SigPhi · Jaime Balmes

Curso de Filosofía Elemental

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propio se manifiesta 'en su respuesta á las objeciones re- cogidas par el P. Mersenne de boca de varios filósofos y teólogos contralas Meditaciones. « En primer lugar,dice,. * me recordais que no de veras, sino por una mera ficeion, he desechado las ideas ó fantasmas de los cuerpos, etc., etc. » Descartes no rechaza esto, antes" lo admite,” y continúa deshaciendo las dificultades. * 256. Sea cual fuere el abuso que posteriormente se haya hecho del método de Descartes en lo totante á la religion, debemos confesar que el ilustre filósofo conci- lió con el espírita de exámen su adhesion al catolicismo. Entre las máximas fundamentales que adoptó para se- guir su carrera sin peligro, figura en primer lugar la de « conservar constantemente la' religion, en que por la gracia de Dios habiá sido instruido desde la infancia...530 FILOSUtia ELEMENTAL, E , Despues de haberme asegurado de estas máximas,. y , haberlas puesto aparte eon las verdades de la fe, que han - s sido.siempre las primeras en mt creencia, juzgué que * podia deshacerme. Jibremente del resto de mis opinio- >: nes. » (Discurso sobre el método, p.11.) - 257. Parece que la duda de Descartes se reduce á una idea comun á todos los métodos; él mismo lo dice: « cuando solo se trata de la contemplacion de da verdad, ¿quién ha dudado jamás de que sea necesario suspender el juicio sobre las cosas oscuras ó que no son dis-.

tintamente conocidas? » (Respuesta á las objeciones reco- gidas por el P. Mersenne. ) Sin embargo, no diremos por esto que Descartes no introdujese en la filosofía un método nuevo: la máxima de que conviene suspender el juicio cuando todawía no se conoce la verdad, era vulgarmente admitida; ¿y quién pudiera no admitirla? pero el mal estaba en dejarla sin aplicacion, en dar so- brada autoridad al hombre de Aristóteles, en recibir sin exámen las doctrinas comunes en las escuelas, no cuidando de inquirir sus puntos débiles ó falsos.

