SigPhi · Jaime Balmes

Curso de Filosofía Elemental

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busca Platon la necesidad, la realidad de las ideas, de los tipos de todas las cosas? ¿En la in!eligencia divina? Entonces su doctrina es incontestable tambien. En el ser infinito se halla la razon, el tipo, la causa de todo ser fi- nito, así en el órden ideal como en el real; allí está la fuente, no solo de la realidad, sino tambien de la posibi- lidad. Nada existiria, nada seria inteligible, nada posible, si no existiera Dios: Si Platon tomase las ideas en este sentido, bien pu- diera decir que son absolutas, necesarias, eternas, tipo y causa de todas las cosas, fuente de toda verdad y reu- lidad; pero si por ideas entiende seres distintok é inde— pendientes del ser infinito, su teoría es insostenible. ¿Cómo puede haber nada necesario fuera del ser abso- lutamente necesario? ¿Cómo puede haber nada real, in- dependiente de la realidad infinita? ¿cómo puede haber una luz de los entendimientos, independiente dela infinita inteligencia? Silas ideas son absolutas y necesarias, cada una depor sí será Dios; y Platon caeen un politeismo ideal; y se verá precisado á admitir muchedumbre de dioses, no subordinados entre sí, sino todos necesarios é infinitos.

La subsistencia.de las ideas, independientemente de Dios, parece no estar de acuerdo con sus doctrinas res- pecto al orígen del mundo. En efecto: supuesto que mira al universo como obra de la inteligencia divina, dehe convenir en que Dios tenia en su entendimiento:deas de lo que hacia; si, pues, se ha hecho todo con arreglo á los tipos eternos de que nos habla Platon, dichos tipos estaban en el entendimiento divino. Decir que la misma inteligencia de Dios recibe su Juz de las ideas absolutas, considerándolas como.seres distintos á los euales se con - forma, es la mas extravagante de las ficciones; porque si hallamos en el ser necesario las ideas con que hace las cosas, ¿porqué hemos de buscar á estas ideas un ulterior orígen, en algo distinto del ser necesario? ¿Bus- camos necesidad? Allí está. ¿Buscamos plenitud de ser? AMí está. ¿Buscamos infinita inteligencia? Allí está.

320 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

¿Buscamos unidad donde se halle el principio, orígen y vínculo de todas las verdades? Allí está. ¿Con qué ra- zon, pues, saldríamos del ser infimito, é imaginaríamos, vtros independientes de él?: A 88. Las teorías morales de Platon son sublintes; haste decir que hace consistir la virtud en la imitacion de Diós. No es tan' feliz cuando desciende á la práctica:.. en su famosa República se hallan eosas que ruborizan; y ásus Diálogos los ha llamiado Jefferson libelos contra Sócrates. A: de 89. El bello ideal de su política era la absorcion del individuo por la sociedad, la cual habria llegado á su mas alta perfeccion, cuando todo fuese comun, inclusas las mujeres, « El estado mas perfecto, dice Platon, será aquel en el cual se practique mas al pié de la letra, y. cumplidamente, el antiguo adagio, de que todo es real- mente comun entre los amigos. Donde quiera que su- ceda, Ó deba suceder un dia, que sean comunes las mujeres, los hijos, los bienes, empleándose todo el cui- dado posible á fin de que desaparezca del trato de los hombres hasta la palabra propiedad, de modo que lle- guen á ser comunes en cuanto sea dable, aun las cosas que la naturaleza ha concedido al hombre en propiedad. como los ojos, los oidos, las manos, hasta tal punto que todos los ciudadanos crean obrar, oir, ver, en co- mun, y aprueben-ó censuren todos unas mismas cosas, y sus penas y placeres tengan unos mismos objetos; en una palabra, donde quiera que las leyes se propongan hacer al estado perfectamente uno, allí hay el colmo de la virtud política, y las leyes no pueden tener direccion mejor. Ese estado, ya sea morada de dioses, ó hijos de dioses, es la mansion de la mas cumplida felicidad. » (De las leyes, lib. v.) | a 90. Las ideas de Platon sobre la esclavitud, y: todo lo concerniente á la organizacion de la sociedad, se re- sienten del espíritu de su tiempo: se experimenta una impresion desagradable al encontrar ciertas doctrinas y sistemas en los escritos de un varon tan eminente. (V. El protestantismo comparado con el catolicismo en sus relaciones con la civilizacion europta, tomos 1 y 2.)

