SigPhi · Jaime Balmes

Curso de Filosofía Elemental

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“ obtenian algun favor las doctrinas de Platon, exageró las' cosas hasta el punto de afirmar que en los dogmas cris- ' tianos nada se encerraba que pudiera mirarse como nue- vo, pues lo mismo habian enseñado los filósofos de la Academia. Esto dió orígen á la escuela llamada neopla- 550 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

tónica, porque pretendia renovar las doctrinas de Pla- * ton. Segun estos filósofos, el cristianismo no debia ser considerado como una religion, Sino como un sistema filosófico, lo que equivalia á condenarle. Fácil es conce- bir los extravíos que resultar debjeron de un error tan: fundamental.. +.. | 172. Amnronio comunicó sus doctrinas á Herennio; á - este sucedió Plotino, que estableció una escuela 'en ROp ma. Plotino era panteista. En ideología profesaba el prin- cipio de que el verdadero conocimiento es aquel en que el objeto conocido:es idéntico con el sujeto que le cono- ce. Propagóse de este modo por occidente la errónea doctrina; y entre sus adalides mas' señalados descuella Porfirio”, que de palabra y por escrito la fué difundiendo ¿on ardor por varias provincias del imperio. Este filÓso- fo se ha hecho célebre pór la famosa tabla de los cinco predicables: género, especie, diferencia, propio y acci- dente. A mas de esto planteó con claridad la cuestion que tanto se agitó despues entre los nominalistas y los realis- tas; pero se abstuvo de resolverla. Boecio nos ha tradu- cido las palabrás de Porfirio: «Mox de generibus et spe- ciebus; tUÚNud quidem sive subsistant, sive in solís nudis intellectibus posita sint, sive subsistentia, corporalia sint .2n incorporalia, et utrum separata a sensibilibus an in sensibilidus vosita, et circa heec consistentia. dicere recu- sabo. Tocante á los géneros y especies, me abstendré de decir si solo están en los entendimientos, ó si son cdsas subsistentes córpóreas ó incorpóreas; y siestán separa- das de los objetos sensibles. ó si existen en ellos. » 473. A la misma escuela pertenecieron Hierocles, Proclo, y el famoso Jamblico, discípulo de Porfirio; bien que, no sujetándose á la enseñanza de su maestro, dió mas amplitud á su sistema, combinando con las doctri- nas platónicas las pitagóricas y egipciacas. Sucedióle -Edesio, bajo cuya direccion se formaron entre otros Cri- santio y Máximo. Este último se cree que contribuyó á la perversion del emperador Juliano, admirador de las doctrinas de Jamblico. Con'tan alta proteccion se hizo poderosa la nueva escuela, no solo en el campo de-la filosofía, sino tambien en el gobierno de la república. De aqui resaltó el que los católicos tuvieron que sufrir mu- ] NISTORIA “DE LA FILOSOFÍA. 551 cho; hasta-que cabiendo muerto el emperador Juliano, fué declinando el esplendor de esta secta, acabando, co- mo todos los errores, por caer en el olvido.

XXXÍ. A LA FILOSOFÍA ENTRE: LOS CRISTIANOS.

174. Los cristianos no han descuidado jamás el estu- | dio de la filosofía: los que pretenden descubrir contra-.

riedad de la razon con la fe; debieran haber notado que entre los escritores cristianos, aun de los primeros siglos, ' se cuentan filósofos eminentes. Las herejías que pulula-: - ron en todas partes, y que nacian particularmente delas escuelas filosóficas, nunca dejaron de encontrar adver- ' sarios que se hallaban á.-la altura de los talentos y de la erudición de los innovadores. Baste citar á san Agustin, en cuyas obras se hallan tan preciosos tesoros de filoso— fía, admirablemente armonizados con la verdad religio- sa. En los siglos posteriores la filosofía se encerró en la Iglesia, Ó mejor diríamos en los claustros; y en medie de las tinieblas que cubrieron la Europa despues de la ir- rupcion de los bárbaros del norte, solo se ven algunos resplandores de ciencia filosófica en las soledades de la vida monástica. 475. Los cristianos se inclinaban á veces á las doé-' trinas de Platon, porque Tas'tonsideraban mas á propó- sito para la armorífa- de la razon con la fe; pero como no podian sacrificáar el dogma á las cavilaciones de la razon, se veian precisados á escoger lo bueno de las escuelas filosóficas y desechar lo. restante; así resultaba . que cierto grado de eclecticismo. era para ellos una necesidad, supuesto "que quisieran ocuparse de filosofía; ocupacion á.que los obligaba el deber de salir á la defensa. de la religion contra los ataques de los filósofos. Así río- tamos que los padres de la Iglesia, tanto griegos como latinos, abundan de doctrina y erudicion filosóficas, lo que ha dado orígen'á que en algunos libros modernos se: destine una parte especial á la exposicion de lo que se lama filosofía de los padres de la Iglesia.