258. Descartes empezó por dudar, pero continuó. pensando; su método no efa puramente negativo; en todas sus obras se halla una doctrina positiva al lado de la impugnacion de la contraria. Esta es una de las causas ' de su asombrosa influencia-en cambiar la faz de la filo- sofía: se propuso edificar sobre las ruinas de lo que habia destruido: no se.contentó con decir.: « esto no es verdad; » añadió: «la verdad es esta. » 259..El principio fundamental de Descartes: « yo pienso, luego soy, » nació de su duda: su proclamacion no fué otra cosa que la expresion del punto donde se hallaba detenido en su tarea destructiva. « Pero desde luego advertí, dice, que mientras queria pensar que t0=: do era falso, era necesario que yo que lo pensaba fuese alguna cosa; y notando que esta verdad: yo pienso, lue- go soy, era tan firme y segura que las mas extravagan- teg suposiciones de los escepticos no erán capaces de conmoverla, juzgué que sin escrúpulo podia recibirla por el primer principio de filosofía. » (Discurso sobre el método, p. 1) | A 260. Algunos han creido que el principio de Descar- - HISTOKIA DE LA FILOSOFÍA. 581 tes era un vefdadero entimema;, y así le han objetado . que del pensamiento. no podia inferir la existencia, en -no suponiendo de antemano esta proposición: « lo que piensa éxiste, » lo cual equivaldria á reconocer un prin- cipio mas fundamental que el otro. Pero la objecion es- triba en un falso supuesto, á que dió orígen la enuncia- cion.en forma de entimema, y tambien algunas palabras no bastante claras del filósofo. Mas en la realidad él no queria hacer un verdadero discurso, solo intentaba gx- presar uñ hecho de conciencia; ásaber: que al dudar de todo, hallaba una cosa que-se résistia á la duda: el pen- “samiento propio. Las palabras que siguen son terminantes.- « Cuando conocemos que somos una cosa que . piensa, esta primera nocion no está sacada de ningun silogismo; y cuando alguno dice: yo pienso, luego soy ó existo, no mpfiere del pensamiento su existencia, como. - por lá fuerzade un silogismo, siño, como una cosa conocida por sí misma, la ve por una simple inspeccion del espíritu, pues que si-la dedujera de un silogismo -habria necesitado conócer de antemano esta.mayor: todo lo que piensa es ó existe. Por el contrario, esta proposicion se la manifiesta. su propio sentimiento de que no puede "suceder que piense sin. existir. Este es el carácter pro- pio de. nuestro espíritu de formar proposiciones gene- rales por el conocimiento de las particulares. » (Res- - puesta á las objeciones recogidas por el P. Mersenne. ) 261. Cuando Descartes emplea la palabra pensamiento para expresár el hecho fundamental en las investiga- ciones filosóficas, no la limita al órden intelectual puro, sine que significa por ella todos los fenómenos internos de que tenemos conciencia, ya pertenezcan al entendi- miento, á la voluntad Ó6-4 la sensibilidad. « Por la pala- bra pensar, dice, entiendo todo aquello.que se hace en nosotros, de tal suerte, que lo percibimos:inmediata- mente por nosotros mismós: así es que aquí el pensa- miento no significa tan solo entender, querer, imaginar, sino A sentir. » ( Principios de.la filosofía, p. t, 262. Aunque Descartes ponia por primer fundamento de la filosofía la conciencia propia, no rechazaba: la le- gitimidad del criterio de la evidencia; por el contrario, 582 FILOSOFÍA ELEMENTAL, en sus escritos se halla expresamente el principio que. despues se hizo tan famoso entre sus discípulos: lo que está contenido en la idea clara y distinta de una _cosa, puede afirmarse de ella con todá certeza. « Despues de esto, dice, consideré en general lo que se necesita para que una proposicion sea verdadera y cierta, porque ya que yo acababa de encontrar uúna-que tenia dicho ca- * rácter, pensé que debia saber tambien en qué constste esta certeza; y habiendo notado que én la proposicion, yo pienso, luego soy, no hay nada.que me -asegure de que yo digo la verdad, sino que veo muy claramente que para pensar es preciso ser, juzgué que podia tomar por regla general que las.cosas concebidas con mucha cla- ridad y distincion son todas verdaderas, pero que solo hay alguna dificultad en notar cuáles son “las que con- cebimos distintamente. » ( Discurso sobre el método, 263. La legitimidad del criterio. de lá evidencia, la funda Descartes en la veracidad de Dios, que no,ha podido: querer engañarnos. La existencia de Dios la prueba por Ja misma idea de Dios, empleando el argumento de san Anselmo (Prineipios de la. filosofía y Meditaciones 3 y 5). Por- manera que, segun Descartes, hatamos' en nuestra - conciencia el pensamiento; en este haMamos la idea de Dios; en esta idea hallamos un argamento demostrativo de la existencia del mismo Dios y de sus perfecciones; y el conocimiento de la veracidad divina es para nosotros una firme garantía de la legitimidad del criterio de lu evidencia. A: | 264. « Aunque un atributo, dice Descartes, sea st- ficiente para hacernos. conocer la sustancia, hay sin embargo en “cada una de ellas uno. que constituye su naturaleza y esencia, y del cual dependen todos los de- "más. La extension en longitud, latitud y profundidad constituye la esencia de la sustancia corpórea; y el-pen- samiento constituye la naturaleza de la sustancia que piensa. » ( Principios de la filosofía, p. 1.) Establecido que la esencia del alma consiste en el pensamiento, Descartes'se hallaba precisado á sostener que el alnia no deja nunca de pensar; pues de lo contrario perderia su atributo constitutivo; y en efecto admitia la consecuen - * HISTORIA DE. LA FILOSOFÍA. 583 cia. Contra, esta doctrina ocurren varias objeciones: ¿Cómo se prueba que el pensar sea la esencia del alma?.

¿Cómo es posible que un fenómeno que tiene todos los caractéres: de modificacion, sea el -constitutivo de una sustancia? ¿.Cómo- se prueba que cl alma piensa siem- pre? ¿No parece que la experiencia enseña lo contrario? - Conocemos ál alma por el pensamiento, es verdad; pero de aquí no se sigue que el alma sea el pensamiento mismo.

