SigPhi · Jaime Balmes

Curso de Filosofía Elemental

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13. Cuando la luz -que hiere la retina es demasiado viva, el iris se dilata, con lo cual la pupila se estrecha y deja pasar menos rayos; así es que la dilatacion de la pupila es tanto mayor cuanto lo es la oscuridad en que nos hallamos. De esto dimana la desagradable impresion que se experimenta al pasar repentinamente de un lugar oscuro á otro iluminado; pues estando dilatada la pupila recoge demasiada luz. Por el contrario, al pasar de un lugar iluminado á otro que lo esté menos, no vemos tan bien, porque estando contraida la pupila no puede re- coger los rayos de luz, «que se necesitan en mayor núme- ro por ser mas débiles. Pasado algun tiempo, la: pupila se pone en el punto conveniente.y se restablece el'equi- librio necesario para la vision.

CAPITULO IIL Órgano del oído. 4%. El aparatodel oido consta: de la oreja exterior, ESTÉTICA. 129 Ó cuenca, ó pabellon, que cón el conducto auditivo forma una especie de bocina acústica; de la caja del tímpano, cavidad cubierta por una membrana delgada y tendida como el parthe de un tambor; y por fin de la oreja in- terna ó laberinto, formado porliversas cavidades, donde se hallan bañados en un humor acuoso los delicados filamentos del nervio auditivo, órgano de la sensacion. 15. Las vibraciones del aire causadas. por el choque de los cuerpos, recogidas por la cuenca, entran en el conducto auditivo, cuyas sinuosidades las aumentan hasta que llegan á la membrana que cubre la caja del tímpano. Esta es muy á propósito para recibir las vibra- ciones, ya por su tension, ya porque la caja está llena de un alre continuamente renovado por.un conducto que comunica con la boéa, llamado trompa de Eustaquio. Por fin, desde dicha membrana se comunica la vibracion á la cavidad donde reside el nervio auditivo, el cual está unido con el cerebro. centro de todas las sensaciones. 16. La colocacion del órgano del oido en una de las partes mas elevadas del cuerpo jacilita la percepcion de los sonidos; y es de notar que este órgano, siéndonos siempre necesario para avisarnos las alteraciones que se verifican en nuestro alrededor, no tiene ventanas: se halla abierto continuamente; está como de centinela para advertirnos de cualquier peligro, hasta durante el sueño. Colocadas las orejas en los lados, no es posible nna posicion en quese hallen tapadas las dos; al echar- - nos sobre un lado queda descubierta la del otro. ¡ Cuánta sabiduría! d |.

o se , CAPITULO IV. Órganos del gusto, olfato y tacto. 17. El principal órgano del gusto es la súperficie su- perior y los bordes de la lengua, aunque no carecen totalmente de esta sensibilidad la membrana de la bóveda del paladar, las encías y los labios. El sabor se comunica 130 FILOSOFÍA ELEMENTAL, al cerebro por medio de los nervios, cuyas ramificacio- nes se extienden por todo el órgano externo, El sentido del gusto se halla donde se necesita para discernir los' alimentos. E 18. Gomo auxiliar del gusto., y tambien. para otros usos, está sobre la boca el olfato, situado en una mem-' brana que cubre las fosas nasales, y en la cual, á mas de ntros nervios, se hallan los propiamente llamados olfac- tivos, por estar encargados especialmente-de esta fun- cion.: 19. El tacto, que nos era necesario en todos los pun- tos del cuerpo, se halla en todos ellos. Nuestro cuerpo tiene el tejido celular como una especie de cubierta ge- neral, cuvas partes Ó laminitas, ajustándose mas entre sí á medida que se acercan. á la superficie, forman una nueva membrana, que se llama piel ó dermis, en la cual se distribuye una innumerable multitud de nervios con- ductores de la sensacion. Para que esta no sea demasia- do viva y con el fin de évitar que la dermis se secase con el contacto del aire, está cubierta la piel con la epider- mis, membrana trasparente, muy delgada, insensible por carecer de nervios. Sin la epidermis seria tan deli- cada nuestra sensibilidad, que los vestidos, el aire y el contacto de cualquier cuerpo nos producirian dolores insafribles, como se puede conocer por lo que nos sucede en las llagas ó en las simples excoriaciones.

CAPÍTULO Y. Sistema encefálico.