176. Reconozco que varios de aquellos ¡ilustres doc— Por o A PU 552 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

tores se distinguieron por su saber en materias filosófi- cas; pero, hablando en rigor, no se puede decir que fundasen una escuela filosófica. Las grandes cuestiones que la filosofía se propone sobre Dios, el hombre y el mundo,todos los Padres las resuelven de un mismo modo; y este no es otro que la doctrina de la 1gle- sia. Así, pues, si se habla de filosofía de los padres, tas bien se la debe referir á la forma que al fondo, al mé- todo que á la doctrina, á lo accesorio que á lo princi- pal; la doctrina fundamental sobre Dios, el hombre y el mundo, era una sola, la misma para todos, la que ense- ñó Jesucristo y que se perpetúa en la fe de la Iglesia, columna y firmamento de verdad. gs - XXXIL TIEMPOS QUE SIGUIERON A LA IRRUPCION DE LOS BÁRBAROS..

177. La invasion de los bárbaros destruyó en occi- dente la civilizacion rómana, en cuyas ruinas envolvió las ciencias y.las letras. Debióse al clero, y muy en par- ticular:á los monjes, el que se conservasen los antiguos manuscritos, y que no se perdiera del todo la sabiduría de los siglos anteriores. Con la decadencia del imperio de Oriente, se extinguian tambien las luces en la patria de Platon y de Aristóteles: la escuela de Alejandría, ya debilitada bajo el emperador Justiniano, acabó del todo en tiempo de Leon Isaurico. Apenas deberán contarse entre las escuelas filosóficas algunos pálidos destellos que brillan acá y acullá en aquella época de ruinas y desór- den. Como excepcion de esta regla merecen ser nom- brados con respecto, aun mirados simplemente tomo filósofos, Boecio, Casiodoro, san.Isidoro, el: venerable Beda y san Juan Damasceñno: siendo tanto mas de ad- mirar la sabiduría de estos hombres ilustres, cuanto que tenian que luchar con dificultades y obstáculos de que: nosotros apenas alcanzamos á formarnos idea.

178. Es notable que ni aun 'en los tiempos mas ca- lamitosos dejaron de hacerse tentativas para impedir la HISTORIA DE. LA FILOSOFÍA, 553 decadencia de las letras. Cartago, Roma, Bolonia, Tré- veris, Cambridge, tenian sus academias en el siglo vit; y los estudios no debian de estar tan descuidados en nuestra península, cuando se formaban' hombres como san Leandro, san Isidoro, san lldefonso, y otros que ilustran el catálogo de la Iglesia de España.