265. El defecto de Descartes en este punto consiste en tomar el fenómeno por. la sustancia en lá Cual se rea- liza: deseoso de fundar la filosofía sobre nociones cla- ras, se paraba en lo«qque veia claro, y decia: « no hay mas, » en vez de decir:-« ho veo mas. » 266. Una cosa análoga le sucede al tratar de la ex- tension. Al pensar en los. cuerpos, se nos ofrecen las dimensiones-de los mismos.en: una intuicion clarísima: de lo cuál infirió Descartes que la esencia-de ellos era lo representado en esa intuicion. ¿Quién no ve que esto es confundir el órden-ideal con el real, y aun no toman- do del ideal mas que un solo aspecto?

267. Partiendo de este errado principio, inferia Descartes que la extension del mundo era infinita: « Sa- hemos tambien, dice, que este.mundo, ó la materia extensa que compone el universo, no tiene límites; por- que donde quiera que nos propongamos fingirlos pode- mos imaginar mas allá espacios indefinidamente extensos, - QUe no solo imaginamos, sino que toncebimos ser tales en efecto como los imaginamos; de suerte que contienen un cuerpo indefinidamente extenso; porque la idea de extension que concebimos en todo espacio, es la verda- dera idea que debemos tener de cuerpo. » (Princ. de la - 968. El vacío es intrínsecamente imposible segun la teoría de Descartes. Si la extension constituye la esencia del Cuerpo, donde hay extension hay cuerpo, luego.el vacio, esto:es, una extension sin cuerpo, es una idea contradictoria. ( 1bid., $18.)

269. Una de lás doctrinas mas singulares de Descartes fué la de negar el alma de los brutos, sosteniendo que todo cuanto vemos én ellos es el resultado de un puro a 584 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

mecanismo. Esta opinion no es nueva: entre-los anti- guos la profesaron muchos estóicos, y tambien Diógenes cínico, segun refiere Plutarco; y entre los modernos ¡a defendió, antes que Descartes, (Gomez Pereira en su obra titulada Antoniana Margarita, que vió la luz en 1554. El nombre de Descartes le dió importancia en lo sucesi- vo; pero en la actualidad está casí abandonada. Difícil- mente se sostiene lo que está en contradiccion con el sentido comun. | a Ñ 270. Busgando la razon que pudo inclinar á Descar- tes hácia una opinion tan «singular, la hallamos en su teoría de las dos esencias fundamentales, cuerpo. y espí- ritu: el cuerpo es la extension, el espíritu es el pensa- miento; ¿dónde se colóca un ser que no sea ni lo uno ni lo otro? En ninguna parte. Luego todos los fenómenos de los brutos deben explicarse, no como efectos de una percepcion sensitiva, sino como resultados puramente mecánicos. Así era preciso convertir los brutos en autó- matas, y excogitar varios sistemas para explicar el me- canismo; y en caso apurado apelar á la infinita sabiduría del Supremo Artífice que habia construido aquellas má: quinas. o A 271. Descartes distingue entre el órden sensible y el intelectual; sostiene que no todos los conocimientos di- manan de los sentidos; pero no es exacto que admita las ideas innatas como tipos preexistentes en nuestro espíritu. « Nunca esgribí- ni creí, dice, que el entendi- miento necesitase de ideas “innatas, que sean algo dis- tinto de su facultad de pensar; pero: como notase que habia en mí pensamientos que no procedian ni de los ob- jetos externos ni de la determinacion de mi voluntad, sino de la solá facultad de pensar, para distinguir á esas ideas Ó nociones, de las otras adventicias, ó facticias.

las llamé innatas:...E E Observad que por ideas innatas nunca ' he- entendido otra cosa sino que por naturaleza tenemos una facul- tad con la cual podemos conocer á Dios; pero el que estas ideas sean actuales, Ó no sé qué especies distintas de la facultad de pensar, no lo he escrito ni opinado vunca; pues, por el contrario, yo, mas que nadie, estoy HISTORIA DE LA FILOSOPÍA. | 585 lejos de admitir la inútil retahila de las entidades esco- lásticas. » (Carta 99, t. 1.)