90. Los nervios se hallan extendidos como una red por todo el cuerpo, pero ellos no bastan para sentir; es necesario que estén en comunicacion con la masa lla- mada encéfalo, y que se forma: del cerebro, que ocupa toda la parte superior del cráneo desde la frente al occiput; del cerebelo, que está en las fosas occipitales, bajo los lóbulos posteriores del cerebro; y por fin, de la médula espinal contenida en ef canal vertebral, e 1 ESTÉTICA. 25 21. En el sistema nervioso encefálico se halla el cen- tro de las sensaciones y de los movimientos voluntarios; todos los músculos que, reciben nervios procedentes del encéfalo, están sometidos al imperio de la voluntad. La experiencia enseña que en cesando la comunicacion de los nervios con el centro nervioso encefálico, desapare- cen el movimiento voluntario y la sensacion; siendo notable que en faltando la sensibilidad en los nervios, se pre poco despues hasta la contractilidad de log mús- culos.

22. Para formarse alguna idea de la asombrosa difu- sion de los nervios en nuestro cuerpo, basta conside- rar que en cualquier punto que nos piquemos con un alfiler sentimos dolor, lo que no sucederia si en aquel lugar no hubiese un ramo nervioso. Por manera que no es posible señalar una parte de la superficie de nuestro cuerpo donde no alcance algun filamento de esta red admirable. RR 23. Se cree que las sensaciones son trasmitidas al cerebro por los filamentos nerviosos que forman las raices posteriores de los nervios espinales y por las fibras - de la mitad posterior de la "médula; pero que el movi- miento.se comunica á los músculos por las fibras que salen del cerebro y de la mitad anterior dela mé- dula espinal, las cuales forman las raices anteriores de los nervios. Estas fibras se unen en su raiz, y así se halla en un mismo lugar el centro de la sensacion y el del mo- vimiento voluntario. Como puede suceder que se rompa una de dichas mitades quedando intacta la otra, resultará que, si se rompe tan solo la que es conducto del movi- miento, continuará la sensibilidad habiéndose perdido el movimiento. Estefenómeno puede acontecer, ya por una perturbacion orgánica que afecte á unas fibras sin llegar: á las otras, ya tambien por una ruptura violenta. Léese en los Anales de cirujía de Francia (enero de 18/41) que un soldado herido de una:cuchillada en el lado derecho de la cerviz, quedó paralizado en dicho lado sin perder la sensibilidad del mismo. Hecha la autopsia se halló que la parte anterior de la médula estaba rota y la pos- terior intacta.

132 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

CAPÍTULO VI.

Incapacidad de la materia para sentir.

9). Hasta aquí. hemos examinado las ruedas de la máquina, hemos visto su movimiento, mas no hemos en- contrado el agente. En efecto: los órganos de la sensi- bilidad nos ofreeen nervios, fibras, vibraciones, es de- cir, cuerpos en “movimiento; pero ¿qué relacion tiene un cuerpo movido con esa afeccion interna; de concien- cia Ó presencia íntima, de -la que nos damos cuenta á - nosotros mismos y llamamos sentir? Imagínense fluidos- tenuísimos, filamentos sumamente delicados, “vibracio- nes rapidísimas, no se“adelanta nada; los cuerpos se hacen mas sutiles, pero no dejan de ser lo que son; todo. esto no nos explica nada sobre el fenómeno de nuestra conciencia. La luz, reflejando sobre un cuerpo, llega á mis ojos y pinta el objeto en la retina; sea.en buen ho- Ta; pero ¿porqué de'esa pintura debe resultar la afec- cion que llamamos ver? La campaña herida hace vibrar el aire; este comunica su vibracion al tímpano, el cual á -su vez la trasmite al nervio auditivo; se comprende per- fectamente esa série de fenómenos físicos; pero ¿porqué del lijera movimiento vibratorio, experimentado por esos filamentos nerviosos, y de su continuacion hasta el cerebro, ha de resultar esa sensacion que llamamos oir? Hágase la aplicácion á los demás sentidos y se verá que la física, la anatomía y la fisiología solo dan cuenta de movimientos, nos.conducen hasta los umbrales de. una region misteriósa, y nos dicen: de aquí no puedo pasar. Y dicen bien, porque en efecto, el fenómeno de. conciencia está separado del fisiológico por un abismo insondable; allí acaba la observacion del fisiólogo, y se 2) abren las puertas de la psicología.

25. El sujeto que experimenta las sensaciones no es materia.; El ser sensitivo es: uno; el mismo que ve es el que oye, el que toca, el:que huele, el que saborea; uno mismo es el que compara estas sensaciones, y no ESTÉTICA. 133 podria compararlas sin experimentarlas, esto nos lo atestigúa la conciencia vivísima de lo que pasa dentro de nosotros. La materia es esencialmente compuesta; - rigurosamente hablando no es un ser uno, sino un con- ” junto de seres; las partes aunque unidas permanecen distintas, y cada una de por sí es un ser. Luego la ma-- teria no puede sentir...

