inferiria que no se distinguiesen realmente: deducir esto seria medir la realidad por nuestra inteligencia; seria afirmar que solo puede haberlo que nosotros experimentamos. ¿Quién no ve que esto es un sofisma? * eS Luego es posible que haya muchas sustancias con atri-. butos idénticos, no en número, sino en especie; y estas sustancias tendrán el atributo comun -en especie, no en número.:: e i 37. Pero supongamos lo que quiere Spinosa, esto es, que las sustancias hayan de tener atributos diferentes, ó hablando en términos comunes, que no puedan tener esencias semejantes ó idénticas en especie; ¿se sigue de “esto que la una no pueda ser causa de la otra? no: de ninguna manera. «Para.ser causa la una de la otra, dice Spinosa, debiera contenerla en su esencia. ¿Qué entiende por contener? Acaso el estar el efecto en la causa como el feto en el vientre de la madre, ó el agua en el de- pósito, 5 la fruta dentro de la cáscara? Si así lo entiende dice con razon que de dos sustancias que nada tuviesen de comun, la una no podria ser causa de la otra; pero si por contener hemos de significar algo menos grosero; si, por contener hemos de significar la actividad pro- diva, entonces no hay inconveniente en que una sus- tancia sea causa de Otra de atributos diferentes.
- Hé aquí á lo que se reduce la tan ponderada lógica del filósofo holandés: átomar en un sentido mezquino, gro- scro, la palabra contener; á olvidar que en la region de la 356 FILOSOFÍA ELEMENTAL.
metafísica se puede concebir ui contener mas elevado que el de encerrarse una cosa en otra bajo su propia forma. Nuestra alma produce á cada paso muchos actos: estos se hallaban contenidos en ella, pues salen de ella; pero ¿Significamos con esto que ellos, bajo su propia forma, estuviesen antes en la misma? no; sino que tenia la fuer- za de producirlos. Aun en él órden puramente corpó- reo, ¿no vemos la causalidad ejerciéndose de tal suerte que ofrece un modo de contener distinto del 'que exige Spinosa? La fuerza de la pólvora contiene su efecto que. es el movimiento del proyectil; mas no de tal modo que la curva descrita por este se halle en la fuerza im- pelente; en la pólvora no habia nada semejante, sino una actividad productiva de un impulso del cual re- gulta el movimiento del proyectil.
38. «Además, continúa Spinosa, si hubiese dos sus- tancias no serian ambas infinitas y absolutas; porque la una, seria limitada, finita; la esencia de la. una no abra- zaria la de la otra. » Ciertamente que una de las dos habria de ser finita; y es verdad tambien que la infinita no contendria á la finita, sí se entiende por contener el encerrarla en sí como una modificacion; pero la conten- dria en el sentido de que toda la perfeccion de la finita se hallaria en la infinita. Se dirá que al menos'la infinita no podria encerrar numéricamente las perfecciones de la fi- nita con sus limitaciones; esto lo concederemos, añadiendo que las limitaciones no podrian hallarse en la sustancia infinita, porque una sustancia infinita limitada, seria sus- tancia infinita finita, lo que es contradictorio. Cuando de- cimos que Dios es infinito, no entendemos que sea. un conjunto de absurdos: lo contradictorio no le conviene, porque en ta! caso la realidad infinita seria una contradic- cion viviente, 39. « Entonces fuera pretiso, continúa Spinosa, buscar la razon de esta limitacion recíproca, la razon que hace posible la una al lado de la otra, y con esto reconocer algo superior 4amba: «ne fuese la razon de las mismas, y que por consiguionte seria la verdadera s” tancia una y entera. » La limitación no seria recíproca; habria una sustancia infinita, y una ó muchas finitas. La razon de que cstas fuesen limitadas se hallaria en la esencia du TEODICEA» $57 TEODICEA» $57 las mismas, la cual no incluiria el ser, y así necesitaria recibirlo de otro. En cuanto al grado de perfeccion que debieran tener.dentro los límites de su esencia, depen- deria de la voluntad de su causa, que seria la sustancia infinita. e 0. Resulta de esto que el panteismo de Spinosa se fun- . da: 1* en confundir la distincion con la diferencia; 2%en tonrar la palabra contener en un sentido grosero; 30en una falsa idea de, la infinidad absoluta, á la cual no con- cibe en no atribuyéndole las mismas perfecciones nu-- méricas de lo finito, esto es, propiedades contradictorias.
