350. Note el lector que aquí hay un sorisma: y que SÉ le dejamos pasar caemos en el panteismo. Se dice: «En— tendemos por ser el conjunto de todos los seres (348) = es así que el ser es uno ó tiene por atributo la unidad (349); luego todo el conjunto de los seres es un solo ser. » El sofisma se deshace diciendo que la unidad es el atributo de cada ser en particular, pero no del ser significando conjunto de todos los seres; la palabra ex- presa en la mavor una cosa muy diferente de la que significa en la menor; la consecuencia es pues ilegítima. El sofisma se reduce á una grosera peticion de princi- pio: «el ser es todo: el ser es uno; luego todo es uno: » esto es lo que se busca: si comenzais afirmando que la unidad es el atributo de la totalidad, empezais por supo- ner lo mismo que está en cuestion.
Asi dejamos rota la cadena del raciocinio de Krause: no puede dar un paso; la categoría de unidad no perte- nece al ser tal como él le toma, y así edifica en falso todo lo restante. Pero prosigamos exponiendo su sis- tema.
351. Déspies de la categoría de la unidad vienen las de sustancialidad y totalidad. Por sustancialidad se entiende el ser subsistente en sí y para sí. Se le podria sustituir el nombre de espontaneidad, sí á este no se le uniese la idea de actividad. La totalidad consiste en ser un todo, no de partes, sino de unidad. Ambas son absolutas ó relativas. Si el ser existe en sí y para sí, con independencia completa, es absoluto, incondicional; en el caso contrario, es relativo, condicional. Cuando el ser lo encierra todo en su esencia, es infinito, su totalidad es completa; cuando no, incompleta. y | 352. Lo infinito implica negacion de límites; si se niega tado límite, la infinidad es absoluta; si solo se nie- gan ciertos límites, la infinidad es solo de cierto género ú órden.
-353. En todas las cosas hay un fondo que se llama esencia, su realizacion es la existencia. La posibilidad es la relacion de la esencia á la existencia; de suerte que 62h - FILOSOFÍA ELEMENTAL.
es posible todo aquello que está contenido en la esen- cia; lo que no está contenido en ella es imposible. Pero es preciso advertir que por esencia no entiende Krause la idea de la cosa, sino algo real, que mas bien se lla- maria gérmen; y que se va desenvolviendo y manifes- tando de diversas maneras. Así la esencia de la encina no es su idea considerada en abstracto, sino su gérmen «¡ue ya estaba en la bellota: aquello, realizado, desen- “vuelto, toma la forma de encina. Lo mismo aplican á los «lemás seres corpóreos é incórporeos. La esencia del es- ¡píritu no es su idea; es una especie de gérmen que se desarrolla con arreglo á sus leyes. Así, para resolver las cuestiones sobre la posibilidad ó imposibilidad con res- pecto á una cosa, es preciso conocer el gérmen, la esen- cia de la misma: aquello de que se trata ¿está contenido en el gérmen? entonces es posible; ¿no está contenido? entonces es imposible.
354. Antes de pasar adelante preguntemos á la es- cuela de Krause: ¿cómo sabe todo eso? pruebas no ale- ya; solo expone: se trata pues de un sistema hipotético como tantos otros; obra de la imaginacion. Continue- nos. | | W 355. Ningun ser infinito realiza juntamente todo su contenido; á cada cosa su época: la esencia del árbol tiene las épocas de gérmen, raiz, tronco, ramas, hojas, lor, frutos; la esencia es la misma, solo que se mani- tiesta bajo diversas fases en el espacio y en el tiempo.
356. La razon de una cosa no es lo mismo que su causa: por razon entiende esta escuela la relacion de lo continente á lo contenido. La razon de la flor es el árbol; la del árbol es el reino vegetal; la del reino vegetal es la tierra; la de la tierra es el sistema solar de que for- ma parte;.en fin, la razon de todos los seres físicos y ' «e todas sus combinaciones, es la naturaleza entera, que es la razon última de todo lo que vive en ella. En ver- dad que no es muy metafísico el señalar la razon de las “sas por el mero contener, como las bolas en la urna; y ¡ue el sistema de Krause se resiente algo de la idea grosera de Spinosa sobre el mismo punto; pero esto resalta todavía mas cuando lo aplican al espíritu. La razon. de los pensamientos, voliciones «y sentimientos HISTORIA DE LA FILOSOFIA. 62 Sa particulares, se halla en las respectivas facultades dle pensar, querer y sentir; la razon de estas facultades se encuentra en la constitucion, en la esencia general deXB espíritu. ¿Quién -os ha dicho que hay esa esencia ge— teral?