Para hacer mas inteligible la demostracion, supongamos que los sujetos de las sensaciones sean cinco par- tes distintas: A, B, €, D, E, de las cuales la una tenga la sensacion de ver, la otra la de oir, y así respectiva- mente. A sentirá el color, B el sonido, C el sabor, D el olor y ele frio, calor ú otra sensacion de tacto. Gomo estas partes serán distintas, la una no sentirá lo que sienta la otra; y así no habrá un ser que pueda decir: yo que veo soy el mismo que oigo, que saboreo, que percibo los olores y las impresiones del tacto; faltará, pues el centro comun, único, de las sensaciones, cual lo experimentamos en nuestra conciencia. - 26. Si se dijese que la una parte comunica su sensa- cion á la otra, no se adelantaria nada para hacer que todas. lo sintiesen todo”, en no'suponiendo que todas lo comunicañ todo á todas; en. cuyo caso resultan dos in- convenientes: 1” que no hay un sujeto sensitivo, sino cinco; luego tampoco se constituye la unidad de con- ciencia, pues se la distribuye en cinco sujetos; 2* que se multiplican los sujetos sensitivos sin necesidad, pues que si uno lo siente todo, sobran los restantes.

27. Además, cada una de las partes sensitivas sería Ó simple ó compuesta: si compuesta, cada sensacion se distribuiria en otras, de las cuales se podria preguntar lo mismo; si simple, entonces ¿á qué atribuir las sensacio- nes á varios sujetos; cuando para cada una se necesita y basta uno: simple?. o 28. La divisibilidad de los caerpos es un hecho que por sí solo debe abrumar á los defensores de la sensibi- lidad de la materia: cada parte por pequeña que sea se + divide en otras, y estas en otras; por manera. que algu- nos admiten la divisibilidad hasta lo infinito, y los que no llevan á tanto confiesan que esta divisibilidad se ex- 8 13% FILOSOFÍA ELEMENTAL, tier le mas allá de lo que alcanza nuestra imaginacion. Si pues la sensacion se coloca en un órgano material, Se admite por el mismo hecho un número infinito de seres sensitivos, y por tanto se destruye el hecho fundamen- tal de la unidad de la conciencia sensitiva que €xperi- mentamos dentro de nosotros.

99. ¿Quién podrá persuadirse de que no es el propio quien ve la laz que quien oye el ruido, que no es el fmis- mo el que percibe un sabor que el que experimenta el calor ó el frio? Con este hecho tan claro, tan íntimo, se ponen en contradiccion los que quieren colocar las sen- saciones en los órganos materiales. (V. Filosofía 'fun- damental, lib. 11, cap. 11.) a | 30. A la vuelta de algun tiempo se ha mudado la materia de nuestros órganos, por manera que en Opi- nion de muchos fisiólogos, el hombre que ha vivido algunos años, no lleva al sepulcro ni una sola de las mo- léculas que tenia al salir del seno de su madre. Esta- blecida la sensibilidad en los órganos, sería imposible la continuidad de la conciencia sensitiva; el sujeto que sentiria en la vejez no seria el mismo que sentia en la juventud,,no conservaríamos pues ninguna memoria de las sensaciones pasadas, y -el hombre se convertiria en una serie de fenómenos que no starian unidos por nin- gun vínculo. Verdad es que algu 10s fisiólogos creen que en medio de la continua trasformacion se conserva algo permanente; mas sea de esto la que fuere, siempre re- sulta que los órganos sufren alteraciones incesantes, las que bastarian á destruir la continuidad de la conciencia sensitiva si en ellos residiese la sensacion. ] 0 31. Se replicará tal vez, que aunque se cambie la materia, continúa la forma de log órganos, y que ella basta para la continuidad de la conciencia; pero esto es apelar al absurdo para eludir la dificultad. ¿Qué es la forma separada de la materia? Una pura abstraccion; y un ser-abstractó no tiene fenómenos reales como lo son las sensaciones. Además, que tampoco es verdad que la forma permanezca: con la edad los órganos cambian de tamaño, de figura, de propiedades mecánicas y quími- cas, en todo sufren alteracionés profundas. Luego nada hay permanente en la organizacion; y si no admitimos ESTÉTICA. 135 un sujeto distinto de ella, no es posible explicar la con- tinuidad de la conciencia-sensitiva, CAPITULO VII _Exámen de los sistemas que atribuyen sensibilidad á la materia.

