SigPhi · Jaime Balmes

Curso de Filosofía Elemental

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321. Por este pasaje se echa de ver que Kant distin- gue entre la pura apariencia y el fenómeno: por ejem- plo, eso que nos aparece como un árbol, no dice Kant que sea una cosa del todo ilusoria,:solo sostiene que lo aparente no tiene nada comun con la realidad: no des- truye pues la realidad misma ó la cosa en sí; solo afirma que esta cosa no es tal como aparece. Admite que con respecto á nosotros el mundo es una apariencia, pero no que en sí sea una pura apariencia. Dudo mucho que * Berkeley quisiese significar mas: el filósofo irlandés no negaria la realidad de los seres que nos afectan, no ne- garia que los fenómenos de la sensibilidad dimanasen de objetos reales; solo'queria significar que estas cosas e q ade HISTORÍA DE LA FILOSOFÍA. 609 no eran, cómo nosotros: creíamos, objetos realmente extensos, lo cual le bastaba para su teoría idealista. Todo esto se lo concede Kant, pues que la extension ó la for- ma del espacio la reduce á un hecho puramente subje- tivo, al que no corresponde en la realidad nada extenso, sino una cosa en sí, que ignoramos lo que es; por consi- guiente admite la posibilidad del idealismo; y como añade que el trasladar la forma del espacio al exterior conduce á absurdos, no solo admite la posibilidad del idealismo, sino la necesidad; y como por fin aplica al tiempo lo mismo que al espacio, resulta que el idealismo es quizá mas refinado que el de Berkeley, pues que des- truye la existencia y la posibilidad no solo de la exten- sion, sino tambien de la sucesion. (V. Filosof. fund., lib. XIV, CAP. X11 y XVII. ) Pa 325. A mas de la facultad de sentir, admite la de con- cebir, ó el entendimiento; la primera nos ofrece los ob- jetos en intuiciones; la segunda los concibe; aquella es una receptividad ó potencia pasiva, esta una esponta- neidad: sin la sensibilidad ningun objeto nos seria dado; sin el entendimiento ningun objeto seria concebido; pensamientos sin materia y sin objetos son vanos; intui- ciones sin conceptos son ciegas. El entendimiento no tiene otra materia de sus conceptos que la ofrecida por las intuiciones sensibles; su modo de conocer es pura- mente discursivo, no intuitivo; es decir, que él en sí no tiene un objeto dado, solo puede discurrir sobre los que se le dan en la representacion sensible. Así para el cono-. cimiento se necesita la facultad de pensar y la de sentir: no se las puede separar sin destruir el conocimiento.

326. La ideología de Kant se reduce pues á los pun- tos siguientes: 1? El orígen de todos nuestros conoci- mientos está en los sentidos. El espacio es la forma, la condicion de las intuiciones sensibles externas. El tiem- po es la: forma de la intuicion interna. 22 A mas de la facultad sensitiva hay la conceptiva ó el entendimiento. 3" Las intuiciones sensibles por sí solas no engendran co- nocimiento; son ciegas. 4” Las intuiciones sensibles son matéria de conocimiento en cuanto se someten á con- ceptos Ó á la actividad intelectual. 5? El conocimiento bumano no es intuitivo, sino discursivo. Este sistema -— 610 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