357. El espíritu individual, segun. ellos, no es la ra— zon de sí mismo, ni de su organizacion; además, como todos los espíritus, no obstante su individualidad, tienen algo de comun, una organizacion espiritual comun erre las facultades fundamentales y en las leyes que rigen su actividad, ningun espíritu individual puede ser la razon de esta constitucion comun de todos. Toda comunidad de constitucion y de relacion es un hecho trascendental que nos impele á buscar la razon de las individualidades en un ser superior que los contiene. (Ahrens, Curso de filosof.,t. 1, lec. x.) El lector notará que se llama razon no á lo que causa, sino á lo que contiene; y por lo tanto al adquirir la razon de la comunidad de la organizacion de los espíritus, se la busca en un ser superior, no que los produzca ó cree, sino que los contenga. Estamos otra vez en el panteismo por un sofisma que es preciso deshacer. La comunidad de ciertas leyes en los espíri- tus requiere una razon, es verdad; pero esta razon, vos= otros decís que es lo que contiene, nosotros decimos que: i es lo que causa; si insistís en que por razon se ha de signi-. ficar aqui contener, os preguntaremos: ¿porqué? se- 7 guros de que no podreis dar un paso. Que-hay leyes ge- nerales comunes á todos los espíritus, lo admitimos; pero negamos que el orígen de esta comunidad haya de ser algo que contenga; decimos que es algo que causa, i porque esta es la única idea digna de la metafísica; lo de contener es tan grosero que sienta Muy mal en una metafísica que se precia de haber llegar al último térmi- no; si por eso la hubiésemos de juzgar la miraríamos como ciencia infantil, pues que se atiene á las formas sensibles.
358. Roto este eslabon, viene al suelo la consecuen- cia que se propone sacar Krause, á saber: que cada espíritu individual es una determinacion y limitación ín- terior, de un espíritu universal, de una razon subsis- tente. donde se“ hallen contenidos todos los espíritus * IS e T z 626 FILOSOFÍA BLEMENTAL.
individuales como las. figuras en el espacio, como los cuerpos individuales en la totalidad de la naturaleza fí-- sica, centros propios, unitarios, pero interiores, focos particulares que reflejan la misma luz, que viven de la misma sustancia, la esencia fundamental del espiritu general.
359. Admitido el espíritu universal, verdadero ser sustancial, personal, existente en sí y para sí, supe- rior á toda individualidad, pero que eneierra á todos los individuos; superior al tiempo, pero donde están como en su substancia comun, los espíritus individuales que se desenvuelven en el tiempo; no cree la escuela de Krause haber llegado al ser absoluto; porque este espí- rito, aunque infinito como espíritu, no lo es como natu- raleza; su infinidad encierra los séres- finitos del solo órden espiritual, y así es necesario buscar otro infinito que contenga lo perteneciente á lo corpóreo, ó sea al órden de la naturaleza.
360. El Espírita universal, segun Krause, no puede ser el Ser Supremo, porque no es absolutamente infi- nito; es un mundo particular que tiene á su lado otro mundo distinto de él; la Naturaleza, la cual es la razon de lo que existe fuera del órden de los espíritus, es un ser que contiene toda la serie de los individuos corpó- reos; y bajo este aspecto es infinita; pero no lo es de ¿in modo absoluto, pues no contiene al mundo de los espíritus.
361. Hénos aquí pues con dos grandes seres, infi- nitos cada cual en su línea, distintos entre sí, indepen- dientes el uno del otro: el Espíritu y la Naturaleza. Ahora es preciso buscar un punto de union entre los dos, un orígen corgáib, 4 tronco para esas dos ramas, un mundo superio?P ¿e encierre el espiritual y el natural, un infinito absoluto que contenga los dos infinitos rela- tivos, y aquí es donde Krause encuentra al Ser Supre- mo, esencia fundamental, cuyas dos manifestaciones son la Naturaleza y el Espíritu. A la primera ojeada descu- brirá el lector que despues de tantos rodeos venimos á parar, bien que con otras palabras, á la sustancia única de Spimosa, con sus dos atributos extension y pensa- miento; veamos sin embargo lo que excogita la vanidad -HISTORIA DE LA FILOSOFIA.. 627 filosófica para aparentar que dice álgo mas que el judío holandés.