32. Algunos han sostenido que el principio de la sen- sibilidad estaba en un fluido llamado nervioso; pero esta es una opinion sin fundamento y contraria á la razon. El fluido, por tenue que se le imagine, consta de partes, tanto mas movibles y separables cuanto es mayor su te- nuidad; luego militan contra la sensibilidad de este flui- do las- mismas razones con que se ha probado que ningun compuesto es capaz de sentir (cap. vi).

-33. Los que ponen el principio de la sensibilidad en el fluido eléctrico identificándole'con el magnético y gal- vánico, tropiezan con las mismas dificultades: este fluido, sea el que fuere, tiene partes, y con ellas es incompati- ble la unidad de la conciencia sensitiva, Además, seme- jante opinion se halla sujeta á objeciones gravísimas hasta en el órden puramente fisiológico. Hé aqui algunos he- chos.

34. Esindudable que los nervios son los conductores de la sensibilidad; y si esta se verificase por el fluido eléctrico, reinaría la mayor confusion en las sensaciones. Los nervios están en contacto unos con otros, y se cru- zan de mil modos diferentes, pues que se hallan exten- didos como una red por todo el cuerpo; si la sensacion se trasmitiese por la electricidad, cada sensacion se di- fundiria en todas direcciones por la infinidad de los fila- mentos que la conducirian, lo cual nos haria imposible el sentir nada con distincion y claridad.

35. Las fibras nutsculares y los tendones son conduc- tores de la electricidad, y no obstante no sirven para la sensacion; ¿porqué se hallan los nervios con este pri- vilegio exclusivo?- Preciso.es buscar la razon en otra parte. Ñá | 130 FILOSOFÍA ELEMENTAL, 36. Aun en los mismos nervios sé observa que tras- miten la electricidad en sentidos opuestos, lo que no su- cede en la sensacion, la cual solo se comunica de fuera á dentro; así como el movimiento voluntario se trasmite de dentro afuera. | 37. Si se corta un nervio en varias partes, y estas se ponen en contacto por sus cabos, se nota que todavía conducen la electricidad: esto no sucede en la sensacion: un nervio cortado., aunque sus extremidades se toquen, permanece insensible. | | 38. Oigamos á los adversarios. Si faltan los nervios ó cesan de comunicarse con el cerebro, la sensibilidad des- aparece, luego los órganos corpóreos son el sujeto de la sensibilidad. Este es el Aquiles de los materialistas; y por cierto que no es menester mucha sagacidad para des- cubrir el defecto de semejante raciocinio. Es verdad que los nervios y el cerebro son necesarios para la sensa- cion; pero de esto no se sigue que resida en ellos la sen- sacion. De que una cosa sea condicion indispensable para que se verifique otra, no se infiere que «la primera sea el sujeto de la segunda. E 39. Cuando decimos que el sujeto que experimenta las sensaciones es distinto de la materia, no negamos que haya una relacion entre él y los órganos, ni que las funciones de estos sean indispensables para que haya sensacion; solo afirmamos que esta no reside en los ór- ganos; distinguimos entre el sujeto que la experimenta y las condiciones á que por su naturaleza se halla some- tido en esta experiencia.

0. Lo que prueba demasiado no prueba nada, y el argumento que se. nos objeta adolece de este vicio. No son únicamente los nervios y el cerebro los necesarios para la sensibilidad; esta desaparece tambien cuando ce- sa la circulacion de la sangre, y ¿diremos por eso que la sangre es la que siente? La luz es necesaria para la sen- sacion de ver, el airu para la de oir, los fluidos olorosos para la de oler, las calidades de los cuerpos sabrosos para la del sabor, las de los cuerpos tocados para la del tacto; ¿y diremos por esto que la luz, el aire, los fluidos y las demás calidades mecánicas ó químicas de los cuerpos sean el sujeto de la sensacion? Ln las obras ESTÉTICA. 137 de la naturaleza como en las del arte, hallamos contí- nuamente que una cosa es condicion necesaria para otra, sin que aquella sea el sujeto de esta. En la confusion de dos ideas tan diferentes está el vicio del argumento: se- ñalada la diferencia, la objecion se disipa como el humo.

E A CAPITULO VI. Clasificacion de las sensaciones en inmanentes y representativas.

