SigPhi · Jaime Balmes

Curso de Filosofía Elemental

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perturbacion en el uso comun, pues no resultaria ni aun “cuando fuesen muy graves, suponiendo, por: ejemplo, que un individuo viese amarillo todo lo que los demás ; ven encarnado. La razon es porque, siendo el vicio de nacimiento, las palabras y cuanto sirviese á designar los objetos y las sensaciones seria no mismo, la diferencia estaria en el sér sensitivó, sin que jamás] la sospechase ni él ni los otros, 72. Esta teoría no despoja, por decirlo asi, á la natu- raleza de sus galas sino para trasladarlas á nuestro inte- rior, pues que manifiesta que. no tanto se hallan en los cuerpos, como en el sér admirable que está dentro de nosotros, La' naturaleza es hermosa cuando hay un sér que conoce ó siente su hermosura; esta es relativa: si se le quita la relacion con lo viviente deja de ser her- Imosa, y se convierte en un abismo de tinieblas y silen- cio. La belleza de los colores, la armonía. de la música, la fragancia de lós aromas, la delicadeza de los sabores están en nosotros; el mundo es un conjunto de objetos que no encierran nada parecido:á estos fenómenos del sér viviente; Su belleza principal está en sus relaciones con nuestros. Órganos para causarnos las sensaciones: lo mas recóndito y admirable de este asombroso misterio. está en died mismos.

a CAPITULO XII Realidad objetiva de la extension. * 73. El idealismo quedaria triunfante si no erteontráse- mos en los objetos EXICInOS algo parecido dá nuestras ESTÉTICA. 41% sensaciones; porque si, despues de haber dicho que cl color, sonido, olor, sabor, calor, frio y otras calidades sensibles son, con respecto á las sensaciones, no origi- nales que en ellos sé bos Fetratexii sino causas que las producen, afirmáseños lo misiño de la extension, el mundo resultariá inextenso, y se árruinaridn todas las ideas qué tenemos sobre él universo corpóreo. En tal caso debiéramos admitir que hay séres que causan nues- tras sensaciones, pero nada mas sabriamos sobre ellos; todas las ncciónes dé la ciériciá geoimétricá no ten- Irían ninguna correspondencia en la rea idad. Es pues de la mayor imporáncia el señalar lá diferencia entre la sensacion de la extension: y las demás, probaudo que aquella debe tomarse como ima copia de lo que real- mente existe enla naturaleza, y que los objetos no solo ños causan la impresioñ de ciertas forinás, sino que en efecto las poseeh semejantes á las que se refresentan er nuestro interior. Derhostrareinos, pes, lá siguiente pro- posicion. E A A 74. La extefision de Jos obj tos de nuestras sens: ciones, ó seá el conjunto de las dimetisjones de longitud, latitud y profundidad, es Una cosa real fuera de nosotros. 75. La verdad de está proposicior se.priieba prime- ramente por la invencible resistencia, que. xperimen- tamos al intentar pohéfla en duda. Sin di cultad nos persuadimos de que uta manzana que está á nuestra vista no tiene nada semejante á las sensaciones de sabor y olor que nos broducé; Y que a en si s0 0 p see ciertas. partículas gu llegando al olfato ó al pa ada nos causan dichos e celos. anpod encontramos incon- veniente en créér qué el frio ó el calor, tales como ls experimentamos ál totallá, no están en: lá, y que solo posee las calidades netesarias para extitarlos én nosotros, El leve ruido que hace ál Manostarla, lo attibuimos, sin costarnos trabajo, á sus vibraciories que comñúeven ún poco el aite. Por fin, tampoco encontrámos mucha difi- cultad en que se diga que su colgr no es una calidád de la misma, y que solo dimana de la ¡anéra especial có que la luz refleja en su superficie. Péro Si, despues 8 haber despojado á la manzana de sus calidad sensibles, intentamos despojarla tambien de- án exteñision, afir- 118 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