tiene mucha analogía con el de los escolásticos; solo que Kant le da interpretaciones que conducen á resultados funestos. (V. Filosof. fund., lib. rv, cap. vit. ) 327. Estos conceptos considerados en sí son meras formas lógicas en la opinion de Kant; nada encierran, es necesario que se las aplique á un objeto para que tengan valor y sentido; esta aplicacion solo pueden te- nerla en las intuiciones sensibles; fuera de ahí el uso que de los conceptos se haga. es.ilegítimo. 'es vano, no tiene ningun valor, son un juego del enterdimiento. Los conceptos son formas vacías que es preciso llenar con- fenómenos sensibles: lo que se llama categorfas, si se las toma como. conceptos de las cosas en general, se reducen á simples funciones lógicas; pueden ser miradas como condiciones de posibilidad de las cosas mismas, « pero sin poderse mostrar en qué caso su aplicacion y su objeto, y por consiguiente ellas mismas, pueden te- ner en el entendimiento puro, y sin la intervencion de la sensibilidad, un sentido y un: valor objetivo. » (Lógica trascendental, lib. 1, cap. ju.) Mas entonces se nos «condena á no saber nada fuera del órden sensible, á no poder elevarnos científicamente al conocimiento de las cosas en sí mismas pues que, ni aun respecto á las sensi- bles podemos hacer uso de los conceptos sino en cuanto á la parte fenomenal ó á la forma bajo qué se presentan á la sensibilidad; entonces se hace imposible el cono- cimiento de Dios, del alma y de todo lo que no sea un fenómeno sensible...Kant no retroccde ante esas terribles consecuencias; y dice sin rodeos: « Estos prin- cipios (los del entendimiento ) son simples principios de la exposicion de los fenómenos; y el fastuoso nom- bre de una ontología que pretende dar un conocimiento sintético a priori de las cosas en una doctrina sistemá- tica, por ejemplo, el principio de causalidad, debe reem- plazarse por la denominacion modesta de simple analitica del entendimiento puro. » 328. Los incautos que hablan muy seriamente del espiritualismo de Kant y de sus triunfos 'sobre el'sen- sualismo, mirándole como uno «de los restauradores de las buenas doctrinas, todo por supuesto sin haber abier- to una obra del filósofo aleman, y solo por haberlo visto HISTORIA DE LA FILOSOFÍA. 611 citado con elogio, esos incautos deben penetrarse de la exposición que precede; por ella sabrán que Kant no admite mas conocimento posible en el hombre que sim- ples funciones lógicas sobre.los fenómenos sensibles; que Kant no admite ninguna de las demostraciones con que los mas eminentes metafísicos lan probado.la espi- ritualidad del alma; que ni siquiera admite que pueda probarse que el alma es sustancia; que tampoco admite ninguno de los argumentos con que se ha probado la existencia, de Dios; y que, por fin, el autor de la Crítica de la razon pura coloca al espíritu en un puesto del todo aislado, donde -solo se le ofrecen fenómenos sensibles, sobre los cuales puede pensar, pero de los que le es im- posible salir, y cuando intenta extenderse por otras re- A con el auxilio de la ciencia, al querer descubrir ES habrá con respecto á Dios, á otros seres y aun á S propio, se, halla reducido á un desconsolador quién sabe!...En vano se esfuerza para salvar esa barrera: Ñi Critica de lu razen pura le encierrá allí con un rigor inexorable. (V: Filosof. fund., lib. 1v, 1x y x. — Metaf.).

- Las funestas teorías de Kant no podian menos de pro- ducir efectos desastrosos: desde entonces data el extra- vío filosófico de Alemania; por una parte el escepticismo mas disolvente; por otra el dógmatismo mas extrava- gante expuesto en monstruosos sistemas.

329.. Kant reduce toda nuestra ciencia á los fenóme- nos sensibles; y como á estos no les otorga ni siquiera la realidad de la extension y de la sucesion, pues que hace del espacio y del tiempo meras formas subjetivas, resulta que toda la ciencia es subjetiva, sin mas objeti- vidad que la puramente fenomenal ó. de apariencia. Así todo está en el yo: el entendimiento es la facultad de las reglas: u noes simplemente una facultad de hacerse re- glas comparando fenómenos; es hasta la legislacion para la naturaleza:; es decir, que sin el entendimiento no habria naturaleza, ó unidad sintética de la diversidad de los fenómenos segun ciertas reglas.. +. +. +. » Todos los. fenómenos como' experiencias posibles están a priori en el entendimiento; y de él sacan su posibilidad formal; del mismo modo que están á título de puras in-— e 12 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

tuiciones en la sensibilidad; y no son posibles.sino 'pór ella con relacion á la forma. » ( Lógica trascendental. ) Sean cuales fueren las explicaciones con que haya pre-. | tendido Kant suavizar las consecuencias de sus principios, es cierto que el gérmen del error estaba en ellos; y el desarroilo de ese gérmen no podia impedirle el filósofo de Kanigsberg. En él estudio de sus obras se formaron los metafísicos alemanes: la: filosofía del yo estaba en la Crítica de la razon pura. Desde Kant á Fichte no hay mas que un paso. “.: LV. -— FICHTE.