11. Las sensaciones son de dos clases: inmanentes y representativas. Llamo inmanentes á las que son simples afecciones de nuestra alma, sin relacion á ningun objeto distinto de ella; y representativas á las que nos repre- sentan algo fuera de nosotros, En vez de inmanentes y representativas 7 tambien se las podría llamar intransiti- vas y transitivas; porque las primeras no nos hacen pa- . saral objeto, y las segundas nos trasladan á él, haciéndo- nos salir fuera de los fenómenos internos. Una sensacion dolorosa, como de una punzada, no nos ofrece nada dis- tinto de sí misma; solo experimentamos aquella sensa- cion, simple afeccion de nuestrá alma; pero la vista de un cuadro que tenemos delante, ó el tacto de una bola que se mueve en nuestra mano, son sensaciones que se rofieren á objetos externos representados por ellas, (Y. Filosofia fundamental, lib. 1v, cap. x.)

12. Si bien se reflexiona, solo la vista y el tacto tie- nen sensaciones representativas; pues que ni el sonido, ni el olor, ni el sabor pueden ser tomados como copias de cosas externas. La vibracion del aire es un hecho -pu- ramente mecánico que nada tiene de parecido al fenó- meno que llamamos oir; el contacto de las partículas de los cuerpos olorosos ó sabrosos es otro hecho tambien mecánico ó químico, que no puede confundirse con los fenómenos internos, oler y gustar, No sucede lo mismo con la vista y el tacto, pues que estos sentidos nos comunican sensaciones representati- vas de algo distinto de ellas; y aunque la sensacion es:é 8, 138 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

en nosotros, tenemos sin embargo una irresistible incli- nacion á mirarla como una especie de copia de un objéto que está fuera de nosotros.

43. Si experimentamos un dolor agudo semejante al de una punzada Ó de una quemadura, sin que se nos punce ni queme, fácilmente nos cónvenceremos de que no hay la causa externa, tan proto como nos lo haya indicado así la vista ó el tacto; mas si "vemos un cuadro, nadie nos podrá persuadir que'el cuadro no existe; y si por casualidad tuviésemos la imaginacion trastornada y los circunstantes nos «avisasen de que nos engañamos, toda la reflexion no bastaria para dominar completamen- te la impresion por la cual nos pareciese que hay en rea- lidad el cuadro. La razon de la diferencia está en que la impresion dolorosa no es por su naturaleza representa- tiva; y que si le atribuimos un objeto externo es única- mente por la reflexion, fundada en la analogía de lo que hemos experimentado otras veces; y por el contrario, la sensacion de la vista es esencialmente representativa del objeto que la produce.

hh. El ejemplo anterior manifiesta-que la vista es el sentido representativo por excelencia, pues que el tacto lo es únicamente en sensaciones de cierta clase, y núnca con tenacidad igual á la de la vista. El frio, el calor, el «dolor de una punzada y otras, sensaciones semejantes pertenecen al tacto, y no obstante tampoco experimen- tamos una irresistible inclinacion á: atribuirles objeto externo. Siendo muy de notar que aun estando ciertos de que este exista, no miramos á la sensacion como co- pia del mismo, sino como efecto, excepto el caso. en que se trata de figuras.: 15. La cómparacion con los tres sentidos restantes confirma la exactitud de la clasificacion. Un olor, un sa- bor, los referimos á un objeto externo cuando así lo in- dican las circunstancias; pero cuando se ofrecen dudas, no experimentamos repugnancia en achacarlo á la dispo- sicion de nuestros órganos. Tocante al oido ya es algo mayor la dificultad, por la costumbre de juzgar sobre cosas externas; mas tampoco necesitamos de grande esfuerzo para creer que un ruido semejante al de una catarata está solo en. muestros oidos enfermos. Pero ESTÉTICA. 139 ESTÉTICA. 139 ¿quién es capaz de persuadirse que no hay lo que ve presente, lo que cree sentir entre las manos? Cuando estuviese ' la imaginacion trastornada, un esfuerzo de reflexion llegará quizás á convencer al maniático de que en efecto ne existen los tales objetos; pero esta convic- cion es de la razon pura, no alcanza á destruir el juicio instintivo, por decirlo así, que nace de la sensibilidad; y el desgraciado sufre mucho al ver contradiccion entre lo que conoce y lo que siente. Una parte inflamada nos parece que se quéma; sabemos que no es así y perma- necemos tranquilos; pero si el doliente, por un trastor- no cerebral, creyese ver un hierro hecho ascua que se aplica á su mano, ¿quién lograria tranquilizarle?