hi1. Aquí tenemos una prueba palpable de la necesi- dad de profundizar las cuestiones ideológicas y ontológi- cas, para fijar con toda exactitud el valor de las ideas y el sentido de las palabras. - | .
SECCION 111.
El panteismo examinado en la experiencia 'interna 6 psicológica.
h2. Si de la region de las ideas puras descendemos al campo de la experiencia, hallaremos nuevas razones para combatir el panteismo, sea que nos atengamos á los he- chos internos ó á los externos.
13. Dentro de nosotros sentimos una muchedumbre de modificaciohes, percepciones, juicios, raciocinios, ac- tos de voluntad en diversos sentidos, amor, odio, deseo, temor, esperanza, desaliento, y mil otras afecciones que se suceden de continuo, esencialmente distintas, no solo porque existen en diversidad de tiempo, sino tambien porque algunas se excluven recíprocamente, siendo muy diferentes y á veces contradictorias. Si es posible la mul- tiplicidad en las modificaciones, ¿porqué será imposi- ble en las sustancias? Nadie es capaz de señalar la razon de esta diferencia.
bh. La. multitud de modificaciones que hay en nos- otros se hallan en una sustancia una, simple, como te- nemos demostrado (V. Psicología, cap. 1 y 11); pero ellas mismas indican que á mas de esta hay otras. En efecto, alguras de dichas modificaciones dependen de nuestra 338 FILOSOFÍA ELEMENTAL, voluntad; pero muchas nos vienen sin quererlo nosotros - y á pesar de querer todo lo contrario; talcs son las do- lorosos, y en general las que nos desagradan aunque no nos causen dolor. Luego hay otros seres que obran sobre nosotros; luego el hombre, á mas del ser de su concien- cia, Ó como se dice ahora, del yo, encuentra un ser dis- tinto, una cosa qué no es él: un no yo; luego los simples fenómenos del alma nos cerciorar de que no hay una sola sustancia; pues cuando menos nos encontramos con: dos: el yo y el no yo. a Resumamos este argumento: hay algo que nos alecta, y no estáinberente á nosotros, pues que obra sin nos- otros, y contra nosotros; luego hay un ser no inherente á nosotros, distinto de nosotros; hay pues una sustancia distinta de la nuestra. X | 15. Admitido el sistema panteista, todo es todo; no hay. mas que unidad é identidad; la distincion, la diversidad, la oposicion son apariencias. Pues bien; de tal doctrina resulta que nuestro espíritu es esencialmente. falso; que en esa unidad hay una contradiccion continua; pues que lainteligencia, fenómeno de esa unidad, tiene todas sus ideas en un sentido contradictorio á la unidad misma.
46. Hay en nuestro espíritu la idea de distincion: la fórmula general de los juicios negativos: A no es B, es esencial á- nuestra inteligencia; sin esto no percibiría- mos ni el mismo principio de contradiccion. Si en la rea- lidad todo es uno, tenemos que el juicid A no es B, es pura ilusion; y así hay una oposicion permanente entre la idea y la realidad. | 47. En el sistema panteista todo es necesario: no hay nada contingente: cada cosa en apariencia individual, no es mas que un' fenómeno, una manifestacion necesa- ría de la sustancia única; es. así que nosotros tenemos la idea de lo contingente; luego hay contradiccion entre la idea y la realidad..