HISTORIA DE LA FILOSOFÍA. 521 — XVIIL ARISTÓTELES.

91. Allado de Platon merece un lugar preferente su» insigne discípulo Aristóteles. Nació en Estagira de Tra-: “ cia, por los años de 382. antes de la era vulgar. Su.: nombre va unido al de Alejandro Magno. de quien fué: preceptor. Alejandro solia decir que á su padre le debia ' el vivir, y á su maestro el vivir bien. ' -02. Aristóteles fué discípulo de Platon por espacio de veinte años; y este le distinguia entre los alumnos; conociendo sus grandes talentos llamábale la mente, el alma de su escuela. Su ingenio extraordinario no era á propósito para seguir á ciegas el camino trazado por su maestro; fundó pues una nueva escuela llamada de los peripatéticos, porque tenian la costumbre de enseñar paseando, en un lugar llamado Liceo.

93. El genio de Aristótelesno era poético como el de Pla- ton; inclinábase á lo positivo y práctico, y por consiguien- te propendia á los términos medios. Sus escritos son cul- tos, elegantes, modelo de estilo filosófico; pero carecen de aquellos arranques que distinguen á Platon, aproxi- mándole á los poetas. Quizás contribuyó algun tanto á moderar el espíritu y el estilo de Aristóteles el vivir mu- cho tiempo en una córte, á la vista de negocios; tal rea- lidad encierra escasa poesía. Como quiera, se nota en las obras de Aristóteles la especulacion metafísica com- binada siempre con la observacion: se eleva á la region de las ideas, v allí excogita sus famosas categorías; pero no se desdeña de bajar á la tierra y escribir la historia de los animales. La diversidad de estas obras indican el espíritu de combinacion, característico de Aristó- teles.

9/¡. Probablemente ningun filósofo antiguo ni moderno! ha ejercido una influencia igual á la de Aristóteles;! pues que ya desde su tiempo modificó en gran manera el curso de las ideas, y ha venido conservando su ascen- - diente hasta nuestros dias. Sin embargo, podemos con-' jeturar con harto fundamento que si él resucitase para J2 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

revisar sus obras se quejaria de graves variaciones que en ellas se habrán hecho. Estropeadas por la polilla y la humedad, á causa de haber estado ocultas ciento. y treinta años, fueron restauradas y corregidas primero por Teyo Apellicon, y despues en Roma por-Tirannio v Andrónico en tiempo de Sila: ¿y quién es capaz de decir lo que pudieron hacer manos extrañas y que, tal vez en muchos casos, no entenderian el manuscrito, ora por estar borrado, oya por lo recóndito de su filosofía? Posteriormente, con el trascurso de veinte siglos, han debido de sufrir considerables averías, Hay graves du- das sobre varias obras que se le atribuyen y que algunos crílicos tienen por apócrifas; y por otra parle nos fal- tan algunos de sus trabajos, cuya memoria nos ha con- servado la antigúedad. Ciceron inserta un magnífico pasaje de Aristóteles sebre la existencia de Dios, y que no se halla actualinente en las obras de este filósofo.

95. La ideología de Aristóteles se diferencia mucho. de la de Platon. El filósofo de Estagira no admite las * ideas innatas, y por consiguiente no explica el conoci- miento como una reminiscencia. Asienta el principio de que todos nuestros conocimientos vienen de las sensa- ciones: nada hay en el entendimiento que antes no haya “estado en el sentido: Vihil est ¿n in'ellectu quod prius mon fucrit ín sensu, y al alma antes de recibir sensacio- nes, la considera como una tabla rasa en que nada hay escrito: sicul tabula rasa ín qua nihal est scriplum. Sin embargo, Aristóteles no es un verdadero sensualista: su ingenio era demasiado allo para tontentarse con la filosofía de Locke y Condillac.