- $830. La idea dominante de Fichte, es que todo cuan- to hay y puede haber sale del yo; Óómas bien que nada hay real, sino el yo, y que todo lo que aparece como distinto del yo, es mera ilusión; pues que aun el mismo no yo, esel yo en cuanto se opone á sí propio y se limi- ta. El sistema de Fichte es el panteismo idealista llevado al mas extravagante refinamiento. * pe E 331. Fichte empieza por dectarar que se propone buscar el principio mas absoluto, el principio absoluta- mente incondicional de todo” conocimiento humano.

¿Semejante principio puede ser encontrado? Fichte se digna atender á esta cuestion preliminar: supone la posibilidad; y-se lisonjea de conseguir su objeto. ( V. Fil. fund., lib. 1, cap. X11. ) El carácter de este principio será el de « un acto que no se presente ni se pueda pre-! sentar entre las determinaciones empíricas de nuestra conciencia, y que por el contrario sea el fundamento y la condicion de posibilidad “de toda conciencia. » Pero entonces, ¿cómo lo podremos conocer? ¿Dónde lo bus- cará Fichte, él que solo toma por base la conciencia? El filósofo no se cuida de esta dificultad, que sin embar- go es harto grave.

332. El principio fundámental de Fichte, es el mismo de Descartes: yo pienso, luego soy: mas para descubrir esta coincidencia es necesario resignarse á seguir al fi- lósofo aleman por entre malezas y escabrosidades, y . Moa _ dl y HISTORIA DE LA' FILOSOFÍA. 013 asistir á combinaciones que parecen “cabalísticas: A es A; 0 A igual á A: asombroso descubrimiento. Pero aqui no se afirma que A exista; solo se establece la identidad -de A con A;esta relacion puede ser llamada Y. Esta X ha de estar puesta en un A; es decir, en el yo, que es quien la percibe y la juzga. (V. Filosofía fundamen- tal, lib. 1, cap. vir.) Todo esto se reduce á consignar que hay en nosotros pensamiento, y por consiguiente.

ser pensante: yo prenso, luego soy.

333.-Mas no se crea que Fichte se satisfaga con las modestas consecuencias que de semejante principio sa- cáron Descartes y los metafísicos mas-eminentes: el (i- lósofo aleman se lanza por regiones desconocidas, oscuras, misteriosas. « El yo se pone á sí mismo, y existe en virtud de esta simple accion; y recíprocamente el yo existe y pone su ser, simplemente en virtud de su " - «ser, =—— Es al mismo tiempo el agente y el producto de la accion; ló que obra, y lo que es producido por la accion. » El yo se pone á sí mismo absolutamente porque existe, se pone á sí mismo por el simple hecho de su existencia, y existe simplemente porque es puesto...+. +..

» El yo sujeto absoluto, es este ser que existe simple- mente, porque se pone á sí mismo eomo existente. Es en cuanto se pone, y en cuanto es en tanto se pone. El yo existe, pues, absoluta y necesariamente para el yo. Lo que no existe para sí mismo no es yo. » Por manera que, segun Fichte, ser y conocerse es una misma cosa: el yo es porque se conoce; y se conoce porque es: y todo esto absoluta y necesariamente. Así el yo resulta divinizado, el yo se hace Dios; pero ¿ha- brá quien se complazca en esa divinizacion fundada en tamaños absurdos? ¿Con qué derecho confunde Fichte el ser con el conocerse, lo producido con lo producente, la causa con el efecto? ¿Con qué derecho pervierte to- dos los principios de la razon, estableciendo proposicio- nes contradictorias? ¿No le parece al lector que se halla sumergido en un caos donde experimenta vértigos, don- de palpa tinieblas? Pues todavía no hemos concluido. Sigamos oyendo á Fichte...: E E 614 FILOSOFÍA ELEMINTAL.