118. Siendo todo uno, no hay extremos distintos; luego no hay relaciones posibles, y sí únicamente apariencia de ellas. Nosotros tenemos idea de relaciones, y muchas de nuestras ideas son relativas; resulta pues otra con- tradiccion entre la idea y la realidad. j 49. El panteismo destruye todas las sustancias exe TFODICEA. 359 eepto la infinita: lo finito pues, será solamente una apa- riencia, una fase de lo infinito. Nosotros tenemos idea de lo finito; hay pues una nueva contradiccion entre la idea y la realidad.
50. El órden en el sistema panteista es un absurdo. El órden es la conveniente disposicion de cosas distintas que conspiran á un mismo fin. No habiendo mas que. emidad no hay cosas distintas, no hay fin distinto á que puedan conspirar; y entonces es pura ilusion la idea de órden, una de las mas fundamentales de nuestro espírita en sus relaciones con la vida comun, con las ciencias y las artes.
51. La libertad de albedrío, esa facultad preciosa que tanto ennoblece al hombre, ese patrimonio de cuya po- sesion nos cerciora la conciencia, el panteismo nos la arrebata, la aniquila. Nos parece que somos libres, pero esto es una ilusion; los actos libres son manifestaciones.
necesarias dela sustancia única que se va desenvolviendo en infinitas serjes, cuyos términos están ligados por una ley inmutable. Así el hombre pierde la conciencia de su libertad, y hasta de su espontaneidad; está conde- nado.á mirarlo todo.como ilusion; y á considerarse á si mismo. como uan puro fenómeno, como una lijera rá- * faga de luz en el piólago de la sustancia única, como una leve centella; que brilla. un momento sin saber porqué ni para qué, y que con la muerte se apaga para n0 bri- llar nunca jamás. El corazon se acongoja con la simple exposicion de una doctrina tan desolante: fortuna que la razon y la experiencia la anonadan, y que el sen- tido comun de la humanidad, y el sentido íntimo de cada hombre la rechazan de una manera invencible. 52. No, el hombre no se puede negar su unidad, su es- pontaneidad, su libertad de albedrío; no puede resignar- se á considerar sú existencia como un mero fenómeno de una sustancia única. Hasta los sentimientos mas no- bles del corazon se sublevan contra el panteismo. El amor, la amistad, la benevolencia, la gratitud, el respe- to, la veneracion, la admiracion, el entusiasmo, nada si- gnifican en el sistema panteista: si el yo es todo y todo es el yo; si no hay mas que una sustancia única; amando, agradeciendo, reshetando, venerando, admirando, ne eS 361 FILOSOFÍA ELEMENTAL.
dirigimos tutos actos á ofro; es Úuno mismo el ser que lo hace todo en sí y para sí; esta variedad de relaciones de unos sujetos á otros, es pura ilusion; no hay mas que un sujeto; quien ama se ama á sí propio; quien admira, á sí mismo se admira; no hay mas que el gran todo que lo «hace.todo para el todo, SECCION 1V. El panteismo examinado en la experiencia. del mundo corpóreo.; e -53. La experiencia del mundo corpóreo no es menos contraria al panteismo que la de Jos fenómenos de con- ciencia. El único medio -de comunicacion con el mundo cornóreo son los sentidos:: ¿ y dónde está la unidad que nos ofrecen? No hay una «sensacion sola, sino muchas, distintas, diferentes, opuestas, que se ligan en varios grupos, y se dividen y súbdividen de mil maneras: ¿dónde está pues la unidad de dos.objetos que nos las causar?. j 5h. Pero'hay todavia ótra razon mas fundamental. La hase de nuestras relaciones con el mundo corpóreo, es la intuicion de la-extension: si el mundo no es extenso es una ilusion; si nosotros no tenemos la idea de la ex- tension, cesan nuestras relaciones con los 'cuerpos. Ad- mitida la extension, es preciso admitir” la multiplicidad; pues. que en la idea de extension ' entra el constar de pa distintas, luego en toda extension hay multipli- cidad.