362. El Espíritu ofrece el carácter de espontaneidad, la Naturaleza el de totalidad; la Naturaleza hace sus “ obras completas, enlazadas, con sujecion á una ley de continuidad; el Espíritu, produce sus actos aislados, sin unidad, sin sujecion á ninguna ley, por la cual los unos se sigan á los otros; la Naturaleza no forma una cabeza sin añadirle tos demás miembros que corresponden, el Espíritu concibe una cosa con separacion de las otras, y una misma la considera bajo diferentes aspectos; le Naturaleza sigue en su desarrollo un órden constante, er que todo mar. a con simultaneidad, y en una direccior, dada, el Espíritu se desenvuelve con variedad, con in- terrupciones, cambiando la direccion á cada instante, sit necesidad alguna, con entera libertad. Estos dos modos de manifestarse indican dos seres distintos, indepen- dientes el uno del otro; sin embargo estos dos seres existen juntos, y no solo por yuxtaposicion, sino por intimidad de penetracion...« y se penetran mas Ínti - mamente en el hombre, que formando la síntesis mas completa de los mismos, posee órganos físicos para todu lo que se halla en la Naturaleza, y facultades intelec- dE para todo lo que existe en el Espíritu. » (Ahrens, ibid.)
363. Pero la razon de la comunidad de vida y de esta union de la Naturaleza y del Espiritu, no puede hallarse ni en el uno ni en el otro, porque ni uno ni otro es la razon de.que el ser opuesto esté constituido en su esen- cia de tal modo, que pueda entrar con él en esta uniorr y recibir sus influencias. La razon de la union no puede hallarse sino en una unidad supertaf que reune en esencia dos dos atributes opuestos. Esta anided súperior es un Ser Supremo llamado Dios; él es en unidad de esencia lo que todos los seres finitos y particulares son exclusivamente y de una manera opuesta y predominante; Dios no es la Naturaleza m el Espíritu como tales, es en la unidad de su esencia la identidad del Fspíritu y de la naturaleza; y esta unidad, esta identidad, es una esencia distinta y superior, que hace imposible la confusion del Ser Supre- 1o Con lo que es todavía finito bajo ciertos aspectos. El 628 FILOSOFÍA ELEMENTAL.
Ser Supremo por el atributo de lo infinito ó de -la totali- dad, es la Naturaleza; y por el atributo de lo absoluto 6 de la espontaneidad, es el Espíritu; pero es todavía mas, es la unidad de lo infinito y de lo absoluto, de la tota- lidad y de la espontaneidad, y esta unidad constituye para él un nuevo modo de existir, una modalidad' tan fundamental como la de la Naturaleza y del “Espíritu, y fundamentalmente distinta del Espíritu y de la Naturaleza. Dios, en cuanto Espíritu, es pensamiento, sentimiento y voluntad; en cuanto Naturaleza, es luz, calor, atraccion, etc.;. pero es mas todavía, es la unidad y la identidad superior de estas manifestaciones opuestas, es la unidad y la identidad del pensamiento y de la luz, del sentimiento y del calor, de la voluntad y de la gravi- « Como la luz es la verdad y la identidad de todos los colores, así la esencia divina es la 2dentidad de esencia - de todas las cosas del universo; y esta unidad es distinta de ellas, como la luz lo es de todos los colores, aunque toda esencia esté contenida en la unidad de esencia, como todos los colores lo están en la luz. Así, no confundimos á Dios con el mundo, ni le separamos de él,.
porque no podemos separar la esencia divina de la esencia del mundo. Pero por su unidad, Dios es supe- rier al mundo; Dios no. ha existido sin el mundo; el mundo no ha sido criado en el tiempo, porqué la esen- Cia del mundo estácontenida en la esencia divina; pero Dios es la razon eterna del mundo y de todo lo que él.
contiene, y aunque por la unidad de su esencia esté en union, en contacto con la menor parte del mundo, no obstante la esencia divina no se resuelve en la del mun- do, permanece unitaria, y Dios queda uno é idéntico, sin dividirse en las existencias particulares. » (4/d., ibid.)