mando que no tiene ningun volúmen, qué carece de partes, que su extension se halla solo representada en nosotros, pero que en realidad no hay nada semejante, y sí únicamente un sér que nosproduce la Tepresenta- cion interna de.la. misma, noses imposible asentir á semejante paradoja, y todos los esfuerzos de la voluntad no bastan á dominar la voz de la naturaleza. ¿Quién. es capaz de persuadirse que su propio cuerpa no tiene parte alguna; que no es largo, ni ancho, ni hóndo; que lo “mismo son los objetos que le rodean; que no hay « dis- tancias; que no hay cosas grandes ni pequeñas; y que todo cuanto significamos con.estos nombres no son mas que apariencias, fenómenos puramente internos, causa- dos en nosotros por séres que no tienen nada semejante [4 76. Mientras nos resta: en -los objetos la extension, explicamos cómo. nos pueden: causar lás sensaciones; porque de ellos salen columnas de fluidos que afectan nuestros órganos, su superficie se aplica'á la de nuestro cuerpo para producirnos las sensaciones del tacto, y en ella se reflejan los rayos de luz que vienen á nuestros ojos; pero si no hay en los objetos extension, no hay partes, no pueden enviarnos efluvios, ni ofrecernos su- perficies; todo “se trastorna en nosotros y fuera de nosotros.

77. La geometría es una de las ciencias mas ciertas y evidentes; y sin embargo. desaparece del todo si quita- mos á los objetos la exlension. Claro es que al hablar de volúmenes, superficies. y líneas, no tratamos de estas cosas en cuanto están en nuestro interior, sinó en cuanto se hallan en lo exterior ó reales -ó posibles. Admitiendo la hipótesis idealista,.la geometría se reduce á combina- ciones de hechos puramente internos, á los cuales no se sabe que corresponda ningun objeto,. real ni posible; por consiguiente pierde su naturaleza; y una de las ciencias mas ciertas y evidentes se reduce á un juego de palabras cuando se quieran hacer aplicaciones de ella en lo ex- terior.

78. Las ciencias naturales desaparecen tambien en faltando la extension. Así, por- ejemplo, cuando la ca-' tóptrica asienta que en la uz el ángulo de reflexion es igual al áogulo de incidencia, no: podrá significar otra ESTÉTICA. 419 cosa sino que en la apariencia de eso que llamamos luz, la apariencia del ángulo de reflexion es igual á Ja apa- riencia del ángulo de incidencia, Cuando la mecánica establece que las fuerzas de una palanca están en razon inversa de lá longitud de sus brazos, solo podrá signifi- car que la apariencia de las fuerzas de una apariencia de palanca está en razon inversa de la aparente longitud de la apariencia de sus brazos. En vano nos hablará la astronomía de. masas, volúmenes, velocidad y órbitas de Jos cuerpos celestes; no habiendo extension real, solo habrá apariencia de masas, volúmenes, movimientos, velocidades y órbitas; fenómenos internos que nos cau- saria no sabemos qué objeto, y que por una extrañeza inconcebible nos obligaria á creer real y fuera de nos- otrós, lo que es meramente ideal.y solo está en nosotros.

79. La realidad objetiva de la extension no se prueba solamente manifestando lás consecuencias absurdas que - de lo contrario resultarian, sino tambien con demostracion fundada en la íntima naturaleza de la cosa. Vamos á ver este nuevo género de pruebas; pero adviértase ante todo, que al añadirla no se quiere dar á entender que la primera no sea suficiente. Las demostraciones que estriban en lo absurdo de la suposicion contraria son tan sólidas como las directas; porque no puede ser nunca verdad lo que trae consecuencias repugnantes. Así, basta el haber manifestado que el negar la realidad objetiva de la extension trastorna nuestras ideas Cientí- ficas, para que jamás se la pueda poner en duda.