Si los panteistas replican que la extension no es sus- tancia y que por tanto su multiplicidad es solamente de modificaciones, replicaremos lo siguiente. Una modifi- cacion no es tal, sino porque modifica la sustancia; esto . es, le da uh cierto modo de ser. Ahora bien: siendo la extension una modificacion, Ó lo será de una sustancia compuesta ó de una simple: si de una compuesta, te- nemos ya una sustancia compuesta; y como las partes compenentes no pueden ser modificaciones, pues la sustancia es sujeto, no un conjunto de modificaciones, inferiremos que estas partes son “sustancias, y así les TEODICEA. 561 panteistas caen en la doctrina comun, que admite la iultiplicidad de las sustancias; si el sujeto de la extension es simple, tenemos que hay en una sustancia simple un modo de ser esencialmente multiplicador, la extension: luego lo uno será uno y múltiplo á un mismo tiempo, lo (ue es contradictorio.: | SECCIÓN V. E El panteísmo examinado en la comunicacion de-los ES espiritus. — a 55. La comunicacion con los demás hombres nos atestigua que hay otras inteligencias semejantes á la nuestra: en el sistema panteista es preciso decir que to- das esas inteligencias son una sola, están en una mis- ma sustancia, y no son mas que modificaciones de ella, Esto es contra la razon, la' experiencia, y el sentido comun. E e A 56. ¿Cómo prueban los panteistas que mi conciencia es la de otro hombre? ¿Hay alguna señal de unidad? no; por el contrario, todo manifiesta distincion y diver- sidad. El entiende cosas que yo no entiendo, yo entiendo otras que él no entiende; él quiere lo que yo no quiero, yo quiero lo que él nu quiere; actos que á él Je agradan a mí me disgustan, actos que á mí me gustan.á él le des- agradan; lejos de hallarse indicios de unidad: é iden- tidad, preséntase por todas partes la distincion, la diver- sidad, la oposicion: ¿ quién será capaz de confundir en un solo ser cosas tan varias, tan contradictorias, y muchas de.ellas existentes á un mismo tiempo?..
El éstudio del yo, lejos de conducir á la confusion con los demás, obliga á reconocer un principio simple, con actividad espontánea, exclusivamente propia; con: una conciencia incomunicable á otra sujeto, so pena de ser destruida. A esos seres que llamais- idénticos al mio, trasladádles mis pensamientos y afecciones, y desde aquel momento mi coneiencia desaparece: yo puedo por medio de la palabra dar á conocer lo que pasa dentrode mí; pero el mismo fenómeno individual no lo puedo separar de mí; si lo separo lo aniquilo.
ho 21 » 362 FILOSOFIA ELEMENTAL.
57. ¿ Y qué diremos del sentido comun? Sed panteistas con los demás hombres; decidles: yo soy tú, y no solo soy tú, sino que soy todos los hombres de todo el mundo y de todos los siglos pasados y venideros; lo que todos piensan lo pienso yo; lo que yo pienso lo piensan todos; en la apariencia hay distincion, variedad, oposrtcion; pero en el fondo hay solo unidad, identidad. ¿Creeis que se puede hablar de esta suerte sin incurrir en la nota de loco? ¡Triste filosofía, que empieza por una páradoja condenada por la humanidad entera! UE e 58. Al examinar tamaños extravíos de algunos filó- sofos, parece que nos hallamos en medio del antiguo caos, cuando no habia luz, cuando todos los elementes andaban confusos y revueltos en medio de espantosas tmieblas. ¿Quién ha resucitado en algunas escuelas mo- derpas esas extravagancias de.otras antiguas? ¿Quién ha soplado ese vértigo sobre las cabezas de algunos filósofos en Alemania y Francia? ¡Ab! los hombres mar- chaban en paz bajo las ideas cristianas; y el orgullo, levantando su cabeza, ha negado la obra de Dios, y ha querido. escalar el cielo; desde aquel momento han re- nacido los errores que yacian sepultados en el polvo de las ruinas paganas; y la Europa ha visto con asombro y consternación proclamarse, en alta vóz- los mayores de- lirios. (V. Filosofía fundamental, lb. 1X.).