Por medio de las sensaciones se dispicrta en el alma una actividad independiente de ellas, de un órden supe- rior al sensible; la cual eleva los materiales de la sen» sación á la esfera intelectual, y engendra las ideas. El criterio de.Ja verdad. no esta en los sentidos sino en el entendimiento; las reglas" del mundo intelectual no se confunden con los fenómenos sensibles. Cada sentido, de por sí, Alas el objeto externo, bajo el aspecto cor- respondiente; pero estes aspectos, á mas de estar limi» tados á la esfera del sentido que los percibe, son pu- ramente individuales; y de aquí la necesidad de un A HISTORIA DE LA FILOSOFÍA. 593 receptáculo donde se una y coordine esta variedad de! impresiones. A esto sirve el sentido Ó sensorio comun;; facultad superior á los sentidos particulares, y que for-" nia, por decirlo así, un conjunto de lo que estos le lras=, miten por separado. Mas con esta reunion no se ha lle- gado todavía á objetos puramente inteligibles, ni á la percepcion intelectual de los sensibles; y he aquí la necesidad del entendimiento, facultad del alma que nos 1 hace conocer las cosas no sensibles, y que nos da la per- cepcion intelectual de las sensibles. Estos conceptos pu- ros versen sobre objetos incurpóreos ó corporeos, sobre * realidades ó abstracciones; son las ideas; las que se dis- tinguen esencialmente de las sensaciones. Hay pues una! gravísima diferencia entre la teoría de Aristóteles y la de los sensualistas. Estos dicen: « Todo lo que hay en el alma es sensacion, actual ó recordada, primitiva ó tras- formada; pensar es sentir; » aquel dice: « Las sensacio- nes son necesarias para dispertar la actividad del alma; - pero esta actividad es muy superior 4 Jas facultades sensitivas. Por ella conocemos lo no sensible, y per-' cibimos ¿nte'ectualmente lo sensible. El criterio de la ver- dad no está en los sentidos, sino en el entendimiento; las reglas de los fenómenos intelectuales son diferentes de las que rigen en los sensibles; el sentido percibe lo indiyidual, el entendimiento lo universal. y” ”.

96. Arislóteles conviene con Platon en distinguir de las sensaciones las ideas, y en poner en estas el verda- dero objeto del entendimiento; pero no Jleva las cosas hasta el punto de convertir las ideás en seres subsisten— tes; Jas mira como productos de una actividad, que obra con sujecion á las leyes del órden intelectual. Respecto á los objetos corpóreos, las sensaciones son la materia, y los conceptus la forma; respecto á los incorpóreos, las sensaciones no son la materia, sino fenómenos excitantes de la actividad intelectual.