. 80. La extension analizada ideológicamente contiene: multiplicidad y continuidad. Multiplicidad, porque ningun ser extenso es uno, en todo el rigor de la palabra; por lo mismó que es extenso consta de partes, las que no sé pueden concebir sin ser distintas entre sí. Conti- nuidad, porque para formar extension no basta que haya muchos. séres, es preciso que sean tales y estén de tal modo unidos que puedan constituirla. Si concebimos muchos-espíritus- nos resulta muchedumbre, y sin em- bargo no concebimos nada extenso. La aritmética se ocupa siempre de cosás multiples, y no obstante, su objeto no es la extension. — * | | 81. Tanto la multiplicidad coro la continuidad de los 150 FILOSOFÍA ELEMENTAL. | séres que nos caysan las sensaciones, podemos conacérla dor medio de estas. Cuándo vemos ó tocamós un objeto, ha sensacion se nos ofrece como de. puntos distintos entre sí; y esto se "halla en la misma naturaleza de di- chas sensaciones. Nos es imposible ver un objeto si no hay en él partes distintas quese nos presenten; la. vista de un punto indivisible es una idea contradictoria. Lb propio sucede en el tacto, pues que-las sensaciones este implican por necesidad una distincion entre las partes de cuyo conjunto y situacion nos informa. —. 82.-La continuidad, es decir, la disposicion de los objetos-bajo ésa forma. que llamamos extension, es un hecho que, aunque de cierto existe fuera de nosotros, y está representado en nuestro interior, no puede sujetarse á riguroso análisis. Nada significa el decir'que la exten- sion es la ocupacion del espacio, porque faltará entonces “explicar en qué consiste la extension del mismo espacio. Añadir que ser extenso es hallarse unas partes fuera de otras, fampoco aclara nada, porque ese fuera no es concebible en no a E extension; luego entonces se explica lá extension por la extensioú misma, y por tank se incurre en el vicio de hacer entrar en la definicion Ñ Ñ cosa definida. | - 83. Parece pues que nos es preciso mirar la exten- ' sion externa, como un hecho que no podemos analizar, sino para descubrir en él la multiplicidad y sujétarle á medida;' y que su representacion interna la debemos considerar tambien como un hecho primitivo de nues- tro espíritu, que se desarrolla en nosotros tan.pronto como se ponen en ejercicio las facultades sensitivas.

84. Aquí se nos. puede objetar una dificultad. La. extension, como representada en nosotros, es un fenó- meno puramente interno, es una sensacion; luego si Ja atribuimos á los objetos externos los hacemos sensiti- vos. Precisamente, este es el raciocinio con que hemos combatido la realidad objetiva de las calidades sensibles, consideradas como tipos de nuestras sensaciones; ¿ por- qué, pues, no se podrá aplicar á la extension? La dili- cultad se funda en “una paridad, y así quedará desva- necida, si señalamos Jas diferencias “entre uno y otro caso, oa - A AA ESTÉTICA. 151 85. La primera y mas obvia es que el negar la rea- lidad objetiva de las calidades sensibles como tipos de nuestras sensaciones, no trastorna nuestras ideas cientí- ficas, lo que sucede si aplicamos lo mismo á la exten- sion. Así, aun suponiendo que el raciocinio nos pareciera concluyente tambien para esta, deberíamos detenernos, porque no.hay razon de ninguna especie que pueda le- gitimar la afirmacion de-un absurdo. Guando ocurre un - conflicto de esta naturaleza, y el absurdo en que vamos á incurrir es evidente, la razon nos prescribe que re- conozcamos un vicio oculto en el argumento que nos lleva á lo contradictorio. -: Esta solucion desvanece la dificultad apelando por decirlo así á una prudencia filosófica; bastaria para no - caer en el absurdo.; sabríamos que hay disparidad, pero ignoraríamos enñ qué consiste y de dónde nace. Así con- viene señalar. otra diferencia, fundada en la misma na- turaleza dela cosa.: k - 86. Laextension, aunque sea una condicion indispen- sable para el uso' de los sentidos, no es objeto directo de nivguno de ellos. La vista y el tacto, que son los que se refieren á ella de un modo mas especial, no la sienten directa é inmediatamente. El ojo para ver los colores ne- cesita tenerlos en una extension, pero no ve la exten- sion misma, sino los colores; el taeto para séntir la blan- dura ó la aspereza necesita una extension, pero no siente la extension en sí misma, sino las calidades de blandura ó aspereza inherentes á ella. -; Asi la extension debe ser mirada como una especie de sujeto de las calidades sensibles de los objetos; pero no como objeto inmediato y directo de la sensibilidad. Si concibiésemos tuna extension sin olor, sabor, sonido, «color ni propiedad alguna relativa al tacto, seria inca- paz de afectar nuestros sentidos.

87. Esta observacion 'deshace radicalmente la dificul- tad propuesta: porque si la extension no es un objeto inmediato. y directo de las sensaciones, al alirmarla existente en Jo exterior, no atribuimos á los objetos extensos el carácter de sensitivos; solo señalamos una propiedad que se nos hace perceptible por medio de los sentidos. Hé aquí, pues, cómo no hay paridad entre las as a 459 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

“seusaciones propiamente dichas y la percepcion de la extension; aquellas son fenómenos internos. que no po- demos trasladar á lo externo; pero esta es un hecho ex- terno que se nos hace perceptible por conducto de los fenómenos internos. Las (iguras, que no son mas que modificaciones de la extension, se hallan representadas en nuéstro interior; pero esta misma.representacion es imposible sin el color; luego ni aun. la disposicion de partes, esto es, lo mas característico que hay en la: extension, no se ofrete directa é inmediatamente á nues: -tras facultades señsitivas.