” -- CAPITULO XI. F | La creacion.
59. No atribuyendo el orígen del mundo á la nada por sí sola, pues que- la sola nada no puede producir nada; no admitiendo tampoco uña sustáncia única que se vaya desenvolviendo y presente los diversos fenóme- nos de la conciencia y del mundo externo; recónocida la contingencia de nuestra alma y de los seres finitos que la rodean; y probado tambien que ha de “haber algun ser necesario y orígen de todo, hos.vemos precisados á admitir que lo contingente ha sido producido por lo ne- TEODICEA. 563 -£esario, 10: per emanacion sino por creacion. Entiendo por esta palabra -la accion de un ser que hace que exista una sustancia que no. existia. Las tinieblas estaban sobre la faz del abismo; Dios dijo: llágase la.luz, y la luz fué hecha; ó segun el original hebreo; sea la luz, y la luz fué. Esto es crear.
60. Los ateos y panteistas se levantan contra este os hecho, y lo. deelaran imposible; veamos por. qué razo- nes. Dicen en primer Jagar-: «de la nada no puede salir nada. » Ciertamente que de la nada no puede salir nada, si se entiende que la nada no puede servir como materia para formarse algo: por lo mismo que es nada no puede tampoco ser materia. Pero cuando decimos que por la creacion las cosas salen de la nada, no entendemos que se formen de ella. como materia; solo queremos signi- ficar que lo que antes no era, pasa á ser. Permíitaseme una comparacion: se dice que un hombre se ha hecho de ignorante, sabio; de, bueno; sin que- por esto * se entienda que la sabídur a ha.salido de Ja ignorancia, ni la bondad de la malicia; sino que despues de la igno- rancia y malicia han venido la sabiduría y la bendad.
61. Descartado este sentido del dicho, de nadá no se hace nada; veamos si es posible lo que nosotros soste- nemos, esto es, si lo que no era puede pasar á ser. Su- «poniendo la nada absoluta, es cierto que lo que no es no puede pasar á ser; en tal caso, ¿de dónde 'saldria:el ser, no habiendo mas que no ser, es decir, su contradictorio? Pero al afirmar que algo sale de la nada no supone- mos la nada absoluta; por el contrario, empezamos por decir que hay una realidad infinita, Dios. La nada solo la referimos á los seres finitos; y decimos: estos seres que eran nada pasaron á ser por la accion todopoderasa del Criador. ¿Qué hay aqui de contrario á la sana razon?
62. A los que «niegan la posibilidad de la creacion, tal como se acaba de explicar, les preguntaremos,.¿si pueden negar tambien que hay cosas que no eran, y san'á ser? Claro es que no: pues que la experiencia interna y externa nos está atestiguandó de continuo este tránsito; luego el paso del no ser al ser no envuelve ninguna contradicción, con tal que preexista un ser que lo pueda producir, 361 FILOSOFÍA ELEMENTAL.
63. Se-ños dirá que este tránsito lo vemos en las modificaciones, mas no en las sustancias; pero sea come fuere, siempre resulta que no hay contradiccion en él; pues que. si la “hubiese no podria verificarse ni aun en las modificaciones: lo contradictorio no cábe ni en la sustancia ni en la medificacion..:. “: -.