97. La variedad de formas universales que la activi- dad intelectual engendra, y qué aplica á los objetos, se pueden reducir á ciertas clases, que Aristóteles llama categorías; son diez: sustancia, cantidad, relacion, cualidad, accion, pasion, lugar, tiempo, posicion y há- bilo. Segun Aristóteles se podian ofrecer sobre un ob- Lo 524 FILOSOFÍA ELEMENTAL. —' jeto las cuestiones siguientes: Quid est, quantum, quid (refertur), quale, quid agit, quid patitur, ubt est,. guando, quo situ, quo modo. Las ideas correspondientes á estas cuestiones forman las categorías. 98. Un filósofo que de tal modo analizaba las idea debia inclinarse al exámen de las leyes del entendimien-* to; y hé aquí porqué Aristóteles fué tan profundo y sutil dialéctico, llevando este arte á una altura muy.su- perior á la que tuvieran en las escuelas anteriores. Gon- sideró la lógica como el instrumento, órgano de todas las demás ciencias, ocupándose muy particularmente en explicar la naturaleza y las formas del raciocinio entre las cuales figura en primera línea el silogismo. Segun Aristóteles hay en nosotros dos especies de conocimien- to: uno inmediato, otro mediato; el primero se refiere á los principios ó axiomas, verdades indemostrables, á que e+- entendimiento asiente sin necesidad de prueba; -€l segundo tiene por objeto las verdades ligadas con les axiomas, y cuyo enlace no se nos ofrece á primera vista, sino que necesitamos sacarle por el raciocinio. Este se forma de juicios, los que á su vez se componen de ideas; y así Aristóteles analiza los juicios y las ideas para llegar al conocimiento completo del raciocinio. Como las pa- labras tienen tan íntima relacion con las ideas, el pro- fundo dialéctico no descuidó este ramo importante: exa- minando la expresion de las ideas y' de los juicios en los términos y proposiciones. Así, la lógica de Aristóteles forma un -completo cuerpo de ciencia; cuya ingeniosa trabazon no han podido menos de admirar los filósofos que le han sucedido. Sea cual fuere el juicio que se forme sobre su utilidad en la práctica, siempre es necesario convenir en que este es un monumento que honra al en- tendimiento humano, y que ha contribuido poderosa- mente á los adelantos ideológicos. ¡e 99. La cosmología de Aristóteles es tambien un sis- tema íntimamente trabado, aunque deja mucho que de- sear bajo diferentes aspectos. Su espíritu observador no podia satisfacerse con las teorías idealistas de Platon; ni su elevado genio podia contentarse con las mecánicas descripciones de Demócrito; así, ni admitió con el últi- mo la combinacion atomística, ni afirmó con el primero > HISTORIA DE LA.FILOSOFÍA. 59) rr que el mundo corpóreo fuese una imágen de las ideas en las cuales se encontraba la verdadera realidad. Excogitó su materia y forma, y con ellas se propuso explicar el mundo. | 100. La materia no es segun Aristóteles un conjunto » de átomos; la forma no es la disposicion de estos en el | espacio; si tal fuera su teoría se confundiria con la de, Demócrito. La materia por sí sola no es el cuerpo, pero es: un principio que entra en todos los cuerpos; carece de: actividad, pero en cambio es una potencia universal para ' recibir todas las formas. La materia existe, mas no sola, sino en cuanto está unida á la forma que le da el acto, y ' junto con ella constituye la naturaleza. La forma es lo que actúa á la materia, la que uniéndose á ella la hace ser, y ser tal cosa; la forma no existe separada de la | materia; ella en sí no es mas que acto de la materia; de la cual necesita como de un fondo, de un substratum, - donde se asiente y á que comunique su actualidad. Esta ' es la que se llama forma sustancial, á diferencia de las accidentales, que consisten en cierta disposicion de las partes, ó en otras modificaciones que no afectan la ínti- ma naturaleza del cuerpo. La tierra combinada con otros elementos da una planta, esta se trasforma en madera, esta en carbon, este- en ascua, esta en ceniza: el fondo comun que va pasando sucesivamente por las naturalezas de tierra, de planta, de carbon, de fuego, de ceniza, es la materia; el acto que da á esa potencia la naturaleza de las cosas en que se va convirtiendo, es la forma. sus-. tancial. El resultado es el cuerpo. Sin alterarse la natu- raleza de la madera es capaz de recibir la figura de escaño, mesa ó silla; puede estar en quietud ó en movi- miento; húmeda ó seca, caliente ó fria: estas modifica- ciones se llaman accidentes ó formas accidentales, á diferencia de la sustancial, que lleva consigo una natu- raleza nueva.?

101. Esta teoría es menos idealista que la de Platon, y menos mecánica que la de Demócrito. Aristóteles no hace de las formas unas.ideas subsistentes en sí mismas; pero tampoco considera los cuerpos como simples con- juntos de partes. La diferencia entre ellos no resulta de la de una forma ideal, separada y subsistente en sí; pero tampoco consiste en el diverso modo de la colocacion de los átomos. Los cuerpos, aun suponiéndolos con' una disposicion idéntica de. partes, se distinguen por sus esencias particulares que resultan de la respectiva forma sustancial.

102. Al renacer en Europa la filosofía atomística Ó - corpuscular, fué muy ridiculizado el sistema de Aristó- teles; sin embargo, la reflexion y la experiencia han:en- - señado que tampoco se explica el mundo por la diversa " posicion de los átomos. Leibnitz observó que las teorías mecánicas no bastaban á las necesidades de la física; y en nuestros tiempos, lejos de que gane terreno la li- losofía corpuscular, hay una tendencia hácia las teo- rías dinámicas, las que, exageradas, conducen al idea- lismo. | | + 103. Dela union de la forma con la materia resultan ¿los cuerpos; pero entre estos hay un órden: los unos ¿son primitivos, los otros son eompuestos; aquellos sou los elementos, estos el resultado. Los elementos son cuatro: agua, aire, tierra y fuego. La tierra y el agua , Son pasivos; el aire y el fuego actives. Todos los cuerpos , Sublunares se forman de la combinacion de estos cuatro , elementos; mas para los celestes se necesita. olro supe- , rior, del cual se componen lus astros. y 104. Segun Aristóteles, el mundo es. eterno, no solo en cuanto á la materia, sino tambien á su forma; bien ' que dependiente de Dios en su movimiento.