364. El sistema de Krause se reduce á lo siguiente: hay dos mundos, el espiritual y el natural, á cada uno de los cuales corresponde un ser infinito en su órden respectivo: Espíritu y Naturaleza. Los seres individuales finitos están en comunidad de esencia con uno de ellos: los cuerpos con la Naturaleza, los Espíritus con el Espí- ritu. La Naturaleza y el Espiritu son distintos, pero tie- _ HISTORIA DE LA FILOSOFÍA. 629 nen cómunidad de esencia con el Ser e br absoluto, que incluye en si la unidad, la identidad, de la Natura” leza y del Espíritu. Dejo al buéerí juicio del lector el re- solver si con esta doctrina se evita el panteismo; y si, á pesar de todas las protestas, es algo mas que el sistema del ser absoluto, con distintos atributos. El mismo Spi- nosa, al establecer la unidad de sustancia, admitia dos atributos, extension y pensamiento; Schelling reconocia dos fases en el ser absoluto, mirando al espíritu como el predominio de lo infinito, y á la naturaleza como el pre-.
dominio de lo finito; Hegel consideraba á la naturaleza como lo exterior de lo absoluto, al espíritu comó lo inte- rior;-no hay panteistas que no admitan bajo una ú otra forma, con este ó aquel nombre, cierta distincion en la unidad absoluta: á esto se hallan precisados; porque la razon, y Sobre todo la experiencia, nos presentan evi- dentemente la diversidad, y esto es necesario explicarlo de un modo ú otro, considerando en lo absoluto variedad de fases, modos de ser, evoluciones, manifestaciones, atributos, propiedades, etc. Pero empléense las palabras que se quieran, si no se establece distincion esencial y substancial entre lo finito y lo infinito, no se sale del - panteismo, no se explica á Dios, se le niega; y en cuanto al orígen del mundo, se cae en el sistema de las emana- ciones, que es inconciliable con la religion y con la me- tafísica.
LX. OJEADA SOBRE LA FILOSOFÍA Y SU HISTORIA.
365. Existe algo. — ¿Cómo lo sabemos? — ¿Cuáles son nuestros medios de percepcion? — ¿Es legítimo el testimonio de estos? — ¿En qué se funda su legitimi- . dad? — ¿Qué cosas existentes conocemos? — ¿Cuál es la naturaleza de ellas? — ¿Qué relaciones tienen entre si? — ¡¿ Tienen orígen? — ¿Cuál es? — ¿Tienen un fin? -— ¿Cuál es? — Estas son las cuestiones que se ofrecen á la filosofía: á esa ciencia que no sin razon ha tomado un nombre tan modesto con amplio: amor de la sabidu-.
a.
630 FILOSOFÍA ELEMENTAL.
ría, de esa sabiduría definida por Ciceron: « la cieneia de las cosas divinas y humanas, y de sus causas; » es decir, de todo. Nec quidguam aliud est philosophia, si interpretari velia preeter studium sapientico. Sapientia autem est, ut a veteribus phalosophis definitum est, rerum divinarum et humanarum, causarumque * quibus ee res continentur, scientia: cujus studium qui vituperat, haud sane intelligo quidnam sit quod laudandum. putet. (Cie. 25 de Offices, lib. 11, $ 2.) 366. Mal comprende la filosofía quien la mira como un conjunto de vanas cavilaciones sobre objetos poco importantes: el hombre, el universo, Dios, son sin duda objetos de alta importancia: y tales son los objetos de la filosofía: todo lo que existe y puede existir, no es objeto de escasa importancia; y todo lo que existe y puede existir, es objeto de la filosofía.
367. ¿Existo? ¿Qué soy? ¿De dónde he salido? ¿Cuál es mi destino? ¿Qué es ese conjunto de objetos que me rodean y me afectan? ¿Ha dimanado de otro? ¿Cuál es este origen? ¿Quién se atreverá á decir que estas son cuestiones de poca importancia, y que no merecen nues- tra atencion? Si esto no es importante, ¿dónde esta la importancia? Si esto no es digno de ocupar al hombre, ¿dónde se hallará algo que lo sea?
368. Se ha abusado mucho de la filosofía, ciertamen- te; pero ¿de qué no se abusa? No hay absurdo que algun filosófo no haya dicho: es verdad; pero condenareis las leyes, porque no hay tiranía que no se haya ejercido en nombre de alguna ley? ¿Abolireis los tribunales, porque se han cometido crímenes en nombre de la administra- cion de justicia?
369. La filosofía fomenta la vanidad; pero el hombre se envanece por cualquier adelanto: ¿le condenareis á permanecer estacionario para siempre? La discusion es un disolvente de las leyes y de las instituciones;-pero la discusion es el ejercicio de la razon; ¿ Extinguiremos en nuestro espíritu la hermosa centella que nos ha sido otorgada por la bondad del Criador?.