179. Por aquellos tiempos, era famosa la distincion del trivium y quatrivium, lo que comprendia las siete artes liberales. En el trivium incluian la gramática, la - retórica y la dialéctica; y en el quatriviun, la -aritmé- tica, la geometría, la música y la astronomía. —- - ' 180. La Europa, no obstante su decadencia, abrigaba un gérmen de vida que se debia desarroJlar con el tiem- po;.y así vemos que tan pronto como disminuye algun tanto'ó da siquiera treguas la fluctuacion de los pueblos bárbaros, asoma la luz de las ciencias, como la "aurora - de un hérmoso dia. Es interesante el ver á Carló Magno llamando á Alcuin para enseñar en'su córte, fundando academias, promoviendo. las luces, reuniendo y.prote- giendo á.los sabios ocho siglos antes que Luis XIV. Ya se deja concebir que los adelantos no podian ser nota- bles; pero así se conservaba al menos la aficion al “estu- dio, y se depositaba en los espíritus el germen de curio- _Sidad y de amor al saber, que tan opimos frutos debia «producir en Jos siglos venideros. ón za 181. No parece sino que la aficion á las ciencias es- “taba 'en proporcion de su decadencia: seria difícil en los tiempos presentes excitar un entusiasmo igual al que en los siglos de hierro inspiraba el saber. No se perdona- ban sacrificios para conservar lo que habia quedado y aumentar el caudal.: E A: Es curioso el ver'anotada en las crónicas monásticas la adquisicion de un libro, como un suceso digno de con- servarse en la memoria. Al indicarse en ellas la llegada de un religioso al. monasterio, se añadia frecuentemente lo que habia traido: alhajas, cálices,.patenas, libros.

XXXI. - ÁRABES Y JUDÍOS. 182. La irrupcion de los. sarracenos, si bien produjo 554 FILOSOFÍA ELEMENTAL: |, grandes desastres á las letras, no siendo uno de los me- nores el incendio de la biblioteca de Alejandría, contri- buyó tambien algun tanto al desarrollo intelectual en Europa. La pujanza del imperio político dispertó entre: los árabes la ambicion de la ciencia: no se contentaron con mandar, quisieron lucir. Al*cultivo de la poesía y de las bellas artes, unieron el -estudio de la filosofía, dedicándose muy particularmente á la de Aristóteles, cuyas Obras poseian traducidas, aunque no siempre con fidelidad. La reputacion de Alkendi, Alfarabi, Avicenna, Algazel; Aboubekre, Averroes y otros, indica la esti- - macion y altura que tuvo entre'los árabes la filosofía.. Aunque los cristianos estaban casi siempre en guerra con los musulmanes, no faltaban momentos de tregua en que se establecian Telaciones entre. ambos pueblos; y ade- más, yiwienda en unos mismos paises, era inevitable el que las ideas de los unos se comunicasen á los otros, siquiera se hubiese “de: realizar entre el polvo de los -183. Los judíos, en comunicacion con los árabes y los cristianos, se dedicaron tambien á la filosofía, como lo prueban los nombres de Aben Ezra, Jonás Ben y Mai- mónides, discípulo de Averroes. Como los judíos tenian escuelas en España y Francia, contribuyeron á propagar por el occidente las doctrinas de Aristóteles comentadas por los árabes.

XXXIV.

GERBERTO.

XXXIV.

GERBERTO.

181. Con los árabes y Jos judíos tuvo relaciones cien- tíificas el famoso monje Gerberto, que despues fué papa con el nombre de Silvestre II. A sus talentos y laborio= sidad debe la Europa los primerós pasos en las ciencias naturales. Baste decir, en elogió de este hombre ilustre, que en el siglo x,. llamado el de hierro, abrió cátedras de matemáticas, astronomía y geografía-; ideó un table- ro, en el cual se enseñaban las cuatro operaciones de la aritmética con caractéres formados á propósito; cons-- truyó una esfera para explicar el movimiento de los as-" tros, y escribió además varios tratados de geometría.

«a ($ [de | HUSTORIA DE LA FILOSOFÍA. XXXV. _ROSCELIN, NOMINALISMO. y REALISMO.