88. La geometría trata de la extension prescindiendo de los colóres y de toda calidad sensible; entonces no se halla la ciencia en el terreno de las representaciones sensibles sino de las ideas puras, ó sea delos objetos del entendimiento puro; pues que la misma geometria, si quiere echar mano de las representaciones sensibles 1) imaginarias, necesita emplear el color ú otra calidad que pueda afectar los sentidos. Este carácter de la extension,. ó su posibilidad dé ser: despojada de las propiedades sensibles convirtiéndose en objéto del entendimiento puro, manifiesta mas y mas que ella en sí, en su esen- cia, no es una sensacion, pues que si tal fuese no podia - ser despojada de su naturaleza sensible;.no se puede destruirla esencia-de una cosa sin destruir la cosa mis- ma. (V. Filosofía fundamental, lib. -11, cap. vi y 1X, e Ml desde el 1 hasta el vu. y desde el xvu1 hasta el xxx 4 CAPITULO XIIL Comparacion de la aptitud respectiva de la vista y el tacio para darnos idea de los objetos externos.

89. Condillac es de opinion que el sentido maestro es el tacto. Segun este filósofo, solo con el tacto pode- mos formarnos idea de la extension; de manera que la vista por sí sola no bastaria para darnos idea de los ob- ESTÉTICA. 153 jetos externos; la vision se nos ofreceria como un fenó- meno puramente subjetivo; no conoceríamos figuras, distancias ni movimiento. Esta opinion me parece infun- dada. | 90. La vista tiene por objeto propio y característico los.coleres.: y los colores no se pueden ni siquiera con- cebir.sin una superficie. Foda superficie es extensa; luego en la misma sensacion visual entra por necesidad la representacion de la extension. | 91. Para comprender cómo la vista puede darnos idea del volúmen, basta considerar que este no es mas que el conjunto de-las tres dimensiones: longitud, Jati- tud y profundidad; la vista nos da idea de las dos como acabamos de demostrar (90); pues la superficie implica longitud y latitud; luzgo no hay inconveniente en que nos la dé de la otra...pa Se convendrá en la legitimidad de la consecuencia si se reflexiona que las tres dimensiones que constituyen el volúmen no se distinguen simo por la posicion que ocu- pan respecto.á.nosotros -: la misma que llamamos lon- gitud del libro, por ejemplo, se convertirá en latitud y profundidad si se le coloca de diferente manera, ó se le mira desde un punto diverso. Luego el sentido que per- cibe las dos «dimensiones podrá percibir fácilmente la tercera, con tal que la variedad de las posiciones de los objetos le. presenten esas dimensiones en una relacion diferente. Esto último sucederá por necesidad, á causa del movimiento de los objetos ó del ojo; por consiguiente la vista por sí sola podria darnos idea de las figuras y de las distancias sin necesidad del tacto. (Véase Filosofía fundamental, lib. 11, cap. desde el x hasta el xv1.)

92. -La misma idea de resistencia, la que parece exi- gir de un modo mas especial el sentido del tacto, puede tambien resultar de la sola vista. Para concebirlo adviér- tase que no se trata de la sensacion de tacto que ex- perimentamos al encontrar un cuerpo resistente, por- que esto equivaldria á decir que la vista puede tocar. Se habla pues únicamente de Ja resistencia considerada como simple relacion de un cuerpo á otro detenido en su movimiento. Sea un cuerpo recorriendo la línea A _—_—_———(, si-un Observador ve que el 154 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

cuerpo recorre constantemente toda la línea b c, excepto cuando se interpone otro en el punto d, inferirá natural- mente que la detencion del cuerpo movido depende de la interposición del otro, y por tanto mirar á este último como resistente. Nada mas se necesita para formar la idea de resistencia; pues la sensácion de tacto es un he- cho subjetivo del sér que la experimenta, y que nada tiene que ver con el objetivo ó sea con la relácion del Ye o detenido al obstáculo one le detiene.