370. El buen sentido de los antiguos Romanos era.ene- migo de la filosofía; sin embargo, no se libró Roma del contagio: la patria de Caton lo fué de Ciceron: y adg- - HISTORIA DE LA. FILOSOFÍA. 634 más, ese mismo Caton, al ocuparse del individuo, de la.
sociedad, de lo que convenia á esta y á aquel, ¿qué era sino un filósofo? Los graves Romanos, al discutir sobre los grandes intereses de la república, sobre los secretos de conservar y engrandecer el imperio, sobre los medios de señorear el entendimiento y la voluntad de los ciuda- danos, sobre-la utilidad de preservarlos de la discusion filosófica, ¿qué eran sino filósofos?
371. Donde hay un hombre que piensa sobre un oh-. jeto inquiriendo su naturaleza, sus causas, sus relaciones, su origen, su fin, allí hay un filósofo. Donde hay dos hombres que se comunican reciprocamente sus ideas, que se ilustran, ó se contradicen, se ponen de acuerdo * Ó disienten, allí hay discusion filosófica. 372. Mira las cosas muy apocadamente quien no ve filosofía sino en las escuelas. En la India, en la China, en la Persia, en la Caldea, en Egipto, hemos encontrado filosofía: y no obstante allí no hemos visto ni Academia, ni Pórtico, ni Liceo: antes de Platon y Sócrates habia filosofía en Grecia sin formas de escuela: el mismo Pla- ton dista mucho de Sócrates en su forma: á Platon no se llamaria, como se llamó á Sócrates, bufon, atticus scurra.
373. La filosofía es la razon examinando; la diferen= a cia está en el mas y en el menos, en la extension y en la forma, pero el fondo es el mismo; donde hay exámen, sea cual fuere su especie, allí hay filosofía. Mas el pen- samiento humano, corriendo al través de los tiempos, debia dejar vestigios: aquí una hondonada, allí un mon- tecillo, acá un arenal, acullá un terreno cubierto de vegetacion; en unas partes con regularidad, en otras con desórden; á veces sin enlace, quizá con cierto enca- * denarniento: hé aqui la imágen de las escuelas filosófi- cas: y hé aquí, por decirlo de paso, la suma dificultad de presentar su historia bajo un plan uniforme, de fijar y deslindar con exactitud” las varias épocas y determinar con precision las diversas fases. Los fenómenos intelec- tuales, como radicados en seres dotados de espontanel- dad y libertad, presentan por do quiera el carácter de los sujetos en que se desenvuelven: variedad, oposicion, libertad, Guando veais una clasificacion muy precisa, hd ab 3 e: o 632 FILOSOFÍA ELEMENTAL.
como salida de un molde, tened por seguro que el clasi- ficador ó finge Ó se alucina.
37h. ¿Guáles son las conquistas prácticas de la filo- . Sofía? En el órden material muchas; en el social harto escasas; en el moral y religiosu ninguna.
375. El hombre sondea las inmensidades del espacio; sujeta á medida el mundo microscópico; domina los ele- mentos, y trasforma la superficie “del globo: estas son las conquistas de la filosofía en el órden material: sin las meditacionés y experimentos de los físicos de los si- glos anteriores, no veríamos los prodigios de la mecá- nica y de todas Jas artes, con los que nos asombra el actual.
376. La sociedad no se ha formado ni se conserva por la filosofía; cuando los filósofos la han querido fundir ex sus crisoles, el resultado ha sido producir una confla- gracion espantosa; parte se ha volatilizado, parte se ha carbonizado: para aprovechar algo, ha sido necesario arrumbar las teorías, y apelar al buen sentido: abando - nar la filosofía de Platon y recurrir á la de Solon.
377. Se ha visto que en las sociedades hay un orga- nismo, hay principios vitales, como en los individuos: y que la filosofía puede explayarse observando, pero que debe guardarse de tocar. No hay inconveniente en que estudie el pulso, pero no puede manosear'el corazon: si abre al viviente le mata.
Pero esto, se nos dirá, ha producido grandes bienes: escarmiento y desengaño; y por consiguiente un caudal de prudencia: cierto; y en verdad que esto es una ven taja; pero si bien se observa, es del mismo género que las quemaduras que nos enseñan desde niños á no tocar el fuego.
378. Bajo el aspecto moral ¿qué nos ha enseñado la filosofía? ¿Ha podido añadir algo á estos sublimes pre- ceptos: «ama á Dios sobre todas las cosas; ama al pró- jimo como á tí mismo? » ¿Hay algun libro filosófico que se acerque ni con mucho al sermon de Jesucristo - sobre la montaña?