185. Aunque las doctrinas de los coméntadores árabes no se prupagaron mucho en Europa hasta fines del siglo x11, no faltaba sin embargo el conocimiento de las cuestiones que habian ocupado á las escuelas antiguas: - lo cual seria debido, en parte á la tradicion científica, que nunca se interrumpió del todo: en parte, á la comunica- cion con los árabes, que empezaba á ejercer su influen- cia. Los realistas y los nominales nos recuerdan las cuestionés ideológicas y ontológicas suscitadas por Aris- tóteles y Platon. * 186. Roscelin es considerado como el jefe de los no- minalistas: porque sostuvo que en- los universales no hay realidad alguna, que-son merás palabras, sonidos, flatus vocís, tomo él decia; en oposicion á los realistas, apellidados así porque concedian: una realidad á los universales. Esta disputa, que algtinos han mirado como - fruto de las sutilezas de la edad media, se liga con lo mas elevado de la ideología y ontología.: 187. El hombre para adquirir sus conocimientos ne-. cesita de los sentidos, pero tiene ideas de'muchas cosas superiores al órden sensible; y aun -las mismas que pertenecen á este órden, las conoce bajo razones gene- rales que no corresponden á la jurisdiccion de las facul- -tades sensitivas, externas ni internas. La necesidad de los sentidos,. la viveza con que sus impresiones nos afec- tan, y la frecuencia con que las representaciones sensi- bles se mezelan en nuestro interior. cón los cunceptos in- telectuales, ha dado pié á ciertos filósofos para sostener - «que el pensamiento es la sensacion, mas ó menos tras- formada; de aquí la escuela sensualista. El conocimiento de los objetos sensibles, bajo razones generales, no sensi- bles; los conceptos de un órden puramente intelectual, superior á toda sensibilidad; y por fin la universalidad y la necesidad de muchas verdades que conocemos, univer- salidad y necesidad, que no puede nacer de la individua- Tidad y contingencia de los fenómenos sensibles, han ma- -— a 556 FILOSOFÍA ELEMENTAL, nifestado la precision de admitir ideas puras, superiores á todo órden sensible: de aquí la escuela idealista.

188. Acordes los idealistas en el punto capital, la exis- tencia de las'ideas puras, se han dividido en la expli- gacion del fenómeno. Unos han admitido las ideas como subsistentes, como seres necesarios, de los cuales, dima- naba la realidad de las cosas y el conocimiento de ellas: esta es la doctrina de Platon. Otros han mirado las ideas como simples formas del entendimiento: esta es la doc- trina de Aristóteles.

189. Si no hay mas que sensaciónes, no hay mas que conocimiento de objetos individuales; las ideas uní- versales son ilusorias: esto sostenia Roscélin; por con- secuencia decia que los universales eran meras palabras. De manera que el sistema de Roscetin ere una ema- nacion de su teoría sensualista; Está ¿pinion participaba de la de Aristóteles. en cuanto negaba á las ideas la sub- sistencia; pero la exageraba en cuanto destruia la uni- versalidad de las mismas, IqUiera como formas del en- tendimiento.

190. Las ideas universales no: “subsisten en sí mismas separadas de los entendimientos; pero.no dejan de re- presentar una razon. general de los objetos, en la cual hay verdad, fundada en la verdad infinita del entendi- miento divino. Necesitamos de los sentidos para que se despliegue la actividad de nuestro espíritu; pero esta se eleva sobre las sensaciones. Las ideas puras no subsisten fuera de nosotros como substancias independientes;son - á manera de formas que modifican nuestro espfritu, sean óno distintas del ejercicio de la actividad del mismo.

- Pero estas formas no encerrarian verdad y "necesidad; y hasta serian imposibles, si no existiese un principio de todas las verdades, 'una verdad viviente, infinita, - donde se halla la razon de todo. Solo así puede expli-: carse la teoría de nuestras ideas: así se corrigen el sis- tema de Platon y el de Aristóteles, reducióndolos á los. límites de la verdad.

En este" caso existen- individuos; no existen univer- sales en sí, abstraidos de aquellos; pero existe una ver- dad necesaria donde se halla la fuente de todas las verdades necesarias aplicables 41os individuos. Cuandó - HISTORIA D£ LA FILOSOFÍA. 557 conocemos lo universal en lo individual, lo necesario en lo contingente, debemos este conocimiento á lá luz in- finita que nos ilumina átodos, y que nos ha cómunicado con la creacion un destello de inteligencia. Solo de esta manera se evitan los escollos de lós nominalistas y de los realistas; solo de esta suerte se presenta una teoría completa que pone de acuerdo las ideas con la realidad. (V. Ideología, Cap. XH1.). 2 XXXVI SAN ANSELMO.