105. El alma humana es distinta de los cuerpos: y la llama entelechia, palabra griega que segun Ciceron vie- ne á significar mocion continua y perenne; quasi quam- dam continuatam et perennem motionem ( Tuse., lib. 1).

' Parece que Ciceron, tan versado en la lengua griega, y que tuvo la.ventaja de conocerla viva, debió compren- - der el genuino sentido de la palabra entelechia; no 0s- tante son muchos los críticos que no lo creen así, y Opi- nan que no significa movimiento, sino cosa que es fin, d finalidad; por manera que Aristóteles quiso expresar que el alma es un ser completo, acabado, fin del cuerpo, y que preside á su organizacion. Como quiera, es cierto que Aristóteles consideraba et alma como un ser distinto del cuerpo, no como un resultado de la organizacion, HISTORIA DE LA FILOSOFÍA. 597 sino como un principio de la misma; -la materia ne le daba nada, lo recibia todo de ella.

106. ¿Admitia Aristóteles la inmortalidad del alma? Desde luego se puede asegurar que, segun las doctrinas de este filósofo, la mucrte del cuerpo no imyíica la del alma; pues que no la miraba como el resultado de la organizacion, sino como el principio de la misma. Pero esto no basta para dejar en salvo la verdad; y segun parece no está bastante clara sobre este punto la mente * del filósofo. Pretenden algunos que Aristóteles no adimi- tia la personalidad del alma, sino durante la vida actual, y que en terminando esta se contundia en no sé qué entendimiento universal como una gota de agua en el Océano. Esta es una explicacion que me parece indigna de un genio tan eminente; pero la experiencia enseña que la razon, abandonada á sí sola, cac en los mayores extravios. ] 107. Al fin de sus dias Aristóteles fué perseguido como sospechoso de impiedad; por lo cual tuvo el dis- gusto de morir fugitivo de su patria. Fácil es compren- der que un entendimiento: como el de Aristóteles no se satisfacia con la religion idólatra; pero seria injusto acusarle de ateismo. Sabrdo es que probaba la existencia - de Dios por la necesidad de un primer motor; y aun- que no siempre se exprese con la debida claridad, re- sulla de sus obras que miraba á Dios como un ser re- cesario, inteligente, distinto del universo, y causa del movimiento. Si tuviésemos completas las obras de Aris- tóteles, conoceríamos su mente con mayor certeza; mas por lo que de sí arroja un precioso pasaje que de ellas nos ha conservado Ciceron, se deja entender que Jas ideas de este (ilósofo sobre Dios, cero ordenador. y gobernador del mundo, eran muy claras y fijas. Hé aquí sus pala- bras: « Si hubiese debajo de la tierra gentes que hubie- ran vivido en cómodas y espléndidas habitaciones, ador- nadas con estatuas y cuadros, y provistas de cuan suelen disfrutar los que son tenidos por dichosos; y que sin haber salido nunca á la faz de la tierra, y habiendo oido hablar de dioses, salieran á esta superficie en que nosotros moramos; al ver la tierra, el mar, el cielo, la magnitud de las nubes, la fuerza de los vientos, el ta- IN 528 | FILOSOFÍA ELEMENTAL, maño y la hermosura debso], su fuerza activa, la difu- sion de su luz por el firmamento; y de noche la bóveda celeste tachonada de astros, las fases de la luna, ora creciente ora menguante; y todos estos movimientos periódicos, ordenados, permanentes, inmutables; por cierto que al contemplar semejante espectáculo dirian que hay dioses, y que el universo es obra de los dioses. » (De Nat. Deor., lib. 11.) | | a XIX.

CÍNICOS.