334. «El yo, continúa el filósofo aleman, es infinito. s ¿Por qué? «El yo se determina á sí mismo; se concéde al yo la totalidad absoluta de la realidad, porque es puesto absolutamente como realidad, y ninguna nega- cion es puesta en él...0. o...0.

- -» No hay realidad sino en el entendimiento, él es la facultad de lo real: lo ideal se hace real en él.

» El yo no es sino lo que él se pone; es infinito, es decir, se pong infinito. » Creo que todo -eso no necesita impugnacion: inser- tarlo es refutarlo., En 335. ¿Quién ha hecho el mundo; ó quién ha hecho lo que no es el yo? ¡Ilusion! Fuera del yo no hay nada. « Toda realidad es yo, -es decir, el yo no es mas que actividad; el yo no es yo, sino en cuanto es activo; y en cuanto no esactivo es el 10 y0...'. » El yo y el no yo, son ambosigualmente productos de acciones primitivas del yo. En j -» El yo y el ro yo en cuanto son puestos idénticos y opuestos por la nocion de la limitacion recíproca, son algo en el yo (accidentes), como sustancias divisibles, puestas por el yo, sujeto absoluto, ilimitable, al cual nada es idéntico y nada es opuesto.

» En cuanto el yo es absoluto, es infinito é ilimitado, él pone todo lo que existe, y lo que él no pone no extste para él, y fuera de él no hay nada. Todo lo que él pone lo pone como el yo; y él pone el yo como todo lo que él pone; por consiguiente el yo, abajo este aspecto, abraza en sí toda realidad; es decir, una realidad infinita é ¡li- mitada. En cuanto el yo se opone un no yo, pone nece- _sariamente límites, y se pone á sí mismo en estos lími- tes. Él reparte entre el yo y el no yo la totalidad de lo que es puesto en general. » ( Doctrina de la cien- cía.) ) A Basta, que esto fatiga: he querido exponer el siste- ma de Fichte con sus propias palabras: porque era pre- ciso dejarle la responsabilidad de los absurdos en el fondo y de los enigmas de la forma. Lo único que re- sulta claro, es que para Fichte hay una unidad absolu- * » e + HISTORIA DE' LA. FILOSOFÍA.- 615 ta; que todo lo que parece multiplicidad son meras apa- riencias; que nuestra propia conciencia no es mas que un fenómeno del ser absoluto; que lo mismo sucede con el mundo exterior * el panteismo idealista puro, presen- tado-como él merece, bajo la forma del caos. (Filosofía fundamental, lib. xt, Cap. xvi y x1x. Teodicea, cap. X.)

LV. SCHELLING. | 336. -El principio fundamental de Schelling es la identidad del sujeto que conoce con el objeto conocido. Las leyes del mundo real son las mismas que las del ideal; las unas se pueden comprobar por las otras. No habiendo mas que la unidad absoluta, la multiplicidad es una sim- ple apariencia; una manifestacion de lo absoluto, que segun las fases que muestra, se Hama naturaleza ó in- teligencia, cuerpo ó espíritu. El desarrollo de la huma- nidad es una evolucion de lo absoluto. La historia en todos sus aspectos, en todas sus partes, es una serie en que el ser absoluto se presenta bajo distintas formas; nuestra propiá conciencia es un mero fenómeno de la conciencia absoluta. La filosofía puede seguir dos cami nos: partir del yo, y de allí sacar el objeto, el mundo; ó partir del objeto, y de alli sacar el yo. Como el sujelo' es idéntico al objeto, el yo al no yo; lo uno se puede en- contrar en lo otro: todo está en saber el secreto: quien lo desee conocer debe acudir á los filósofos alemanes; acuda allí; y despues de haber gastado largo tiempo con inminente riesgo de perder el juicio, se hallará que sabe lo mismo que antes: nada..- 337. Es preciso advertir que Schelling ha procurado, en los últimos tiempos, explicar á su modo sus teorías, esforzándosé por desvancer los fundadísimos cargos que se le han hecho: vanos esfuerzos: Schelling no puede ” sincerárse sino abandonando sus doctrinas anteriores; para encontrar el panteismo en su obra titulada Sistema del idealismo trascendental, no se necesita sagacidad, - basta saber leer. Gomo quiera, son dignas de atencion las palabras del filósofo en 15 de noviembre de 1841 en 616 FILOSOFÍA ELEMENTAL.: su E de Berlin. (V. Filosofía fundaínental, lib. 1, LV. HEGEL.