46. Es de notar que las monomanías se refieren muy especialmente á las sensaciones representativas, porque siendo estas las que no3 ponen en relacion con los obje- tos externos, se perturba el uso de las facultades inte- lectuales cuando creemos que hay realmente esos obje- tos, no obstante que solo existen en nuestra imaginacion. Una alteracion cerebral que excitase continuamente la sensacion de un olor fétido, produeiria una monomanía verdadera; pero la perturbación de las facultades inte- lectualés del enfermo no seria tan notable, ni tan pro- funda, ni quizás tan difícil de remediar, como si creyese ver una mano misteriosa que le aplica siempre á las narices el cuerpo fétido.

7. Nótese que por ahora solo consignamos el carác- ter representativo de algunas sensaciones considerado en general, prescindiendo de su naturaleza propia, y de su valor como criterio. De esto trataremos en lus capítu- los siguientes.

CAPITULO 1X.

Caractéres distintivos de la vigilia y del sueño.

18. Nuestros medios de comunicacion con el mundo corpóreo son los sentidos; y así conviene examinar si. su testimonio es un seguro criterio de verdad.

140 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

49. La cuestion que mas comunmente se ofrece. la primera, es si podemos distinguir el sueño de la. vigilia. Cuando soñamos nos parece que estamos en comunica- cion actual con objetos reales, los que sin embargo solo ¡existen en nuestra imaginacion. Este errór lo padece muchísimas noches gran parte de los hombres, y lo rectifica todas las mañanas; ¿seria posible que nuestra vida entera fuese un sueño y que la vigilia no fuera mas que un sueño de nueva forma? * 50. La claridad y viveza de las afecciones sensibles no es suficiente indicio de la realidad de los objetos. Si bien es verdad que muchas veces las impresiones expe- rimentadas en los sueños son débiles y oscuras, tampoco puede negarse que con harta frecuencia son tan vivas y claras, que nos causan afecciones de alegría, tristeza, esperanza, temor, espanto, como si estuviésemos dis- piertos..

51. Por lo dicho se ve que es necesario buscar otras diferencias características; helas aquí. 1* Las sensacio- nes de la vigilia están sujetas á nuestra voluntad, no solo ' encuanto á sus modificaciones sino tambien á su existencia. Veo este "papel porque quiero; si no quiero me lo. . quito de delante y la sensacion de la vista desaparece. - 2* En la vigilia nos hallamos en da plenitud de nuestrás , facultades, reflexionamos sobre las sensaciones, las com- paramos con otras actuales ó pasadas, y aun ton las soñadas, y esto constantemente. 3* Reina un órden fijo entre las sensaciones de la vigilia; se suceden por una conexion de causas que nosotros conocemos y modifica- mos de mil maneras.

52. Lo contrario sucede en el sueño: las sensaciones se nos ofrecen, y para...raerlas ó desviarlas nada puede nuestra voluntad. No somos capaces de reflexionar sobre las mismas, y si llegamos á tener alguna vislumbre de reflexion, es siempre débil é incoherente. Por fin, las sensaciones del sueño se nos ofrecen en completo des- órden, sin relacion á lo presente 1: á lo pasado; y cuan- do están mas conexas, todavía forman una cadena rota por mil puntos. Son grupos de fenómenos aislados, sin enlace fijo en el curso de nuestra vida; cada noche nos alucinan, pero cada mañana los despreciamos.

Mr ESTÉTICA. 1141 Mr ESTÉTICA. 1141 .53. La prueba evidente de me hay una diferencia esencial entre las impresiones del sueño y las de la vigi- lia, está en que durante el sueño nunca dudamos siquie- ra de la realidad de las de la vigilia; y dispiertos, esta— mos siempre seguros de que las del sueño son vanas ilusiones.- (V. Filosofía fundamental, lib. 11, Cap. 111. ) CAPÍTULO X.

Realidad externa y caractéres generales de los objetos de la ? sensacion.

5h. Señalada la diferencia entre el sueño y la vigilia, resta todavía demostrar que ád' las sensaciones les cor- responde algo real y fuera de nosotros; porque sin esta demostracion los escépticos podian decir; que aun cuan- do haya en nosotros dos órdenes diferentes de fenóme- nos, cuales sonlos del sueño y la vigilia, falta saber si unos y otros son algo mas que puros hechos de nuestra alma, sin ningun objeto externo, Ó bien efectos produ- cidos en ella por agentes desconocidos que se complazcart en causarnos ilusiones. Para mayor claridad y solidez, -asentaré y probaré varias proposiciones fundamentales: Proposicion I.