494. Las doctrinas de Roscelin no se limitaron á la: esfera filosófica; el sutil dialéctico quiso aplicar sus doc-* trinas á la teología, y cayó:en graves errores sobre el; augusto misterio de la Trinidad. Esto excitó el zelo de!

los doctores católicos, sobresaliendo entre ellos san Anselmo, abad de Bec y luego arzobispo «de Cantorberi!. Este hombre ilustre se distinguió, no menos gue por sus virtudes, por la elevacion de su entendimiento; siendo el verdadero inventor del famoso argumento con que se prueba la existencia de Dios, ateniéndose á la sola idea de un Ser infinitamente perfecto. ds -Hélo aquí: Dios es lo mas perfecto que se puede pen- sar: lo. mejor que se puede pensar no está.en el solo. entendimiento, pues en tal caso se podria pensar una cosa mas perfecta, esto es, la que. existiése en la reali- dad. Así resultaria pensada una cosa que no tiene me- jor, y que al mismo tiempo lo tiene; esto es imposible. Luego-lo mas perfecto que se puede pensar, existe en el entendimiento y en la realidad...'

Este raciocinio contribuyó no poco á la celebridad de Descartes, quien al. proponerle disimulo ó ignoró que hacia cuatro siglos se hallaba en las obras de san Ansel- mo. Sea cual fuere la opinion que de este argumento se forme, no puede negarse que su concepcion heonta só- bremanera la comprension metafísica de su inventor, y que no es posible elevarse á semejante raciocinio. sin poseer profundos conocimientos ideológicos y ontoló- siCOS. j 558 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

/. 199. La idea dominante de san Anselmo era el con- iciliar la razon con la fe: en sus escritos no se halla Tárrago de discusiones inútiles, ni de vanidosas sutilezas; sino el lenguaje de un espíritu elevado, síncero, pene- trante, que busca con amor la. verdad, v la expone sin pretensiones de ninguna clase. Él mismo nos dice que al escribir las doctrinas de su.Monologio, no habia pensado nunca que debieran ver la luz pública, Sino responder únicamente á sus amigos, de quienes creia que bien pronto olvidarian la respuesta. Pero el merecido aprecio que de ella se hizo, le sorprende; y en consecuencia asegura, que despues de haber leido varias.veces sus escritos, nada encuentra que no esté acorde con lo que dijeron los padres, y especialmente san Agustin.

193. El género y los límites de esta obra no me per- miten detenerme en ulteriores explicaciones de la doc- trina y método de san Anselmo, y así me referiré á lo que dije en otro Jugar. (V. El Protestantismo comparado con el catolicismo en sus relaciones con la civilizacion eu- ropea, tom. |, cap. 70 y siguientes, y en la nota 14. ).

XXXVII ABELARDO.

XXXVII ABELARDO.