379. Tocante á Dios y al alma, preciso es confesar- lo, la filosofía no ha hecho mas que desbarrar cuando se ha desviado del Catecismo. Ahí está su historia: y a a o a HISTORIA DE LA FILOSOFÍA.. 633 quien con esto no se convenza de que la filosofía por sí sola es impotente para dirigir al género humano, no alcanzamos qué otras pruebas pueda desear. Quien duda de esto no conoce la historia de la filosofía, porque en- tre los filósofos mas eminentes, no obstante su vanidad, lo que mas alto descuella, lo que se expresa con el acen- to de una conviccion ma: profunda, es la conciencia de su flaqueza. Esto producia que anduvieran en pos de los restos de las tradiciones antiguas, que interrogasen á la India, á la Persia, al Egipto: con la sola razon se hundian; y buscaban, como dice Platon, una barqui- lla para atravesar el mar tempestuoso de la vida ter- restre. « 380. ¿Cuál es el orígen del mundo? Los filósofos han estado disputando sin cesar, y han excogitado innu- merables sistemas; y sin embargo, muchos siglos antes que nacieran Platon y Pitágoras, estaban escritas aque- las palabras, cuya sublimidad contrasta con su senci- llez: « En el principio crió Dios el cielo y la tierra. » A ellas siguen otras en que se explica la formacion del mundo; y los modernos geólogos se asombran al encon- trar tamaña sabiduría en un libro tan antiguo, trazado por la mano de un habitante del desierto, en un rincon - de la tierra.
381. ¿Cuál es el orígen del hombre? Si lo pregun- tais á la filosofía, os responde con monstruosidades; pero en el mismo Libro está escrito: « Formó, pues, el Señor Dios al hombre del lodo de la tierra, é inspiróle en el rostro un sopla de vida, y quedó hecho el hombre viviente con alma.
382. Los filósofos se pierden en conjeturas sobre el orígen y el fin de las cosas: los sabios que llenan el inundo con el ruido de sus nombres, no tienen ni un rayo de luz para alumbrar el caos, ni una palabra de consuelo para las desgracias de la humanidad, ni acier- tan á encontrar un dique contra la corrupcion que todo lo inunda: entretanto, en el mismo pueblo que conser- va los libros y las tradiciones de Moisés, se hallan ejem- - plose de alta sabiduría, desprendimiento, heroismo, no solo en los sabios sino tambien entre los sencillos. Sie- te hermanos prefieren morir antes que violar la ley de Dios: y su madre les habla con este leognaje, que oi=" rian asombrados Sócrates y Platon: « Yo no sé cómo fuísteis formados en mi seno, porque ni yo os dí el al- ma, el espíritu y la vida, ni fuí tampoco la que cooor- diné los miembros de cada uno de vosotros; sino el Criador del universo, que es el que formó al hombre en su orígen, y el que dió principio á todas las cosas; y él mismo os volverá por su misericordia el espíritu y la vida, puesto que ahora por amor de sus leyes os sacrifi- cais; » y dirigiéndose despues al mas pequeño, único que le queda con vida, le dice: « Ruégote, hijo mio, que mires al cielo y á la tierra, y á todas las cosas que en ellos se contienen; y que entiendas bien que Dios Jas ha criado todas de la nada, como igualmente al linaje hu- mano. De este modo no temerás á este verdugo; antes bien, haciéndote digno de participar de la suerte de tus hermanos, abraza la muerte, para que así en el tiempo de la misericordia te recobre yo junto con tus herma- nos. » (Macabeos, lib. 1, cap. vir.) Mientras así habla sobre el orígen y destino del hombre, no un filósofo, sino una humilde mujer, los sofistas disuelven la Gre- cia, y los hinchados académicos vierten raudales de pa- - labras, tan ligeras como el polvo que levantan con sus mantos rozagantes.
383. ¿Hay Dios? ¿Hay uno Óó muchos? ¿Cuál es su naturaleza, cuáles sus atributos? Leed á Platon, Aris" tóteles, Ciceron, á los mas grandes hombres de la anti- giledad; ¿y qué encontrais? errores, incertidumbre, tinieblas; pero abrid la Biblia. Hay un Dios, eterno, infinito, inmutable, inmenso, criador, conservador, or- denador de todas las cosas; cuya providencia se extien- de á los astros que giran por las-profundidades del es- pacio, como al imperceptible insecto que se alberga en las hojas del árbol: á sus ojos está patente todo lo pa- sado y lo por venir; descubre los mas íntimos secretos del corazon del hombre; todo lo conoce, todo lo ve; con irresistible fuerza abarca todos los extremos, lo dispo- ne todo con suavidad, vela sobre el justo y el malvado, y reserva para otra vida el premio ó el castigo conbfor- me á los merecimientos. La inmortalidad del alma, el libre albedrío, la diferencia entre el bien y el mal, el y? HISTORIA DE LA FILOSOFÍA. 635 origen de las contradicciones que se hallan en el hom- bre, la causa de sus calamidades, sus remedios, sus compensaciones, todo está explicado con tan admirable sabiduriá4, que al volver los ojos á los vanos sistemas de la filosofía humana, parece que asistimos á juegos in- ' fantiles.