338. Este filósofo aleman es uno de los mas famosos de la época: nació en 1770 y murió en 1834. El pru- rito de fundar, escuela, de no ser simple discípulo, ha multiplicado en Alemania los sistemas: una misma doctrina, el panteismo idealista, se expresa baja distin- tas formas, con pálabras nuevas, siquiera sean las mas extravagantes, con.tal que se satisfaga la pueril vanidad de pasar por inventor. Hegel admite la unidad absoluta; pero era peciso no presentarla como Fichte, ni Schelling; la unidad de Hegel no ha de estar expresada simple- mente, ni por el yo, ni por la identidad absoluta de lo sujetivo con lo objetivo, sino por la ¿dea, cuyo inmenso desarrollo al través del espacio y del tiempo, da por re- sultado la naturaleza, el espíritu, la historia, la religion. Esta idea es una especie de abismo sin fondo: el ser absoluto, encerrado en sí mismo en cuanto contiene las esencias, Ó los tipos ideales de todo, anteriormente á ioda manifestacion, forma el objeto de la Lógica; en cuyo caso esta ciencia no se ocupa de púras formas, si- no de la realidad infinita. A esta época de ensimisma- miento, sigue otra de manifestacion en el espacio; hé aquí la naturaleza, el mundo corpóreo. A esta sucede la concentracion, una especie de reversion sobre sí mis- mo; entonces nace la conciencia; hé aquí el espíritu. Esta conciencia ya perfeccionándose, llega al estado de libertad; se desenvuelve en el arte, en la historia, en la religion; y se eleva al mas alto punto cuando se manifiesta en la filosofía absoluta; es decir, cuando ha ve- nido al mundo el mismo Hegel. El filósofo aleman lla- ma á juicio á todas las filosofías, á todas las religiones; á la humanidad, al mundo, á Dios: Hegel ha encontrado la última palabra de todo. La desgracia está en que tanta luz como se reune en la mente de Hegel, no podrá ser - provechosa á los míiseros mortales, porque son incapa- HISTORIA DE LA FILOSOPÍA. 61% . ces de comprenderle; él mismo es quien lo dicte: « no hay más que un hombre que me haya comprendido; y ni aun este me ha, comprendido. » Con razon ha dicho Lerminier, hablando de la intolerable vanidad de este filósofo: « Hegel se.glorifica en sí mismo; se sienta co-- ano árbitro supremo entre Sócrates y Jesucristo; toma al cristianismo bajo su proteccion; y parece pensar que si Dios ha criado el mundo, Hegel lo ha comprendido. » (Au dela du Rhin, tom. 1.)

339. Temeroso de fatigar al lector, y seguro de la inutilidad de ulteriores explicaciones, no me detendré en exponer mas por extenso la. doctrina de Hegel, mayor- mente cuando tengo hecho en otra parte el mismo tra- bajo. (V. Cartas á un escéptico en materia de religion. VIII Y 1X,) LIX. JACOBI.