- 64. Además, no es verdad que el tránsito del no ser al ser, se realice únicamente en las modificaciones: sabe- mos por la razon y la experiencia que se verifica tam- bien en las sustancias. Nada finito tiene en sí propio la razon de su existencia: luego ha debido recibirla de lo infinito; y como es claro que esa comunicacion no ha podido hacerse por una trasmision de una parte de la sustancia infinita, pues esta carece.de partes, ha sido preciso que se hiciera por la creacion, con el tránsito del no ser al sér. o -* 65. El orígen del alma: no puede ser otro que la accion creadora. ¿Dónde estaba hace pocos años ese espíritu que piensá, quiere y siente en cada uno de - nosotros? No existia: huestra memoria se extiende á un plazo cor- tísimo; y no creo que nadie pueda persuadirse que haya vivido siempre, pero que ahora: no se acuerda de su vida pasada. El alma pues ha comenzado á existir; €l alma es sustancia; Juego hay una sustancia que ha: c0-( menzado á existir. Es así que ese comienzo no ha:podido ser por agregácion“de varias partes, pues que el alma es simple (Psicología, cap. 1), luego ha debido ser pasando de la nada á la existencia, es decir, siendo criada.
66. Las objeciones contra la creacion dimanan de ideas groseras sobre la naturaleza de la causalidad. Lus que sostienen el sistema de las emanaciones hablan como pudiera hablar la fitosofía en la mayor rudeza de Sus primeros pasos. E No, concebir posible el salir una cosa de otra, sino como sale el agua de un depósito, el explicar de esta suerte la causalidad, es indigne de un verdadero filósolo. La actividad produci:va es demasiado noble y elevada, para que pueda expresarse con esas imágenes groseras. Pues qué ¿no vemos en nosotros mismos el ejercicio de una aclividad que en nada se parece á las emanaciones inaleriales? ¿Cómo puede ser, dicen los ateós y panteis- ¿TEODICEA. - 363 tas, querer una.cosa y quedar hecha? ¿Cómo puede ser, les replicaremos, lo que experimenta el hombre en sí propio? Quiere, y se presentan á su entendimiento lasideas y á su fanlasía las imágenes; quiere, y los miembros del cuerpo se mueven. En este modo de pro- ducir. hay algo semejante á Jas emanaciones materiales? Vemos aquí. un ser inteligente y libre': al imperio de su. voluntad se presentan fenómenos espirituales y corpó- reos que antes no existian; ¿porqué, pues, al imperio de-la voluntad del ser infinito, no. podrán existir sustan- cias que antes mo existian?. e 67. Lo repito: todas las objeciones contra la doctrina de la creacion proreden de superficialidad ontológica. é ideológica: cuanto.mas se profundiza en estas ciencias, tanto mas clara se presenta la verdad á los ojos de la filosofía, tanto mas fútiles se ven las dificultades. — -: CAPITULO XIL Atributos de Dios. | - 68, Si nosotros viésemos intuitivamente la esencia di- vina, veríamos en ella un ser simplicísimo, en el cual no distinguiríamos varios atributos, sino una perfeccion simple, infinita, donde se hallan todas lás perfecciones sin mezcla de imperfeccion. Pero como esta vision-no se nos concede en esta vida, es preciso.que nos forme- mos idea de Dios, del modo que permite nuestra flaca inteligencia; y así es que, no pudiendo aharcar de una ojeada todo el piélago de perfeccion, le distinguimos en varios atributos; bien que no miramos á estos conceptos coni0 representativos de cosas realmente distintas entre sí, sino como medios que nos facilitan el conocimiento del ser infinito. í A 69. Dios es un ser necesario. Esto queda probado ple- namente (cap. 1); si pudiese ser y no ser, tendria en otro.la razon de su existencia. z 70. Siendo necesario, es inmutable: no puede per- der nada; porque todo cuanto tiene ly posee por intrín- Ed 366 FILOSOFÍA. ELEMENTAL.