- 108. Las escuelas..de Platon y Aristóteles no fueron las únicas que resultaron del movimiento intelectual pro- vocado por Socrates. Despues de este filósofo, Vemos que hormiguean las sectas, como no podia menos de es- perarse atendido el carácter curioso y disputador de los Griegos. Algunas de estas escuelas no sé pueden consi- derar como emanadas de las doctrinas de Sócrates; pues las hay que están -en absoluta contradiccion; pero todas son hijas en cierto modo del impulso comunicado al es- piritu griego por el genio de aquel hombre extraordi- nario.: | Er 109. Los que se distinguieron.en la.exageracion del == 110. Sócrates habia establecido que el bien supremo , €s la virtud, y que á esta debe posponerse todo; pero su discípulo Antístenes exageró Ó mas bien adulteró ' esta verdad, diciendo-que el hombre solo debe cuidar : de la virtud, despreciando todo lo demás, inclusas las ' gpnsideraciones de buena crianza. Empezó pues por ves- " tirse pobrementeé; se. dejó crecer la barba, y, armándose de cayado y zurron, emprendió la vida filosófica. Su - discípulo Diógenes vive en un tonel, y allí recibe á Alejandro: « ¿Qué quieres de mi? » le dice el con- - FMSTORIA DE LÁ FILOSOFÍA. - 599 quistador:: « Nada: solo que te apartes, pues me quitas | el sol. » 111. ¿Quién duda que el hombre debe perderlo todo antes que la virtud; y que las riquezas, los honorés, 'los placeres son objetos deleznables, indignos de nuestro - amor? Pero inferir como los cínicos que nuestras casas deben ser un tonel, nuestros vasos la mano, y que para las necesidades de la vida no debemos atender á las re- laciones sociales, es una exageracion no prescrita por la virtud. Esta, llevada á un alto punto,' puede cierta- mente conducir á un desprendimiento heróico, á pobreza absoluta, á privaciones y sacrificios de toda especie; pero núnca traspasa los debidos límites, olvidándose de ly”que disponen la prudencia y la decencia: una virtud . imprudente é indecente no seria virtud.

412. Bajo las exageraciones cínicas_se ocultaba un| gran fondo deórgullo: la vanidad de despreciarlo todo es una vanidad peligrosa. 'Bierr habló “el que dijo al cí- nico que hacia ostentacion de sus harapos: « al través | de las roturas de tu vestido descubro tu vanidad. » | 113. Las exageraciones sistemáticas conducen á la locura. La escuela cínica, despues de haber pasado por Crates, que vende todos sus bienes, y los distribuye en- tre los pobres, dando un bello ejemplo de desinterés, continúa por Metrocles y acaba en Menipo y Menedemo. Este último andaba por las calles gritando que habia venido del infierno para observar la vida de los hombres, y e noticia de las malas acciones á las deidades infer- nales, k XX.

ESCUELA CIRENAICA.

114. Aristipo, indigno discípulo -de Sócrates, pero digno antecesor de Epicuro, fundó la escuela de Cirene Ó cirenáicagfegun esta, el único criterio de la verdad se halla en las emociones internas. Cyrenaicorum, que preter permotiones íntimas, nihil putant esse criteria. (Cic., 4. Acad., lib. 2, 846.) El orígen de nuestros cono- cimientos es la sensacion; el fin del hombre es la felici- 530 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

dad, y esta consiste en el placer. Era Yico y empleaba su fortuna en proporcionarse una-vida conforme á su filosofía. No admitiéndo ditereneia-entreel bjen y el mal, buscaba únicamente los goces. Tal ejemplo es contagto- so; su fácil teoría parece que se arraigó en su propia casa; allí nació el hedonismo ó doctrina voluptuaria, explicada sistemáticamente por su nieto, enseñado por su propia madre Arete, hija de Arístipo.

. 115. A todas las doctrinas que proclaman el deleite como bien supremo, les conviene que no haya Dios, y acaban por negarle; no es pues de extrañar que los discípulos de Arístipo cayeseu en el ateismo. De esa es- cuela salió Teodoro de Cirene, llamado el ateo.