340. Es un hecho notable en la historia de la filosofía, que pará combatir un error se suele caer en el opuesto; verificándose el famoso dicho de que el espíritu humano es como un borracho á cabalto, que cuando se le endereza por un lado se tuerce por el otro. Kant y sus discípu- los, sujetándolo todo á la razon, inventaban los sistemas que acabamos de ver, de donde salian el panteismo, el ateismo, el fatalismo, el escepticismo; Jacobi quiso - remediar el abuso de la razon destruyéndola, y tomando por único criterio el sentimiento, con cuyo auxilio asen- timos, segun él, á las verdades mas fundamentales: la existencia de Dios, su providencia, los principios mo- rales, el libre albedrío, la inmortalidad del alma, la vida futura. Cree Jacobi que la razon es un instrumento per- nicioso que solo conduce al panteismo y al escepticismo; y por el contrario el sentimiento es una guia segura en el camino de la verdad; asi decia que por el entendi- miento era gentil, y por el sentimiento era cristiano de todo corazon.

3111. Salta á los ojos, que si es dañoso el exagerar las fuerzas de la razon, tambien lo es el abatirlas de- 618" FILOSOFÍA. ELEMENTAL.

masiado: por flaca que sea; es. la luz que el Criador nos ha dado, y no podemos extinguirla sin-ingratitud para con Dios, y sin crueldad hácia nosotros: resultándonos. imposible todo juicio, por este sistema, lejos de huir del escepticismo, se cae otra vez en él. Es indudable que en los procedimientos racionales llegamos al fin á prin- cipios evidentes por sí mismos, que no podemos de- mostrar; que además asentimos á ciertas verdades por un impulso natural, anterior á la luz de la evidencia; que el conacimiento de las grandes verdades sobre Dios, so- bre nuestro destino, sobre la moral, se halla acompa- ñado en nosotros, de sentimientos que nos inclinan á abrazarlas; creemos instintivamente en la legitimidad de nuestras facultades naturales, independientemente de las demostraciones filosóficas; pero junto con esto poseemos la razon, flaca, sujeta á errores, sí, pero ca- paz de conocer muchas verdades, si la conducimos con imparcialidad, y sobre todo con un vivo deseo de hacer de ella un uso legítimo: tal como quiere el Criador que nos la ha dado. (V, Filusofía fund., lib. 1. — /deolog. Cap. XIv.) E Jacobi fué presidente de la Academia de ciencias de Munich; nació en 1743 y murió en 1819, EX. LAMENNASS.

342. Este malogrado escritor empezó por deprimir la razon exaltando la revelacion; y acabó por deprimir la revelacion exaltando la razon:: el resultado de los » sistemas exagerados es el error. Pirron exagera el cuerdo dicho de Sócrates; « solo sé que nada sé;» y cae en la duda universal; Antístenes exagera otro prin- cipio del mismo Sócrates, la superioridad de la virtud, y funda el cinismo; Lemennais se propone combatir á los que enaltecen en demasía á la razon individual; para esto le niega todo valor, y busca el criterio de la verdad en el consentimiento comun, afirmando que aun las ciencias exactas no tienen otra basa; que el mismo nombre de exactas, no es mas que uno de esos vanos ti- - HISTORIA DE LA FILOSOFÍA. 619 tulos con que el hombre engalana su flaqueza; que la geometría misma no subsiste sino en virtud de Un con- venio tácito de admitir ciertas verdades necesarias, con- venio que puede expresarse en los términos siguientes: « nosotros nos obligamos á tener tales principios por ciertos; y á cualquiera que se niegue á creerlos sin de- mostración, le declaramos culpable de rebeldía contra el sentido comun, que no es mas que la autoridad del gran número. » (E nsayo sobre la indiferencia.)

3113. Si todo criterio depende del consentimiento comun, ¿porqué los individuos, para creer, no esperan á cerciorarse de que lo mismo dicen los demás? ¿Qué consentimiento se necesita, el de un pueblo ó el de to- dos? ¿El de una época, ó el de todas? ¿Dónde se ha formado el convenio? Si es tácito, ¿porqué han conve- nido tácitamente los hombres? ¿No Alrlonio: mejor que todos los hombres eslán ciertos de algunas verdades, porque todos las hallan atestiguadas por su conciencia y su razon? No las cree cada uno, porque las creen todos; por el contrario, las creen todos orque las cree cada uno. Aquí está la equivocacion de Lamennais: toma el efecto por la causa, y la causa por el efecto.