272. El influjo de Descartes en cambiar la: faz de la filosofía dependió de varias circunstancias: 12 De su. in- disputable genio, cuya superioridad. no' podia menos de ejercer ascendiente sobre los espiritus, 2 De que habia en los ánimos cierta fermentacion contra las escuelas predominantes, faltando únicamente un hombre supe- rior que diese la señal de insurreccion contra la auto- ridad de Aristóteles.. 3 De que Descartes no, solo fué . metafísico, sino tambien físico, -astrónomo, € insigne ma- temático; con lo cual, al pasoque apartaba á los espíri- tus de: las sutilezas de lá escuela, los guiaba hácia los estudios positivos, conformes á- las tendencias de la épo- ca. lO Siendo Descartes eminentemente espiritualista, atrajo los pensadores aventajados, á quienes abria ancho Campo para dilatarse por las regiones ideales. 50 Descartes fúé un hombre que -no escribió por-razones de: cirennstancias, sino par efecto de convicciones profundas, Retiróse á Holanda para pensar con mas silencio y - libertad; sus sistemas son hijos de méditaciones dilatadas: era un. verdadero filósofo, un ardiente apasionado.

¿por las investigaciones científicas. (V. Filosofía pana mental, lib. 1 y 1H, y la Ideología y. E ) : XElV. id Al e -273. En la misma época se distinguió GaseÑtdo, cé- - Tebre por su adhesion á la filosofía corpuscular; que sin embargo procuraba presentar depurada de los errores que estuvieran en oposicion con las doctrinas cristianas. Como era muy erudito,.se le ha llamado el mas erudito de los filósofos; y no falta quien haya vuelto la frase llamándole el mas filósofo «de los eruditos. Tuvo. vehe- mentes - disputas con Descartes.; llegando: uno y otro á emplear expresiones demasiado duras, que sientan mal en boca de hombres tan ilustres, nacidos* para. estimar- se. La filosofía de Gasendo no era á propósito para fun- dar: una verdadera escuela: lo que pudiese encerrar de tendencias prácticas hácia la observación de la natura- leza, se halla tambien en los escritos del canciller Ba- con: y no falta tampoco en las obras de Descartes, emi- nente físico 'y matemático. La direccion atomística de los físicos posteriores ho- se'debe solo á Gasendo, -sino' tambien á Descartes; púes poniendo este la esencia de los cuerpos en la extension y “queriendo explicar los fe- nómenos de la naturaleza por simples combinaciones mecánicas, venia á caer en la filosofía corpuscular; en tal: caso los ¡tomos eran pequeñas partes de lá, extension | constitutiva de la esencia de los ada Ml de -XLV. ES HOBBES,.

27 tp. Por aquellos tiempos nos encontramos con un. filósolo de un género.bien diferente del de Descartes y Gasendo. Hobbes nació er Malmesbury eñ 1588, y'mu- rió en 1679. Esmas conocido por“sus errores en materia de derecho que por su” filosofía: sin embargo, sus.hor- . ribles doctrinas morales y. políticas se enlazaban cón las. ideológicas. Hobbés: era sensualista: no admitiá mas conocimiento que el sensible, ni mas criterio que la sen- sibilidad. En consecuencia sostenia que no: hay diferen- cia intrínseca entre el- bien y el mal; y que el origen de estas ideas se hala en el placer yen el. dolor, Segun Hobbes, el hombre tiene derecho á'todo lo que alcanzan sus Í; ultades; y en el estado natural todo hombre es enemflo de otro hombre: hdmo homini lupus. La dife- rencia entre las acciones proviene de la ley civil; esta hace del poder público: el cual á su vez dimana de un pacto que hicieron los hombres para evitar su destrue- cion. El poder tiene sus facultades: ilimitadas; es lícito todo lo que él manda, siquiera fuese la blasfemia y. el parricidio. Las obras de €:ve y. el» l.eviathan son la. apo- logía de todos los tiranos y.de tádas las tiranias. ' 2975. ¿Cón qué objeto esparcia Hobbes doctrinas tan repugnantes? Oigamos á Lord Clarendon: « Volviendo de España pasé por París; Hobbes,' que. me visitaba con frecuencia, me dijo que ostaba. imprimiendo en Ingla- HISTORIA DE: LA.FILOSOFÍA. 587 terra su hibro, que queria intitular Leviathan, del cual recibla cada semana un pliego. de pruebas para -corre— gir, y que pensaba tenerle concluido. dentro de un mes. Añadió que ya sabia que al leer yo su libro no me habia de gustar, indicándome al propia tiempo algunas de. las - ideas que contenia; y como yo le preguntase porqué publicaba semejantes doctrinas, me respondió despues . de una conversacion medio seria medio en chanza: La verdad es que deseo vivamente volver. á Inglaterra. » (Citado per Dugald-Stewart, Hist. de la Filos., p. 1.) Hé aquí descifrado un enigma y retratado un hombre - deseába yolver á Inglaterra, siquiera fuese á costa de la meral y de la humanidad. Cromwell mandaba en Ingla- terra; Hobbes volvió de la emigracion, y fué'bien reci- bido por el Protector. Despreciable filosofía que así tra- fica con lá verdad y la honra. | e Sm A OXLVL SPINOSA. * -276. Spinosa nació en Amsterdam en 1632. Su sis- tema consiste en afirmar una sola sustancia, y la im- posibilidad de que-hay otra. Esta sustancia única tiene dos atributos: el pensamiento y la extension.. Todo cuanto vemos en lo exterior, todo cuanto experimenta mos en lo interior, son meros fenémenos de. la sustan-: cia única. Dios es todo, y todo es Dios; ó mas bien: no hay mas que un ser, que lo es todo. En este supuesto no hay creacion: todo es uno y eterno.-No hay cofftingen- cia, no hay libertad; todo es necesario.: Spinosa no re- trocede ante esta última consecuencia: « Concíbase,: dice en una de sus cartas, una piedra que se mueve, y que sabe que «se mueve: al conocer los esfuerzos que hace para el_movimiento creerá ser muy libre; y que. si continua en el mevimiento es porque quiere. Esta es la libértad humana de que todos se jactan, y.que solo consiste en que los hombres tienen conciencia de sus inclinaciones, é ignoran las.causas que los” determi- -nAan. » E A 277. ¿En qué estriba tan absurdo sistema? En una 588 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