116. Sin émbargo, no debemos inferir que todos los filósofos de Cirene se extraviaran hasta tal punto: Arís- tipo, su fundador, fué discípulo de Sócrates, y los errores del discípulo no -podian destruir de repente todas las doctrinas del maestro. E 117. Hegesias es contado entre los alumnos de la escuela cirenáica; pero este filósofo no debió de satisfa- cerse mucho con el hedonismo de sus maestros, pues que tan al vivo pintaba los males de la vida, y las ven- . tajas de la muerte. Se dice que el rey Ptolomeo le pro- hibió hablar de esto en las escuelas; porque á conse- cuencia de sus doctrinas muchos se suicidaban. Lo refiere Ciceron: A madlis igitur mors abducit, non a bo- nis verum sí quierimus; hoc quidem a Uyrenaico Hege- sia sic copiose disvutatur, ut 1s a rege Ptolemeo 3roht- bitus esse dicatur illa in scholis dicere: quod multi his. auditis mortem sibi ipse consciscerent. (Tusc., lib. 1, XX).

ESCUELAS DE ELIS Y ERETRIA . 118. Phedon de Elis fundó la escuela poda eliaca. Fué discípulo de Sócrates, cuyas doctrifiis contribuy O á difundir. Sucedióle Plistano; y á este Menedemo de Eretria, que fundó la secta llamada de los Eretriacos; ponian todo el bien en el conocimiento de la verdad; pensaban como Herilo, pero amplificaban su doctrina, HISTORIA DE LA FILOSOFÍA. 531 A Menedemo autem, quod is Eretria fuit, Eretriaci ap- pellati; quorum. omne bonum in mente positum. et mentis acie qua verum cernerettr; Herilli simailia, sed, opinor, explicata uberius et ornatins. (Cic., T Acad., $ 42.)

XXI. ESCUELA DE MEGARA.

119. La escuela de Megara fué fundada por Euclides, á quien no se debe confundir con el famoso geómetra que un siglo despues llevó el mismo nombre. Fué discí- pulo de Sócrates, y nada menos que con peligro de la vida. Cuéntase que estando prohibido á los habitantes de Megara entrar en Atenas bajo pena de muerte, iba él sin embargo todas las noches, vestido de mujer, y teniendo que andar mas de mil pasos. La aficion á-la filosofía se trocó bien pronto en prurito de disputas; “el arte dialéctica que hemos visto nacer en Elea, se refinó.en Megara; sus filósofos se distinguieron en esta parte hasta el punto de merecer el renombre de dispu- tadores.

PIRRÓNICOS.

PIRRÓNICOS.

120. ¿Quién creyera que el escepticismo pudo nacer de una idea virtuosa? Hé aquí sin embargo cómo fué conducido Pirron de Elea á un extremo tan deplorable. Empezó por encarecer la importancia de la virtud y la necesidad Méeledicarse á ella exclusivamente, dejando inútiles investigaciones que no podian conducirnos al conocimiento de la verdad. HáManse en esta doctrina las dos máximas de Sócrates: 1* la virtud es el supremo bien; 2? solo sé que no sé nada. Mas Pirron insistió mucho en la última; trató de apoyarla con su dialéctica, no advirtiendo ue al minar toda verdad minaba toda vir- tud, pues que la virtud es tambien una gran verdad. Pero el filósofo se habia ido engolfando en su sistema, v el amor propio no retrocede fácilmente: aceptó pues las 532 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

consecuencias de sus principios: en la ruina de la ver- dad envolvió la virtud, y acabó por negarlo todo. ¿Cuál fué entonces su doctrina sobre la conducta Humana? « Es difícil, decia, el despojarse totalmente de la natu- raleza; » y así dejaba por única regla el. vivir conforme á la misma. ¿Qué se inferia de esto? Si no'hay verdad absoluta no hay moral; solo hay apariencias entre las cuales descuellan las sensibles; de aquí á la teoría del placer no hay mas que un paso; por manera que una filosofía que empieza por una exageracion de la moral, acaba en el cieno de la corrupcion.

121.-El escepticismo, cuya cuna hemos hallado en Elea, se desenvuelve en la escuela de Pirron, y de su discípulo y amigo Timon, á quien se atribuye el haber: excogitado diez argumentos para combatir toda verdad, Ó sean diez motivos de duda. Todavía encontraremos posteriormente las ramificaciones de esta escuela. Ya la hemos visto nacer entre los primeros eleáticos (XV), y la veremos continuando hasta nuestros dias.

XXIV. EPICUREOS.

122. La doctrina cirenáica dió sus frutos: el hedo- nismo de Arístipo quedó como una mala simiente para emponzoñar á las escuelas. Su mas.famoso propagador es Epicuro, que vivia por los años de 300 antes de la era cristiana.