El argumento mas -grave en favor de la. opinion nde combatimios és la experiencia hecha en un ciégo, jó- ven de “trece á catorce años,'á quien un distinguido ci- rujano de Londrés, NMamado Cheselden; hizo la operacion de las cataratas, primiero en un ojo y despues en el otro. Los fenómenos mas notables fueron los siguientes: 1? Cuando el niño comenzó á ver creyó que los objetos tocaban á la superficie de siis ojos.

2 No se formaba tiinguna idea de la. relacion de los tamaños y distancias. Así no sabia concebir cómo la casa p0dO parecerle á la vista mas grande que su gabinete.

lampoco alcanzaba” á comprender cómo pudiese Iber otros objetos fuera dé los que vela: tado le parecia iñ- menso..

32 No distinguia entre los objetos, por mas diferen- tes que fueran en tamaño y forma.: infiere de esto Condillac, que la vista por sí sola no nos daria idea de la extension ni de las distancias, pues que habiéndola observado'en los primeros pasos de su ejercicio, dió los resultados que acabamos de consignar.

94. El argumento es especioso; y por de pronto pa- - Trece concluyente, pero examinádo con severa crítica se le encuentra muy débil. Para: cómprender bien la solu- cion de la dificullad conviene tambien notar algunas sir cunstancias del hecho.

05. El niño antes de la operacion no estaba coimple- tamente ciego: distinguia el! dia de la noche; y en na- biendo mucha luz, discernia lo blanco, lo negro y lo encarnado. Esta circunstancia es importante, porque manifiesta que el ciego debia de tener la costumbre de considerar dos objetos pegados á sus párpados; de lo c:1al nos formaremos una idea, observando lo que 10s ESTÉTICA. 155 sucede cuando cerfamos los ojos en medio de la luz. Así pues, ya no cs tan extraño que al caer las cataratas creyese que los objetos que se le presentaban mas cla- ros estaban en el mismo sitio al cual solia referir las sen- saciones Oscuras.

96. La confusion de sus sensaciones nuevas, solo prueba que la vista, para darnos idca clara y exacta de los objetos, necesita de cierta práctica que le sirva de educacion. ¿Qué sucederia si á un hombre privado del “tactó se le dispertase de repente este sentido? Es cierto que sus Sensaciones al principio estariar. en una confa- sion semejante. La experiencia de cada dia nos enseña ue el tacto se perfecciona mediante el ejercicio; luego én sus primeros. actos estaria en la mayor imperfeccion.

97. Un órgano que ejercia sus tunciones por primera vez, debia ser sumamente débil, y trasmitir muy mal las impresiones. Si nosotros, al pasar. repentinamente de las tinieblas á la luz, apenas alcanzamos á distinguir los ob- jetos, y á veces no vemos casi nada, ¿qué debia suceder en quien veia por primera vez y á la edad de trece años?

98. En la relacion del oculista parece nofarse una con- tradiccion: dice que el niño no discernia los objetos, pero que le gustaban con preferencia los mas regulares; si unós le agradaban mas que otros, los drseernia, pues que sin discernimiento no hay preferencia. | 99, El no reconocer con la vista los objetos que te-- nia ya- conocidos con el tacto, tampoco" prueba otra cosa sino que no estaba acostambrado á comparar los “dos órdenes de señsaciones, Sabia por ejemplo que una bola le causaba en el tacto la sensacion de un cu<rpo es- férico, pero ignoraba qué sensacion debia causarle á la vista; y así no podia verificar el reconocinfiento de los objetos hasta que la. experiencia le hubiese enseñado á combinar las sensaciones, reuniéndolas en uno mismo, como en su causa comun.