381. El estudio de la filosofía y de su historia, en- gendra en el alma una conviccion profunda de la esca- sez de nuestro saber: por manera que el resultado es- peculativo de este trabajo es un conocimiento científico de nuestra 1gnorancia..
385. ¿Despreciaremos por esto la filosofía? No, cier- tamente: basta que conozcamos su insuficiencia. El desprecio de la filosofía es una especie de insulto á la razon. ¿Y sabeis en qué. suele parar ese insulto? en apoteosis: la víctima se.convierte en ídolo, y el agresor en su gran sacerdote. Lutero despreciaba la razon y tuvo la modestia de erigirse en legislador supremo; no se han escrito contra la razon páginas mas elocuentes que las de Lamennais, y sin embargo, tambien intenta con su propia razon regenerar el mundo.
386. Guardémonos de la exageracion; esos arreba- tos de abatimiento son inspiraciones del orgullo: las di- - ficultades que se encuentran en la investigacion de la verdad deben producirnos la conviccion de nuesira fla- queza, mas no irritación ni despecho: ¿podemos acaso -mudar nuestra naturaleza? ¿Está en nuestro. poder el alterar el grado aque OCUDamos en la escala de los seres?
387. La filosofía no muere ni:se debilita por estar á la sombra de la religion, antes bien se vivifica y for- talece; el espíritu nada pierde de su brio, antes vuela con mas osadía y soltura cuando está seguro de que no se puede extraviar. Al que quiere ser filósofo sin aban- donar la religion, se le imponen condiciones, es ver- dad, pero ¡qué condiciones tan felices! no ser ateo, ni materialista, no ser latalista, no negar la moral, no negar la inmortalidad del alma; ¿y es por ven- tura ofuscar la razon el prohibirle que empiece por su- mirse,en el caos, negando á Dios? ¿Es degradar el es- píritu el vedarle que se niegue á sí propio, confundiéno 636 FILOSOFÍA ELEMENTAL, dose con la materia? ¿Es afear el alma el precisarla á admitir una cosa tan bella como el órden 'moral? ¿Es esclavizar. al hombre el imponerle la obligacion de re- conoger su propia libertad? ¿Es apocar el alma el pre- cisarla á reconocer su inmortalidad? Dichosa obligacion la que nos preserva de ser ateos y de confundirnos con los brutos. —. a 388. Salvos los grandes principios que no pueden negarse ni en religion ni en filosofía, so pena de degra- dar la naturaleza humana, ¿en qué coarta la fe el vue- Jo de la inteligencia? San Justino, san Clemente de Ale- jandría, san Agustin, san Anselmo, santo Tomás de Aquino, Descartes, Bossuet, Fenelon, Malebranche, ¿no encontraron regiones filosóficas donde extender las alas de su genio? ¿Necesitais mas espacio que ellos? ¿Sois mas grande que Leibnitz, quien, nacido y educado en el protestantismo, recorre en todás direcciones los es- pacios de la ciencia, y lejos de encontrar nada contra- rio á la verdad católica, se siente atraido hácia ella, co- mo á un inmenso foco de vida y de luz?
389. Además, el conocer de antemano y con toda cer- teza las verdades fudamentales relativas al hombre, al mundo y á Dios, en vez de dañar á la profundidad del ex¿men filosófico, la favorece; jamás, entre los antiguos, - se elevó la filosofía al alto grado á que ha llegado des- pues de la aparicion del cristianismo. La existencia de Dios, su infinidad, su providencia, la espiritualidad del alma, su libertad, su inmortalidad, la diferencia.entre el bien y el mal, todas las relaciones morales en su inmen- sa amplitud, han sido tratadas en las escuelas de los filósofos cristianos con una sublimidad que asombraria á Platon y Aristóteles. En las regiones de la metafísica y de la moral, el espíritu humano se muestra tanto mas poderoso, cuanto mas participa de la influencia del cris- tianismo.
a Pa e INDICE.