123. La filosofía de Epicuro tuvo muchos secuaces: nadá mas natural: es cómoda. El mérito dy este filósofo era escaso; si se hubiese dirigido al entendimiento, no habria sido capaz de fundar escuela; ¿pero quién no la funda si quiere halagar las pasiones?

124. Epicuro, que tal preferencia daba á los sentidos, era sin embargo muy ignorante en las ciencias físicas: totus alienus. (Cic. de Fin., lib. 1.) Siguió áBemócrito en la teoría de los átonios Ó “corpuscular; pero queriendo mejorarla, la estropeó; ut ea que corrigere vult, mihi quidem depravare videatur. ¿rd ) No podia ser buen - Tísico quien desdeñaba la geometria, y aconsejaba: á su HISTORIA DE LA FILOSOFÍA. 333 amigo Polieno que procurarse olvidarla. (/bid.) Se glo- riaba de no haber tenido maestro: para ser ignorante no se necesita. ] 125. La lógica de Epicuro no era una ciencia, era un conjunto de reglas: cánones; por esto no la llamó dia- léctica, sino canónica. Como no admitia mas que sensa- ciones, toda su lógica se limitaba á dirigir estas. El cri- terio de la verdad lo ponia. en los sentidos: Epicuro no reconoce órden intelectual.

126. Algunas veces habla de los dioses; pero en tal filósofo este lenguaje es un sarcasmo. Para él solo hay materia y movimiento: lo demás es nada. Los negaba en la realidad; los dejaba de palabra: Re tollens, oratio- ne relinguens Deos. (De Nat. Deor., lib. 1.)

127. Como quiera, Epicuro tuvo buen cuidado de ne- gar la Providencia de los dioses, para el caso que exis- tieran. «Un Ser eterno y feliz, dice, ni tiene pena ni la da; ni se indigna, ni ama.» (Cic. de Fin., lib. 1.) Con esta doctrina, fácilmente se infiere á qué se reduce, se- gun Epicuro, la vida futura: á nada: la muerte es el fin - de todo.

128. La moral corresponde á lá metafísica: el edificio * al cimiento. Para Epicuro el bien es el placer, el mal el dolor; gozar del primero y huir del segundo: hé aquí toda su moral. Honesto, inhonesto, lícito, ilícito, deber, obligacion, virtud, vicio; todo se convierte en palabras sin sentido. El filósofo las usa algunas veces; y hasta pa- rece que intenta encubrir lo repugnante de sus doctrinas, encomiando á la virtud; pero pronto se olvida de su de- signio, y cae de nuevo en el lugar que le corresponde: el lodo..

429. ¿Qué importa el recomendar la templanza, cuan- do esta recomendacion no tiene mas objeto que el placer mismo? El epicúreo dice: «Gozad con moderacion parda que podais gozar por mas tiempo y mejor; » pero el des- templado dirá: «Si no hay mas regla que el placer, quie- ro calcular 4 mi modo el valor de su cantidad y calidad; » y es temible que muchos, aun cuando conozcan que abrevian su vida con el desórden, repitan la famosa fra- se: corta y buena. Además, suponiendo que Epicuro lle- gase á formar un sabio á sú manera, el tipo de su per- 534 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

feccion ideal seria un buen calculador en todo lo que atañe á salud y comodidades: así los hombres morales por excelencia, serian los mas sanos y gordos: LE'picuri de grege porcos, dijeron con verdad los antiguos.

130. El'íntimo amigo de Epicuro, su discípulo predi- lecto, fué Metrodoro. Este, segun nos dice Ciceron, se indignaba contra su hermano Timócrates, porque duda- ba de que toda la felicidad consistiese en el vientre; quod dubitet omnia que ad bealam vitam pertinent ventre metiri. (De Nat. Deor., lib. 1,940.) ' Para oprobio de la escuela de Epicuro, se ha conser- vado en las obras de Plutarco un fragmento de la carta á que alude Giceron. «¡Oh qué gozo, qué gloria para mí, el haber aprendida de Epicuro el modo de contentar mi estómago | porque en verdad, ó Timócrates, el bien so- berano del hombre está en el vientre. » Quien tales cosas escribia á un hermano, ¿qué diria al estar en liberiad entre sus amigos? |