100. Es tambien de notar que se trata de un niño de trece años, falto por consiguiente de espíritu de observa- cion, y que en el atolondramiento de las primeras impre- siones, debia de decir mil. cosas incoherentes, y much» mas hablando en una lengua que no entendia, cual era la de las sensaciones visuales. Ll sabia los nombres du 156 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

los colores, tamaños, figuras, lindes, movimientos, etc., etc..; pero nada de esto podia haber referido á las sensa- ciones de la vista: así, hasta que pasase algun tiempo, no pudo responder con exactitud á muchas preguntas que se le harian, por ignorar su significado. El ciego habla de los objetos de la vista; mas para él.las palabras no representan lo mismo que para nosotros. * 101. La impresion de agradable ó desagradable es algo comun á todas las sensaciones; y hé aquí explicado por- qué el niño, de quien se dice que no distinguia los ob- jetos, indicaba no obstante los que le eran mas gratos. Cuando se le preguntaria sobre los límites, tamaños y ¿figuras, no responderia con exactitud, ya por la debili- dad del órgano, ya por su alolondramiento, ya por no entender bien lo que se le preguntaba; pero al tratarse dela sensacion de placer, la-confusion desaparecia; com- prendia muy bien lo que las palabras significaban, y por lo mismo era capaz de señalar á cual de los objetos daba la preferencia. 30 102. De estas observaciones inferimos que los expe- rimentos hechos en el ciego de Cheselden solo prueban: que el órgano de la vista no adquiere la debida fuerza y precision sino con algun tiempo de ejercicio; que sus primeras impresiones son por necesidad confusas; y que faltando la costumbre de compararlas entre sí y con las de otros sentidos, han de inducirnos á juicios inexactos.

103. Pero como lo mismo sucede en todos Jos senti- dos, resulta (que Condillac nada adelanta en pro de la supcrioridad del tacto. Sin desconocer la utilidad de este sentido para la rectificacion de muchos juicios relativos á la extension, me parece que, lejos de que se le haya de levantarsobre los demás, es uno de los mas inferiores. Limitado á lo contiguo, no puede salvar las distancias, ni apreciar sinu objetos muy reducidos; su medio de percepcion, la aplicacion de superficie con superficie, cs de lo mas grosero y tardío en el órden de la sensibi- lidad. La vista nos ofrece lás estrellas fijas, distantes de nosotros millones de leguas; el oido nos avisa de lo que acaba de suceder en sitios muy lejanos; hasta el olfato nos advierte de la cercanía de un objeto fétido ó aromá- UCO.

ESTÉTICA. 457 104. En la naturaleza misma «podemos observar que el tacto se halla en los últimos límites del reino animal; es comun al hombre con el gusano y el pólipo, y aun algunos creen que con la yerba llamada sensitiva. En el hombre se halla con mayor perfeccion que en todos los animales; mas esto no indica su preferencia sobre los demás sentidos, sino que estaba destinado á funciones mas nobles, entre las cuáles se distingue el concurrir á la formacion y rectificacion de las ideas relativas al mun- do sensible. (V. la Lógica, hb. 1,.eap. 1.)

SS e: E, a CAPITULO XIV. Qué nos enseñan los sentidos con respecto al mundo corpóreo.

105. Por el análisis que precede resulta claro que los sentidos ho nos dan á coñocer la naturaleza de los cuer- pos; solo nos ponen en relacion con ellos, sin presentar- nos de los mismos otra cósa que la forma de la extension. Así, deslindando-lo que hay en nuestras sonsaciones de subjetivo y de objetivo, hallamos que, excepto la exten- - sion y el principio de causalidad (física ú ocasional) re-: sidentes en los cuerpos,. todo lo demás es subjetivo.

406. La sensibilidad externa es'una facultad que se: nos ha dado para la conservacion del individuo y de la especie, y para conocer las relaciones de las partes del mundo corpófeo entre sí, y con nuestros órganos: estas relaciones, en cuanto sujetas á nuestros sentidos, se re- ducen á extension y movimiento.

107. Resumiendo esta doctrina, diremos que los sen- tidos nos enseñan lo siguiente: 10 Existencia de séres distintos de nosotros, y que (fisica ú ocasionalmente) influyen sobre nosotros, 2” Distincion de estos séres entre sí, y por consi- guiente multitud en su conjunto. | 3” Sujecion de los mismos séres á- leyes constantes, cn sus relaciones entre sí y con nuestros órganos.

(9 Forma comun á todos cllos, é indispensable para 1,8 FILOSUFÍA ELEMENTAL. que podamos percihirlos sensiblemente:.la extension 6 la continuidad. | 5 Mudanzas de la relacion de Jas extensiones parcia- les con la extension total, ó en el espacio lo que consti- luye el movimiento.