LOGICA.
NocioNESs PRELIMINARES...5 CapítTULO l. — Objeto ¿ utilidad de la lógica. A Carp. 1. — Facultades del alma de cuya direccion debe cuidar la lógica...0...0...o.. 6 LIBRO PRIMERO. — FACULTADES AUXILIARES.
a CAPÍTULO I. — Reglas para dirigir bien los sentidos.
CAP. ll. — La imaginación...«...0o. 1. Seccion I. — Memoria imaginativa...+». » +. +. +. de. Relacion de espacio ó ei A Relacion de tiempo.. ca rs o TA Relacion de causa y 7 Relacion de semejanza. —.” E E Reglas para evitar las ilusiones...—...21 Ser. 11. inventiva de la imaginacion...+.. +. +. 22 Regla. o.. o...e. e e e. ¿). Otra regla.. A e. 2% Cap. If. —La sensibilidad interna 6 facultad del sentimiento. il. Reglas para dirigir el sentimiento. O E E LIBRO SEGUNDO. — FACULTAD PRINCIPAL: EL ENTEN DIMIENTO.
Car. 1. — El entendimiento en general...29 Sec, I, — Objeto del entendimiento...+.» +. + db.
Sec. II. — La atencion...1D: Sec. 111. — Division de los actos del entendimiento...30 Cap. ll. — La percepcion.. 31 Sec. 7, —— Definicion y division de la percepcion y “de las ideas...A Sec. 11, — Reglas para percibir bien. a a +. o. dé Sec.' 111. — Expresion de las ideas y de sus objetos. e. 3 Car. 111. — Operaciones auxiliares Ln da buena percepcion: Y9 AP. 1. — El juicio y la proposicion...Car. V. — El raciocinio...: Car. MH — Cómo debemós conducirnos en las var 038 ÍXDICE.
Sec. 1. — Definicion del juicio y de la proposicion. —. Sec. 11. — Division de las proposiciones...Sec. 111. — Reglas sobre la extension del sujeto...Sec. IV, — Reglas sobre la extension del predicado.. Sec. Y, — Conversion de las proposiciones...Sec. VI. — Oposicion de las proposiciones...e AE Sec. VIT. — Equivalencia de las proposiciones...Sec. VII. — Proposiciones compuestas...1. Proposiciones copulativas...+..
$ 2. Proposiciones disyuntivas...+. +. y) 3. Proposiciones condicionales...9 4. Proposiciones causales, exclusivas, exceptivas, res- trictivas, rednplicativas, principales é incidentales. Sec. IX. — La falsa suposicion...Sec. X. — Orden de los términos...sec. XI. — Verdad, certeza, opinion, duda..
Sec. 1. — El raciocinio en general...Sec. 11. — Definicion y division del silogismo. Sec. 111, — Reglas de los silogismos simples. q Sec, IV. — Figuras y modos del silogismo.. a Sec. Y. — Silogismos Compuestos...Sec, YI. — Varias especies de argumentacion.: Sec. VIT, — Paralogismos ó falacias...E LS Sec. VIT, — Reduccion de todas las reglas del raciocinio LIBRO TERCERO. — EL MÉTODO.
Sec. T1. — Criterio de conciencia ó de sentido íntimo.
Sec. II. — Criterio de evidencia...Sec. 111. — Criterio de sentido comun.: Condiciones de este criterio..., las cues- tiones que se pueden ofrecer á nuestro entendimiento. Sec. 7. — Clasificacion general de las cuestiones...Sec. II. — Cuestiones de posibilidad...1. imposibilidad metafísica 0 abxoluta. 2. Impusibilidad física 6 natural...3. Imposibilidad ordinaria ó moral, -. $ 4. Imposibilidad de sentido comun, Sec. 111. — Cuestiones de existencia.. $ 1. Coexistencia y sucesion...$ 2. Juicio sobre los actos humanos...e o e e e e e Mo ms po. O 1) ÍNDICE. 639 6 3. Autoridad humana...+. +...+. Reglas...Sec. IV, — Cuestiones sobre la aturaleza de las cosas. Sec. Y. — Uso de la hipótesis...-. E Sec. VI. — Sintesis y análisis...Sec. VII, — Necesidad del trabajo...Sec. VIE, — La lectura...».. Sec. IX. — El trato y la disputa...Sec. X. — La meditacion...+. + Sec, XI. — Cuestiones prácticas...Ld e e