194. Abelardo, tan famoso por sus talentos como por sus aventuras, fué uno de los mas sutiles dialécticos de su tiempo. Habiendo recibido lecciones dél nominalista 'Roscelin y del realista Guillelmo de Champeaux, intentó Ja conciliacion de las doctrinas opuestas, con cuya mirá inventó la teoría del conceptualismo, segun la cual las nociones no eran otra cosa que puras formas de mies- tro entendimiento. No insistiremos aquí sobre-el modo con que esto se debiera entender, si se quieren evitar peligrosos escollos (190); como. quiera, Abelardo se. inclinó mas á las interpretaciones mominalistas, como que eran análogas á su genio disputador, mas aficionado á las formas que al-fondo de las.cosas, y que preferia el Jucimiento de la habilidad dialéctica al sólido adelanto de la filosofía.; 195. En los tiempos modernos se nos ha querido HISTORIA DE LA FILOSOFÍA. 559 pintar el método. de Abelardo como una pretension pu- ramente filosófica: pero en realidad afectaba á lo mas fundamental de la religion. Par san Bernardo sabemos que la vanidad de Abelardo.no tenia límites; creia saberlo todo excepto el no sé, nescio; y queriendo hacer á Platon cristiano se mostraba-á sí propio gentil: Dum - multum sudat quomode Platonem faciat christtanum, se probat elhnicum. (Véase El protestantismo comparado con el catolicismo, tom. hi, ibid. ) 196. Los errores de Abelardo fueron impugnados por ' san Bernardo, y condenados primero por los concilios de Soissons y de Sens y despues por el papa Inocencio ll. A mas de errar Abelardo sobre la Trinidad, la gracia, y sobre Ja persona de Jesucristo, su método se encami- naba- á destruir la fe por los cimientos, sujetándola al fallo de la razon. ( /bid. ) o 197. Elarrepentimiento de Abelardo le hizo acreedor á la simpatía de cuantos se habian dolido de sus extra- víios. Merced á la caridad y al: zelo del sabio abad de Cluny, Pedro el Venerable, pasó Abelardo los últimos años de su vida en aquella paz y resignacion' que sole nace de la gracia divina. Hasta tuvo el consuelo de re- conciliarse con san Bernardo, y de recibir del santo abad de Claraval muestras de aprecio y afecto. El ilus- tre filósofo murió santamente, mereciendo que, al hablar ale los dos últimos años de su vida, diga la crónica de Cluny: « Durante este tiempo, todo pareció divino en "él: su espíritu, sus palabras y sus acciones. » o - XXXVHIL SANTO TOMÁS DE AQUINO.

- 198. Al fijar la consideracion en el movimiento inte- lectual de Europa.en el siglo'x11, se conoce que el es- - píritu humano habia recibido ya tan grande impulso que no era fácil se parase en lo.sucesivo: mayormente cuan- do la sociedad, aunque envuelta todavía en gran confu- “sion, se encaminaba no obstante á la regularidad que obtuvo en Jos siglos siguientes. Lanfranco, san Ansel- mo, san Bernardo, Hugo de San Victor, Ricardo de San 560 FILOSOFÍA ELEMENTAL. ñ Victor, Pedro Lombardo, Alberto Magno y otres hombres ilustres, habian.esparcido un gérmen de verdadera ciencia que no debia perecer. Sin embargo, es menester confesar que él espíritu- de sutileza y de disputa, ¡ba extraviando lastimosamente los entendimientos, lleván- dolos á ún exámen de la.religion, tanto mas peligroso, cuanto se le fundaba principalmente en-vanas cavilacio- nes de escuela. Ya hemos visto -los errores de Roscelin y Abelardo; posteriormente hallamos que á principios del siglo x111, Amaury de Chartres, y su discípulo David de Dinand enseñan el panteismo. Los escritores católi- cos sin huir el cuerpo á sus adversarios, ni aun en el terreno filosófico, defendian la verdad á medida que las circunstancias lo exigian; pero no habian reducido las doctrinas de Aristóteles y sus comentadores árabes á un sistema completo, que por una parte ofreciese enlace y unidad, satisfaciendo Jas necesidades intelectuales de la época, y por otra se armonizase con los.dogmas de la Iglesia. Para llevar á cabo esta obra, era necesario un hombre de alta capacidad que con su poderoso ascen- diente dominara la anarquía de las escuelas, y las some- tiese á su imperio: este hombre apareció: era santo Tomás de Aquino, Entre sus muchas obras -descuella'la Suma Teológica, á.la cual ha hecho justicia M. Cousin, llamándola « uno de los mas grandes monumentos del espírita humano en la edad media, y que contiene, á mas de una alta metafísica, un sistema.completo de moral, y ll de política. » ( Historia de la. Filosofia, tomo 1, bs A 199. Desde santo Tomás data propiamente la filoso- fía escolástica reducida á un sistema «completo y en ar- monía con el dogma católico: en los.siglos x1 y xn se reunian los materiales, se'construian tiendas, habitacio- nes provisionales; pero el verdadero édificio lo levantó en el siglo xt el genio de este hombre extraordinario, á quien, conforme al espiritu de los tiempos, sedió con” * mucha verdad el hermoso título de Angel de las escue- las, Ó Doctor Angélico. os HISTORIA DE: LA FILOSOFÍA, | 561 A XXXIX. Fl LOSOFÍA ESCOLÁSTICA.