6” Todos los medios para apreciar otras calidades de. los cuerpos, ya sea cn sas relaciones mutuas, ya con nosotros, se reducen á determinar sus efectos por las modificaciones de la extension. Los grados de calor ó. de frio son medidos por la altura del.miercurio en el ter- imómetro; para otras variaciones atmosféricas nos sirve “el barómetro; y en general la intensidad de las fuerzas mecánicas y químicas - la apreciamos por medidas del movimiento, esto es, por relaciones en la extension. (v. adds fundamental, lib. 11, cap. m1.)

CAPÍTULO xv.

La imagivacion, Ó sea la représentacion sensible interno. Su necesidad y / caraclóres. E 108. Las sensaciones externas son insuficieñtos Para dirigirnos en las relaciones con el mundo corpóreo; por. cuya razon senos ba dado la facultad de reproducir en nuestro interior, y sin la presencia de los objetos,.las impresiones que cllos nos han causado. A esta facultad se la llama imaginacion ó fantasía.

« 109. Para convencerse de la utilidad y necesidad de la imaginacion, considérese lo que resultaria si ella nos faltase. Solo podríamos tener relaciones con los objetos presentes; pues que, no habiendo representacion interna, perderiamos Ja memoria de las sensaciones tan pronto como dejasen de existir. Esto baria imposible el satisfa= cer las necesidades de la vida, No conoceríamos el ali- mento que otras veces hubiésemos tomado; no acerta- ríamos á volver á nuestra habitacion, ni la reconoceríamós aunque la encontrásemos por casualidad. No teniendo memoria de nada, no subríamos Jo que anteriormente ESTÉTICA, 1,9 nos ba sucedido; careceríamos de unidad de concien- cla; y una sensacion recibida pocos momentos antes, nos sería lan indiferente y desconocida, como si las hu- biese recibido otro hombre en el país mas remoto, Por donde se manifiesta que la facultad de reproducir en nuestro interior las sensaciones pasadas, nos es absolu- tamente necesaria, y que el Criador nos ha dotado de eJia, para que los fenómenos sensibles no fuesen en 1os- otros una scrie de hechos inconeros que á nada pudiera conducir. | | 410. La inagivacion es una especie de continuacion de los sentidos; pues que solo representa Jo que ellos nos han fyasmitido alguna vez; pero se distingue por ciertas propiedades características que inpporta consinar. ' i 114. Una de las calidades distintivas de la sensibilidad imaginaria está én que nos ofrece sus representaciones ebvueltas con la idea del tiempo. Al recordar nn paisaje que hemos visto se nos presenta en nuestro interior el pajsaje, no de una manera absolula, sino como reaparí- cion de urna sensacion pasado, lo cual da á la represen- tacion el carácter de recuerdo. Si se nos hiciese la des- cripcion de un paisaje no visto por nosotros, su representacion no se nos ofreceria con el carácter de recuerdo, sino como ua producto de nuestra fantasía excitada pór la narracion..

112. Reflexionando sobre esta calidad, se echa de ver que nos era absolutamente necesaria, para no andar perdidos continuamente en un laberinto de representa- ciones inconexas; la nranía y la locura consisten en esa confusion de lo real con lo puramente imaginario; y el liñaje humano no debia ser una reunion de maniáticos y de locos. o 113. La imaginacion no solo nos reproduce las sen- saciones pasadas, sino que sigue en esto un órden que es el mas conveniente para nosotros. Al recordar un ln- gar ó tiempo, recordamos naturalmente las varias sen- saciones que hemos recibido en ellos, aunque sean muy pa La unidad de lugar- ó tiempo les sirve de azo. A | 114. Esta union de las sensaciones pasadas por el a- 160 | FILOSOFÍA ELEMENTAL..

vinculo del lugar ó del tiempo, dimana de que, habiendo sido recibidas en un mismo tiempo ó lugar, la impresion orgánica de estos queda naturalmente ligada con las de las sensaciones particulares; y así en reproducién- dose la una se reproduce naturalmente la otra. ' ' “> 145. El objeto de este.vínculo es, que el ser sensitivo pueda ejercer del modo conveniente sus funciones; por- que siendo las ideas de tiempo y lugar puntos fundamen- tales en todas las relaciones con el mundo corpóreo, no podríamos mantenerlas bien si no se. nos hubiese dado esta preciosa facultad con que.asociamos las sen- saciones diversas. Para buscar lo que deseamos es pre- - * ciso ir al lugar donde está; para evitar lo nocivo debe- mos apartarnos del sitio donde se halla; si no tuviésemos la facultad de asociar los recuerdos por el lugar, esta- ríamos en una confusion continua. Lo propio sucede con el tiempo: esta circunstancia nos es indispensable en muchos casos; sin ella no podríamos dar curso á los negocios mas communes de la vida; todo lo recorda- ríamos en el mayor desórden, Figurémonos lo que seria - un hombre que, pensando en el dia de ayer, no tuviese la facultad de recordar las varias sensaciones del mismo dia, y concebiremos la inmensa: importancia de esta fa- cultad asociadora de los recuerdos con el vínculo del tiempo. O | l 116. La semejanza es otro de los lazos. que unen las sensaciones: al ver á un hombre parecido á otro, nos ocurre desde. luego la idea de aquel á quien se parece.