55, Muchas sensaciones son del todo independientes de nuestra voluntad. — - Nos sucede con harta frecuencia experimentarlas, no solo sin quererlo, sino á pesar de querer todo lo contra- rio. Llegan á nuestros ojos objetos que nos ofenden; atormenta nuestros oidos un ruido molesto; el gusto y el olfato reciben impresiones repugnantes; el frio, el calor, les cuerpos duros Ó ásperos mortifican el tacto; en las enfermedades sentimos dolores crueles, que no podemos evitar.

Proposicion 1.

56. Aun en los casos en que está en nuestra mano el — Tr 142 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

recibir ó no determinadas sensaciones, estas se hallan sujetas á condiciones independientes de nuestra volun- tad. A o Si no queremos ver la luz, lo conséguimos tapándonos los ojos; pero nes es imposible dejar de verla si los tene- mos abiertos. Apartándonos de la lumbre ó del sol deja- mos de experimentar la sensacion del calor, pero nos es imposible evitarla permaneciendo junto al fuego ó ex- puestos á los rayos solares. Para no oir un ruido no tenemos etro medio que retirarnos; para no sentir un mal olor no hay otro recurso que taparse las narices ó alejarse del sitio; y si no queremos experimentar un sabor ingrato, es necesario que no apliquemos al pala-. dar el cuerpo que lo causa..

Proposicion IL!.

57. Las sensaciones no son hechos puramente inter- nos que dependan unos de otros., | La misma sensacion nos viene despues de varias muy diferentes entre sí. La de la luz, por ejemplo, la experi- mento despues de una sensacion de'tacto que me resulta de abrir la ventana;- despues de la sensacion de una voz ajena que me dice que va á abrirla; de la voz mia, si dispongo que se abra; ó sin ninguna de estas sensacio- nes, viéndola abierta de improviso. La sensacion de que- madura en la mano la experimento despues de la sensa- cion de aproximarla á la llama, á una ascua, á un hierro ardiente. Es fácil multiplicar los ejemplos de esta clase en.todos los sentidos.

58. Guando las Sensaciones dependen unas de otras, es siempre con limitacion á ciertas condiciones; lo que manifiesta que la serie de los fenómenos no es puramente interna..

Constantemente despues de la sensacion de abrir una “ventana, veo un paisaje determinado: aquí la condicion de ver el paisaje está continuamente enlazada con la de abrir el postigo; pero este enlace no es necesario, pues se alterará si un dia me encuentro con que han levantado una pared que me impide la vista, — ESTÉTICA. 113 Proposición. IV.

. 59. Las sensaciones son produeidas en nosotros por causas sometidas á un órden necesario.: La experiencia atestigua, que poniendo ciertas condi- ciones podemos producirnos sensaciones determinadas: si quiero ver muchas veces un objeto, lo veré en reali- dad situándolo delante de mí; y otras tantas dejaré de verlo si me lo quito de la presencia. Esto indica que el objeto de la sensacion no es libre para producirla ó no, sino que está sujeto á leyes necesarias en sus relaciones con mis órganos.

El mismo objeto, á. pesar de ponérseme delante, no será visto siestá á oscuras, lo que prueba que, en fal- tando la condicion de. la luz, la sensacion no puede ser producida por el objeto. Luego este se halla en relacio- nes necesarias, no solo con mis órganos, sino tambien con otros seres de la naturaleza, independientes de la accion del mismo, como de la. voluntad del ser sensi- tivo. | - 60. Luego las sensaciones son fenómenos producidos en nuestra alma por seres distintos de ella, ño someti- “dos á nuestra volúntad, y sujetos á un órden necesario, entre sí, y con relacion á nuestros órganos. Queda pues demostrado del modo mas rigoroso, que las sensaciones no son fenómenos puramente internos, y por Consi- guiente resulta convencido de contrario á la razon el escepticismo idealista.

> CONTO CAPITULO XI Análisis de la objetividad de algunas sensacionés; ' 61. Examinemos ahora una cuestion mas delicada; ¿Qué son los objetos que nos causan las sensaciones? ¿El mundo externo está realmente representado en ellas como el original en su copia? ¿Los colores, los sonidos, Sig -as 144 FILOSOFIA ELEMENTAL.

el olor, el sabor, el calor, el frio y demás calidades rela- tivas al tacto, se hallan realmente en los objetos ó están solo en nosotros?

En el. capítulo” precedente hemos demostrado la reali- dad, y ciertos caractéres generales de los objetos; ahora se trata de saber si esta realidad comparada con la sen- sacion, es causal á, representada; en otros términos, si la sensacion es una imágen ó solo un efecto del objeto que la produce.