200. La importancia del conocimiento "del sistema escolástico, aunque no resultara de su valor intrínseco, se evidenciaria por el extrínseco, esto es, por el domi- nio exclusivo que obtuvo en Europa durante cuatro si- glos, habiendo resistido etros dos, á los empujes de las teorías modernas. Voy. pues á exponer este sistema en sus doctrinas fundamentales, prescindiendo de sus varias ramificaciones, ya que no podria ocuparme de estas últi- mas, á no querer internarme en cuestiones sutiles en demasía, y algunas de ellas de escasa ó ninguna impor- tancia. Sin tener. ideas claras y exactas sobre la filosofía escolástica, es imposible. entender á la mayor parte de los escritores, así de ciencias filosóficas como teológicas, que se distinguieron desde el siglo xt, hasta mediados: del xvi; á los cuales -sé' pueden añadir muchos de los que florecieron posteriormente.-Esto, que es aplicable á toda la Europa, lo es muy particularmente á la España, donde se ha enseñado aquella filosofía hasta la época de la revolucion; y donde conservó todavía algunos esta- blecimientos hasta los desastres de 1835.

201. Para tomar las cosas en su orígen y beber én buenas fuentes, me referiré casi siempre. á doctrinas de “santo Tomás, á quien se puede considerar. sino como el fundador, al menos como el organizador de la filoso- fía escolástica. En las obras de este eminente escritor se hallan las doctrinas peripatéticas con una protundi- dad y lucidez á que no han llegado sus sucesores; y se las encuentra libres de ciertas cavilaciones fútiles con que las enredó mas de una vez el espiritu de sutileza y disputa.