No es necesario detenerse'á explicar la utilidad de esta asociacion de ideas; y en cuanto á-su ogígen, no es.di- fícil encontrarlo considerando que objetos semejantes. ' producen en nuestros órganos impresiones semejantes, y por-lo mismo es natural que.al excitarse la una se excite tambien la otra. ' A Ñ | 117. Uno de los vínculos mas preciosos que tiene nuestras representaciones es el de los signos arbitra- rios, entre los cuales figura en primer puesto Ja palabra oral ó escrita. Este es uno de los fenómenos mas impor- tantes de nuestro espíritu, y uno de los medios mas efi- caces para extender y perfeccionar sus funciones. La palabra Madrid ni hablada ni escrita tiene semejanza ESTÉTICA. 461 alguna con su significado: la capital de España; sin em- bargo, nos basta oirla pronunciar ó leerla, para que se desenvuelva en nuestro interior la representacion de la populosa villa. El nombre de uma persona no tiene nin- guna sémejanza con ella; pero él hasta para que se ex- cite en nosotros la representacion de la misma.

118. La asociacion de las. palabras con las represen-. taciones sensibles es tambien una asociacion de sensa- ciones, porque la palabra hablada ó escrita produce en nosotros una verdadera sensacion auditiva ó visual. Pero en la asociacion constante y ordenada de cosas tan dife- rentes, se descubre ya la accion de una facultad supe- rior al órden sensitivo: la razon, que distingue al hom- bre del bruto, - y que le coloca á tan inmensa altura sobre.todos los animales, aun en lo relativo á los objetos uramente sensibles,. As 119. El ejercicio de la imaginacion está en algun modo subordinado á la libre voluntad, mas no con sujecion absoluta. La experiencia enseña que imaginamos varios objetos cuando queremos y del modo que queremos; pero tambien acontece eon harta frecuencia que no nos es posible evocar imágenes que se nos han olvidado, ni dar á la reaparicion de otras el órden que desearíamos, ni tampoco desvanecer algunas qué se nos ofrecen á pe- sar nuestro, con. molesta y á veces aflictiva importunidad.

120. Dependiendo el ejercicio de la imaginacion de las afecciones del cerebro, y no estando sujetas las alte- ráciones de este órgano al. imperio absoluto de la vo- luntád, se comprende fácilmente porqué nos hemos de encontrar muchas veces con representaciones que no quisiéramos. Despues de un suceso que nos ha causado profunda impresion, con mucha dificultad evitamos que se nos represente; la razon de este fenómeno se halla en que las alteraciones Orgánicas dejan huella tanto mas honda, y por consiguiente se reproducen con tanta. mayor facilidad, cuanto han sido mas vivas, cuanto mas han afectado el órgano que nos las ha trasmitido.

121. No se limita la imaginacion á la reproduccion de las sensaciones pasadas, sino que tomando de ellas lo que le conviene, forma conjuntos ideales á que nada corresponde en la realidad.-Esta fuerza de combinacion 462 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

es la base de las artes mecánicas y liberales: sin ella el hombre no haria nunca nada nuevo, estaria limitado á copiar la naturaleza de una manera fija, invariable, sin añadir ni quitar nada; la geometría, que necesita con- tínuamente de combinaciones de figuras puramente ima- givarias, seria tambien imposible, 129. La fecundidad de la imaginacion se ejerce: á veces independientemente de nuestra voluntad; así nos acontece que nos ocurren conjuntos puramente idea- les, ora hermosos y encantadores, ora deformes y hor- ribles. Pero no puede negarse que aquí se manifiésta ya