definicion de la sustancia, en la cual confinúe Spinosa el subsistir sin inherencia á otro, ó en sí, con el existir por necesidad intrínseca: en suponer que no puede ser distinto sino lo que es diferente; en entender por infi- nidad absoluta un conjunto de absurdos; en tomar la palabra contener en un sentido grosero. En otra parte (Metafísica, Teodicea, cap. x) llevo explanado”é impugnado el sistema de Spinosa, y así no quiero repetir lo.

que allí dije; baste observar que su método deslum- bra por su forma matemática, y porque el “autor apa- renta no admitir nada-que no' esté rigurosamente de- mostrado. -No negaré que Spinosa fuera un hombre de mucho talento; quien carece de él no se hace tan céle- bre: pero no puedo concederle esa profundidad que algunos le atribuyen. En el terreno ontológico é ideoló- gico, que son precisamente los que él prefiere,:Spinosa es sumamente débil: y al leer la serie de sus proposi- ciones, se sorprende uno de: que haya quien tanto las pondere. En la actualidad hay: un especial prurito de acreditar á Spinosa; es el santo del panteismo; pues no ha faltado quién le diera este título sin temer la risa de los lectores; pero en la realidad es-un sofista, nada mas. Bayle, poco sospechoso á los incrédulos, exami- nando la proposicion quinta, en que afirma Spinosa que no puede haber dos Ó mas sustancias de un. mismo atributo, porque de la identidad de atributos resulta la identidad: de sustancias, dice: «Este es el Aquiles de Spinosa, y el fundamento de todo el edificio: lo que sin embargo no es mas que un muy ridículo sofisma, por el que no se dejarian seducir los principiantes de lógica. En los rudimentos de la filosofía ya se enseña lo que significan el género, las especies y el individuo. » (Dic- cionario histórico y crítico.) TA XLVIL. - MALEBRANCHE. 278. Uno de los mas eminentes discípulos de Descartes fué Malebranche. Nació en París en 1638 y murió en 1715. Como su maestro. reunió á la metáfísica las mayr” ab e > HISTORÍA DE LA FILOSOFIA. 589 temáticas, la física y la astronomía. Sus principios fun- damentales son los de Descartes; pero un hombre de genio como Malebranche no se contenta con imitar; imitando inventa.