seca necesidad; nó puede adquirir nada, porque no hay nada sino él mismo, y lo que él saca de la nada. (Véase Filosofia fundamental, lib. x, capítulos 1, H.y 11.) - 71. El ser necesario es infinito; pues teniendo en sí Ja razon de sú existencia, tiene tambien li plenitud del ser. No ha podido ser limitado por" $í propio, porque todo cuanto hay en €l es necesario; ni por. otro, porque los demás seres no existen sino por él. Esta infinidad no es por «gregacion; entonces Dios no seria un ser sino un conjunto de seres: es una infinidad de esencia, en don- de se hallan todas las perfecciones que rio envuelven * imperfeccion. Todo cuanto se puede pensar está en él, pues que hasta el fundamento de toda posibilidad está en él. (/deología, cap. 11). - - ME 72. Su inteligencia, á mas de brillar en todas sus obras, la podemos demostrar cón las razones anteriores. Si es infinito, ño puede carecer de un atributo que no envuelve ninguna imperfeccion, cual es la inteligepcia. Un Dios ciego no seria Dios. e 73. Ala inteligencia se sigue la voluntad. El ser inte- ligente no es un indiferente espectador de su- objeto; quiere Ó no quiere lo que entiende. El objeto primario y necesario de la voluntad de Dios es su prop:a esen- cia, su perfeccion iifinita,4 la cuál ama con amor infi- nito. La existencia de los objetos Imitos la quiere li- bremente, pues qué siendo finitos no pueden ser motivos que imprimán necesidad á la voluntad infinita. ' | "-74, La accion de la Providencia se descubre en todas partes: la armonía que reina en el universo, Ja constan-. cia con que las criaturas todas permanecen sujetas á un órden admirable, son elocuentes testimonios de. que una inteligencia infinitamente sabia está rigiendo el mundo, desde el astro mayor del firmamento hasta el átomo mas imperceptible, désde el hombre destinado para el cielo, hasta el último de los gusanos que se arrastra por la faz de la tierra. Syponer que Dios ha criado el mundo, aban- donándole luego 41 acaso, es un absurdo intolerable: negar la Provideneja equivale á negar á Dios, 75. El ser infinito.es uno. Si- hubiese dos, el uno no' tendria las perfecciónes del otro; y como estas se supo- nen infinitas, resultaria queá la perfeccion infivita le 3 9 TEODICEA. 367 faltarian: frerfecciones infinitas. Siendo infinitos, serian ambos todopoderosos; en cuyo caso, Ó el uno podria impedir la accion del otro ó no; en ambos supuestos dejgrian de poderlo todo. Luego'no hay mas que un Dios. a - 76. Si se imaginan dioses inferiores, no serán infi- nitos, luego serán finitos, luego contingentes, luego ha- brán recibido de Dios.ta existencia; no serán pues dio- ses sino criaturas. Luego el politeismo es un sistema absurdo. -.. E A CAPÍTULO XIII - Naturaleza y orígen del mal. + 97. Muy antiguo. es el argumento que suelen pro- poner contra la Providencia los ateos de nuestros dias « Si hay un Dios que cuida del mundo, ¿porqué permite tantos males? » Examinemos el valor de.esta objeción, que dió orígen al dnalismó de principios, uno hueno y olro malo, y que solo puede causar alguna dificultad per la confusion de las ideas. ' 78. El'bien es un ser, una realidad: la riada no puede ser un bieir. Pero no toda realidad es un bien para todos: no merece este nombre una realidad que tras- torne la armonía del ser en que se halla:-un ojo en la frente seria una realidad; sin embargo, no habrá quien Mame bien una monstruosidad semejante. Así pues, aun- .que toda realidad se pueda llamar un bien en cuanto por esla palabra se entiende un ser, no toman este nom- bre sino las realidades que están en armonía con la naturaleza y relaciones del sujeto á que perteriecen. La voz y la figura que son un bien para una mujer ó un niño, sertan una imperfección para un hombre..
79, La idea del bien nos aclara la del mal. La simple falta de una realidad no se llama mal; ¿quién dirá que es un mal para una flor el no ser inteligente? La falta de una realidad solo es un mal, cuando carece de A xa AS et YX Q 368 FILOSOFÍA ELEMENEANE, ella un sujeto que, debiera tenerla: la falta de razon no es mal para el bruto, pero lo es para el hombre.