202. La física de los escolásticos era esencialmente anticorpuscular;-nada explicaban por medios puramente mecánicos; á todo extendian las nociones de acto, for“ ma, fuerza. Esta doctrina, tan ridiculizada en la época inmediata á Descartes, fué en algun modo rehabilitada por Leibnitz, á quien han imitado otros Alemanes mas modernos,, S 562 PILOSOPÍA ELEMENTAL. - 203. Tocante á la esencia del «cuerpo adoptaban los escolásticos la doctrina dé Aristóteles (XWIID), admi- tiendo dos principios constituyentes: materia prima y forma sustancial. El considerar los cuerpos como me- ros conjuntos de átomos, y explicarlo todo por simples combinaciones de estos en el espacio, creyeron que era propio de una filosofía grosera; por tal reputaban la de Demócrite y demás antiguos que sostuvieron el sistema corpuscular; tenian por un verdadero adelanto científico la distinción entre Ja materia y la forma. ¡ 204. La materia prima es el primer principio pasivo del mundo corpóreo; un sujeto enteramente indetermi- nado que nada es si no le reduce en acto la -1orma sus- tancia!. Esta forma es el principio que da á la materia la actualidad, contrayendo su indetermínacion á ser: tal ó cual especie de-cuerpo. La materia prima como tal, tn quantum hwiusmod+, es una pura' potencia, es capaz de - recibir todas las formas, pero no puede estar sin una ú 205. La materia tiene partes: y es divisible, porque tiene la cantidad: por manera que si se la separase de esta, seria indivisible. Materiam autem dividi in vartes non convenit, nisisecundum quod intelligitur sub quanti- tate, qua remota, remanet substantia indivisibilis, ut di- citur in 1 Physic. (S. Fom., 1 p., q. 50; art. 2.) - 206. La forma, aunque sea el acto de la materia, no es un acto puro; su fuerza de actualizar, por decirlo así, es relativa á la constitucion de la especie:corpórea, dando á la materia el ser tal ó cual cuerpo, como aire, agua, fuego, etc.; pero ella en sí misma es una poten- cia con respecto al ser, esse, pues que en todos los Seres finitos distinguian entre la esencia y.la existencia. El ser acto puro, en que la existencia se identifique con la esencia, solo conviene-á-Dios. En todas las criaturas hay la diferencia entre el quod est y quo est: lo- primero expresa la esencia, lo segundo la existencia. (1 p., q- 75, 207. De aquí resultaba que en las cosas materiales qn una doble composicion; la de materia y fora; y a de naturaleza y ser (ibid.); la materia y la forma unidag-constituyan la esencia, la naturaleza de un cuer- HISTORIA DE LA FILOSOFÍA. 563 po; pero esta esencia no incluia en sí propia el último acto, que era el ser; de aquí la necesidad de la creacion: esto es, la necesidad de una causa que redujese al acto de existir, eso mismo que, aun despues de concebido co- - mo tal ó cual cosa, novimplica la existencia. Inferian de ahí que el no admitir los antiguos filósofos la necesidad de la creacion, provenia de. que-no consideraban á los cuerpos sino bajo: una razon particular, en cuanto son tal ó cual cosa; sin elevarse á mirarlos bajo la razon general dé seres, donde se halla la necesidad de que hayan sido sacados de la nada. (Q. 44, art. 2.) . 208. La materia es determinada por la forma; y la forma es limitada por la materia; la materia, abstraido de la forma es una pura potencia, susceptible de todas las formas; la forma abstraida de la materia es un acto que puede unirse á.cualquier: porcion de materia, dán- dole el ser de una nueva especie. La forma, sin embar- go, no es un acto puro; pues que está en potencia para el ser: así es que su ¡limitación es puramente abstracta, y aun concibiéndola sin materja, sin limitacion á un ob- jeto, todavía la hallamos como una cosa pasiva si: la comparamos con la existencia. Esto sucede en todas las formas, inclusas las espirituales; en cuyo sentido se explica aquel dichro: ¿ntelligentia est finita superius el infinita infertus. Es infinita inferiormente, ó por abajo, en cuanto no es recibida en la materia, á la manera de las formas corporales; es finita superiormente ó por ar-- riba, en cuanto, recibe de un ser superior el acto de ser, Ó la existencia. 3% E :209. Una cosa empieza á ser: Ó por union de la ma- teria y forma, ó bien porque, es producida en Su totali- dad, siendo sacada de la nada: lo primero se Jlama ge- neracion, lo segundo creacion. Una cosa deja de ser: Ó porque la forma se separa de Ja materia, Ó porque pier- dé la existencia misma: lo primero es: corrupcion, lo segundo aniquilamiento. Hay combustible, se le una -la forma de fuego: hé aquí la generacion del fuego. No hay nada; y Dios dice: haya fuego, y hay fuego; hé aquí la creacion del fuego. En un objeto que arde, la combustion cesa; la forma de fuego desaparece y queda la ceniza: hé aquí la corrupción del fuego. Hay.fuego, y 564 FIEOSOFÍA ELEMENTAL. Dios dice: no haya fuego, y desaparece todo, sin quedar ceniza ni nada: hé aquí el aniquilamiento dél fuego. - 210. Como las mudanzas en las cosas corpóreas se - hacen por trasformaciones ó cambios de formas, y dos de estas no pueden estar á un mismo tiempo en un mis- mo campuesto, resulta que cuando 'se adquiere una se pierde otra. Como la materia, al perder su forma, no se aniquila, y pur otra parte no puede existir sin alguna forma, resulta que cuando pierde lá una adquiere por necesidad otra. El fuego desaparece, la materia del objeto que ardia no se reduce á nada, sino que perma- nece tomando forma de ceniza, 6 de líquido, ó de va- por, etc., etc.; así pues, cuando se destruye- un com- puesto se presenta otro: cuando para la: materia -bay pérdida de una forma, hay adquisicion de otra; cuando se corrompe una cosa se engendra otra: hé aquí el fa- moso principio, generatio unius est corruptio alterius, y - corruptio unius est generatio alterius.

214. Aquí se halla tambien la diferencia esencial en- tre las formas sustanciales y las accidentales: la adqui- sicion Ó la pérdida de aquellas constituye la generacion Ó la corrupcion; así como de la de estas solo resulta ah teracion, La forma sustancial da el ser en acto: simpli- citér ens actu; la accidental da el sér tal cosa: ens actu 212. La generacion y la corrupeion no afectan direc-