279. Distinguióse Malebranche por su exagerado ocasionálismo. Inexactamente se ha llamado cartesiano al sistema de las causas ocasionales, pues Descartes no lo defiende, y antes parece que opinaba en contrario. En su carta á Enrique Moro se expresa asi: « La fuerza motriz puede ser óÓ de Dios, conservando en la materia igual cantidad de movimiento al que en ella puso desde el momento de la creacion, Ó bien de una sustancia criada, como de nuestra alma, 'ó de cualquier Otrá cosa á la que Dios haya dado fuerza para mover el cuerpo.» Como quiérá, Malebranche' no solo negó la causalidad efectiva: y recíproca en el álma y el cuerpo, sino que en general sostuvo que no habia verdadera causalidad en ninguna criatura, ni en las corpóreas, ni en las espiri- tuales. «Las causas naturales no son verdaderas causas; son únicamente causas nacionales: solo la voluntad de Dios es verdadera causa. » (Recherche de la vérité, 1. vi, part. 1, cap. 11.) Llevó sus doctrinas hasta el extremo de dudar de que fuera posible el que se comunicara á las criaturas la verdadera causalidad. '« Añado, dice, que no se puede concebir que Dios puéda comunicar a los hombres -ó á los ángeles el. poder que él tiene de mover los cuerpos; los que creen que la facultad de mo- ver el brazo es una verdadera fuerza, debieran admitir que Dios puede comunicar á los espíritus el poder de criar y anonadaf; en una Palabra, hacerlos ommnipoten- tes. » (/bid.)

280. Salta á los ojos que no hay paridad entre estas cosas, y que por lo tanto la congecuencia no es legíti- ma. Además, el sistema de Malebranche ofrece otra con- secuencia funesta, que no admitia ciertamente su ilustre autor, pero que difícilmente se evita: si no hay en las ' criaturas verdadéra causalidad, no habrá verdadera acti- vidad; y entonces, ¿CÓMO se: explica la verdadera liber- tad? ¿Cómo se salva?

981. El ilustre filósofo, que unia con sus teorías una sincera adhesion á “lás verdades católicas. sentia el peso de la dificultad, y procuraba deshacerse de ella, no advirtiendo la contradiccion en que incurria. Despues de haber negado en general la posibilidad de una cau- salidad verdadera, aun en los espíritus, dice: «entre las almas y los cuerpos hay mucha diferencia: nuestra alma quiere, obra, en algun sentido se determina: lo confie- so: esta verdad nos la atestigua el sentido íntimo, ó la conciencia: si no tuviésemos libertad no habria pre- mios ni penas en la otra vida, pues sin libertad no hay acciones buenas ni malas: la misma religion seria una quimera. Pero el que los «cuerpos estén dotados de la fuerza de obrar, ni lo vemos claro, ni creenios que se pueda concebir: y esto es lo que negamos, al negar la eficacia de las causas segundas. » Fácil es notar que el filósofo se sentia. oprimido por la objecion; y que retrocede espantado del abismo que se le muestra.

282. Admite Malebranche cuatro modos de conocer. 1* El conocimiento inmediato de. la cosa por sí misma. 20 Por la idea de la cosá. 3” Por el sentido íntimo ó la conciencia. 4*-Por conjetura. En el primer sentido el alma solo conoce é Dios, quien, siendo espiritual, es inteligible por sí mismo; y'además, por ser autor del alma y orígen de toda verdad, penetra el entendimiento, se une inmediatamente coh él, se le muestra. Los cuerpos, como materiales, no son inteligibles en sí mismos; y así es que los vemos por-sus ideas:: y COmo estas se hallan en Dios, pues que en la fuente de toda inteligencia y verdad está - todo de ún modo inteligible, resulta que los cuerpos y sus propiedades los vemos en la esencia divina. Esta teoría la funda Malebrartche en dos prin- cipios; en que todo se halla contenido er Dios de una “manera inteligible; y en que el alma está estrechamente unida con Dios: unión qué expresa cón esta atrevida imá- gen: « Dios puede llamarse el lugar de los espíritus, como el espacio lo es de los cuerpos. (Recherche de la vérité, lib. 11, p. 2, Cap vr.) - - --283. El alma no-se.conoce á sí misma, ni por. sí mis- ma, ni por su idea, sino por coneiencia ó sentido intimo. De aquí nace que el conocimiento de la naturaleza del . alma sea tan imperfecto; y que si bien estamos tán cier- UDS HISTORIA BE LA FILOSOFÍA. 591 tos de su existencia como de la de los cuerpos, sin em- bargo no conocemos sus propiedades como las de la extension, por lo cual no podemos explicarlas como” lo hacemos. con respecto á los cuerpos, 284. El conocimiento por conjetura se refiere á lo que no conocemos por sí mismo, ni por su idea, ni por sentido íntimo,'en cuyo daso se hallan las almas de los demás; pués que es claro «que nr las vemos intuitiva- mente en sí, ni-en ninguna imágen, ni tampoco están presentes á nuestra contlencia: « Conjeturamos sin em- bargo qué son de la misina especie” que la. nuestra; y creemos que pasa en ellas lo que RADO PI A ainos: en la nuestra. » (£bid.)