62. Nuestras sensaciones de color, sonido, sabor, olor, y aun algunas afecciones del tacto, no son representati- vas de calidades que estén en los objetos.

63. ¿Qué es el calor en cuanto sensacion? Es una afeccion de nuestro sér sensitivo; decir pues que en el objeto mismo hay algo semejante, es atribuirle sensibili- dad. Un alfiler punzando nos causa una sensacion dolo- rosa; y sin embargo no nos ocurre siquiera que en la punta del alfiler haya algo parecido al dolor de la pun- zada. La paridad no admite réplica; y si queremos dar á los cuerpos-que nos calientan una propiedad semejante al calor que nos causan, debemos. por la misma razon atribuir dolores á la punta de un alfiler, al canto de una piedra, ó á otro cuerpo que nos lastime.

. 6h. Es evidente que lo mismo se puede decir del frio . y algunas otras calidades relativas al tacto; y por consi- guiente debemos inferir que en los objetos externos hay - configuraciones, movimientos, propiedades mecánicas Ó - químicas que afectan de cierta manera nuestro órgano; pero no que ellos tengan calidades cuya copia sean las sensaciones.

65. El mismo raciocinio se puede aplicar al olor, al sabor y al sonido. Estas cosas son fenómenos propios del sér sensitivo: imaginar en la comida un olor y sa- bor semejantes á los que nos causa, es atribuirle olfato y gusto; así como el hacer del sonido una cosa externa, inherente al cuerpo sonoro, es animar hasta los inorgá- nicos, entre los cuales se hallan los mas sonoros.

66. Es verdad que, por falta de reflexion, atribuimos estas calidades á los objetos; pero lo hacemos de una manera confusa, sin deslindar entre el carácter de re- presentacion y el de efecto. Ni tampoco es del todo ESTÉTICA. 445 exacto que traslademos estas calidades 4 lo exterior; aquí hay ¡mas confusion de palabras que de ideas. Pre- gúntese al hombre mas ignorante si cree que en el fuego haya una cosa que sienta calor como.lo siente él, y res- —ponderá que no; preguntadle si en el hielo hay un sér que tenga frio como lo tiene él, y contestará que no; dirá que el fuego causa calor, “pero no que sienta calor; que el hielo es frio, mas no que: tenga frio. Si se le ipsta para que deslinde bien estas cosas, se verá confundido, porque no está acostumbrado á reflexionar sobre ellas, 4 distinguir lo puramente objetivo de la puramente subje- tivo; pero.esto_no significa que en el fondo su equivoca- cion sea tanta como algunos creen.. - 67.. Con respecto al céelor ya se ofrecen mas dificulta- des para deshacerse de la preocupacion, porque en rea- lidad tenemos:muy arraigada: la creencia de que en la superficie están tos verdaderos “colores, y que nuestras sensaciones no son más-que una copia de lo que hay en. el objeto externo. La luz nos parece una condicion ne- - cesaria para ver el color, pero no el color mismo. No obstante, reflexionando detenidamente, se descubre que no hay diferencia entre esta sensacion y las demás. * 68. La sensacion del color, por lo mismo que es sen- sacion, es un fenómeno inherente al sér sensitivo, un hecho de conciencia: luego el imaginar fuera de noso- tros algo semejante, es atribuir á los cuerpos vistos la fa- cultad de ver. | 69. En apoyo de esta razon de estética trascendental, vienen las observaciónes físicas, las cuales manifiestan que en el color no hay nada fijo, y que todo es relativo á nuestra organizacion y. á los cuerpos intermedios. Un pa- pel blanco resulta pintado de lindos colores si' se inter- pone un prisma que rompa los rayos solares, lo cual muestra que segun la direccion de estos y el modo con «ue se combinan, experimentamos una sensacion dife- rente. Si el ojo, en vez de humores perfectamente tras- parentes, los tuviese colorados, veríamos los objetos de diverso color, segun. fuese el de los humores; de lo euyal nos poderros formar una idea, considerando que, si mi- ramos. al través de un vidrio dé color, todo lo vemos del mismo color,: Si E | 146 - FILOSOFÍA ELEMENTAL.

70. Sin que:se llegúe á un trastorno de esta natura- leza, es muy probable que hay entre los hombres no pocas diferencias en cuanto á los colores: no es re- gular que todos los vean exactamente de una misma nia- nera, habiendo tantas diferencias entre los. Órganos de los varios individuos.

71. Estas lijeras diferencias, dado caso que las. haya entuanto á los colores, no puedén producir. ninguna