314. El sistema del consentimiento comun lleva de- rechamente al escepticismo, y lejos de afirmar la re- ligion, la destruye: ved lo que ha sucedido al infortuna- do escritor. No es buen modo de deíendér la revelacion el empezar por destruir la razon. Leibnitz ha dicho con tanta verdad como ingenio: «Proscribir la razon para afirmar la revelacion, es arrancarse los ojos para vef mejor los satélites de Júpiter al través de un telescopio.» (V, Filosof. fund., lib. 1, cap. XXx111.)

LXI. CUUSIN..

345. En las fuentes de las escuelas alemanas han bebido varios de los filósofos franceses, entre los que descuella M. Cousin, á quien por la multitud y volú- men de sus obras y su inconteslable talento miran algunos como el oráculo de la filosofía francesa, Ha 920 PILOSOFÍA ELEMENTAL.

tundado en Francia el eclecticismo (xx1x); á imitacion de otros eclécticos reune en su sistema el panteismo, el cristianismo, el arte, la historia, la filosofía, la religion: todo se halla en sus escritos; los pasajes por los cuales se le inculpa son los mas terminantes, y sin embargo él se defiende, y se queja de la injusticia con una sereni- dad admirable. Como en sus obras se encuentra todo, apenas hay un pasaje á que no pudiera responder con otro pasaje. j ¿Quereis combatir al panteismo? M. Cousin dice: « El panteismo destruye la nocion recibida de Dios y de la providencia: en el fondo es un verdadero ateismo. » ¡Fragmentos filosóficos.)

¿Quereis ser panteista? M. Cousin dice: «Si Dios no es todo, es nada...El ser absoluto es triple, es decir, e un mismo tiempo Dios, naturaleza, humanidad. » ¿Quereis otra vez rechazar el panteismo? M. Cousin -está á vuestro lado; tambien él rechaza la acusacion de panteista como una calumnia, y asegura que no con- funde á Dios con el universo. (/b2d.)

¿Quereis de nuevo ser panteista? M. Cousin dice: «El ser absoluto, conteniendo en su seno el yo y no yo finito, y formando por decirlo así el fondo idéntico de _ todas las cosas, uno y muchos á un tiempo, uno por la sustancia, muchos por lo fenómenos, se aparece á sí mismo en la conciencia humana. » (Curso de 1818.) Y “para que no se crea que esta es una expresion que se escapa inadvertidamente, M. Cousin establece que « no puede haber mas que una Sustancia. » - ¿Quereis un Dios? Hallareis este nombre en muchos pasajes de M. Cousin. Pero es preciso entender que, se- gun dice él mismo: «su Dios no es el Dios muerto de la escolástica, » y probablemente no ignorais que el Dios de los escolásticos no era otro que el Dios de los cristia- “nos; es decir, un espíritu infinito, criador, ordenador y conservador de todo.

¿Quereis la creacion? Tambien esta palabra se halla en las obras de M. Cousin. Pero ¿sabeis de qué crea- cion Os habla? De una creacion necesaria, en la cual Dios no ha tenido libertad: «Dios es á un tiempo sustancia HISTORIA DE LA FILOSOFÍA. 621 y causa:-siempre sustancia y siempre causa, no: siendo sustancia sino en cuanto es causa, ni causa, sino en cuanto es. sustancia.» (Frag. filos.) « Dios, no siendo dado sino como causa absoluta, no puede en mi concep- to dejar de producir; por manera que la creacion cesa de' ser ininteligible; y así como no hay Dios sin. mundo, no hay mundo sin Dios. » (/bid.)