285. Por lo-dicho se ve que 'Malebranche no enseña _ quelo veamos todo en Dios: vemos á Dios en Dios; ve- «mos los cuerpos en Dios, en. cuanto en la esencia di- -yina se nos ofrecén representados los: cuerpos; pero no vemos en “Dios lás almas. de los demás, ni tampoco la propia. | 286. La teoría de Malebranche es la exageracion de una doctrína cierta; pero al fin es una exageración, y bastante peligrósa. No cabe duda-en que el orígen de toda verdad está en Dios; que Dios es la luz de todas las inteligencias; que no sepueden explicar el órden in- telectual y la comunidad de Ja razon, sin suponer una comunicación de todos los espíritus con la inteligencia infinita; pero.si esto se exagera hasla el punto de qui- tar á Jos espiritus criados “la actividad propia, de su- - poner que 1 no tienen verdadera causalidad, y- qe todo 0 cuanto hay en eHos- de causado, lo hace Dios soló; si se añade que - Diog es lugar de los espíritus como el espa- cio elrde los cuerpos; si se sostiene que aun ahora, aquí en la tierra, vemos á Dios en Dios mismo; y que hasta los cuerpos los vemos en Dios; muy temible es que Ja idea de creacion se trasforme en emanacion; que la comunidad de razon -degenere de vision en Dios en identidad de sustancia; y que el sentido íntimo se con- vierta en un feriómono de la conciencia. única. Así nos halaríamos conducidos al panteismo: si el ilustre. filó- sofo volviese á la vida, se llenaria de horror al ver cómo se lo quieren apropiar los pañteistas; y enmendaria sin 592 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

duda algunas páginas que envuelven peligro. Sin.embargo, es preciso convenir en que hay inmensa distan- “cia entre Malebranche y los panteistas; quien admite la creacion en toda su pureza; quien niega la causalidad verdadera á las criatutas, por temor de hacerlas participantes de la omnipotencia del Criador; quien, d pesar de las dificultades de su propia teoría, defiende la %Í-. bertad de albedrío; quien reconoce la “existencia de la.

otra vida, con todos los dogmas católicos; quien admite una conciencia individual en que el alma se conoceá | sí misma; quien divide el mundo en dos clases de sustancias esenciolmente distintas, cuerpos y- espíritus; ' quien reconoce una muchedumbre de sustancias finitas, distintas, diferentes entre sí, dependientes todas de Dios, que las ha sacado de la nada, y las conserva con su voluntad omnipotente; ese tal no puede ser contado entre * los panteistas sin una grosera calumnia. XLVIIL LOCKE.

287. Locke, caudillo de: los_senshalistas modernos, nació en 1631 y murió en 1704. Desde la mas remota antigiedad habia sido proclamado en. algunas escuelas filosóficas el famoso principio: mida hay en el entendi- miento que antes no haya estado en el sentido; nihtl est in mtellectu qgund prius non fuerit. in sensu: en los siglos medios lo adoptaron los escolásticos'(xxxIX), y, aun en tiempós más modernos no le han faltado otros defensores: ¿porqué pues se suele mirar á Locke como el fundador de una nueva escñela? "Porque en ang obrá titulada: Ensayo sobre el. entendimiento” humano, - donde se halla el fruto de largas meditaciones sobre los fenó- menos de la conciéncia, se dedicó á exponer y defender ese principio, dándole además una interpretación par- ticular, conocida entre los antiguos, pero no entre los escolásticos. Estos decian que el ¿enecimiento procedia - de la sensacion, mas no que el alma no tuviese otra co- sa: la sensacion era el punto de partida, mas no todo el camino. Locke no lo entiende así; y por esto se le mira « n3 — HIS1ORIA DE LA FILOSOFÍA. - 5098 - tomo el padre del sensualismo entre los modernos. Bacon y Hobbes tendrian tal vez algun derecho al mismo título; sea como fuere, dejando á Hobbes la suprema- cía en cuanto á política despótica, y á Bacon en lo rela- tivo á método físico, Locke se ha sobrepuesto á sus dos - compatriotas, en lo tocante á ideología.

288. El punto de.vista en que se coloca el filósofo inglés es meramente psicológico: la observacion de los fenómenos de la conciencia; de suerte que su doctrina, tan opuesta á la de Descartes, parte sin embargo del mismo hecho: yo pienso. « Pues que nuestro espíritu no tiene otro objeto de sus pensamientos y raciocinios ' que sus propias ideas, las cuales son la única cosa que él contempla ó que puede contemplar, es evidente que nuestro conocimiento se funda todo entero sobre nues- tras ideas. » (Ensayo sobre el entendimiento humano, lib. 1vjeap, vi...Ct A - Locke se propone observar estas ideas interregando la conciencia ó sentido íntimo; y desde allí investigar no solo cuál es la naturaleza de ellas, sino tambien el orígen. « En primer lugar examinaré cuál es el orígen de las ideas, nociones, Ó como se las quiera llamar, que el hombre percibe en.su alma; y que su propio senti- mientole hace descubrir en-ella. » (Zb+d., prólogo.)

289. «La fuente de todas las ideas, dice Locke, es la experiencia; en esta se halla el fundamento de todos nuestros conocimientos. Las observaciones que hacemos sobre los objetos sensibles, ó sobre las operaciones de nuestra alma que percibimos con la reflexion y el sen- tido íntimo, nos' proporcionan todas nuestras ideas: cuantas tenemos y podemos naturalmente tener dimá- nan de estas dos fuentes: sensacion y reflexión. » (Lib. 1, Cap. 1.) Tal es el principio fundamental, á cuyo desarrollo consagra el filósofo inglés su extensa obra. Como todas las doctrinas superficiales, presenta la dé Locke una aparencia de claridad y sencillez que á pri- mera vista seduce; y así no es de extrañar que se atra- jera por de pronto muchos discípulos; pero examinada á fondo, ofrece desde luego. gravísimas dificultades, y la claridad y sencillez se convierten en complicacion y tinieblas (V. /deol., cap. 1, v y Xu. — Fil. fund., lib, NN cs ll a ir ll 594 - FILOSOFÍA ELEMENTAL: 1v. ) En ciertas épocas se ha ensalzado á Locke de una inanera desmedida-; en la actualidad, aun entre los que Je consideran como un gran ideólogo, el entusiasmo ha disminuido: su obra es mas bien citada que estudiada. Sobre la doctrina y el estilo de Locke es digno de leer- na el conde de Maistre en sus Veladas ee San Petersurgo. o o BERKELEY.

290. Jorge Berkeley es considerado. como uno de los mas distinguidos sostenedores del idealismo en los tiempos modernos. Nació en Irlanda en 1684, y murió obispo de-Cloyne en 1753. Parece que su objeto domi- nante fué el impedir los errores que en órden metafí- sico y moral podian resultar del sensualismo de Locke; . y así excogitó. un medio muy seguro para. guardarse del materialismo: negar la existencia de la materia: Se- gun Berkeley no hay en realidad un mundo corpóreo; lo que nos parece tal es pura. ¡ilusion: solo existen espí- ritus donde hay esas representaciones á las cuales atri- buimos sin fundamento objetos reales. El argumento ca- pital de Berkeley es: el que ocurre á tados los. filósofos: ¿cómo, se hace el tránsito de lo subjetivo á lo objetivo? Siendo las. sensaciones fenómenos de nuestra alma, ¿có- mo se prueba que al conjunto de ellos corresponda un conjunto de realidades? Este no es un problema nuevo; se le ha propuesto en todas las escuelas filosóficas; solo que Berkeley le dió cierta novedad con la osadía de su pensamiento. (V. Filosof. fund., lib. 1. — Edeologia, cap.

_ XIV.)

y ICO. 291. El pañolitand Vico, que publicó en 1725 suobra La ciencia nueva, merece un lugar en la historia de la filusofía, pues aunque no la abrazase en todas sus partes, emitió ideas notables sobre suMundamento: el oriterio 4 HISTORIA DE LA FILOSOFÍA. 595