¿Quereis ser cristiano, y hasta obediente hijo de la [glesta?. M. Cousin os da un ejemplo edificante: « ¿Qué puede haber, dice, entre mí y la escuela teológica? ¿Por ventura soy yo un enemigo del cristianismo y de la Igle- sia? En los muchos cursos que he.hecho y libros que he escrito, puédese acaso encontrar una sola palabra ' qué se aparte del respeto debido á las cosas sagradas? Que se me cite una sola dudosa ó ligera, y la retiro, la repruebo como indigna de un filosófo. » (Ibid., pref.) - Pero ¿quereis no ser cristiano? ¿quereis una religion fácil, para cuya profesion os baste el estudio de la física y de la química, por manera que vuestro Dios no sea mas que un conjunto de verdades, y así Os Jibreis hasta de la posibilidad de ser ateo? M. Cousin dice: « No hay ateos: el que hubiese estudiado todas las leyes de la física y de la química, -aun cuando no resumiese su Sa- her bajo la denominacion de verdad divina Ó de Dios, seria no obstante mas religioso, Ó si se quiere sabria was sobre Dios que quien despues de haber recorrido dos Ó tres principios como el de la razon suficiente o el de causalidad, hubiese formado desde luego un todo al que llamara Dios. No se trata de adorar un nombre, Dios, sino de encerrar en este título el mayor número de ver- dades postbles, pues que la verdad es la manifestacion de A O "ara saber si alguno crecen Dios, yo le preguntaria si "ree en la verdad; de donde se sigue que la teología natural no es mas que la ontología, y que la ontotogía está en la psicología. La verdadera religion no es mas «ue esta palabra añadida á la ides de verdad, ella es.-» (Ibid. —V. Cartas á un escéptico en materia de reli- gíon, X. ) | 546. Tal es M. Consia: cl. que guiera nutrirse de DD 692 PILOSOFÍA ELEMENTAL.

doctrinas panteistas y de otros graves errores contra la religion, lea las obras de M. Cousin; y “allí aprenderá otra cosa muy importante para semejantes casos, y'es el negarse á sí propio, el no tener el valor de las pro- pias doctrinas; el sostener el sí y el no con la mayor se- renidad. | E LXIL, KRAUSE, 317. Basta la simple exposicion de los sistemas filo- sóficos de la moderna Alemania, para convencerse de que son un conjunto de hipótesis sin fundamento alguno en la realidad; pero ahora se trala de hacernos creer que se les ha encontrado un punto de apoyo, que se ha des- cubierto el secreto para convertirlos en verdadera cien- cia, y que en -adelante la filosofía alemana, completada en lo defectuoso, fortalecida en lo que encerraba de fla- co, ensanchada en lu que tenia de estrecho, podrá satis- facer todas las necesidades de la ciencia, explicando los misterios del hombre, del mundo y de Dios. El autor de esa maravilla filosófica es Krause, segun afirma con pas- mosa seguridad su discípulo Ahrens. Veamos pues en qué consiste el nuevo sistema, cuyas pretensiones ten- drán el mismo resultado que las de sus predecesores: despues de haber prometido que lo explicarian todo, no explicaron nada; ó vertieron un error nuevo, ó dieron una nueva forma á un error viejo.

348. En la escuela de Krause se empieza por rac.icar la metafísica en la idea de ser, no solo en cuanto contiene el significado comun del verbo ser, ó la existencia, sino en cuanto comprende « todos los seres con todos sus atributos. » De esta suerte se entiende por ser el con- junto de todos los seres, con todos sus modos, bajo todas las formas: nada se excluye. En esta idea fundamental se deben distinguir dos: el ser y la esencia; Ó cn otros términos, el ser subsistente y sus propiedades. La esen- cia no es distinta del ser; pero conviene distinguir con el entendimiento estas dos nociones. El ser y su esencia son las dos categorías mas cleyadas.

- HISTORIA DE LA FILOSOFÍA.

349. El ser, y todo ser, es uno; su esencia es ur Eo y así la unidad es la categoría inmediata á lar e ser